Holaaa! Como lo prometí, aquí estoy! Así que ya no tendré que dejar de ser Ichirukista! *celebra* Les dejo las notas abajo, para que puedan leer pronto el capítulo! :B
Como ya saben, esta historia es de la gran escritora Sara Craven!
Disclaimer: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo, yo simplemente los tomo un ratito prestados y fangirleo(?) con ellos :D
Esta historia contiene OoC.
Let's read!
Capítulo 9
EL CALOR es sofocante», pensó Rukia, recogiéndose el pelo. La suave brisa del mar apenas refrescaba el aire, y cada día, era más caluroso que el anterior.
Pero ésa era la razón por la que la mayoría de la gente iba a Corfú de vacaciones. Y si ella fuera una turista, probablemente también le encantaría.
No tenía ningún motivo para sentirse tan triste. Estaba divirtiéndose mucho gracias a Kaien.
Todos los días llegaba a su habitación cansada de hacer tanto ejercicio, y ya en la cama, daba vueltas y vueltas, incapaz de dormir, porque sólo entonces, cuando estaba sola, podía pensar.
Ichigo la obsesionaba. Desde el día de su regreso, ella había tratado de evitar quedarse sola con él, pero no podía apartarle de sus pensamientos. Ichigo era la causa de no poder dormir. Sentía por él una pasión salvaje. En ocasiones, cuando Rukia respondía a alguno de sus fríos y corteses saludos, pensaba que quizá ella había inventado todo, debido a sus ocultos deseos. Pero las heridas de sus labios no eran fruto de su imaginación. Eran reales, y temió que Kaien las descubriera aquella noche cuando salieron fuera a cenar. Si se dio cuenta, no hizo ningún comentario y ella pudo relajarse y disfrutar de la velada.
El restaurante al que la llevó estaba construido en una plataforma que se elevaba sobre el agua. Cenaron cordero asado y pimientos rellenos.
—Es muy diferente a la comida que he tomado en tu casa —comentó y Kaien rió.
—El cocinero de Ichigo fue traído de Francia —indicó, y ella sonrió, pensando con tristeza que, por supuesto, debía haberlo sabido.
La casa de los Kurosaki siempre funcionaba con eficiencia, pero cuando Ichigo estaba allí, se hacía un esfuerzo mayor, y todo resultaba perfecto. Él iba por sus dominios y todos sus deseos eran obedecidos al instante. «En todos los aspectos de la vida, espera ser obedecido, y es probable que lo logre», pensó con cierta amargura.
Se había preparado para el dolor que sentiría al verle con Lisa..., pero eso no sucedió ya que él no le prestaba más atención que la que cualquier otro invitado hubiera recibido, y aunque Lisa intentaba ser encantadora con él, Rukia sorprendió en una o dos ocasiones una expresión de frustración en el rostro de la chica.
Mientras tanto, todas las sonrisas de Ichigo eran para Nicky. Desde su llegada, no había permitido que el niño desapareciera de su vista. Jugaba con él, llevándole sobre los hombros mientras éste gritaba de felicidad.
«Está dispuesto a conquistarle», pensó Rukia con dolor, y eso significaba que sus días en Corfú estaban acabando.
Las reuniones con la señora Kurosaki ya no eran tan formales. Ichigo también estaba presente, y el ambiente era agradable. Sin ceremonias, Ichigo cogía a Nicky y se lo daba a su madre. La mujer mayor sonreía.
Incluso Lisa tuvo sentido común y ocultó sus pensamientos. Acariciaba y jugueteaba con el niño, cuando éste se le acercaba.
Ella fue quien le dijo a Rukia que la señora Harribel todavía no aceptaba que Nicky fuera parte de la casa. Su actitud hacía que Rukia se sintiera preocupada. En apariencia, todo parecía normal. Trataba a Rukia con cortesía, aunque sin entusiasmo, y no hizo objeciones sobre sus salidas con Kaien.
