*Unos días atrás, cuando fue atacado el pueblo de Lucy.*
Él podía escuchar claramente los gritos de agonía de la gente, eso en momentos lo irritaba por desconcentrarlo, pero no podía hacer nada al respecto. Sus compañeros eran así, les gustaba divertirse a su manera, y no estaba para peleas así que los ignoraba, si querían torturar a la gente no era su problema. Sus ojos rápidamente se desviaron hacia una casa que se derrumbaba de a poco, esta se encontraba rodeada de la mayoría de jinetes y de adentro estaba saliendo un chico con un cabello tanto largo como oscuro, que le correspondió la mirada con un gesto negativo. Luego ese mismo chico hizo una mueca mientras le lanzaba miradas amenazantes al tipo junto a él, que parecía ignorarlo.
—Tsk, joder. ¿No les podías decir que no quemaran esa casa? —Le reclamó.
El otro tipo lo volvió a ignorar.
— ¡Oe, te estoy hablando Rogue!
—Estas gritando, Gajeel. Las sombras a veces hacen lo que quieren… —Murmuró el chico de ojos rojos, y luego se acercó finalmente al pelinegro que los miraba desde lejos—. La chica no estaba allí, jefe.
— ¿Buscaron en el área? —Preguntó el jefe, con mirada neutral.
—Las sombras se encargaron de eso y no había rastros de ella, así que suponemos qu-
— ¡Que el flamitas llegó primero, Gee He! —Interrumpe el de pelo largo, riéndose de una forma singular.
—…gracias por interrumpirme cuando hablo.
—Silencio —Ordenó el jefe, mientras se llevaba una mano al mentón y cerraba los ojos para pensar. La chica no estaba en su casa y tampoco había rastros de ella, sonrió, lo más sensato era pensar que se le habían adelantado. Que él se le había adelantado, esa blasfemia traidora llamada Natsu, aunque eso lo hacía más divertido para su juego. Por fin abrió los ojos encontrándose con los dos chicos delante de él, que lo observaban interesados—. ¿Cuántos sobrevivientes dejaron?
—Sólo uno que sepamos… —Se vuelve a reír Gajeel, como tramando algo— Creo que te gustará lo que atrapamos.
Después de ese comentario las sombras se acercaron hacia ellos; la mayor parte de su cuerpo era negro y no físico, no tenían rostro, a simple vista no se podía afirmar si tocaban o no el suelo pero lo que si se podía reconocer es que eran temibles; el solo hecho de mirarlas te hacía sentir incomodidad y confusión, como si algo te abrumara completamente al mismo tiempo que sientes como tu corazón se paraliza y tiemblas. Ya que las sombras son prácticamente almas atrapadas entre la tierra y la muerte, que guardan odio e incluso rencor dentro de sí, y todas ellas son controladas por alguien. En este caso Rogue.
Ese chico era misterioso.
Cuando estuvieron a unos simples metros de ellos se podía apreciar que tenían capturado a un hombre de edad, de cabellos claros y barba, pero no se le podía ver la cara ya que la tenía mirando hacia abajo.
El líder lo miró con curiosidad hasta que lo reconoció.
—Jude Heartfilia.
Al oír su nombre el hombre elevo un poco la vista, en sus mejillas tenia grabadas las lágrimas que anteriormente caían por allí, se sorprendió un poco al ver a la persona que tenía al frente. No, más bien, se decepcionó.
—Gray Fullbuster… ¿Por…? ¿Por...qué? ¿Por qué eres…parte de ellos? —El viejo apretó los puños, luego volvió a bajar la cabeza con actitud lamentable— ¿Dónde está mi pequeña?
—Eso es lo que vamos a averiguar…—Murmuró el líder, mientras una pequeña sonrisa se dibujaba entre sus labios, algo realmente macabro—. Tenemos mucho de qué hablar, Jude.
—Llévenlo al calabozo —Ordenó Rogue, mientras que las sombras enseguida obedecieron.
Poco a poco el fuego del pueblo comenzaba a desaparecer, extinguiéndose, pero el daño ya estaba hecho demostrando como todos los edificios se derrumbaban hasta convertirse en cenizas. Había polvo y suciedad por doquier, pero nada de eso se comparaba al silencio mortal en que se sucumbía la ciudad, ahora llena de cadáveres.
