Nota: Antes de que cobren cobros de regalías, los personajes aquí mencionados son de la autoría de Masami Kurumada, nada de pertenece y es sin ningún lucro.
Capitulo 9: Hawaii en la Mansion Kido
En una soleada tarde de Enero, las pisadas presurosas en el pasillo se escuchaban pasar por el pasillo tanto en una habitación, Geky y Shun se encontraban buscando si alguna mirada los seguía.
—Creo que ya se fueron los piratas, ahora si te mostrare mi tesoro tuerto Shun—dijo Geky mientras debajo de su cama sacaba una bosa rellena de diversas envolturas de dulces que brillaban como el oro. Shun no cabía de sorpresa, jamás imagino que su amigo leoncillo tuviera algo así bajo la cama .Se alzo´ unos segundos su parche pirata y tomo en ambas manos los dulces.
— No se como puedes guardar esto aquí ¿de dónde los sacaste?—pregunto Shun.
—Me los regalo´ el señor Kido el fin de año—dijo el niño mientras destapaba dos dulces amarillos invitando a su amigo. — ¡Había cientos de ellos en su oficina!, estos me los dio al ayudarle con la basura de su cuarto.
— ¿Por qué los tenias escondidos?
—Porque si se enteran de mi tesoro luego me los van a quitar los demás, así que como tú eres mi amigo pirata solo a ti´ te comparto—explico´ el niño para después sentarse en la orilla de la cama a disgustar su triunfo.
—Ikki me regañara por comer dulces antes de la comida—comento´ dudoso Andrómeda. La tentación era demasiada y la culpabilidad lo desanimaba.
—Yo no le diré y tú tampoco, será nuestro secreto, come y cállate.
Habían pasado un sinfín de segundos este par de niños mezclados entre envolturas y chocolates con bombones que cada minutos el tesoro de Geky disminuía y fue hasta que sintieron que su estomago estaba por reventar que pararon de repartirse la dulce fortuna.
—Tuerto Shun ya no siento los ojos, tengo mucho sueño—exclamo´ el leoncillo quién estiraba sus brazos hacia el cielo bostezando.
—Yo tampoco siento mi único ojo y me duele mucho el estomago—pero al terminar de decir esto el pequeño leoncillo ya se había acomodado en el suelo y empezó a pestañ lo miro fijamente y se tallo' los ojos con sus manitas, pensó que si acompañaba en su aventura del sueño a su amigo no importaría. Hizo lo mismo, su cuerpo cayo´ lentamente entre el silencio de la habitación e instantes después se perdió en fantasía.
Ocho niños entre tanto, se entretenían lanzando una pelota hacia una de las bardas de la gran Mansión a pleno rayo del sol. Poco a poco el fastidio hizo mella en ellos, se notaba en sus caras al momento de aventar la bola hacia enfrente sin poner ningún empeño al hacerlo.
—Esto es aburrido, hagamos algo antes que al pelón se le ocurra ponernos a limpiar la Mansión.
—Jabu, si te escuchan hablar así ya sabes que te castigaran—exclamo´ Shiryu con una pose seria mientras cruzaba los brazos.
— ¡Ya cállate! señor educado—se bufo´ el pequeño santo del Unicornio observando la cara molesta del Dragón.
—Vayamos a ver una película en la televisión, eso es mas divertido—sugirió entusiasta Hyoga mientras sus amigos al no tener mas opciones, asintieron dejando de lado la pelota.
Los niños se acomodaron entre los sillones de la sala rápidamente y empujándose uno al otro solo por fastidiar. A un tiempo de estar frente al televisor, percibían que el panorama no cambiaba mucho al de hace unos minutos, pues después de pasar de canal no encontraban algo que les llamara la atención a pesar de ser canales de paga. El Fénix quien ejercía el poder sobre el aparato solo pasaba de imagen a imagen sin dejar una fija.
— ¡Ikki ya deja de cambiarle!—vocifero´ Jabu fastidiado—Mejor préstame el control.
El pequeño de cabello azul tardo´ en reaccionar cuando en una distracción, le arrebató el control el otro niño.
— ¡Dámelo, yo lo gane´!—grito´ Ikki golpeando a su compañero.
— ¡No!, dámelo tu...
En el momento en que se llevaba la discusión, una escena en el televisor dejo consternados a los otros chiquillos. Y esta no era más que una simple escena romántica donde dos actores después de unas palabras tiernas se unían a través de un tierno abrazo y sus labios se aproximaban hasta juguetear.
— ¡Quita eso! ¡Mis ojos se queman!—exclamo´ Seiya bastante hastiado provocando la risa entre sus compañeros.
— ¡Qué asco! ¿Quién haría esa cosa?—abrió sus ojos sorprendido Hyoga.
