¡Hola a todos! ¿Cómo están? Acá les traigo su regalo. Lo que prometí y no podía dejar de publicar. Espero que realmente les guste el epílogo SasuSaku que les hice con muchas ganas.
Muchas gracias por todo el apoyo que me han brindado, sobre todo en el último capítulo, que pensé que no iba a gustar por el hecho de que Sasuke no se queda en la aldea. Pero muchos entendieron mis razones. En primer lugar Sasuke es un lobo salvaje, solitario, que busca redimirse por todos esos años que estuvo en la obscuridad. Y pienso que en unos simples meses no puede cambiar tanto de parecer, como para decir, "bue ya fue, me quedo en la aldea y me importa todo un carajo", jajaja. Yo creo que el cambio de Sasuke tiene que ir de apoco. Lo que más quería remarcar en esta historia era el hecho de su relación con Sakura. El acercamiento que tiene con ella, hasta que se transforma en ese sentimiento de amor que, ahora, no es unilateral, sino que mutuo. Sasuke debe terminar de comprender lo que es una familia. Recuperar eso que le arrebataron cuando era chiquito. Yo pienso que la forma en que Sasuke se va a dar cuenta de eso es estando un poco separado de ellos, ahora va a tomarle el gusto a esto de tener una familia y eso lo va a llevar más adelante a extrañarla. Pero bueno, hay que ver que sucede en el Epílogo y lo que se me vaya ocurriendo en la segunda parte, la cual espero no tardarme demasiado en traerles.
Por otro lado, también acepto el hecho de que a muchos no les haga gustado el final. De hecho no lo se porque no me lo han dicho, jeje. Pero lo supongo. Por eso quiero pedir disculpas a todos ellos por no haber cumplido con sus expectativas. Pero hay veces en que una no puede cumplir con las expectativas de todos y, a la vez, con las propias. Igualmente les agradezco a todos por su apoyo constante y por haberse tomado el tiempo de leer este humilde fic que fue hecho con muchas ganas de entretenerlos un rato y hacerlos compartir los sentimientos que los personajes iban experimentando a traves de la historia. ¡Muchas gracias a todos!
Ahora pasaré a contestar sus hermosos reviews que me alegran tanto:
-dianalaurazb: ¡Gracias por decirme tus opiniones! lo que te gusto y lo que no. Todo es importante para una escritora aficionada como yo, jeje. De esas cosas una aprende y crece. Muchas gracias por tu apoyo todo este tiempo. Por otro lado estoy totalmente de acuerdo con lo que dijiste con respecto a los fics abandonados, y es por eso que me impuse a mi misma, desde un principio, que si me iba a comprometer con un proyecto así, tenía que estar segura que lo iba a terminar. Sino no hubiese sido justo con los que se tomaron la molestia de leer los capítulos y seguir la historia semana a semana. Por eso mismo, también quise hacer una pausa con respecto a la primera historia, que es esta, y la segunda, que es la que tengo pensada hacer más adelante. Yo sabía que al estar falta de inspiración no iba a terminar haciendo un buen trabajo y los iba a terminar decepcionando. Por ese motivo, preferí tomarme un tiempo y tomarme aquel trabajo con más seriedad y compromiso. Espero poder traerles la segunda parte lo más pronto posible. Espero me sigan apoyando y tengan paciencia. Muchas gracias nuevamente por tu apoyo. ¡Muchos saludos! ^_^
-RequeteMiau: ¡Muchísimas gracias por tus palabras! me alegro que te haya gustado el final. También espero que el epílogo sea de tu agrado. Muchas gracias por tu apoyo. ¡Saludos! ^_^
-Sakmiru: Yo también espero que llegue rápido la inspiración para una segunda temporada, jeje. Muchas gracias por tu apoyo y haber leído mi fic. ¡Muchos saludos! ^_^
-Sakura De Uchiha: ¡Muchas gracias por tus palabras! me alegro que te haya gustado el fic. Espero que la inspiración llegue a mi y así poderles traer la segunda temporada. Hasta entonces y muchas gracias por tu apoyo. ¡Saludos! ^_^
-Jillre3: ¡Muchísimas gracias por expresar tus pensamientos! me alegra que te haya gustado el final a pesar de lo que mencioné antes. Al fin y al cabo, Sasuke cambió y está cambiando. Así que todavía nada esta dicho. En un futuro seguramente va a querer estar al lado de su familia. Va a haber que esperar a la segunda temporada, jeje. ¡Muchos saludos y muchas gracias por tu continuo apoyo! ^_^
-Lydie haley: ¡Muchas gracias por tus palabras! me alegro que te haya gustado el desenlace y también espero que te guste el epílogo. Espero que no sea muy telenovesco como decís vos jajaja. Quise que sea romántico, pero tal vez no medí bien el nivel de dulzura jejeje. ¡Muchos saludos y muchas gracias también por tu apoyo! ^_^
Bueno chicos, sin más que decir, no los entretengo más y los dejo con el epílogo de "Mi familia". Espero sus hermosos reviews que me llenan de energía e inspiración, si me los regalan seguramente muy pronto les traiga la segunda parte, jejeje _ ¡Muchos saludos a todo el mundo y se cuidan!
Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, estos pertenecen a Masashi Kishimoto. Sin embargo, la historia sí me pertenece, y está hecha con los únicos fines de entretenerme escribiéndola y entretenerlos a ustedes con la lectura.
Epílogo: Unidos en la distancia
Un nuevo día se alzaba sobre la aldea oculta de la Hoja. Los rayos del sol iluminaban cada rincón de la aldea, llenando de calidez los corazones de sus habitantes, sobre todo el de una chica pelirrosa, que se encontraba apreciando el paisaje de su aldea, desde la ventana de su habitación de hospital. Ese era el día en que le otorgaban el alta médico, luego de una semana de cuidados y reposo. Realmente se encontraba entusiasmada por volver a su hogar y, de hecho, ya no veía la hora de salir de allí.
