Cap. 9 Alicia de nuevo en Infratierra

En mi casa, mi padre estaba sentado en el escritorio tratando de concentrarse en el libro de cuentas, pero tan preocupado estaba por mí que le causó un lío las cuentas que apuntaba. Cerró el libro rendido, apoyó sus codos en la mesa y sus manos en la frente como si estuviera rezando –Ay, papá –decía esperando que mi abuelo lo escuchará –Tengo mucho miedo, nuestro Tarrant está en un lugar donde le podrían hacer daño –dijo –No dejes que le pase nada a tu "Tormentita"…no como aquella vez…-recordó el momento que pudo verme en mi calvario en Salazen Grum cuando él estaba prisionero, sin darme cuenta.

(Flashback)

-¿Por qué me trajeron aquí? –preguntaba él cuando lo llevaban al cuarto de celdas en el castillo de la Reina Roja –Sólo venimos a darle una sorpresita –dijo Stayne con sarcasmo y haciéndolo entrar a una celda, adentro estaba un médico y luego…se llenó de horror, cuando me vio tirado en el sucio y duro piso de piedra, muy delgado hasta en los huesos, bañado en sangre, con ropa desgastada y lleno de moretones y chupetones, estaba convulsionando y tratando de respirar con sibilancias -¡Tarrant! –corrió hacia a mí, se agachó y me tomó en sus brazos, me sentía débil, con fiebre, bañado de sudor, escuchaba cómo me ahogaba, las uñas de mis manos y mis labios morados, me salía espuma blanca en la nariz y boca mezclándose con sangre atragantándome y la mirada la tenía perdida, pero lo más extraño es que no lo veía, no lo sentía, no lo escuchaba como si en realidad estuviese muerto. -¿Qué le pasó? –preguntó mi padre muy desesperado. -¡Ah, nada! Solamente le di un escarmiento y tuvo su última cita…con su cliente –dijo Stayne riéndose –Gozaron la cita y se pasó de copas.

-¿De copas?-preguntó mi padre -¿Lo emborracharon?

-A él le gusta hacerlo, dijo que así, no sufriría el dolor cuando lo ultrajaban -seguía bromeando Stayne.

-Está enfermo de tuberculosis –contestó el médico muy serio –Por estar en el frío y con hambre, igual es posible por una enfermedad que…

-¿Qué esos malditos le metieron? ¡Le pegaron una cochinada! –dijo muy furioso mi padre mientras aferraba sus brazos en mí.

-Igual por el exceso de alcohol que tuvo… –seguía diciendo el doctor con una mirada triste –Le queda muy poco tiempo.

-¿Cuánto? –preguntó mi padre preocupado hasta que me escuchaba ahogándome con esa espuma y de repente…No tenía pulso, no respiraba, mi corazón se detuvo -¿Tarrant? ¿Tarrant, qué te ocurre, hijo? ¿Tarrant? ¡COÑO, TARRANT, DESPIERTA! ¡Tarrant! ¡Mi chiquitín! ¡Por favor, díganme qué le pasa! –le exigía el doctor mientras él revisaba mi pulso. Él movió la cabeza con tristeza –Lo lamento, señor Hightopp… su muchacho…falleció.

-No, no, no puede ser, ¡No! ¡Tarrant! ¡Tarrant, por favor, despierta! ¡Despierta, soy yo! ¡Soy papá! ¿Tarrant? ¿Tarrant? –no pudo resistir más -¡TARRANT, NO! ¡NO, A MI NIÑO, NO, POR FAVOR! –lloraba abrazándome más, sus lágrimas caían a mi cuerpo –Perdóname, Tarrant –me decía –Perdóname por no ser el padre amoroso que tanto anhelabas, por no estar contigo cuando me necesitabas y por…por ignorarte…yo no quise que te pasara esto…no quise…

-Un Hightopp menos de que preocuparse –dijo Stayne. Mi padre, aguantando lágrimas, lo miró con ojos amenazantes –Tú…mataste a mi pequeño.