Por otro lado, un poco más alejado de esa ciudad, una chica de coletitas azules junto a un gato blanco caminaban tranquilamente.
—Charle, ¿estás segura de que es por aquí? —. Preguntó ella, algo preocupada.
—Claro que sí —Dijo de forma orgullosa la gata—. La ciudad a la que vamos queda a 3 días de aquí.
—Está bien… recuerda que la misión a la que vamos es realmente importante. ¡N-No podemos fallar!
De pronto un perro blanco salió de la nada, ladrando para llamar su atención, mientras que ellas se miraron confusas hasta que la gata lo reconoció.
— ¿Este no es el perro del Sr. Heartfilia?
— ¿Plue? —La chica preguntó, y el perro comenzó a mover su cola mientras asiente. Luego de eso ladra en dirección hacia la ciudad de forma desesperada.
—Wendy… —Susurra la gata, con expresión asustadiza—. Tengo un mal presentimiento.
Entonces lo siguieron. Y lo que no se esperaban era la catástrofe que yacía en esa ciudad, mucho menos en las consecuencias de aquello.
Nadie se esperaría el fin.
*Tiempo Actual (Natsu y Lucy)*
Una chica rubia caminaba a rastras de la persona que tenía adelante, con un horrible gesto de cara, iba con los brazos cruzados y notoriamente enojada. Pero como no podría estarlo si habían estado caminando toda la mañana y además de eso Natsu no le estaba enseñando a utilizar su comunicador como le había prometido. Sus piernas dolían y sudaba mucho, ella no estaba hecha para subir y bajar montañas a cada rato.
— ¡Natsu! ¿Cuándo me vas a enseñar a usarlo?
La ignoró, como siempre. Eso se estaba volviendo un hábito en él y la hacía molestar más.
— ¡Natsu! ¡Natsu! ¡Natsu! ¡Nat-!
Parecía niña pequeña.
—Deja de gritar humana fastidiosa.
—Tú me lo prometiste —Respondió haciendo un pequeño puchero que la hacía ver realmente adorable, y luego volvió a fruncir el ceño—. ¡¿C-Como que fastidiosa?!
— ¿Te he dicho que tengo un oído bastante sensible? —Dijo haciendo referencia a que dejara de gritarle de una vez por todas, luego la miró haciendo una mueca y acto seguido se tapó ambas orejas con las manos, sonriendo de lado—. Si sigues gritando juro que está vez te muerdo.
—Pero… —Se sonrojó un poco pensando en aquella vez, pero ese pensamiento fue desechado al instante por sí misma, ella no era de esas—. E-Enserio quiero aprender.
Al escuchar como Lucy se detenía tras de él hizo lo mismo, viéndola con esa mueca que ahora lo caracterizaba. Se quedaron viendo en un duelo de miradas que obviamente iba perdiendo ella pero aun así no se rendía, pasaron unos minutos y él suspiro mientras se sentaba en el piso.
—Ya. Pero será rápido. Y… quiero algo a cambio.
Ella se sentó frente a él quedando a unos centímetros, e instantáneamente hizo otro puchero.
— ¡Eso no es justo!
—Eso o nada.
Sus miradas volvieron a chocar esta vez más de cerca, él lo decía enserio, y para no perder esta oportunidad era mejor no reclamar. Así que asintió mientras saca el comunicador de su bolsillo y se lo entregaba a él, Natsu enseguida se lo devolvió.
—Es algo que tienes que hacer tú, yo solo te diré cómo… —Y sé rió.
— ¡C-Como sea!
—Bien… esto te permite contactarte con cualquier persona que desees, lo único que tienes que tener en cuenta es jamás perderlo y estarás bien —Comenzó. Luego se apuntó a sí mismo—. ¿Recuerdas la vez en que te hable en tu consciencia?
—Sí.
—Es prácticamente lo mismo, sólo que ahora lo haces tú. Lucy, mírame.