- Moo, estoy cansada de estar aquí. Realmente estar una semana metida en este lugar es una pesadilla. Se podría decir que este hospital es como mi segundo hogar, al ser mi lugar de trabajo. Pero una cosa es venir a trabajar y otra muy distinta tener que quedarse aquí por una semana. ¡Es muy estresante!- se quejó en voz alta la pelirrosa, hablando para sí misma- definitivamente voy a tener más consideración con mis pacientes, de ahora en adelante. Ahora comprendo cómo se sienten. Les voy a tener el doble de paciencia- se mentalizó Sakura, como algo a tener en cuenta a futuro.
De repente, unos golpes sacaron a la chica de sus pensamientos en voz alta. La pelirrosa dejó pasar a su visitante y, al ver la cara del mismo, sonrió con calidez.
- ¿Qué haces aquí todavía Sakura? Yo pensé que ya te habrías ido niña- exclamó, con sorpresa, la mujer de rubia cabellera.
- Si, en eso estaba Tsunade sama. Es solo que me detuve a ver un poco la aldea desde la ventana. Hay un buen paisaje desde aquí y el día es muy lindo- se explicó la pelirrosa, volviendo a dirigir la mirada al paisaje que se presentaba a través de la ventana. Sus jades poseían un brillo de anhelo que hasta la antigua Hokage pudo percibir en ellos. Realmente esa niña era un libro abierto a la hora de demostrar sus sentimientos. La rubia suspiró y posó una mano en el hombro de la chica para infundirle ánimos.
- Vamos Sakura, debes irte de una vez. Ya estuviste mucho tiempo en esta habitación la necesito disponible para cualquier otro paciente. Así que ya vete de una buena vez- al principio, la voz de la ex Hokage era de amabilidad pura, pero, a medida que iba avanzando, su voz terminó en una de completo fastidio. La pelirrosa sonrió con nerviosismo, mientras una gota resbalaba por su nuca. Su ex sensei podía ser muy dulce, pero eso no podía durar demasiado. Después de todo era Tsunade shishou. La pelirrosa asintió, para luego despedirse de la rubia y salir tranquilamente por la puerta.
En su recorrido por los pasillos del hospital, no podía dejar de pensar en que algo no cuadraba en esa imagen. Sentía que algo faltaba para que ese día realmente fuera un hermoso día. Pero no sabía qué era lo que faltaba. En eso la luz de la salida la cegó, por unos segundos, obligándola a taparse los ojos con el dorso de su mano. El sol estaba pegando demasiado fuerte para ser tan temprano. Cuando sus ojos se acostumbraron a la luz y dispuesta a seguir su camino a la salida, lo que vio la dejó paralizada, con sus ojos abiertos de par en par.
- Felicidades por tu recuperación Sakura- la aludida llevó su mano a su pecho, tratando de apaciguar a su alocado corazón que no paraba de sacudirse, con claras intenciones de abandonar su cuerpo. Por otro lado, sus mejillas estaban teñidas de un tono carmín que no pasó desapercibido a los ojos de su acompañante, el cual abrió los mismos con sorpresa y desvió su mirada tratando de serenar sus instintos. Por un segundo, la pelirrosa se le había antojado muy tierna, provocándole unas terribles ganas de abrazarla. Pero debía comportarse como un caballero y mantener sus sentimientos a raya. La pelirrosa se sorprendió ante tal reacción del moreno y sacudió su cabeza para sacar sus pensamientos. Debía comportase como una adulta, ya no tenía doce años para comportarse de esa forma y sonrojarse por todo.
- ¡Gracias Sasuke kun! ¿A qué debo tu visita?- luego de agradecerle con una cálida sonrisa que hizo palpitar el, antes dormido, corazón del moreno, se animó a preguntar. Sasuke, luego de despertar de su ensimismamiento, procedió a responder. No podía seguir comportándose de aquella forma. Por lo que decidió fruncir su seño y aclarar su voz para volver a una actitud reservada y seria.
- Vine por ti. Te llevaré hasta nues... hasta tu casa- respondió el moreno, corrigiéndose a último momento. Sin embargo, la pelirrosa se concentró en la respuesta completa, sin darse cuenta de la última corrección. Sonrió con ternura e hizo una reverencia para agradecerle al moreno, el cual dibujó una pequeña sonrisa en sus labios y comenzó su camino hacia el departamento de la pelirrosa.
La chica lo seguía de cerca, sin embargo no podía mantener el ritmo de caminata que imponía el moreno. Sentía sus piernas todavía adormecidas, después de estar una semana entera en una cama de hospital. De repente, un pequeño hoyo en la tierra la hizo trastabillar, provocando que se precipitara hacia adelante, directo al piso. La chica cerró los ojos lista para sentir dolor, pero este no llegó. Todo lo contrario. Algo cálido y cómodo mantenía todo su peso. Al abrir los ojos, no pudo evitar encontrarse con el pecho del moreno y, al levantar su mirada, se cruzó con los ojos negros que tanto la enamoraban.
- ¿Te lastimaste Sakura?- la pelirrosa se sonrojó al ver la preocupación en la mirada del moreno, pero rápidamente negó con la cabeza, contestando así a la pregunta del chico. Los dos seguían en aquella posición. Él sentado en el piso y ella recostada sobre su pecho, entre las piernas del moreno, sin darse cuenta que una gran cantidad de gente se acercaba, deseosa de ver la escena. Sasuke fue el primero en salir de ese mundo que habían formado entre la pelirrosa y él, percatándose de la situación en la que estaban. Suspiró con cansancio y lentamente levantó a la pelirrosa del suelo- ¿puedes caminar o quieres que te lleve en mi espalda?- la pelirrosa reaccionó ante la pregunta y negó rápidamente.
- No te preocupes, Sasuke kun, estoy bien. No me duele nada así que puedo caminar tranquilamente- Sasuke no estaba muy convencido, pero decidió que lo mejor era hacerle caso y no seguir haciendo escenas frente a toda la aldea. La cantidad de espectadores iba en aumento, por lo que lo mejor era continuar con el camino. Pero, antes de seguir, decidió tomar la mano de la pelirrosa. Acto que sorprendió a la aludida.
