-¿Emily? ¡¿Emily!? ¡Ya estoy aquí! ¿Dónde estás? ¡Emily!-Gritó James a un lado del teléfono. Las personas que entraban o salían del hospital lo voltearon a mirar, exaltadas.
-Cálmate James, no puedes entrar aquí así. Ve a la recepción y pregunta por esta ala del hospital, ahí me verás.
Una hora antes Rose había llamado insistentemente a James, sacando fuerzas de las que no tenía en ese momento, pero él no respondió, ni una sola vez. Rose que era persona de no entrar en pánico, estaba totalmente asustada. Después de cansarse de llamar a James, decidió llamar a una de las pocas amigas que habían hecho en esos meses: Emily. Vivía a unas pocas cuadras de ellos y por eso sería perfecta. Cuando contestó, supo perfectamente de que se trataba, incluso a ayudo a Rose calmarse, ella tenía una pequeña niña de cuatro años.
James había corrido por toda el ala izquierda del hospital, por la sala de maternidad. Sus ojos casi se salen de las órbitas buscando a Emily por algún, cuando finalmente la vio corrió hacia ella.
-¡¿Dónde demonios estabas James?!
-¿Dónde está? ¡¿Está bien?! ¡EMILY! ¡DIME QUE ESTÁ BIEN! ¿Qué pasó?...
Emily quería responderle que los dos estaban bien, o eso creía, pero James siguió fulminándola con preguntas y cada vez más James subía el tono de su voz, cuando las demás personas que esperaban empezaron a incomodarse, tuvo que arrastrarlo del brazo a una esquina.
-¡James! Cállate, ¿no ves donde estamos? No puedes venir a hacer un escándalo aquí.-Le "susurro" en un grito, luego suavizó el tono de su voz.-Ella está bien, me llamó y la traje hasta aquí, la entraron hace unos 30 minutos -dijo mirando su reloj-No te preocupes, todo estará bien, James.
-Pe..per.. ¿Puedo entrar? ¡Necesito entrar!
-No lo creo James, no puedes ir allí e interrumpir a todos, mejor esperemos aquí. -La mirada en James no se veía nada calmada, fue como si sus ojos chocolate reflejaran una bomba atómica. Lo haló junto al puesto que se encontraba a su lado- James, vas a calmarte ¿ok? Ella estará bien... sólo hay que esperar.
Al final, James accedió a sentarse y a esperar, los minutos seguían pasando, tan lentos como las horas. Él volvió a impacientarse a los 15 minutos de estar sentado. No soportaba estar sentado ahí, sin saber nada de Rose ni de su hijo, tenía que entrar. Miró al lado y se aseguró de que Emily estuviera distraída, luego se levantó de su asiento y salió a correr hacia la puerta en donde terminaba la sala de espera y empezaban las salas. Emily salió tras él al darse cuenta, desafortunadamente un par de médicos iban de salida y se llevaron a James con ellos, tuvieron que rogar para que no lo sacaran del hospital.
Luego de unos cinco minutos, empezó a caminar cada vez más rápido por la sala de espera, algunos familiares de otras mujeres que también esperaban se empezaron a angustiar y exaltar por el comportamiento de James. En la sala de espera sólo se podía respirar un nerviosismo de esperanza.
Tal vez la única forma de que James se calmara era hablando con él.
-James, ven, dime algo ¿qué es?
-¿Qué? -James estaba tan angustiado y asustado que parecía no saber donde estaba.
Emily rodó los ojos con hastió.
-¿Es una niña o un niño?
-La verdad es... es que no lo sabemos.-Respondió James después de algunos segundos.
-¿Qué? ¿Cómo as..?
-Decidimos que queríamos que fuera sorpresa, para todos...
-¿Qué crees tú que será?
-La verdad no tengo idea, ni sé que quiero que sea, sólo quiero que este aquí, ya.
-A veces eres un maldito James, pero veo que Rose sí que supo escoger bien entre todos sus primos.
Los dos rieron y al final, James pareció relajarse un poco.
-Apuesto porque será un niño, y será igual a ti, tal vez excepto por los ojos.
-Sea lo que sea, tendrá ojos azules de eso estoy seguro. Mis hermanos, Rose, mis papás y mis tíos, todos con ojos claros, menos yo.
