Hola :D! aqui vengo con el penúltimo capitulo (asi es, uno mas y esto se acaba), cabe decir que este ha sido el capitulo que mas me costo hacer xD es que es uno de los mas importantes y tenia que quedar lo mejor posible aunque a mi no me convencio del todo XD pero es la version de tantas que mas me gusto .w.

sin mas, espero lo disfruten! asi como yo lo disfrute haciendo w!

Hetalia no es mio~~~! lalalalala~

¡Enjoy!


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Un Tesoro Encontrado

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Llego la noche y el pirata y el samurái descansaban situados bajo unos grandes árboles en el ancho bosque en donde se habían adentrado. El saco de tercio pelo del pirata yacía en el suelo mientras el dueño de este era curado por el japonés. Ninguno de los dos estaba en un estado dígase estable, gracias a la batalla anterior, habían ganado diversas heridas y de mas alrededor de su cuerpo pero a simple vista se lograba notar la gran cortada marcada en el pecho del rubio la cual era tratada con total precisión y cuidado.

-Gracias al cielo y Paulo-san nos facilito este botiquín, valió la pena guardarlo- comento el japonés sin despejar la vista de lo que hacía para proceder a vendar la herida. El pirata solo asintió, se sentía un poco incomodo, es decir, estaba acostumbrado a que sus heridas las tratara su hermana o en dando caso el portugués… pero por alguna extraña razón se sentía avergonzado o ¿querido tal vez? Era lo de menos pensar en aquello en esos momentos. E incluso, nunca se imagino que el japonés fuese tan bueno en eso, le hacía feliz que se preocupara por él.

Todo ese rato en el que Kiku curaba su herida lo llevo a reflexionar en lo que había estado rondando en su cabeza, la posibilidad de que sintiese algo por el samurái ¡demonios! ¡El era un pirata! ¿Cómo rayos iba a permitirse sentirse así? Porque efectivamente, era algo que se la había salido de las manos… el solo quería la piedra ¡nada más! Pero cuando ya la tenga ¿que pasara después? ¿Qué hará con su vida? Ya que el seguir siendo pirata no era una opción, le prometió a su hermana dejar de serlo luego de cumplir con su objetivo. Soltó un suspiro cargado de frustración, frustrado con su mente que le hacia ese tipo de distracciones que ya lo estaban volviendo loco.

Levanto la mirada y con lo primero que se encontró fue con la oscura del japonés que concluía su tarea, este aparto su vista de la herida recién vendada y se cruzo con aquella esmeralda que lo veía desde hace poco.

-Ya esta- aviso el japonés cortando con el contacto visual.

-Gracias- su voz salió en apenas un susurro cuando en realidad quería que sonase mas determinada- Tu también estas herido, deja te ayudo- se coloco su saco y sin esperar respuesta tomo los implementos y se acerco al peli negro para proceder a curarlo.

El rubio se agradecía internamente su gran facilidad de aprender con solo mirar, aprendió a tratar heridas gracias a las muchas veces que trataban las suyas y debido a eso logro terminar con el japonés en poco tiempo, además de que sus heridas no eran para nada graves ni profundas.

Una vez cuando ya sus heridas fueron tratadas, solo pensaban en una sola cosa en concreto: el que hacer para seguir adelante. No sabían si quiera a donde ir ni que acción tomar debido a que el mapa que poseían era prácticamente inservible, no lograban encontrar las coordenadas ni nada por el estilo en el sitio en donde se encontraban; era como si… como si ya no estuvieran en la isla o en dado caso… en una especie de otra dimensión, claro, luego de todo lo que les había sucedido desde que llegaron no les sorprendía para nada.

Ambos se quedaron en un silencio casi sepulcral en donde cada mente divagaba en un mismo tema pero en diferentes ángulos. Kiku miro el cielo, el cielo que les cubría con un mar de estrellas buscando una respuesta o simplemente alguna señal. Habían pasado más de tres meses desde que se unió a la tripulación del capitán Kirkland y decir que la ha estado pasando mal sería una gran mentira, tuvo la oportunidad de conocer a nuevas y agradables personas al igual que muchos maravillosos lugares; se había encariñado bastante con los demás y además… aquel asqueroso pirata supo ganarse su respeto y aunque le costase un poco creerlo, también su cariño…

Bajo la mirada del cielo y observo como el rubio revisaba el mapa por decir la decima cuarta vez buscando una guía, guía que no serán capaz de encontrar en ese papel. Luego de unos segundos cayó en cuenta en lo pensado hace un momento… ¿acaso se habría enamorado? Eso era ilógico porque simplemente nunca lo ha estado y… tal vez esa sería la razón primordial de sus dudas, no sabía lo que era estar enamorado, amar a alguien. Recordó instantáneamente que su hermano una vez le comento algo al respecto y ahora que lo pensaba mejor… en aquel momento su hermano lo estaba ¡claro que sí! A pesar de haber sido una persona no muy expresiva pudo notarlo ahora porque gracias a su niñez e inocencia no pudo darse cuenta en el momento. Y luego de eso no supo nada más.

-Lo primero- el rubio dejo el mapa a un lado y se cruzo de brazos captando la atención de japonés que se había perdido en sus pensamientos- Tenemos que salir de aquí y explorar, no importa cuántas veces vea el mapa no logro encontrar nada… pero algo me dice que estamos cerca, muy cerca- lo miro decidido, el más bajo solo asintió, era la única idea que había y en si no tenían otra alternativa- Me hace pensar que perdimos tiempo en transcribir el mapa- lo tomo de nuevo y lo guardo dentro de su saco. La transcripción del mapa nació una vez que salieron de Rusia, en si era una consejo del ruso para que pudiesen usarlo sin necesidad de una lámpara o en todo caso luz… con la explicación de que iba a ser un tanto difícil usarlo de guía una vez que estuvieran en su destino, como les pasada ahora… aunque no les sirviera de nada.