Pero la señora Harribel deseaba ciertas cosas para su hijo, y Rukia estaba segura de que no había abandonado sus planes de casarle con Lisa Yadōmaru. Entonces, ¿por qué no ejercía mayor autoridad para evitar que saliera con Rukia, y le alentaba a coquetear con Lisa al ver la indiferencia de Ichigo? ¿Por qué pretendía fingir que no le importaba cuando en realidad le preocupaba mucho? Rukia hubiera dado cualquier cosa por saber lo que había detrás de sus amargas sonrisas y sus ojos inexpresivos. Especialmente en relación a Nicky. Rukia nunca vio que la señora Harribel le hablara o le mirara, a menos que se viera forzada a hacerlo, y la nueva actitud de la señora Kurosaki hacia el pequeño, no la había enternecido. Por el contrario, Rukia presentía un endurecimiento, una tensión adicional... pero sólo era un presentimiento, y como ella estaba tan nerviosa, era muy sencillo equivocarse.
Kaien le dijo que su madre tenía un apartamento en Atenas y una casa muy grande en el Peloponeso, a la cual volvería cuando quisiera hacerlo, y Rukia deseaba, por la seguridad de Nicky, que ocurriera pronto.
La chica suspiró, y se movió en la tumbona, pero no demasiado, ya que se había desabrochado la parte de arriba del bikini para que le diera mejor el sol en la espalda. Ichigo y Kaien habían salido a pescar, y Nicky estaba con su abuela, visitando a unos amigos, por lo que tenía la playa para ella sola.
Apoyó la frente sobre sus brazos cruzados, sintiendo que le caían gotas de sudor. Había algunas nubes en el cielo, por lo que ella pensaba que cambiaría el tiempo. Y eso era lo que deseaba.
«Sólo esperanzas», pensó. Ninguna certeza sobre nada.
¿Qué sucedería cuando volviera a Londres? Allí es a donde iría, por supuesto. Era probable que Ichigo no recordara que le había garantizado que le conseguiría un empleo cuando se fuera de Corfú, y no tenía la intención de recordárselo. De hecho, sería mucho mejor que se olvidara de ella.
Suspiró, pensando que hubiera sido mucho mejor no haberle conocido nunca. Estaba atravesando por un período de gran tristeza, y no había forma de evitarlo. ¿Cuántas noches transcurrirían antes de que pudiera dormir sin recordar su último beso, y sin desear que sus brazos la rodearan de nuevo, aun cuando el enfado, y no la pasión le hacía comportarse así? «Vete con Kaien», había dicho, y su actitud, desde entonces, era de total indiferencia hacia ella.
Oyó el motor del bote. Estaban regresando, y no quería ver a nadie en aquel momento. Consideró la posibilidad de irse, pero optó por fingir que estaba dormida.
Una terrible tensión la embargó cuando oyó que se acercaban y tuvo que hacer un esfuerzo para relajarse.
De pronto sintió que unas frías gotas caían en su espalda, abrió los ojos y se incorporó un poco.
Pensaba que era Kaien, que le estaba echando agua, pero era Ichigo. Cuando sus ojos se encontraron, se puso de rodillas a su lado, yde nuevo sintió aquella deliciosa frescura en su tibia piel, y comprendió que estaba dándole aceite bronceador. Se movió con inquietud.
—Quédate quieta —le ordenó—. Es una tontería quedarse dormida cuando se está tomando el sol.
Cuando la mano de Ichigo tocó su piel, ella se estremeció. La chica se mordió con fuerza los labios, para evitar gemir.
Cuando hubo terminado y estaba cerrando el bronceador, Rukia murmuró avergonzada:
—Gracias —y evitó su mirada, consciente de que sus mejillas estaban coloradas y también de que Kaien se encontraba a unos metros de distancia.
—Hola. ¿Habéis pescado algo? —preguntó intentando parecer tranquila.
—Creo que lo suficiente —repuso con tono seco.
Ichigo se había dado la vuelta, dejando caer el aceite solar en la arena y se alejaba para hablar con Ginta, quien estaba descargando el equipo de pesca.
—¿Cenaremos en casa esta noche? —preguntó Kaien mientras se acercaba a ella.
—Sí —accedió divertida, mirándole a los ojos.
Kaien sonrió, y su mano se deslizó hacia ella. La chica se había incorporado, y antes de que se diera cuenta, él cogió la parte de arriba del bikini que estaba debajo de su cuerpo, y se alejó con él.
