Como todas las mañanas su escritorio estaba dotado de solicitudes, misiones, peticiones, trabajo y más trabajo.
Se había acostumbrado a aquello y por día trataba de avanzar por lo menos la cantidad de una semana, por lo general se trataban de peticiones ó como todos las conocían, las misiones para aquellos de rango inferior.
Suspiraba. Sabía que el ser Hokage requería una atención hacia cada integrante de la aldea y eso llevaría trabajo a su oficina; sin embargo, eran pocas veces en las que llegó a ver a Tsunade repleta de papeles y Kakashi por el otro lado, el parecía nunca hacer esa clase de trabajos. De nuevo suspiro, realmente no sabía si trabajaban o no, la verdad, la probabilidad de que no lo hicieran era mínima, el solo trataba de generar excusas para parar por un momento.
Pasó horas llenando aquel papeleo, tomando pequeños descansos para estirarse entre esas horas. Los bostezos salían de sus labios más sin embargo eso no lo hacían detenerse. Su trabajo ni siquiera paró cuando Shikamaru tocaba la puerta y posteriormente entraba a su oficina, incluso no se detuvo cuando shikamaru le dejaba una carta por sobre su mesa, esa pequeña carta podía esperar para más tarde.
La noche comenzaba a llegar... y la pequeña reunión también.
Estaba acostado, disfrutando del aire que daba su ventilador en esa acalorada tarde, se encontraba pensando desde hacía ya bastante tiempo sobre cualquier cosa. En unos minutos murmuraba los recuerdos, y en otros tantos las misiones.
Se sentó sobre la esquina de su cama dispuesto a darse un baño para refrescarse, lentamente se quitaba las sandalias, proseguía con su camisa y se dedicaba a buscar en su única comanda la ropa que necesitaría para cuando saliera del baño. Frente al espejo retiraba su banda y posteriormente su marcara, ambas las colocaba sobre el buró, a un costado de las fotos de los equipos a los que alguna vez perteneció. Se recargaba para ver mejor aquellas fotos y suspiraba tratando de recordar que había pasado con sus alumnos ingenuos, aquellos muchachos inexpertos. Aquella familia que en el pasado juró proteger, y que hoy en día, él necesitaba de la protección de ellos.
Su ánimo bajo, se sentía tan viejo de pronto, daba gracias a su cabellera platinada, aquella que impedía ver si tenía canas o no. Sus ojos ya contaban con algunas cuantas arrugas y a pesar de todo eso, las mujeres, por alguna extraña razón, lo buscaban más. Puesto que Kakashi podría ser viejo pero jamás un Don nadie. Su orgullo volvió a recobrarse.
Dejó de prestarse atención a él mismo y su vista calló de nuevo en las fotos...
La primera foto la recordaba baga mente, entre esos recuerdos estaba seguro de que Óbito se veía cabreado por circunstancias que no recordaba, mientras que Rin solo podía sonreír ante la situación, igual que Minato. La segunda foto la recordaba mejor, habían batallado bastante para que ambos muchachos dejaran de pelear, incluso Sakura, quien siempre trataba de calmarlos, ese día no lo había echo... la letra "a" salía como suspiro de sus labios.
Su gran estupidez ahora le recordaba a Sakura. ¿Como era posible que ahora sintiera una atracción por ella? La pregunta no era la primera vez que aparecía y como en las ocasiones pasadas, negaba tener una respuesta a aquella pregunta.
Restó importancia al tema y siguió preparando sus cosas para ducharse...
Mientras él se relajaba en el baño una pequeña carta entraba por debajo de su puerta.
La noche comenzaba a llegar... y la pequeña reunión también.
Por primera vez desde que llegó involuntariamente a la aldea, caminaba por los alrededores de esta.
Observaba desde muy temprana hora que era lo que había cambiado en el tiempo que no estuvo, desde las cosas más sencillas, hasta las pequeñeces imperceptibles a primera vista.
Si bien Konohagakure se había modernizado mucho, los avances tecnológicos se veían crecer poco a poco, también, estaba seguro de que a los aldeanos les gustaba que así fuera. Restó importancia al tema.
Incluso en esas épocas, sabiendo que él era casado, las mujeres querían de su atención, y como desde siempre, solo significaban un fastidio para el. Estaba arto, la ventaja de sus viajes eran que en mayoría solo estaba rodeado de un silencio acogedor, le agradaba aquel silencio. Camino en dirección contraria.
