Kussun POV
Pasaron unos días luego de aquel suceso con Nan-chan; desde entonces nos hemos vuelto más cercanas, pero ella sigue poniendo una barrera entre nosotras, lo cual entiendo debido a que se mostró vulnerable frente a mí, alguien que a penas conoce.
La conversación que tuve con Pile-chan y Ucchi respecto al tema fue bastante larga, pero hizo que me diera cuenta de varias cosas. Lo que no me esperaba era que mi mejor amiga me preguntara si tengo o no sentimientos por Nanjou-san. Obviamente le contesté... pero me costó, ya que ni yo misma entiendo qué es lo que está pasando.
- ¿Qué sientes por Nanjou-san? -.
- ... no lo sé... -.
Eso fue lo único que logré contestar, y le pedí a las chicas que dejaran el tema de lado por el momento; necesitaba animarme un poco, ya que el estado en el que estaba Nan-chan me deprimió bastante.
Luego de cerrar el tema nos pusimos a beber, vimos una película e incluso probamos algunos juegos que tenía guardados. Fue una noche muy divertida, pero la jaqueca que sentí al día siguiente hizo que lo lamentara.
En fin, eso fue hace un par de días; lo que me preocupa es que sigo estancada en mi estilo de vida actual; siento que algo me falta, algo emocionante... pero no puedo descifrar de qué se trata. Suspiro una vez más, ¿cuántas veces lo he hecho ya? De nada me servía quedarme encerrada todo el día en el departamento, así que decidí llamar a mi madre para avisarle que iré de visita. Sin embargo, nunca me esperé que ella, mi madre, una mujer de casi cincuenta años, esté en las aguas termales con sus amigas... ¡y no me haya invitado! El puchero que estaba haciendo en ese momento llegaba a dar risa... definitivamente no soy buena con mis expresiones faciales. Se me nota demasiado cuando algo o alguien me gusta, y por la misma razón he tenido que pasar vergüenza muchas veces.
Suspiré pesadamente, intentando buscar algo que hacer. La puerta de mi departamento es tocada, y me dirijo tranquilamente a atenderla. Cuando me encontré con el rostro de Nanjou-san, no pude evitar revivir los sucesos de hace unos días. Una media sonrisa se dibuja en mi rostro, intentando no desaparecer.
- Hola... -. Susurró, parecía nerviosa -. ¿estás ocupada? -.
- No... por favor, pasa ... -. Me hice a un lado para que ella lograra avanzar.
- Gracias... -.
Sé que estamos siendo demasiado formales con la otra, pero desde aquel día las cosas han sido así, y por más que intenté preguntarle, ella sólo se alejaba más y más de mí.
- ¿Y bien? -. Le pregunté, intentando averiguar porqué había venido.
- Yo...-. Pausó por unos instantes -. Quería decirte que... lamento lo que pasó ese día, lamento haber reaccionado de esa forma.. -. Desvió la mirada, lo que me pareció muy tierno.
- Tienes muchos problemas, Nanjou-san... -. Su mirada era tierna y vulnerable, y por un momento olvidé que ella es mayor -. ¿Sabes? No me molestó lo que pasó aquel día... al contrario, siento que te conocí un poco más... -. Ella suspiró derrotada -. Tendrás que aceptar la idea de que me estoy acercando más a ti... ¿recuerdas lo que te dije el día en que todo esto empezó? -.
- Sólo recuerdo lo testaruda que fuiste a pesar de que te advertí cómo serían las cosas... -. Se cruzó de brazos.
- Mou... -. Inflé mis mejillas, provocando que ella relajara su postura y bajara la guardia -. Nan-chan... -.
- K-Kussun... -. Su nerviosismo repentino al acercarme provocó una sonrisa en mí -. ¿Q-Qué haces? -.
- Nada~ -. La acorralé contra la pared -. Sólo me dieron ganas de abrazarte... -. Y eso hice.
- No me hagas esto... -. Sus temblorosas manos se posaron en mi espalda.
- Nan-chan... -. Besé sus temblorosos labios -. No tienes por qué temer... -.
- ... -. Ella apegó mi cuerpo con fuerza al suyo -. Gracias... -. Susurró.
- No hay de qué... -. Sonreí una vez más, y me dejé llevar por el abrazo.
Ese fue el único contacto físico que tuvimos, y para ser sincera, me encantaba que fuera así. El poder abrazarla sin miedo, el besarla tiernamente en los labios y notar el leve sonrojo en su rostro hacía que mi corazón se acelerara.
Nan-chan terminó por quedarse a ver una película conmigo, pero nunca pensé que terminariamos quedándonos dormidas en el sofá, abrazadas. Vi su relajado y durmiente rostro mientras disfrutaba del momento; esta chica, definitivamente provoca algo en mí.