—¡Kaien! —se sentó, cruzándose de brazos—. ¡Devuélveme eso inmediatamente!
Su sonrisa aumentó.
—Ven y cógelo —respondió colgando el bikini de la rama de un árbol.
—¡Kaien... por favor! —suplicó Rukia avergonzada.
La sombra de Ichigo la cubrió. Ella miró hacia arriba y su corazón latió desenfrenadamente cuando descubrió la expresión de furia del rostro masculino. Parecía muy enfadado cuando miró a Kaien, murmurando algo en griego.
Durante un momento, Rukia pensó que Kaien desafiaría a su primo, y se puso tensa cuando Ichigo avanzó hacia él, pero Kaien se encogió de hombros con indiferencia, cogiendo el bikini y lanzándo lo hacia ellos.
Ichigo se volvió y casi se lo tiró a la cara.
—¡Cúbrete! —le dijo con furia.
No estaba descubierta. Sus brazos ocultaban más que los pocos centímetros que cubría el bikini, pero presentía que no era momento para discutir, y se volvió mientras luchaba por ponérselo de nuevo.
Cuando se dio la vuelta, Ichigo había desaparecido, pero Kaien aún estaba allí con una extraña sonrisa en los labios.
—¿Estás loco? ¿Por qué has hecho eso? —preguntó Rukia enfadada.
—Era un experimento, eso es todo. ¡Oh, mi pobre Rukia, no te pongas así! No hay motivo para enfadarse. Ichigo ya se ha enfadado por los dos.
—Creí que iba a matarte —dijo temerosa.
—Yo también —aceptó con candidez, y una extraña sonrisa se dibujó en sus labios.
—Pensé que sabrías, Kaien, que ya que trabajas para... para tu primo, quizá fuera mejor no ponerle nervioso.
—Te prometo que no lo haré más. Pero quizá sea mejor que cenemos fuera esta noche. ¿Qué opinas?
—Sí—respondió. No podía tolerar la idea de enfrentarse de nuevo a Ichigo y dejar que Kaien la llevara a cenar sería la mejor forma de evitarlo.
Recogió sus cosas, y caminó con lentitud hacia la casa mientras Kaien se dirigía al bote.
Nicky estaba en su habitación, y el niño la recibió con un gran abrazo y se quedó con él hasta que terminó de cenar. Debía aprovechar los momentos que estaba sola con él, porque su nueva familia comenzaba a absorberle, y no había lugar para ella en ese pequeño círculo de riquezas y poder.
Ella bañó a Nicky aquella noche, y el niño gritó de felicidad. Al envolver con la toalla su pequeño cuerpo, Rukia le abrazó sintiendo un terrible nudo en la garganta, como si ya estuviera despidiéndose de él. Cuando Nicky comenzó a protestar, alarmado por la agobiante presión de sus brazos, le soltó, haciéndole cosquillas hasta que le hizo reír de nuevo.
Se sentó en su cama, esperando que durmiera, y sólo cuando sus ojos se cerraron, ella se dirigió a su habitación y se arregló para la cena con Kaien.
Había renovado su pequeño vestuario en la ciudad de Corfú y esa noche decidió ponerse uno de los pocos vestidos que se había comprado y que no se había puesto todavía. Era el que más le gustaba, y suponía que estaba reservándolo para una ocasión especial. «Es probable que esta noche sea lo único especial que pueda tener», pensó poniéndolo sobre la cama.
Se maquilló con sencillez... un poco de sombra en los párpados, y lápiz de labios de color rojo. El color natural que el sol le había dado a su piel hacía que no necesitara más artificios.
Estaba echándose perfume en el cuello y en las muñecas, cuando se oyó un fuerte golpe en la puerta, y entró Androula con rostro poco amigable.
—Me han pedido que le informe que el coche está en la puerta, thespinis.
—Por favor, dígale al señor que bajaré en seguida.
Androula asintió en silencio y desapareció.
Rukia se miró en el espejo por última vez, y salió de la habitación. En el pasillo, se encontró con la señora Harribel y se sorprendió al verla, ya que su habitación estaba en otra parte de la casa.
Miró a Tía Harribel y deseó retroceder, como si le hubieran dado un golpe. Afortunadamente la mujer vestida de negro se fue, y tuvo que detenerse un momento, para tranquilizarse.
