La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.

CAPÍTULO 9

Caroline dejó los brownies en la mesa con el resto del chili. Nik tenía razón, los niños corrieron hacia los brownies y los devoraron. Rebekah estaba observando la finca cuando Matt decidió unirse a ella. Nik estuvo a punto de ir a por Rebekah cuando Caroline lo cogió del brazo.

-¿Vienes conmigo? –preguntó Caroline.

-Por supuesto –Nik la siguió.

Entraron en el bosque alejándose de la fiesta.

-Sabes, en el instituto todos veníamos aquí, encendíamos hogueras, bebíamos, poníamos música a todo volumen y nos enrollábamos.

-Vosotros los adolescentes americanos os divertíais más que yo.

-Bebí mi primera cerveza en estos bosques. Mi primer cigarro, mi primera vez.

-¿De verdad? ¿Todo en este mismo lugar?

-No, no en el mismo lugar.

-Estoy impresionado amor. ¿Qué hay de tu primer beso?

-Eso fue cuando tenía 13 años, y era un poco baboso.

-Un romántico, ¿no?

-Difícilmente.

Caroline miró un viejo árbol que tenía varios nombres grabados. Se acercó y tocó las inscripciones. Nik se acercó a ella por detrás.

-Este lugar, es aquí donde tuve mi primera vez –dijo Caroline.

-¿Aquí? ¿Junto a este árbol?

-Sí.

-¿Fue lo que esperabas y más?

-En realidad no, fue incómodo.

-Al menos tuviste más espacio. Mi primera vez fue en la parte de atrás de un coche.

-¿La amabas?

-Creía que si en aquel tiempo. ¿Y tú?

-Pensaba que sí, pero nunca más me habló el resto del año.

-Su pérdida amor.

-Supongo.

-Hey –Nik le dio la vuelta-. ¿Qué pasa?

-Nada. Estar aquí hace me hace pensar en todos esos recuerdos.

-¿Malos?

-Solo malas decisiones que tomé.

-Todos las tomamos.

-Supongo.

-Podemos tomar nuevas –Nik se inclinó para besarla.

-No aquí, dejemos aquí las malas.

-No me importa la que hayas hecho, o lo que creas que hayas hecho.

Caroline lo abrazó enterrando la cara en su pecho.

-Gracias por no juzgarme –dijo Caroline

Nik la besó en la cabeza y la sostuvo cerca.

-¿Por qué eres tan bueno conmigo? –preguntó Caroline.

-Porque te lo mereces amor.

Caroline lo sostuvo fuertemente.

-Ni siquiera trajo una manta. No sé ni porque le deje.

Nik la sostuvo y la besó en la frente. Quien quiera que fuera ese tío, Nik sabía que lo conocería con su puño. Salía su naturaleza protectora. Y lastimaría a cualquiera que intentara lastimar a Caroline.

-¿Volvemos? –preguntó Nik.

-Está bien.

Nik se sacó la chaqueta y la colocó sobre los hombros de Caroline. Ella deslizó los brazos en ella y tomó su mano mientras volvían a la fiesta.

WHYB

Rebekah estaba coqueteando con Matt. Era mayor que ella pero no demasiado.

-Sí, así que después de la universidad volví aquí y compré el Grill.

-Uau, ¿siempre quisiste tener tu propio negocio?

-Solo sucedió, más o menos.

El móvil de Rebekah empezó a sonar. Intentó esconder lo molesta que estaba al saber que era su hermano Elijah.

-Discúlpame, es mi hermano –Rebekah se alejó unos pasos.

-Elijah es mejor que sea importante –dijo Rebekah.

-¿Dónde estás Rebekah?-preguntó Elijah.

-En una fiesta.

-¿En serio? Bueno pues vete, necesito hablar contigo y con Niklaus.

-No estamos en Nueva York.

-¿Dónde estáis entonces?

-Mikael casi me encuentra. Así que decidimos hacer un viaje por carretera este fin de semana con Caroline, sabes que trabaja para la agencia. Nik también está con nosotras.

