Disclaimer: Todo esto no me pertenece, si no a la genial J.K. Rowling.

Este fic participa del reto "Nuevo año, nuevas historias" del foro La Sala de los Menesteres.

Personaje: Lorcan

Palabra: Nargles

N° Palabras: 1731


(A veces el mundo no necesitaba de héroes)

Fénix

Lorcan

Cuando despertó Deniza estaba sobre él, con los ojos dorados fijos en su rostro justo como aquella vez, y la intensidad de su mirada le hizo levantarse bruscamente de su sitio y mirar a su alrededor intentando encontrar algún peligro.

No lo halló.

Suspiró.

Por supuesto que no había peligro alguno, estaba en Hogwarts.

Deniza maulló irritada moviéndose de forma elegante sobre su cama, su pelaje negro brillando a la luz de la luna que caía a través de la ventana, sus ojos amarillos inteligentes y acusadores.

Hizo una mueca.

¿Lo había levantado solo para regañarle?

—Son las tres de la mañana —gruñó luego de comprobar la hora —. Duerme y déjame dormir.

Se echó y cerró los ojos.

"Aléjate de él"

La ignoró.

"El hedor a sangre de tus manos no se borrará nunca si sigues así"

El ceño de Lorcan se frunció.

—No pedí tu opinión —contestó bruscamente dando vuelta en su cama y apartando de su vista a la gata negra. Al segundo siguiente soltó una exhalación de incredulidad — ¡¿Qué rayos…?! —medio gritó furioso intentando levantarse pero fracasando ante el peso que doblegó su cuerpo. Era capaz de sentir las suaves pero peligrosas garras que estaban contra su espalda desnuda.

"Si me tomo la molestia de aconsejarte lo mínimo que puedes hacer es escuchar, νεκρομάντης*"

— ¡No me llames así!

"Sigues siendo un brujo pero tu vida acabó hace mucho, la que tienes ahora está sostenida por mí, te llamaré como quiera, y de ese mismo modo te arrebataré esa vida que te di si no la mereces"

—Hazlo —gruñó furibundo con los puños apretados y la mirada llena de rabia —. Estoy harto de que siempre estés amenazándome ¡Ni siquiera entiendo porque me devolviste la vida!

"Ciertamente no lo hice para que siguieras a ese muchacho"

— ¿Quién eres tú para juzgarnos? —preguntó Lorcan soltando una risa fría y sarcástica —. No importa que seas una Pyewackett**, sigues siendo una gata y no entiendes nada.

Lorcan escuchó en su mente un ligero sonido parecido a un maullido y a una risa, Deniza clavó sus garras en su espalda y el ahogó un grito de dolor contra la almohada. Metros más allá sus compañeros de habitación se removieron entre sueños, de haber sido Albus, Scorpius o Max ya se hubiesen levantado desde el primer momento en que empezó a gritar, era una suerte ser un año menor, no quería ir dando explicaciones sobre lo que pasaba con su peculiar mascota.

"No te creas demasiado, niño. Soy una gata pero soy magia ancestral en su estado más puro y sé muy bien lo que juzgo. Ese chico no es como otros que he visto a lo largo de la existencia de la magia, no es bueno ni malo, no representa ni la justicia ni la venganza"

— ¿Cuál es el problema entonces? —preguntó airado.

"Ese es el problema, es único. Es alguien como nunca ha existido, no soy capaz de comprender cuál es el enigma que encierra, no entiendo la magnitud de su peligro ni la atracción que ejerce sobre los demás. No comprendo la sombra que hay en su camino, ni en la de sus hermanos"

Por primera vez Lorcan reaccionó de forma distinta.

— ¿Sus hermanos? ¿Pasa algo con James o…Lily?

La gata rió en su mente y tras una pausa lo liberó, en cuanto su peso se apartó Lorcan fue capaz de respirar con tranquilidad y voltear.

Deniza aterrizó sobre el suelo con elegancia, su cola en alto y un bufido en su mente.

"Te digo que te alejes de él, pero parece que quien ejerce más influencia sobre ti es otro Potter…o mejor dicho otra. ¿De verdad, de entre todas las mujeres que existen en este planeta tienes que fijarte en esa niña despiadada?"

Lorcan no contestó.

