Nada es mío y Joanne (J.K) lo sabe.
¡Besos a Pawina mi Beta y animos a Hera, mi otra Beta que está en pleno semestre!
Nota:
Mi vida es un lio, ¿Me escucháis? ¡Un lio! Siempre hay algo que me hará retrasarme en mis actualizaciones, tengo la pequeña obsesión de querer perfeccionar mi vida entera, así que enserio perdón por el retraso. Sé que muchos tendrán que volver a leer y que probablemente estén esperando la actualización de otro fic mío, ténganme paciencia, estoy a punto de graduarme y eso me tiene los pelos de punta.
Capitulo 8: Le veritá no mentono
"No es necesario mentir para engañar, así como tampoco apuñalar por la espalda para herir"
Para una tarde tan fría, los acontecimientos mantenían en calor a los escasos habitantes de Hogwarts. Poppy que luchaba con su paciente en la enfermería, Harry que esperaba inquieto y Draco, que intentaba calmarlo sin resultados satisfactorios.
—¿Ella está mejor?—Harry se apresuró a preguntar a Poppy, la enfermera guardó las vendas antes de hablar y dirigir una mirada compasiva hacia la mujer en la camilla, Lowell tenía su pequeña cabeza tendida en el regazo de su madre, sus ojos de color azul profundo parpadearon debido a la pesadez del sueño contra la cual un niño nunca podría pelear. Nepeta lo acurrucó en su pecho mientras lo arrullaba con voz dulce.
—No he podido hacer mucho—suspiró Poppy—Estudie para atender magos comunes y corrientes, no lobos—refunfuño hacia Harry, con sus intranquilizados ojos maternales que observaban a Nepeta con preocupación—Según mis conocimientos sanara para mañana si nada es muy grave, le conviene dormir, no sé cómo proceder con ella, me ha gruñido varias veces así que he logrado solo curar su pierna. Temo que el resto de sus heridas sean lo suficiente profundas como para infectarse—el suspiro prolongado que libero Poppy desanimo a Harry, Draco apoyo su mano en el hombro flacucho de Harry en un intento de reconfortarlo. Entonces Poppy dio la vuelta en sus zapatos y miro a Draco.
—Présteme atención, señor Malfoy— Poppy llamó, Draco apartó la vista de la camilla con sus ojos brillantes color plateado expectantes ante las palabras de la enfermera—He tenido muy malas experiencias en este tema, así que prefiero enviarte a ti. Busca al profesor Lupin, él sabrá qué hacer con esta chica y con el cachorro, o al menos la calmara.
Después de recitar con cuidado, Poppy enfilo hacia su despensa en busca de alguna poción que Harry no supo reconocer, ella se giro con brusquedad al ver que Draco no había dado ni un paso hacia la salida— ¡¿Pero qué esperas?!—Gimió exasperada— ¡Ve!
Draco gruño en protesta, muy bajo, porque Poppy le habría reprendido si no, giro sobre sus talones y marcho hacia la salida con algo de su pomposo orgullo alfa desinflado. Esta vez fue Harry quien envió un gesto conciliador para calmarlo. Una vez que el rubio desapareció de su vista, Pomfrey le sonrió con todo sus dientes alineados a la perfección.
—Y tu, cariño—ella canturreo—Iras por Dumbledore, creo que a él le gustaría saber que la población de hombres lobos parece tener una notable preferencia para con Hogwarts.
Fue el turno de Harry de bufar, girar sobre sus talones e irse con algo de su curiosidad innata diezmada.
-VolteDiLuna-
— Severus…—Remus gimió sobre los labios de Severus el cual parecía demasiado entretenido en hurgar bajo la camisa del hombre lobo, los ojos negros parpadearon extasiados. ¿Por qué se había evitado el placer de oír a Remus gemir? El hombre lobo era delgado y presto a todas las caricias que los dedos pálidos con experiencia para preparar pociones le daban, se mordía los labios cuando Severus le apretaba las caderas desnudas para arrastrar sus dedos hasta el pene que esperaba ansioso un poco de atención. Severus no supo como de los besos castos llegaron a aquello, pero no le molestaba continuar.
Volaban como mariposas los besos calientes y la ropa se deslizaba de la piel con facilidad. Los pensamientos atontados del pocionista se preguntaban cómo era posible que aquellos constantes gemidos que Remus liberaba en cada exhalación pudieran ser reales. Bajo su peso, el cuerpo del hombre lobo era manejable. El viejo sofá destartalado donde pretendían hacer el amor crujió cuando Severus se arrodillo frente a Remus para prepararlo, el hombre lobo rio al notar el temblor en las manos de Severus .