Se recostó en el tronco de un árbol que estaba detrás de él y cerró los ojos buscando tranquilidad. El pirata lo imito pero a diferencia del otro, solo le venían imágenes a su mente de cuanto actuaba como una persona totalmente despiadada. No pudo evitar fruncir un poco el ceño ante tales recuerdo, pero una pregunta vagabunda sirvió para que volviera a la realidad ¿Qué pensara Kiku sobre eso? Puede que ya no se traten como antes pero eso no hace relevancia a que pueda agradarle, agradarle como él quería. A pesar de todo, va en contra de su orgullo samurái apreciar a piratas…

Soltó un breve quejido de dolor al darse la vuelta y fue ahí cuando observo al peli negro ya dormido a la cual no pudo evitar curvar sus labios en una sonrisa leve logrando que se olvidara del dolor por un momento, le parecía tan tierno. Busco hacer lo mismo, el dormir claro está, sin embargo no podía conciliar el sueño y la punzada en su pecho no ayudaba mucho. Esos eran los momentos en donde se sentía tan débil y tan inútil… siendo esos sentimientos que hacía mucho no experimentaba.

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-¿Cómo? ¿De verdad les paso todo eso?-

Llego un nuevo día, su segundo día en aquella isla. Los integrantes de ambas tripulaciones que fueron testigos y vivieron en carne propia todas aquellas extrañezas con las que se habían topado, se hallaban en el barco del rubio capitán. Sus heridas ya habían sido tratadas y por lo tanto se podían observar con diversas vendas alrededor de su cuerpo. En ese momento, cada grupo contaba su experiencia dejando al resto bastante impresionado sin saber que opinar…

-De todo lo que nos contaron… quiere decir que Arthur y Kiku deben estar pasando por lo mismo ¿cierto?- Alice fue la primera en comentar luego de haber escuchado atentamente lo recién explicado. Muchos asintieron y otros simplemente guardaron silencio. Un suspiro escapo de sus labios y fijo su mirada en dirección a la salida. Estaba preocupada por ambos pero su confianza en ellos era tanta que la mantenía tranquila.

-Hagamos algo… cualquier cosa, pero mientras más rápido salgamos de aquí mucho mejor- la voz un tanto seria de Alfred se escucho segundos después.

-Dudo que podamos hacer algo- corto el australiano recordando todo lo que paso junto a la turca- Ellos de seguro fueron a otro lugar, así como nos paso a nosotros. No creo que logremos encontrarlos-

-Kirkland no es tonto, el sabe lo que hace- Antonio sonrió bastante seguro gracias a lo muy bien que conocía al rubio.

Un minúsculo temblor llamo la atención del gran grupo reunido. Por precaución se colocaron de espaldas unos a los otros formando un círculo.

-¿Qué pasa?- la pregunta quedo en el aire y cuando menos esperaron una violenta brisa los rodeo logrando que por inercia se cubrieran los ojos.

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Apenas los primeros rayos del sol hicieron acto de presencia, se levantaron y así seguir con su búsqueda. Lo bueno, sus heridas habían sanado tan rápido que era bastante extraño, pero en si no hicieron mucho caso a ese tema. Antes de que pudiesen hacer algo el estomago de ambos rugió reclamando comida, claro, piensan en todo pero se les olvida ese minúsculo detalle.

-Creo que….- murmuro al japonés al darse cuenta de su descuido.

-Es un bosque, debe haber algo que podamos comer- sugirió el rubio y con eso siguieron su camino, pero con un objetivo temporal: encontrar algo de comer.

No paso mucho tiempo cuando divisaron una gran variedad de frutas en uno que otros árboles bastante altos. Era perfecto, pero había un obstáculo; estaba muy alto y no podían alcanzarlas.

-Tengo una mejor idea- luego de unas cuantas opciones propuestas por ambos, entre ellas el dispararle, usar la espada del japonés y entre otras, el ingles se coloco de rodillas frente al japonés mientras le daba la espalda, eso solo significaba una cosa- Sube- lo invito, el peli negro no estaba muy seguro de eso. Fijo su vista en el gran árbol y luego en el rubio frente a él- Tengo más fuerza de la que aparento y además… lo que menos haría es dejarte caer- volteo la mirada hacia el confundido japonés y le brindo seguridad, este no tuvo más remedio que aceptar al fin y al cabo se estaba muriendo de hambre.

Lograron bajar una cantidad considerable de frutas que lavaron en un pequeño arrollo que encontraron cerca de ahí. Comieron sin prisa disfrutando del misterioso sabor de ellas, un sabor realmente gustoso. Claro, no era la comida exquisita que les preparaba Lovino pero en si fue suficiente para satisfacer su hambre.

Una vez que el objetivo número uno fue alcanzado (con el estomago vacio no iban a lograr nada ¿o sí?) emprendieron camino por el amplio bosque sin rumbo alguno solo caminando por inercia tirándola a la suerte siguiendo solo a su instinto. Aunque no paso mucho tiempo cuando tuvieron que detenerse…

-Le digo que es por aquí- Kiku señalaba hacia la derecha con su dedo índice mientras fruncía el ceño un poco, no le gustaba que le contradijeran. Arthur negó y se cruzo de brazos asegurando que el camino era el otro, la izquierda. ¿Cómo llegaron a tal cosa? Simple, se encontraron con dos caminos y nunca falta cuando no se está de acuerdo, opiniones diferentes.

