Hola a todos!

Aquí les traigo un nuevo capitulo de Angel Eyes, mas rápido de lo que pensaba hacerlo, pero bueno, aquí esta.

También iba a contestar al review de Yeset XD (leo todos los reviews que me mandan) y quería anunciar a todos aquellos que también lean Tears of Love que si, si va ha haber continuación, el capitulo 25 que ya esta siendo escrito jaja, ya va mas de la mitad, pero ahorita mi inspiración anda corta, es por eso que me he demorado, pero ya mismo lo subiré, ya lo estoy terminando.

¡Bueno, sin nada más que decir, a leer!

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-Y bien... ¿Cómo te fue? - pregunto el americano con una sonrisa emocionada acercándose al francés un poco más. Francis lo miro de reojo, sin saber a qué se refería o a que venía aquella pregunta

- ¿En qué? - dijo sin entender a lo que el americano se refería.

-La encontraste? La persona que estabas buscando- le recordó algo extrañado de que el francés lo haya olvidado ¿es que acaso no estaba emocionado por ello?

-Haa...- abrió sus ojos como platos al recordarlo. Y después volvió a una expresión pensativa. Esa había sido su razón de haber vuelto a Inglaterra después de tantos años, encontrar a Arthur, pero ahora ya no tenía sentido, él ya estaba mejor con alguien mas

-Era tu primer amor ¿verdad? - adivino el menor mirando al francés, quien al escucharlo se sorprendió ante lo sensitivo que el americano podía ser. Scott abrió los ojos como platos mirando de reojo al francés con el ceño fruncido, ¿acaso hablaba de su hermano? ¿Era Arthur al que Francis había buscado? ¿Alfred sabia de esa relación?

-No... era solo una vieja amistad, pero me equivoque de persona- mintió esbozando una sonrisa forzada algo falsa, pero nadie lo noto.

-Oh, qué pena, debes estar decepcionado- se sintió mal el americano por ello, en verdad esperaba que el francés haya encontrado a esa persona y sea feliz, pero no había sido así.

-No en realidad, no era nadie importante- dijo encogiéndose de hombros algo incómodo de tener ese tipo de conversaciones allí, acompañado de no solo Alfred, Scott y Emily estaban ahí - hasta aquí llega mi trayecto, tengo que ir a mi oficina- anuncio deteniendo su caminata, al igual que las 3 personas que lo acompañaban.

-Está bien Fran- sonrió la mujer en forma de despedida, Francis sonrió de vuelta con una pequeña reverencia hacia la mayor.

-Bye, bro- se despidió el americano algo triste por el francés, poniendo su mano en el hombro del mayor en forma de apoyo a lo que Francis solo dio una pequeña sonrisa algo forzada.

-Hmp- resoplo el escoces mientras avanzaba con su camino siendo seguido inmediatamente por ambos estadounidenses tras suyo.

-Que mal... él se veía muy ilusionado cuando dijo que la había encontrado- suspiro profundamente el menor allí sintiéndose mal por el francés.

- ¿Cómo así te preocupas por alguien más? Estas sospechoso, tú no eres así- rio su madre entretenida con las reacciones de su hijo. Y era verdad, Alfred Jones jamás se comportaba así con gente de su mismo trabajo, especialmente si esa persona parecía estar a su mismo nivel, o aún más alto como era el caso del francés, pero por alguna razón, sentía simpatía por él.

-Lo se...- susurro pensativo - ¿me habré enamorado? - dijo en forma de broma lanzando una pequeña carcajada al aire mientras era codeado por su madre

-Tonto...- rio la mujer ante las ocurrencias del menor -Vamos de una vez que Scott nos está dejando atrás- dijo al darse cuenta de que el escoces ya estaba metros más allá, sí que era un apurado. Siguieron riendo en el camino sin darse cuenta de la mirada azulada sobre ellos, que los miraba a través del cristal de la segunda planta del hospital.

-Solo será un mes más...- susurro para sí mismo dándose fuerzas para continuar con ese calvario que lo mataba por dentro -Francis Bonnefoy... eso es lo que debes hacer

Flashback-

-Se encontraban en un bar cercano al departamento del francés, ambos como siempre tranquilos bebiendo, a excepción de que esta era una ocasión especial, y cierto escoces ya estaba pasado de copas, por muy buena que fuera su resistencia.

-Tsk... eres un idiota- murmuro el pelirrojo dando otro trago al wiskey que había pedido - ¿cómo es posible que te hayas graduado con las mejores notas de todos? - dijo señalándolo con el ceño fruncido mientras que él lo miraba de reojo tomando con calma la copa de vino que tenía entre sus manos - definitivamente se te pego lo Kirkland mocoso, es gracias a mi- rio sonriendo, definitivamente ya estaba borracho.

-Jajaja, si Scotty, es gracias a ti- apoyo a las palabras rodando los ojos y riendo también, pero como el escoces ya estaba lo suficientemente borracho no podía distinguir entre el sarcasmo y lo real.

-Solo por eso mocoso, voy a hacer sonar la campana dorada- sonrió levantándose de la mesa y caminando hacia la campana dorada para hacer anuncios que se encontraba en la barra del bar.

-Hey, Scotty! - grito el francés intentando detenerlo de hacer alguna locura, pero no pudo, ya era muy tarde

-Hola a todos, soy el hermano del mejor estudiante de la universidad de Harvard, felicitaciones a este idiota- rio señalando al francés mientras todos los presentes le aplaudían, haciendo que se sintiera mas incomodo, encogiéndose de hombros y sonriendo forzadamente a los aplausos -hoy las bebidas van a mi cuenta! - definitivamente, si Scott seguía así entraría en bancarrota.