Nunca había estado por completo convencida sobre el aparente cambio de actitud de la señora Harribel hacia ella, pero no esperaba que sus sospechas se confirmaran tan abiertamente.
No era la primera vez que se preguntaba cómo podría una mujer tan desagradable haber concebido un hijo tan sencillo y simpático como Kaien.
El coche estaba aparcado en la oscuridad y cuando Rukia fue hacia él, oyó en la lejanía un trueno. Parecía que la tormenta que esperaba estaba comenzando.
La puerta del pasajero ya estaba abierta, por lo que entró y se sentó. Descubrió que el motor estaba en marcha, Kaien tenía prisa por partir. Quizá también se había enfrentado a su madre y deseaba escapar.
Cuando el coche comenzó a avanzar, ella habló con cierta sorpresa.
—Siento haber llegado tarde. Estaba acostando a Nicky y... —su voz se interrumpió de manera brusca cuando se volvió para mirar a su compañero por primera vez.
Ichigo sonrió divertido, ante la sorpresa de su rostro.
—Y como siempre, Rukia mou, ha valido la pena esperar.
—¿Qué estás haciendo aquí? ¿En dónde está Kaien?
—En Atenas. Sus vacaciones han terminado.
—¿Era necesario? Después de todo, lo que ocurrió en la playa fue sólo una broma.
—La desagradable broma de Kaien no está relacionada con su marcha. Ha habido un pequeño problema en la oficina de Atenas, que espero que pueda arreglar antes de que se convierta en algo mayor, eso es todo. Siento que no tuviera tiempo para explicártelo en persona, o despedirse de ti como tú hubieras querido.
—No era necesario, una simple nota diciéndome que los planes estaban cancelados hubiera sido suficiente.
—Pero eres mi invitada, Rukia mou —expuso con suavidad—. Y un buen anfitrión no hubiera permitido que quedaras privada del placer de una noche, cuando puedo llenar el inevitable vacío que la marcha de Kaien debe haberte causado.
—¡Eres muy amable! —exclamó sarcástica—. Pero en realidad, preferiría volver a casa, si no tienes inconveniente.
—Pero sí lo tengo —replicó—. Esta noche, cenarás conmigo.
—Y supongo que mis deseos no tienen importancia —comentó enfadada.
—En esta ocasión, no. Tenemos cosas que discutir y creo que ya es hora de hacerlo.
—Ya comprendo. Supongo que quieres hablar sobre Nicky... y mi vuelta a casa.
—Esos son algunos temas de los que hablaremos —dijo cortante—. ¿Imaginabas que la vida continuaría siempre así?
—Por supuesto que no. De hecho, pienso que Nicky se ha adaptado muy bien. Estoy dispuesta a marcharme cuando tú lo digas. Sólo... hay algo más —hizo una pausa—. Has pasado mucho tiempo con él en estos días. Pienso que se sentirá abandonado... cuando estés fuera muchos meses. Podría aceptar con mayor facilidad los períodos de separación, si no le prestaras tanta atención.
—No tengo intención de estar separado de Nicky durante largos períodos, al menos hasta que tenga edad para ir al colegio —contestó con frialdad.
—Pero no puedes llevarle contigo alrededor del mundo, siempre con una niñera —protestó sorprendida—. ¿Qué clase de seguridad es ésa?
—Nicky estará con mi esposa, y mi esposa estará conmigo. La verdadera seguridad de un niño, no depende tanto de cuatro paredes, sino del amor y del cariño de aquellos que le aman. Nosotros seremos su hogar.
Rukia deseaba preguntar: «¿Has hablado de esto con Lisa, y sabes cuál es su opinión?», pero prefirió quedarse callada. De sus palabras se desprendía que él no consideraba el matrimonio como algo poco importante, como Kaien había comentado. De hecho, creaba una imagen íntima, considerando que no parecía estar enamorado de Lisa, pero Ichigo siempre tomaba sus responsabilidades muy en serio. ¿Por qué debía imaginar que él adoptaría una actitud diferente ante su próximo matrimonio? Incluso el conquistador más empedernido seguramente se cansaría de esa clase de vida.
—Estás muy callada —dijo—. ¿No te satisface mi explicación?