-No, te digo que es por la izquierda- fue su turno de señalar hacia su elección- Estoy 100% seguro-

-¿Y qué le hace creer eso?- pregunto buscando una respuesta concreta que lograra cambiar su opinión. Algo que los definía a ambos era el gran y peculiar orgullo que poseían.

-Instinto- sonrió con aquel toque "sobrado" que caracterizaba a un pirata.

-Que yo sepa los piratas no tienen eso- contraatacó indiferentemente. El rubio abrió un poco los ojos por la sorpresa, cosa que no noto su acompañante.

-¿Y me vas a decir que los samuráis si lo tienen?-

-Efectivamente- no era por ser presumido pero tenía mucha seguridad en eso. Un samurái era preparado tanto física como psicológicamente, mientras que un pirata se hacía pirata y ya… o eso era lo que tenía entendido.

-Está bien- no quería formar una pelea con él sobre aquella tontería, tontería que por más que sea le había afectado tan solo poco ¡le estaba diciendo en su cara que no carecía de sentido común! Bueno, puede que muchos piratas no lo posean pero él no era un pirata cualquiera que pudiese ser comparado con aquellos novatos- Ve por donde creas conveniente, yo hare lo mismo. Con eso se nos hará mas fácil encontrar la piedra y ahorraremos tiempo- sugirió, el peli negro estuvo de acuerdo y antes de que pudiese partir el rubio continuo- Luego no vengas a pedir ayuda- bromeo con un tono algo modesto pero sin dejar de ser un simple juego. Kiku sonrió sarcástico acostumbrado a ese tipo de comentarios, comentarios que a pesar de todo cortaban con la tensión.

-Igual, intente no meterse en problemas, no me molestare en ir salvarlo- el rubio rio y extendió su puño hacia el japonés, este retrocedió un poco sin saber que significaba.

-Es un trato- dijo con aun el puño hacia el otro, Kiku entendió más o menos a que se refería y choco su propio puño con el del mayor con algo de torpeza.

Antes de partir, se dedicaron una última mirada, una mirada que solo decía una cosa…

Cuídate

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-¿Qué… que lugar es este?

La primera voz en escucharse fue la de Soren que veía atónico el lugar en donde recién habían caído. Se levantaron del frio y sucio suelo en donde estaban e imitaron al danés. Todo paso muy rápido, demasiado rápido para que pudieran asimilarlo y antes de que tuvieran la oportunidad de haber hecho algo ya se encontraban ahí…

-No otra vez….- suspiro obstinada la turca mientras regresaba al suelo sentándose con las piernas cruzadas. Todos habían llegado a una especie de edificación abandonada desde unos aproximados cien años ¿tal vez?

Todo a su alrededor estaba destrozado, habían trozos de maderas y demás en el suelo, pero lo que más llamo su atención fue la fina capa de nieve que cubría el lugar y por sobre todo, el no sentir el frio que deberían experimentar respecto a eso.

-Esto es…- Paulo se alejo del grupo y se acerco a una de las paredes. Con su mano retiro la nieve que la cubría lo más rápido posible para no quemarse y descubrió algo que lo dejo sin palabras- Una cruz…-

-¿Una cruz?- el español, curioso, fue hasta él y verifico que era cierto. Una cruz que se denotaba bastante vieja estaba tallada en la pared, significando una sola cosa: estaban en una antigua capilla- Pero… ¿Qué haría una capilla en un sitio como este?- el portugués solo se encogió de hombros no estando muy al tanto de la situación "religiosa" de la isla.

-Puede que hace unos años atrás hayan inmigrado religiosos a este lugar- comento Gilbert colocando una mano en su mentol, en si era la respuesta más lógica que encontró. Matthew, que se hallaba a su lado, asintió a esa posibilidad.

-Así es- una voz relajada y por sobre todo desconocida resonó por todo el lugar llamando la atención de los piratas, estos clavaron sus miradas en la figura alta de cabello corto que se encontraba en la entrada mientras sostenía un abanico y vestía ropajes ¿chinos? Mas unos lentes adornando su rostro- Esta capilla fue construida y ocupada por inmigrantes de diversos países que se instalaron aquí. Hoy día ya no existe ninguno de ellos, o para ser más exacto… ya no existe ningún humano en esta isla-

Silencio, era la palabra exacta para describir el ambiente. Nadie dijo nada al respecto, e incluso, no tenían nada que decir ya que todo le parecía más lógico, era la pieza faltante del rompecabezas. Ahora entendían muchas cosas.

-¿Tú… eres?-

-Solo un guardián más- respondió la pregunta con la tranquilidad que le caracterizaba. Paseo su mirada color mielpor el grupo de jóvenes que tenía en frente, detallando su situación - Vaya… veo que vienen en parejas, que adorable- comento sonriendo apenas, una sonrisa que ocultaba detrás de su abanico. Algunos se sonrojaron ante tal comentario.

El silencio de hace un momento se tenso mas ¿A qué venía ese comentario tan despreocupado? ¿Acaso se estaba burlando de ellos?. A muchos se les paso por la mente el sacar sus armas y atacarlo antes de que los sorprendiera, pero cayeron en cuenta que estas se habían quedado en el barco.

-Ósea, no es para romper con el momento de tensión, pero yo soy soltero- Feliks salió en su "defensa" mientras se acomodaba el cabello hacia atrás con mucha indiferencia. Una gota bajo por la cien de sus compañeros ¿Era necesario ese comentario tan… tan fuera de lugar?