-¿Dónde estáis?

-En un pequeño pueblo en medio de la nada. Mikael nunca nos encontrara aquí.

-¿Cómo es que tienes señal siquiera?

-No tengo ni idea, pero esto es bastante pintoresco. Como en las películas.

-Bueno, tengo que hablar con vosotros dos. ¿Cuándo volveréis?

-El domingo por la noche.

-Estoy en el Westin en el centro de la ciudad.

-Traje formal.

-Solo llámame cuando volváis, es importante.

-Está bien, te escuché la primera vez.

Rebekah levantó la vista y vio a Nik y a Caroline hablando. Empezó a caminar hacia ellos.

-¿Caroline? ¿Caroline Forbes, eres tú? –gritó una mujer mayor.

Caroline se dio la vuelta y se encogió. Era la tía abuela de Tyler, Jana. Era una mujer mayor que nunca se casó y nunca tuvo hijos, y su objetivo era hacer miserable la vida de los demás desde que la suya lo era. Y por alguna razón amaba a Tyler y pensaba que nunca podía equivocarse. Caroline estaba contenta de no seguir con Tyler, así no tenía que fingir ser amable con ella nunca más. El único cumplido que recibió de la tía abuela Jana era que tenia unas buenas caderas para dar a luz.

-Sí, soy yo –sonrió Caroline.

-Veo que has vuelto. ¿La vida en la gran ciudad era demasiado para ti? –preguntó Jana.

-Solo estoy aquí para el banquete.

-Difícilmente se le puedo llamar a esto banquete. No hay música, no hay banda, no hay damas de honor, padrinos ¡y esto de traer la comida cada uno de casa! ¡En mi propiedad! Que bajo han caído los Gilbert.

-Los Gilbert están bien, no todo el mundo tiene que vivir según tus estándares de vida.

-Tienes una lengua mordaz, no me pregunto porque Tyler te dejó. Lástima, todo esto podría haber sido tuyo.

-¿Quieres decir toda esta área usada para que la gente traiga su comida? No la quiero de todas formas, no si me convertiré en ti.

-En mis tiempos nos enseñaron a respetar a los mayores.

-Cuando los dinosaurios deambulaban por la tierra.

-Eso es inmaduro, Caroline.

-Has sido grosera conmigo, y no mereces nada de mí, excepto ver cómo me voy.

-La última vez que lo comprobé esto era un país libre, donde puedo expresar mi opinión, ¿no?

-Uau, primero es el respeto a los mayores, luego la inmadurez, ¿ahora son los derechos de la primera enmienda? ¿Por qué no dejas toda esa verborrea? Solo eres una mujer mayor que está amargada porque está sola. Crees que eres inteligente con tus comentarios maliciosos pero al contrario de ti, al resto de nosotros nos enseñaron una cosa que se llama formas. Quizás los dinosaurios deberían haberte enseñado eso.

-Bueno, pues nunca…

-¡Nunca has sido amable conmigo, y deja de mirar mis caderas! ¡Y si, es mi nuevo novio, y es un bombero! –Caroline cogió a Nik del brazo y se alejaron.

Nik se echó a reír un poco y después miró a Caroline.

-¿Vas a contarme que fue todo eso? –preguntó Nik.

-La tía abuela de Tyler. Nunca ha sido amable conmigo. Y yo soy amable con todo el mundo, y siempre tiene algún pequeño comentario malicioso, como si ella fuera muy inteligente.

-Está bien amor, ya acabó.

-Va a ser la mujer loca de los gatos.

-Soy una persona de gatos.

-¿De verdad? Creía que eras más de perros.

-Quizás.

-¿Cómo es que no hay un dálmata en el parque de bomberos?

-Porque lo mataríamos. Nos olvidaríamos de darle de comer, de beber, de sacarlo a la calle. No se no permite tener un ser vivo, quizás una piedra mascota.

