El lado oscuro aumenta sus filas 2ª Parte
- Harry, despierta. – El chico de la cicatriz permanecía durmiendo en su cama, y comenzó a desperazarse, estirando los brazos poco a poco y frotándose los ojos con las manos. La voz que le llamaba le parecía familiar, y sino se equivocaba, era su amiga Hermione . – Vamos el desayuno ya está preparado, y la señora Weasley se está impacientando por tu tardanza. ¿Me estás escuchando Harry? – Preguntó la chica, ya que parecía impacientarse ante la reacción del chico.
- Si Hermione, ya te he escuchado – contestó el chico de ojos verdes mientras abría lentamente los ojos y fijaba su mirada en una castaña que se encontraba al lado de su cama. - ¿Por qué no me dejas dormir un poco más?
- Vamos Harry déjate de tonterías, y baja a desayunar. – Acto seguido la chica tiró de las mantas que cubrían al chico. Lo que provocó que ella gritara. –Ah! Pero... Harry...- Dijo la chica totálmente embobada mientras miraba el cuerpo del joven, que solo llevaba unos calzoncillos. Soltó las mantas en el suelo de la impresión, se llevó ambas manos a la boca y se puso colorada de la vergüenza.
- Hermione – Dijo el chico nervioso y sonrojado, ya que había olvidado que la noche anterior se fue a dormir sin pijama, solamente con la prenda que en esos momentos llevaba. - ¿Te importaría volverte mientras yo busco algo con lo que taparme? – Preguntó el chico nervioso y algo sonrojado, ya que la joven parecía no querer quitarle la vista de encima. Aunque, al decírselo, Hermione se percató de que desde no le había despegado la vista,haciendo que el rojo de sus mejillas aumentara de tono, y sin pensarlo se dio la vuelta.
- Lo siento Harry, no era mi intención – contestó nerviosa la chica, mientras entrelazaba sus manos con nerviosismo. – Pero... la verdad... Yo suponía que los chicos dormíais con pijama- Dijo la chica mientras dejaba escapar una sonrisa nerviosa (N/A: yo diría más bien pícara). – El chico se quedó a cuadros ante el comentario de la joven, pero contestó riéndose del mismo modo que la chica.
- Jaaaa jaaaaa jaaaa muy graciosa Hermione. Pero también deberías de saber...- Decía el chico mientras se colocaba unos baqueros y un suéter verde- que yo "notmalmente" suelo dormir con pijama, lo que pasa es que anoche llegué agotado y no me tomé la molestia de ponérmelo. Aunque... tampoco sabía yo de esa afición tuya por ver a los hombres en calzoncillos... – contestó el chico riendo, mientras alzaba la ceja y miraba significativamente la reacción que ese comentario iba a tener en Hermione, la cuál no se hizo de esperar..
- Estas muy equivocado señor Potter – contestó la castaña que se había girado para mirar de frente al chico. – Fue sin intención alguna, solamente lo hice porque como eres tan perezoso no tenías intención ninguna de levantarte. – Replicó Hermione, con ambas manos en la cadera mostrando su enfado ante la afirmación de su amigo. Y comprobando que él ya se había vestido (Claro, claro, pero no desaprovecha oportunidad).
- De acuerdo Hermione, no te pongas así... solo estaba bromeando. Será mejor que bajemos a desayunar o Molly se enfadará con nosotros ¿no crees?
- Si creo que será lo mejor – Contestó ella mientras relajaba la expresión del rostro, y se acercaba a la puerta de la habitación para salir. Harry la seguía de cerca, y ambos salieron del dormitorio. Siguieron caminando por el pasillo, y comenzaron a bajar por las escaleras que daban al comedor de los Weasley.
Un intenso aroma a tostadas y café inundaba el ambiente e iba intensificándose al ir bajando las escaleras. Ambos amigos seguían callados, desde el percance de la habitación, hasta que Harry dijo:
- Hermione, si te hago una pregunta...¿te enojarás?
- No, adelante, puedes preguntarme lo que quieras.
- ¿Disfrutastes de la vista de mi cuerpo atlético en la habitación? – le susurró a la chica en el oído. Mientras reprimía una sonrisa, ya que podía intuir su reacción..
