1. No hablaremos fuera del apartamento. Sin excepciones.

2. No habrá ruido excesivo que pueda molestar al otro.

3. No podrán entrar amistades al apartamento.

4. Nadie debe enterarse de que vivimos juntos.

5. Ninguno se meterá en los asuntos del otro.

6. No se aceptarán retrasos en el pago mensual del apartamento.

7. Nada de escenas románticas dentro del apartamento.

Draco Malfoy pensó en el pedazo de papel que estaría pegado a la puerta de la refrigeradora. Entrecerró los ojos. Hace cuatro meses habían accedido a estas reglas de convivencia, y ahora solo había unas cuantas que estaban vigentes. Aun sin pretenderlo, Draco había metido en sus asuntos a Luna; Draco había hablado con Luna fuera del apartamento; gracias a Draco, los amigos de Luna sabían que vivían juntos; y, ahora, Draco no podía pagar la mensualidad del apartamento.

¿Para qué existían las reglas? Algunas personas dicen que están hechas para romperse. Para él, y la manera en que lo criaron, eso nunca fue una opción. Sentía cierta incomodidad al ver esa lista y saber que fue él quien rompió cuatro reglas. Luna se había apegado a ellas, como si fuese un juego de quien duraba más cumpliéndolas. Era una chiquilla extraña. Draco suspiró.

La dinámica entre ellos había cambiado desde la fiesta. Durante las dos semanas de vacaciones entablaron algo cercano a una amistad. En el día, jugaban videojuegos y hablaban. Pedían comida y pocas veces se marchaban del apartamento. Debía admitirlo: la estaba pasando muy bien con ella. Era extraña, sin duda alguna, pero él había aprendido a disfrutar sus bromas sin sentido; y parecía que ella comenzaba a disfrutar el sarcasmo del rubio. Hablaban con más naturalidad, y expresaban lo que quisieran cuando quisieran. Para ella, aquello significaba hablar de teorías conspirativas; para él, ser quejumbroso a su antojo. Era extraño y Draco no podía explicarlo, pero no tenía sentido pretender frente a ella. Era como si Luna pudiese leerlo como a un libro.

En la noche, sin embargo, Luna trabajaba en los restaurantes, por ser temporada de gran demanda; mientras él no hacía más que repasar materia de la universidad, como si quisiera memorizarse los mil libros de la noche a la mañana. Ahora, era Draco quien tenía el chocolate caliente preparado antes de que la rubia llegara al apartamento. En la fiesta de Chang se dio cuenta que le había agarrado cariño a aquella chica. Tal vez no estaba listo para admitirlo a los cuatro vientos, pero era un hecho que Luna Lovegood le caía muy bien.

Además, durante las navidades, sus padres le enviaron unos cuantos regalos desde el extranjero, entre ellos un auto Audio del año y un equipo de sonido envolvente. Casi nada. Blaise y sus otros amigos también habían enviado presentes por el correo. Aun así, Draco Malfoy no había tenido nunca una Navidad tan desdichada. Luna se había marchado a casa de su padre y él pasó dos días solo. Nunca un chocolate caliente le había sabido tan amargo como el de esa noche.

En Nochevieja, Blaise volvió de Hawaii y juntos fueron a un par de fiestas. Luna tampoco estuvo ese día. Pero realmente no hizo falta, porque Draco consumió tantas cosas que estuvo inconsciente la mayor parte del tiempo. Tanto Blaise como él durmieron casi 24 horas seguidas, tratando de recuperarse. Cuando la rubia volvió de casa de su padre, ellos todavía estaban en un estado tan miserable que Luna decidió cocinarles y cuidarlos un poco. Ambos estaban muy agradecidos.

Sea como sea, y volviendo al presente, Draco se arregló su camisa, como hacía siempre que estaba nervioso. Acababa de tener una reunión que lo había dejado exhausto. Desde que había admitido estar en quiebra, Luna había sugerido este lugar para que él pidiera trabajo. Él se negó todas las veces y aún así, allí estaba, recién salido de su primera entrevista de trabajo. El puesto era pasante en la sección legal, algo con lo que él realmente no tenía mucha relación. Pero eso no importó, porque su entrevistadora lo tomó en serio y en ningún momento comentó sobre el chiste que era contratar a un estudiante de Política para un puesto de Derecho.

- Señor Malfoy – dijo la mujer sentada del otro lado del escritorio. Era una mujer pelirroja y regordeta, muy amable. - Por favor pase a la sección de Recursos Humanos. Estaremos encantados de que se una al equipo Legal de la revista El Quisquilloso.

- Muchas gracias, señora Athens.

- Xenophilius estará encantado de saber la noticia. – añadió.

Temprano ese día había conocido al padre de Luna, aunque este no sabía que Draco y su hija vivían juntos. El señor Lovegood fue quien recomendó al rubio al departamento Legal de su propia revista. Al inicio no se sintió cómodo mintiéndole a ese hombre, pero la voz de Luna diciéndole que si no trabajaba pronto ninguno podría vivir en ese apartamento le dio la fuerza que necesitaba.

Luego de hacer todo el papeleo y firmar el contrato, Draco salió de aquel edificio con una gran sonrisa en su rostro. Sacó su celular y rápidamente iba escribiendo un mensaje: "¡Luna! Lo logramos. Oficialmente estoy…"

No terminó el mensaje porque justo chocó con una chica. Draco levantó la mirada del celular, molesto, pero su enojo se desvaneció rápidamente. De cabello castaño, una cara perfilada, un cuerpo de modelo y unos ojos café que lo hipnotizaron, estaba una de las chicas más atractivas que él hubiese visto jamás.

- Ehm… Perdón, yo…

- ¿Draco?

La chica se sonrojó un poco y se colocó un mechón de cabello detrás de la oreja. El gesto le resultó terriblemente familiar, pero no fue hasta que ella rió levemente que supo de inmediato… La recordaba fea, con frenillos, con cuerpo de niña y como la chica más insoportable del planeta. Pero todo aquello había quedado en el pasado: Astoria Greengrass era atractiva.

- Oh, Astoria… No te reconocí. Estás… ¿Qué haces por aquí?

- Trabajo en el edificio del frente, soy profesora para chicos especiales – explicó ella.

- ¿Quieres ir por un café? – preguntó Draco, guardando el celular en el pantalón, ignorando por completo lo que iba a hacer segundos antes.

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Hola, hola :) Disfruté mucho escribiendo este capítulo, espero les guste y, al menos, les haya sorprendido un poquito jaja

Muchas gracias, de verdad, por los comentarios. He tenido unas semanas terribles en lo personal, y esta historia me ha mantenido a flote. Gracias a Ike por su comentario, me sacó una sonrisa en un mal día. And thanks again to MeowMuffin, I hope you still enjoy and understand my awkward writing haha and yes, I have think Draco could beat up Marcus Flint any day of the week (and I hope he does).