Nanjou POV
Para ser honesta, tenía miedo de venir al departamento de Kussun. Sé que lo ocurrido aquel día ya había casi pasado al olvido, o eso esperaba al menos. Con el poco valor que logré reunir, decidí disculparme con ella, pues no merece que la trate de una manera tan extraña. Cuando vi su rostro y la sonrisa que me dio, mi pecho se contrajo, aumentando aún más mi nerviosismo. No tengo idea de cómo logré articular aquellas palabras, porque sólo me concentré en los cálidos y suaves brazos que me rodeaban. Me siento segura a su lado, me siento protegida y querida... y la verdad, a veces me da miedo esta sensación.
Abrí lentamente mis ojos ante el movimiento que percibí en mi cuerpo, y cuando me encontré frente a frente con el rostro de Kussun, me sonrojé de manera exagerada. La mujer junto a mí provocaba cosas en mi corazón nunca antes vividas, y aunque a veces sienta temor de experimentar estas sensaciones, estoy segura de que no las cambiaría por nada, pues ella hace que el dolor de mi corazón, y el enfrentar mi pasado valgan la pena. Sin percatarme, lágrimas comenzaron a fluir de mis ojos; estaba al tanto de la razón, y eso me hacía tener una mezcla de felicidad e inseguridad. Esta chica, Kusuda Aina, se ha convertido en la dueña de mi corazón.
- Mmm... ¿Nan-chan? -. Su rostro adormecido era adorable; sentí la necesidad de besarla -. ¿por qué fue eso? -. Preguntó una vez separamos nuestros labios.
- Kussun... yo... -. Sentía un gran nudo en mi garganta, uno que explotaría si no digo lo que siento -. Yo... -. Pero mis lágrimas me jugaron en contra, mi voz no salía.
- ¿Nan-chan? -. Su clara preocupación me hizo sentir afortunada; sus caricias en mi rostro me hicieron desearla aún más.
- Yo... te quiero demasiado... -. Su sorpresa fue evidente, pero la dulce mirada que me dio provocó una felicidad enorme en mi corazón -. Kussun... -. Puse mi rostro en su cuello -. No sé cómo... pero mis sentimientos ya habían crecido cuando me di cuenta... -.
- Nan-chan... -. Ella se fue posicionando sobre mí de a poco, hasta que mi espalda quedara sobre el sofá -. Si bien aún no puedo describir lo que siento por ti con palabras, sé que no hay alguien más con quien desee estar así... eres la única que provoca estos sentimientos y emociones en mí... y también quiero ser la única que los provoque en ti... -. El beso que me dio habló por ella; tan intenso, cargado de deseo y ternura, era el beso perfecto.
- Aina... -. El decir su nombre la hizo dar un leve respingo, el cual encontré adorable -. Eres hermosa... -.
- ... -. Se mordió el labio, y comenzó a mover sus caderas contra mi pierna -. Aaah... -. El gemido que soltó mientras se frotaba, hizo que toda la sangre subiera a mi cabeza -.
- ... -. Mis manos subieron a sus pechos, y los masajeé por sobre la ropa. Ella puso sus manos sobre las mías, e hizo que apretara con más fuerza mientras ella aceleraba el ritmo de sus caderas.
- N-Nan...chan... -. Su voz, su mirada, su respiración; me sentía tan afortunada de admirar todas y cada una de ellas.
- ... -. Mordí mi labio cuando apartó mis manos de su pecho, y se despojó de su blusa, quedando a la vista un tierno brasier de color blanco.
- Nan-chan... -. Inclinó su cuerpo sobre mí, y susurró a mi oído -. Desabrocha mi brasier... por favor... -. Su voz estaba algo cambiada, tenía al menos una octava más baja, lo que le daba un toque sexy.
- Sí... -. Fue lo único que logré decir a cambio. Mis temblorosas manos tocaron su suave y cálida espalda hasta llegar al brasier. Cuando lo desabroché, ella poco a poco volvió a su posición anterior, y con una agonizante lentitud se lo fue quitando -. Demonios... Aina... -. El notar sus rosados y erectos pezones me excitó demasiado, tanto que sentí la necesidad de frotar mis piernas, pero con Kussun sobre mí me era difícil -. Eres... preciosa... -. Me senté, y la acerqué a mí. Ella ahora estaba sentada sobre mi regazo, con su busto cerca de mi rostro -. ¿puedo? -. Le pregunté con un susurro.
- No tienes que preguntar... sólo hazlo... -. Cuando atrajo mi rostro a su pecho, no dudé en ponerme a trabajar -. ¡A-Ah! -.
- Mm... -. La reacción que tuvo cuando lamí uno de sus pezones fue encantadora; sus manos acariciaba mi cabello, y su cabeza descansaba sobre la mía.
Cuando ella condujo una de mis manos a su rostro, pude notar su expresión. Sus ojos estaban algo llorosos, pero el brillo especial que portaban hizo que me perdiera en ellos.
Me sorprendí cuando condujo mis dedos a su boca, y comenzó a succionarlos. Moví mi mano libre a su pecho y continué masajeando. Ella se apartó un poco de mí y comenzó a despojarse de su falda; cuando vi que sus bragas eran del mismo diseño y color que su brasier, pensé que Kussun era bastante adorable por usar ropa interior combinada.