- Lo mejor va a ser que te tome de la mano, así nos aseguramos que no te caigas- explicó el moreno rápidamente, evitando la mirada de la pelirrosa. Si la miraba seguramente ella podría notar su leve sonrojo y su orgullo de Uchiha no se lo permitía. La pelirrosa rio bajito, divertida por la reacción del moreno y asintió siguiendo los pasos de Sasuke, retomando, nuevamente, el camino hacia su departamento.
Al llegar al departamento, Sakura no pudo evitar notar que, el mismo, estaba en completo orden y limpio hasta en el último rincón, como si alguien lo hubiese mantenido en toda esa semana. De repente, una idea se le vino a la mente, pero antes de poder formular su pregunta, fue interrumpida.
- Espero que no te moleste el hecho de que me haya quedado en tu departamento esta última semana. De esta forma lo mantuve en condiciones por el tiempo que no estuviste en él- explicó el moreno, aún de espaldas a la pelirrosa. Sentía algo de inquietud por su reacción. "¿Estaría molesta?" Se preguntaba, el moreno, sin animarse a mirar a la chica a la cara.
- ¡Gracias, Sasuke kun!- el moreno sonrió y dirigió su mirada a la chica que le sonreía con agradecimiento- de hecho, te podrías haber quedado sin que tuvieras que molestarte en mantenerlo en orden. Definitivamente nunca lo mantuve tan limpio como lo has dejado tú- confesó, la pelirrosa, con algo de pena. Realmente Sasuke era muy meticuloso en esas cosas. Se notaba a simple vista.
- Era lo mínimo que podía hacer, Sakura. Muy bien ahora ve a recostarte que veré lo que hay para hacer de almorzar- Sakura abrió los ojos con sorpresa y estaba lista para negar, cuando el moreno la tomó de la mano y la arrastró directo a la habitación, sin darle la oportunidad de negarse- no voy a permitir que te pongas a cocinar. Fin de la conversación- Sasuke la recostó sobre su cama y la arropó. Sin embargo, nunca le dirigió la mirada a la chica. De hecho, no se animaba a hacerlo. Sentía que su vanos intentos de mantenerse serio se vendrían abajo y sus nervios serían descubiertos por la pelirrosa. Se estaba comportando como un verdadero tonto ante Sakura. El antiguo Sasuke Uchiha nunca se hubiera tomado tantas molestias por la chica, pero ahora las cosas eran completamente diferentes. Él debía cuidar a su familia y eso haría, aunque su orgullo de hombre recio se viera pisoteado por él mismo y sus intenciones se vieran expuestas. Pero solamente lo haría delante de su pelirrosa. No perdería su orgullo frente a nadie más que ella y por ella.
- ¡Sasuke kun!- llamó suavemente, la chica, antes de que el moreno abandonara la habitación. Sasuke no pudo evitar voltear su mirada hacia ella. Lo que vio en sus jades le llenó su pecho de calidez. Una mirada llena de amor y agradecimiento le era regalada por la pelirrosa. Una mirada que mataría por ver una y mil veces más. La chica posó su mano en su vientre y cerró sus ojos con una sonrisa grabada en sus labios- Tu hijo y yo te amamos- su corazón, una vez más, palpitó como lo había hecho a la salida del hospital. El tiempo se detuvo y solo ellos existían en ese mundo. Sasuke abrió sus ojos, de par en par, sin poder creer aquello. Sin embargo, ni una palabra pudo escapar por sus labios ante la sorpresa y el poder de esa frase. Lo único que hizo, luego de despertar de su estupor, fue asentir y retirarse de la habitación, dejando a una emocionada pelirrosa, que cubría su rostro, ocultando las lágrimas de felicidad que sentía en ese momento. Si eso era un sueño, definitivamente no quería despertar.
Por otro lado, al llegar a la cocina, el moreno se apoyó en la pared y, lentamente, se fue deslizando por esta, hasta caer sentado en el suelo. Estaba pálido. Nunca imagino sentirse de esa manera. Pero no era por arrepentimiento. Lo que sentía era algo que hacía mucho no experimentaba. Era una calidez en su pecho. Esa calidez de tener una familia que lo amaba. Sasuke se tapó su rostro con su mano y empezó a frotarlo tratando de salir de su estupor. De repente, la retiro asustado. Esta estaba mojada. Al pasar su mano nuevamente por su mejilla terminó por entender lo que ocurría. Estaba derramando lágrimas. Uchiha Sasuke estaba emocionado. Una pequeña sonrisa surcó sus labios y luego comenzó a reír con gracia.
- Realmente soy patético- se recriminó, él mismo, en un susurro. Sin poder borrar esa sonrisa de felicidad de sus labios. Daría todo para proteger ese sentimiento. Por ende, daría todo para proteger a su familia. Su vida. Le entregaría su vida a su familia, desde ese momento y para siempre.
La oscuridad se cernía sobre la aldea de la hoja. Sakura yacía sumergida en el cálido baño de espuma que se había regalado, para relajarse, luego de esos últimos días de estrés. Se sentía flotar en una nube. Realmente podía tocar el cielo con las manos ante la actitud que Sasuke estaba teniendo. Él era Sasuke Uchiha, pero no el Sasuke Uchiha de los últimos años. Este era uno nuevo, completamente renovado y el cual amaba mucho más que antes. Ese era el padre de su hijo y su nuevo compañero de vida. Lo amaba completamente y lo amaría hasta el fin de sus días. Una pequeña risita se escapó de sus labios y luego una suave melodía comenzó a brotar de sus labios. Melodía que fue escuchada por el moreno, al otro lado de la puerta. Este sonrió y se dirigió a la habitación de la pelirrosa. El ropero llamó su atención y decidió buscarle una prenda para dormir a la chica. Seguramente no había escogido nada aún, por lo que él la ayudaría. Al abrir el mismo, comenzó a rebuscar y lo que vio le hizo activar el sharingan y el rinnegan, en un segundo. Una conocida prenda se hizo visible y con recelo la tomó con su mano. Un chirrido, sonido parecido al piar de millones de aves, se empezó a escuchar por toda la habitación y Sakura salió disparada a la misma para ver lo que estaba sucediendo. Al llegar, lo que vio la paralizó.