—Es... muy satisfactoria, yo... espero que seas muy feliz.
—¿Eres sincera, Rukia? —rió—. Yo siempre creí que me odiabas.
—Quizá —confesó—. Pero eso no sería lo mejor para Nicky.
—Su felicidad es lo que más te importa aún, Rukia. ¿No es cierto?
«No», pensó. «Eres tú lo que más me importa». —Así es —mintió—. Me alegro de que tu madre esté... bien... empezando...
—No es necesario que sigas. Sé lo que estás intentando decir, y yo también me alegro. Había comenzado a preguntarme si alguna vez mi madre iba a dejar a un lado los tristes recuerdos del pasado para aceptar por completo a Nicky.
—No necesitas esquivar el tema, Ichigo. Kaien me dijo lo que se supone que sucedió.
—No tenía derecho... —dijo furioso.
—Yo le persuadí —interrumpió—. Le obligué a decírmelo. Debía saberlo... por Nicky. Debes comprenderlo —hizo una pausa, y entonces añadió—. No creo una palabra.
—No puedes decirlo. No estuviste aquí en aquel momento.
—No era necesario que lo hiciera. También conocí a Byakuya. Nunca hizo algo tan despreciable, y no puedo comprender por qué... has estado tan deseoso de condenarle.
Ichigo dio un volantazo y sacó el coche del camino dejándolo bajo los árboles.
—¿Es eso lo que piensas, Rukia? ¡Qué poco sabes! Condenar a Byakuya, como tú has dicho, fue la decisión más difícil que he tomado. Sí, no era característico de él hacer algo así, pero aquella noche estaba fuera de sí, más enfadado que nunca. Discutió con nuestra madre. Pidió su anillo, y cuando ella se negó, él decidió cogerlo. Cuando descubrí que la caja de seguridad había sido abierta, el anillo ya había desaparecido.
—Aun así, no lo creo. Si él pensaba que ese anillo le pertenecía a Hisana, ¿por qué no se lo dio?
—¿No lo hizo? —preguntó sorprendido.
—¡No!
—Quizá por vergüenza. Tal vez pensaba que ella no estaría pre parada para aliarse con alguien que había robado a su propia familia. ¿O lo estaba? —su tono era burlón.
—Por supuesto que no —contestó enfadada—. ¡Eso es lo último que hubiera deseado, y Hisana no lo habría permitido!
—Mi madre, por supuesto, cree que él robó el anillo a petición de tu hermana.
—Eso me dijo Kaien. Y tampoco es cierto. Quizá Hisana no fue la mujer que tu madre quería para tu hermano, pero no era una cazafortunas —le miró—. Ahora comprendo por qué estabas tan decidido a ofrecerme dinero para que renunciara a Nicky. Pensaste que nosotras éramos iguales.
—¿Qué quieres que diga? —preguntó Ichigo con suavidad—. ¿Una falsa negación? ¿O que te asegure que siempre pensé eso de ti y de tu hermana?
—No me importa lo que hayas pensado —dijo con voz temblorosa—. Pero, si era así, ¿por qué me trajiste aquí?
—Creo que conoces el motivo.
Él la cogió, levantándola por completo del asiento, atrayéndola hacia sí, con una fuerza irresistible. Comenzó a besarla, al principio con suavidad, luego de forma apasionada. Ella sintió esa caricia. En vez de rechazarle respondió abiertamente. Le abrazó con fuerza y le acarició y besó. Gimió de placer, cuando él le desabrochó el vestido. Todo su cuerpo pareció contraerse cuando sus dedos le acariciaron con delicadeza los senos. Nada parecía existir en el mundo, excepto el calor de su cuerpo que envolvía al suyo, la suavidad de sus labios, y el enorme placer que esas caricias producían en la chica.
Su respiración era entrecortada cuando él separó su boca, dándole delicados besos en la suave piel de su hombro. Ichigo apartó con los labios la tela que cubría sus senos, y su cuerpo se estremeció, al sentir la ardiente caricia sobre los mismos.
Ella también le estaba tocando, sus manos se deslizaban sobre el cuerpo masculino con dulzura. Amaba a Ichigo, y le deseaba, y la necesidad de decírselo era cada vez más intensa.