ººººººº

Abrió la puerta del departamento con dificultad, definitivamente no era nada fácil cargar a un escoces borracho en su espalda, pero no podía dejarlo ahí en el bar tirado. Camino a paso rápido a la cama King size en la que dormía y dejo al escoces allí como peso muerto, escuchándolo murmurar cosas sin sentido.

-Cómo es posible que bebas tanto, ni yo soy así. - rio entretenido al ver al mayor en ese estado, definitivamente se arrepentía de no haberle tomado fotos de chantaje

-Nunca desafíes a un escoses a beber- murmuro mientras lanzaba una pequeña risa, estaba delirando, definitivamente.

-Sí que eres un desastre- rio dando un pequeño suspiro y sacándose el abrigo que llevaba encima.

-Agh, como es posible que hayas nacido tan buen chico, alguien así no existe- avanzo a entender esas palabras entre todas las cosas ilógicas que el escoces murmuraba.

-Pues aquí me tienes, en carne y hueso, mon amour, de verdad, creo que si soy un hombre perfecto- rio sonriendo coquetamente con superioridad, definitivamente, él era el hombre perfecto. Rio ante sus ocurrencias.

-Tsk, te crees mucho muchacho- mascullo el mayor mientras se revolvía en la cama algo incómodo - Agh... mi familia está pasando un mal momento por mi... se supone que no deberías agradarme, pero ¿Por qué me agradas tanto?

-Simplemente te agrado Scotty, no lo puedes negar...- dio una pequeña carcajada mientras empezaba a desvestir al mayor para que no se sienta incomodo

-Mocoso idiota- murmuro mientras se dejaba hacer, encontrándose en poco tiempo solo con su pantalón,

-Sí, sí, ahora acuéstate bien y duerme que mañana tendrás una gran resaca Scotty- sonrió mientras cubría al mayor con las sabanas, viendo que al momento este caía dormido. Se sentó a lado del escoces y empezó a acariciar su cabello con cariño -tu... siempre has cuidado de mí, te has llegado a convertir en un gran hermano, un hermano que me dio un gran futuro y grandes oportunidades, por eso desde ahora, seré yo también un buen hermano... de verdad, un muy buen hermano que hará que te sientas orgulloso.

Fin del Flashback.

-Tal vez... era hora de cumplir esa promesa...

ººººººº

Miro al cielo y lanzo un pequeño suspiro. Ya había perdido la cuenta de cuanto había suspirado en ese día. Ya habían pasado más de 2 semanas desde que hablo con Arthur por última vez, pero seguía sintiendo una opresión en el corazón por sus palabras. Sintió que alguien se sentaba a lado suyo en la banca de madera cercana al lago. Sabía quién era.

-Pensé que no querías verme, Scott- murmuro cabizbajo, mirando de reojo como el pelirrojo abría una cerveza.

-Después de todo, aunque nadie lo crea somos amigos ¿no? Eres como un hermano Francis- murmuro bebiendo su cerveza con rapidez, para ir por la segunda, mientras el menor tomaba una en silencio. Era verdad. Pese a todo, ellos se llevaban bien. Todo paso en silencio tenso durante varios minutos hasta que el escoces lo rompió. - Si algún día, necesitara una operación, dejaría mi vida en tus manos.

- ¿A qué viene eso? - se asustó el francés. Scott soltó una pequeña risa al momento que encendía un cigarrillo.

-A que no quiero que me hagas pensar que todo el dinero que page para que estudiaras fue un desperdicio- replico mirándolo de reojo- lo estas desperdiciando al venir a trabajar en esta zona rural de Londres. Debiste haberte quedado en Estados Unidos

-También los sectores rurales necesitan buenos doctores- recalco con seriedad. - además de que tenía beca del 90%- dijo en un pequeño susurro, siendo escuchado perfectamente por el escoces, quien decidió ignorar ello.

-Eso es como decir que un jugador de Básquet profesional preferiría jugar en áreas rurales en vez de en las grandes ciudades donde conseguirá fama y fortuna- mascullo mirándolo con molestia.

-Míralo como un entrenamiento Scotty. - soltó una pequeña risa y estiro sus brazos para desperezarse.

-Eso significa que te iras pronto- el francés se encogió de hombros ante la pregunta, miro distraídamente el anaranjado atardecer londinense.

-Puede ser... talvez- murmuro sin estar seguro, pero tampoco sin dudarlo. Tal vez... debía regresar.

-Me alegra escuchar eso- dijo en un suspiro mientras sacaba otra cerveza y fijaba su vista en el horizonte, sintiendo la relajante brisa marina del puerto en el que estaban. Francis soltó una pequeña risa y le quito la cerveza de las manos tomándosela toda de un solo trago- ¡HEY! - reclamo con el ceño fruncido ante ello, ¡era SU cerveza!

-Recuerda que dijiste que yo sería tu doctor personal, así que desde ahora debes dejar de beber tanto alcohol, no quiero lidiar con un paciente alcohólico- rio el francés sonriendo pícaramente hacia el mayor

-Pues ya me estoy arrepintiendo de mis palabras- mascullo cruzándose de brazos, al momento ambos empezaron a reír a carcajadas, volviendo a los antiguos tiempos.

ººººººº

Estaciono el auto al frente de una casa grande de aspecto moderno, pero al mismo tiempo victoriano, con un gran jardín lleno de rosales y bien cuidado. La casa de los hermanos Kirkland. Ambos hombres bajaron del auto del escoces con una pequeña sonrisa dibujada en sus rostros. Francis se acomodó su maleta en los hombros y sonrió hacia el mayor.

-Entra a casa- dijo sonriéndole como en los viejos tiempos.

- ¿No quieres pasar? - pregunto extrañado por ello, aún tenía ganas de pasar más tiempo con el francés como era antes.