—Vamos...—ronroneo. Paso sus delgados brazos cálidos encima de la nuca de Severus para apoyar su mejilla en el hombro desnudo de su pareja, mordió sus labios y Severus se exalto, la entrada de ya estaba húmeda y un suave sonido de chapoteo le siguió al suspiro incomodo de Remus.
Hacía años que no tenía sexo y la sensación de otros dedos allí dentro era casi tan nueva como la primera vez.
—Entra… —el hombre lobo gimió, sus ojos miel brillantes apenas lograban mantenerse abiertos, con sus labios húmedos lleno las mejillas de Severus con besos, el aire caliente y sus cuerpos frescos juntos. Severus pareció dudar— Hazlo ahora o dolerá más después.
Ya no habría enfermeras, ni cachorros molestos que interrumpieran, tampoco malentendidos que pararan las caricias o las resoluciones de hacer el amor. Y aunque Remus temblaba, Severus estaba seguro poder recompensar el dolor.
Entre los jadeos, la picazón debajo de la piel y la incomodidad de doblar las rodillas de Remus sobre sus hombros, Severus se abrió paso con lentitud. La primera vez con Remus fue estrecha y sudorosa, hubo gruñidos y ojos dorados de lobo mirándole, no pudo calificarse como cómodo, pero si placentero.
Fue una algarabía de pasión en su pequeño rincón del castillo, y que importaba si había problemas afuera o si el mundo se caía a pesados, Remus tenía a su pareja y Severus al dulce chico que llamo su atención desde el primer día que lo vio.
Y en ese momento, ni las pesadas decisiones de Dios y su maltrecho destino, podrían cambiar ese hecho.
-VolteDiLuna-
—El director Dumbledore ha dicho que vendrá tan pronto pueda. Te ha enviado esta carta para que la releas, Remus— Harry volvió a la enfermería con una carta en las manos, se había tardado un tiempo porque el director lo había entretenido. Para ese momento ya Remus estaba en la enfermería, Draco y Severus, apartados en un rincón, parecían tener una tensa discusión entre susurros y fuertes ceños fruncidos.
—¿Cómo va todo?— inquirió al acercarse a Remus, el cabello castaño alborotado del hombre descansaba sobre sus hombros cubiertos por un sweater grueso y lanudo donde la marca de una mordida se ocultaba, fue en ese momento quizás que el olor a copula le golpeo de lleno. Los ojos verdes se abrieron sorprendidos y voltearon hacia Severus, que desprendía el mismo olor de almizcle de sudor y sexo. Draco entonces le devolvió una mirada de circunstancias antes de seguir con su reclamo a Severus.
Remus solo se mantuvo tranquilo, su mano en el hombro de Nepeta para calmarla. La mujer loba no estaba acostumbrada a los magos no maldecidos, Remus como jefe de la manda le inspiraba confianza, así que ella parecía más calmada ahora que Remus le acompañaba, no hablaron, solo mantuvieron un tenso intercambio de miradas que por un momento recordó a ese tan famoso "reconocimiento" del cual mantuvieron constancia Draco y Harry en su primer día como lobos. Remus explico con cierta sonrisa satisfecha que nada tenía que ver con lo que acontecía en la enfermería; debido a que el cansancio de Nepeta no la hizo sanar como era debido, su magia estaba debilitada por llevar días sin comer, el hecho de que estuviese sola y en busca de su pequeño cachorro no ayudaron a su estado de salud.
—Solo mantenga la pierna así, por un segundo—Poppy sonrió amable para calmarla, Nepeta era una mujer joven aun con dulces facciones en su rostro suave, aunque parecía sobrio en esos momentos, sentada sobre una camilla con la ropa desgarrada y la piel maltratada—Sus heridas son profundas, aplicare un bálsamo, así no se retrasaran hasta mañana y pronto estarán cicatrizadas, avísame si duele.
—Lamento haber causado todo esto— Draco dijo, apenas él y Severus terminaron sus reproches el uno al otro, Draco se mantuvo un prudente espacio entre él y Harry, Severus en cambio no tuvo problemas, por primera vez, en posicionarse un poco más cerca de Remus.
—No importa…— La voz cansada de Nepeta negó con calma. La mano de Remus seguía apretada con fuerza en el hombro sano y al contrario de lo que se creería ese gesto parecía darle más confianza —Estaba herida desde mucho antes, en todo caso, protegías a tu pareja—ella se encogió de hombros, mientras Draco pasaba a un instantáneo color rosáceo en las mejillas pálidas.
Severus alzo una ceja desconcertado, sus ojos negros giraron hasta Draco, filosos y listos para apuntar acusaciones a su alumno.