-Por lo menos alégrese –le dijo Stayne –Su más grande decepción se ha ido, un peso de encima menos para usted…

(Fin de flashback)

-No –dijo mi padre regresando al presente –Te equivocas –decía con una sonrisa, y vio en una cajita de vidrió mi primer sombrero, el azul de papel que le hice cuando era niño, lo agarró y lo observa con cariño –Él nunca fue una decepción…es una bendición…mi más grande tesoro. El cual, milagrosamente se volvió a salvar...ojalá vuelva ocurrirle esta vez.

En Sobretierra…

Alicia y yo estuvimos en su estudio, sentados en el sillón, pensando qué podemos hacer.

-OK –decía Alicia –Tenemos a un cabrón que anda olfateando mi rastro…digo, al no ser que sea Bayard -Yo me reí cuando dijo eso -¿Pero, qué se hará? ¿Cómo encontrarlo y estar alerta?

-Es muy difícil ahora, ya que él sabe cómo esconderse hasta el más diminuto callejón, por ahora tengo que mantenerte bajo mi cuidado en caso de se te aparezca como sorpresa –le dije –Ya sólo necesito un lugar donde pasar la noche, pues ya debería estar lejos del portal de Infratierra.

Ella frunció el ceño –¿Y no puedes volver atravesar el espejo?

-¿El espejo? –pregunté

-Sí, el espejo –señaló el espejo que estaba sobre la chimenea –Es el mismo espejo que yo atravesé y de seguro el que tú atravesaste.

-¿Cómo lo conseguiste? –pregunté sorprendido al saber que tenía el portal delante de mi cara.

-Lo obtuve en una subasta, era antes de un amigo. Lo compre para que pueda visitarlos las veces que yo quiera.

-Uff, me facilitaste el trabajo, Alicia, pensé en quedarme aquí por un largo tiempo –dije –Ahora mi padre debe estar neurótico y no sabes lo que hace –le dije imaginando lo que estará haciendo mi padre. Él, cuando está enfadado, preocupado o estresado, suele desquitarse dando vueltas y diciendo las groserías que se le ocurre o gritar a todo pulmón, haciendo que tiemble la tierra "¡COÑO!" o quizás estará haciendo inhalaciones y exhalaciones repitiendo su filosofía "Si vas hacer algo, hazlo bien" hasta que se colma la paciencia y grita "¿PERO, QUÉ CHINGADOS HICE?" No sé, debería estar haciendo lo que sea.

-Y… ¿si vamos a ver cómo están? –dijo Alicia.

-¿Segura?

-Sí, para eso compre el espejo –dijo –Además, tengo que conocer a tu familia, ¿no?

-Es cierto, después de todo, eres la mismísima persona que los salvó, ellos igual quieren conocerte –le sonreí, hasta que se me ocurrió una idea –Te invitó a cenar, en mi casa para que los conozcas.

-¡Buena idea! ¡Vamos a divertirnos mucho juntos! –dijo alegremente mi Alicia –Sólo, permíteme decirle a mi madre.

Tiempo después, la señora Kingsleigh fue informada que Alicia saldría conmigo a cenar; obvio a fuera de Londres. Sin que nadie se diera cuenta, cerramos la puerta del estudio con llave y nos preparamos para atravesar el espejo, incluso nos llevamos a Dinah.

-Oye –me llamó.

-¿Sí?

-Nada…quería decirte que…qué bonito collar –vio el Pétalo de mi madre alrededor de mi cuello –Es un pétalo de rosa, era de mi madre, lo tuvo cuando yo era un bebé o mucho antes –le conté.

Llegamos a Marmoreal, todo seguía igual cuando me fui, pasamos por el pasillo de las pinturas -¡Mira todas esas pinturas! –se sorprendió Alicia -¿Son de la familia real?

