Esta es una historia alterna escrita sólo para entretenimiento basada en el final del manga y la novela Candy Candy Final History de Kyoko Misuki. Los personajes originales no me pertenecen; sólo el orden de algunos acontecimientos y personajes secundarios son de mi propia imaginación.
CAPITULO 15
DE VUELTA EN CHICAGO
Bienvenida Candy…
La voz de la tía abuela desde el recibidor los sacó de su alegre charla.
Tía abuela, le contestó – Gracias por recibirnos…
Candy se acercó llevando de la mano a Juliette. La niña hizo una graciosa reverencia, tal como le habian enseñado y la saludó - Buenas tardes tía abuela Elroy.
Hola Juliette, le respondió complacida. La verdad es que se veía muy graciosa haciendo ese saludo tan formal. Parecía una muñeca de porcelana, la habían vestido muy primorosamente, y sus maneras eran naturalmente gráciles, eso llamó poderosamente su atención. Esta niña tiene una gracia natural, su porte es refinado, ¿quienes habran sido sus familiares? se preguntó a si misma.
Pasaron todos al salón mientras los empleados llevaban el equipaje de las chicas a sus habitaciones y acomodaban las cosas.
La tía había dispuesto un servicio de té y los invitó a servirse.
Candy le pidió a Doralee que acompañara y ayudara a la niña a servirse mientra ella se sentaba con los mayores a compartir la merienda.
Cuéntanos como estuvo tu viaje - le preguntó Archie
Estuvo muy agradable Archie, es un poco largo, pero tenía tantas ganas de estar aquí que no me importó en absoluto viajar tantas horas.
Annie, que habia estado observando a Juliette desde su llegada no se aguantó más y le preguntó a su amiga, Candy, Archie me comentó que Juliette esta a tu cargo desde que nació. ¿Has decidido adoptarla?
Bueno, si Annie, eso me gustaría mucho, pero sabes que no puedo hacerlo por ahora. No tengo la edad suficiente.
La tia abuela las miró con determinación y luego comentó:
Candy, creo que a una muchacha soltera como tú no le convendria tener un hijo adoptivo, estas en edad de conseguir novio, no lo olvides. ¿Por qué no dejas que yo la adopte? Soy una mujer sola y creo que podría ser una buena tutora para ella. Eso no quiere decir que dejarás de cumplir tu promesa, pero sí le permitirás tener una mejor posición dentro de la familia.
Todos se quedaron sorprendidos. ¿La tia abuela habia dicho que estaba dispuesta a adoptar a la pequeña?
Candy miró a Albert con desesperación sin saber en ese momento que responder. Él sólo le sonrió de tal manera que le transmitió un poco de tranquilidad y confianza.
Inmediatamente Albert atinó a responder de manera conciliadora.
Tía, no debemos preocuparnos por eso todavía. Le agradecemos mucho su ofrecimiento y lo tendremos en consideración. Por ahora primero espero que todos nos acostumbremos a convivir juntos nuevamente y luego iremos resolviendo cada detalle.
Como tu digas William, le contestó la tia y luego dirigiéndose nuevamente a Candy le dijo– Candy, quisiera conversar contigo antes de la cena, me gustaría consultarte algunos detalles de la fiesta, sólo faltan dos semanas y deseo que todo quede perfecto.
Por supuesto tia Abuela, iré a verla a su habitación si asi lo desea
Gracias hija, le contestó
La conversación continuó amenamente, Archie con su estusiasmo y gracia contagiante les contó acerca de sus primeros dias en las empresas y de algunos sucesos graciosos que le habian sucedido en su época de estudiante, logrando aligerar nuevamente el ambiente.
Bueno, dijo la tia Elroy después de un buen rato– me retiro a mi habitación, es la hora en que acostumbro a rezar mis oraciones. Candy, por favor ¿podrías ir a verme dentro de una hora?
Si tia, por supuesto.
La tia Elroy se retiró con su habitual elegancia.