—Te equivocas—gimió Draco con voz ahogada, algo ronca—Somos solo compañeros. Fuimos mordidos el mismo día.
Nepeta cabeceo, sus ojos grises parpadearon para luego suspirar abatida.
—Supongo que estoy tan cansada como para confundir olores—mientras Poppy revisaba con calma otras heridas de menor grado Nepeta alzo a Lowell, ya dormido, lo apoyo en su hombro para acunarlo con calma, su mejilla se apoyo en el pequeño cuerpo de su cachorro y suspiro aliviada. Remus supo reconocer todo el placer de al fin tener a su hijo sano y salvo en sus brazos en ese suspiro—Si es así, perdón por ello.
Draco negó con algo de vergüenza en su rostro serio, Poppy a su vez corto las vendas sobrantes e inspecciono su trabajo con una buena expresión en el rostro.
—Muy bien linda— canturreo la Medimaga—Estas lista, estoy segura que con una buena cama y comida todos esos moretones desaparecerán para mañana.
—Muchas gracias—Nepeta asintió. Poppy le sonrió, le ordeno que se recostara un rato para intentar dormir. Sobre muchas almohadas mullidas Poppy acomodo la espalda de Nepeta, en su regazo Lowell se acurruco, con un dedo en su boca.
—Vaya, vaya—la anciana voz de Albus balbuceo con diversión cuando entro a la enfermería—Parece que mi colegio es un buen lugar para los lobos y sus escondites, no esperaba que la criatura que tenía tan asustado a Hagrid fuese una joven tan bonita. Soy Albus Dumbledore, el director de esta institución.
Nepeta acepto el halago, cabeceo respetuosa al presentarse, aun encantadora a pesar de su estado maltratado. Harry se asentó junto a Remus y le entrego la carta que había estado en sus manos desde que regreso de la dirección, Poppy lanzo unos rápidos hechizos de limpieza sobre la herida y se aparto para darles espacio.
—Le debo mucho, señor— Nepeta murmuro, arreglo la posición de Lowell en su regazo, sin ponerse de pie, porque Poppy fue muy específica en cuanto a los movimientos que no podía hacer—Han cuidado de mi cachorro, me siento apenada de haber desconfiado de todos ustedes.
Albus soltó una risa suelta.
—Oh, querida. Es natural—negó el viejo. El hombre, lleno de confianza, se sentó al pie de la cama con una gran sonrisa—pero lamento decirle que solo podre darle estancia por muy poco tiempo, me temo que sería muy inconveniente que residieran aquí personas ajenas a la institución.
—Es suficiente algunas semanas, no molestare más de lo requerido.
—Oh—susurro complacido—Muy bien. En todo caso, me veo en la necesidad de preguntar como termino en este estado— Los ojos de Albus brillaron, esta vez, con algo de seriedad — ¿Fue acaso usted atacada?
Un largo silencio se extendió después de la pregunta, Nepeta lo pensó y solo unos minutos después pudo hablar con claridad en su voz.
—No solo a mí—admitió con voz pesada. Harry presto más atención a sus palabras. Impresionado por el dolor que se reflejaba en los ojos de la mujer— Toda mi manada, mi tribu. Intentaron asesinar a gran parte de nuestros hombres, los betas no pudimos luchar, la mayoría tenia crías o estaba en estado, así que solo nos dimos a la fuga. Me separe del grupo para despistarlos, no supe nada más de los demás después de eso—ella hizo un gesto triste con su cabeza, apretó más su agarre sobre el niño para seguir — Mi cachorro estaba enfermo cuando escapamos así que solo me quedaba correr en mi forma humana, me di cuenta de que tendría que dejarlo en lugar seguro para despistar a los otros lobos si quería que Lowell viviera, debió despertar porque no lo encontré cuando volví.
— ¿Eran lobos? ¿Una manada como ustedes?—Harry estuvo alerta de cada detalle que ella contó, le sorprendía que manadas lucharan entre ellos con tal ferocidad— ¿Es eso normal?—pregunto, su voz teñida de sorpresa—¿Qué peleen entre manadas es normal?
Nepeta negó con un suspiro pesado atascándole la garganta.
—Por lo general siempre se tiene establecido los límites que ocupan cada manada. No hay peleas más que por territorio, pero… —ella pareció dudarlo, sus ojos tristes fueron opacados por una tenue nube friolenta que le oscureció la mirada— En los últimos meses ha habido disturbios en los bosques. Pensamos que era solo rumores hasta que Greyback…
— ¡¿Greyback?!—Remus repitió, su rostro se volvió pálido y endeble apenas confirmo en la mirada de Nepeta la confusión.