—¿A-Ah? —Un pequeño rubor cruzó entre sus mejillas al tenerlo más cerca de ella, y con esa mirada fija avergonzándola, pero al parecer él ni se inmutó—. N-No es necesario que estés tan…
—Sí lo es, mírame —Obedeció sin despegar su vista, formándose una extraña conexión— Es necesario que visualices bien mi rostro, ahora cierra los ojos y guía tus pensamientos hacia mí, como si me estuvieras hablando, pero no dejes de afirmar el comunicador.
Cerró los ojos un poco insegura de sí misma mientras apretaba el extraño objeto con fuerza, no estaba segura de sí funcionaria o no, y para ser sincera pensaba que no lo haría. Ella no tenía esa capacidad de concentración, solo era una simple humana… o no. Pero así se sentía en ese momento: como una humana. Podía sentir la mirada espectadora de Natsu, debe parecer una estupidez, y ella tanto que le insistió en enseñarle eso para que no funcionara a la vez que quedaba en ridículo.
—Luce… puedes hacerlo.
Sintió sus palabras inesperadas, se relajó un poco más y dejó que sus pensamientos fluyeran. Se intentó imaginar a la perfección al demonio frente a ella, y luego guiar su energía hacia él, lo estaba logrando. Sin darse cuenta el comunicador comenzó a brillar mientras procesaba todo en su cabeza, el pelirosa solo sonreía.
"No sirvo para esto".
"Yo creo que sí" —Respondió él.
"Tonto"
Abrió los ojos con una sonrisa de lado a lado, la felicidad se desbordaba por su rostro, luego se tiró a abrazar a Natsu sin medirse si quiera; ¡Lo había logrado! Eso era lo que importaba.
Cuando vio a Lucy tirarse encima de él abrió los ojos más que sorprendido. ¿Desde cuándo esa humana le había agarrado tanta confianza? Los humanos eran así; ingenuos. Ella no debía olvidar que estaba junto a un demonio peligroso, definitivamente no, y antes de que ella se separará de él le rodeo la espalda con sus brazos. Mientras entrecerraba un poco los ojos.
—Me debes algo a cambio.
La rubia se puso totalmente colorada por la situación, y es que ni se dio cuenta cuando lo abrazó o cuando él lo hizo devuelta. Su pecho había quedado atrapado con el de él y sus piernas permanecían juntas, intentó deslizar sus brazos por su abdomen para liberarse pero ciertamente Natsu es el que tiene más fuerza, así que claramente no se movería de allí a menos que él lo quisiera así.
— ¿Q-Qué? —Sonrió un poco intentando disimular su nerviosismo—. P-Primero suéltame…
—No…
Natsu se separó un poco, quedando cara a cara con ella, y su sonrisa se desvaneció. Los ojos de él estaban rojos mientras sonreía mostrando sus colmillos, tenía una mirada irreconocible, tan inexpresiva, al mismo tiempo su sonrisa era divertida y parecía disfrutar de su confusión. Luego con su mano le retira el cabello que caía por sus hombros haciéndolo hacia un lado, era innecesario e inútil para lo que haría. Sus ojos eran obsesivos, su sonrisa torcida, ya no iba a volver a su estado normal, ahora él… él era un monstruo.
Jamás debía confiar en el dragón.
—Déjame probarlo solo una vez… —Susurró en su cuello, lamiéndolo, acto seguido se pasa la lengua por los labios como si disfrutara de su textura—. Eso es lo que quiero, Luce…
— ¡N-No! Espera, vuelve en ti…
—Te necesito.
Ya era muy tarde para gritar cuando sintió los colmillos clavarse en su cuello.
¡De verdad de verdad de verdad perdón por la tardanza! Enserio, no sé que me sucedió, pero lo que si sé es que la historia continuara y tengo varias ideas. ¡Espero les haya gustado! Jaja, creo que ya vamos a ir descubriendo por qué la historia se llama "Masoquista corazón" aunque creo que algunos sospechan xD De igual forma, hasta el cap siguiente.
¡Muuuuuchos besitos a todas las criaturitas que han comentado los leo a todos!¡Mil gracias de verdad! ¿Comentarios? Acepto criticas, así mejoro.
Atte.-xGoldenDreamsx