-La mayoría –le decía –Igual hay de momentos históricos de Infratierra, mira tenemos uno cuando nos salvaste en el Frabulloso Día –le mostré aquel retrato, ella frunció el ceño cuando vio cómo la tenían retratada, parada victoriosamente sobre la cabeza decapitada del Jabberwocky –Dile al pintor que lo hizo bien, pero que exageró con mi presentación –dijo haciéndome reír. Luego pasamos a uno donde había un príncipe y una princesa. Alicia reconoció al príncipe -Ya conoces a ese príncipe, ¿no? Era el Rey Oleron.

-El padre de Mirana e Iracebeth –dijo Alicia.

-Fue el rey más respetado y amado de toda Infratierra, era muy fuerte, pero de buen corazón, fue muy dolorosa su muerte.

-¿Cómo murió? –me preguntó.

-Fue un año antes de tu primera vez…- Recordé ese día, yo fui testigo de su muerte, un día estuve en el castillo acompañando a Mirana quien se iba a mudar a Marmoreal, yo todavía me he largado de la casa de mi familia para ser un sombrerero independiente, ese día me topé con él y conversábamos caminado en un pasillo, mientras él bebía un vino, hasta que de repente comenzó a comportarse de una manera rara y cayó al suelo convulsionando y retorciéndose de dolor, gritaba por ayuda y cuando Jaque y la familia real llegaron ya era demasiado tarde, alguien mató al Rey poniéndole arsénico en su vino.

-Fue el Viejo Stayne quien lo envenenó –dije con un suspiró –Me lo contó cuando me secuestró en las catacumbas.

Luego Alicia vio a la princesa, que era la hermana menor del Rey. Era una joven hermosa, con carita angelical, de ojos verdes y pelirroja –Ella era su hermana menor, la princesa Tyvidiana.

-¿Qué pasó con ella? –preguntó viendo que debajo de la pintura habían ramos de flores, animalitos de felpa y juguetes para bebés.

-Ven te voy a contar una historia…es un tantito romántica pero igual triste –nos sentamos en un banquito frente a la pintura –Hace mucho tiempo, en Witzend, vivía la princesa Tyvidiana, era la mujer más bella y bondadosa de Infratierra, todos la amaban, pero igual, ella era muy triste, su madre que era una reina fría, calculadora y manipuladora con ella, hizo un trato con el Viejo Stayne; quien enviudó por perder la madre de Ilsovic, en casarse con ella. La princesa jamás se puso de acuerdo, ya que conocía muy bien a su prometido, un hombre cruel, sin escrúpulos, rodeado de mujeres y alcohol; ni la muerte de su esposa lo hacía reflexionar, le era infiel a su cara, incluso la reina, que lo sabía, lo defendía; que ese es el sacrificio de una mujer, en aceptar al hombre en lo que sea. Pero un día, un joven y apuesto campesino del pueblo llegó a trabajar al castillo y cuando conoció a la princesa…se enamoró de ella y poco a poco, la princesa se enamoró de él también. Un día, a escondidas hicieron el amor e hizo que la princesa se embarazara de un hijo de su enamorado. Furiosos, su madre y el Viejo Stayne encerraron a la princesa a su habitación, despidieron al padre del bebé y ocultaron el embarazo del pueblo y de la corte. Sin embargo, al noveno mes, la princesa logró huir con su enamorado al bosque Tugley, ahí hicieron el parto, pero desafortunadamente, la princesa perdió la vida a dar a luz…y su pequeño tampoco pudo sobrevivir…ambos cuerpos fueron enterrados juntos. Sintiéndose culpable, la reina se suicidó, colgándose del cuello.

Alicia derramo unas lágrimas al escuchar esa historia de la cual esperaba un final feliz pero no la tuvo –Por eso las flores y los juguetes –dijo –Son regalos en memoria de la princesa y su bebé… ¿Y el campesino enamorado?

-Huyó lejos, más lejos que las tierras lejanas para aliviar el dolor de haber perdido a su princesa y a su bebé, nadie sabe qué ocurrió con él –dije igual derramando lágrimas –El Viejo Stayne aún se sentía traicionado por su prometida aún muerta.