- ¿Cómo puedes pensar eso?- dijo la chica volviéndose a mirar el rostro del chico, que ahora tenía una pose seria. Pero ella se sonrojó ante la pregunta. – Desde luego... no... claro que no... tu eres mi amigo... como piensas que me podría haber gustado presenciar una escena así. ¿Por qué clase de chica me has tomado? - Pese a que en el fondo debía de reconocer que su amigo tenía un gran cuerpo, "aunque podría tenerlo mejor si practicara mas quidich" Pensó la chica.
- Tranquila Hermione, solo era una broma, no es para que te pongas así. – Dijo el chico sonriendo, ya que su amiga estaba con la boca abierta, ya que "por un instante", había pensado que Harry iba en serio. "Hermione que cosas se te ppasan por la cabeza" Se reprochó ella misma.
- ¡Eh chicos¿Pensais bajar a desayunar de una vez, o preferís seguir ahí parados como un par de tontos? – Dijo Ron desde el fondo de las escaleras, ya que había escuchado las voces de sus amigos. – Por si no lo sabeis mamá no piensa ponernos a todos el desayuno, hasta que no estemos todos en la mesa.
- Ya entiendo... – dijo la castaña sonriendo y bajando las escaleras en dirección a la cocina. – De ahí que tengas tanta urgencia... si estamos hablando de "comida", que para cierto pelirrojo es como para los demás el aire. ¿No es así? – preguntó la chica, mientras pasaba por el lado de Ron y tomaba asiento en la mesa. Dando cierto escepticismo a el tono en el que lo decía.
- Di que sí amigo, debes reconocer que ha dado en el clavo – sentenció Harry que imitó la acción de Hermione y se sentó para desayunar.
- ¡No tiene ninguna gracia! Y eso es mentira – Dijo el chico molesto, ante el comentario.
- Por fin Harry, pensaba que no te levantarías – Dijo Molly acercándose al chico y dándole un tierno beso en la mejilla. – Respecto atí Ronald, creo que Hermione tiene mucha razón... Aunque si crees que es mentira no te importará no comer tostadas para desayunar ¿no?
- MAMÁ! – dijo alterándose el pelirrojo - ¿No lo dirás en serio? Ellos son muy exagerados¿verdad que no dejaras que tu Ronnie pase hambre? – suplicó el chico mientras se acercaba a su madre haciendo pucheros (como los niños chicos cuando quieren algo).
- JAJAJAJAJAJA- Los Weasleys, incluidos Harry y Hermione, no pudieron evitar reprimir una gran carcajada ante la escena. Haciendó que el rostro del pelirrojo se pusiera del mismo tono que su pelo.
- ¿Se puede saber de que se rien? – dijo acaloradamente el muchacho.
- De nada hermanito, no nos reimos de nada – comentó Fred, que todavía se revolcaba en el suelo de la risa.
- Venga chicos mejor nos dejamos de tonterias y desayunais, que seguro que deben de estar hambrientos. – La señora weasley hizo un par de movimientos y las tostadas, el jugo de calabaza y demás integrantes del desayuno, se colocaron ordenadamente encima de la mesa (N/A: como aclaración he de decir que todo estaba preparado, aunque no colocado en la mesa).
El desayuno transcurrió con total normalidad. Hasta que el señor Weasley se disponía a marcaherse a trabajar al ministerio:
- Molly, que no se te olvide que esta noche llega Charlie con su novia, y debemos de darle la vienvenida a lo grande.
- Si Arthur, no se me olvidará, aunque espero que ciertos señoritos no busquen algún pretesto para no ayudarme a preparar una pequeña fiesta. – Dijo la señora Weasley dedicando una mirada severa a todos los que estaban terminando de desayunar, en especial a un par de pelirrojos que rieron nerviosamente. – No llegues muy tarde cariño – dijo Molly, mientras se acercaba a su esposo y le daba un tierno beso de despedida.
- Haré todo lo posible, pero ya sabes que con el trabajo que me a otorgado Hanmelot (el nuevo ministro) no dispongo de un horario fijo.
- Lo sé, pero aún así haz todo lo posible ¿de acuerdo?
- Así lo haré – dijo despidiéndose de su esposa – Y ustedes cuídense y colaboren con Molly. Adiós – Dijo Arthur mientras se acercaba a la chimenea y miraba con una gran sonrisa a todos. Tomó un puñado de polvos Flu, los arrojó a la chimenea y gritó "Ministerio de Magia". Acto seguido desapareció de la habitación.
