Capítulo 8

Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen sino a K. Mizuk y Igarashi si fueran míos desde un principio hubiera dejado a Terry y a Candy juntos.

Candy vio a las dos persona sin entender lo que estaba pasando, no solo la hacían sentir incomoda ya que la estaban llamando por otro nombre, miro por encima de su hombro a su tía y su hermano quienes tampoco sabían lo que estaba pasando, le rogo con la mirada a Albert para que la sacara de esa situación tan rara. El rubio se aclaró la garganta lo que saco a Meribeth y Nicola de su estado de shock, ambos vieron a la cabeza de los Andley y luego a la rubia, quien al parecer estaba a punto de salir huyendo, Albert camino hasta donde estaba ellos, toma a su hermana por la cintura para acercarla a él.

- Meribeth, Tío Nicola, les quieres a Candice White Andley – señalando a la chica – mi hermana menor

- Es un placer conocerlo señores Grayton – hizo una leve inclinación

Por su parte Meribeth y su Tío no habían dicho ni una palabra, al conocer la identidad de la chica seguía sorprendido, no solo era la última de los Andley, sino que tenía un gran parecido con la madre y hermano de ambos, el mayor fue el primero en hablar.

- ¿Tu eres la hermana de William? – Pregunto aun con algo de desconfianza, la rubia asintió – ¿Cuántos años tienes pequeña? – suavizando su expresión

- Tengo 14 años el 7 mayo cumpliré los 15 señor – respondió algo incomoda por la mirada penetrante de ambos

- ¿Cuál es tu postre favorito? – Siguió preguntando – ¿te gusta el campo?, ¿el mar o el rio?, ¿entre los animales cuál es tu favorito?, ¿Te gusta cabalgar? – solo hacía preguntas sin dejar que la chica respondiera

- Nicola deja a mi sobrina responder aunque sea una pregunta – le reclamo Elroy caminado hasta donde esta ellos, coloco su manos en los hombros de la chica logrando que esta se relajara

- Si disculpa Elroy – la sonrisa de hombre sorprendió a la Tía – porque no nos sentamos pequeña, mi cuerpo se cansa con facilidad – levantando su mano para que ella la tomara

- Oh claro señor vamos – lo ayudo a llegar a uno de los asientos desocupados

"Este hombre está fingiendo" pensaron los tres mirando como el Grayton se hacia el débil frente a la rubia

- Gracias pequeña eres muy amable – acariciando el cabello de la chica – te pareces tanto a mi difunta hermana – hablo con melancolía – tus ojos son muy parecido a los de ella

-… - la chica sonrió, seguía incomoda pero le habían enseñado a respetar a las personas mayores

- Creo a ver escuchado que viniste con tus amigas verdad – la rubia asintió con fervor – ¿Por qué no vas con ellas mientras nosotros hablamos?, Meribeth ve tú también.

- Esta bien Tío – le dijo la pelirroja, Candy la miro con cierto desagrado, pero lo oculto camino hasta la puerta y se marcharon.

Nicola espero hasta que las chicas ya estuvieran lejos, antes de levantarse con una agilidad increíble, miro a los Andley sin ningún emoción en su rostro.

- ¿Donde la encontraron? – pregunto serio

- ¿De qué hablas Nicola? – le pregunto Elroy con molestia

- Esa niña no es tu hermana Albert – afirmo con dureza

- Claro que si es mí… - Albert fue interrumpido

- Mira niño tal vez vas a ser la cabeza de los Andley, pero yo tengo mucho más experiencia en la vida que tú, exijo saber en dónde encontraron a esa niña – Albert iba a replicar pero Elroy lo detuvo tocando su brazo izquierdo

- ¿Por qué te importan el origen de mi sobrina? – cuestiono Elroy

- ¿Acaso no te diste cuenta? – Le pregunta Nicola – esa niña tiene los ojos de Grayton, es idéntica a Adaira