- Sasuke kun ¿qué le hiciste a esa prenda?- Sasuke se limpió su mano del resto de cenizas que habían quedado, luego de incinerar la prenda con su chidori. Por último, se sacó su remera y se la aventó a la chica en su cabeza, pasando por su lado para salir de la habitación.
- No la necesitarás más. Te regalo mi remera ya que ahora eres mi mujer. El símbolo de los Uchiha te representa mejor. Y vístete de una vez porque sino no me hago responsable de lo que pueda sucederte, Sakura. No voy a detenerme si te veo una vez más con una simple toalla cubriéndote- finalizó el moreno, saliendo de la habitación y azotando la puerta. Por otro lado, la pelirrosa se asemejaba a un tomate bien maduro. Cayó al piso de rodillas y se cubrió la cara con la remera del moreno, ocultando su vergüenza.
- ¡Sasuke kun no baka!- gritó a todo pulmón la chica. Grito que fue escuchado por el moreno, el cual sonrió con suficiencia y se sentó en el piso para esperar a que la chica estuviera lista para entrar. Igual no se detendría de hacerla suya al verla con una remera de él puesta. Pero eso Sakura lo sabría en el momento en que él mismo se la quitase. Solo le daba unos minutos más para reponerse de la vergüenza.
Los días fueron pasando y los momentos de felicidad de Sakura fueron tornándose cada vez más frecuentes. Sasuke se estaba comportando muy atento y la estaba tratando como a una verdadera princesa. Pero durante las noches, el moreno, no perdía oportunidad para hacerla suya, alegando que era su premio después de todas las atenciones que estaba teniendo con ella. Sakura en principio se resistía, sin embargo no tardaba mucho en caer rendida en los encantos del moreno. Tampoco se podía hacer rogar demasiado, tener a Sasuke, en frente suyo y enfocado en esos planes, la llevaban a la completa locura. Verdaderamente Sasuke la enloquecía de placer.
Sakura, de solo pensarlo, enrojecía de la cabeza a la punta de los pies. Esa era una de las facetas del moreno que no conocía, pero que, sin embargo, el moreno se había empeñado en hacérsela conocer, en esa última semana.
Esa misma noche había sido una de esas noches de pasión. Sin embargo, luego de aquello, Sasuke se había quedado profundamente dormido, pero ella no podía conciliar el sueño. Lo único que podía hacer era mirarlo dormir y sentir una opresión en el pecho. No entendía ese sentimiento. De repente un recuerdo vino a su mente.
Flashback
- Sasuke kun ¿te puedo hacer una pregunta?- el moreno asintió enseguida, a lo que la pelirrosa terminó de juntar fuerzas, para poner en palabras sus pensamientos- ¿Qué va a pasar ahora... con nosotros?- la chica se apegó más a él temiendo su respuesta. Tenía miedo de que el moreno decidiera irse y la dejase allí sola.
- Sakura, no sé qué es lo que esperas que conteste...- la chica se tensó temiendo lo peor. Se iría. Se iría y la dejaría sola nuevamente- ...sabes que yo no pertenezco a un solo lugar y que Konoha nunca me va a perdonar por todo lo que hice...- Sakura comenzó a hipar y a sollozar. Sasuke solo la pudo atraer hacia él tratando de calmarla un poco y continuó- ...pero hay algo que te puedo prometer. Tú y mi hijo son mis prioridades y prometo estar contigo y con él siempre que me necesiten. Solo llámame y vendré enseguida. No importa lo que esté haciendo. Lo dejaré todo y te vendré a ver. Solo necesitas llamarme, Sakura- la chica se apretó más al pecho del moreno, sin poder dejar de llorar, pero esta vez de emoción, ante las palabras del moreno. Él no viviría con ella, pero, siempre que ella o su hijo lo necesitasen, él vendría sin importar nada más. De una forma u otra lo comprendía- Yo entendí que no puedo negar lo que siento por ti, ya no puedo negarlo, Sakura- la chica se alejó un poco y lo miró sorprendida, "¿acaso eso era un tipo de confesión?" Pensó la pelirrosa, pero todos sus pensamientos se fueron al caño cuando los labios del moreno apresaron los suyos en un beso lleno de pasión y... ¿amor?... sí... amor con todas las letras. Porque ella lo sentía en ese beso. No necesitaba palabras para entenderlo. Ese beso se lo decía todo.
Fin Flashback
Sasuke se iría. Podía sentir que ese momento no estaba muy lejano y eso la estaba inquietando. Sin embargo, debía confiar en él. Él le había hecho una promesa y confiaba en que él la cumpliría. Sin poder evitarlo, llevó su mano a la mejilla del dormido moreno y lo acarició con ternura. De repente, la chica vio al moreno abrir sus ojos y mostrar sus profundos pozos negros. Sorprendida, la pelirrosa quiso alejar su mano, pero Sasuke tomó su muñeca impidiéndoselo, llevando la palma de su mano a su mejilla nuevamente y reteniéndola allí con su propia mano sobre la de la pelirrosa.
Sakura se sonrojo ante el contacto, pero sus ojos no lograban desconectarse de las profundas orbes del moreno. Onix con jades conectaban perfectamente. Sakura sentía como si con su mirada, el moreno tratara de leer sus pensamientos y, por un momento, se sintió como un libro abierto ante él. Las palabras que el moreno pronunció se lo terminaron de confirmar, ella era transparente ante él.
- Mañana me iré Sakura. Pero recuerda lo que te dije. No lo olvides por nada del mundo. Por ustedes dejo todo ¿me oíste? ¡TODO!- Sakura sintió el escozor en sus ojos, podía sentir las lágrimas deseosas de salir, pero las retuvo con todas sus fuerzas. Debía ser fuerte. Finalmente, cerró sus ojos y dibujó la mejor sonrisa forzada que pudo, pero eso no podía engañar para nada al moreno. Él había aprendido a conocerla, en esa última semana, como no lo había hecho en toda su vida.