-Talvez algún otro día, cuando tenga más tiempo para disfrutar de un buen vino- rio con una sonrisa de oreja a oreja, haciendo que el escoces también soltara una carcajada ente eso.

-Tsk...Este chico, está bien, hagamos eso- sonrió mientras se despedía agitando su mano ligeramente, Francis hizo lo mismo.

-Adiós entonces- se acercó dándole dos besos en las mejillas como era típico de los franceses, haciéndolo sonrojar ante eso, pero antes de que pudiera reclamar el francés ya estaba caminando de vuelta a su casa

-Hmp...- soltó un pequeño suspiro y se dispuso a entrar a su casa, pero cuando iba a avanzar a la entrada, la puerta de su casa de abrió dejando ver a alguien que no esperaba allí.

- ¿Scott? - pregunto su hermano menor igual de extrañado de verlo allí, Francis detuvo su caminata al escucharlo. Su corazón, sentía que estaba paralizado

- ¿Estabas en casa? - pregunto lo obvio algo nervioso, viendo hacia atrás en busca de que el francés no esté allí por suerte no lo estaba, pero podía estar cerca... lo presentía.

- ¿Qué pasa? - dijo algo preocupado al ver a su hermano en esa faceta

-Eh...nada, no es nada- dijo aun con inseguridad en su voz.

- ¿Con quién estabas que estas tan nervioso? - se rio el británico, burlándose de la actitud nerviosa de su hermano mayor.

-Con mi amante secreto, mocoso- contesto volviendo al mismo de siempre, con su característico tono sarcástico, soltando una pequeña risa.

- ¿En verdad? ¿A tu edad? - se burló dando una carcajada

- ¿Qué quisiste decir con eso? - mascullo mirándolo mal, no estaba viejo, definitivamente, ¡Scott Kirkland no estaba viejo!

-Jaja, no te imaginaba con amantes secretos por ahí, después de todo no hay muchos que te soporten- siguió burlándose de su hermano mayor, riéndose casi a carcajadas, esa era la típica relación de hermanos que tenían desde que cumplió los 19 años

-Mira quien habla...- contraataco sabiendo perfectamente que su hermano no era famoso por ser precisamente el hombre más agradable del mundo que muchas veces ha estado a poco de ir a prisión.

-Tsk, así que... ¿en verdad tienes un amante? - pregunto cambiando de tema

-Entremos de una vez- soltó una pequeña risa mientras comenzaba a caminar hacia la entrada de la casa a lado del menor.

-Estas sospechoso...- se rio mirándolo de reojo.

-Ya cállate mocoso imbécil- gruño dándole un pequeño golpe en la cabeza para que se callara.

- ¡Oye! - se quejó ante el golpe, pero algo lo hizo detenerse, una voz...

-Arthur...- susurro el francés nostálgicamente, deseando que el inglés lo escuchara, que el inglés regresara a él como antes era... deseando tenerlo nuevamente entre sus brazos.

- ¿Qué pasa? - pregunto el escoces extrañado cuando el británico se detuvo de golpe

-No...no es nada...solo sentí como si alguien me llamara- susurro sin entenderlo... sentía como si, como si Francis lo estuviese llamando...

ººººººº

1...2...3... y otros 2 puntos más se sumaban en su marcador cuando la pelota pasaba por el aro a más de 2 metros del suelo. Nuevamente cogió la pelota para marcar más puntos ¿es que acaso no había mejor forma de quitar el estrés que el básquet? Siguió jugando solo, concentrado, hasta que sintió unos aplausos metros más allá. A la entrada de la cancha estaba aquel hombre que menos esperaba encontrar allí.

-Dr. Jones- dijo su nombre en forma de saludo mientras que paraba su juego.

- ¿Qué tal si jugamos por una hamburguesa y una buena cerveza? - sonrió retadoramente acercándose al francés y cogiendo la pelota entre sus manos. Francis sonrió aceptando el reto.

-Bien- dijo mientras se ponía en posición para jugar en contra del americano, quien esquivo al mayor en un movimiento rápido, anotando el primer punto a su favor - ¡Yes! ¡Vamos Francis! - le reto con una gran sonrisa. Francis agarro la pelota entre sus manos y vio al americano con una sonrisa ladina, definitivamente no iba a perder... Prontamente en rápidos movimientos pudo esquivar al americano y la pelota paso por el aro de manera limpia y elegante.

-Punto para mí, mon ami- sonrió. Ambos se miraron retadoramente, y así empezaron a jugar, anotando puntos y más puntos a medida que la noche avanzaba. Luego de 2 horas jugando, ambos se encontraban en el piso de la cancha de madera respirando agitadamente intentando recuperar su ritmo normal de respiración, totalmente agotados.

-Seamos amigos, dude- dijo el menor entre jadeos, mirando al francés de reojo con una sonrisa -En verdad me agradas mucho, no solo por haber salvado a Arthie

- ¿Entonces porque te agrado? - pregunto extrañado, todo este tiempo había pensado que Alfred se acercaba a él por haber salvado al británico, como forma de agradecimiento, pero si no era por eso ¿Por qué más?

-Mmmm... déjame ver...- se sentó pensativo mirando al francés analíticamente -por tus abdominales escondidos- rio entretenido, haciendo que el francés también soltara una pequeña carcajada -Jajaja, solo es broma, dude

-Lo sé- sonrió el francés, definitivamente el estadounidense no le caía tan mal...

-Vamos- se levantó ofreciéndole al mayor su mano para que también haga lo mismo, recibiendo una mirada extrañada de su parte -Tenemos que cumplir nuestra apuesta, en vista de que ambos ganamos. - rio recordándole la apuesta, ganándose otra pequeña risa de parte del francés.