Se encontraba fuera de la aldea, en algún lugar cercano al río. Sus paso se detuvieron frente a este, contemplando la calma que aquellas aguas llevaban. ¿Que había pasado? Esta vez no solo preguntaba por Sakura, sino por todo en general. Sabía que había algo extraño, más sin embargo, no lograba comprender el que.
Desde que se adentró a la aldea, estaba esa punzada en su espina dorsal, lo que fuera, no era nada bueno. Pero por el momento se calmaría, puesto que si él no había notado nada, no podría ser tan malo como creía.
Se tumbó en algún árbol cercano, una de sus piernas se doblaba mientras la otra permanecía extendida, sobre la pierna doblada colocaba su brazo y su cabeza se recargaba completamente en la corteza del árbol. La tarde llegaba acompañada de la noche, el manto de estrellas aparecían por los cielos y la luna comenzaba a ser más grande. Había estado tan confundido desde que llegó, que se le había olvidado por completo el pensar, internamente suspiro.
Desde que llegó había algo mal, sus ojos entrecerrados miraban el cielo...
Jamás en su vida se había sentido tan estupido, habría los ojos alarmado mientras su puño azotaba contra el árbol generando una pequeña grieta.
La noche estaba por los cielos y él corría hacia el único que podría contestarle con sinceridad, Naruto.
—¿Ino?. ¿Qué te sucede?— el Uzumaki estaba alarmado tras ver a la rubia llorar.
Sakura parecía intacta ante la situación de Ino, nadie dijo nada , y simplemente la rubia se marchó.
—¿Sakura?— pregunto el rubio esperando que con ella no pasara nada, esperando que sus lagrimas no estuvieran frotando.
—Naruto— contestó de una manera tan poco dulce. Estaba claro que estaba enojada, bajaba sus hombros tratando de disminuir su tensión, y volteó a verle por sobre su hombro —Esperemos a Sasuke y a Kakashi— su cabeza volvió a darme la espalda mientras observaba como la ojos jade apretaba los puños.
Pasaron unos minutos mientras la muchacha calmaba su furia. Cuando logro estar más calmada rompió el silencio que se había formado.
—¿Vienes o te quedas?— tan pronto como dijo eso salto a algún árbol cercano.
El rubio no espero, tan pronto la vio saltar el hizo lo mismo, ambos sentados en una rama gruesa, veían la frondosidad de los árboles menearse con el aire.
La mujer cansada ante el día, no trato de ocultar un bostezo de sus labios, acto que hizo que Naruto la mirara.
Estaba cansada, era obvio, por primera vez en mucho tiempo no pregunto acerca de su paradero desde la ultima vez que se vieron, estaba cansado de preguntar y ella parecía estar más cansada que el. La miraba sin importarle nada, sus ojeras comenzaban a crecer día a día y sus ojos verdes levemente hinchados y rojos tan solo lo confirmaban. Un segundo bostezo salió de la muchacha
—Cuando lleguen despiértame por favor— su cabeza se recargaba sobre el tronco, mientras sus ojos se cerraban tratando de descansar por lo menos unos segundos.
El rubio la tomó de su cintura y la acercó a él, su hombro era la nueva almohada de la mujer, esta no rechistó, simplemente descanso con agradable clima, mientras la calma era su canción de cuna.
Naruto solo tenía ambos brazos frente a él; mientras su cabeza internamente daba vueltas haciéndose cientos de preguntas sobre que le había pasado a Ino, su cuerpo mientras tanto, disfrutaba de esa extraña, pero acogedora tarde.
Esa justa tarde parecía ser antigua, una tarde como cuando solían ser unos niños, cuando el equipo 7 solía recostarse a hombros de sus compañero mientras Kakashi se demoraba en llegar. Sakura recostada en Sasuke, Naruto en Sakura y Sasuke soportando el peso de los dos.
Fue inevitable no esposar una pequeña sonrisa acompañada de un no tan audible "tss". Su cabeza se había agachado tan solo un poco disfrutando de aquel recuerdo, mientras una de sus piernas se meneaba en el aire alegremente.
—Naruto, Sakura— la pequeña mujer no tarde en levantarse tras la llegada del platinado, Naruto por el contrario, frotaba su frente nervioso pensando que si le vio, lo tomaría por un loco.
«Naruto» se había despertado unos minutos antes de verlo sonreír; en el momento en que ella se despegó de él no apartó su mirada ni por un segundo. Su pierna se movía con entusiasmo y sus mejillas tenían un colorete rosado, «¿Que pasaba?» estaba recordando algo estaba claro, ¿pero el que?.
Realmente no importo mucho cuando se dio cuenta de que esa sonrisa no duraría tanto, se enojo, la culpa solo sería de ella.
