Capítulo 9: Sakura-Sensei

Antigua casa de Naruto Uzumaki.

Tras una charla entre dos corazones salvajes, que tuvieron que pasar por mucho para poder expresar lo que sentían y de por fin admitir enfrente del otro que se necesitaban, que no podía vivir uno sin el otro, aclararon que su situación no sería sencilla y que no sería fácil sobreponerse a lo que estaban a punto de vivir, pero correrían el riesgo de hacerlo, por su amor que ahora estaba a oscuras de los demás: Un amor clandestino.

-Tenemos que volver, en cualquier momento Shizune o Shikamaru vendrán y se preguntaran dónde estoy ahora.- Decía el Séptimo Kage mientras acariciaba el rostro de la ojiverde, hipnotizado por esos ojos verdes tan hermosos, Sakura entendía que no podían pasar todo el tiempo juntos y más en el día.

-Entonces vámonos, no quiero que alguien nos vea salir de aquí.- Dijo Sakura imaginando lo que pasaría, los rumores de inmediato saldrían disparados y lo último que quería era lastimar a Naruto nuevamente, de la nada, un ruido muy cercano a la casa se escuchó espantando a los dos shinobis y poniéndose alerta, Naruto de inmediato fue a la puerta para ver qué era lo que pasaba pidiéndole a Sakura silencio, asintiendo la peli rosa mientras veía al rubio abrir la puerta con cuidado y viendo alrededor lo que pasaba. Para su alivio no era nada, siendo producto de su imaginación. Después de eso, Naruto pensó en lo que había dicho Sakura con respecto a no salir al mismo tiempo, dándole una buena idea.

-De eso me encargo.- El rubio le contesto con una sonrisa a Sakura, mientras sacaba dos kunais y las arrojaba a puntos ciegos del lugar para evitar que alguien pudiera encontrarlas fácilmente, más que nada en los ángulos difíciles de ver y que nadie se molestaría en ver

-¿Qué haces Naruto?- Pregunto Sakura arqueando la ceja en señal de curiosidad.

-Con eso basta.- Decía Naruto orgulloso de ver que podía ver las kunais en posición, unas muy similares a la que tenía su padre, siendo sacado de sus pensamientos por la ojiverde.

-¿Naruto?- Sakura posó su mano en el hombro del Hokage para poder obtener la respuesta a lo que estaba haciendo.

-Ah, lo siento Sakura-Chan, pero creo que esta es la mejor manera de vernos aquí.- Naruto justificaba su acción en colocar cada kunai en los puntos ciegos pero no respondía al cien por cierto la pregunta de su amada.

-Puse dos Kunai de tele transportación en dos puntos importantes de la casa, en lugares que nadie sabe a excepción mía, de esa forma podremos estar aquí sin que nadie nos vea.- Naruto le explico detalladamente la situación y Sakura termino convencida con esta gran idea por parte del rubio, sorprendiéndola una vez más.

-Ya veo, muy astuto Naruto.- Sakura le guiño el ojo en señal de aprobación, pero aún era parte de su plan ya que la segunda parte tenía que ver con ella.

-Ahora…Sakura-chan.- Naruto por alguna razón se sentía nervioso ante Sakura quien no comprendió el cambio de voz y de humor del rubio, el susodicho tomo aire para que le pudiera hacer un pequeño favor.

-¿Podrías quitarte la camisa?- Tras esa pregunta, todo cayó en un silencio total y Sakura asimilaba la pregunta del rubio y tras unos instantes de hacerlo…no lo tomo con buenos ojos.

-Naruto…- La voz de la ojiverde cambió radicalmente a uno molesto, casi con un aura oscura que la rodeada lista para dar un golpe más, Naruto de inmediato supo que estaba en problemas y mejor busco explicarle las cosas otra vez, por su seguridad y la protección de su amor clandestino.

