Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.
Solo nos pertenecen los OC.
Harry x Luna/Evelyn (OC).
09: Heredero e Idioma.
Dumbledore asistió personalmente a la enfermería, donde la señora Pomfrey estaba tratando de entender que había ocurrido con el alumno de Hogwarts. Algo que fuera más informativo para todos que el simple: "Está petrificado", pero no había nada ni medianamente parecido en los libros de hechicería, excepto quizás el Petrificus Totalus, pero esto era casi que un nivel por encima de dicho hechizo.
La maestra McGonagall se apersonó en la enfermería y trató de usar los tres contrahechizos conocidos, para un caso de parálisis: Finite Incantatem, Rennervate y Finite. Desgraciadamente ninguno de esos hechizos tuvo efecto alguno en el alumno.
―Por Merlín ―murmuró el profesor Silvanus Kettleburn― ¿A que nos enfrentamos, Albus?
―No lo sé ―dijo Dumbledore, sin saber que pensar. Aunque… Algo, un recuerdo lejano y a trozos parecía querer llegar a su mente ―Los necesito a todos investigando y también, deseo que las clases se realicen empleando los pasadizos. No podemos permitir otro ataque furtivo, no podemos permitir otro alumno. Deseo que este sea un único caso, desde ahora, los maestros estarán autorizados para… entrar en las casas y darán clase a los alumnos en sus salas comunes ―todos asintieron. Era una medida extrema, pero Dumbledore no podía permitir otro ataque.
Ante tal cambio en la forma de enseñanza en la escuela, los alumnos pronto se sintieron encerrados entre las paredes de la escuela y más de uno entró en pánico, atreviéndose a escapar a los pasillos, en busca de calma, pero aquello permitió una serie de nuevos ataques.
Además de extraños mensajes en los pasillos.
«Enemigos del heredero, teman»
«El heredero de Slytherin ha llegado»
Los mensajes y los horrorizados lectores pusieron las cosas aun peores para el personal.
Hogwarts, en un intento desesperado por defender a sus alumnos, cambió los pasillos y las posiciones de sus torres, haciendo que llegar a los lugares más comunes, como el comedor o los salones, fuera más fácil, ágil y no tan intrincado y arriesgado, para sus alumnos.
O eso esperaba ella.
Los alumnos de Slytherin y Ravenclaw se encontraron en una clase en común: transformaciones.
―Disculpe, maestra McGonagall ―dijo Luna alzando la mano, tras finalizar la clase, todos miraron a la chica rubia― ¿Podría hablarnos sobre la Cámara de los Secretos? ―todos la miraron, incluso aquellos que la creían una lunática, sabían cuando ella decía o necesitaba decir algo importante para todos ―Los mensajes dicen que se abrió y que solo el heredero puede abrir esa cosa.
―La Cámara de los Secretos, es una leyenda… todos saben que Hogwarts fue fundada hace ya mil años por un cuarteto de magos: Godric Gryffindor, Rowena Ravenclaw, Helga Hufflepuff y Salazar Slytherin. La Cámara es lugar desconocido el cual se cree existiría dentro del castillo ―dijo McGonagall ―Un lugar construido por el propio Salazar Slytherin a espaldas de los restantes fundadores. Ellos fueron los primeros maestros y cubrieron las áreas que actualmente ustedes cursan, según se dice: Godric, Rowena y Helga, no tenían problemas en enseñar a los alumnos hijos de Muggles, pero Salazar solo aceptaba a los hijos de magos. A raíz de esto, se produjo una pelea verbal o mágica entre Godric y Salazar, el propio Salazar habría encontrado a un sucesor para las clases que él mismo impartía y luego se despidió de los demás. Nadie sabe lo que oculta la cámara, pero algunos creen que es el hogar de un monstruo y que solo un descendiente de Salazar, podría abrirla― más de uno tragó saliva, mientras que esperaban a que la historia continuara ―Cuando el director y yo éramos jóvenes, una serie de ataques muy similares a este, tuvieron lugar, pero nunca se supo de la aparente criatura que provoca esto. Desgraciadamente… ―la mujer mayor tomó aire ―Nunca pudimos ayudar a dichos petrificados. Esperen y recen, para que nuestros actuales esfuerzos den algún resultado satisfactorio para su compañero…
― ¡Maestra McGonagall! ―entró el profesor Silvanus al salón, se le veía aterrorizado ― ¡Dos miembros de Hufflepuff fueron encontrados petrificados…! ―para el horror de todos, el hombre se puso blanco como la tiza y quedó petrificado ante la atenta mirada de todos, mientras que las chicas de ambas casas gritaban horrorizadas.