- Quítame esto... -. Dijo señalando sus bragas.
- S-Sí... -. Realmente era la chica más afortunada de la tierra.
En el momento en que logré ver cuán mojada estaba Kussun, la miré a los ojos, y me encontré con una mirada que nunca me había dado: desesperación profunda. Me incliné hacía ella y capturé sus labios en un tierno beso, el cual ella intensificó al momento en que nuestras lenguas comenzaron a danzar entre sí. Sus manos me fueron despejando de la ropa que en ese momento usaba; estaba tan inmersa en sus besos y en sus labios, que no me percaté de que estaba desnuda hasta que sentí el calor de sus manos hacer contacto con mi espalda. Tímida pero decidida, mi mano bajó desde su terso abdomen hasta su entrepierna, donde pude palpar finos vellos. Mientras avanzaba mis dedos pudieron sentir calor y humedad, y fue en ese momento en que Kussun pronunció mi nombre por primera vez.
- ¡Yoshino! -. Gritó cuando mi palma hizo contacto con su hinchado clítoris -. Más... -. Ella tomó mi muñeca, y comenzó a moverla de atrás hacía adelante, incitando que mis dedos rozaran sus labios internos.
- Aina... -. Besé su cuello con fuerza; moví mi mano con un poco más de confianza al notar sus gemidos y el temblor de sus piernas... cielos, era tan linda que me llegaba a doler el pecho -. Aina... muéstrame más... -. Comencé a trazar círculos en la entrada de su vagina con mi dedo índice, esperando a que se me otorgara el permiso.
- Mételo... -. Susurró, y besó mis labios mientras mi dedo se aventuraba en su apretado interior.
Encontraba todo hermoso en esta chica; desde su voz, rostro, cuerpo y humanidad, todo en ella es hermoso. Quizás pude haber empezado de otra forma, quizás mi pasado nos traerá algunos problemas en el futuro, pero por alguna razón, no tengo miedo de entregarle mi corazón a esta chica, una mujer que conozco hace poco, pero que ha logrado hacerme sentir segura, querida, deseada y necesitada, como nadie nunca lo ha hecho. No tengo miedo de enamorarme, si es ella la que llenará mi mente cada día.
- Yo-Yoshino... -. Estaba tan distraída en mis pensamientos, que no me di cuenta de cuando ella comenzó a tocarme -. Abre tus piernas... -. Dijo con la respiración alterada.
- ... -. Asentí con mi cabeza, dejándome llevar por su voz.
- Yoshino...-. Cuando sentí que nuestras posiciones cambiaron, fue cuando salí de mi estupor -. Me has hecho sentir cosas que nunca imaginé podría sentir... -. Entrelazó sus piernas con las mías -. Nunca he deseado hacer esto con nadie más que tú... la chica que provocó que me excitara por primera vez... -. Acercó sus caderas a las mías -. Y la primera que me hizo investigar sobre cómo dos mujeres tienen sexo... -.
- ¡A-Aina! -. La sensación de nuestros centros conectarse fue algo totalmente nuevo y estimulante para mí.
- Ahh... -. Ella gimió mientras movía sus caderas contra las mías -. Muévete también... por favor... -.
- ... -. ¿cómo podría negarme a esos bellos ojos? -. Aina... -. Entrelacé una de sus manos con la mía, y empecé a coordinar sus embestidas con las mías.
Con el movimiento, pude notar cómo sus caderas, vientre y pecho acumulaban sudor; se veía tan sexy que sólo me impulsó a mover mi cuerpo con más vigor.
Los gritos de placer de Aina inundaron el departamento, acompañados de los míos. Su cuerpo se tensó, y lo que siguió fue magnífico. Un alto, profundo y sexy gemido salió de su boca, uno que pronunció mi nombre. Aquello fue suficiente para enviarme al límite; a pesar de que ella seguía teniendo espasmos tras su orgasmo, yo seguí moviendo mis caderas hasta ya no poder más, y no pasó mucho para que alcanzara el clímax.
Una vez nos calmamos, ella se acostó junto a mí, y posicionó su cabeza en mi cuello. Rodeé su cuerpo con mis brazos, y besé su cabeza.
- ¿Cómo te sientes? -. Le pregunté, a lo cual ella me dio una cansada pero adorable sonrisa.
- Muy bien... -. Besó mis labios -. Gracias por todo, Nan-chan~ -.
- ¿Qué pasó con "Yoshino"? -. Levanté una ceja.
- E-Ehm... -. Desvió su mirada algo avergonzada -. ¿p-puedo seguir llamándote así? -.
- Por supuesto... Aina... -. Atraje su cuerpo al mío una vez más.
- Gracias, Yoshino... -. Mi corazón dio un vuelco al oírla decirlo tan casualmente.
- Gracias a ti, mi Aina... -.
Continuará...