-Menos mal para ella…en no casarse con ese borracho mujeriego –dijo Alicia –Bueno ya, mejor dejamos de lamentarnos por lo de la princesa y vayamos a ver a tu familia –dijo recuperando el ánimo.

-¡Eso es a lo que llamo: "Muchosidad"! –dije igual llenándome de ánimos adelantándome mientras ella seguía observando detalladamente la pintura. Vio que la princesa llevaba alrededor de su cuello el mismo pétalo de rosa que era de mi madre, el que yo llevaba puesto.

-Curioso y más curioso –dijo ella.

En la cámara de las reinas, Mirana estaba acostada en su cama con almohadas sobre su pierna fracturada, mientras Iracebeth decoraba el yeso con dibujitos.

-¿Se puede? –entré al cuarto.

-¿Tarrant? ¿Tan pronto? –preguntó Mirana.

-Les tengo una sorpresa –dije dejando entrar Alicia al cuarto.

-¡Alicia! ¡Volviste! –dijo Mirana feliz viendo Alicia quien ella se acercó con cuidado para abrazarla, y cuando vio a Iracebeth, no sabía si poder abrazarla o no. Iracebeth la observó con timidez –Pero, Tarrant, quedamos en que te quedaras con ella en Sobretierra, no que ella vuelva Infratierra –dijo Mirana.

-No tiene que preocuparse con eso, majestad –dijo Alicia –El portal ya está seguro en mi casa. El Sombrerero ya me contó todo, el Viejo Stayne si está causando terror en Londres.

-Por ahora ella y su familia están a salvo –dije –Pero seguiremos con el plan de estar en Sobretierra para protegerlas.

-Menos mal –dijo Iracebeth -¿Y por qué has venido?

-La invité a cenar –conté.

-Oh, cena de enamoraditos locos –dijo Iracebeth en broma haciendo que su hermana se riera.

-Majestades –las callé –Sólo para conocer a mi familia, nada más. Y ¿los muchachos?

-Están pintando aún tu casa, ya trajeron los muebles nuevos –dijo Mirana.

-Bien, ahora, si me disculpan, vamos a una reunión de amigos y familia –dije mientras nos retirábamos, Iracebeth todavía no sabe si ser amable con Alicia. Yo me acerqué a ella y le susurré al oído –Descuida, conforme pasa el tiempo, ella también se acostumbrará.

Afuera de mi casa, mis amigos andaban pintando la parte nueva de ella.

-¡Oigan, miren! –llamó Mally a los demás -¡Es Alicia! ¡Está de vuelta!

Todos miraron hacia al frente, felices de ver Alicia de vuelta -¡Qué emoción, chicos! Llegué por sorpresa, ¿no?–dijo Alicia feliz de volver a ver a sus amigos -¡Hasta el Tiempo!

Vio al Tiempo, sobre una tabla colgada para pintar una pared de arriba -¡Hola, Alicia! –la saludó tratando de mantener el equilibrio -¡Mira, el Tiempo vuela cuando él mismo se divierte! –dijo ahora columpiándose.

-¡Alicia! –dijo Twidli Dee en otra tabla junto con la Morsa y su hermano, hizo que la tabla se moviera de un lado abajo, la Morsa mantenía el equilibro -¡Has vuelto otra vez! –dijo Twidli Dum moviendo de otro lado la tabla haciendo que él, su hermano y la morsa cayeran contra una ventana y terminan encima de mis primos.

-¡No me frieguen, trío de lonjas! –dijo Woodscrumbs furioso sin saludar a Alicia -¡Tuve que ir hasta Snud para buscar ese tipo de vidrio! –los regañaba mientras yo y Alicia reíamos.

-¡Vaya! He aquí la famosa Alicia –dijo Griffin saludando Alicia –Qué gusto verla de nuevo, señorita, aunque no sé si se acuerde de nosotros –dijo señalando a un Mocky sonriente.