ººººººº

Detuvo el carro en frente de un conjunto departamental lujoso como era de esperarse de alguien de su estatus social y le entrego la tarjeta de entrada al francés

-Es el apartamento número 50, ve tu primero, yo iré a comprar algunas cervezas y hamburguesas- le indico con una sonrisa en su rostro. Francis asintió algo inseguro y bajo del carro disponiéndose a entrar al lugar en busca del apartamento en el tercer piso del edificio. Introdujo la tarjeta en el lector y enseguida la puerta se abrió dejándolo pasar al lugar. Un departamento amplio, lujoso y bien ordenado. Dejo su abrigo en el perchero, pero cuando iba a entrar una voz lo detuvo.

-¿Alfred?- sabía quién era, a quien pertenecía esa voz, se quedó helado -Hice Fish and Chips y algunos Scones- escucho que anunciaba el británico desde la cocina del departamento y luego su tono cambiaba a uno de regaño- Últimamente te la pasas comiendo esa basura que dices ser comida, te falta algo nutritivo en tu sistema- dijo el inglés mientras terminaba de sacar los últimos scones del horno con algo de enojo hacia el americano -si no comes bien tu cerebro se transformara en una hamburguesa- le advirtió, pero se extrañó al no obtener respuesta por parte del menor, ya que por lo general se reía y decía que estaba diciendo cosas sin sentido-¿Alfred? Oye ¿Estás ahí? - pregunto ya preocupado de no obtener respuesta alguna, acercándose al recibidor. No había nadie allí -Que raro... juraría que escuche que alguien entro...

Francis había salido lo más rápido que pudo y comenzó a caminar de regreso al hospital con la cabeza gacha, mientras unas palabras se repetían en su cabeza

"Muchas gracias, por salvar a MI Arthur"

La voz de Alfred lo rondaba atormentándolo. Paso por una tienda y compro algunas cervezas para ir tomando en el camino, después de todo, sentía que le faltaba alcohol en su sangre.

ººººººº

-Hey, Francis, Wake Up... Hey...- escuchaba que a lo lejos una voz lo llamaba, pero no quería levantarse. Sintió los rayos intensos del sol en su rostro, provocando que poco a poco empezara a abrir sus ojos

-Mmmm...- se quejó levantándose y cerrando nuevamente sus ojos ante los rayos del sol que lo cegaban

-Good Morning- escucho esa voz conocida, provocando que abriera sus ojos nuevamente pese al sol, acostumbrándose a la luz- JAJA, Extrañamente hoy es un día soleado en Londres, dude, debes despertarte para ver este extraño fenómeno. - se burlo

-Alfred ¿qué haces aquí? -pregunto aun con sueño, en un bostezo

-He escuchado que duermes más tiempo en el hospital que en tu departamento- contesto mientras lo veía con una sonrisa, el mayor tenía el pelo desordenado y cara de aun tener sueño, definitivamente pocas veces vería al francés en esa faceta.

-Me siento más cómodo aquí- susurro mientras se fregaba los ojos para acostumbrarse mejor a la luz.

- ¿En un sillón? Eso no es comodidad, bro. - se quejó sin entender a veces al francés, definitivamente era rarito -has oído sobre la conferencia ¿verdad? ¡Vamos juntos! - sonrió emocionado mientras le entregaba una muda de ropa limpia y lo empujaba hacia el baño de la oficina que incluía una ducha para que se bañara y esperarlo para ir juntos y comenzar otro día emocionante a lado de su nuevo amigo

ººººººº

El camino entre ambos era callado, como siempre, aunque esta vez Alfred entendía el porqué. Simplemente ver al francés dormido en el asiento del copiloto del su carro, con el ceño un poco fruncido le causaba risa. Era divertido verlo.

-Jaja- rio entretenido al ver como el francés dormía con el ceño fruncido y cruzado de brazos, a veces ese tipo era todo un ángel carismático y alegre, pero otras veces daba miedo cuando se enojaba y pasaba con el ceño fruncido todo el día, era un simple enigma. Busco tanteando con su mano su bolso y saco de allí el almuerzo que Arthur le había mandado -Toma- dijo ofreciéndoselo al francés y haciéndolo despertar ante el contacto. El mayor aun adormilado tomo el paquete que mantenía caliente el alimento, mirándolo extrañado-es la comida que Arthur preparo ayer, Fish and chips y scones- explico mientras mantenía sus ojos en la carretera, pero de vez en cuando miraba de reojo al francés. De repente recordó un pequeño detalle, que tal vez Francis no se acordara de quien era Arthur -Oh, ¿si te acuerdas de el? El chico de emergencias, el me lo dio- le explico con una pequeña sonrisa, y después volvió a recordar otro detalle de la noche anterior - Por cierto... ¿por qué te fuiste ayer? – pregunto con duda y curiosidad

-Parecía que tenías un invitado- susurro Francis lo suficientemente audible para que el americano lo escuchara.

- ¡Ah! Él no es un invitado, él es parte de la familia- le dijo riéndose un poco ante las palabras del francés, quien lo quedo viendo de reojo sin que se diera cuenta -ya que...pronto seremos una. - susurro para sí mismo pensando en que pronto se casaría con Arthur, y que formarían una hermosa familia, esa era su ilusión.

-Ya veo...- susurro Francis para sí mismo mientras desviaba la mirada hacia la ventana tratando de no pensar en ello y distraerse. Alfred vio de reojo que el francés aún tenía el envase de la comida cerrado y soltó una pequeña risa

-Pruébalo, él no es bueno en la cocina, pero extrañamente hay escasos platos que le salen bien y no terminan dejando la cocina en llamas- dijo entre risas, pues era verdad, ya más de dos veces había sucedido que su cocina había terminado en llamas por un intento de "comida decente" de su pequeño británico -Tal vez por eso se convirtió en bombero. - bromeo

-De seguro debes estar completamente enamorado- rio Francis falsamente mientras abría la tapa del envase y veía la comida con su estómago gruñendo del hambre.