Archie, que había estado observando a su tío como miraba embelezado a su "prima", decidió que lo mejor sería darles un momento para que estuvieran a solas, asi que le pidió a Annie que lo acompañara al estudio que tenía en la mansión para ver algunos detalles de su boda.
Interiormente Albert le agradeció ese gesto a su sobrino y se levantó para acompañarlos hasta la puerta.
Antes de retirarse Annie, que habia estado conversando animadamente con Candy sobre el Hogar de Pony y sobre los preparativos de la boda, le dijo:
Candy, la próxima semana llega Patty, me gustaría que entre las dos me ayuden a comprar algunas cosas "especiales" que me faltan…
¿Vas a comprar más? Le interrumpió el novio – Pero si ya no hay espacio para guardar nada ¿no sería mejor esperar a ver que cosas nos van a regalar primero?
Ay, Archie, le dijo ella abochornada – No me refiero a esas "cosas"… me refiero a… a
Candy se dió cuenta que la timidez de su amiga no habia cambiado para nada y con cierta picardía le dijo guiñandole un ojo a su primo - Querido Archie, es mejor que ni se te ocurra meterte en nuestras "compras", eso es algo sólo de mujeres… te aseguro que quedaras muy complacido con nuestra elección.
Archie la miró sorprendido y luego dándose cuenta a lo que se estaba refiriendo, sintió que sus mejillas se ponian coloradas también.
Albert no pudo contener la risa y dándole una palmada en el hombro le dijo - Me temo sobrino que ahora que las tres van a estar juntas nuevamente, nosotros tendremos que aprender a no meternos en sus asuntos…
Archie lo miró y luego se rió también, se sentía tan contento de compartir esos momentos con ellos, la pena en su corazón por la falta de su hermano se aligeraba un poco más y felizmente para él, el otrora famoso Tío Abuelo William era ahora su mejor amigo.
….
Albert y Candy por fín estaban solos. Después de la merienda, Doralee se había llevado a Juliette a su habitación mientras los señores conversaban, así que podían aprovechar ese momento para estar juntos.
Candy, le dijo tomando su mano - veo que no llevas puesto el anillo como te lo pedí. Es mejor que no lo uses por ahora hasta que hable con la tía, pero eso no cambia el hecho de que estamos comprometidos jovencita – le dijo con una dulce sonrisa.
Lo sé mi amado principe, le contestó coquetamente acariciando su mejilla – aunque no porte tu anillo en mi mano, nuestro compromiso lo tengo grabado a fuego en mi corazón, no te preocupes que me portaré de acuerdo a las circunstancias.
Candy… le dijo mientras que con su mano levantaba su barbilla – te extrañe tanto princesa…
Y diciendo esto buscó sus labios para besarlos de manera urgente, las largas semanas de separación habían sido una tortura para ambos. Poco a poco fueron estrechándose más. Él rodeó su cintura con sus brazos y ella se colgó de su cuello. Era tan alto, pero de alguna forma siempre lograban amoldar sus cuerpos de forma perfecta. Albert profundizó el beso mientras que ella se aferraba más sintiéndose mareada dentro de la dulce sensación. Su aroma, su calidez, la llevaban a un éxtasis del cual no queria salir. Sentía cómo las manos de su amado la acariciaban con fervor y con delicadeza a la vez, y la apretaba tanto contra su pecho que le costaba respirar. Poco a poco la sensación de estar flotando entre nubes los envolvió y sintieron que no necesitaban nada más que aquella cercania y felicidad de estar juntos nuevamente.
Albert fue bajando la intensidad del beso antes de perder del todo la cabeza, ya tendrían tiempo, él buscaría momentos como ese para estar a solas y poder demostrarle con sus besos y caricias cuanto la queria y deseaba.
La llenó de pequeños besos en el rostro y luego acariciando sus mejillas le dijo con aprehension - Princesa, no sabes lo felíz que me hace tenerte aquí ahora, no quiero que te separes de mí, no podría soportarlo.
Candy se sorprendió por el tono de angustia con que dijo esas palabras y lo abrazó inmediatamente.
