Y perdona si antes estuve y te deje ir ; Ya no quiero Ser así…
El lobo volvió a su nuevo hogar.
Primero y principal. Paso por el patio de atrás. Entro a la cocina, cerciorándose que nadie estuviera cerca y, Se desvistió cuidando que nadie le viera y, guardo su ropa con cuidado. Donde nadie la encontrara.
Se trasformo.
Entro por la puerta de la sala, esperando encontrar a Stiles. ¿Y, cual fue su sorpresa, al ver a una mujer vestida de rojo en el sofá?.
Nada grata.
No solo su vestimenta era del color de la sangre. La mujer era pelirroja. Pero… Derek prefirió el término; Cabeza de zanahoria. Al verla poner una pierna sobre la otra. De manera coqueta.
Su perfume le molesto antes de pasar el umbral de la puerta.
Stiles tenia visita y, no era una visita cualquiera.
Reconoció a esa mujer. Y donde esa mujer ponía sus ojos, siempre había problemas.
Lydia Martín; arqueo una ceja en antipatía al ver al animal acercarse hasta sus pies.
− No sabia que tenias una mascotas − Soltó, como si, Derek fuera una cachorro o un pez en la pecera.
Nada extravagante. Nada… como un lobo en medio de la sala. Nada como una posible amenaza a su vida.
Stiles apareció por las escaleras, el pelo mojado y, olor a piel fresca. Su rostro algo sonrojado. Quizás… por el vapor provocado por el agua caliente de la ducha.
Y a Derek se le callo la baba (literalmente)
− eh! chico, ¿Dónde, estabas? − En pocos segundos Stiles estaba a su lado, acariciándole por detrás de las orejas.
Derek presto atención a la única cosa valiosa para el en aquella casa.
Vestía unos jeans y, una camiseta blanca al cuerpo. Y Derek tenía un deseo enorme de tomarle medidas... nada de cintas métricas. Solo sus manos. Solo la yema de sus dedos, tocando su blanca y, fina piel.
La mujer se gano su total antipatía, en cuanto pincho su globo de fantasías, al abrir la boca y, dirigirse a su Stiles. No recordaba lo guapo que eras. Le sonrió coqueta. Acercándose a arreglar el cuello en "V" de su camiseta.
Lidia no era tonta. Recordaba perfectamente el enamoramiento adolescente de Stiles hacia ella.
Aunque el chico nunca se lo confeso, quizás por que se fue de Beicon mucho antes de que eso pudiera suceder.
Lydia mantenía contacto con varios ex´-compañeros. Siempre ahí que conservar algunos contactos, se decía. Puesto que… Nunca se sabe, si necesitaras un abogado, un sheriff o un sacerdote de emergencia. Claro, que Stiles era uno de ellos. Al principio por ser el hijo del sheriff, luego por la fama que Stiles, se gano entre las mujeres y, hombres de Beicon Hill.
El interés surgió en la bella y, exitosa Pelirroja. Y se instalaron en ella, las ansias de volver a verlo.
− Quizás, por que antes… no era lo suficientemente aceptable para ti.
La respuesta tumbo automáticamente a Lydia.
Puede que Lydia no fuera tonta.
Pero Stiles no era el mismo ingenuo de la secundaria. El sabía el poder que ahora ejercía en las mujeres. Y, si… Lydia Martín estaba ahí, tocando a su puerta. No era por los viejos tiempos. No. No, lo era.
Derek se sentó a un lado de Stiles.
No, confiándose demasiado de aquella mujer.
Se podía notar el seño fruncido, en el lobo. Al ver la botella de champaña y, las dos copas sobre la mesa de la sala.
Lydia se aparto y, camino nuevamente asta el sofá. Se recostó en el. Mientras Stiles lo hizo en el sillón. Tomando una distancia prudente y, con el lobo a su lado. Que quizás por instinto o maña. Apoyo su cabeza sobre la pierna de Stiles.
− Siempre creí que eras interesante…− Tomo una copa, y automáticamente. Stiles tomo la botella y el destapador y en un parpadeo descorcho la botella , sin mancharse con una sola gota.
Un experto.
− Interesante… − repitió y, Sonrió mientras servio el champán en la copa de la pelirroja. − Yo recuerdo, el termino; ¿Cómo era? o si… "Simple;. Sin gracias pero con un cambio de loock quizá… llegase a un seis…"− volvió a hablar al ver la incomodidad en los ojos de aquella mujer. − Si, lo recuerdo, querida Lys…
Aun así, Lydia manejo la situación.