Un suspiró escapó de James en el momento en que una palabra invocó un recuerdo. Hermanos: Lily, Albus.
Durante todos esos meses sentía como si los hubiese traicionado, en especial a Lily, sabía que ella lo odiaba y ese era uno de los motivos por los que tenía tanto miedo de regresar, claro, aparte de enfrentar la furia del tío Ron. Lily era temperamental, rencorosa y sentimental, pero era la luz de sus ojos, su hermanita. Claro que sabía que ella se estaba graduando, Rose había insistido para que la llamara, pero no quería arruinarle el día.
Se había ido sin decirle nada y no había hablado con ella desde entonces, eso , además que Rose y Lily nunca se habían llevado bien. Era extraño, pero las dos sentían celos de la otra mutuamente, aunque no lo supieran ellas mismas, todo el mundo se había dado cuenta.
En cambio, estaba casi que seguro que Albus lo había entendido, él era casi que la persona más cercana a Rose y él lo sabía, él era más maduro que Lily, sin embargo la nostalgia no lo abandonaba, estaba ahí presente pero oculta, como el latido de un corazón que está muriendo, pero no lo hace.
-¿Desde cuando te diste cuenta que la querías?
James salió de sus recuerdos, tenía que estar ahí para Rose, no con sus hermanos, tenía que estar ahí y ahora.
-No lo sé, supongo que siempre estuvo ahí, sólo que el tiempo se encargó de demostrarlo. Llegué a hacer cosas realmente estúpidas por ella.
-¿A qué te refieres?
-Casi mato a golpes a uno de los hijos de los mejores amigos de la familia. Encerré a Rose en mi habitación durante una noche entera para que no pudiera ir al baile con Lorcan, no me habló por dos meses.
Volvió a reír.
* Podía sentir la ironía y la burla en la vez de las enfermeras al decirle "niña, súbete a la camilla" "niña, haz tal cosa" se burlaban en su cara. Podía escuchar a las enfermeras susurrarse entre si "Pero si es sólo una niña"
Por el dolor que sentía en la espalda, parecía que se le partiera en dos. La sangre le subía por la cabeza hasta sentir que se quemaba. Los minutos pasaban y la quemaban como horas de fuego inextinguible. Pero la curiosidad y el miedo la consumían por completo. No sabía qué sería su hijo, de hecho aun le parecía irreal el hecho de que tendría un hijo.
De repente un dolor agonizante la atacó en la parte baja del abdomen, gritó de dolor en medio de la sala.
-Creo que ya estamos listos...
El cirujano que estaba en la sala se dirigió hasta la camilla mientras que una lágrima se escapaba de los azules ojos de la pelirroja. *
Las puertas de la sala de espera se abrieron mientras un médico salia quitándose el tapabocas, varios pares ojos de padres desesperados giraron hacia él.
-Familiares de Rose... ¿Weasley?
Los ojos de James miraron hacia él como si hubiera pronunciado el testamento de su salvación. Salió corriendo detrás de él. Cuando entró a la sala, supo que ese momento no se le olvidaría nunca.
Ahí estaba Rose sobre una camilla, con el cabello pelirrojo disperso por toda la almohada, dando un contraste impresionante. Tenía la cara roja y lentas gotas de sudor bajaban por su cara, se veía igual de hermosa que siempre. Luego estaban sus ojos azules de los cuales una sola lágrima bajo cuando lo vio en la puerta, siguió bajando por su cara y se encontró con su sonrisa, se acercó a ella y entonces la vio.
Estaba en sus brazos, estaba ahí con ellos. Toda una vida de amarse en secreto y escondidos había dado como fruto a un ser como ella. Apenas podía hablar, no estaba seguro de estar despierto.
-Ro...Rosie..
-Es una niña James.
James se abalanzó sobre las dos casi gritando de alegría. Luego la sacó de los brazos de Rose y la alzó en los suyos. La observó fijamente y vio el momento exacto en el que abrió los ojos, ojos azules como el mar, ojos azules como una tormenta, eléctricos. No eran como los de Rose, no eran como los de nadie, eran impresionantemente hermosos y exóticos. Contrastaban con su piel blanca salpicada de pequeñas y casi invisibles manchas café claras. Su casi inexistente cabello era castaño con pequeños reflejos rojos que la hacían parecer pelirroja.
Era como Rose, era como él.
Era perfecta.