- ¿Es tan obvio? - rio con un ligero sonrojo en sus mejillas y rascándose la cabeza

-Si...- Alfred soltó una carcajada ante esa confirmación y siguió concentrado en el camino mientras el francés se disponía a probar la comida, abriendo los ojos como platos ante el primer bocado, y sintiendo la nostalgia latente - "Matthew...extrañamente esto...sabe igual a lo que cocinabas"

ººººººº

- ¡Lovi! - nuevamente esa voz estorbosa que no lo dejaba en paz ni en el trabajo. Vio como un joven español un poco más alto que el, nótese que solo le pasaba por 10 cm... solo por diez. Bueno... tal vez eran 15... Agh, no importa, un jodido español de ojos verde aceituna, tez ligeramente bronceada y cabello castaño entro con una gigantesca sonrisa a la oficina del italiano

-Antonio bastardo... ¿Qué pasa para que no me dejes en paz ni en mi trabajo? - mascullo con un mal humor de los demonios por unos recientes criminales muy problemáticos que habían huido de él, estuvo cerca de atrapar a los muy malditos, pero no pudo.

- ¿Esa es forma de tratar a tu esposo? - hizo un puchero resentido, dándole un beso en la mejilla al menor.

-Yo te hablo como quiera, ya dime a que viniste- suspiro profundamente, de una u otra forma aquel beso le había subido el ánimo.

-Un nuevo cliente vino hace un tiempo... me dejo un caso de choque y fuga, el problema es que ya es desde hace 15 años...- le entrego los papeles al italiano con seriedad digna de un profesional. Él era abogado y forense, y su esposo policía y detective, hacían una buena pareja juntos hasta para el trabajo.

-Está bien... yo me encargo de esto- susurro leyendo los papeles con cautela. Ese caso le resultaba conocido... del doctor Francis Boissieu, se le hacía conocido, y tenía un presentimiento sobre ello.

-Te lo encargo, mi amor, no dudes en pedirme ayuda si lo necesitas- sonrió amablemente para luego atrapar los labios del italiano en un beso corto pero dulce- te amo- dijo mientras salía de allí para regresar a su trabajo.

-Maldito bastardo- mascullo el italiano sonrojado hasta las orejas.

ººººººº

Las sirenas del camión de bomberos y la ambulancia sonaron alertando a todos los presentes cercanos. El paso fue cerrado al momento que los carros paraban alrededor de la zona restringida donde había ocurrido el accidente. 4 carros habían sido volcados violentamente mientras un camión de carga había sido el causante de todo, el conductor estaba muerto. En todos los 4 carros apenas lograron sacar viva a una sola persona hasta el momento. Alfred y Francis iban por aquella ruta extrañados al ver la cantidad de autos allí inmovilizados.

- ¿Qué está pasando? - murmuro el americano al escuchar las sirenas de emergencia.

-Parece que hay un accidente...- las miradas de ambos se chocaron, coincidiendo en la misma idea, como si tuvieran mentes iguales, ambos se quitaron los cinturones de seguridad y bajaron rápidamente del auto para correr a la zona del suceso, adivinando quien o quienes estaban allí. Y tal como lo esperaban, el equipo de bomberos de London estaba allí, incluido Arthur.

- ¡Evacuen rápido! - gritaba el jefe de todos, un turco de unos 40 años que había sido mitad nieto del anterior jefe y fundador de la estación de bomberos. Todos se apuraban en sacar a los heridos y los cadáveres también.

-Esto va mal...- murmuro Ludwig al ver el camión que había provocado el accidente- es un camión de carga, de gas- informo al castaño, quien frunció el ceño notablemente, de ser en verdad ese el caso, tenían poco tiempo antes de que haya una explosión allí. Arthur revisaba por todos los automóviles que no hubiera más personas vivas, y uno en especial llamo su atención, un vehículo rojo que estaba golpeado con gravedad y algo aplastado. Se dirigió allá y vio a una mujer que parecía muerta, pero la vio mover su mano.

- ¡Esta viva! ¡Ludwig, aquí hay una sobreviviente! - aviso con un poco de entusiasmo, pero aquel carro estaba igual de destrozado que el carro en el que su familia viajaba años atrás en el accidente que lo dejo solo. Los demás iban a acercarse, pero justo en ese momento e ruido de una explosión los distrajo, el gas estaba empezando a reaccionar, y en poco tiempo todo ese lugar explotaría.

-Arthur, ya no hay más tiempo, ¡debemos irnos ahora! ¡Evacuen! - ordeno seriamente. Los bomberos empezaban a salir de allí, pero Arthur permanecía arrodillado intentando sacar a aquella mujer.

- ¡Iggy! ¡Vámonos! - grito Alfred acercándose para sacarlo, cogiendo su brazo con delicadeza, pero el mayor se soltó bruscamente.

- ¡No! ¡Ella aún está viva! ¡Puede vivir! - lo miro lleno de furia y determinación en sus ojos, sin saberlo, un nudo se había comenzado a formar en su garganta.

-Ella ya no...- Alfred trato de convencerlo, pero se calló al ver como los ojos del británico se empañaban. Si no se ponía serio en esa situación sabía que podían morir allí- Arthur, así logremos sacarla morirá en poco tiempo por la gran pérdida de sangre, ya olvídalo, por favor- pidió poniendo su mano en el hombro del mayor

- ¡Si puede, ella puede vivir, si los bomberos hubiesen huido como ahora, si me hubiesen dejado como ahora quieren hacerlo! yo no estaría vivo! - grito enfurecido. Todos guardaron un silencio tenso al escuchar sus palabras, era verdad, frente a sus ojos tenían al único sobreviviente de uno de los más trágicos accidentes en Londres.