El desconocido soltó una risita logrando más la incredulidad en ellos.

-Ya veo, no lo sabía- agrego- ¿Ustedes deben ser los amigos de ese pirata rubio y el samurái cierto?- pregunto en unos cortos segundos después.

-¿Dónde están? ¿Qué has hecho con ellos?- Alice, que no había dicho nada, grito bastante molesta al escuchar el nombre de su hermano y el japonés.

-No lo sé-

-¿Cómo que no lo sabes?- volvió a gritar, le desesperaba lo muy sereno que se mostraba. Alfred esta vez tuvo que sostenerla para tranquilizarla.

-Estoy aquí simplemente para entretenerlos mientras ellos acaban con su misión-

-¿Misión? ¿A qué te refieres con eso?- Pregunto el Español bastante interesado, los demás esperaban la respuesta.

-Así es, para obtener la piedra necesitan pasar por ella. No sé mucho al respecto ya que es algo que no me corresponde- concluyo para así empezar a caminar hacia ellos. Su abanico fue sustituido por algo que no lograron identificar, se imaginaban lo peor- Así que mientras tanto…- su mirada se mostro calculadora, los demás ya estaban en posición listos para cualquier ataque o algo parecido- ¿Quieren jugar?- mostro el mazo de cartas que sostenía en su mano en lugar del abanico, y la cara del resto… bueno, sus caras eran todo un poema.

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Arthur caminaba por aquel túnel en el que se había adentrado hace mucho. Gracias a un descuido cayó por un no muy alto barranco y fue cuando se topo con él en donde extrañamente iba iluminado con antorchas de un fuego azul.

Camino y camino buscando por lo menos alguna pista que pudiese guiarlo hasta la piedra, sabía que al final iba a encontrar algo muy importante…

-¿Tu…?- frunció el ceño al encontrarse con aquel extraño ser que había luchado contra él hace más de un día atrás.

La criatura lucia tranquila a comparación de la última vez que la vio. De todas maneras, estaba a punto de sacar su arma y atacarla pero no conto con que esta saliera huyendo. Bufo por tal acto tan cobarde, olvidando que fue lo mismo que hicieron Kiku y el aquella vez, y fue tras el…

-No te molestes, Arthur Kirkland- la pronunciación de su nombre basto para que se detuviera en seco y se fijara que ya no estaba en el túnel si no en un lugar distinto… era más amplio y podía escuchar el sonido de una cascada a pesar que no la veía ¿A dónde había llegado? Se sintió mareado por un momento ¿acaso la persona dueña de la voz poseía la piedra? O sobre todo…. ¿era su mayor obstáculo? Pensamientos negativos inundaron su mente logrando que se tensara. Busco con la mirada al dueño de aquella voz y se topo con un chico albino mucho más bajo que el con una mirada violeta que atravesaba sus sentidos, algo le daba mala espina.

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Kiku iba distraído observando la fauna y flora que le rodeaba algo impresionado, en su país no había nada parecido. No veía ni sentía algo fuera de lo común en donde el lugar era ambientado con los sonidos de los animales, y si lo pensaba mejor, animales que no ha visto desde que puso un pie en la isla. Aquello le produjo curiosidad, desde que entro a ese bosque junto con el pirata ha estado escuchado tales sonidos… algo así como si se repitieran ¿una clase de grabación quizás?

-Qué raro…- susurro para sí mismo mientras detenía su andaba y buscaba con la mirada a algún animal. Pero nada, no había otro ser vivo, además de el y las plantas.

Por inercia, se acerco a uno de los arboles que tenía más cerca y poso su mano que iba protegida por el guante de color negro por el ancho tronco. Apenas hizo contacto la alejo inmediatamente.

-¿Qué es esto?- se quito el guante y coloco su mano desnuda en el tronco. Sintió una especie de chispa que lo dejo muy sorprendido, no había que ser un experto en ecología para saber que eso no era normal.

-Honda Kiku…- una suave y femenina voz capto su atención. El tronco que estaba frente a el brillo para su sorpresa y así procedió a abrirse. Kiku no sabía si quiera que pensar, es decir, todo aquello parecía alguna clase de cuento de magia y fantasías de esos contados a los niños. Por un momento deseo que todo se tratase de un sueño, al mismo tiempo lo llevo a desear despertar en su hogar y olvidarse de todo- Que esperas… ¿acaso no quieres la piedra?- prácticamente lo invitaban a entrar, una gota de sudor frio bajo por su cien sintiéndose nervioso e indeciso…

No vacilo más y entro arriesgándolo todo… o tal vez no.

El sonido del agua cayendo lo recibió, un sonido agradable y a la vez tranquilizador pero aun así no podía bajar la guardia.

-Bienvenido- se dio la vuelta y se encontró con una chica aproximadamente de su estatura y de cabello tan blanco como la misma nieve que llegaba a su cintura.

El cielo se tiño de gris provocando que el agradable escenario cambiara por completo a uno sumamente distinto…

-Dime… ¿Qué se siente deshonrarte a ti mismo como samurái?- pregunto directamente con voz grave, el japonés no entendía a que se refería. Al no obtener respuesta continuo- Trabajaste junto a piratas… para un beneficio egoísta-

-Yo…- se mordió el labio inferior no sabiendo cómo defenderse, esa mujer tenía razón, había botado a la basura todo su lealtad al comenzar a trabajar con piratas.

-Trabajaste con ellos sabiendo que fueron los que acabaron con la vida de tu hermano ¿´Te parece eso honorable?- el japonés bajo la mirada y apretó los puños, lo que decía le hacía reflexionar… su deber era matar piratas no unirse a ellos y mucho menos… encariñarse con un capitán.