La pelirrosa lo había llevado a querer conocerla cada vez más. Necesitaba saber todo de ella. Había aprendido y memorizado cada gesto de Sakura y él conocía perfectamente cada sonrisa de la chica. La de completa felicidad, la de calidez, la de orgullo al haber ganado una discusión, la que indicaba sus travesuras y aquella que estaba viendo ante sus ojos. Aquella que lograba partirle el corazón con solo verla un segundo. Aquella sonrisa que ocultaba un profundo dolor y que intentaba hacerla parecer fuerte, pero que, realmente, la hacían ver como una pequeña niña, necesitada de amor y protección. Sasuke no pudo evitar atraerla a su pecho y abrazarla fuertemente, infundiéndole todos sus sentimientos en ese contacto que la pelirrosa aceptó gustosa. Esta lo único que podía hacer era aferrarse fuertemente al pecho del moreno y sentir su calor para aminorar el frío que la soledad le hacía sentir. Definitivamente, en esa semana se había acostumbrado a la cercanía del moreno y sería difícil la separación, pero no sería egoísta con él. El moreno ya había tomado una decisión y ella había estado de acuerdo. Además no sería una despedida para siempre. Él estaría al pendiente de ella y de su hijo. Ahora ella tenía un bebé en su vientre. No estaría sola nunca más. Su bebé sería su compañía y fortaleza en adelante.
El día siguiente había llegado. El atardecer se hacía presente frente a ellos. Los últimos rayos de sol se iban ocultando, avisando la llegada de la noche y la inminente despedida de una pareja.
Sasuke y Sakura yacían sentados en un peculiar banco, ubicado en el camino que llevaba a la salida de la aldea. Se encontraban en ese lugar que tantos recuerdos les traía. Recuerdos que quisieran nunca haber experimentado pero que, sin embargo, representaban un importante momento en sus vidas.
Ese día Sasuke se iba para nunca volver. Sakura quiso detenerlo con sus fuertes sentimientos por él. Pero fue rechazada cruelmente y abandonada en ese lugar. Ahora esa pareja rememoraba ese momento en sus mentes, sentados en aquel banco, abrazados y sin ánimos de separarse. Lentamente, Sasuke se fue separando de la pelirrosa, separación que iba trayendo consigo mucho frío al corazón de la pelirrosa. Los dos se pusieron de pie y se quedaron mirando fijamente por unos minutos. Sus ojos decían todo aquello que no se podían expresar en palabras, pero que, sin embargo, lograban expresar más que todas ellas. Finalmente, Sasuke rompió el silencio.
- Sakura debo irme. Cuídate mucho y cuida a nuestro hijo. Cualquier cosa llámame por favor- Sasuke la tomó por el hombro y la hizo mirarlo a los ojos para demostrarle que eso era más que un aviso, era un pedido. Necesitaba estar seguro que, ante cualquier emergencia, él estaría enterado de todo. La pelirrosa asintió con una cálida sonrisa.
- Tranquilo Sasuke kun. Cualquier cosa la sabrás rápidamente- Sasuke asintió y sin más se giró para emprender su camino hacia la salida. Sakura por un momento entró en pánico. Las imágenes del pasado volvieron a su mente, rememorando la partida del Sasuke de doce años y aquellas, palabras que a continuación salieron de su boca, brotaron como si su vida dependiese de aquello.
- ¡No hagas eso Sasuke, tú no tienes que estar solo! Tú me enseñaste lo dolorosa que puede ser la soledad. Ahora yo entiendo ese dolor. Ahora tengo una familia y a mis amigos, pero si tú te fueras, Sasuke, sería lo mismo que estar sola- Sasuke se sorprendió ante aquellas palabras. Tanto que sus ojos se abrieron de par en par y su mente lo llevó a aquel momento en que tenían doce años de edad. Aquellas mismas palabras eran pronunciadas por Sakura, nuevamente. Cerró sus ojos, bajando su cabeza y apretando su puño fuertemente- ¡Sasuke, te amo tanto que ya no puedo soportarlo! Si tú te quedas conmigo te prometo que no te arrepentirás. Cada día será de alegría. Yo puedo darte felicidad. Haré todo por ti, Sasuke. Así que... ¡Por favor, te lo imploro, no te vayas! Haría lo que fuera por darte felicidad, te lo juro. Por favor, quédate conmigo... y si no puedes, llévame contigo entonces...- Sakura comenzó a derramar lágrimas, una detrás de la otra. No podía detenerse. Sasuke lentamente se fue girando y en su mirada había dolor, pero, sin embargo, una pequeña sonrisa ladeada se dibujó en sus labios.
- No has cambiado, Sakura. Sigues siendo una molestia- Sakura volvió a rememorar ese momento y su corazón se contrajo sabiendo lo que seguía. En efecto, Sasuke se posicionó detrás suyo. Ella podía sentir su respiración en su nuca y su cuerpo temblaba ante la cercanía de aquel hombre. La situación se parecía, pero ellos habían cambiado totalmente- Sakura... Gracias- la chica sonrió con tristeza y cerró los ojos esperando lo que seguía. Ella sabía que terminaría igual. Pero en su corazón dolía saber que la dejaría allí como aquella vez. Sin embargo, lo que pasó la descolocó totalmente.
Sasuke la tomó de su muñeca y la giró en un movimiento ágil, para luego unir sus labios con los de ella en un beso lleno de amor, pasión y necesidad. En ese beso demostraba que realmente odiaba dejarla, pero debía hacerlo. Sin embargo, también demostraba que eso no sería un "Adiós", sino un "Hasta pronto". Fue allí cuando Sakura comprendió que ese momento no se parecía en nada a sus memorias de los doce años. Ese Sasuke no se iba por venganza. Ese hombre volvería. Definitivamente, volvería allí nuevamente y la haría la mujer más feliz del mundo. Ella lo podía sentir todo en ese hermoso beso que quedaría grabado en sus memorias, borrando por completo aquella despedida a sus doce años de edad.