-Yo lo hare...- suspiro Francis acercándose y apartando un poco al menor para ver cómo era la situación dentro del automóvil.

-Está bien, pero solo tienen 5 minutos, no permitiré que se queden más tiempo- mascullo el alemán derrotado. Francis enseguida se acercó al carro y con cautela empezó a intentar sacar a la mujer de allí, pero parecía casi imposible, la puerta estaba trabada. Con todas las fuerzas que pudo reunir, logro finalmente abrir la puerta del carro destruido.

-Alfred... pásame mi maletín- pidió con urgencia. El estadounidense obedeció y le dio el objeto pedido al francés, que con una pequeña luz empezó a revisar los ojos de la paciente y también su pulso. Aún estaba viva. Pero, hubo otra cosa que lo asombro aún más. En los brazos de aquella mujer, vio otra pequeña cabeza más. Con algo de inseguridad jalo con cuidado y saco un pequeño cuerpo.

-Es... un bebe- aviso a los demás. Todos voltearon a ver sorprendidos, el niño estaba vivo.

ººººººº

-Feliciano, ¡ve más rápido! - grito Arthur desde la parte trasera de la ambulancia. En una camilla estaba la madre del bebe, habían logrado sacarla, y ahora intentaban mantenerla con vida a través de un respirador y algunos tubos, su ritmo cardiaco era bajo, pero aun podía sobrevivir ¿verdad?

-Eso intento, vee- contesto nervioso, los carros no cedían paso, y hasta había encendido la sirena para alertar a los demás. Lo mínimo que tardarían en llegar al hospital seria unos 15 minutos.

Francis en sus brazos tenia al bebe que permanecía dormido, arropado en una pequeña mantita. Parecía no querer despertar del sueño... de seguro estaría viendo a su madre allí.

-Vamos... falta poco, debe sobrevivir- sostuvo la mano de la mujer angustiado, odiaba ver a la gente morir, le traía los amargos recuerdos de la muerte de su familia. Vio como la chica de apenas 25 años se movía y una pequeña sonrisa se formó en el rostro británico. La mujer dirigió su mano hacia la mascarilla- ¿ha? - la miro extrañado al ver que le hacia una seña para que se acercara. Sus palabras salieron en susurros y sus ojos se abrieron como platos al escucharla. Pero no pudo decir nada más, el pulso cardiaco había caído, y ahora iba en línea recta, el corazón de la mujer no latía.

- ¡Francis! - llamo asustado. El francés dejo al niño en una pequeña camilla mientras preparaba su equipo de reanimación cardiopulmonar y se apresuraba a destapar el pecho de la mujer para ponerle las placas donde próximamente daría la descarga eléctrica para reanimar su corazón. Arthur veía todo con terror, estaba asustado, se había quedado helado.

-Preparándose para una descarga eléctrica en 3...2...1- sonó la maquina justo en el momento en el que el francés la puso sobre el pecho de la mujer. Dio la primera descarga, pero el pulso no subía, su corazón no latía. Se mordió el labio con fuerza mientras reiniciaba el mismo proceso. Lo hizo 3 veces, no funcionaba.

-Ya... no hagas más...- su voz estaba rota. Le dolía ver como aquella mujer ya no vivía, por mucho que le costara admitirlo, ella ya no... ya no viviría. Pero Francis seguía intentándolo... era inútil, ya habían pasado 5 minutos, era imposible revivirla- ¡Detente! - grito mientras las lágrimas empezaban a caer con frustración- ella ya no...- escucho al mayor soltar un largo suspiro con pesadez, mientras se sentaba apretando los puños con fuerza. Miro al reloj con sus llamativos ojos azules.

-12 de abril, a las 9:21 am... es la fecha de su muerte...

ººººººº

Feliciano parqueo la ambulancia y enseguida los paramédicos de emergencias se acercaron, más cuando abrieron las puertas se arrepintieron de haberlo hecho. El ambiente era tenso, tan tenso que te deprimía al instante.

- ¿Qué paso aquí? - murmuro uno de los enfermeros, mas su vista se fijó en la camilla de la ambulancia. La mujer a la que iban a asistir, ahora permanecía completamente tapada con una sábana celeste, indicando su muerte antes de arribar en el hospital.

-Parece que murió antes de llegar, es un D.O.A (Death On Arrival)-susurro preocupada una de las enfermeras

-Fue demasiado tarde- murmuro uno de los doctores cabizbajo, lamentando la perdida de aquella mujer. Francis dirigió su mirada hacia el menor, sintiendo una gran opresión en el pecho al notar sus ojos carentes de brillo, denotaban dolor.

-Arthur...- susurro sin ser escuchado, ambos bajaron de la ambulancia justo después de que se llevaran el cadáver de su paciente fallecida, pero el británico no parecía nada bien. Caminaba cabizbajo y algo tambaleante. Todos los doctores presentes lo notaron, y supieron el porqué, así que decidieron no decir nada y retirarse a paso lento de allí. El galo quiso abrazarlo, sabía por lo que estaba pasando en ese momento su amado inglés, pero se quedó estático al ver allí a Alfred. El estadounidense le había ganado, había sido más rápido.

-Tranquilo...- susurro con dulzura al escuchar un pequeño sollozo salir de la garganta del anglosajón, lo envolvió en sus brazos sintiendo como se aferraba a su ropa. Arthur estaba destrozado, estaba quebrándose nuevamente- hiciste lo que estuvo a tu alcance...- acaricio sus lisos cabellos, dejándolo desahogarse, sabiendo que eso sería lo mejor por el momento para evitar que aquella vieja herida se abriera más. Francis apretó los puños cabizbajos. Cada vez, parecía más lejano. El ya no lo necesitaba.