WHYB

Elijah estaba revisando sus emails cuando sonó su móvil.

-Hola Kol –respondió Elijah.

-¿Es cierto? ¿Lo sabías? –preguntó Kol.

-¿De qué estás hablando?

-Madre confesó, me lo contó todo. ¿Es cierto?

-Sí, pero estaba intentado contárselo a Niklaus antes que a nadie.

-Bueno nuestra madre me lo contó todo después de su crisis nerviosa.

-¿La dejaste ahí?

-¡Sí! ¡Ya es mayorcita! ¡Lo supo todo este tiempo, lo supo y dejó que padre le hiciera eso! Le hizo cosas horribles.

-Lo se Kol, lo sé.

-¡No, no lo sabes! No estabas ahí cuando Bekah y yo lo encontramos. No estabas ahí cuando se lo llevaron.

-Y por eso te dije que te quedarás con madre.

-Está bien, consiguió mantenerse con vida todo este tiempo y seguirá haciéndolo.

-Kol, aún sigue siendo nuestra madre.

-Y Niklaus aún sigue siendo nuestro hermano.

-¿Kol dónde estás?

-En el aeropuerto.

-¿Por qué estás ahí?

-Para coger el avión.

-¡No Kol! Tienes que quedarte con madre.

-¿Por qué? Está bien, borracha pero bien. ¿Crees que nuestro padre le haría algo? ¿Quiero decir, después de todo este tiempo?

Entonces Elijah cayó, no era su madre por quien debería preocuparse.

-¡Kol! ¿Kol estás ahí?

WHYB

Jeremy apareció con su nueva mujer. Los dos empezaron a caminar por el césped verde y la gente los felicitó. Elena lo vio y corrió hacia él.

-¡Jeremy! –Elena lo abrazó.

-Hola hermana –Jeremy la abrazó.

-¡No puedo creer que hicieras eso!

-Es bueno verte también. Elena esta es Anna. Anna esta es mi hermana Elena.

-He escuchado hablar tanto sobre ti. Jeremy habla de ti todo el tiempo –sonrió Anna.

-Te importa si te lo robo un minuto –preguntó Elena.

-Claro –sonrió Anna.

Elena cogió a Jeremy del brazo y se alejaron. Anna le sonrió a Damon y a Stefan que estaban parados de pie en un silencio incómodo.

-Así que, ¿eres el novio de Elena? –preguntó Anna.

-Si –dijeron los dos.

-Pervertido.

-¡Jeremy, no puedo creer que hicieras esto! ¿Sabes lo que le estás haciendo a Jenna? –susurró Elena.

-No vivo en la casa, me gradué, ¿qué más espera de mí? –respondió Jeremy.

-¿Y la universidad?

-Aún estoy en ello. Y tú de todas las personas no deberías hablar. Vamos, ¿dos chicos Elena? Al menos yo me casé con una chica de la que estaba enamorado.

-Esto no va sobre mí.

-No. Es sobre mí y mi vida. Y Anna me ama, me apoya, no importa lo jodido que esté. Y no se queda ahí constantemente para juzgarme –dijo Jeremy y se alejó.

-¡Jeremy!

Damon miró la mesa con todo el chili. Rodó los ojos. Odiaba el chili. Miró y vio la horrorosa ensalada de gelatina.

-Esto es peor que el chili, ugh –dijo Damon mientras lo miraba.

Damon observó su alrededor y vio la bandeja de brownies. Vio que los había hecho Caroline.

-Oh, brownies –gimoteó Damon.

-Estaban muy buenos –dijo Rebekah.

-Por supuesto que lo estaban, los hizo la rubita.

-Sabes que tiene nombre.

-Lo sé, pero nunca llamó a la gente por su nombre.

-Encantador –dijo Rebekah sarcásticamente.

-¿Y tú quién eres? Eres demasiado mordaz para ser de pueblo.

-Y tú eres demasiado inteligente para ser arrastrado como a un cachorro.

-¿Y cómo conoces a la rubita?