-¡No Sakura-Chan! ¡No es eso!- Naruto detuvo las acciones con algo de preocupación de que a Sakura se le saliera de control su fuerza, él fácilmente podría detenerla, pero era el momento y más en un lugar tan pequeño, Sakura noto como Naruto la detuvo desesperadamente para poder explicarle nuevamente la situación.

-¿Entonces?- Sakura termino de brazos cruzados escéptica de lo que el rubio le iba a decir, pero aun no podía, ya que tenía que ejecutar la segunda fase de su plan.

-¿Por favor?- Naruto uso uno de los trucos más antiguos de convencimiento que no tenía falla alguna: Poniendo ojos de perro regañado. Sakura aun mantuvo el porte pero poco a poco se dejaba convencer para que le hiciera saco, incluso pareciéndole tierno que Naruto usara algo tan infantil para convencerla, reforzando la teoría de que el Naruto que conocía aún estaba ahí.

-De acuerdo, no puedo estar enojada si me haces esos ojitos de perro regañado- Sakura solo reflejo una sonrisa leve y enternecida por la acción del rubio. Únicamente dándole la espalda al rubio, se quitó nuevamente su chaleco jounnin y de paso se bajó la camisa rosa dejando ver su espalda, Naruto se acercó a ella con tranquilidad y creo un movimiento de manos a una velocidad sorprendente, "pegando" ese sello en la espalda de Sakura mientras la peli rosa quería saber que le estaba haciendo, únicamente sintiendo las manos cálidas de Naruto, un calor muy humano.

-Yo no tengo problemas en venir aquí Sakura-Chan, así que en estos momentos tu podrás realizarla la tele trasportación por el sello que tienes en la espalda, será invisible todo el tiempo y solo tienes que pensar este lugar, así no te verán entrar ni salir. – Explicaba Naruto el concepto de su sello de manos especial, una de las tantas curiosidades de su padre mientras Sakura nuevamente se ponía su ropa y se acomodaba el cabello.

-Bien pensado Naruto.- Sakura no dudo en felicitar al Séptimo Hokage por su idea, sencilla pero eficaz, ambos querían pasar más tiempo juntos en su nido de amor, pero era tiempo de irse y de continuar con sus actividades, Sakura probaba la efectividad del jutsu y pensaba en su casa, aún tenía responsabilidades con su hija, pero antes de hacer algo, Naruto la detuvo.

-Te veo en mi oficina Sakura-Chan, espérame ahí.- Decía Naruto con una voz tranquila y seria mientras el rubio solo veía a Sakura con mucho deseo, no le perdonaría a Lee lo que paso en la oficina la primera vez.

-Naruto…- La ojiverde no creyó en las palabras del rubio, pensando que era arriesgado y más cuando el mismo había dicho que podrían llegar Shikamaru o Shizune a la oficina, el rubio sintió el mar de dudas en Sakura, por lo que la tranquilizo con un beso en la mejilla. La chica de los ojos verdes se sonrojo levemente tras el afecto de su amor verdadero.

-Se lo que hago, no tienes que preocuparte Dattebayo.- Le correspondió con una sonrisa zorruna, dejando entre ver su verdadero interés por Sakura, haciéndola sentir especial como ya hace años. Antes de irse a la oficina sellaron sus labios con un beso que parecía reiniciar lo sucedido antes de la interrupción de Lee, dejándose llevar por su pasión y deseo de estar juntos pero Sakura puso un alto, colocando su dedo en los labios de Naruto mientras el susodicho luchaba con su "impulso salvaje" pero buscando tenerlo bajo control

-Ahora no Naruto ¿Lo olvidas?- Sakura sonrió al ver la disposición del rubio de continuar con su expresión de amor pero debían apegarse a lo su plan y continuar como si nada, no tenían que dejarse llevar por sus emociones y más en lugares públicos, tomaría tiempo, pero sabría cómo llevarlo. Sakura pensó en la oficina del séptimo para tele transportarse y como si fuera un rayo desapareció al instante ante Naruto, después de unos minutos de ventaja el rubio decidió hacer lo mismo, no sin antes ver la cerradura de su antigua casa, no importaba si nadie los veía entrar, tendría que asegurarse que nadie entrara.