― ¡Ravenclaw formen una fila en la derecha, Slytherin a izquierda y ambos grupos pónganse lo más cerca de los muros, que puedan! ―ordenó McGonagall, antes de que el horror de sus alumnos escalara hasta ser imposible de que se controlaran, todos obedecieron, la mujer tomó dos puñados de polvos Flu― ¡Torre Ravenclaw! ―gritó arrojando los polvos hacía los alumnos de azul y bronce.
― ¡Busca a Hermione! ―ordenó Harry a Luna, quien dejó de lado su mirada aturdida y desapareció. Los alumnos de Slytherin fueron los siguientes.
― ¡Mazmorra Slytherin! ―repitió el proceso y los alumnos de la serpiente desaparecieron. Ella respiró y agarró su varita, cuya empuñadura tenía una esfera y un pequeño trozo de cristal, la empuñadura estaba pintada de cobre y el resto de la varita era negro. La mujer salió al pasillo, pero no encontró nada, mientras que en su mente iba pensando en posibles hechizos, para hacer frente al monstruo, viniendo a su mente cientos de criaturas, pero ninguna…― ¿Una Gorgona? ―aventuró su mente, tragó saliva― ¿Una Medusa, podría estar en el castillo? ―se preguntó, mientras que recorría el colegio en busca de otros maestros o alumnos, creyendo que alguien podría encontrarse fuera de los salones y patrullando, como ella. En el suelo apareció la sombra de una serpiente y se giró rápidamente, solo para encontrar que era la rama de un árbol, su mente le estaba jugando… vio algo a la lejanía, una sombra, algo como la cola de una serpiente, la vio girarse rápidamente, McGonagall se preguntó cuando alumnos tendrían una serpiente y la dejarían vagar libre, el animal se dejó ver y con eso, ella también cayó petrificada.
…
Las cosas comenzaron a ponerse muy feas en el colegio, pues en pocas semanas todos estaban enterados de la leyenda de la Cámara de los Secretos, así mismo en esas semanas transcurridas, varios alumnos fueron llamados por sus padres para abandonar el colegio, hasta que les fuera notificado que sus hijos estarían a salvo.
―Como si ellos no hubieran corrido algún peligro en su época ―pensó Hermione, en voz alta, mientras que recorría con su mirada, el comedor, se dejaba ver que había filas enteras vacías y eso solo ponía más nerviosos a algunos.
―Hermione ―le llamó Draco y le hizo señas con la mano, para que se sentara con ellos, pues ninguna de las 4 mesas era que estuviera especialmente "a rebosar" de estudiantes.
―Hola chicos ―dijo ella.
―Harry ―dijo su madre llegando a su lado, todos pudieron notar el rostro preocupado de la maestra de runas ―Por favor… tú y tus amigos, acérquense más, al área donde los maestros nos encontramos ―todos asintieron y los 4 (junto a Luna) se sentaron en la mesa de Slytherin, prácticamente comían ante la atenta mirada de Snape y Lily, pero mejor eso que nada. Tras la comida, los profesores dieron una orden al unísono: «Repasen lo visto en clase, el día de hoy y no olviden que pueden hacer magia en sus salas comunes y habitaciones»
― "Esto es un asco" ―susurró Luna.
― "Hacen lo que pueden para protegernos" ―susurró Hermione.
― "Nosotros descubrimos a Quirrell y le arrebatamos la Piedra Filosofal, descubramos al heredero y detengamos al monstruo" ―susurró Draco, el equipo asintió. Harry, Draco y Evelyn vieron como Luna y Hermione seguían a sus prefectos, hacia sus casas, como si las vieran ir hacía la muerte.
Los prefectos parecían haber olvidado que estaban protegiendo a los alumnos de primer, segundo y tercer grado, pues todos los prefectos dijeron las mismas palabras, a sus compañeros: «La profesora McGonagall escribió con fuego, la oración: "Parecido a una serpiente"»
Draco, Harry y Evelyn, se apresuraron a llegar a su sala común y buscando el libro de Harry, pues él parecía ser el único lo suficientemente listo, como para llevar un libro del año pasado: «Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos», comenzando a buscar alguna criatura que pudiera petrificar a una persona.