-No…- levanto la mirada con furia y la poso sobre la fría de la mujer- Es cierto que unos piratas acabaron con la vida de mi hermano, pero esta demás decir que fueron ellos. Ellos son diferentes y sé que no serian capaz de hacer algo como eso- todo lo que le decía era meramente estúpido, su hermano murió hace muchos años cuando el apenas era un niño ¿Cómo es posible que la tripulación de kirkland haya estado vinculada con eso cuando ellos también eran unos niños? Tonterías… la albina solo quería brindarle confusiones. A su mente llegaron los momentos que había experimentado desde que comenzó a viajar con ellos, momentos que a pesar de todo no sería capaz de olvidar- Así que no voy a permitirle que hable mal de ellos- concluyo tomando el mango de su espada, listo para usarla.

La mujer lo miraba con una expresión neutral que al mismo tiempo estaba llena de odio. Coloco las manos en su espalda y camino hacia una silla que no estaba muy lejos de ahí procediendo a sentarse, silla que el japonés no estaba consciente que existiera.

-Dime Honda…- ¿Qué te hace merecedor de ella?- un cofre apareció y se instalo en las manos femeninas. Kiku lo miraba atónico comprendiendo que se refería a la pierda- ¿Por qué la quieres?- pregunto sin dar chance a que el samurái respondiera la pregunta anterior.

-Quiero cumplir con el sueño de mi hermano…- respondió sin ningún rodeo.

-¿Estás seguro que este era el sueño de tu hermano?- acaricio el cofre bajo la mirada del peli negro ¿si estaba seguro? ¡Claro que lo estaba! Él era el único testigo de cuando le contaba sobre todas aquellas ganas que tenía de ir por ella- Lo pondré mas fácil ¿Sabes acaso el cómo tu hermano se topo con ese mapa?-

Una suave y fría ráfaga de viento removió el cabello de ambos. Kiku se mantenía en silencio y evitaba mirar a la peli plata.

-¿Por qué… Porque habla como si me conociese?-

-No lo sabes ¿verdad?- continuo ignorando su pregunta.

-Basta…- enfrento los ojos violetas que lo veían divertidos sin cambiar su expresión, todo aquello ya estaba acabando con la paciencia del japonés sabiendo incluso que él era una persona muy paciente- ¿No se supone que deba luchar o hacer algo parecido para que me entregue la piedra?- elevo la voz y saco su espada para así señalar a la mujer.

-Eso sería muy aburrido… es demasiado típico- curvo los labios en una sonrisa algo tétrica que produjo un escalofrió en la espalda del samurái- Pero si eso es lo que quieres...- carraspeo los dedos y en menos de un minuto el japonés se encontraba rodeado de diversos seres con una mirada sedienta de sangre- Mientras tanto… piensa, piensa en todo lo que pregunte- fue su consejo antes de que las criaturas salieran a atacarlo y el no tuviera oportunidad si quiera de responder ante aquello ¿Qué demonios quería que pensase? Estaba molesto, muy molesto a pesar que eso no es muy típico de el…

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-Maldita sea…-

Arthur llevaba ya un buen rato luchando con la misma criatura de un principio y sencillamente le estaba dando una paliza a pesar de que esta no era se mostraba tan fuerte como la primera vez, su problema era solo uno: su mente no estaba concentrada en la batalla, divagaba en la "conversación" que tuvo con el peli plata.

"¿Poder? ¿Gloria? ¿Forturna? ¿Auto realización? ¿Felicidad?"

Palabras que resonaban una y otra vez en su cabeza logrando que se desesperara más. Subestimo todo aquello, jamás se imagino que sería de esa manera tan… tan peculiar. Esperaba una gran y difícil batalla claro está, pero no conto con que jugaran con su mente de esa manera…

Con una patada aparto lejos a su actual enemigo y fijo sus ojos esmeraldas en el albino, que al mismo tiempo esperaba su acción.

-¡Tu!- grito dirigiéndose a él- No tengo tiempo para esto ¡me darás la piedra quieras o no! O si no…-

-¿O si no que?- lo interrumpió dando un paso hacia el. El pirata frunció el ceño terriblemente molesto.

-Tú no me conoces…- dijo entre dientes sosteniendo su arma tentándose a usarla, acto que le parecía peligroso ya que ese chico era un hechicero eso no quedaba duda y por sobre todo… no era uno cualquiera.

-Entonces… ¿me responderás?-

-Ya te lo dije, quiero esa piedra porque ha sido el objetivo de mi familia desde hace muchos años- el albino negó al escuchar por segunda vez esa respuesta tan patética.

-¿Que mas?- pidió que continuara, el pirata bufo.

-Demostrarle a mis familiares, por sobre todo a mi padre, que fui capaz de obtenerla. Que se equivocaron al haberme discriminado de su búsqueda- su mirada se torno melancólica, aun le dolía aunque no lo demostrase.

-¿Y después qué? ¿Iras a la tumba de tu padre a echársela en cara cual niño?- razono, el ingles abrió la boca pero de esta no salió palabra alguna. Tenía razón… ha estado enfocado en su búsqueda tanto así que no sabía qué hacer con su vida luego de eso. Bajo la mirada molesto consigo mismo analizando la situación en donde le llevo a concluir que la piedra significaba mucho más para el japonés que lo que pudiera valer para él, solo la quería para un deseo egoísta que en la actualidad ya no valía nada… por eso, iba a conseguirla por y para el peli negro…

-Tu amigo es mucho más interesante que tu. Envidio a mi hermana, quisiera yo estar jugando con él en estos momentos- comento mas para sí mismo, comentario que el ingles escucho perfectamente.

