La vida de Kagome corría un riesgo mortal, su propia madre se encontraba sellando su destino al hacer un trato con el demonio.
-Humana, la vida de tu cría corre peligro, sino piensas en una manera "civilizada"para que me puedas introducir en el castillo, tendré que romper sus ridículas defensas para llegar hasta ella.- decía el demonio mientras observaba la ciudad. Tu misma dijiste que era apremiante mi presencia junto a ella.
-Entiendo su postura… … …, no deseo llamarlo solamente demonio. ¿Cuál es su nombre?- pregunto la madre de Kagome.
-Lord Sesshumaru- dijo distraídamente, odiaba entablar platicas con seres inferiores a el.
La madre de Kagome, se encontraba preparada para ingresar al demonio al hospital, pero no sabía cómo tomaría el cambio de indumentaria que le había traído. Con tampoco tiempo, solo pudo sustraer un atuendo de enfermero del almacén.
-Tendrá que cambiarse de ropa, para poder entrar… se que la indumentaria no es digna de su rango, pero es la única manera, ……………………………….. ¡Se lo suplico venga conmigo!- dijo comenzado a sollozar
El demonio desprecio con todo su ser la ropa que se le ofrecía, pero sin demostrar ninguna reacción, se volteo y se cambio rápidamente, dejando únicamente su cola. Odiaba que los humanos fuerana tan susceptibles a las lagrimas, las detestaba.
Cuando estuvo listo sin mencionar una sola palabra, ambos, emprendieron el descenso, por las escaleras. En los pensamientos de la madre solo existía un pequeño rezo para que su hija resistiera lo suficiente para que llegaran.
En la sala de terapia intensiva un grupo de doctores luchaban para estabilizar la vida de Kagome, pero era urgente intervenirla quirúrgicamente, pero su extraño tipo de sangre no permitía que esto sucediera. La madre menciono que existía una persona que podría tener el mismo tipo de sangre y que lo iría a buscar.
Los doctores dudaban que existiera alguien con la misma anomalía de sangre que su hija.
Cuando comenzaban a perder la esperanzas, la madre de apareció con un extraño hombre. Según las palabras de la madre, era la persona que podía salvar a su hija, los médicos algo recelosos del extraño individuo, trataron de tomar una muestra de sangre de su brazo, pero al intentar tocarlo, todos se paralizaron, le tenían un miedo casi sobrenatural. La madre le explico que deseaban tomara una muestra de su sangre y le susurro algo que nadie pudo escuchar.
En ese mismo momento el extraño hombre, se levanto una de sus mangas y se preparo.
Nadie podía ver su cara, por el tapabocas que traía, su cabello era tan blanco, que parecía plata liquida.
Las enfermeras estaban fascinadas por su apariencia y asustadas ante el visitante, tomaron su muestra de sangre y salió compatible con Kagome.
Se tomo la sangre necesaria para poder operarla y se le asigno una habitación especial, para que estuviera con la paciente. A petición de la madre.
La operación de Kagome duro más de 8 horas continuas, y la sangre había logrado salvarle la vida.
Le habían reconstruido prácticamente las piernas, los nervios y los huesos estaban tan dañados que le esperaba a la paciente una larga recuperación física. Su cara estaba lesionada de una manera brutal, que tuvieron que reconstruir su nariz, su quijada fue acomodada nuevamente en su lugar y su cuello tenía una herida superficial, que le dejaría una cicatriz muy peculiar, con forma de luna.
Cuando mencionaron la idea de reconstrucción plástica en su cuello a los familiares de la muchacha, el donador de la sangre de inmediato ordeno que no se le podía tocar la herida del cuello. La madre no lo contradijo, sino que permitieran que su cuerpo la curara por sí mismo.
Los doctores deseaban dar parte a las autoridades, por el abuso físico de la mujer, pensando que había sido víctima de violencia domestica. Pero la madre menciono que su hija era soltera, y que su prometido, (el que había proporcionado la sangre), había llegado de un viaje de negocios ese día.
Por la declaración de la madre, las autoridades cuestionaron al susodicho prometido.
Sesshumaru no se digno a contestar a los sucios humanos que intentaron cuestionarlo y solo le dirigía la palabra a la madre de la humana.
El solo conto que el ataque fue hecho por su hermano, por despecho y orgullo mal herido.
La madre de Kagome, no entendía de qué hermano hablaba, y cuando observo un poco más al demonio noto ciertos grados parecidos al hahnio que acompañaba a su hija, no podía creer que ese gentil muchacho fuera el causante de tanto sufrimiento de su hija. Cuando pensaba cuestionarlo más, el doctor a cargo de su hija salió a notificar el estado de salud de ella.
-la operación ha sido un éxito, hemos logrado arreglar la mayoría de los huesos y órganos internos, pero….. Lo sentimos mucho a la criatura nos fue imposible salvar. Mi más sentido pésame, piensen como consuelo….- no logro terminar, cuando se encontraba suspendido en el aire, por el extraño prometido de la mujer.
-de que criatura habla, es que estaba embarazada la hembra, ……….de cuánto tiempo …… ¡responda!…- grito, esperando la respuesta a sus dudas, pero el sabia la respuesta, la hembra era virgen cuando se entrego a él, y por su conversación con su hermano, nunca habían intimado.
La maldita hembra había expuesto a su hijo a la matanza de su hermano, ella lo había asesinado….
El doctor trataba de contestar, pero no lograba articular ni una sola palabra, la mano que lo tenía suspendido, lo estaba estrangulando.
Cuando sitio que su muerte estaba cerca, la precion que sentía había desvanecido, solo logro observar como el extraño hombre se dirigía a cuidados intensivos, tomaba a la paciente en sus brazos y gritaba hacia la madre de ella
-Mi pago es ella- dijo sin una pizca de sentimiento. Y se desvaneció frente a todos.
Espero que les guste este nuevo capítulo.
Y me sigan apoyando, leyéndolo.
Gracias por sus comentarios que me dan ánimos para seguir escribiendo. Y los pecados de Kagome se acumulan, ahora es la culpable de la muerte de su hijo.