− oh, vamos… era solo una niña. Con un ojo critico. Bastante dañino. − le resto importancia. − Ya no soy la misma. −
− Yo diría que eres peor. − Ni siquiera se sirvió. Solo acento la botella sobre la mesa ratona de madera.
Lydia paro el trago que se dirigía a beber… y miro a Stiles. Esperando que terminara, con lo que quería decirle. Pero el chico, al parecer esperaba que ella lo hiciera. − ¿ A qué te refieres?
Stiles acaricio la cabeza del lobo que se apollo en el, y le rasco las orejas. Mientras preguntaba, sin mirara a la peliroja− ¿Qué haces aquí Lydia? ¿A que volviste? ¿Y que buscas tocando, la puerta del chico menos seis? eh? − apretó el ceño.
− Me estas ofendiendo.
− A mi me ofende que quieras verme la cara de idiota. Me has ignorado. Le has respondido mensajes y, cartas a Scott pero estoy seguro que ni siquiera fuiste a verle. En cambio te has parado por aquí.
La chica se levanto, con la cara cubierta de un manto de molestia. Stiles, casi se sintió culpable. Pero ya estaba cansado. Quería cerrar aquella etapa. La etapa donde era un niño soñando con la chica perfecta. Una chica que no existía. Y que sabia no le aria feliz.
− Espera. − Sin tomarse la molestia de pararse. Cuando pasaba por su lado. La jalo del brazo y, detuvo su huida. − Aún no termino.
− Pero yo si. − La mirada de la chica se volvió algo triste y, miro hacia el ventanal delante de ella. − creí, que al menos… tu si me extrañarías.
Stiles abrió sus ojos sorprendido.
− Siempre supe que sentías algo por mí… pero siempre intente evitar, que me lo digieras. Ahora, que eh vuelto. Me doy cuenta de lo sola que estoy… tu… yo… yo para ti. Era importante. − Apretó los puños y, sus ojos empezaron a ver cristalino. − Pero creo que ya no es así… − Una gota callo en el brazo de stiles, eran lágrimas. −Yo… − La pelirroja empezó a llorar mientras intentaba salir de allí, pero Stiles la sujeto. Impidiéndoselo.
Stiles. Se levanto, Derek perdió su apoyó y, Stiles suspiro acercando a Lydia para abrazarla. − ¡Yo me siento tan sola, stiles! − Derek sintió una opresión en su pequeño cuerpo de lobo.
Se recostó en el suelo, mirando como Stiles abrazaba a la pelirroja. Y sintió dolor por no poder ser consolado por su soledad. Como esa chica era consolada. Y hubiera deseado que algo en lo que dijo esa chica, fuera mentira. Pero Derek sabia cuando alguien mentía y, esa muchacha no lo hacia. Se sentía sola… pero… Stiles no tenia por que ser el sostén que la levantara del suelo. No tenía por qué ocuparse de su soledad. No tenía por qué mimarla. Teniéndolo a él… esperando a que lo volteara a ver. Que lo abrazara como lo hacia con ella. ¡¿ Acaso, esto significa… que debo olvidarte?!
Unos segundos después. Stiles tenia a una Lydia recostada en su hombro, mirando a un punto en la mesa ratona. − Así que… vas a casarte.
La chica se tenso al escuchar esa afirmación. − No lo se… − la mente de la pelirroja intento atar cabos. − ¿Quien te lo dijo… Jackson?
− Ese idiota, ¿Decirme algo? Esta ebria? − La chica rió quedado. − No. Pero el se lo ah dicho a Danny. Me llamo antes de que tu llegaras… siento ser un capullo. Pero no a sido mi mejor día.
− Ya veo…− Así qué… Jackson y, Danny se encuentran juntos, me alegro… por el. Pensó la pelirroja.
− Así que ha vuelto la rutina. − Soltó la muchacha.
− Solo después de que le soltaste la noticia al futuro novio. Y este tuviera que emborracharse, echándose a casi todos los bares de Beaicon Hill.
− No le obligare a hacerlo. − Giro su rostro hasta Stiles, − Sabes, que no…
− Se que estas confundida. − Le acaricio el cabello, y le quito la copa de las manos, cuando la alzo para beber de ella. − Pero… − coloco la copa sobre la mesa, nuevamente. Ante el ceño fruncido de Lydia. − ¿Por que quieres cazarte con un hombre que no amas… es por dinero? − Lydia negó y miro al techo.
− No. No, por dinero. Jamás lastimare a Jackson por el inmundo dinero. − suspiro, y volvió su rostro a los ojos escrutadores del castaño. Se sonrojo. Stiles, en verdad era apuesto. − Es por orgullo y, algo de vanidad. ¿Sabias, que su padre me ofreció dinero para que terminara con el… cuando íbamos a la secundaria? − Stiles, negó para nada sorprendido.