-Creo que sí me acuerdo de ustedes…"Rica Sopa", ¿no? –les dijo Alicia, recordando un poema que Mocky cantó cuando ella vino la primera vez -¡Sí se acuerda de nosotros! –dijo feliz Mocky.

-Oigan, ¿están adentro mis padres? –les pregunté.

-Sí –contestó Griffin -Y al parecer tu ruco está apunto de soltar sus famosos….

-¡Verga, coño, verga, coño, coño, mierda, verga, coño, verga, coño, mierda! –insultaba mi padre mientras daba vueltas como carrusel.

-¡Lotería! –escuchó a mi madre, él se detuvo.

-¿Quién ganó? –preguntó mi padre.

-Yo –le dijo mi madre –Logré calmarte –dijo en broma.

-Es que…saber que Tarrant está en Sobretierra me pone muy…

-¡Tarrant! –dijo mi madre feliz viéndome entrar, camina hacia a mí y me abraza.

-¿Tarrant? ¡Oh, Tarrant, mi chiquitín! –se alivió mi padre viéndome dentro de la casa corrió para abrazarme –No sabes lo preocupado que estaba, pensaba en que te habías perdido o te agarró un bandido o te… ¡Tu cabeza! –dijo mi cabeza vendada con una manchita de sangre –Un policía estúpido me golpeó, pero ya no me duele mucho –les dije.

-Ah, OK –dijo aliviado mi padre –Bueno, ya estás aquí en casa, con tu familia, sin ningún problema en Sobretierra y…un momento ¿Qué pasó con Alicia?

Yo les sonreí –Padre, Madre, acabo de traer a una hermosa cliente con cabeza bonita –le abrí el paso a Alicia para que entrara a la casa.

-Oh, por fin conocemos a nuestra heroína y sí es cierto, tiene una linda cabeza -dijo mi padre de forma caballerosa –Me da gusto verla de nuevo, señorita Alicia, después de verla en ciertos viajecitos del tiempo que usted hizo –dijo haciendo reír Alicia.

-Me alegra que ustedes hayan vuelto a casa, sanos y salvos, señores Hightopp.

-No hubiéramos vuelto a casa de haber sido por usted –dijo con amabilidad mi madre –Y gracias por todo lo que ha hecho por nuestro hijo.

-Bueno, Tarrant y yo somos muy buenos amigos, nos ayudamos el uno a otro. Y en realidad debería estar muy orgulloso de él, señor Hightopp –dijo amablemente Alicia, haciendo que me sonrojara –Lo estoy –dijo mi padre –Gracias a usted, logré ver el gran tesoro que es mi Tarrant –me sonrió, cuando se oyó un ¡BOO! atrás de mí haciéndome saltar del susto y haciendo que Alicia y mis padres se rieran. Atrás de mí había una mano sosteniendo una langosta de juguete, acercándomelo en la mejilla para darme cosquillas. Era mi tío Poomally -¿Quién es usted? ¡Exijo que me diga quién es usted! ¡Que baile conmigo la "Cuadrilla de Langostas"! –me dijo imitando la voz de la langosta.

-¡Ja, ja, ja, es mi hermano Poomally! –le dijo en carcajadas mi padre a Alicia –No la langosta, el titiritero.

-Solía jugar así con Tarrant cuando era bebé –le contó mi madre.

-¿Y esa chica, Tarrant? –preguntó mi tío viendo Alicia -¿Es tu novia?

-¡Tío Poomally! ¡Poomally! –le decimos en un unísono mi padre y yo indignados.

-¿Qué? Sólo tenía curiosidad –se defendió mi tío.

-Es Alicia, tío, la que me ayudó a rescatarlos –le conté –La invité a cenar.

-Ahí está ¡Por fin! Tarrant ya está saliendo con una chica, ya que Zanik no lo dejaba tener novia cuando era puberto…-seguía diciendo mi tío, matándome de la vergüenza ante Alicia –¡La invité a cenar con nosotros, tío! Para que la conozcan –le corregí.