-Trabajo con ella.

-¿Qué tienes 12 años?

-Tengo diecisiete.

-Cárcel.

-Como si estuviera interesada en ti abuelo.

Damon fingió ser lastimado mientras colocaba la mano sobre su corazón.

-Esperaba que fueras un poco más inteligente, supongo que las apariencias engañan. ¿Pelear con tu hermano por una chica? Y ni siquiera es tan bonita, quiero decir, no es fea, pero no es lo que esperaba cuando dos chicos están peleando por una chica.

-¡Hey!

-Pero quizás te gusta que te arrastren, y jugar, de esa manera puedes aceptar el hecho de que siempre estarás solo.

-No sabes nada de las relaciones adultas pequeña.

-Sé que si una chica se enamora de otro chico nunca será fiel al primero. Nunca sabrá a quien quiere.

-No conoces a Elena.

-No, no la conozco, pero tu deberías conocerla mejor –Rebekah sonrió y se alejó.

Jeremy miró todo el chili de la mesa. Anna se acercó a él.

-¿No te gusta el chili? –preguntó Anna.

-Todos traen siempre chili.

-¿Es lo que te está molestando? ¿Sientes un odio profundo hacia el chií?

-No, es solo que, todos aquí son unos falsos. Ni siquiera sé porque me molesté en aparecer.

-Hey, les importas lo suficiente a tus amigos para que te hayan hecho esto. Está bien, hicieron chili, pero la intención es lo que cuenta. Vamos a bailar, esto se está deprimiendo.

-No bailo.

-¿Qué quieres decir con que no bailas? Deberías habérmelo contado antes de casarme contigo.

-Nadie baila en estas cosas, son aburridas y llenas de gente mayor.

-Vamos a cambiar unas cuantas cosas. ¿Por qué conformarse?

Anna tomó su mano, con un plan. Vio que habia un micrófono y un estrado donde la alcaldesa normalmente daba sus discursos. Miró el altavoz y sacó el cable del micrófono.

-¿Tienes aquí tu iPod? –preguntó Anna.

-No.

-¿Quien tiene uno? –preguntó Anna.

Jeremy miró a su alrededor y vio a Caroline.

-Vuelvo enseguida.

Jeremy corrió hacia Caroline quien estaba hablando con Nik.

-¡Caroline! –dijo Jeremy.

-Hey Jeremy, felicidades por tu matrimonio –dijo Caroline.

-Gracias, um…

-Oh, Jeremy este es Nik –dijo Caroline.

-Encantado de conocerte, um, ¿me prestas tu iPod?

-Claro, ¿qué vas a hacer?

-Esta fiesta está muerta, Anna dice que necesita algo de música o algo así antes de que todos muramos de aburrimiento.

-No puedo esperar a ver la cara de la alcaldesa Lockwood –Caroline sacó el iPod de su bolsillo y se lo dio a Jeremy.

-Gracias –Jeremy corrió de vuelta hacia Anna.

-¿Debería preocuparme? –preguntó Nik.

-Nada que tu bombero interior no pueda controlar –respondió Caroline.

Anna enchufó el iPod y puso música. La música empezó a sonar y Anna subió el volumen del altavoz. Todos miraron a Anna y a Jeremy. Anna tomó a Jeremy de la mano y empezaron a bailar. Caroline tiró de Nik, pero él se echó hacia atrás.

-Yo no bailo –dijo Nik.

-¿Qué? tenemos que cambiar eso –dijo Caroline arrastrándolo.

-Caroline –advirtió Nik.

-¡Vamos!

-No.

-¡Caroline! ¡Oh dios mío! ¿Recuerdas esta canción? –gritó Elena mientras corría hacia ella.

-¡Sí! ¡Es la canción que bailamos cuando conseguimos nuestro nuevo uniforme de animadora! –gritó Caroline.

-¡Creo que aún lo recuerdo!

-¡Vamos a hacerlo! –Caroline se sacó la chaqueta de Nik y se la tiró.