Finalmente, Sasuke, se separó con lentitud y, aún con sus ojos cerrados, juntó su frente con la de la pelirrosa, manteniendo ese contacto por unos minutos.
- Prometo que volveré pronto, Sakura. Te amo, no lo olvides nunca. Los amo a los dos- finalizó el moreno, posando su mano sobre el vientre de la chica por unos segundos. Finalmente, se separó y desapareció en una nube de humo, dejando a Sakura, allí sola, con la mirada perdida y sus mejillas bañadas en lágrimas.
- Hasta pronto, Sasuke kun. Nosotros también te amamos- susurró Sakura al aire, acariciando su vientre, mientras una cálida sonrisa surcaba sus hinchados y rojos labios, gracias a aquel beso que Sasuke le había regalado.
Los días, así como las semanas y los meses, fueron pasando para Sakura. Luego de la partida de Sasuke, ella había intentado seguir adelante. Realmente se había esforzado para no sentirse sola. Para eso debía convivir más con sus amigos. Enfocarse en ella misma y en su rutina diaria. La vida seguía para ella y su hijo que venía en camino.
Sus amigos no la dejaban nunca sola tampoco. Ellos la ayudaban siempre que ella los necesitaba. Temari, Ino y Hinata la acompañaban en todo momento. Iban de compras juntas. Cocinaban juntas. Estaban siempre tan unidas que no le daban tiempo a deprimirse. Realmente estaba tan agradecida con ellas.
Por otro lado, Shikamaru y Sai, obligados por sus esposas, siempre la ayudaban cuando requería de la ayuda de un hombre. Pero, sin embargo, con el que más contaba era con su hermano del alma, Naruto. Ella no necesitaba llamarlo para que él estuviera allí con ella. Sakura se negaba muchas veces, con la escusa de que tenía que ocuparse de su esposa, pero Naruto negaba y decía que así como se ocupaba de su esposa, también debía velar por el bienestar de su hermanita. Sakura lo único que podía hacer era sonreír agradecida. Naruto cada día se volvía más y más maduro, provocando en Sakura melancolía. Ella todos los días se preguntaba cómo era que el tiempo había pasado tan rápido.
En todos esos meses no había tenido noticias de Sasuke, pero confiaba en su bienestar. Debía confiar en él a toda costa.
Ahora con ocho meses y medio de embarazo, Sakura se encontraba viviendo en la casa de Naruto y Hinata. Naruto le había suplicado que aceptara quedarse con ellos. Él quería estar tranquilo teniéndola cerca por cualquier cosa. En principio, Sakura no quería, pero Naruto y Hinata habían insistido tanto que no le había quedado otra que aceptar.
Temari, Ino y Hinata ya habían tenido a sus hijos. Temari y Shikamaru, tuvieron un pequeño niño, llamado Shikadai, el cual contaba con casi tres meses de vida. Hinata y Naruto tuvieron también un hermoso rubio llamado Boruto, que ya tenía casi dos meses. Y, por último, para cerrar el trío de mosqueteros, Ino y Sai, también tuvieron un varón al cual nombraron Inojin, que estaba por cumplir un mes de vida. Sakura, luego de esta racha de varones, se estaba resignando a que el suyo también lo fuera. Eso le causaba gracia. Una generación de puros varones. ¡Qué locura!
Ese día, Sakura se encontraba en casa de Naruto y Hinata cuidando al pequeño Boruto, mientras Hinata había ido de compras. El pequeño rubio se encontraba en sus brazos, mientras ella descansaba en una silla balancín, moviéndose de adelante hacia atrás, tratando de hacer dormir al bebe. Sin embargo, este se negaba a cerrar sus azules orbes que se encontraban prendados de los jades de Sakura, mirándola atentamente. Sakura estaba embelesada por aquella mirada penetrante que el pequeño le brindaba. Era como si le estuviese queriendo decir algo con ese simple contacto visual.
- ¿Qué sucede Boruto, acaso no tienes sueño, hermoso?- el niño pestañeó lentamente como contestando a su pregunta. Sakura sonrió enternecida. Acercó su dedo a la pequeña mano del bebe y este tomó su dedo índice, haciendo presión, como si no quisiera que la pelirrosa se fuera. Sakura volvió a sonreír con ternura- Tranquilo pequeño, tía Sakura está aquí, no se irá a ningún lado- de repente Boruto, dibujó una pequeña sonrisa en sus labios y sus pequeños ojitos azules adquirieron un cálido brillo. Sakura se sorprendió ante aquel gesto. Enseguida, el niño soltó su dedo y dirigió su manito a la mejilla de Sakura, sorprendiéndola aún más. Al observar la manito del bebé la noto mojada. Sakura abrió sus ojos al descubrir que aquella humedad se debía a sus propias lágrimas, ella estaba llorando- ¿acaso me estas consolando, bonito? Sabes que eres un ángel. Igual que tu padre. Deseo de todo corazón que seas igual que él y obtengas su fortaleza y gran corazón- susurró, Sakura, cerca del oído del Boruto y este rio ante las coquillas que Sakura le producía con su respiración y su cabello. Sakura también rió complacida.
Unos pasos se escucharon, dirigiéndose a la puerta de la habitación, y esta se abrió lentamente mostrando la figura de Hinata entrando por la misma.
- ¡Tadaima! Sakura chan, Boruto chan- avisó Hinata y Sakura asintió con una sonrisa que Hinata correspondió- Boruto chan aún está despierto- se sorprendió al ver a su pequeño mostrando sus azules con ánimo y sin rastros de sueño.
- Al parecer no soy buena haciéndolo dormir, Hinata- confesó la pelirrosa, emitiendo un suspiro de derrota. Hinata negó con una sonrisa.