− ¿Lo aceptaste?
− Claro que no! Pero el le hizo creer que lo había hecho… por eso me fui. El no confió en mí…
− Y ahora que estas en lo alto…
− Piensa que soy lo más apropiado. Dice que jackson se le esta escapando de las manos. Y que yo soy lo que necesita para tenerlo bajo control.
¡Que bastardo!. No puedo creer que ese hombre… tenga un corazón tan oscuro. Siento hasta lastima de Jackson… ¿Que harás?
− Darle una cucharada de su propia medicina a ese viejo… pero no puedo evitar molestar a jackson… necesito, que el crea que vamos a casarnos.
− Mejor háblalo con jackson. Según Danny esta muy afectado. Tanto como para que Danny lo aceptara nuevamente en su casa… y no quiero que por su culpa. Danny vuelva a caer en depresión.
− Eh… sobre eso. Ahí algo que debo contarte. Y que no te agradara saber…
Stiles se preparo. Pero ni siquiera espero lo que sus oídos iban a escuchar…
− ¡Lo mato!. − Grito stiles colérico. − ¡lo mato y, lo re contra mato! − Se levanto del sillón totalmente alterado.
Lydia jamás había conocido esa parte de Stiles, siempre era tan dulce y, tímido… ahora parecía una fiera a punto de saltar sobre el cuello de alguien. El lobo se enderezó y observo a su amo atentamente. En toda la conversación. Lydia se había percatado que el lobo, prácticamente le gruñía bajito. Si ella colocaba sus manos sobre Stiles.
¡ése grandísimo infeliz! Como pudo hacernos esto? Nos engaño, engaño a Danny. Oh, Dios… golpee a jackson por eso… y el… ¡mierda!. Le rompí la nariz. ¡Lydia se la rompí!
Yo creo que ahora se le ve mejor. Le hiciste un favor. Vale, cálmate. Es pasado y, Danny ya lo sabe… Fue uno de los tratos que hice con ese David Whittemore. Tenía que sacar a Matt de la vida de Danny pero antes… confesarle la verdad.
Stiles se rió ante la historia de Lydia. − y tendrás que conseguirme. Donde, se oculta esa apestosa rata. Por que voy a matarle. Se burló de todos nosotros. Le abrimos las puertas y, le permitimos acercarse a Dan. ¡Por Dios!. Pobre Danny…Con razón no parecía triste con la huida de Matt…
− Danny, es grande. Podrá con ello…
La noche paso, con un Stiles acompañando a Lydia a su casa. No. No pasaron la noche juntos. Y no por que la pelirroja no quisiera. Si no que Stiles se opuso a ello. Y el lobo…
El lobo. Esperaba inquieto el regreso de su querido castaño. Mas le valía a esa cabeza de Zanahoria no tocarle un pelo a su pequeño carilindo. Stiles, era suyo. Solo suyo. Y no lo compartiría con nadie. Mucho menos esa pelirroja, coqueto, toquetona y, presuntuosa.
Cuando el Jeep aparco, y stiles abrió la puerta de su hogar. Derek volvió a su forma Animal. Luego de estar recostado desnudo, sobre la cama del castaño. Aspirando su olor. Conociendo sus gustos y, hojeando algunas revistas mediática que tenia sobre el buró.
Salio a toda prisa en su búsqueda. Y encontró al castaño subiendo las escaleras. Se detuvo y, olfateo aquel horrible perfume de la pelirroja impregnado en su ropa. Lo agarró con cuidado del dobladillo del pantalón y, lo empezó a jalar hasta su cuarto. Stiles, no entendía que le pasaba a esa bestia loca. − Ehy. Suéltame. Bestia peluda. ¡Basta.! ¡ Basta!.
Derek siguió arrastrándolo entre gruñidos. Stiles intento sujetarse de paredes y, muebles. Pero el lobo era fuerte, y tampoco quería enojarlo demasiado.
Al fin, adentro de su cuarto. Stiles pensó que el lobo, le dejaría en paz. Gran error. El lobo siguió arrastrándolo. Pero esta vez hasta el umbral del baño. − ¡Para! ¡Que pares eh dicho! − Derek, lo soltó pero empezó a gruñir y, dar saltos asía Stiles. Quien daba marcha atrás. Siendo acorralado y, empujado a entrar en la ducha. Parecía una oveja manejada por un perro pastor. Entrando a su corral. Una vez que stiles estaba dentro de la ducha. El lobo. Apretó con sus bocas El shampoo y, la crema enjuage; poniéndolas dentro de la tina. Para luego saltar sobre las canillas queriendo abrirlas. − Oye! ¡¿Que significa este ataque, bola de pelos?! Acaso, estas sugieres que apesto. Por que te recuerdo… que tú no hueles del todo bonito. − Derek soltó una especie de ladrido. Derek, olía bien. Por algo se ducho como treinta veces y, se transformo dentro de la casa. Fuera de los rastros de lodo. Que quedaron tras la lluvia.
− Pero si me bañe antes de que lydia llegara. − Se olfateo, no estaba traspirado.
Pero… si tenía el perfume de Lys, totalmente impregnado.
− ¡Diablos, es por el perfume…?! De acuerdo, pero que te conste qué no lo hago por ti… si no por que… no logro dormir, con este tipo de perfume tan fuerte en mis narices. Suelo marearme fácilmente. − Soltó, empezando a quitarse la ropa. Derek vio como stiles subía su camiseta y, la sacaba por su cuello. La moldura de su pecho era interesante y, tan bronceada como para tocar y, ver si podría quemarse. Tenía unas líneas en "V", pero sobresaliendo del borde del pantalón… se giro, sintiendo el corazón bombeándole. Stiles, lucia bastante atlético. Y se pregunto… si, el jueves llegaría tan rápido.
Mientras stiles refregaba su cuerpo. Noto al lobo en el umbral de la puerta. Dándole la espalda. Sonrió, ese lobo era muy extraño.
Mi cerebro es un caos, estoy Luchando con la caña y, no se nada de pesca. ¿A donde llevare a stiles a cenar? ¿Que le diré…? ¿Como me acercare a el? Oh, Dios… cuanto necesito tenerle.
Ya era tarde. Casi las diez. Stiles se recostó. Mas tranquilo luego de ver un mensaje de Danny. Otro de Melissa y, por ultimo uno de Scott.
Bueno.
Jackson estaba inconciente.
Luego de una discusión con Danny; Solo fue un golpe con una sartén. Sin aceite caliente, ni nada de eso. El chico esta bien.
Solo atarantado.
Pero, ¿Cuándo, no lo fue?
Scott se estaba curando y, el rubio amigo del innombrable Hale. Estaba cuidándole.
Melissa se estaba haciendo cargo de su padre.
Por ultimo Boyd. Le tranquilizo diciéndole que Erica descansaba y, pronto la vería nuevamente.
Las cosas parecían tomar su rumbo.
Excepto por Hale. ¿Y ahora que aria con el? Ya había aceptado su cita a cenar. Demonios, ¿Aceptaría, una cita con un hombre?. No perdón… El acepto una cita con un hombre. Stiles tanteo a un lado de la cama y, Derek feliz salto a ella. Recostándose cerca de su amor. Digo. De su amo… ´
Se refregó el lomo… contra las manos de stiles.
Cuando a stiles lo venció el sueño. Derek aprovecho para besar esos pequeños labios en un calido beso. Stiles despertó cuando sintió que sus Labios. Se enfriaban. ¡¿Que era aquello?!. Miro en la oscuridad. Solo estaba el lobo recostado a sus pies.
Volvió a recostarse y, algo nervioso callo nuevamente en un sueño.
− Sueña bonito, amado mió. Que yo me quedare contigo. Velare tus sueños y, me volveré tu abrigo. Sueña bonito, que yo soñare contigo…
Continuara pronto.
En un futuro no muy lejano capitulo.
Tantantantaaaan
Oh, por dios… ¡¿Derek le ah escrito una canción a Stiles?! − Soltó Danny impactado.
− Tienes que estar bromeando. − Se metió Jackson. − Eso es tan estupido.
− tú eres el estupido. − Gruño Aiden. Deseando lanzarlo fuera del bar. De una patada.
− Bien… creo que me llaman en Tijuana.
Scott, lo sujeto del cuello. Pero el rubio de rulos fue el que amenazo. − Te quedaras a escucharle.
− El se ah pasado estos días enloquecido esperando por verte. Secundo Ethan
− No le aguantare un solo día más. Suspirando… por ti. Oh, Te mato a ti, o lo mato a el…
− Mátalo a el − aconsejo a Isaac. así me deja en paz… Susurro. Pero en el fondo estaba emocionado por escuchar lo que Derek quería cantarle. Ese idiota, se había tomado el detalle de escribirle una canción y, enzima de todo la cantaría frente a todos… Dios. Stiles pensó, que no podía ser más increíblemente tierno. Derek se un cretino… por que… no quiero enamorarme de ti. No quiero…− Pensó con el corazón estrujándose en el pecho.