Se fue de allí, a paso lento, necesitaba desahogarse el también... sentía que lo necesitaba

ººººººº

Dolía...dolía mucho. Esa sensación de tener un nudo en la garganta y un vacío en el corazón lo atormentaban. La culpabilidad, el saber que no había sido capaz de salvar a la madre de aquel bebe lo quebraba completamente. Sus ojos se nublaban y su conciencia volaba mientras limpiaba aquella camilla donde horas atrás una mujer luchaba por su vida.

"Por favor...salve a mi bebe"

Esas fueron las últimas palabras que salieron de la boca de esa mujer antes de morir. Y le dolían... el tan solo imaginar la futura vida de ese niño sin su madre...como el...

No lo podía soportar, cayo de rodillas lentamente con la cabeza gacha mientras las lágrimas caían de sus ojos sin brillo, como si estuviese perdido en sus recuerdos, sin darse cuenta de los 3 hombres que lo veían desde lejos.

Feliciano al ver a su jefe en ese estado pensó acercarse a consolarlo y tratar de alegrarlo, pero fue detenido por la mano del alemán. Era mejor dejarlo solo, todos lo sabían, cuando una tormenta se empezaba a formar dentro de Arthur Kirkland era mejor dejarlo solo.

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Entro algo desanimado a aquel lugar donde antes solía pasar el tiempo esperando a aquella persona que desapareció de su vida hace mucho tiempo, pero siempre que recordaba su corazón latía con fuerza. Había dejado a Alfred durmiendo solo, como casi siempre lo hacía, pero sabía que esta vez eso heriría un poco al americano, después de todo, se pasó toda la tarde a su lado para consolarlo, faltando al trabajo como neurocirujano. Pero Sentía que necesitaba irse un momento a despejar su mente.

Caminaba por los pasillos a paso lento. El lugar a esa hora pese a estar abierto, no había nadie, ni los guardias. Era perfecto para relajarse. Miro con curiosidad un gran árbol que estaba dentro del lugar, en cada una de sus ramas colgaban papeles. "El árbol de los deseos" Allí las personas escribían y confiaban sus deseos a aquel árbol con la esperanza de que se cumpliesen algún día.

Una pequeña sonrisa se formó en su rostro. Cogió una tarjetita y escribió su deseo. "Espero que ese bebe sea feliz" un deseo que venia del fondo de su corazón, no quería que nadie sufra el quedarse sin madre o sin familia como a él le paso. Coloco la tarjeta en una de las ramas y sus ojos se abrieron como platos al ver una de las tarjetas que estaban cerca.

"Espero poder encontrarte" Francis Bonnefoy... ese nombre... era el hombre que tanto había esperado. Su corazón se paralizo, al igual que su cuerpo. En seguida empezó a correr, debía encontrarlo. Él debía estar allí. Recorrió todos los rincones de la gigantesca biblioteca, subiendo y bajando gradas, pero no había rastros de nadie por allí. Solo faltaba un lugar. El antiguo teatro donde antes trabajaba, el lugar donde por primera vez había hablado con aquel hombre. Entro y miro a todos los lados con desesperación. Había alguien. Recostado en uno de los sillones. Él estaba ahí...

-Francis Bonnefoy...- llamo con un hilo de voz. Francis abrió los ojos como platos al escuchar esa voz, llamándolo por su otro apellido. Arthur se acercó en silencio, con temor y nerviosismo, no sabía cómo reaccionar- ¿Eres realmente Francis Bonnefoy? - pregunto, sin obtener respuesta, pensando en quien sería aquella persona de cabellos rubios allí, pero al acercarse más, se dio cuenta de que aquel rostro ya lo conocía. Parecía estar dormido. Pateo con fuerza el sillón, despertando al francés de su falso sueño.

- ¿Qué pasa? - pregunto mirando al británico molesto

- ¿Qué diablos haces aquí? - mascullo enojado, había estado buscando por todo el lugar, pero al único que había encontrado allí era al doctor Boissieu. O talvez el...

-Estoy durmiendo... no veo por qué no pueda quedarme aquí, usted no compro este lugar- murmuro cruzándose de brazos, diciéndolo con un tono algo aburrido y que detonaba su cansancio. Arthur puso los ojos en blanco y apretó lo puños cabreado, pero se contuvo de lanzarle algunas maldiciones a aquel hombre. No, definitivamente no podría ser el, jamás...

-Por casualidad... ¿no has visto a alguien más aquí? - pregunto en un suspiro agotado. – Ash... no importa, solo sigue durmiendo. - dijo derrotado.

- ¿Y tú por casualidad me estas siguiendo? - pregunto algo serio. Arthur se sonrojo fuertemente.

- ¿Cómo se te puede ocurrir eso? Lo siento, pero tú no eres el centro del universo- espeto enojado, mirando con los ojos en blanco al mayor. Francis se levantó cansado.

-En vista de que parece que tienes comprado este lugar, me voy- mascullo cruzándose de brazos.

-Idiot- le insulto con ira, odiaba la actitud de ese tipo que se veía como si hubiese pasado toda una semana sin bañarse. Pero de pronto, la respuesta a aquella apariencia descuidada del francés vino a su mente al ver que en el sillón donde anteriormente estaba, había dos botellas de cerveza vacías. Lo recordó, él no fue el único que sufrió cuando aquella mujer murió dejando a su hijo atrás, Francis también parecía deprimido.

-Espera...Francis ¿Quieres beber algo? - pregunto con timidez, el francés volteo a verlo sorprendido, y dirigió su mirada a la funda con botellas de licor que traía el inglés -P-por la paciente...- se justificó para que el mayor no vaya a pensar mal.