— ¿De que´ hablas, Hyoga?—cuestiono´ Shiryu quien se encontraba entretenido observando a sus amigos pelar por el control.
—De dar besos, imagínate lo asqueroso de la baba y el aliento. Dicen que cuando una mujer te besa te conviertes en un mounstro.
—Yo digo que si, miren a Tatsumi, desde que no regreso la señorita Marie se volvió el grillo maldito.—exclamo´ Seiya quien minutos después fue abrazado por Nachi en plena intención de robarle un beso. Los demás niños rieron entre el gesto divertido del loro.
Ikki por su parte aprovecho´ otra distracción del Unicornio ante el diálogo de sus compañeros, tomando de nuevo el control y volviendo al cambio del canal.
— ¡Es suficiente!, voy a buscar a Shun—enfadado dijo Fénix botando el control en el sillón y dejando de lado a sus compañeros .Al prestar atención a la partida de Ikki, los pequeños no notaron que detrás de ellos, una sombra apareció´ con un vara de madera en la mano.
— ¡Niños!—grito´ Tatsumi de golpe espantando a los niños—Saldré un momento a un asunto con el señor Kido y la señorita Saory, así que mas les vale que se queden donde están y no hagan nada malo, porque si no cuando regrese los azotare con esto. El mayordomo golpeo´ su mano contra la vara y segundos después les daba la espalda alejándose.
—Este tipo cada vez esta mas loco y me da miedo—susurro´ una vocecita al ver la cara de aprensión de sus compañeros.
— ¿Por qué dices eso Nachi?—exclamo´ Seiya notando la preocupación en su amigo.
—La otra vez escuche que Tatsumi le sugirió rodear la casa con electricidad por si se nos ocurría escapar.
—Eso es terrible y ¿Qué dijo el abuelo de Saory?—pregunto´ Ban apenado.
—Que lo iba a pensar, pero yo creo que lo pondrá, se escuchaba convencido.
Los niño se miraron entre si´, ¿Acaso tenían que ser esclavos de los Kido como una vez lo menciono Saory al llegar? Una cosa era segura, todos habían llegado ahí por diversas circunstancias y tendrían que cumplir un destino antes de que las estrellas les regalaran felicidad en sus vidas.
—Es mas, la otra vez me entere´ de... ¿Se acuerdan de la carne dura que nos dieron el viernes?
—Si...—respondieron al unisonó´ todos sin dejar de mirar a Nachi.
— ¡Que era carne de indigente por eso estaba muy dura!—grito´ con una cara de pánico el futuro santo del loro.
La cara de asco entre los niños y la risa de otros tantos inundaron la sala.
— ¡Eres un mentiroso Nachi!—exclamo ´el Pegaso mientras intentaba golpear a su amigo para que de una vez por todas guardara silencio.
Mientras los siete niños permanecían aun debatiendo sus puntos de vista de la carne, el canal de televisión se tiño de azul profundo. Sus ojos se maravillaron al ver tal cantidad de agua mecerse sobre la arena blanquecina. Y poco después su imagen fue interrumpida por un tipo medio gordo envuelto en flores y chicas lindas.
"Si amiguitos que nos ven, ustedes que están de flojos en su casa, deberían de venir aquí a las playas de Hawaii, donde el sol, la arena y el mar les esperan".
Los niños se quedaron maravillados con la imagen del mar, tan azul que parecía que el cielo se reflejaba en él y las palmeras que se balanceaban al ritmo del mar llamaron la atención de los niños.
—El mar... ¡Yo quiero conocer el mar!—grito uno.
—Yo he visto uno, cuando murió mi madre... —Hyoga mantuvo silencio guardando las ganas de llorar y mirar que la curiosidad estaba sobre él, cambio su actitud—aunque no es la gran cosa.
—Pero nunca lo conoceremos Hawaii, jamás nos llevaran a ver el mar—interrumpió decepcionado el Dragón.
—Tal vez no nos lleven pero ¿Y si hacemos un Hawaii en el baño?—sugirió Seiya emocionado.
Los niños se animaron al escuchar la idea, después de todo era mejor que estar hundido en la sala de los Kido observando el televisor.
Todos subieron hacia el baño que les habían asignado de siempre, cada quien en su pequeño mundo imaginando Hawaii a su estilo. Al llegar, abrieron las ventanas para permitir el acceso del sol y abrieron las llaves intentando recrear aquel mar azul.
—Vamos, el agua se ira por la coladera—comento´ el futuro santo del oso al ver que el cuarto tras varios minutos, no se llenaba de agua como pensaba. Y si, aquél tiradero de agua se fugaba por todas partes, así que después de tanto pensar una solución, alguien menciono:
—Tapen las fugas con las tollas y así el agua no saldrá.
—Buena idea Shiryu, después de todo ser el sabelotodo no es tan malo—bufo´ el pequeño Cisne.