— ¿Lo conoces?—Algo en los ojos maltratados de Nepeta brilló.
—No—tartamudeo Harry enseguida, miro hacia los inexpresivos ojos de Draco que frunció el ceño incomodado—Tal vez, posiblemente. Nadie está muy seguro de ello. Nuestro guía fue, mordido por él…
— ¿Cómo es que dos chicos de su edad han sido mordidos en un lugar como este?—inquirió Nepeta —Hay mucha magia aquí, los lobos evitamos lugares con tanta magia blanca, suele rechazarnos.
Ambos mostraron expresiones angustiadas.
—Hubo un ataque justo aquí en Hogwarts, ha habido muchos alrededor de todo el país —Aclaro Remus—hay hombres lobos por toda Europa. Ha habido ataques en cada lugar y cada vez son más, los gobiernos mágicos han llegado a tomar represalias—expreso con angustia—Tememos que afecte los pocos derechos que tienen los lobos en sociedad.
—No pensé que fuera tan grave—Nepeta mordió su labio aun raspado, suspiro con la intranquilidad en sus ojos grises. Lowell, inmutable, chupo su dedo y apretó su pequeña mano en el vestido despedazado de su madre
—Estamos en una situación desesperada—Acepto Dumbledore con pesar, sus manos arrugadas acariciaron la mano que Nepeta tenía en su regazo. Remus se sorprendió de que ella no reaccionara arisca al toque—Es por ello que necesitamos toda la información necesaria para minimizar cualquier mal a los inocentes.
—Pensé que no estábamos involucrados en todo esto— reprocho Severus—El ministerio no quiere tu ayuda ¡Eso dijiste!— Remus poso una mano en el brazo de Snape y negó, sus ojos marrones hablaron de calma, Nepeta vio en ellos una buena pareja que sería prospera.
—El ministerio —Albus suspiro—ha cambiado de opinión.
Señalo con sus dedos nudosos la carta abierta que Remus sostenía en las manos, el licántropo se mostro sorprendido de ver el sello de cera del ministerio roto y un pedazo de pergamino asomado ya. Con las manos agiles Remus desdoblo y leyó la carta, sus ojos miel atentos y serios lamieron cada letra con ahincó, Severus no pudo dejar de notar cuanto fruncía el ceño Remus a medida que leía la carta.
—Esto es más de lo que podemos hacer, Albus.
— ¿Qué dice?—Harry saltó, intento ver por encima del hombro de Remus, pero Draco lo detuvo.
—No es el momento—le gruño. Harry se mofo en silencio de la seriedad de Draco, pero a pesar de ello se mantuvo quieto.
Dumbledore se puso de pie.
—Con su permiso, señora Poppy. Joven Nepeta, dejare que descanse pero hablaremos en privado luego. Ustedes—se dirigió a Remus y los chicos —Síganme a mi oficina, hablaremos más cómodos allí.
-VolteDiLuna-
La oficina de Dumbledore estaba cálida, frente a la chimenea Remus no se dio el tiempo de disfrutar los detalles de los cuadros que lo miraron, su atención estaba en la carta y en la letra pulcra del ministro. Draco le miró pasar con calma cada vez que frunció el ceño o hubo un pequeño cambio en su rostro. Igual Severus se mantuvo atento, sus ojos filosos brillaron en la oscuridad de la habitación, y Harry, que se mantuvo inocente de las miradas ariscas que Snape y Malfoy se mandaron, acepto la taza de té que Dumbledore le ofreció.
Remus paro su caminata en un punto muerto frente a la chimenea, sus labios susurraron apenas las últimas palabras de la carta, recito el "Se despide con un cordial saludo" y, justo después de terminar bramo:
—¡Lo que pide es imposible!— gritó sin darse tiempo a respirar, los ojos de Remus brillaron dorados, su tono de voz exaltado y el porte arrebatado con el que se plantó frente Dumbledore no inmuto al director—Es inmoral.
—Y nuestra única oportunidad—contraataco el profesor Dumbledore, con calma—Muchas vidas podrían salvarse.
—¡Es inhumano! ¡Me niego a hacerlo!
—Me temo que tengo que decir que lo que ellos hacen no tiene ninguna pizca de humanidad—Dumbledore dijo con calma, antes de que Remus volviera a gritar en su cara se dirigió a los lobos más jóvenes—, siempre me ha disgustado ser el proveedor de tales noticias, pero me temo que ha pedido del mismo Ministro Kingsley omití un detalle que ocurrió el día del ataque.
"Oh, claro, un pequeño detalle" Se escuchó a Remus gruñir por lo bajo, sus bufidos siguieron hasta que estuvo lo suficiente cerca de Severus .