…
Mientras que todos los profesores y algunos miembros de la Orden del Fénix, se esforzaban al máximo por descubrir al culpable de petrificar al alumnado y a una profesora tan experimentada como lo era McGonagall; Dumbledore decidió permitir los partidos de Quidditch, usando como excusa que no solo otorgaría el premio de "La Copa de la Casa", sino además otorgaría un monto de 50 Sickles para cada miembro del equipo ganador. La verdad, era que deseaba permitir a los maestros, Prefectos y ex – alumnos que se decidieron a colaborar para descubrir al culpable, trabajar en paz. Además de mantener a los alumnos ocupados con sus mentes en el juego y no en el peligro que se estaba corriendo dentro de los muros del castillo.
Slytherin obtuvo la delantera, cuando Harry Evans, logró marcar otros 10 puntos para Slytherin, cosa que extrañó al equipo de Hufflepuff, pues no se daban cuenta de que a Slytherin le faltaba un jugador y Harry lo estaba reemplazando, al anotar con la Quaffle, tras un largo juego y sin que Draco pudiera atrapar la Snitch, Harry se enfadó con su amigo y salió tras la esfera dorada.
―Hola Harry ―saludó Draco con una sonrisa.
― ¡Ve por la Quaffle y anota, yo voy por la Snitch! ―ordenó Harry, Draco se elevó y luego cayó en picada deteniendo la Quaffle en el aire.
― ¡Harry, cuidado! ―advirtió Hermione, pero él no podía escucharla al estar volando del modo que lo hacía. No se dio cuenta de la Bludger que lo perseguía, solo siguió de frente.
― ¡Harry, detrás de ti! ―Harry vio la Quaffle y cambio de dirección.
Harry, Draco y Josh (de Hufflepuff) se encontraron juntos a punto de capturar la Snitch, pero la Quaffle apareció nuevamente y golpeó a Harry en el costado, pero aun así el chico atrapó la Snitch, antes de hacer inconsciente.
Hermione, Draco, Evelyn, Luna, Snape y Lily (con Kira en el hombro), fueron a auxiliar al chico, pero el primero en llegar fue el idiota de Lockhart realizó un hechizo en el costado de Harry, el pelinegro exhaló y Pomfrey llegó al instante.
―Muévase ―la enfermera Pomfrey lanzó a Lockhart de un golpe, asombrando a todos por su fuerza y luego tanteó el área afectada por el "profesor" de defensa― ¡Al joven Evans le faltan dos costillas, por culpa de ese! ―lo dijo con tal ira y desdén que más de uno tragó saliva ―Evelyn, trae a tu retoño, siempre fuiste buena en pociones medicas.
―Es verdad ―dijo la pelirroja, cargando a su hijo y ambas magas desaparecieron dentro del castillo, para atender al joven.
Ya en la enfermería, Harry fue rodeado por Luna, Draco, Evelyn y Hermione.
―Esto será desagradable y pasarás la noche aquí ―ordenó Pomfrey, mientras que le entregaba a Harry una poción la cual bebió, pero que enseguida le provocó arcadas.
― ¿Esperabas un jugo de mora? ―preguntó Draco, con una sonrisa. Era la típica amistad/rivalidad que se tenía y Draco solo se "soltaba" en el colegio, con sus compañeros, dejando ver su lado bromista y amistoso en dicho terreno, aquello le valió un golpe en el costado del propio Harry ― ¡Aguanta una broma, hombre! ―bastó una mirada, para que el grupo supiera que debían seguir buscando sobre la Cámara de los Secretos y se despidieron, con la excusa de seguir haciendo la tarea.
― ¡¿Me dan copia, no?! ―dijo Harry con un claro tono bromista.
―Yo si ―dijeron al unísono Luna y Evelyn guiñando el ojo de forma coqueta o lanzando un beso al joven, antes de salir.
Ya en la noche, Harry estaba solo en la habitación y ante él apareció nuevamente Dobby.
― ¿Qué haces aquí? ―preguntó Harry.
―Por favor, señor Evans, señor Potter… haga caso a Dobby y salga de los terrenos de Hogwarts ―pidió el Elfo.
―No me iré ―dijo Harry, el Elfo caminó de un lado al otro.
―Dobby lamenta haber lastimado al señor Evans, lamenta la Bludger… ―Dobby fue agarrado por su camisa ―Por favor… no siga adelante, señor Evans, los peligros en el colegio son grandes, muy grandes. No sé si alguien…
―Dobby, ¿Por qué me estás haciendo esto? ―preguntó Harry, agarrando al Elfo con su mano derecha, mientras que su varita aparecía en la izquierda y era acercada al rostro del Elfo, de la punta surgían chispas verdes.
―Para que salga… al menos este año, cosas muy malas están por ocurrir ―dijo el elfo ―Dobby teme por la seguridad del señor Evans… aunque aún no sabe si es el único heredero... en los terrenos del castillo.
― ¿Quién abrió la cámara, Dobby? ―preguntó Harry, pero el elfo desapareció. En ese momento entraron el director Dumbledore y el profesor Lockhart, con otro petrificado, comentando que quizás la cámara que llevaba el chico, podría haber sacado una foto de su atacante.
Cuando Harry salió del hospital, fue directamente a la sala de los Menesteres, donde se encontró con Hermione, Luna, Draco y Evelyn. Una vez allí discutieron sobre como todo estaba escalando, como cada vez los ánimos eran peores y la situación de los ataques era casi insostenible para los maestros.
Hermione entonces sacó el tema de los petrificados, obteniendo una respuesta generalizada: Luna, Draco y Evelyn lanzaron contra el suelo los grandes tomos que tenían en sus manos y gritaron diciendo que no encontraron nada.
―No es todo, chicos ―dijo la chica, enseñando un panfleto y sonriendo ―El maestro Lockhart, ofrece unirse a quien quiera a un Club de Duelo, para refinar nuestras habilidades ―los demás se miraron y al final aceptaron.
Ya a las 22:30, en un salón cercano a la sala de maestros, se dio inicio a la primera clase.
Entre las sombras, un par de ojos rojos brillaron y una voz respondió a la de Harry.
― ¡Expulso! ―exclamó Harry atacando primero y haciendo que Draco saliera volando.
― ¡Rictusempra! ―exclamó Draco, haciendo que Harry recibiera un golpe en el pecho.
― ¡Discretiue Crepitus! ―exclamó Harry, haciendo que Draco fuera rodeado por unas esferas de fuego, las cuales explotaron a su alrededor, quedando este en el suelo y con heridas menores.
― ¡Serpensortia! ―exclamó Draco, arrojando una serpiente a su amigo, sabía que él, la evitaría.
― ¡Aléjate de mi y desaparece! ―La serpiente hizo lo que Harry le ordenó y desapareció en una bola de humo.
Nadie dijo nada, rápidamente Hermione, Draco, Evelyn y Luna lo sacaron de allí.
― ¿Por qué no nos dijiste que hablabas Pársel? ―preguntó Evelyn emocionada ante tal descubrimiento.
―Supongo que no me gusta ir por allí, diciendo que…―se acercaron a Harry, sabían que lo susurraría― "Diciendo que me regalaron un libro, comprado en el Callejón Knockturn"
―Ese callejón es ampliamente conocido como un lugar donde se compran libros y objetos para magia oscura ―dijo Hermione, Harry asintió, el grupo siguió su camino. El asunto de los petrificados ya era suficiente problema como para…
― ¿Agua en las escaleras? ―preguntó Evelyn, mirando el agua como si un rio bajara por las escaleras y el pasillo.
―Viene de las escaleras, que conectan con el tercer piso ―dijo Hermione, el grupo pronto se encontró con el baño femenino, obligando a Harry y a Draco a entrar ―Nadie entra aquí, por culpa del fantasma de Myrtle la Llorona.
― ¿Y por qué el espíritu de una estudiante, habita el baño de las niñas? ―preguntó Harry.
―Porque morí aquí mismo ―dijo ella.
― ¿Podrías decirnos cómo? ―preguntó Evelyn, mientras que Draco cerraba la llave que alguien se había dejado abierta.
―Recuerdo… recuerdo un par de ojos amarillos, sobre ese lavamanos ―dijo ella señalando el lavamanos correspondiente. Se fueron sin hacer una pregunta obvia: ¿Quién abrió el lavamanos y casi inundó todo el tercer piso?
Pero siendo Harry el último en salir, vio algo levemente interesante, en el suelo. Un cuaderno negro, el cual decía en letras doradas.
Diario de Tom Riddle.