Caroline y Elena corrieron hacia donde estaban Jeremy y Anna bailando. Se miraron y empezaron a bailar la antigua rutina que hicieron en Halloween. Nik las veía con diversión hasta que su baile empezó a ser provocativo. Miró a su alrededor y vio que todo el mundo las miraba. Un grupo de chicas del instituto las vieron bailar y empezaron a bailar detrás de ellas. Caroline y Elena vieron a las chicas bailar con ellas, haciendo la misma rutina.

Cuando la canción terminó, todos aplaudieron y empezó a sonar la siguiente canción. Todo el mundo se unió y empezaron a bailar. Nik la cubrió con su chaqueta al darse cuenta de que había varios hombres mirándola.

-¡Hey! –dijo Caroline.

Nik la tomó de la mano y la alejó de la multitud que bailaba hacia una mesa con limonada. Le ofreció un vaso.

-Gracias –dijo Caroline tomando un gran sorbo.

-No sabía que podías bailar así –dijo Nik.

-Bueno, era la capitana de las animadoras por algo.

-¿Fuiste animadora?

-Sí.

-¿Aun tienes el uniforme?

-¿Tienes alguna fantasía pervertida con animadoras?

Nik se echó a reír y bajó la mirada.

-¿Te estás sonrojando? –preguntó Caroline.

-No, es solo, es solo que…

-Sí que lo estás. Es la primera vez. ¿No había animadoras en tu instituto?

-No, realmente no.

-Bueno, vamos a tener que cambiar eso. Aún tengo el uniforme en algún sitio –dijo Caroline acercándolo a ella.

-Vámonos de aquí –dijo Nik.

Caroline sonrió y se dio la vuelta para irse. Se detuvo cuando vio a Matt.

-¡Matt! –dijo Caroline.

-¡Uau, Care, no he visto esos movimientos desde el instituto! Estuviste impresionante –dijo Matt mientras la abrazaba.

-Sí, sabes que por eso era la capitana.

-Viéndote bailar con Elena me trajo recuerdos del instituto. Te he echado de menos.

-Yo también. Deberías venir a visitarnos a Elena y a mí alguna vez –dijo Caroline empezando a sentirse un poco incómodo.

Podía sentir los ojos de Nik en ella mientras Matt seguía hablando con ella. Todo lo que quería hacer era irse con Nik. De repente un grupo de chicas del instituto que estaban bailando con ella y con Elena aparecieron.

-Oh dios mío, ¿eres Caroline Forbes, verdad? –preguntó la chica.

-Si –respondió Caroline.

-¡Oh dios mío! –chilló otra chica.

-Todavía hacemos tus viejas rutinas. ¡Aún siguen siendo increíbles! –dijo otra chica.

-Gracias –dijo Caroline.

-¿Sabes alguna otra rutina que puedas enseñarnos?

-Solo hacemos las que sabemos, estoy segura de que hay mucho más que puedas enseñarnos.

-¡Si por favor! No hemos vuelto a estar en la estatal desde que te fuiste.

-¡Si por favor!

-Yo, yo solo estoy el fin de semana, y después tengo que volver a Nueva York.

-¿Nueva York? ¡Oh dios mío debes tener un trabajo increíble ahí!

-Y un novio.

-¡Oh dios estoy tan celosa!

Caroline estaba rodeada y agobiada por chicas adolescentes todas hablando a la vez. Buscaba a Nik pero no estaba por ninguna parte.

-Tengo que encontrar a mi novio –dijo Caroline.

-Oh dios mío, ¿está aquí?

-¿Dónde está?

-¿Cuál es?

-¿Es mono?

Caroline miró a su alrededor y vio a Nik sonriéndole, mirándola desde la distancia, apoyado en un árbol.

-Mirad, tengo que irme. Os daré mi antiguo libro de las animadoras, ¿vale? Podéis ir a mi casa a recogerlo, os lo dará mi madre. ¿conocéis a la Sheriff? Se lo daré a ella.