- Señor Malfoy, espero que el motivo de su tardanza sea lo bastante importante como para perdonarlo. - Dijo la voz frívola de Voldemort, que pedía explicaciones ante el comportamiento del mortífago.
- Si señor, he de informarle que recientemente e encontrado un grupo numeroso de jóvenes, los cuáles tienen todas las características que usted nos mandó encontrar, para aquellos que quisieran ingresar en sus filas. – Dijo Lucius arrastrando las palabras, e inclinándose ante su amo.
- Espero que no me defraudes, además has de saber que yo no acepto a cualquiera entre mis filas – Contestó Voldemort, que miraba fijamente y con desprecio a Malfoy, a través de sus rasgados ojos, que tenían su característica tonalidad rojiza, semejante al color de la sangre. Comenzó a caminar por la habitación oscura en la que se encontraba. – Aunque a veces me arrepiento de aceptar a algunos... - dijo en voz baja recapitulando en los fracasos que algunos de sus mortífagos habían tenido, como el del ministerio en Junio de ese mismo año.- Pero yendo al grano¿Dónde se encuentran mis futuros vasallos?
- No los e traido conmigo.. – dijo Malfoy mientras se estremecía, ya que sabía que había sido un error el presentarse sin el grupo de jóvenes, algo que le iba a costar muy caro.
- CRUCIO!- gritó Voldemort dejando escapar una gran carcajada – Lucius, Lucius, a pesar del tiempo veo que no aprendes... nadie, y repito NADIE, hace perder el tiempo al señor oscuro. Te doy 5 minutos para que te presentes aquí con ese grupito del que tanto alardeas. – Acto seguido cesó el hechizo con Malfoy, y éste se incorporó lentamente, ya que debido a la maldición sus piernas temblaban y peligraban con no poder mantenerlo en pie. Poco a poco salió de la habitación y desapareció.
Al cabo de 5 minutos Lucius volvió a aparecer en la habitación, aunque esta vez acompañado por un grupo de jóvenes. Con Andrew a la cabeza. Pese a que otros muchos estarían acongojados ante esa situacíojn, los chicos tenían una gran soberbia, y no se dejaban amilanar por nada ni mucho menos por nadie. Ya que si habían accedido a el lugar, era por mero beneficio propio, porque pensaban que el estar del bando oscuro les daría mayores ventajas, ya fueran económicas como de prestigio. Debido a que todos los mortífagos son recompensados cuando cumplen bien con su trabajo (con ello me refiero a que podían quedarse con casa de muggles, o magos. En definitiva una vez muertos los propietario podían quedarse con sus pertenencias) a esto había que sumar que, el contar con la protección de Voldemort y sus aliados, era mejor que nada.
- Encantado de conocerle Voldemort. – dijo Andrew, sonriendo con arrogancia a el mago tenebroso, el cuál se sorprendió ante la reacción del muchacho. Lo que provocó que ciertos hechos pasados volvieran a su mente, viéndose asimismo con esa pose y semblante.
- Veo que no teme decir mi nombre muchacho... – dijo Voldemort mientras se acercaba al chico y lo inspeccionaba. ¿No me tienes miedo?
- ¿Por qué habría de tenerlo? – dijo Andrew, encogiéndose de hombros y volviendo a sonreír. – Usted no es nadie del otro mundo, aunque he de reconocer que en ocasiones le he tomado como un ejemplo a seguir... pero no se haga ilusiones, yo siempre e mantenido mis propias reglas y manera de procesar.
- Vaya muchacho, creo que eres muy arrogante – contestó Voldemort, quién en el fondo, estaba feliz ante el descubrimiento que acababa de hacer. El chico parecía tener carácter, y no se dejaba influenciar, como hacían sus mortífagos- Me caes bien, pese a tu aptitud, pero deberías demostrarme que tal te defiendes... CRUCIO –Gritó de improvisto el mago tenebroso pillando por sorpresa al joven. Aunque el chico pudo esquivar el rayo, solo por unos milímetros no le impactó.