-Kiku… ¿Qué le harás? ¡El no es parte de esto! Atrévanse a hacerle algo y no me hare responsable de mis actos- amenazo apuntando al más bajo con su arma. Estaba desesperado ya por salir de ahí y por sobre todo… estaba muy preocupado por el samurái ¡sabía que no debía haberlo dejarlo solo!

-Eso pasa de mí… no se que esté haciendo mi hermana con él en estos momentos- eso fue suficiente para que bajara el arma mientras en su rostro se marcaba una mirada estupefacta- Si no te apuras… no podrás salvarlo…- esas palabras fueron suficiente para que el pirata olvidara todo y pensara en solo una cosa: encontrar al japonés.

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Un líquido carmín se deslizo en el suelo manchando el pasto de color verde vivo. El sonido de la cascada retumbaba en sus oídos y buscaba energías para mantenerse de pie.

-¿Qué pasa? ¿Acaso eres tan débil que no puedes con ellos?- estando aun sentada con el cofre en sus manos observo como el samurái jadeada bastante cansado mientras se sostenía con su espada.

Se sentía un perdedor, un total y patético perdedor. El tenía que ganar… tenía que conseguir la piedra, no había llegado tan lejos para nada y mucho menos iba permitirse irse sin ella aunque muriera en el intento.

La chica frunció el ceño a ver la situación del japonés, si seguía así no iba a progresar en nada… lo que más quería en ese momento era que todo acabase rápido, solo quería ser libre…

-Solo un poco mas…- se dijo a sí misma para luego dar la orden a sus "súbditos" de atacar de nuevo al peli negro.

Un grito ahogado escapo de sus labios cuando sintió diversos golpes y cortadas alrededor de su cuerpo. No pudo más y cayó al suelo siendo rodeado por su propia sangre.

-N-nii-san…- susurro con la voz entre cortada, ¿acaso era el fin? Iba a morir sin haber cumplido con su objetivo y por sobre todo… sin haber descubierto que era lo que sentía por Arthur Kirkland.

-¡Kiku!- le tomo mucho tiempo salir del extraño lugar en donde estaba y ahora se encontraba corriendo lo más rápido que sus piernas le permitían hacia el japonés que yacía en el suelo gravemente herido. La islandesa miro detenidamente como el pirata llegaba hasta el samurái y se arrodillaba para tomarlo entre sus brazos manchando su ropa con la sangre ajena, eso era una buena señal- ¿¡Estas bien!?- era obvio que no lo estaba, pero necesitaba escuchar su voz. Al verlo en tal estado lo hizo sentir sumamente culpable.

-A-arthur-san… ¿Q-que hace a-aquí?- logro responderle aun con la voz entrecortada siéndose arropado por los brazos del otro- La p-piedra….-

-No- retiro el cabello que estaba pegado a su frente debido al sudor- No me perdonaría si algo te pasara… la piedra ya no tendría sentido si te perdiera…- le dedico una mirada llena de sentimiento que produjo que el corazón del peli negro latiese más rápido- Saldremos de esta juntos como siempre ha debido ser- Kiku le respondió con una minina sonrisa, se sentía más seguro y con ganas de seguir adelante.

-Muy conmovedor, pero están acabados- frente a ellos se encontraban los dos chicos oji violetas observándolos con supremacía. Arthur los fumigó con la mirada acertando que todo era parte de su plan, habían planeado juntarlos para acabar con ellos conjuntamente. Ambos levantaron su mano derecha al cielo dando la orden a los seres que luchaban contra Kiku hace unos momentos que atacaran con todo lo que tenían.

Arthur se dio cuenta de sus intenciones, sabía que era fin. Apego mas el cuerpo del japonés contra el suyo y cerró los ojos esperando el impacto. El no quería que acabara así, solo quería rehacer su vida junto a la persona que tenía en sus brazos, porque estaba decidido, ya no podía ocultar mas lo que sentía. En conclusión, se había enamorado de aquel samurái arisco que más de una vez le hizo enojar.

Eso no podía acabar así…

Los peli plata miraron atónicos como se formaba un circulo con una escritura que desconocían bajo los extranjeros y luego expandía una ráfaga de luz cegadora a su alrededor protegiéndolos de los ataque de las criaturas y al mismo tiempo acabando con sus vidas…

No paso mucho tiempo para que desapareciera y los dejara temporalmente a salvo. El pirata abrió los ojos y se dio cuenta que aun estaban vivos, sin saber que había sucedido y mucho menos lo que había hecho para salvar la vida de ambos. Su acompañante hizo lo mismo dudoso de que nada les había sucedido.

-Felicidades-

-¿Eh?- miro hacia los peli plata y ahora que los veía juntos y más de cerca noto que eran prácticamente idénticos.

-Es suya, han ganado- la chica dio un paso hacia adelante y le extendió el cofre que contenía la muy ansiada piedra. Arthur no sabía qué hacer, es decir, hace tan solo unos momentos buscaban matarlos y ahora les entregaban la piedra como si nada y con total normalidad.

Las densas nubes que cubrían el ancho cielo se dispersaron logrando que el lugar volviese a como estaba antes. El pirata miro al japonés sintiendo como este se apoyaba en él para levantarse, el rubio lo siguió.

-No… me duele nada- toco sus brazos y comprobó que era así, sus heridas estaban 100% curadas.

-Me tome la molestia de curarlas- explico el chico, el japonés no sabía si agradecerle o quedarse en silencio, opto por la segunda opción.