"Te lo repetiré por última vez, niño. Aléjate de él, aléjate de ella, aléjate de todos aquellos que lleven el apellido Potter o Weasley, aléjate de cada persona que lleve esa sangre en sus venas"

La mirada de Lorcan se tornó vacía.

— ¿Por qué? —preguntó de forma inexpresiva —. Si vas a exigirme algo al menos dime porque.

Los ojos dorados de la gata fueron hielo cuando contestó.

"Porque su sangre está maldita. Porque aunque hicieron cosas buenas, aunque salvaron este mundo y terminaron la guerra, su destino es iniciar otra aún más cruel y sangrienta, llena de agonía, muerte y miseria."

— ¿Si no me alejo que pasará?

"Entonces serás como ellos y compartirás su legado de destrucción y tragedia"

Lorcan apretó los puños.

—Se puede reconstruir lo que se destruye.

"Lavarás tus manos con la sangre de tus enemigos para que eso suceda" "No me hagas repetirlo de nuevo, aléjate de ellos"

Y tras un gruñido Deniza saltó hacia la ventana y luego al exterior y se fue.

Lorcan no logró conciliar el sueño de nuevo, al cerrar los ojos volvían a su mente aquellas imágenes que tanto conflicto e inquietud le despertaban. Casi podía oír gritando y suplicando a esas personas, casi podía sentir de nuevo la sangre fresca en sus manos y podía escuchar de nuevo la voz desprovista de piedad de Albus "Es por el bien de todos", y él sabía que coincidía con esos pensamientos. No importaba lo que Deniza le reprochara, no solo era Albus quien pensaba que a la fuerza se podía cambiar el mundo, una parte de si, quizá esa parte que el sombrero seleccionador había hallado para enviarle a Slytherin, sabía perfectamente que por las buenas nunca se obtenía nada. Sus padres (su madre y los padres de Albus) habían sido y eran conocidos por ser héroes de guerra, su madre podía creer aun en nargles pero había sido una guerrera y había luchado en aquella desgarradora batalla por voluntad propia, y esa voluntad era la misma que tenía él al seguir los pensamientos de Albus Potter por muy diferentes que fueran al legado de los héroes de guerra.

Se decía, se repetía mientras leía las crónicas, mientras escuchaba relatos y veía las cientas de tumbas que había en el cementerios de los caídos, lo sabía al ver el semblante triste y vacío de aquellos que habían perdido familiares durante la guerra…si todo hubiese sido diferente, si tan solo hubiesen respondido con la misma fuerza y violencia…entonces quizá no tendrían que lamentar y llorar sobre tumbas ajenas.

A veces el mundo no necesitaba de héroes.

Cuando el sol salió Lorcan ya estaba fuera de su habitación, con las ojeras marcadas bajo sus ojos claros, con la camisa desabotonada y las palabras de Deniza en su mente.

Cada paso que daba era un tormento.

Él ya había tomado su decisión.

Deniza solo había creado confusión.

El bosque prohibido se veía igual de tétrico que siempre pese a la luz bañaba los árboles, pero él no se detuvo, siguió y entró caminando perdido en sus pensamientos. Solo se detuvo cuando escuchó una baja voz, suave y sedosa, casi arrulladora, casi seductora y algo dentro de su pecho se removió cuando la reconoció.

Lily Potter estaba en mitad del claro que Hagrid utilizaba para las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas, acariciaba de forma imperceptible a un hipogrifo de plumas doradas y sonreía sin la sombra del cinismo, el capricho o el sarcasmo en sus labios. Viéndola ahí, tan tranquila y relajada, Lorcan supo que la advertencia de Deniza había fracasado, él estaba completamente perdido.

No supo cuánto tiempo la miró pero cuando Lily volteó comprendió que había sido bastante.

Se acercó a él hasta no hubo espacio entre ambos y pudo ver sus ojos avellanas, sagaces, inteligentes y perturbadores.

—Lorcan —susurró.

—Siempre lo sabes —contestó —. Siempre sabes quién soy.

Lily sonrió.

—Ven.

—Hay un hipogrifo ahí —contestó.

—Salúdalo.

—No tengo ganas de saludar a nadie, Lily.

—Bien, ven igual, no te hará nada —dijo con tranquilidad.