—Si capturaron a un lobo ese día—Declaró Dumbledore con tono solemne. Draco en su asiento boqueo perplejo— Y antes de que usted, Joven Malfoy, decida lanzarse a mi yugular para darme una muerte lenta. Le informo que no estaba en mis manos siquiera mencionarlo, hasta el día de hoy.
—Pero teníamos que saberlo ¡Estuvimos allí! ¡Nos concernía!—en vez de Draco, Harry fue el que grito. Con las mejillas rojas y los ojos amarillos se veían enojado, su menuda forma alzada y amenazante, algo que hizo sentir complacido a Draco, su sumiso tenía carácter.
— ¿Y si fue el lobo que nos mordió?—esta vez Draco gruñó— ¡Si fuese él podríamos…!
— ¿Podría qué, joven Malfoy?—Dumbledore inquirió con mesura— ¿Matarlo? ¿Torturarlo? ¿Vengar el hecho de que los haya convertido en lobos? ¿Lanzarse a las garras de un lobo más experimentado que podría darle muerte en segundos?—atacó sin reservas y su expresión friolenta, el aire sabiondo y molesto provocó que Remus pudiera sentir el descontento de Draco a través del collar, en cambio Harry pareció concentrar menos su despecho. El director suspiró antes de relajarse, se sentó pesado en el sillón de su escritorio, ya no parecía estar a la defensiva pero si abatido—Kingsley y yo conocemos a los lobos, sabemos cómo reaccionan y las peculiares características que poseen. Nada hay más peligroso que un hombre lobo con ansias de venganza.
Los ojos azules titilaron compasivos, Draco y Harry volvieron a sentarse aun reticentes.
—Ni nada más terco que un lobo que defiende fiel a su manada, no importa si los actos de esta acarrean muerte y destrucción–negó con pesar.
—Pero Dumbledore— Remus volvió a interrumpir, su rostro esta vez reflejaba su impotencia—Torturarlo—murmuró—y con mi olor.
— ¿Con tu qué?—Severus, que se mantuvo como un silencioso observador, no pudo evitar siquiera lucir reticente. Su olor aun estaba impregnado en Remus, y como las primeras horas del enlace indicaban todo lo que cabía en su cabeza era el hecho de Remus era su pareja y que, en especifico, era suyo y de nadie más.
—Severus— Remus intentó explicar.
—Claro, Claro—Albus canturreó—Era cuestión de tiempo para que formaran un enlace, nunca pensé que tan pronto. Severus, hijo mío, al parecer los encantos del profesor Lupin pueden más que tu cordura.
Todos vieron como las mejillas de Snape se volvieron rojas. Y Remus, que ya hace tiempo parecía medio acalorado, busco refugio dentro de la túnica negra de Severus.
—Temporal ¡Ah, claro!—Harry no pudo evitar que se le escapara un bufido ¡¿Con que derecho Remus y Snape le hablaban de decencia y le prohibían ser pareja de Draco si ellos eran los primeros en formar un enlace?!
—Fue inevitable—masculló Severus. La expresión de Draco dijo todo lo que pensaba sobre el tema.
—Si lo que te preocupa es Remus, el preso estará bajo vigilancia y en una celda. Remus estará a salvo en cualquier momento—Aseguró el director. —Utilizaremos su olor para llamar los instintos de su conciencia Lupina.
— ¿Cómo es su nombre?—Draco preguntó, el parecía muy callado desde hacía un tiempo. Harry sabía que algo tramaba.
—Félix Winfrey.
— ¿Y qué le hace pensar al Ministro que obedeceremos sus ordenes?—gruño Harry.
—Porque es gracias a Kingsley por lo cual su caso es secreto. Él es quien ha protegido la imagen de ambos, de lo contrario estarían marcados como una amenaza para los magos, así mismo a apoyado al profesor Lupin en su condición. Todos aquí le debemos un gran favor.
Todos pudieron oír el suspiro resignado de Remus, aun abrazado a Severus.
—Supongo que es una decisión ya tomada.
-VolteDiLuna-
"Querido Harry
He estado investigando, y sé lo que dirás, que soy paranoica. Pero al parecer hay muchas cosas de los hombres lobos que no nos dieron en clase. Es muy complicado para explicarlo ahora, pero he descubierto algunas cosas, viven en manada y tienen diferentes clases. ¿Lo sabes cierto? Estoy segura de que Remus te lo ha dicho, si lo ha hecho, estas cometiendo una grave equivocación en no decirme. Harry enserio debo hablar contigo, se que Remus sabe todo lo que he investigado y te lo ha dicho. Pero en todo caso, por favor, mantente lo más alejado de Malfoy que puedas, te aseguro tener razones de peso.