- IMPEDIMENTA!- gritó esta vez el muchacho, pero el hechizo fue esquivado con mucha agilidad por VOldemort. LA sala se llenó de haces de luces de distintas tonalidades que rebotaban en las paredes, o en escudos que los magos creaban para defenderse. Aunque pareciera mentira el duelo estaba bastante igualado hasta que se oyó EXPELLIARMUS, y un cuerpo fue golpeado contra la pared, y la varita rodó varios metros por el suelo, quedando a los pies del oponente que había desarmado al otro mago.
- ME me a desarmado...- dijo atónito andrew, ya que nunca en todos los duelos que había combatido había sufrido el menor rasguño, y en este caso se puede decir que ya estaba sentenciado.
- Me gusta tu coraje muchacho, tu manera de pelear es diga de admiración – dijo Voldemort agachándose al suelo para recoger la varita del chico. – Pero también he de decirte que te queda mucho por aprender, por lo que, has cogido el bando oportuno si lo que quieres es combertirte en uno de los mgaos más poderosos que hay en la tierra, claro, siempre después de mí. – Rió el mago, y se acercó a Andrew que permanecía todavía en el suelo, junto a la pared. – Espero haberte demostrado quien es el que manda aquí.
- Si Voldemort, me ha quedado muy claro – contestó el rubio a regañadientes. Ya que debía de reconocer que no estaba a la altura del mago más temido de todos los tiempos.
- Y por favor... de ahora en adelante llámame AMO, no quiero familiaridad con ninguno de mis mortífagos. Respecto a los demás – dijo mirando de soslayo al resto de los jóvenes- si alguno de vosotros quiere batirse conmigo este es el momento.- Un escalofrío recorrió el cuerpo de los jóvenes, si Andrew, que era su líder, no era capaz de ganarle e incluso representar un problema para Voldemort ellos no tenían ni la más mínima posibilidad, por lo que bajaron la mirada al suelo. – Entonces... si estáis todos de acuerdo, ahora debéis de aceptar el "ritual", por llamarlo de alguna manera – rió perversamente el mago, haciendo que todos temblaran de arriba a abajo – En él, os consagraré como a unos de mis mortífagos.
- Isaac¿Te importaría ser tu el encargado de la iniciación? – Dijo Voldemort mientras clavaba su mirada en un mortífago, que miraba la escena con cierto interés, aunque en su interior temblaba ya que sabía el futuro que les podía deparar a esos chicos.
- No creo ser merecedor de tal honor amo. – contestó con modestía el hombre. Aunque la verdad era que no quería ser uno de los culpables de que aquellos chicos se combirtieran en mortífagos.
- Es una orden Mirmigan, y no es cuestionable ¿No será que tienes miedo a hacerlos mortífagos? – Preguntó el mago oscuro mientras apuntaba con la varita a Isaac. – Tengo muy buen concepto de ti espero que no lo eches todo por la borda, de lo contrario comenzaré a sospechar que tu lealtad no recae sobremí – amenazó, mientras miraba con el ceñó fruncido al hombre. Isaac por su parte, se estremeció ante la amenaza, ya que pasase lo que pasase debía de seguir manteniendo esa confianza que Voldemort había depositado en él, aunque eso costara el sufrimiento y la vida de otros. De él dependía la seguridad de muchas más personas.
- De acuerdo, no será ningún problema. – Dicho esto el hombre se acercó primero a Andrew, le tomó el brazo, remangó la túnica que el chico llevaba apuntó con su varita al antebrazo susurró unas palabras y la marca tenebrosa apareció en él, seguido de un gran alarido que el chico emitió. – No te preocupes, una de las consecuencias de este hechizo es el escozor, durará un par de horas así que estáis todos prevenidos. – Dijo Mirmigan, mientras miraba de soslayo a los demás componentes del grupo. Andrew se sujetó el antebrazo y lo miró con profundo odio. Nunca le había gustado que lo identificaran por nada, y ahora, parecían ganado que era etiquetado para saber cuál era su denominación de origen. Isaac realizó la misma operación con los demás componentes del grupo, hasta que llegó al último.
- Ahora os podéis marchar,- dijo la voz de Voldemort desde su sillón, situado en frente de las llamas de la chimenea – Cuando requiera de vuestra colaboración os avisaré, y debéis presentaos aquí en el instante en el que lo haga.
Mientras en la Madriguera... la fiesta estaba casi terminada de preparar. Los gemelos, un poco apartados del resto, preparan algunas "sorpresitas" para su hermano, que camuflaban entre los alimentos que la señora Weasley había preparado.