—¿Sucede algo Sakura?— pregunto el ojiazul
—Nada— se limitó a contestar justo antes de saltar y pararse frente a Kakashi, unos segundos después el rubio le imitó.
El silencio de los dos hombres presentes era la invitación a que ella hablara.
—Falta Sasuke— añadió tras el silencio de ambos.
El momento fue exacto, el moreno apareció en un instante. Frente a él estaba Naruto y a un costado del rubio Kakashi, podía notar a alguien más frente a ellos pero realmente poco le importaba quien fuera.
—Necesito hablar contigo Naruto, es sobre Sakura— estaba un poco cansado, pero su mirada tangible ardía en respuestas.
Naruto sorprendido por la actitud de su mejor amigo veía por sobre su hombro a Sasuke.
—¿Que quieres saber?— el rubio y el plateado se echaron a un lado cuando Sakura habló.
Tanto tiempo había deseado verla, desde hacía años se imaginaba su rostro y esos últimos meses atrapados tan solo pedía ver aquellos hermosos ojos verdes...
Lamentablemente los ojos de su mujer ya no eran tan hermosos como solía recordar. Su rostro pasó de ser una piel nívea a un blanco opaco, bajo sus ojos había manchas oscuras producto de no dormir bien, y lamentablemente desprendía un aura triste.
Pero a pesar de estar arduamente sorprendido, aún así la quería tocar. No frenó su paso, se acercó a ella tanto como pudo, he instintivamente su mano tocó la mejilla de su mujer, más fría que cálida...
Se alejó un poco, todos (incluyendo a Sakura) estaban sorprendidos. Primero preguntaba por ella ariscamente y ahora la quería tocar con aprecio —¿Sucede algo?— pregunto confusa.
Realmente nada tenía sentido y desgastada internamente por que todo acabará, fue la primera en que todo cobrara sentido.
—Querían saber que me pasa, pues ahora lo sabrán— hubo un gran silencio en donde se dio el lujo de suspirar. No se dio el lujo de empezar amenamente la historia, tenía la intención de que fuera precisa y si era posible también corta —Todo comenzó en la cuarta guerra mundial shinobi, ya habían acabado con Kaguya y solo se esmeraban en crear más peleas. Mi estupidez por hacer que Sasuke parara no funciono, tan solo fui unidad en un genjutsu y después de eso no se lo qué pasó— observaba a cada integrante —Desperté cuando estaban peleando, estaba sola rodeada de nada, tan solo permanecía la tierra y el olor a la sangre, nada más.
—De que hablas, estuve junto a ti todo el tiempo— Kakashi arisco reaccionó, como podía decir que estaba sola cuando realmente nunca se permitió apartar su vista de ella.
—No. Estaba sola, no se lo que sucedió con usted Kakashi o con Naruto y Sasuke, pero yo desperté sola.— recordaba aquel día a la perfección...
El viento soplaba fuerte levantando el polvo de los suelos, el lugar comenzaba parecerse al desierto, buscó con su mirada a cualquier ninja, pero solo veía las manchas de tierra dispersas por el viento. Tomó su tiempo antes de pararse, unos segundos después caminaba tratando de encontrar la salida de aquella soledad, lamentablemente no la encontró.
Serró sus ojos por unos segundos...
—Sabía que estaba cerca, podía sentir a Kakashi, pero simplemente no lograba verlo. Poco tiempo después entendí que fue lo qué pasó...
Saco un kunai de su bolsillo he hizo una pequeña cortada en su mano —Fue un jutsu a base de mi sangre, tan solo un poco de esta y habría un clon tan parecido a mi— se limitó a hablar sola, esperando que sus suposiciones fueran correctas —¡Jutsu clon de sangre!— gritó mientras sus manos se juntaban y a un costado apareció una nueva Sakura, inmediatamente como apareció le otorgó una tarea, simplemente desapareció para seguir órdenes.
—Ella fue quien estaba curando de ustedes. No era yo, sino un clon.
—¡Imposible!, en ningún momento me aparte de ti, ¿como fue que hiciste un clon?— pregunto Kakashi
—Incluso después de tanto tiempo ni siquiera yo se como pasó, no sé en qué momento ambos nos separamos. Pero puedo asegurarles que no fui yo quien hizo ese jutsu, aquel jutsu que me separo de ustedes fue echo con intención de que aquello pasara.
—Si tú no fuiste ¿Entonces quien?— interrumpió el rubio
Miraba consecutivamente todos aquellos ojos diferentes, al final su mirada se detuvo en Naruto —Uchiha Madara