- Adaira era pelirroja como Meribeth, Candy no se parece en nada a ella – replico la mujer, aunque ella también había notado cierto parecido con esa mujer, pero la rubia también se parecía a Rosemary

- ¿En serio? ¿Quiero que vean algo? – Nicola sonrió con amargura, introdujo su mano en uno de los bolsillos de su pantalón sacando un relicario de oro, tenía una rosa tallada de ambos lado con una esmerada en el medio – Díganme ustedes si no se parecen – lo abrió, la Tía Abuela no se sorprendió pero Albert si

Dentro del relicario había dos imágenes pintadas a mano, la primera era de una mujer de unos 25 años, tenía un rostro en forma de corazón, una pequeña nariz con pecas, su cabello rojizo y rizado, pero lo que más llamaba la atención eran esos ojos verde esmeralda, aquella mujer era una versión mayor de Candy, solo que con el cabello pelirroja.

- No puede ser – Albert no podía creer lo que estaba viendo, se acercó al hombre para ver mejor la foto – es…- tomo el relicario para ver mejor la foto.

- Mi hermana menor Adaira Yvaine Grayton – hablo con nostalgia

- Se lo que estas insinuando Nicola, te recuerdo que esa bebé murió hace 14 años atrás – argumento la mujer, aunque por dentro estaba sintiendo miedo, tristeza y dolor, si esa la niña que ella había criado durante estos 4 años resultaba ser quien al parecer era perdería nuevamente a alguien importante

- Jamás encontraron el cuerpo, solo había una mancha de sangre cerca del lago, no estaba su manta o la muñeca que siempre tenía, nunca creí que Blaire hubiera muerto – Nicola siempre estuvo convencido de que su sobrina no estaba muerta, le prometió a su hermana en su lecho de muerte que encontraría a la niña y la regresaría a su tierra natal.

- Nicola esto es demasiado Candy es mi sobrina, así que no intentes hacer nada – hablo la mujer con firmeza, conocía a Nicola Grayton no iba a parar hasta que descubriera la verdad

- Elroy sabes que si la niña es mi sobrina voy a hacer hasta lo imposible para averiguarlo – juro

- No tienes ninguna forma para saber si es o no esa niña – cuestiono, pero luego se arrepintió al ver la expresión mordida del hombre

- Sabes que hay una forma para hacerlo Elroy – sonrió con burla – o acaso olvidas la marca de la nacimiento de los Grayton

Albert vio con sorpresa como el rostro de su Tía se tornaba rojo, la mujer desvió la mira antes de toser para recuperar la compostura.

- Veo que recuerda la marca en forma de trébol que todos los Grayton poseen, no te acuerdas en donde se encuentra la mía – Albert solo veía como el rostro de su tía se tonaba más y más rojo

- Basta, me voy de aquí – hablo con nerviosismo antes de salir de ahí deseando que todo fuera un pesadilla, se sentía avergonzada y nerviosa, sabia que esa marca seria su perdición

- ¿Debo preguntar? – Albert sentía curiosidad su Tía solo perdía los estribo cuando estaba cerca de Nicola Grayton, pero jamás se imaginó que esta se avergonzaría por algo como una marca de nacimiento

- Digamos que mi marca está en el interior de mi muslo derecho cerca de mis esferas – le respondió con picardía

-… - Albert se quedó sin palabras si su Tía conocía el lugar de esa marca solo podía significa una cosa

- Pero es mejor que no sepa que te dijo eso, esa mujer se volvió demasiado estricta e inflexible con los años – suspiro con melancolía, la mujer que él había conocido era un alma libre, nunca le importo lo que otro pensara, siempre pensó que ella seria quien marcara la diferencia en el Clan Andley – después que terminamos ella cambio mucho

- Usted se casó con otra persona a pesar de estar comprometido con mi Tía, no?. – su Tía nunca hablaba de ese tema y en la familia Andley ese parecía ser un tema Tabú

- Es una larga historia algún día te la contare… -

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Candy llego al lugar donde estaban sus amigas merendando, Meribeth y ella no había cruzado palabra alguna, sentía la mirada de la mujer sobre ella, por lo que seguía incomoda, no entendía porque esa mujer no la dejaba de ver, inclusive podía sentir su mirada puesta en ella.