P.D. Nos ha llegado una carta notificándonos que debemos estar en Hogwarts el 18 de Febrero. Ronald está emocionado.
Con Cariño, Hermione."
Harry suspiro sin remedio, sabía que era cuestión de tiempo para que Hermione descubriera algunas cosas, después de todo ella nunca se quedaba con la incógnita de algo. Por su reacción seguro ya era experta en temas competentes a los tipos de hombres lobos, tal vez incluso de los jefes de sangre y las manadas.
— ¿Granger?—La voz ronca de Draco le trajo a la realidad, el chico rubio leía en el sillón individual. Harry le sonrió sin muchos ánimos y guardo la carta en el bolsillo—Supongo que su suspicaz mente dedujo al fin algunas cosas.
El Gryffindor rió, se extendió todo lo largo que era en el sofá más grande de sala común de Slytherin y bostezo.
—Lo sabe todo. Si por ella fuera conocería todos los secretos de estado del mundo.
Draco sonrió y dejo el libro que leía en la mesilla ratona, Harry estaba desparramado de manera descuidada como mejor le parecía a su comodidad, con los ojos cerrados y sus cabellos negros revueltos sobre el respaldo del sofá de cuatro plazas que lo hacía ver diminuto. En silencio se levanto y sin que Harry se diera cuenta se acerco con lentitud.
—Te ves bien así—Harry respingó exaltado, la voz de Draco sonaba más ronca y cerca que la ultima vez, abrió los ojos y lo primero que vio fue el rostro de Draco, sus ojos de ese profundo tono color amarillo plata, el cabello rubio casi rozándole el rostro y la sonrisa de sus labios burlona, estaba tan cerca que al hablar el aliento del Slytherin le hacía cosquillas en la piel. Harry vio el brillo vivaracho en esos ojos amarillos y el repentino olor a castañas que desprendía Draco se le hizo atractivo, así como el hecho de que lo tenía acorralado en el sofá.
—Draco no… ¡Mhng! — no tuvo tiempo siquiera de terminar, los labios de Draco presionaron los suyos y como en un baile Harry aceptó los brazos que lo alzaron y lo sentaron sobre el regazo del alfa, no hubo objeciones en ningún momento. Esta vez no era un beso como el del bosque, era desenfrenado y sin ningún cuidado aparente, sin delicadezas de por medio ni mucho menos timidez, los colmillos le rozaban los labios y sus gruñidos embotaron el aire, había algo diferente aquella vez, algo que les recorría el cuerpo como llamas de candor que les hacia jadear, mareados y sin aliento.
—Hueles delicioso—Draco gruño en su oreja, Harry gimió y restregó su trasero contra la insipiente erección que ya estaba entre los pantalones de Draco mientras se besaban con desenfreno. Draco se abrió paso por el abrigo de Harry y con lentitud, pasó sus uñas a través de toda la carne tierna; el sumiso ni siquiera protesto.
En un momento, ninguno de los dos supo cuando, volvieron en sí.
Harry jadeó, sin aire y desconcertado. Sus manos dejaron de acariciar los cabellos de Draco y reaccionaron para apartar el pecho firme del Slytherin, sus ojos verdes abiertos y sorprendidos.
— ¿Qué diablos fue eso?—casi chilló, las manos del Slytherin aun abarcaban su trasero cuando ambos volvieron a la realidad.
Draco parpadeó y negó aturdido, sus oídos pitaban y su cuerpo se sentía extraño, casi como si por un instante, no hubiese sido dueño de sus acciones.
—Yo… no tengo idea. Solo quería… —El chico se sonrojo, alejo sus manos de Harry tan pronto cayó en qué lugar estaban posadas.
— ¿Coger? Sí, lo note–el ceño fruncido de Harry fue un preámbulo, el chico moreno se puso de pie, tembloroso y miro a Draco casi con espanto tras sus grandes ojos esmeralda—, y quería que siguieras, por Merlin. Gemí como puta.
—No fuimos nosotros—susurró Draco, por lo bajo, aun seguía sentado y su pierna izquierda tenía un repentino tic nervioso—, fueron los lobos. Merlín, Remus dijo que esto pasaría.
— ¿Qué?
—Instintos, por Morgana, Harry, Remus lo dijo. Que buscaremos pareja, que de cien millas a la redonda somos los únicos disponibles, que no resistiremos ¡Empezó!, quise ponerte en cuatro patas y…
— ¡Cállate!—chilló— No seas grafico, no ahora. Se me ponen los pelos de punta—las mejillas de Harry estaban rojas y Draco, que aun presumía tener sus ojos amarillos, logro calmarse solo por un momento antes de que sus ojos volvieran a la normalidad. Harry se estremeció de solo recordar lo mucho que en verdad quiso concretar esos toques fogosos.