- Fred, George – Dijo la señora Weasley, mientras miraba amenazadoramente a sus hijos. - ¿No estareis tramando nada?
- Claro que no mamá, deberías confiar más en tus queriditos hijos. Somos incapaces de hacer nada malo. – Dijo George, mientras él y su hermano, se alejaban de la mesa donde estaban todos los aperitivos de la pequeña fiesta, y le enseñaban graciosos ambas manos vacías a Molly y la miraban con cara de niños buenos.
- Eso espero por vuestro bien – dijo la señora Weasley mirando ceñuda a los gemelos. Acto seguido se marchó del comedor, dejando a los "no tan niños" ultimando los detalles de la fiesta.
- ¿Cuándo le piensas decir algo Ron? – preguntó Ginny a su hermano, mientras miraba de reojo a Harry y Hermione, que se encontraban en el otro lado de la habitación colocando una gran pancarta en la que se le daba la bienvenida a Charlie y a su novia, del póster caía confeti y las letras se iluminaban de distintos colores.
- No se de que me estás hablando Ginny. – dijo el pelirrojo que seguía muy enfrascado en colocar unos globos con formas de animalitos, los cuales flotaban en el aire, y si por casualidad te chocabas con alguno de ellos... te explotaba llenándote de una sustancia verde, biscosa y pegajosa.
- ¿Cómo qué no sabes de lo que te estoy hablando?... De Hermione tonto¿De quién sino?.. ¿Cuándo le vas a decir lo que sientes?
- Mmmmm... no sé Ginny ¿Tú crees que puedo tener posibilidades? Ella nunca se fijará en un tipo como yo – dijo el pelirrojo mientras entristecía el rostro y miraba a Hermione.- Sinceramente, siempre he pensado que ella hace muy buena pareja con Harry.
- ¿Cómo puedes decir eso? –dijo Ginny sonrojándose ante el comentario de su hermano, ya que tenía que admitir que aún le gustaba mucho Harry "y de que manera" pensó la pelirroja.
- Es lo que siento Ginny¿acaso no crees que para mí no es duro el reconocerlo? Siempre han estado muy unidos, recuerda cuando en cuarto curso nos peleemos y yo dejé de hablarme con Harry, ella siempre estuvo a su lado en todo momento. En cambio... – dijo bajando la mirada y aguantando las lágrimas – Cuando está conmigo solamente discutimos.
- Sabes que eso no es cierto, puede que tengáis problemas, como todos los amigos los tienen, pero debes reconocer que hasta que no lo intentes no sabrás si tienes posibilidades con ella. El ser uno de sus mejores amigos ya es mucho a tu favor.
- También es verdad. Pero solo lo haré con una condición...
- Lo que sea, con tal de que le digas algo a Hermione de una vez. Por que la verdad hermanito... estoy desesperada contigo, hace años que añoras estar con Hermione, que te mueres de celos cuando otro se le acerca, y para colmo siempre te consuelas conmigo. Así que la respuesta es sí.
- Debes declararte tu también a Harry – contestó el pelirrojo, mientras miraba a su hermana con una gran sonrisa en los labios.
- Pero...Ron...
- Un trato es un trato... antes de que empiece Hogwarts tenemos que hacerlo. Y debemos cumplir los dos ¿de acuerdo? – preguntó a su hermana el chico.
- De acuerdo – dijo la pelirroja armándose de coraje, y ambos miraron de reojo a los dos amigos que charlaban animadamente en el otro lado de la habitación. – Pero Ronald, ahora no te puedes echar atrás -dijo la pequeña Weasley mirando con el entrecejo fruncido a su hermano.
- Descuida hermanita,-dijo el pelirrojo afirmando con rotundidad- no lo haré...
Notas de la Autora: Bueno espero que les esté gustando el ficc. Parece que algunos sentimientos de nuestros protagonistas se están dejando ver... uii uii, esto va a traer mucho juego. Cambiando de tema, se encuentra el grupo de Andrew ¿creéis que se someteran con facilidad a las ordenes de Voldemort, o por el contrario, serán más reticientes de llevarlas acabo? Eso es todo, y no se olviden de dejar REVIEWS besossssss Ya saben presionen GO!