Albert, yo no me voy a separar de tí, a donde vayas te seguiré, donde quieras que esté alli estaré, no importa en que parte del mundo sea, tu hogar será mi hogar y juntos viviremos para ser felices…
Albert la estrechó más entre sus brazos, así sería, no permitiría que se alejara de él, sus temores de perderla eran genuinos, después de todo, siempre lo habia perseguido esa sombra y ahora que se sentía tan enamorado y dependiente de ella ese temor lo angustiaba de vez en cuando y con mayor insistencia.
Se separaron despacio y después él la llevó al sofá tomado de la mano y se sentaron para conversar. Ella se apoyó en su pecho y mientras Albert la rodeaba con su brazo le pregunto:
Albert, ¿qué querrá hablar la tía conmigo?
No lo sé princesa, pero si es sobre la adopción de Juliette, no te preocupes, yo sé que su intencion es buena, y que está preocupada por ti, lo que pasa es que no sabe que a tu futuro marido le encanta la idea de adoptarla. Pero hay algo que debo comentarte que aún no sabes.
¿Que es Albert?
Desde que regresé de Lakewood encargué a una agencia de detectives que investigen si era posible encontrar a los abuelos de Juliette.
Albert, ¿por que? Le respondió angustiada reincorporándose para mirarlo a los ojos – No quiero perderla, por favor no lo lo hagas…
Calma Candy, le dijo tomando sus manos– no la vas a perder, ella será nuestra hija, pero comprende que debemos estar seguros de quién es su familia, es importante saber que no serán un problema en el futuro, entiéndeme princesa, ella llegará a ser un importante miembro de la familia como mi hija, no faltarán los advenedizos que quieran aprovecharse de sus orígenes para hacernos sufrir en algún momento. Debemos saber bien quiénes son sus abuelos y qué es lo que sienten en estos momentos. Todo se hará con discreción, no sabrán nada a menos que sea necesario.
Albert… no lo se, me da tanto miedo… ¿y ya sabes quienes son?
Bueno, sólo hay cinco familias que coinciden con una desgracia como la que le ocurrió a la madre de Juliette, dos son de Nueva York, las otras tres son de aquí, y estan invitadas a tu fiesta.
¿Estan invitadas? ¿Por que?
Ya estaban invitadas de antemano, son familias muy reconocidas aquí en Chicago, pero no te preocupes, no permitiré que vean a la niña, pero sí me gustaría que los observes bien para ver si encuentras algún parecido en ellos que te haga recordar a su madre. Es muy importante princesa, necesito que me ayudes y que mantengas la mente fria. ¿Podrás hacerlo?
Si, creo que si, Albert, perdóname, sé que tu siempre haces lo mejor para todos, confío en ti y te ayudaré en lo que pueda…
Gracias princesa, todo saldrá bien, ya lo verás…
Candy se recostó nuevamente sobre su pecho, la sensación de calidez y de protección que él le brindaba era lo único que podía apaciguar su alma, ella tenía miedo de que la familia reclamara sus derechos sobre la niña y que después de haberla criado con tanto esmero se la quitaran sin ningun miramiento.
Candy, le dijo él suavemente – Con respecto a mi tía, creo que ella esta muy preocupada por conseguir que te intereses en alguien el dia de la fiesta, no la contradigas, sólo síguele la corriente, después de que pase todo esto yo hablaré con ella. No quiero abrumarla con muchas cosas a la vez porque no se ha sentido bien ultimamente.
¿Qué es lo que le ocurre?, por favor explícame bien, sabes que como enfermera estoy preparada para cualquier cosa y si es necesario la cuidaré personalmente.
Gracias princesa, realmente no esperaba menos de ti, los doctores dicen que es su corazón, su salud se ha desgastado mucho y de vez en cuando la presión arterial le sube mucho ocasionándole cuadros de neuralgia, en esos dias ella casi no sale de su habitación, duerme mucho y se mantiene casi en penumbras.
Entiendo, le contestó preocupada – Hablaré con los doctores, ellos me darán las instrucciones precisas para cuidarla como corresponde. Haré lo que sea para que su condición no empeore, quiero ocuparme de ella y mantenerla sana el mayor tiempo posible.