-Bueno…trajiste Alicia en la hora indicada –dijo mi padre -¿Gusta acompañarnos, señorita Alicia?

-Con gusto, señor Hightopp.

Ya estábamos cenando, toda la familia con Alicia, mi madre hizo un delicioso potaje de verduras. Hasta le invitamos un tantito a Dinah.

-Cielos, debo decirle, señora Hightopp, usted cocina de maravilla –le dijo Alicia a mi madre maravillada con su potaje –Gracias, muchos me dicen eso, que debería hacer un sombrero hecho con potaje –bromeó mi madre haciéndome reír.

-Oye, Alicia, ¿Es cierto que eres capitana de un barco? –preguntó mi prima Paloo.

-Sí, navego un barco que era de mi padre, se llama: El Maravilla. Ahora con él y con mi madre como comodoro, he creado mi propia compañía –mi familia se maravillaba de lo "muchosa" que era Alicia.

-¿Y es cierto que te encontraste con piratas? ¿No te dio miedo? –preguntó Bim.

-Sí, pero sólo pensaba en lo que mi padre me decía; en que podría hacer seis imposibilidades antes de empezar el día y logró enfrentarme a todo.

Papá sentía que ya había visto otra persona parecida a ella hace tiempo, yo sabía a quién.

-La verdad es maravilloso cómo avanzan las cosas –dijo él tratando de entrar en sí –Ahora que las mujeres también pueden hacer sorpresas como navegar y crear su propio negocio, es muy admirable.

-Es una lástima que no muchos hombres piensan como usted, señor Hightopp –dijo Alicia un poco triste.

-Hay mucho machismo en Sobretierra –dije –Muchos hombres arrugan la nariz cuando ven Alicia haciendo lo que hace y no estar encerrada en una casa, con hijos y haciendo la comida para un esposo.

-Ya tengo una idea a qué tipo de hombre se refieren –dijo mi madre recordando el Viejo Stayne con amargura.

-¿Y hay noticias del Viejo Stayne? –preguntó mi padre.

-Pues, todavía no lo hemos visto –dijo Alicia –Pero últimamente están ocurriendo escenas de terror en Londres. Tarrant dice que sean señas de ese tipo.

-Lo son –afirmé –Últimamente he tenido pesadillas en Sobretierra, en los mismos lugares donde están ocurriendo esas escenas, todo aclara que el Viejo Stayne hizo todo eso.

-El Viejo Stayne es capaz de lo que sea –dijo Pimlick agarrando un cuchillo y rebanando una patata, haciendo cara de psicópata –Te arrancaría las bolas o la verga en un abrir y cerrar de ojos.

-¡Pim! –lo detuvo mi tía.

-Menos mal que el portal está en tu casa, Alicia –dijo mi madre.

-Aun así, quiero seguir con la idea de estar con ella en Sobretierra –dije.

-¿Qué? –preguntó mi padre atónito.

-Estar por lo menos unas horas, como guardia, para que ella o su familia no les pase nada, y así poder atrapar al Viejo Stayne. Apropósito, el cuñado de Alicia me invitó a una cena a casa de Lord…Lord…una tal… ¿Don Ass-co?

-¡Don Ass-co! –se rio Alicia.

-¿Ese buey es un aristócrata? –preguntó mi padre. Alicia insistió –Y quebrados de la verga –les dijo –Quiero decir, están en bancarrota.

Papá pensaba –No creo que sea buena idea que vayas, Tarrant –me dijo –Estuviste allá por un tiempo y un poco más lejos…no querrás oírme gritar mi furioso: "¡Coño!"

-Calma, padre, Sobretierra no es tan malo, yo acepté ir –le dije -Es para conocer los conocidos de Alicia y además para vigilar si anda por ahí el Viejo Stayne.

-¿Y piensas ir solo?