- No tienes la culpa, Sakura chan. Boruto tiene mucha energía igual que Naruto kun- las dos rieron ante esa comparación. Y cómo no iban a tener el mismo carácter si hasta su figura era igual. Como dos gotas de agua. Lentamente, la pelirrosa se fue poniendo de pie y cuando iba a terminar de enderezarse, una puntada en el vientre la obligó a contraerse, preocupando a Hinata- Sakura chan, ¿estás bien?- Sakura sonrió y probó enderezarse nuevamente, pero otra puntada la volvió a aquejar.
- Toma a Boruto Hinata, rápido- la aludida, enseguida, tomó al pequeño y lo colocó en su cuna, para, luego, acercarse rápidamente a la pelirrosa- Hinata, escúchame bien, estoy empezando con las contracciones, necesito ir al hospital- Hinata asentía a cada palabra mencionada por la pelirrosa- llama a Naruto y dile que venga...- sin embargo, no pudo continuar, ya que una contracción la obligo a contraerse, perdiendo las fuerzas en sus piernas, obligándola a precipitarse contra el suelo. Hinata, antes de que la pelirrosa se hiciese daño, la tomó fuertemente y la ayudó a sentarse en el suelo- Hinata rompí bolsa...- exclamó alarmada la pelirrosa y eso fue lo que llevó a Hinata a contactar rápidamente a su marido, sin perder más tiempo- Aguanta pequeño, un poco más. Espera a tu tío para que nos lleve. ¡Por favor!- rogaba Sakura a su bebé, entre una contracción y la otra.
Diez minutos habían pasado cuando Naruto llegó rápidamente para llevar a la pelirrosa al hospital. La tomó rápidamente en brazos y comenzó la carrera hasta allí.
- Naruto, por favor, manda a buscarlo. Apenas puedas, manda a llamarlo. ¡Por favor! Yo sé que tu sabes dónde está- Naruto abrió los ojos sorprendido, para luego poner una mirada triste- no pongas esa cara Naruto. Por eso es que yo estoy tranquila. Si tú al menos sabes dónde está eso a mí me deja tranquila- Naruto asintió con una sonrisa que tranquilizó a la pelirrosa.
- Él siempre me pregunta por ti y por su hijo, Sakura chan. Él mismo me pidió que los cuidara y estuviera pendiente de que a ti y a tu bebé no les faltara nada- Sakura sintió una gran calidez en su corazón que la hizo olvidarse por un momento de todos sus dolores. Sin embargo, las contracciones cada vez eran más seguidas, haciéndola saber que la llegada de su bebé estaba cada vez más cercana.
En medio del bosque, un moreno se encontraba descansando sobre el tronco de un árbol. De repente, una presión en su pecho y una imagen de la pelirrosa en su mente, lo llevaron a tener un presentimiento. Su ceño se frunció y su corazón comenzó a latir con rapidez.
- ¡Sakura tú...! Mierda...- rápidamente se puso de pie y comenzó la carrera por ver a su pelirrosa. Él podía sentir que ella lo necesitaba- Espérame Sakura, estoy yendo. Solo espera, por favor.
Sakura se encontraba ya en el hospital. Tsunade era la encargada de ayudarla con el parto. Ya casi era la hora de que el bebé naciera, sin embargo, Tsunade de repente comenzó a transpirar y se puso pálida.
- ¿Qué sucede Tsunade sama?- preguntó Shizune, rápidamente. A lo que Sakura agudizó su oído, a pesar de estar enfocada en pujar para dar a luz.
- ¡Sakura espera! El bebé tiene el cordón umbilical rodeándole el cuello- Sakura sintió que el mundo se le venía encima. Ella estaba muy agotada. Estaba pálida y necesitaba que su bebé naciera con bien. Las lagrimas comenzaron a salir de sus ojos, una detrás de la otra.
- Tsunade shishou. Por favor, ¡Sálvelo! Haga lo que sea pero sálvelo, por favor- Tsunade la miró seriamente.
- ¿Con quién crees que estás hablando mocosa? De ninguna manera voy a dejar que a mi nieto le pase algo. Tu solo haz tu trabajo y puja. Esta vez apuesto por la vida de mi nieto y sé que el cordón va dar el largo para que no ocurra nada. ¡Esta apuesta la voy a ganar porque me llamo Tsunade!- Sakura sonrió con cansancio y siguió con su trabajo.
Sasuke corría con todas sus fuerzas. De repente, pudo divisar una cabellera amarilla y su corazón se detuvo por un segundo.
- ¡Sasuke, Sakura está por tener el bebé!- Sasuke pasó de largo por el costado del rubio, sin detenerse en ningún momento. Naruto sintió una fuerte ráfaga pasar por su costado y sonrió- Al fin y al cabo tú ya ibas para ese lado, ¿no, Teme?- susurró Naruto, para sí mismo, girándose y comenzando a dirigirse en la misma dirección que el moreno- Ahora tú y Sakura no necesitan intermediarios. Ustedes ahora están más unidos que nunca- confesó el rubio al aire. Dirigiendo su mirada al cielo azul y sin detener su paso.
Sasuke entró en el hospital de golpe, sorprendiendo a todo el mundo. Este, rápidamente, exigió saber el paradero de la pelirrosa a la recepcionista. Sin embargo, la misma estaba paralizada al ver la imponente y temible figura del moreno, el cual perdía, a cada segundo, la poca paciencia que le quedaba. Naruto, enseguida, llegó al lado del moreno y le habló con amabilidad a la asustada recepcionista. Esta, finalmente, al ver al amable rubio, les indicó a los jóvenes la ubicación de la pelirrosa. Sasuke sin perder tiempo, corrió hacia la habitación de parto. De repente, los gritos de Sakura se escuchaban desde afuera, gritos que lograron sacarlo de sí y entrar al cuarto con desesperación.
- ¡Sakura!- exclamó con fuerza, el moreno, al entrar al lugar. Todos lo observaron sorprendidos ante la inminente llegada. Sakura, desde su posición, le dedicó una cansada mirada que preocupó al moreno, el cual corrió a su lado para tomarla de la mano.
- ¿Qué haces aquí, estúpido Uchiha? ¡Estamos en una urgencia, no puedes permanecer aquí!- Sasuke se asustó ante la palabra "Urgencia".
- ¿Qué le ocurre a mi hijo? ¡HABLA TSUNADE!- exigió el moreno, a lo que la rubia le dedicó una mirada furibunda. ¿Quién se cría ese niñato para hablarle así? Sin embargo, se aclaró la voz y con paciencia le explicó la situación al moreno, el cual palideció.
- Ahora te pido que te vayas y me dejes trabajar- sin embargo, Sasuke, haciendo todo lo contrario se acercó a la pelirrosa y la tomó de la mano fuertemente.
- Me niego. Yo me quedo aquí con Sakura- la pelirrosa le dedicó la mejor sonrisa que pudo, de agradecimiento, a pesar de estar totalmente agotada y pálida.
- Por favor Tsunade shishou, déjelo quedarse...- suplicó la pelirrosa, con las pocas fuerzas que le quedaban. Tsunade suspiró con agotamiento y asintió. Luego volvió a su lugar y allí fue cuando comenzó la lucha por salvarle la vida al bebé.
Sakura pujaba cada vez más pero así como pujaba sus fuerzas se iban perdiendo. Tsunade le pedía una y otra vez que pujara y ella lo hacía. Tendría a su pequeño a toda costa. Sasuke, por otro lado, mantenía sus manos unidas, infundiéndole su apoyo y, de vez en cuando, besaba la frente de la pelirrosa. Esta ya estaba en sus últimas fuerzas y su voz ya era mínima. Sasuke podía ver que ya estaba tomando el color de una hoja de papel y se estaba desesperando. De repente, Sakura emitió un último grito y pujó con todas sus fuerzas. Un llanto inundó los oídos de todos los presentes y Sasuke sintió una calidez apoderándose de su pecho. Lo que vio lo llenó de felicidad. Una pequeña niña llegaba a sus vidas.
- Como lo supuse el cordón dio con el largo suficiente para no asfixiar a la pequeña- Sasuke dibujó una pequeña sonrisa en sus labios y tomó a la bebé con su brazo. La observó embelesado y lentamente la acercó a una exhausta Sakura. Al verla la pelirrosa se emocionó y sonrió con ternura.
- ¡Tsunade Sama, acertó con su apuesta! Esto hay que festejarlo- exclamó Shizune con emoción, mientras que la aludida se sonrojaba y se rascaba el puente de la nariz con nerviosismo. "¡Gracias a Dios! ¡Sino Uchiha me hubiera hecho puré!" Pensaba la ex Hokage- Vamos a festejarlo, Tsunade Sama. Dejemoslos solos - susurró Shizune en la oreja de Tsunade y esta asintió con una sonrisa. Así las dos, finalmente, salieron del lugar, dejando solos a Sakura y Sasuke con la nueva integrante de la familia Uchiha.
- ¡Bienvenida mi pequeña...!- comenzó Sakura, pero fue interrumpida por el moreno.
- Sarada, Uchiha Sarada- Sakura sonrió con ternura y agradecimiento a Sasuke y este la besó con necesidad. Sakura correspondió y luego volvió a observar a su pequeña que los miraba atentamente, como tratando de memorizar las caras de sus papás. Sasuke abrazó a Sakura y acarició la pequeña cabecita de Sarada- Prometo protegerlas con mi vida. Lo prometo- Sakura sonrió con ternura.
- Y Sarada y yo prometemos hacer feliz a papá por siempre. Porque ahora papá ya no está solo. Su familia lo ama y lo amará por siempre- Sasuke se sorprendió ante las palabras de Sakura, para, luego, apoyar su frente en el hombro de la pelirrosa ocultando su sonrojo. La pelirrosa sonrió- papi tiene que acostumbrarse a las muestras de cariño, Sarada. Vamos a tener que entrenarlo- le guiño un ojo a la pequeña y esta dibujó una mueca, parecida a una sonrisa, mientras un pequeño brillo alumbraba sus pequeñas orbes de color del carbón.
En un lugar húmedo y oscuro dos hombres conversaban de varias cosas para pasar el rato, mientras cumplían con su horario de guardia.
- Oye escuchaste que Haruno san ya tuvo a su bebé, al parecer fue nena- comentó uno de los hombres, con voz animada. Pero rápidamente el otro tapó su boca con la palma de su mano.
- Cállate, no hables tan alto que aquel te puede escuchar. Esto no tiene por qué escucharlo él- susurró el otro de los hombres. Retando al primero por su falta de tacto.
- No te preocupes, mira ya está dormido, ni nos escuchó- aclaró el primero, restándole importancia al asunto. Enseguida los dos se alejaron del lugar, conversando de otras cosas.
Lentamente, del otro lado de las rejas, dentro de aquella celda que los guardias habían dejado atrás, alguien abría sus profundos ojos oscuros, mientras una pequeña sonrisa de burla se dibujaba en sus labios.
- Bienvenida pequeña Uchiha. Te estaba esperando...- susurró para sí mismo, aquel prisionero, cerrando sus ojos. Sin embargo, al volverlos a abrir, estos ya no eran negros. Estos eran de un color rojo intenso, demostrando su Sharingan- solo un poco más, un poco más...- terminó por susurrar aquel hombre, aún con esa sonrisa descarada en sus labios.
Fin del Epílogo
T-T Hemos llegado al final T-T buuuu T-T realmente voy a extrañar esta historia. Pero espero que no sea por mucho tiempo, y creo que muchos de ustedes piden lo mismo que yo, ¿verdad? espero no hacerlos esperar demasiado.
Muchas gracias a todos por su apoyo (ya no se cuantas veces lo dije pero no me canso de decírselos jeje) y espero recibir muchos reviews en este último capítulo. Anímenme e inspirenme mucho así no los hago esperar. También cuentenme que les pareció el epílogo.
Muy dulzón, faltó amor, estuvo bien , estuvo pasable, estuvo horrible, jajaja. Lo que me digan sera bien recibido. ¡Los re quiero a todos! Cuídense mucho y hasta la próxima amigos ^_^