- Chicas – llamo la atención de las dos colegialas – Quiero presentarle a la prometida de mi hermano – señalando a la chica – Ella es Margaret Grayton… – la rubia se equivocó con su nombre apropósito

- Es Meribeth – corrigió la pelirroja

- Oh lo siento creí que era Margaret me disculpo – aunque realmente no lo sentía en ningún momento

- No hay problema Candy – respondió con una gran sonrisa "Así que no me harás las cosas fácil" pensó la chica al ver como las amigas de la rubia la veía fijamente

- Bueno Meribeth ella son mis amigas y compañeras de clases, Patricia O´Briam y Annabell Brigther – ambas chicas le dedicaron una sonrisa

- Es un placer conocer a las amigas de mi cuñada – les dijo, viendo la mueca de desagrado de la rubia – ¿van también a la cárcel no? – las tres la miraron con asombro – si yo también fui a esa prisión cuando tenía su edad. ¿La hermana Grey sigue ahí?

- Ahora es la superiora – respondió Annie con delicadeza

- Siempre quiso gobernar la prisión siempre le dije a Albert que la mujer lo lograría, aunque claro él nunca me creyó – se rio ante ese recuerdo

- ¿Albert y tu estuvieron juntos durante esos años? – le pregunto la rubia, deseaba conocer los años de su hermano en ese colegio

- En realidad Albert entro cuando yo iba saliendo de ahí – vio las confusión de las chicas – no lo sabía verdad – las chicas negaron – yo soy 5 años mayor que Albert

- ¿Qué? – gritaron las 3 levantándose de sus lugares sorprendida

- Espera, tienes 30 años – reclamo la rubia apuntando a la chica con su dedo

- Tengo 29, cumplo los 30 el 15 de Junio – corrigió

- Es lo mismo – se quejó – mi pobre hermano está siendo abusado por un señora mayor – se sentó en forma dramática

- Aun no he abusado de él, pero no te preocupes que lo hare – sonrió ante la expresión se horror de la chica, las otras dos al parecer había entendido su juego pues solo sonrieron suavemente

- No voy a permitir que te acerque a mi hermano – lo amenazo, Meribeth solo la miro antes de levantarse, el aire a su alrededor estaba tenso, la rubia sintió algo de miedo al ver su ojos llenos de seguridad y desafío

- Inténtalo niñita, tu hermano me pertenece y me voy a encarga de mantenerlo cerca de mí – amenazo antes de levantarse – iré a preguntar cuándo estará listo el almuerzo, ustedes tres quédense aquí – no era una sugerencia sino más bien una orden – Las tres asintieron con cierto temor

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Meribeth entro en la casa con una gran sonrisa, la rubia había querido intimidarla, ella no conocía cómo era la vida de una mujer escocesas, menos la cabeza de uno de los clanes más importante, las amenaza de la chica era como un arrebato de un bebé, ella se había enfrentado a clanes que intentaba someter antes su deseos, pero siempre lograba someterlos a ellos antes sus deseos.

- Esa niña no me asusta – pensó en voz alta

- Veo que mi hermana saco su carácter – Meribeth busco a Albert, encontrándolo en unos de los sillones de la sala con un libro en mano

- Es una chica muy dulce que se preocupa por ti – camino hasta donde estaba el rubio, antes de sentarse en su regazo miro recorrió la habitación para ver si no había nadie, al no sentir a nadie cerca se sentó en las piernas del chico – trato de intimidarme, pero ella fue la que resulto perdiendo

- Candy es algo difícil cuando la conoces, pero tiene un gran corazón pero tienes que ganártela poco a poco – rodeo la cintura de la chica con sus brazos – no te preocupes ella no muerde

- No te preocupes mi mordida es más fuerte – se rio antes de besar a Albert

El beso empezó siendo dulce y suave, aunque solo fue al principio poco a poco se fue volviendo más y más intenso, Albert subió la falda de la chica metiendo su mano dentro, tocando la piernas de la chica, Meribeth no se quedó atrás desabrocho los primero botones de la camisa del rubio, sentía que la ropa les estorbaba deseaba tocar más al chico y esta vez no se detendrían.