-Estaré con Alicia y su familia.

-Me refiero si no necesitas que alguien de nosotros de acompañe.

-Estén…Nones. Voy solo.

-Carajo –acabó mi padre desanimado.

Ya cuando acabó la cena, Alicia y yo salimos de la casa a caminar un poco –Es muy encantadora tu familia, Sombrerero –me decía Alicia –Y sí tenías razón, tu padre es otra persona, aunque es un poco sobreprotector.

-Sí, igual a él no le gusta la idea de que vaya a ver tu amigo, ese Don Ass-co.

-En realidad no es mi amigo, pero su padre lo fue. Él y mi padre eran compañeros de negocio. Yo igual pienso que no deberías ir –me dijo –Las fiestas de los Ascot son muy aburridas y la gente de allá es muy pesada.

-Alicia, estás ante el curandero para el aburrimiento en las fiestas –le dije haciéndola reír –Lo sé, pero ahí no será como las locas meriendas que haces con Mally y Thackery y nadie sabe bailar el Futterwacken –dijo entre risas haciéndome reír también –Tranquila Alicia, no pasará nada, me portaré bien ante ese Don Ass-co al no ser que ahí den de comer hígado de vaca.

Alicia, de repente cambió el tema –Oye, ¿nunca tuviste hermanos? Sólo tienes tres primos –me dijo.

-No –le contesté –Nunca tuve, aunque quise –me entristece.

-¿Por qué no tuviste? ¿Tu madre ya no pudo tener más hijos? –preguntó Alicia.

-No…no es que pudo tener más –le dije, preparándome para decirle algo muy…pero muy delicado –Lo que pasa es que cuando yo…yo en realidad…bueno…mis padres, antes de que yo naciera…ellos…

-¡Tarrant! –oí a Pimlick atrás de nosotros, interrumpiéndome. Vi a él, a Paloo y a Bim con canastas llenas de globos con agua –Hoy es miércoles de borracheras, ¿quieres venir? Invita a Alicia.

-¡Oh, claro! –dije levantándome los ánimos.

-¿Miércoles de borracheras? ¿Qué es eso? –preguntó Alicia.

-Es una travesura muy tradicional de los Hightopp, a veces en los miércoles en la noche, las tabernas están llenas de asquerosos borrachos, y cuando sale uno, le arrojamos globos con aguas desde el tejado del edificio de enfrente para que se les pase la peda ¡Ven, será divertido!

En el pueblo de Marmoreal, estábamos en el tejado de un edifico enfrente de una taberna, estábamos esperando la salido de un borracho.

-¡Ahí hay uno! –anunció Paloo. De ahí empezábamos arrojarle los globos de agua, Alicia igual lo hacía -¡Oye! ¿Ya te la chupaste toda para chingar a tu madre? ¡Chúpate esta! ¡Chúpatela por el culo! ¡Buena peda!, ¿no? ¡Métetela muy a fondo! ¡Chúpatela borracho! –le decíamos al borracho muy divertidos viéndolo mojado por el agua de los globos -¡No mamen! ¡Están más borrachos que yo, mugres ratas! –balbuceaba el borracho.

-¡Abre la boca! –le dijo Alicia arrojando un globo.

-¡Para que no sufras la cruda! –le dije igual arrojando un globo.

-¡Hightopp culeros! -dijo el borracho furioso tambaleándose mientras cruzaba la calle hasta que… -¿Por qué no van a…? ¡Ay! –chocó contra un lacayo pez haciendo que ambos cayeran al suelo, nosotros nos matábamos a carcajadas -¡Bola de pendejos! ¡Bola de pendejos! –se ahogaba de las carcajadas Pimlick mientras chocaba los cinco conmigo y con Alicia.

-¡Eso te pasa por pasarte de la raya con el chupe, estúpido! –le dije al borracho -¡Ja, ja, eso estuvo increíble! –reía más y veía Alicia muy divertida de haber hecho nuestra travesura tradicional.