Y ciertamente así fue, y Lorcan frunció el ceño sin saber que pensar, cuando Lily estaba cerca era capaz de minar la voluntad de hombres y bestias, y sabía que no debía ser solo debido a su belleza, aunque ciertamente era demasiado hermosa para su bien, tan hermosa que incluso podía sobrepasar a Victoire.

Era hermosa, y tal como había dicho Deniza también era despiadada. Era muy consciente de cómo era Lily realmente, aunque solo mostrara esa cara a sus enemigos.

Sin embargo cuando la miraba eso no importaba, él no era mejor.

Nunca lo había sido desde aquel accidente, la deuda que Deniza se empeñaba en restregar en su cara siempre. Y lo sabía y recordaba cuando se veía al espejo cada mañana, cuando veía sus ojos dorados de pupilas ovaladas.

Él había muerto hace mucho tiempo.

Él había renacido también aunque todo había sido diferente desde el primer instante en que vio a Deniza sobre él, y sintió el frío glacial y el agua que lo había ahogado. Le tomó tiempo comprender los cambios, le tomó parte de sí mismo aceptar lo que había pasado. Y ahora cuando se sentía frustrado, confundido o rabioso ir al bosque era lo único que calmaba su temperamento, le relajaba, le hacía olvidar todo. Era como si el bosque se inclinara hacia él, hacia lo que Deniza había cambiado en su ser, podía entender al bosque y a las criaturas que habitaban en él.

Pero también podía escuchar sus propios deseos de ir más allá, la ambición de ser más que todos los que le rodeaban.

Deniza le había dado una nueva vida y un nuevo poder, pero no podía controlarle, él nunca se lo permitiría.

Ya sea a Albus, a Lily, o a sí mismo, él escucharía lo que mejor le convenía.

Ollivander había sido claro cuando le entregó su varita.

"Tal como el mago que nos marcó, así eres tú, Lorcan Scamander. Tal como Merlín, eres libre, poderoso e indomable. La varita que te eligió lo hizo porque la naturaleza y las criaturas te escuchan, el Roble Inglés elige siempre dueños formidables, valientes, leales, pero independientes y solitarios, como el fénix"

Ciertamente era como el fénix, él había revivido tras su muerte, y lo había hecho para elegir su vida y su destino.

¿Tendría que lavar sus manos con la sangre de sus enemigos para lograr sus objetivos?

¿Seguiría a la persona destinada a levantar una guerra más siniestra y sangrienta que la que no había vivido?

Ya lo había dicho.

A veces el mundo no necesitaba héroes.


Roble Inglés: Una varita para los buenos y los malos tiempos, es una amiga tan leal como el mago que se la merece. Las varitas de roble inglés necesitan compañeros fuertes, valientes y fieles. Lo que se conoce menos es lo propensos que son los dueños de varitas de roble inglés a tener una fuerte intuición, y a menudo una afinidad con la magia del mundo natural, con las criaturas y las plantas que son necesarias para los magos, para la magia y para el placer. Al roble se le conoce como el Rey del Bosque desde el solsticio de invierno hasta el solsticio de verano y su madera solo debería ser recogida durante ese tiempo. El acebo se convierte en el Rey según los días se van haciendo de nuevo más cortos, de modo que solo se debería coger acebo según el año va acabándose. Se cree que esta división es el origen de la vieja superstición, "cuando la varita de él es de roble y la de ella es de acebo, sería una locura casarse". Se dice que la varita de Merlín estaba hecha de roble inglés, aunque nunca se encontró su tumba y por ello no se ha podido comprobar. (Fuente: HarryPotter-wiki)


* νεκρομάντης: Nigromante en griego

** Pyewackett: es el nombre que se le daba a los gatos que hacían compañía a las brujas. En el Tíbet se los considera desde tiempos inmemoriales guardianes de reliquias y templos posiblemente por la robustez ostensible e inteligencia atribuidas a la variante siamesa que allí en la cima del mundo, se desarrolla. Animal sagrado, venerado y a veces mimado excesivamente, en el seno del budismo tibetano se le considera acompañante en el tránsito obituario, y, en los sueños lúcidos, el subconsciente del que sueña (o viaja) es representado por un gato gigante, obeso, mudo y bonachón.

Gracias por sus comentarios.

Besos, Bella