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- Esa mujer quien se ha creído – se quejó Candy levantándose

- Candy ella dijo que nos quedáramos aquí – le recordó Annie, pero también se levantó para seguir a la rubia

- Tengo un muy mal presentimiento de esto – susurro Paty pero siguió a las chicas

Las chicas siguieron el camino de la pelirroja, antes de entrar en la sala escucharon unos extraños sonidos pero eso no las detuvo, pero se arrepintieron de no a verlo hecho, su puritanos ojos vieron una escena que ellas pensaron jamás ver, Albert tenía su cabeza dentro de los pechos de la pelirroja sus manos dentro del vestido de la chica que no paraba de gemir y mover sus caderas.

- Oh – jadearon las tres asustadas

Los dos adultos se detuvieron ante la interrupción Meribeth levanto su cara para ver a las tres chicas completamente ruborizada, Albert se sintió avergonzado lo había visto haciendo algo indecente en el salón de su casa

- Lo sentimos nosotras no… – empezó a decir Annie cubriéndose los ojos

- Vayan a esperarme afuera – grito Meribeth molesta, pero las chicas no se movieron – es una orden – volvió a decir con firmeza

Las chicas salieron del lugar corriendo, ante la mirada avergonzada de Albert y la irrita de Meribeth.

- Esas niñas me van a tener que escuchar – refunfuño molesta, se bajó del regazo del rubio y se arregló la ropa

- Cariño cálmate – con voz calmada

- Silencio Albert – señalo con su dedo al rubio – esa niña es una malcriada porque nunca nadie le dio una buena reprimenda

- En realidad la Tía Abuela siempre la trato con severidad, solo que al final se ablando con ella – explico con una pequeña sonrisa, recordó como había sido su Tía antes de que Candy perdiera la memoria era severa con la rubia, siempre estricta nunca mostraba ningún rastro de querer a la chica, pero no lo así por odio sido porque deseaba que la rubia se convirtieran en una digna Andley.

- Pues no lo hizo muy bien – se quejó antes de acercarse al chico, abotono uno por uno los botones de su camisa – voy a tener una pequeña charla con ella amor, tu mientras sigue con lo tuyo, pero… - acerco su rostro al del chico – recuerda que esto no se quedara aquí

- Por supuesto que no se quedara aquí – le sonrió con picardía.

Vio a la chica salir moviéndose como un gato asechando a su presa, negó con la cabeza esa mujer seria su perdición y también la de su hermana. Pero estaba preocupado por lo que estaba pasando entorno a Candy, salió del salón y se encamino a la biblioteca, su Tío Nicola afirmaba que la rubia era la bebé que había desaparecido hace casi 15 años atrás, aunque él no estaba seguro de que eso fuera mentira, a la rubia la había encontrado 19 de diciembre de 1898, que fue 2 días después de que la bebé desapareciera, no había ninguna nota ni nada que le diera información de quien era, solo una muñeca de trapo con el nombre de Candy tejido a mano.

Entro en la biblioteca, camino hasta su escritorio, abriendo uno de los cajones saco una manta que envolvía una muñeca de trapo.

- ¿Sera realmente Blaire? – se preguntó mirando la muñeca

- Así que estas aquí – levanto la mirada para ver a George en la puerta – acabo de enviar una carta a América

- Tu también piensas que Candy sea... – dudo un poco antes de preguntarle

- No voy a negar que la señorita tiene un gran parecido con la señora Adaira, además está el hecho de que sus ojos son iguales a los de esa bebé – le respondió

- Es cierto tú estabas en la mansión cuando ellos llegaron, yo no recuerdo muy bien esos días, apenas tenía 10 años cuando desapareció pero tu tenía 17 años, recuerdas mejor ese día – George asintió, se sentó en una de las silla frente al escritorio.

- Tú no lo recuerdas pero ellos llegaron el 15 de diciembre de 1898 – empezó a relatar

Flash Back

América 15 de diciembre 1898

La mansión en Lakewood estaba suavemente decorada con flores navideñas, rojas blancas y rojas, lámparas en forma de rosas haciendo un camino desde el porta de rosas hasta la escalera principal, al adentrarse en la sala había más rosas y lámparas, el salón principal había un gran pino decorado, debajo del árbol había varios regalos envuelto, 3 bebés estaba cerca del árbol durmiendo o jugando en una manta, un niño de 10 años estaba cerca de ellos vigilando que no se lastimaran, otro adolecente estaba pendiente de los más pequeños, toda la casa estaba llena de alegría por una de las fiesta escocesas más importante.

George estaba feliz este año habían más niños en la mansión, los hijos de Leiah Andley y Stefan Cornwell, estaba creciendo rápidamente, Alistear acaba de cumplir su primer año y su hermano Archibald con solo 3 meses de vida era tranquilo y callado, el hijo Rosemary Andley y Christopher Brown Anthony contaba con solo 3 meses era hiperactivo, los 3 bebes siempre estaban junto, por lo que George imaginaba que de grande serian inseparables. Escucho como alguien tocaba a la puerta y una de las sirvientas fue abrir.

- ¿Qué haces aquí tú? – la estruendosa voz de Elroy Andley se escuchó en toda la casa, un George confundido vio por encima de su hombro para ver como la elegante matriarca discutía con un hombre de casi su misma edad

- Crees que iba a decir a mi hermanita venir sola a América – le respondió el hombre con burla

- Fuera de mi… - la mujer iba a correrlo

- Tía Elroy todos somos familia – la suave voz de Rosemary calmo entro en la disputa – Tío Nicola que bueno que pudiste venir

- Tan linda como siempre Rose – le dijo el hombre besando su mejilla – a diferencia de tu Tía

-… - la mujer se rio – Tía Adaira, Tio Laeton me alegra volver a verlo – saludo a los dos adultos – en donde esta… -

- Aquí estoy – una pequeña pelirroja de 15 salió detrás de los adultos cargando un bulto entre sus brazos – hola Tía Rose como haz estado? – la saludo con una gran sonrisa

- Vaya pero que hermosa señorita tenemos aquí – la mujer se puso a altura de la adolescente – cuantos haz crecido Beth – la halago antes de besar su cabello – ¿Qué tienes ahí? – señalando el bulto entre sus brazos

- Esta es mi bebé – removió la manta para que la Andley pudiera ver a la bebé – se llama Blaire

- ¿Fiera en la batalla? – miro a los adultos con una ceja levantada

- Beth eligió el nombre, aunque no quisimos colocárselo, ella lloro tanto que al final gano – se quejó la madre con una sonrisa

- En mi opinión le queda perfecto – hablo Laeton sonriendo – tengo a mi Desde el vado del roble, La más bella y mi Fiera en la batalla – refiriéndose a sus chicas por el significado de su nombre

- Blaire es un nombre lindo – se quejó la chica, caminando hasta el salón – Albert – chillo la niña al ver al rubio, antes de correr hacia el niño, coloco a la bebe en los brazos de Rosemary – hija quédate con la tía voy por tu papá – le dio un beso en la frente antes de correr hacia un muy asustado Albert

- Pobre Albert – se rio los adultos al ver como el chico salía corriendo seguido por la niña

- Creo que mi hija decidió que él sería su esposo – señalo Adaira, noto a los bebes que estaba en la menta y sonrió – creo que nuestras familia están creciendo

- Si, Blaire es la primera niña rubia que ha nacido desde mi nacimiento – Rosemary llevo a la pequeña a donde estaba los otros bebes – aún faltan que lleguen los Leegan si quieren pueden ir a acomodar su cosas – les dijo a los adulto, unos balbuceo les llamo la atención

Vio a la bebe de solos 7 meses gatear hasta donde estaban los más pequeño, cuando vio a Archie toco su rostro antes de dirigirse a Anthony quien al verla toco su rostro, la rubia sonrió, y siguió hasta donde estaba Stear jugando con un bloques.

- Se ven tan lindo los 4 - dijeron las mujeres sonriendo

- Junto con los Leegan serán inseparable – exclamo la Tía Abuela – ellos será nuestra nueva generación

Cuando llegaron los Leegan las cosas no fueron lo que todos esperaban, el pequeño Neil le había quitado el chupón a Anthony, Eliza empujo a Archie de su cómodo almohadón hasta el suelo, Stear se lanzó a llorar pero la rubia fue más rápida tomo los tacos que tenía cerca y se los lanzo a los hermanos haciendo que estos soltaron el llanto

- Blaire no – la reto su madre el tomar a la niña, quien miraba con desafío a los hermanos

- Esa niña es una salvaje lastimo a mis pequeños – se quejó la señora Leegan tomando a sus hijos en brazos

- Blaire cariño discúlpate – le pido a la bebé, la cual la miro con una gran sonrisa, acerco a la bebé a los hermanos pero la pequeña les jalo el cabello a ambos – Blaire no – le dijo ante el lloriqueo de los bebé

- Mi hermana sabe quién es bueno y quien no – les dijo Meribeth sentada en unos de los sillones con Albert a su lado – ellos hicieron llorar a sus primos así que no creo que logre llevarse bien con esos niños – explicó antes de agarrar a rubio por el cuello de la camisa ya que este había intentado huir.

2 Noches más tarde una tormenta de nieve se desato, se escucharon fuerte ruidos pero todos culparon a la tormenta, pero el grito de auxilio una niña despertó a todos en la casa, George fue el primero seguido de los adultos en llegar a la habitación que correspondía a las hermanas Grayton, los pies y mano de la mayor estaban atado un trapo estaba en su cuello, Adaira corrió a la cuna de la bebé pero estaba vacía

- Blaire – grito la mujer llorando

- Mami ellos se la llevaron, esas personas malas se llevaron a mi bebé – reclamo la niña una vez libre

La todos se movilizaron para encontrar a la niña, solo vieron una de las puertas trasera forzada, varias personas se habían movilizado entre la tormenta por el rastro que se veía en la nieve, la familia se movió entre la nieve pero no encontraron nada solo una mancha de sangre cerca del lago.

Fin de Flash Back

- Ese día la unión de los Grayton y los Andley se rompió, todos se culpaban mutuamente, Meribeth dijo que 3 extraños habían entrado, ella estaba durmiendo pero los quejidos de su hermana la despertaron, ellos la ataron y amordazaron, se llevaron a la bebé ella se liberó y pido ayuda – termino por contarle

- No puedo creer que yo huyera de Meribeth cuando era un niño – Albert estaba avergonzado

- No solo huías te escondías, pero ella siempre lograba encontrarte – se rio – la bebé defendía a los chicos de los Leegan, es curioso pero cuando vi a la señorita Candy por primera vez ella estaba discutiendo con los ellos, fue como un déjà vu, una niña rubia de ojos verde peleando con los hermanos que solían hacer llorar a los niños, fue como volver al pasado

- ¿Crees que se ella verdad? – afirmo el chico

- Si, pero solo hay una forma para saber si la señorita Candy es Blaire Grayton – señalo

- La marca…

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Meribeth llego a donde las chicas la estaban esperando, las 3 seguía ruborizadas con sus mirada fija en la mesas del jardín, la chica suspiro antes de sentarse frente a ellas.

- Lo que hicieron estuvo mal – les dijo molesta

- Lo sentimos – susurraron avergonzada

- Les di una orden y deberían de a verme obedecido – señalo mirando a la rubia, estaba más que segura que esa niña había incitado a las otras

- No eres nuestra madre para darnos ordenes – reclamo Candy levantando la mirada

- Pero soy mayor que ustedes me deben respeto – miro a la rubia con autoridad, la chica volvió a bajar la mirada – escuchen ustedes aún son muy jóvenes y no entiende la vida de los adultos…

- Estabas abusando de mi hermano – refunfuño la chica

- ¿Realmente piensas eso? – Cuestiono con tristeza – yo he amado a Albert desde hace 20 años, cuando era una niña siempre decía que me casaría con el… sus ojos me cautivaron desde el primer momento en que lo vi -

- Haz amado a mi hermano durante tanto tiempo – la interrumpió Candy

- Si, nuestras familias antes había sido muy unidas, él y su familia solían ir cada verano a Escocia, así que jugábamos juntos – su voz sonaba triste al recordar aquellos días antes de la desaparición de su hermana – pero un día simplemente nos alejamos

- ¿Qué paso? – escucho un leve susurro, miro a la chica de cabello negro que la miraba

- Mi bebé desapareció – respondido, vio la confusión en el rostro de las chicas – tenía una hermana menor fue secuestrada con solo 7 meses de nacida, nuestras familias se acusaron mutuamente sobre su desaparición, la familia Grayton y Andley se alejaron, deje de ver a Albert durante muchos años hasta que nos volvimos a reencontrar hace poco.

- ¿Hace cuánto desapareció esa bebé? – le pregunto Paty

- 15 años atrás – las chicas se sorprendieron – pero creo que la haya encontrando

- Eso que estabas haciendo con el señor Andley, era agradable? – se atrevió a preguntarle Annie sonrojada, Meribeth se rio

- Claro que sí, es más que agradable, cuando dos personas se aman de verdad y se casan, hacen esas clases de cosas – explico

- Pero tú y mi hermano no están casados – exclamo la rubia

- Lo he amado durante muchos años, obvio que lo haremos antes de matrimonio – sin remordimiento

Las chicas se quedaron sorprendidas pero sin darse cuenta empezaron a hablar, sobre cosas sin importancia aunque para ella si era importante, a la hora del almuerzo paso entre charlas con las chicas, ni la Tía Abuela ni Nicola Grayton se presentaron, por lo que George le explico que era debido a inconvenientes no se presentarían, en la hora de la cena fue lo mismo. La hora de dormir llego y las 3 chicas se fueron al cuarto de la rubia, luego de mucha discusión decidieron hace una noche pijamada, a la cual Meribeth decidió participar.

Todas estaban en el suelo – que estaba cubierto de sabanas y almohadas – comiendo algunos bocadillos y contando historias sobre su vida

- ¿Entonces Escocia es como un cuento durante el verano? – le pregunto Paty, la pelirroja le había estado contado su tiempo en su tierra natal

- Si, nuestras casas quedan cerca de un gran lago, cuando se congela vamos a patinar pero en el verano es perfecto para ir a navegar, en la noche la luciérnagas hace un hermoso baile de luces e escuchado que muchos ha visto hadas – manifestó – Albert y yo decidimos casarnos cerca del lago así que ustedes lo verán con sus propios ojos

- Se casara durante el verano – Paty vio a la pelirroja quien asintió – estaremos libre ya que no creo que vayamos a las clases de Verano, le preguntare a mis padres si puedo ir

- Yo también, mi familia suele hablar sobre Escocia, siempre he deseado ir – revelo Annie

- Si tienen algún problema, yo personalmente le enviare las invitaciones a sus familias – expresó

- Solo tenemos que evitar meternos en problemas – Paty vio a la rubia quien solo desvió la mirada

- Esta bien no me meteré en problema. Felices? – comentó con un puchero la vieron antes de que empezaran a reírse, había logrado convertirse en amigas rápidamente.

Candy miro a la chica con una sonrisa no la veía como una amenaza, ella sabía que era la indicada, no era una estirada y refinada niña rica, era dulce, amable, algo dominante pero se veía que se preocupaba por su hermano, durante la cena se dio cuenta que siempre estaba al pendiente de que el hombre comiera bien, sus manos en ningún momento se había soltado durante ese tiempo, los ojos de su hermano brillaban cuando estaba cerca de la pelirroja

- Oh que marca tan linda – escucho decir a Paty, la rubia salió de sus pensamientos

- Oh esta marca – reconoció Meribeth, el batín de la chica se había bajo un poco a causa de la risa dejando a la vista una marca – se los mostrare – se bajó un poco más la bata en su pecho derecho se encontraba su marca de nacimiento un trébol de 4 hojas – no es lindo

- Si

- Yo tengo uno parecido – Meribeth volteo a ver a la rubia sorprendida

- En… En serio? – pregunto tartamudeando

- Si… - asintió la rubia

- Yo también tengo una marca – fue interrumpida por Paty

- Oh pudo verlas – inquiero Meribeth, deseando ver la marca de Candy en especial

Paty le mostro tres lunares que tenía debajo de su brazo izquierdo

- Casi todos los tenemos en mi familia lo tenemos en nuestros brazos, menos mi abuela que lo tiene debajo de su pecho – explico, luego miro a Candy

- Bueno la mía está en un lugar algo penoso – se sonrojo antes de subir deslizar la mangas de su bata por su brazos, dejo caer e batín hasta debajo de sus pechos, con vergüenza les mostro la marca que estaba a un costado de su pecho derecho que era un trébol de 4 hojas

- Se parece al de Beth – señalo Annie viendo la marca

- Es cierto, el de Beth también es un trébol de 4 hojas, que coincidencia no – vio como la chica estaba callada

Meribeth no solo estaba callada, sus ojos estaban empezando a llenarse de lágrimas, esa marca en ese lugar solo había una persona que poseía esa marca, trato de no verse afectada, pero la emoción que sentía era más fuerte, se dejó llevar estrecho a la rubia contra su pecho con fuerza, deseo llorar pero se contuvo, necesitaba primero respuesta y las recibiría hoy mismo, pensó en sus padres, su madre había muerto años después de la desaparición de su hija, la pena y dolor de perder a su bebé había sido demasiado para ella, enfermo poco después murió, su padre nunca volvió a ser el mismo se despreocupo de sí mismo y 2 años atrás había muerto, tanto años de dolor y sufrimiento al fin había recuperado a su pequeña bebé.

- Beth me lastimas – se quejó Candy al sentir atrapada entre los brazos de la chica

- Oh lo siento – liberando a la chica de su abrazo, toco su rostro con ternura – en realidad tus ojos son iguales

- ¿eh? – Candy la vio intrigada

- Disculpe regreso en unos minutos, se me olvido que tenía algo importante que hacer – antes de levantarse beso a la rubia en la frente y luego salió de la habitación.

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Colegio Real San Pablo

Terry se encontraba en su habitación viendo el techo, hoy había sido un día realmente aburrido, por los hermanos Cornwell se había enterado que la rubia había salido del colegio hasta el domingo por lo que no la vería durante eso 3 largos días, no le gustó la idea pero no podía hacer nada para cambiar las cosas, además él también tenía que hacer cosas importantes, miro nuevamente la carta que había llegado desde América, no tenía remitente pero el sabia de quien se trataba.

- Madre – murmuro con tristeza, tenía miedo de abrir la carta su madre ya lo había rechazado y no estaba seguro de si podía aceptar otro rechazo de su parte