Intentó pronunciar su nombre, pero en vez de hacerlo, gimió, temerosa, porque súbitamente, todo se iluminó por un relámpago; cuando volvió la oscuridad, se oyó un trueno. Y entonces empezó a llover.
Ichigo se apartó de ella con evidente desagrado, para cerrar la ventanilla. Rukia se sentó en su asiento, agradecida de que las sombras ocultaran su ruborizado rostro. Había vuelto a la realidad, y trataba de tranquilizarse.
Había permitido que la besara y la acariciara, cuando un rato an tes él le había hablado de su próximo matrimonio. «Al menos, un cierto sentido de la decencia, me tenía que haber hecho luchar contra él, rechazar sus caricias», pensó, sintiéndose mal.
Ichigo cerró la ventanilla por completo, entonces se volvió y Rukia habló con una voz suave:
—Llévame a casa, por favor.
—La tormenta pasará. Y se supone que estamos cenando.
—Odio las tormentas. Me dan miedo, a Nicky también, y quiero asegurarme de que está bien. Además, no deseo cenar. Yo... no podría tomar nada.
—Bien, eso me pasa a mí también —dijo, su voz era despectiva—. Parece que también he perdido las ganas... de comer.
Puso en marcha el coche y condujo con rapidez hacia la casa.
Al aproximarse a la entrada, Ichigo habló con impaciencia.
—¿Deseas esperarme mientras traigo algo para cubrirte?
—No —dijo Rukia—. No hace falta. Gracias.
—Será mejor que corras.
Corrió, sin mirar hacia atrás para ver si él la estaba siguiendo. Subió de dos en dos los escalones, y se dirigió a la habitación de Nicky.
Su puerta estaba entreabierta, lo cual la sorprendió.
Quizá él se había despertado y Orihime estaba allí.
Pero no había nadie junto a la cama de Nicky, y ésta se encontraba vacía.
Fue hacia el intercomunicador que había sobre la cama, y vio que estaba apagado. Lo encendió y habló:
—¿Orihime... está Nicky con usted? —entonces se dejó caer sobre una silla y esperó, intentando que el pánico no la dominara.
Al momento Orihime entró en la habitación. Su sorprendida mirada buscaba en la cama vacía. La expresión de la mujer le dijo a Rukia todo lo que necesitaba saber.
—Está bien, Orihime. Es probable que se haya despertado asustado por la tormenta y haya bajado por la escalera.
—Pero el picaporte de la puerta, thespinis. Está demasiado alto, como para que él lograra alcanzarlo. ¿Cómo pudo salir de la habitación? No dejé la puerta abierta.
—Quizá alguien entrara, a lo mejor su abuela y le llevó abajo porque tenía miedo. Iré a ver —añadió tratando de tranquilizar a la otra mujer.
Salió corriendo de la habitación y se encontró con Ichigo. Él la cogió de los brazos.
—¿Qué sucede? —preguntó—. ¿Estás enferma?
—No. ¿Está.. Nicky ahí abajo? ¿Le has visto?
—No. ¿Qué estás diciendo?
—No está en su dormitorio, y Orihime no le ha visto. La puerta estaba entreabierta, y alguien apagó el intercomunicador.
Ichigo se quedó sorprendido. Extendió una mano y se agarró del marco de la puerta por un momento, como si necesitara sujetarse, y en voz muy baja, murmuró algo parecido a una oración en griego.
—Organizaré la búsqueda. Mira de nuevo en su habitación... busca en el baño, por si estuviera escondido. Dices que su puerta estaba abierta. ¿Y la ventana?
—Estaba cerrada —respondió la chica angustiada.
Buscó como él le había ordenado, pero Nicky no estaba por ninguna parte. Si hubiera estado escondido, habría salido al oír sus voces, lo sabía, a menos que también estuviese asustado...
¿Asustado, de qué? ¿La tormenta? ¿O de alguien más?
Permaneció de pie en el centro de la habitación.
No le agradaba ninguno de los pensamientos que comenzaban a surgir en su mente, pero debía enfrentarse a ellos.
Salió del dormitorio y se dirigió a la escalera. Ichigo estaba en el pasillo, y la miró cuando se aproximó a él, su rostro denotaba preocupación.