Albert la abrazó agradecido. Sabía que ella sería una buena medicina para su tía. Siempre habia sido así, con su dulzura y dedicación había conquistado el corazón de todos, y la tía no era la excepción.
Así se quedaron por algunos instantes sumidos en sus propios pensamientos y en la sensación de felicidad de estar juntos. Pero Candy recordó en ese instante lo que la tía le había pedido.
Albert, amor, creo que debo ir a su habitación ahora, es mejor hablar con ella de una vez. ¿No te parece?
¿Tan rápido? Le dijo mimoso – Pero estamos tan a gusto…
Candy sonrió, era tan dulce, pero comprendía que debía ser ella quien atendiera al llamado de la tía antes que se pusiera ansiosa y mandara a alguna doncella a buscarla.
Lo sé, mi amor, pero no quiero angustiarla, en todo caso, ¿por qué no vas a ver a Juliette?, hace rato que la dejamos sola, estoy segura que debe estar desempacando todos sus juguetes, ¿Sabes que le gustó mucho la muñeca que le regaló George?, dice que será su mejor amiga, me imagino que va a extrañar a los otros niños del hogar…
Si tienes razón, le contesto, luego reincorporandose lentamente le dijo – pero antes…
No tuvo que decir nada más, Candy sabía muy bien lo que él quería, y complacida se acercó nuevamente para recibir el beso que tanto deseaba. Sus labios eran suaves y la besaban con verdadera devoción.
Luego se levantaron y caminaron juntos hacia la puerta que Albert previamente habia cerrado con llave para no ser interrumpidos. Se acompañaron subiendo despacio por las escaleras mientras ella le contaba de cómo habia sido la despedida en el Hogar de Pony y él le prometía que en cuanto pudieran los irían a visitar y de paso aprovecharían para quedarse unos dias en Lakewood y disfrutar de la naturaleza que ambos amaban tanto.
….
Candy tocó suavemente la puerta del cuarto de la tía.
Adelante, escuchó que le decían.
Con su permiso tia, ¿descansó bien?
Si gracias, pasa por favor y siéntate aquí, le dijo señalando un sillón al lado de ella - quisiera que conversemos de varias cosas muy importantes.
Si tía, le respondió amablemente mientras se sentaba– la escucho.
Candy, dentro de dos semanas será tu presentación como miembro de los Andrew. Ya sé que hace años hicimos una pero, después del accidente…
La cara de la tia palideció, Candy se dió cuenta de que estaba afectándose con el recuerdo de la muerte de Anthony,
Tía, tía, por favor, no se aflija… no recordemos cosas tristes, hablemos del presente. Yo le prometo que haré lo que esté a mi alcance para que usted se sienta orgullosa de mí, ya no soy una chiquilla y estoy tratando se comportarme de manera menos impetuosa, tía, escucheme por favor…
Madame Elroy la miró consternada, sus ojos estaban humedecidos por el recuerdo de la muerte de su querido sobrino, pero ya no la culpaba como antes, ella había sido muy injusta años anteriores, siempre envenenada por su hija politica y por Eliza que sólo hablaban mal de Candy. Se sentía culpable, después de la conversación que tuvo con Sara donde le contó la verdad sobre todas las trampas que sus hijos habían cometido en contra de Candy desde que la conocieron, ella se había dado cuenta por fin de la manera injusta en que había contribuido a reforzar ese maltrato en vez de obedecer las órdenes de su sobrino de cuidarla y educarla como correspondía a una Andrew.
Candy, le dijo retomando la compostura – quiero pedirte disculpas nuevamente por haberte tratado mal en el pasado…
Tia… la interrumpió
No, déjame terminar. Hace poco tuve una conversacion con Sara. Creo que estás enterada de lo que William ha determinado con respecto a Eliza, Sara está muy consternada y en realidad yo también, pero comprendo a mi sobrino. Sara me contó que aquella vez que rebuscamos entre tus cosas en el establo y encontramos sus pertenencias y joyas, no había sido nada más que otra trampa tendida por sus hijos. También me contó de todas las veces que ellos tramaron enredos para hacerte quedar mal, inclusive aquel incidente en el colegio por el cual decidiste abandonar tus estudios…
Candy la miraba anonadada. ¿La señora Leegan habia reconocido todo eso delante de la tia?