-¿La tomaran o no?- dijo con un poco de impaciencia la chica aun extendiendo el cofre hacia ellos. Arthur, que aun no salía del shock, la tomo con inseguridad.

-¿Por qué?- exigió una explicación con el cofre en sus manos.

-La piedra no es llamada de esa manera solo porque vaya destinada a los fuertes y valientes capaces de obtenerla- se encargo de explica el chico.

-Si no porque va para todos aquellos valientes capaces de hacer hasta lo imposible por salvar la vida de aquellos que ama, así como lo hizo Kirkland- procedió contando la chica.

-Ese es su verdadero significado- concluyeron ambos en conjunto regalándoles una pequeña sonrisa. Kiku se sonrojo levemente recordando lo sucedido hace unos minutos, él como el ingles lo envolvía en sus brazos que en si había sido un sentimiento agradable.

Los oyentes intercambiaron miradas verificando que lo que habían escuchado era cierto, que habían ganado y ahora la piedra era suya.

-Enton- no concluyo la frase ya que apenas volvió la vista hacia los oji violetas se encontró con la sorpresa de que ya no estaban.

Ambos los buscaron con la mirada pero ya no los encontraron, se habían ido. Arthur con sumo cuidado abrió el cofre topándose por primera vez con la piedra, de un color naranja que brillaba singularmente. La tomo en su mano y la miro por unos segundos, ya entendía el porqué tanta ambición por tenerla, la piedra era hermosa y hechizante a los ojos de cualquiera. Miro al japonés y sin previo aviso agarro su mano tomándolo por sorpresa.

-Es tuya- y así se la coloco en la misma procediendo a cerrarla con la piedra en ella sintiendo como la sangre subía a sus mejillas por ese contacto.

-¿Qué? ¡No!- la devolvió de la misma manera- Si no fuera por usted no la hubiéramos encontrado, yo no podría quedármela- le sonrió con mucha confianza, el ingles se sonrojo por unos segundos para luego devolverle la sonrisa.

-Entonces no será de nadie-

-¿Qué lo hizo cambiar de opinión?- pregunto bastante curioso, sabía más que nadie que él era el que más la deseaba y ahora ¿Por qué ya no la quería?

-Porque encontré un tesoro mejor- le respondió mirando hacia el ancho bosque, Kiku no entendía a que se refería- No vine aquí por nada y mucho menos me iré con las manos vacías porque encontré el tesoro que no dejaría ir por nada del mundo-

-Y… ¿Cuál es?- sus miradas se cruzaron, que a diferencia de otras veces, estaban llenas de ilusión.

-Tu… - soltó inconscientemente dejándose llevar por el momento, aunque eso era lo que justamente dictaba su corazón- Nunca… nunca creí que esto pasara pero me alegro de que hayas sido tu- agrego en unos cortos segundos mirando como las pálidas mejillas del japonés se teñían de rojo. Devolvió la piedra al cofre y la deposito en el suelo con mucho cuidado- Kiku… ¿Quisieras compartir el resto de tu vida junto a mi?- una forma extraña de confesarse pero fue la única que encontró sabiendo que no sabía nada respecto a ese tema. Extendió su mano hacia el menor esperando su respuesta.

-Negarme… sería el peor error que pudiera cometer- bajo la mirada y volvió a levantarla mirando la esmeralda del otro mientras le dedicaba una sonrisa, sonrisa que el ingles era el primero y será el único en presenciar. Lentamente tomo la mano que le ofrecían y antes de que pudiese hacer algo el pirata lo jalo hacia el envolviéndolo en sus brazos por segunda vez, pero en ese momento no lo hacía por temor a perderlo si no por la felicidad que sentía de tenerlo.

-I love you- le susurro en su idioma natal luego de deshacer el abrazo tomando su mentol y besando los labios ajenos, creando un beso lleno de ternura y a la vez lleno de deseo en donde el escenario lo convertía en un beso perfecto, más perfecto de los que ellos imaginaban.

Se separaron por falta de aire y se miraron uno al otro olvidándose del mundo, olvidándose de todo. Volvieron a abrazarse no queriendo que ese momento acabase…

¿Dónde quedo el odio de Kiku hacia aquel extraño pirata que se topo un día con el sin saber que iba a ser el protagonista de su más grande aventura? No la sabe, lo único que le importaba era ser feliz, ser feliz a lado de la persona que robo su corazón de la manera más descarada ¿quizás? Al diablo el honor y la lealtad porque primero que nada él era un ser humano, que igual que el resto, sentía, amaba y merecía que lo quisieran…

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-¡Allá va!-

-¿Esta seguro que nadie la encontrara?- Kiku miraba hacia el mar con una mano en su frente enfocando la visión, exactamente hacia donde había caído lo recién lanzado.

-Por ahora no, pero tal vez en algunos años encuentre dueño- después de todo por lo que había pasado decidió que lo mejor era deshacerse de la piedra ¿la razón? Ya no la necesitaba, tenía algo mucho mejor consigo.

-Bien hecho tonto- una voz desconocida para el japonés y muy pero muy conocida para el ingles llego a sus oídos. Se dieron la vuelta y con lo que se encontraron los dejo sin palabras. Sencillamente no creyeron que algo más raro les sucediera, hasta ese momento…

-N-nii-san…- logro articular aun cuando sus labios temblaban y no pudiera mover ni un solo musculo. Frente a sus ojos se encontraba su hermano mayor, Xiang, vistiendo su uniforme de samurái e igual a como lo vio la ultima vez, antes de que muriera. Este le sonrió y la persona que lo acompañaba solo saludo con su mano libre mientras que la otra era depositada en el hombro ajeno.