—No puedo creer que esté sucediendo—gruño Draco, mientras se mordía los labios y despeinaba sus cabellos, aun incrédulo.
—Remus nos va a asesinar—Harry lloriqueó, se sentó al otro extremo del sillón, donde el olor fuerte de Draco no le nublara tanto el juicio.
Un beso era una cosa, pero devorarse a besos hasta el punto de casi desvestirse en el acto no era algo agradable, ambos apenas se conocían como algo más que amigos, Harry no se molestaba con acurrucarse junto a Draco, compartir caricias y algo de espacio personal. Pero ese repentino ataque de lujuria fue tan imprevisto que le helo la sangre. Ninguno de los dos había sentido un deseo tan fuerte, era casi como si, al mirarse a los ojos, solo los instintos le controlaran.
Esto era más de lo que podrían soportar.
—Muy bien—Harry negó—Tu no le dirás nada a Remus, le mandare a una carta a Hermione ella deberá saber sobre cuidar cachorros—Draco alzó una ceja y Harry se quedó aturdido por un segundo—Quise decir… sobre… ¡Hasta mañana! Fuera de aquí.
—Esta es mi sala común—Draco replicó con un bufido.
Harry volvió a sonrojarse.
—Entonces adiós, ¡Ninguna palabra sobre esto, mi Alfa… digo, Draco!
-VolteDiLuna-
Kingsley Shacklebolt los recibió dos días después en su oficina, la red flu privada había sido dejada abierta para ellos durante unos minutos para que pudieran trasladarse de la oficina de Dumbledore a la de Kingsley sin problemas, el Ministro necesitaba la mayor discreción que pudiera darse en este caso.
—Sabe que no me gusta esta idea, Kingsley— Dumbledore saludo, sus ancianas facciones mostraban una expresión de pura formalidad—He sido claro y Remus también.
El hombre de color asintió, le sonrió a Remus, apenas trémulo y este bajo la capucha de su pesada capa solo respondió con un gesto que parecía incluso despectivo. Draco y Harry estaban enfundados en capas tan gruesas como las de Remus, ambos se miraron silenciosos y saludaron a Kingsley como si quisieran entretenerse en otra cosa que no fueran ellos.
—Lupin, sabe usted que mis decisiones siempre van acompañadas de motivos—se disculpó con el hombre—Debo asumir, como Primer ministro, grandes responsabilidades. Mi intención no es humillarle a usted o su raza.
—Lo sé—gruñó Remus—Pero jugar así con los instintos de una criatura mágica nunca acarrea buenas experiencias.
Shacklebolt soltó un hondo suspiro y sin objetar palabra alguna se hizo a un lado para dejar descubierto un cuadro junto a su escritorio, le dio tres toques con su varita y el marco se desencajo de la pared para abrirse con lentitud, daba paso a un pasillo iluminado que parecía frecuentemente transitado, conducía a un callejón sin salida que Remus encontró aterrador.
—Este es mi transporte personal, resulta útil cuando toda la prensa esta vagabundeando por el lugar, hoy lo utilizaremos por discreción.
El pasillo era angosto, solo cabían uno por uno hasta avanzar, Draco tuvo la experiencia de sofoco apenas puso un pie adentro, las paredes eran de un blanco lustroso que lograban reflejar la luz que emitían las antorchas. Entrar en el lugar sin pisarse o rosar la piel era casi imposible, en un momento Draco llego a tener el muslo de Harry apretado contra su entrepierna y un pie de Remus en su tobillo.
Kingsley se acerco premuroso al final del pasillo donde una fina placa de metal brillaba en la pared, en ese momento el pasillo se extendió lo suficiente como para poder tener espacio personal, Draco en especial, lo agradeció.
—Cuarto piso: Departamento de control de criaturas mágicas; Unidad de captura de hombres lobo— recitó, en la pequeña placa aparecieron enseguida en letras doradas el destino, el Ministro sonrió y Dumbledore, al parecer ya consciente de lo que vendría a continuación, se aferro a la barandilla a un lado de la pared, Remus no tardo en imitarlo al igual que Kingsley.
—Sosténganse—rió el hombre de color, Harry y Draco se miraron extrañados sin comprender mucho, en el momento en el que la pared contraria empezó a moverse y el techo tembló, ambos se sujetaron justo a tiempo para sentir como el suelo se estremecía y daba un estrepitoso descenso.
Harry se aferró a Draco en vez de la barandilla, sus dedos apegados a la túnica del chico y su rostro enterrado en su cuello hasta que el suelo dejo de moverse. Una mano consoladora de Draco daba mansajes a la espalda de Harry, Remus solo se giro a verlos disgustado, pero de alguna forma resignado.
—Tranquilo, ya dejo de moverse—Draco le consoló, sus largos dedos peinaron los cabellos rebeldes de Harry.
El Gryffindor gruñó y se apartó enseguida sin miramientos, su rostro sonrojado volteó hacía la puerta —Estoy bien—carraspeó, sin interés.
—Señor Malfoy, abra la puerta por favor. Creo que me estoy asfixiando—suplicó Dumbledore, el anciano se abrió paso entre pisadas y empujones, Kignsley lo secundo apenas le pasillo volvió a hacerse angosto.
Después de la puerta, otro pasillo apenas transitado le recibió, había un cartel brillante con el título de "Unidad de captura de hombres lobos" hecho de plata pura, Remus se encogió ante la sensación opresiva que el metal ejercía, Draco y Harry aun no eran tan sensibles como para sentirlo, pero el resto del pasillo estaba revestido con plata y un repugnante olor que molestaba a las fosas nasales sensibles.
Pocos hombres uniformados transitaban el lugar, cruzaron una larga hilera de oficinas antes de finalmente llegar a las habitaciones donde se interrogaban a los sospechosos. Para sorpresa del grupo allí no pararon, su destino se encontraba después de unas empinadas escaleras y unos cuantos hechizos protectores. Las celdas de Ministerio eran regias y oscuras, propias de una lugar que pretendía infundir miedo, Harry miró todo con interés, a pesar de los ataques, la mayoría de las celdas estaban vacías, casi olvidadas.
—Es esta—informó Kingsley, se paró frente a una puerta custodiada por dos Aurores, la puerta llevaba directo a la celda y a la cabina de observación—Este es Félix Winfrey, ni el crucio ni las estrategias funcionan con él. Espero, Remus, puedas tratar con él.
—Parece aburrido—Remus señaló.
Dentro de la barrera un hombre lobo grande de pelaje oscuro y sucio yacía recostado, Harry entrecerró los ojos, se apoyo en el vidrio y le miró con cuidado. Draco también hizo lo mismo, solo que a una distancia prudente del vidrio.
— ¿Sucede algo?—Kingsley preguntó, el hombre ya había hablado con los aurores a cargo y estuvo a punto de abrir la puerta que conectaba la celda con la cabina.
Remus frunció el ceño al ver la mirada casi cómplices que Draco y Harry se dirigieron entre sí, también murmuraron, comprobó que tal vez se sentían amenazados de alguna forma, porque Draco rodeo a Harry con su brazo y este se acurruco cerca.
—Creo que lo reconozco—Harry dijo, el brazo de Draco lo afirmó más cerca de él.
—Quieres decir… ¿Es él quien los mordió?
Nota:
¡Yey! Al fin termine. Espero haya sido de vuestro agrado.
Siempre les he recomendado mi blog para cualquier duda que tengas, cuando no actualice seguramente la razón estará publicada allá, les recomiendo pasarse con frecuencia.
Tambien hay un pequeño evento en una página de Facebook que administro, se llama I Love BottomHarry, si les apetece pasar por allí :D
Repuesta a anónimos:
Kasandra Potter (¿Actualizar? Si, aquí esta. )
Hola ( ¡Muchas gracias!)
QueenMox ( Las hordas furiosas funcionan, en especial cuando me las lanzan a mi ¡Muchas gracias por tu review!)
Vane ( ¡Yo también estoy a punto de ir! ¿Dime como se siente? xD Es bueno que vuelvas, me encanta cuando me dejas review ¡Besos!)
Moonclock Hazel ( ¡Hola cariño! Tranquila ese Spoiler fue hermoso, y además siempre pasa que uno no recuerda los detalles de un fic y yo soy tan lenta, nadie hace milagros en este mundo (?) Bueno, Remus es un poco meloso, me encanta que eso contrasta contra Severus, es como esos opuestos que se atraen. Siempre es lindo que me dejes un review. Besos gigantes cariño.)
Livres et moi ( Con seguridad la continuare, mi vida es algo agitada asi que balanceo las expectativas con mis Hobbies. Matrimonios No Planeados esa pequeña joyita que me hice para entretenerme a mí misma, gracias por tu review. Besos inmensos)
La titiritera (Mis actualizaciones son algo… periódicas (?) pero siempre actualizare, no hoy, no mañana, pero algún dia. Nunca lo duden. Gracias por tu hermoso review, al contrario gracias a vos por leer mi pequeña locura ¡Besos inmesos!)
¡Besos y gracias por leer!