—¿Bien?
—Ninguna señal. Voy a buscarle fuera.
—Él no pudo haber salido —dijo convencido de ello—. Aún llueve con fuerza, y dijiste que le dan miedo las tormentas.
—Quizá la tormenta no había comenzado cuando le sacaron —señaló.
—¿Sacarle? —su expresión cambió de manera repentina, y palideció—. ¿Sugieres que alguien de esta casa pudo hacer algo así? ¿Por qué?
—Quizás porque es el hijo de Byakuya —contestó con voz suave—. ¿O nunca se te ocurrió pensar que alguien quiso destruir también a Byakuya?
Pasó a su lado y salió a la calle con rapidez.
._._._._._._._.
Ajá! ¿Quién habrá sacado a Nicky de su habitación en medio de una tormenta? ¿Cuáles serán sus intenciones? :D Dios! No puedo creer que ya estamos en la parte final de esta historia. Sí, ya sólo quedan dos capítulos más y todo acaba. Y allí es donde nos preguntamos, ¿qué pasará con Ichigo y Rukia? :D
Si les soy sincera, estaba a punto de irme a dormir, cuando miro la computadora y sentí que debía sentarme xDD Accedí a esta página y de repente apareció en mi mente la promesa que les hice de subir el capítulo luego de una semana! :3 Por poco y las dejo sin capi xDD
Quiero agradecerle enormemente a: kiaru87 ( Waa! Perdón por la demora, juro que no fue adrede! :( Pero, ¡qué bien que te haya gustado el capítulo! Seee, Kaien es un abusador xDD Robándole besitos a Rukia! ;) Gracias por comentar!), Claw-13 ( Para mi es un verdadero placer poder traer esta historia y que ustedes se entusiasmen con ella! :3 Un saludoo! C:), ACCHB ( Hahaahaha! Cada vez que corrijo los capítulos me doy cuenta de que siempre se queda en la parte interesante! xDD Juro que yo no soy! xDD Así son los capítulos :D Bueno, aquí está el capi, espero lo hayas disfrutado! Gracias por el apoyo!), Gzn ( Siii, regresó más arrogante que nunca! xDD Pero tranquila, que Kaien en este capítulo le jugó una broma con lo del bikini de Rukia! xDD Muero de risa al imaginarme su cara! Gracias por comentar! :3), Yukime-sama ( Kaien es un chico inteligente, y aquí se percató de que Ichigo no quiere compartir a Rukia (; Si Ighigo no se apura, nosotras lo ayudamos a recapacitar!), Iza-Rukia13 ( Don't punch him! I know that Ichigo is very rude and arrogant here, but he'll change! I promise you, Ichigo loves Rukia! Don't worry, please. :3 Thanks for your comment!), Clouzack ( Hey! I like your comment! :D Sii, actualizaré más seguido, porque sino, me mandarán a buscar desde sus casas por maltrato psicológico! xDD Woww, el mejor ichiruki? :O Me honras mucho! :3 See, queda prohibido dejar de ser Ichirukista! Estoy segura que no eres la única que se lo imagina! xDD Gracias por seguir la historia! =3 ), eva ( Gracias por tu comentario! :D Me alegra saber que les está gustando el fic y que las entretiene! :3), Anahis ( No te preocupes! Ya lo que faltan son dos capítulos y todo acaba! Por fin se sabrá como quedará esta pareja :D Acción? Pues mira que en ese carro la temperatura subió unos grados! Y eso que estaba lloviendo xDD Gracias por tu comentario! ),elenita-chan ( sí, Kaien la quiere, pero Ichigo nos demostró que no piensa compartirla xD Ya las cosas se aclaran más en el siguiente capítulo! :D Gracias por seguir la historia :3). Y gracias a todas las lindas personas que leen esta historia! :3
Bueno, a ver! ¿Quién creen ustedes que se llevó a Nicky? Lo dejo para que me digan! A la persona o las personas que acierten, les dedicaré el siguiente capítulo, ¿les parece? =3 Bueno *bosteza* ya es un poquito tarde por aquí! xDD
Nos vemos en el siguiente capítulo! Ya saben, la semana que viene! Se cuidan muchote! ;)
Yare (:
