Los personajes son del todo propiedad de Masami Kurumada
Thanatos le había despertado de su trance a tiempo para alcanzar a notar que era aquella brisa tan extraña lo que buscaban.
-Pero él no sabe lo que tiene que hacer, es imposible que lo saquemos mientras él no lo sepa.
Ikki sintió que el corazón se calló al suelo cuando escuchó esas palabras de la boca del dios de la muerte.
-Entonces…¿Hay que volver a esperar a que esa brisa vuelva a aparecer?
-No necesariamente, ahora podemos seguirle el rastro.
-Hace poco dijiste que era impredecible, que no era controlada por nada ni nadie.
-Lo pasado, pasado.
Verás, a mí tampoco me gusta nada la idea de que Mi Señor Hades este ahí metido junto a tu hermano, por lo que con Hypnos hemos estado tratando de encontrar alguna posible salida o solución al asunto.-
-¿Entonces? ¿Me vas a decir a qué te refieres y lo que descubriste?
-Sí, ya te lo dije, admiro a los humanos como tú.
-Sí, gracias. Habla ya.
-"Ese lugar" se mueve de acuerdo a los sentimientos de quien este adentro.
-No entiendo…hay dos seres ahí, Hades y mi hermano.
-A mí también me confundía eso hace unos segundos, pero ya entendí que ellos se han vuelto uno solo desde que Mi Señor se apoderó del cuerpo y el alma del caballero de Andrómeda. Para hacerlo más simple, ellos dos sienten lo mismo que el otro.
Ikki se sintió triste de escuchar que alguien más tuviera ese tipo de conexión con su hermano, ese tipo de relación que siempre había querido tener con él y que nunca lo logró. Quería creer que Hades era un monstruo que se robaba a su hermano, pero su sentido común le decía que tendría que estar feliz de que alguien pudiera conocer a Shun por completo.
-Entiendo que no te guste esa idea, pero debes entender que Hades y Shun estaban destinados a compartir alma, cuerpo y corazón.
-Créeme que quiere entenderlo y aceptarlo…Pero es mi hermano, es el mismo niño que yo me juré proteger.
Thanatos se sentía incómodo ante la situación en la que estaba, Ikki era un humano al que admirada sinceramente como dios de la muerte que era; sin embargo, nunca se había detenido a pensar que esos humanos a los que admiraba o apreciaba (que era un número más que reducido) también eran capaces de sentirse tristes o de cuestionar el destino que les había tocado vivir.
-El que Hades sea quien conozca sus sentimientos no quiere decir que no puedas protegerlo.
-¿Cómo voy a protegerlo si ni siquiera conozco sus inquietudes?
Thanatos vio algo en Ikki que jamás había visto en ningún humano o dios, una sonrisa tan triste y perdida en el pasado que podría haber conmovido hasta al mismísimo Tártaro.
-A veces, lo que se necesita es saber cómo combatir al enemigo, no cómo es o cómo ataca este.
-Nos salimos del tema.- Ikki agitó su cabeza de lado a lado, dando a entender que no quería seguir hablando de ese tema. Thanatos comprendió por qué al momento de sentir una de las lágrimas saladas de Ikki caer en su rostro. –Dime cómo le seguimos el rastro a ese lugar tan extraño.-
-La entrada se guía por los sentimientos que ambos comparten. Parece que ahora son capaces de entenderse perfectamente el uno a otro, eso ha causado que las brisas lleven ese lugar a los lugares más significativos para ambos…
-…El Palacio de Hades.
Ambos intercambiaron una mirada que hizo aclarar que los dos, tanto dios como humano, sabían lo que debían hacer.
-Debemos ir al Palacio de Hades, ese lugar será sin duda donde la entrada tenga más fuerza.
Ikki asintió, sin sabes qué decir además de un sincero y suelto "Gracias" que dejó escapar una delgada y traviesa lágrima que llegó hasta el vede pasto y se mezcló con las gotas del eterno rocío de los Elíseos.
El dios de la muerte no supo cómo reaccionar ante tal muestra de sinceridad y confianza. De todas las veces que tuvo a Ikki a punto de caer en sus brazos, nunca había sentido tan sinceros sus sentimientos como en ese momento en que le mostraba su debilidad.
Siempre había visto a Ikki como una de las personas más orgullosas que habían existido en el planeta porque rara, muy rara vez mostraba sus sentimientos y debilidades a los demás. Y, curiosamente, siempre que lo hacía, la ocasión estaba relacionada con su hermano menor, como si ese "niño", como lo llamaba Ikki, tuviera algún tipo de poder especial sobre el caballero del Fénix. Pero ahora, Ikki de Fénix había mostrado su debilidad ante él, quien alguna vez fue su enemigo mortal, quien mató a la mujer que le había ayudado a conseguir salvar a su hermano, quien se interpuso entre él y la posibilidad de salvar a Shun; era un cosa tan extraña como absurda el que también Thanatos se sintiera conmovido y a la vez incómodo.
-¿Sabes? Me gustaría poder descubrir más de los humanos, cosas como ese sentimiento tan profundo como lo es la hermandad.
-Tú tienes un hermano, ¿recuerdas?
Mientras caminaban, ambos compartían cosas que nadie más sabía de ellos como quien hablaba consigo mismo.
-Lo sé, pero nuestra relación es…, diferente.
-Eso puede cambiar, como la de Shun y yo, pero al revés.
Una sonrisa realmente triste volvió a dibujarse en el rostro moreno del peliazul.
-¿Al revés?- Thanatos arqueó las cejas.
-Sí, es decir…Cuando Shun y yo éramos niños, solía decirme todo lo que le pasaba y pedía mi ayuda; aun cuando peleábamos junto con los demás, él pedía mi ayuda en momentos desesperados…Pero yo no fui capaz de protegerlo de sí mismo. Desde entonces no me creo digno de llamarme "su hermano" y mucho menos de mirarlo a los ojos.
-No creo que él piense lo mismo. Ya te dije que también lo tuve a él entre mis manos, y pude sentir el cariño y el afecto que por ti sentía y siente.
-¿Ves que no entiendes bien lo que digo? Yo estoy diciendo que no me creo digno de ese cariño. En cambio ustedes dos (tu hermano y tú), pueden recuperar el tiempo que perdieron, es decir, son inmortales.
-Han sido muchos años en los que ninguno se preocupó por la vida del otro por eso mismo.
-Nunca es tarde para comenzar a ser buen hermano.
-¿Te das cuenta de cómo hablas? ¿Por qué no sigues tu propio consejo?
-Porque para algunos, el llegar temprano o tarde es totalmente inútil.
-¿Por qué lo dices?
-Porque aun si consiguiera recuperar todo el tiempo perdido con mi hermano, nunca podría sentirme tranquilo con mi conciencia.
-Entonces no busques la tranquilidad de tu propia conciencia, busca la tranquilidad del corazón de tu hermano.
Ikki se paró en seco, soltó una risa irónica y se dijo a sí mismo idiota por no darse cuenta de algo tan simple antes, y de paso, que se lo dijera alguien que buscaba el consejo para ser buen hermano.
-¿Qué te causa tata gracias?
-Tú y tu maldita sabiduría de dios.
-Yo no soy sabio por ser un dios, soy sabio porque he vivido mucho más que tú y he conocido muchas vidas con muchas diferencias que son superadas por sus semejanzas.
-Generalmente esperas que te respondan "No soy sabio" o " Estás exagerando", ¿sabes?
-La humildad no es algo que caracterice a los dioses y mucho menos a los griegos.
El palacio de Hades se mostraba majestuoso ante ellos, presumiendo su grandeza y elegancia con auténtica arrogancia. Ninguno de los dos logró soltar el aire retenido en sus pulmones hasta que reaccionaron a lo que estaban haciendo en aquél lugar.
-Solo espera…Creo que se están acercando. Trataré de comunicarme con Hades.
Había parecido un viaje eterno donde habían visto muchas cosas de sí mismos que lograron cambiar la perspectiva de su propia vida. Cuando llegaron a los pies del Palacio de Hades, todos sabían muy bien que sería toda una tarea el encontrar a Shun.
-¿Dónde crees que esté?
-Ten paciencia, Seiya. Recuerda que ninguno de nosotros sabe con certeza qué es lo que está pasando.
Las palaras de la diosa resonaron con el fuerte estruendo de la realidad en los oídos de todos, casi diciéndoles que sería imposible cumplir su cometido.
-Creo que primero que debemos tratar de hacer es buscar a Thanatos, Hypnos dijo que podía ayudarnos.- se apresuró Shiryu para tratar de subir el ánimo.
-Tienes razón, pero no creo que haya necesidad de buscar mucho. Miren.
Hyioga señalaba a la izquierda, donde se encontraban Ikki y Thanatos hablando como si fueran compañeros.
Se acercaron a ellos buscando una respuesta positiva por parte del dios cuando le pidieran ayuda. Tenían más confianza que antes al verlo hablar con Ikki, pensaron que tal vez a Thanatos se le había ablandado el corazón.
-Diosa Athena…, me gustaría decir que me alegra verte, pero no es así.
-Dejemos a un lado todo rencor o tontería, por favor. Necesitamos que nos ayudes a encontrar al caballero de Andrómeda.
-Yo también estoy buscando a mi hermano, y estamos bastante cerca de encontrarlo.
-Ikki, ¿tú sabes algo de por qué Shun ha hecho todo esto?
-Créeme, Hyioga, si lo supiera no estaría tan nervioso como lo estoy.
-Thanatos.- llamó Seiya. -¿Has traído a Ikki a este lugar porque desde aquí podremos encontrar a Shun?-
-Podremos me suena a manada. No es tan fácil sacarlos de donde están.
-Hypnos dijo que podrías ayudarnos. Te lo pedimos como un favor, Thanatos…ayúdanos.
-Escucha bien, Dragón, si yo no quisiera ayudar a Mi Señor Hades y al chico, todos ustedes ya estarían muertos.
-Escuchen, chicos, Thanatos me ha ayudado mucho y ha demostrado querer ayudarnos de manera sincera. Les pido que por favor dejen que me encargue de esto.- Ikki los vio a todos, de uno en uno, hablándoles con la mirada. –Ustedes saben que yo no dejo a la suerte lo que tiene que ver con mi hermano.-
El argumento de Ikki bastó para tranquilizar a los demás, más no para hacerles confiar en el dios de cabello celeste.
-Por ahora, en lo único en que pueden ayudar es en tratar de anticipar la llegada de "ese lugar" .Tengan cuidado de no caer en el trance que provoca la brisa…,si lo haces, el lugar se perderá y te evitará.
Las palabras de Thanatos volvieron a inquietar a todos, incluso a Ikki que ya había caído una vez en ese trance. Afortunadamente había sido rescatado por Thanatos a tiempo.
Mientras esperaban, todos trataban de ser positivos y advertir con la mayor precisión la llegada de aquella brisa tan extraña que venía de más allá de los Elíseos.
"Mi Señor, Hades…, no debo decirle que no debe dejar al chico morir, pero se lo repito porque siento el alma de Andrómeda Shun cediendo a la muerte." Thanatos esperó la respuesta de Hades.
"¿Estás seguro? Yo lo veo más vivo que nunca."
"Muy seguro, Mi Señor, si no lo estuviera no se lo diría…Sé lo importante que él se ha vuelto para usted, así que por favor, no deje que se hunda en esa muerte a la que yo aborrezco."
No podía decirle a Ikki todo lo que sabía, sería preocuparlo antes de tiempo, hacer que perdiera la calma que tanto le había costado conseguir. Pero, por el otro lado de la moneda, si no se lo decía y Shun terminaba perdido entre el trecho de una vida vacía y la muerte llena de pena y tortura, Ikki le culparía por no haberle advertido que eso podía pasar.
-Shun…Shun…
Hades trataba de despertar a Shun, quien se había quedado dormido a causa de haber caminado tanto mientras hablaban y reían. Quería despertarlo porque lo que le había dicho Thanatos le había dejado muy inquieto y preocupado.
El peliverde se levantó con pereza y miro a Hades un poco molesto. El pelinegro sonrió.
-Lo siento, pero me he dejado llevar por mis nervios.
-Yo quisiera ser llevado por mis sueños. Déjame dormir.
Cada vez descubría más de Shun, ahora resultaba que era bastante gruñón cuando tenía sueño.
Por más que intentara alejar las palabras del dios de la muerte de su cabeza, no podía, siempre volvían para advertirle que debía estar pendiente de cualquier cosa que pudiera advertir la muerte de Shun. Pero lo que más quería es que Thanatos estuviera equivocado y que los sacara pronto a ambos de ahí, cuando la brisa los llevara a los Elíseos, al Palacio de Hades.
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Notas: Hola! Después de muchas cosas ocurridas entre ayer y hoy, logré actualizar con bastante inspiración gracias las lindas serpientes que hay en el salón de clases…y una humana bastante impulsiva y enojona! (mi vida es bastante entretenida ¿Saben?)
Bueno!, espero les haya gustado el capítulo.
¡Cierto! También ya vamos llegando a final de este fanfic.
Gracias por leer y hasta la próxima!