-Recordatorio, cambiar la cerradura más tarde.- Y con esas palabras, Naruto se tele trasporto rápidamente a su oficina, sabía que nadie entraría a menos que fuera a robar algo, de todas formas no había nada importante en ese domicilio, estarían seguros…por ahora.

La oficina del Hokage

-¿Sarada y Bolt en el mismo equipo? ¿Estás seguro de esto Naruto?- Ya en la oficina del Séptimo Hokage, Sakura se sorprendió de escuchar la sorpresa que el rubio aparentemente como as bajo la manga, el saber que su pequeña Sarada seria compañera de equipo del hijo del Hokage en turno ¿En que estaba pensando Naruto en estos momentos? Naruto solo rio al ver el rostro de Sakura por tremenda sorpresa, pero como todo en la vida había una explicación.

-Sí, la verdad es que necesito que Bolt…deje hacer travesuras y quiero que siga su camino ninja y no se distraiga.- Decía Naruto al ver la foto de su hijo en el expediente, aun recordando como Bolt hacia muchas de sus travesuras a un patrón impresionante y lo que le dolía, era saber que su propio hijo decía que se sentía solo, el no conocida la verdadera soledad como la conocía Naruto y más cuando las travesuras de pintar el monte de los Hokages ya casi era recurrente. Sakura solo mostro una risilla burlona tras la declaración de Naruto causando que este se interesara en la razón de esa acción.

-¿Sakura-Chan?- Pregunto Naruto arqueando la ceja en señal de interés al ver a la peli rosa con su sonrisa identifícale, Sakura recupero la compostura y se puso a su lado encima del escritorio.

-No te queda mucho el ser alguien muy maduro Naruto.- Dijo Sakura mirando a los ojos al rubio y explicando el porqué de la risa, dejando a Naruto convencido de que la Sakura que siempre conoció y a la que siempre protegió se encontraba a su lado, como si el tiempo no hubiera pasado en balde.

-Me gusta verte reír.- Naruto se levantó de su silla para estar a la altura de Sakura, a pesar de que debían discutir sobre el equipo de su hijo e hija respectivamente, estar juntos ahora le producía gran felicidad, el rubio nuevamente tomo la iniciativa conectando sus labios a los de la peli rosa, era imposible separarse de ella ahora y todo para recuperar el tiempo que perdieron, pero Sakura nuevamente con la cabeza fría puso las cosas con serenidad.

-No Naruto, aquí no.- La peli rosa no quería que alguien más los interrumpiera cuando ya tenían un lugar para ellos solos, Naruto de inmediato soltó un suspiro algo pesado al recordarlo, aunque no le hubiera molestado por lo menos tener una sesión de besos con su amor prohibido.

-¿Y uno chiquito?- Pregunto Naruto con ternura a la peli rosa la cual supo que no podía con él, de mantenerlo quieto, únicamente pensándolo por unos segundos para su decisión definitiva.

-Está bien.- Sakura y Naruto se unieron en un beso de corta duración para deleite de los dos shinobis, después de eso, volvieron al asunto del equipo en donde sus hijos estarían involucrados, llegando al expediente de Sarada Uchiha.

-He visto el expediente de Sarada y tienes buenas recomendaciones por parte de Shino, es la más aplicada del grupo y por lo que se ve, tiene dotes para la búsqueda de información.- Naruto vio muy buenos informes con respecto a la actitud de la hija de Sakura, lamentablemente su padre no sabría nada de estos logros, Sakura estaba consciente de eso ya que la ayudaba en las tardes con sus tareas, siendo una de las pocas alegrías en la vida de la chica Haruno: su hija.