Con las toallas intentaron tapar los hoyos del baño, los grifos y las coladeras, fue entonces que las llaves de agua fueron abiertas a su tope.
El agua empezó a inundar el baño ,un enorme charco se principiaba sobre los pies de los niños y estos iluminaban sus caritas de felicidad.
Mientras tanto, en el cuarto de a lado, Ikki buscaba por las habitaciones a su hermano. Continuo´ su camino hacia la habitación que compartía con sus compañeros y vio a su hermano con la cara llena de chocolate tirado en la cama, incluso sus manos habían dejado huella en las cobijas. Sonrió al ver que el leoncillo permanecía tirado en el suelo dibujando una sonrisa tanto dormía. Se acerco a su hermano pero al parecer Shun no se reanimaba.
—Shun, hermano reacciona—decía el Fénix mientras agitaba uno de los brazos de Andrómeda.
Segundos después, Shun se reincorporo´ a su cuerpo pero su mirada estaba dispersa. Su cabeza daba vueltas y no entendía el porque, algo no le permitía contestarle a su hermano. Ikki no dejaba de observar la mirada de su hermano, estaba perdida.
Fue de tanto movimiento brusco de su hermano, al verlo no pudo contenerse y vomito´ justo frente a él, haciendo que su playera y zapatos no salieran precisamente limpios.
— ¡Shun!
Por otro lado, los ocho niños seguían en calzoncillos imaginándose en las playas mas calurosas de Hawaii. Nachi llevaba un par de jabones imaginando que eran maracas, Hyoga y Shiryu se acomodaban una improvisada cama para tomar el sol poniéndola justamente en el rayo de la ventana, Seiya intentaba junto con Ban colocar una hamaca hecha por un par de toallas y Jabu se encargada de vigilar encima de una de las tazas del baño por si alguien se ahogaba, pues según él seria el salvavidas.
Geki al escuchar el ruido que Ikki y Shun estaban causando, el sueño se le estaba fugando y lo traía de regreso a ala realidad. Intentaba divisar a sus amigos, pero su cuerpo no estaba del todo bien, pues una sensación de asco le recorría. Así que sin se, corrió justo hacia el paraíso improvisado que habían organizado sus amigos, el baño.
Salió ante la mirada sorprendida del Fénix, que incluso dejo de lado su limpieza de su camisa. Llegó como pudo hasta el pasillo, con una de sus manos en la boca y con la otra intentaba abrir el baño. Sin embargo, la perilla no cedia, estaba atascada. Ikki se asomo al pasillo y vio que su amigo el leoncillo no tardaría mucho en reaccionar como su hermano, así que decidió por el bien de todos ayudarle a abrir el baño.
Jabu quien era el vigía, escucho como forzaban desde fuera la perilla del baño. Bajo de la taza del baño y camino entre la inundación.
— ¿Quién es?
—Jabu abre porfavor, Geki no se siente bien—exclamo´ preocupado Ikki.
—De seguro es una de tus bromas, o será que quieres jugar con nosotros ,eso te pasa por no darme el control de la tele—río orgullosos el unicornio.
—No es una broma, solo abre o pasara un accidente aquí afuera.
Los golpes fuertes de la puerta llamaron la atención de los demás.
—Jabu abre la puerta, no es una broma—dijo preocupado Shiryu levantándose de golpe del suelo junto con el cisne.
—Esta bien, pero se va a fugar toda el agua y se acabo Hawaii—grito´ molesto Jabu y al ver las miradas inquisidoras sobre él, accedió.
El unicornio abrió la puerta y sin esperarlo, un liquido proveniente del estomago del leoncillo cayo´ sobre su piel descubierta.
— ¡Que asco!—gritaron al unisonó los niños.
Fénix y Geky solo sintieron como un rio de agua se colaba entre sus pies mojando la alfombra y el pasillo entero, tanto así que el agua corrió hasta las escaleras principales. Las coladeras fueron abiertas de nuevo para el paso del agua.
Un coche se escucho llegar, posiblemente era Tatsumi, haciendo que sus corazones se agitaran. ¿Qué les haría el mayordomo al ver tal desastre en la Mansión?.
Continuara´...
Hola mis estimados lectores, de nuevo un capitulo mas gracias a su apoyo, me estoy intentando apegar mas a la historia, así que pronto se acabaran las historias simpáticas y vendrá el tormento de los pobres santitos. Por lo pronto un poquito de suspenso y a ver que pasara con ellos, todo les pasa por querer hacerse su estancia más feliz con los Kido.
Chicos y chicas gracias por regalarme estos minutos al imaginar conmigo, estoy intentando mejorar, lo juro!(Pegaso Seiya pronto escribiré una idea que me ronda en la cabeza, un romance Saory,Seiya ,Julián así que espero que te agrade).