-¡Gracias!

-¡Si, muchas gracias Caroline!

Caroline sonrió e intentó pasar por su lado e ir hacia Nik. Sintió un par de brazos rodear su cintura y levantarla.

-¿Qué dem…? –gritó Caroline.

Le dieron la vuelta a Caroline y pudo ver quien era.

-¡Caroline Forbes! Cuanto tiempo.

-¿Zack?

-¡Si, soy yo! Uau, te ves bien, muy bien.

Caroline se alejó un poco mientras él se inclinaba hacia ella con las manos aun en su cintura.

-Me tengo que ir, ha estado bien verte –dijo Caroline mientras apartaba las manos de su cintura.

-Hace que desee haber estado más por el instituto cuando estabas ahí.

-Si bueno no me hablaste, la verdad.

-¿En serio? Estás tan buena ahora mismo –dijo Zack mirándole el pecho.

Caroline se apretó la chaqueta de Nik cubriéndole el pecho.

-Es un poco grande para ti –Zack se acercó y tocó la chaqueta.

Caroline se alejó un paso.

-No me toques –dijo Caroline.

-No es eso lo que dijiste la última vez.

-No me vuelvas a tocar –dijo Caroline alejándose de él.

Era como si un recuerdo la persiguiera para siempre. Zack el chico que le quitó la virginidad así como su dignidad estaba de pie delante de ella, mirándola lascivamente, fijamente. Nunca estuvo más feliz de tener la chaqueta de Nik.

-¿Está todo bien amor? –dijo Nik detrás de ella.

-Sí, nos vamos –dijo Caroline.

-¿Este es el chico nuevo? Bonito acento –dijo Zack.

-Tú eres el del acento –dijo Nik.

-Te estás moviendo por el mundo Caroline. Un trabajo en un gran ciudad, un novio extranjero, ¿eres demasiado buena para salir con nosotros?

-Solo para ti –dijo Caroline mientras tomaba la mano de Nik.

Zack levantó los brazos hacia arriba.

-Hey, no quería causar daño a nadie. Solo intentaba pasar un buen rato, eso es todo.

-Ya lo haces –dijo Nik.

-Tu chaqueta es muy grande para ella, pero no eres un chico tan grande –dijo Zack mirándolo.

-Todo en él es grande –dijo Caroline mientras se iba con Nik.

-¿Qué fue eso? –preguntó Nik.

-Nada.

-¿De verdad? Parecía muy amigable.

-Oh déjate de mierdas Nik. No quiero tener nada con él. Es un gilipollas, y no dejaba de mirarme las tetas todo el tiempo que estuvo hablando conmigo.

-¿Quieres que lo estampe contra un árbol?

-No te pongas como un hombre de las cavernas. Solo quiero salir de aquí.

-¿Debería arrastrarte por el pelo?

Caroline lo golpeó en el brazo.

-Auch, ¿por qué ha sido eso? –dijo Nik frotándose el brazo.

Caroline acercó a Nik hacia ella y lo besó, rodeándole el cuello con los brazos. Había cogido a Nik con la guardia baja durante un segundo antes de que él la besara. No la entendía del todo, un minuto estaba enfadada con el golpeándolo, y al siguiente lo estaba besando.

Caroline lo besó, necesitaba sentir una conexión con él. Quería tocarle asegurarse de que estaba ahí. Necesitaba sentirlo. Nik podía decir que había algo mal. Se apartó.

-¿Qué pasa? –preguntó Nik.

-Solo quiero salir de aquí.

-Está bien, déjame que vaya a buscar a Rebekah.

-Puedo volver con mi madre, solo quiero salir de aquí.

-¿Dónde está tu madre?

-Probablemente hablando con la alcaldesa intentando sacarle el palo que tiene…

-Está bien entonces. Déjame que la llame para que lo sepa.

Caroline presionó su cuerpo contra el de él y lo besó otra vez.

-Le enviaré un mensaje.

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