-Ian... ¿No se supone que estabas muerto? ¿Qué haces aquí?- Arthur rompió con la tensión recién formada debido a que nadie sabía que palabras usar, pero a pesar de todo se sentía feliz, muy en el fondo, de encontrarse con su hermano mayor.

-Pedimos permiso al de allá arriba para venir- respondió con mucha normalidad mirándolo con superioridad. La persona a su lado rodo los ojos y Arthur levanto una ceja incrédulo- Entonces… si lograste encontrar la piedra, bien por ti- agrego, Arthur asintió orgulloso, esa era la forma que tenia para expresar un "felicidades" o algo relacionado.

-Aun no lo entiendo… ¿Por qué estás aquí…?- se escucho la voz del japonés que aun veía perplejo a su hermano, este se acerco y lo tomo de los hombros.

-Estoy orgulloso de ti Kiku, y sin importar que hayas hecho siempre lo estaré- removió sus cabellos así como lo hacía cuando este era un niño pequeño- ¿Sabes cuál era mi más grande deseo?- pregunto mientras que al mismo tiempo el peli rojo se incorporaba al grupo. Kiku negó ante la pregunta, estaba seguro que era lo que deseaba pero debido a todo lo que sucedió produjo que naciera la duda- Quería seguir el mapa e intentar buscar la piedra con la esperanza de que pudiera encontrarme de nuevo con Ian pensando que el haría lo mismo- tanto Kiku como Arthur se quedaron sin habla, eso solo significaba que ellos… que ellos se querían así como ellos ahora…

-Ya veo…- fue lo único que salió de sus labios ante tal información, pero aun si no pudo evitar sentirse feliz por su hermano que a pesar de todo logro estar junto a la persona que quería.

-Vaya… no sé que me asusta mas, el hecho de que seas un fantasma o que te comportes cariñoso con alguien- comento el rubio cruzándose de brazos sonriendo de lado.

-Ya ves hermanito- una vena apareció en su cien conteniéndose por no golpear a su "dulce" hermano en esos momentos, Xiang era capaz de regañarlo. Los asiáticos rieron ante tal comportamiento infantil de los británicos.

-Ahora ustedes podrán cumplir con eso- aseguro el mayor de los asiáticos siendo verificado por el peli rojo aunque él no fuese muy bueno en esas cosas- Sean felices-

-Arigatou Nii-san- hizo una reverencia, sabía que ya era hora de que su hermano partiera.

Los mayores se tomaron de las manos, se despidieron y conjunto a eso se desvanecieron en el aire para volver al mundo en el que vivían…

Ahora si ¿acaso era capaz de que algo más extraño les sucediese? Tal vez… pero aun así agradecieron por haber tenido la oportunidad de ver a sus hermanos por ultima vez en sus vidas…

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Lo se, largo y extraño XD pero wee es mi estilo de escribir ejeje XD como siempre, espero lo hayan disfrutado twt! me deprimiria si no fue asi ._. si se esperaban algo mejor D: wee me disculpo si no les gusto XD

Aclaro (para los que no supieron) el chico del abanico es Macau :D estoy reobsesionada con el! y no pude evitar ponerlo XDD jajajaja al igual de que no estoy consciente de como es la religion en Islandia y no vi necesario investigar por la trama extraña del fic siento un AU...bueno los que me conocen saben que adoro el crack XD y el final tampoco pude evitar ponerlo XD... y no menos importante, el romance no es y ni sera lo mio XD pero siempre hago mi mayor esfuerzo para que quede presentable n-n

Review~:

Bloodyrisu (oye! Te cambiaste el nombre xD me gusta *O* XD), aquí el cap :D! espero lo hayas disfrutado :3 perdona si no quedo como esperabas XD pero lo hice con todo mi jodido esfuerzo x.x me costo un mundo XD y buee aquí esta todo el desastre por el que pasaron XD a veces me pregunto que me dan de comer que pienso en cosas tan extrañas ._. XD. Gracias por tu comentario ;)

ivyterasu, aquí la conti :D! jajajaj creeme, mientras escribia se me antojo XD lo malo es que era bastante tarde y no había nada para comer twt (me da hambre casi todo el tiempo XD, es mas, ahora mismo tengo hambre .w.)… hee yo ni se porque lo puse XD pero me pareció un detalle "raro" lo de la sangre verde y lo puse .w. XD. Espero te haya gustado este cap ;) saludos

MusicianWish, y wee que puedo decirte? XD aquí esta el cap que tanta ganas tenia de hacer! Y a pesar de todo no se… siento que no quedo como debía pero te juro que rompia los sesos(?) para que quedara lo mejor posible twt como ves, no paso nada malo XD no seria capaz u.u pero si pasaron por sus rachas ;/ en serio, algún dia tengo que escribir algo bien dramoso XD (No me saldrá yo lo se XD). Gracias por tus comentarios siempre tan alentadores :3 nos leemos en el cap final ;)

Ann Aseera, aquí la continuación n.n como dije, me demore porque estaba en mis últimos exámenes de la universidad y buee! XD espero la espera haya valido la pena n.n gracias por comentar ;)

Andy-Dandy, no chama, no puedes entrar en la historia asasassdassa XD jajaja espero y también haya valido la espera de este twt en serio, el cap que mas me costo escribir maldita sea el romance twt XD, espero te gustase owo saludos!

Gracias por leer ;) nos leemos en el ultimo capitulo :D! (que espero subir lo mas pronto posible XD)

Saludos!