Capítulo 9
A la mañana siguiente se repitió la misma rutina. Tea despertó y en el suelo, acolchonado, se encontraba Yami con los ojos abiertos mirándola.
-¿Ya estás despierto?
-Sí, mamá.
El corazón de Tea se paralizó. Él era un niño, la consideraba como si se tratara de una madre. Levantó medio cuerpo en la cama mirando con ternura al chico.
-Yami…ven aquí.
Con velocidad, el chico se alzó del colchón y se aventó a la cama comportándose como si se tratara de un juego. Era un niño aún.
-Yami, lo siento mucho pero yo no soy tu mamá.
-¿Qué?-se veía confundido y desconcertado.
-Yo sólo estoy cuidándote, soy una amiga cercana a ti.
-¿Y mis padres?
Tea no sabía qué responder ante la cuestión del niño-joven que la interrogaba con mucho esmero, esperando quedar satisfecho con lo que la chica con la que, desde su despertar, estaba a su lado todo el tiempo.
-Murieron.
Un silencio sepulcral inundó la habitación, Yami la miró sumergido en ese silencio hasta que finalmente bajó su cabeza con tristeza. Un temor llenó el alma de Tea ¿y si lloraba? Pero para su sorpresa Yami levantó la cabeza con unas pocas lágrimas en los ojos y sonrió feliz.
-Me da gusto que estés conmigo.
Si ya estaba conmovida con tanta emoción, ver a Yami comportándose dulcemente como Yugi le causó una mezcla de emociones que no creía que volvería a sentir sin la presencia de Yugi en su vida. Abrazó fuertemente al chico.
-Siempre estaré contigo, te lo prometo. No pienso dejarte nunca.
Yami sonrió y la abrazó igualmente. Aún no estaba enterado del motivo de su existencia.
.
.
La castaña entró al edificio con una sonrisa de oreja a oreja que de nuevo fue tema de conversación entre los empleados de Kaiba Corporation.
-¿Estará bien la señorita Gardner?-interrogó un hombre.
-No lo sé, esa actitud de felicidad no es normal en ella.
-¿Por qué les causa tanta conmoción? Es bueno que sea feliz por fin.
-Pero es raro que tras 5 años de dolor, de repente y de forma drástica haya vuelto a ser como antes.
-Tal vez encontró por fin un nuevo amor.
-¿Tan rápido?
-O tal vez fue a cursos de superación personal y espiritualidad.
-Mmmm, hay algo extraño en este asunto.
Pero para Tea lo menos importante eran los comentarios ajenos. Sólo interesaba su felicidad, ahora completa, obtenida gracias al regreso de su amado amante y novio.
Nuevamente, Mai notó ese radiante y poco común ánimo en su amiga.
-Vaya, esto sí que es raro. Dos días seguidos con una brillante sonrisa reluciendo en tus labios.-dijo Mai con un poco de picardía y júbilo.
-No te burles.-dijo Tea cortando a su amiga.
-No te enojes, es sólo que resulta extraño en ti esos comportamientos.
-Pues desde hoy ya no serán raros.
Tea se sentó en su respectivo lugar y se puso a ordenar los papeles de su oficina ante la mirada atónita de Mai que estaba con los ojos abiertos de par en par.
Como todos los días, la puerta de las oficinas principales se abrió y Seto Kaiba entró con paso firme y decidido a ellas, los empleados hicieron una reverencia como saludo. A veces Kaiba comenzaba a fastidiarse de esa rutina repetitiva de todos los días, como si se tratara de un disco rayado que no paraba de sonar en la misma pieza hasta que a alguien se le ocurría quitar la aguja.
Observó detenidamente a Tea, la cual resaltaba en belleza como nunca antes. No cabía duda de que el corazón alegre hermoseaba el rostro. Destellaba en ella la felicidad ¿Por qué estaba tan contenta de un momento a otro? ¿Qué causaba esa alegría? ¿Acaso por fin había olvidado ya al fantasma de su novio? Sea como sea Kaiba debía tomar la iniciativa y darse la oportunidad de intentar algo con Tea. No estaba seguro de que funcionara, él no sentía nada más allá interés laboral por ella, lo más probable era que Tea sintiera lo mismo, pero no importaba. Haría un esfuerzo por verla de una forma más romántica.
-Señorita Tea-la aludida levantó la cabeza hacia su jefe-Venga a mi oficina ahora mismo.
Sin decir más, Kaiba entró a su despacho cerrando la puerta tras de sí, se sentó en su asiento frente al escritorio y volvió a meditar sobre lo que tenía planeado hacer.
No pudo pensar mucho sobre el asunto porque en esos momentos Tea entró.
-¿Me llamaba, señor Kaiba?
La voz dulce de Tea sonó en sus oídos, pero por primera vez en toda su vida se oyó muy diferente a como siempre la escuchaba. Como si algo en Tea hubiera cambiado o ¿tal vez era él el que sufrió un cambio?
-Necesito tratar contigo un asunto personal.
Los orbes de Tea se abrieron por la sorpresa. ¿Asunto personal? ¿Qué intentaba decir con eso?
-Claro, estoy a sus órdenes, señor.
Seto se mordió los labios, lo que estaba por decir podría dar un giro a su vida y a la vida de Tea.
-Me gustaría saber sí ¿aceptas salir a cenar conmigo un día de estos?
Continuara...