-Siempre fue muy curiosa, siempre vuelve a casa para hacer sus tareas y muy responsable.- Reafirmaba la ojiverde todo lo escrito en el informe con gran orgullo, Naruto volvió a tomar el reporte de su hijo y compararlo con el de Sarada.

-Bolt por otro lado…No sé qué hace con él, hace travesuras en la clase, en la aldea y en casa, no tiene un alto.- Decía Naruto algo serio, esperaba que se comportara después de casi regañarlo varias veces, pero él no entendía razones y Hinata no intervenía como su madre, tenía que ser siempre Naruto quien lo regañara y le hiciera entender las cosas, se percató de eso Sakura, con solo verle la mirada tan seria, sustituyendo esa mirada tan brillante de su amor pero trataría de animarlo.

-¿De tal palo tal astilla?- Pregunto de forma burlona Sakura mientras Naruto solo reía, al recapacitar lo que había dicho, no podía hablar al respecto sin recordar cómo fue su niñez

-Lo que necesita es enfocar esa energía en su entrenamiento como shinobi, tiene la voluntad y el espíritu, pero disciplina y entrenamiento es lo que le falta.- Dijo Naruto muy convencido que estar con Sarada ayudaría en la disciplina a su hijo y que dejara de hacer travesuras por toda la aldea y no se iba a rendir hasta que fuera así.

-Como a todos en un momento. ¿Y quién es el tercer chico?- Sakura completo las palabras del Hokage mientras observaba el tercer informe del compañero de su hija, solo dejando ver a un muchacho de cabello corto alborotado de ojos color vino y una mirada algo seria, quizás de una forma algo familiar, en especial en esa mirada tan…enigmática.

-Sabaku Hayabusa, es un año más grande que Bolt y Sarada, pertenece a otra clase pero el profesor me conto cosas extraordinarias de él, no es tan aplicado como Sarada pero en luchas de entrenamiento sabe moverse y es bueno en la lucha de cuerpo a cuerpo.- Naruto había leído el informe antes del chico, por lo que sabía y todo gracias a los informes, es un diamante en bruto, pero tenía un problema: Arrogante a más no poder.

-¿Taijutsu? Sera interesante darle una checada… ¿Y quién será su Sensei?- Cuando Sakura estaba leyendo más a fondo el informe de este muchacho, quien sería el compañero de su hija y Bolt, el rubio solo reflejo una sonrisa zorruna, él tenía una sorpresa más.

- Tú, Sakura-Chan- La noticia dejo a Sakura sin palabras y de inmediato volteo a ver al Hokage que solo sonreía ¿Acaso ya lo tenía planeado? ¿O había algo más? Algo que ella no sabía o solo fueron las circunstancias.

Las calles de Konoha

Paralelo a lo que sucedía en la oficina del Séptimo Hokage y con la aprendiz de la legendaria Sannin, Tsunade, en las calles de Konoha las cosas estaban tranquilas pero nadie estaba dando cuenta que ahí mismo, un joven caminaba en las sombras, con su capucha verde que no le permitía revelar su rostro al cien por ciento, únicamente sus cabellos rubios en la búsqueda de algo o más bien de alguien. El joven rubio pensó que la única forma de tener una vista amplia del lugar era en el cielo y fijo su mirada al monte del Hokage, había encontrado el punto perfecto. En un movimiento rápido, desapareció de uno de los callejones de la aldea para luego aparecer en la cima del monte de los Kages de la aldea. Una vez ahí miro toda la aldea en su esplendor, generándole una sonrisa, el viento le movió un poco la capucha revelando aún más su rostro y en su frente, tenía una bandana especial, una que no era como las de Konoha o de las otras aldeas en lo que se refería al símbolo: un kanji que decía "Aceite"

"Es como la recuerdo, en su gran esplendor y llena de vida…cuando sea el momento, nos veremos cara a cara, padre"