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Ambos hombres estaban en el balcón de la biblioteca, en una de las mesas donde ya se encontraban 2 botellas de cerveza vacías y otra estaba a punto de acabarse. Ambos bebían con calma, sin preocupaciones por el momento.

- ¿Francis... te gustan las estrellas? - pregunto en un susurro el menor, su mirada estaba en el cielo con fascinación.

-Si... se podría decir que si- respondió al momento que tomaba otra copa de alcohol, él era resistente, aunque sabía muy bien por experiencias pasadas que Arthur no lo era, para nada.

-Las estrellas son buenas acompañantes para el alcohol... cuando te sientes solo, o triste... siempre las tienes a ellas- Arthur ya estaba un poco ebrio, no mucho, pero si lo suficiente como para hablar más abiertamente con el francés. - esas 3- señalo a las más brillantes del cielo nocturno, que estaban en línea recta.

-Orión- las nombro, las sabía de memoria.

-Lo sabe...- soltó una pequeña risa

-No es tu primera vez observándolo... pero ¿aun te gusta tanto? - pregunto mirando de reojo como el menor ponía una expresión nostálgica.

-Solo las personas que han perdido algo deslumbrante lo saben- vio como los obres verdes se cristalizaban- El hecho de que puedas verlas... verlas todos los días... Que enorme bendición es- miro al francés con una sonrisa que casi nunca nadie veía en él. Francis sonrió ligeramente, pero enseguida cambio a su rostro serio.

-Entonces deberías verlas todos los días, hasta que tu corazón este tranquilo- soltó pensativo. Arthur trago saliva y miro al hombre que tenía en frente con una sonrisa llena de tristeza.

-Pero no puedo verlas todos los días... porque mi corazón me duele mucho- sus palabras salían como sollozos, a pesar de no estar llorando, su voz era entrecortada. Bajo la cabeza.

- ¿Por qué te duele tanto el corazón? - se atrevió a preguntar, aunque ya se imaginaba la respuesta.

-Por qué sigo recordando a esa gente que quiero ver...mi mama, mis hermanos, mi segunda mama... el hombre al que vi como si fuera una madre para mí, y esa persona que tanto amé y se fue de mi vida- las lágrimas habían empezado a caer sobre la superficie de madera y los sollozos eran más notables.

-Sí que no eres resistente al alcohol...- soltó una pequeña risa inaudible para el británico, recordando como hace años, cuando habían bebido apenas una copa de alcohol y Arthur ya se había emborrachado. Pero se notaba que, en esos años, su resistencia al alcohol se había mejorado.

-No tiene sentido... Esto no tiene sentido- empezó a sollozar con más fuerza, preocupando al francés. - si no hubieses encontrado a ese niño, si hubiésemos perdido también a ese bebe... yo

-No es tu culpa- poso su mano sobre la británica para intentar calmarlo, sabia lo mucho que el menor se culpaba a sí mismo-Ese bebe tuvo suerte- susurro, pero el menor lo escucho perfectamente

- ¿Suerte? El acaba de perder a su madre, Era solo un bebe, un bebe que ya no tendrá mama, no podrá recordarla jamás- el llanto que antes había cesado ahora se había incrementado-crecerá sin ese amor, eso es lo peor que le puede pasar a alguien. No lo soporto, que la persona que ha perdido aquel niño sea su madre- Francis lo miro con tristeza, lo entendía... el dolor de perder a alguien lo entendía. - él bebe va a pasar toda su vida sin recordar a su madre... realmente no lo soporto, me voy a volver loco- sollozo jalándose los cabellos. Cogió la botella de licor y lleno nuevamente otro vaso, pero cuando iba a tomarlo el francés lo detuvo. - ¡Suéltame! - grito con la voz quebrada

- ¿Qué está haciendo que te presiones a ti mismo hacia ese punto? - reclamo enojado, no podía verlo así, ver al inglés tan destrozado.

-Para mostrarle a alguien... la persona con la que me siento agradecido...quien más odio en el mundo- una sonrisa se formó en su rostro melancólico al momento que las lágrimas dejaban de caer. - a esa persona que extraño profundamente... para mostrarle a esa persona- respondió con nostalgia. Francis sintió como si miles de agujas se clavaran en su corazón en ese momento.

- ¿Dónde está esa persona? - pregunto con la voz quebrándose y un nudo en la garganta.

-No lo sé- soltó una risa lastimera- no sé dónde está... no dé a donde fue- las lágrimas se volvía a acumular. - no... ni siquiera estoy seguro de si él estuvo allí en primer lugar... si tan solo fue un sueño, o una ilusión... no lo sé- su rostro mostraba una sonrisa ligera mientras de sus ojos brotaban lágrimas.

- ¿Cómo era él? - pregunto algo inseguro de si quería oír la respuesta o no.

-Era la persona con la voz más fea, con una pequeña barba de pervertido, un wine bastard arrogante... era la persona que más amaba... pero un día desapareció, como si hubiese sido simplemente una ilusión- su voz se apagaba cada vez más, hasta que cayo dormido sobre la mesa, con su cabeza hundida entre sus brazos. Francis soltó un pequeño sollozo que hace tiempos había querido salir de su garganta. Se acercó al menor y puso su abrigo en sus hombros y después paso una de sus manos delicadamente por su rostro, si entiendo esa suave textura que tanto amaba y recordaba.

-Arthur ...No desaparecí... estoy aquí, justo aquí a tu lado- susurro acariciando el rostro durmiente del menor, mientras las lágrimas que caían ahora eran suyas- el tan solo pensar en ti me hace llorar. Mi primer amor. Je t'aime... je t'aime Arthur...

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Y ahora llegamos a donde nos habíamos quedado xD se habrán dado cuenta aumente algunas cosillas y ahora la historia tiene mas trama y sentido...

Espero que les haya gustas, y dejen reviews

Hasta la pastaaaa