…Querida, le dijo tomándola de las manos– quiero que empecemos de nuevo. No soy el monstruo que algunos piensan, me siento vieja y cansada, sé que mi tiempo se acaba y me gustaría que ustedes que son mi descendencia logren su felicidad antes de que muera.
Tia… le dijo Candy emocionada. Sus ojos estaban también al borde de las lágrimas.
Esta fiesta de presentación es para que todos te reconozcan como miembro de la familia. No te preocupes sé que te esforzarás por comportarte como una una dama acorde a nuestras expectativas. Sólo te pido que pienses en tu futuro, debes encontrar un buen esposo para formar una familia. Tú serás una buena compañera para cualquier hombre de nuestra posición.
Gracias tía, le dijo suavemente. Así como Albert le había dicho, ella no debía contradecirla - Le prometo que pondré atención durante la fiesta.
Gracias, es todo lo que te pido. ¿Sabes? el joven Rothshare esta muy interesado en ti, trátalo un poco más, es un joven muy agradable. También quiero que conozcas al hijo de los Mac Douglas, ellos son una familia de mucha importancia. Su primogénito es aún soltero, es muy apuesto y seguro que cuando te vea se quedara impresionado. Yo conozco a su abuela, es una señora muy amable. Aún no se ha recuperado de la pérdida de su nieta. Parece ser que murió repentinamente en un accidente hace poco más de tres años.
Candy se quedo impresionada. ¿Tres años? Casi en la misma epoca que la madre de Juliette fue repudiada por su familia… ¿Sera posible que…?
¿Candy?
Si tía, la estoy escuchando…
Te estaba diciendo que tu vestido llegará en esta semana, quiero que te lo pruebes para hacer las correcciones necesarias. ¡Debes quedar perfecta!
Gracias tía abuela, estoy segura que debe ser muy hermoso, confío en su buen gusto.
La anciana la miró complacida. Era mejor llevarse bien con ella ahora, Candy tenía una dulzura en su mirada y en su forma de hablar tan distinta a la de otras chicas.
Quiero que sepas que Eliza y su familia estaran presentes en la reunión.
Candy la miró con extrañeza.
No te preocupes que me han prometido que se comportarán bien y no harán escándalos. Eliza esta realmente asustada con lo que William ha decidido sobre ella.
Me imagino tía Elroy, yo también me siento mal por eso, nunca he sido vengativa. Alb…William se enojó muchísimo y no hay manera de que cambie su decisión… Él quiere mucho a Juliette y se sintió ofendido por las palabras de Eliza.
Lo sé, Sara está dispuesta a hacer cualquier cosa para lograr que perdone a su hija. En realidad ella quiere casarla con Rothshare, pero parece que él no esta interesado. Lo ha invitado varias veces a cenar aquí pero él ha rechazado la mayor parte de las invitaciones. Sólo vino cuando llego Archie y delante de Eliza preguntó por tí.
¿En serio tía?, pero yo… no… quiero decir…
No te preocupes niña, yo sé que no le has dado pie para creer que te interesa, pero podría ser una opción en el futuro, piénsalo bien. Eliza, si logra el perdón de William, siempre puede casarse con otro caballero.
Esta bién tía Abuela, pensaré en eso.
Me alegro niña, ahora, con respecto a Juliette, he visto en esa pequeña niña muchas condiciones de convertirse en el futuro en una dama elegante y educada. Lo has hecho bien hasta ahora, pero quiero que me permitas ayudarte. Yo estoy vieja, no sé cuantos años me queden de vida, pero si la tomo en adopción, ella pasará a ser una Andrew y tendrá una posición importante dentro de la familia. Tú eres muy joven todavía, y no cualquier pretendiente podrá aceptar dentro de su compromiso una responsabilidad tan grande. Piensa también en eso Candy. Yo sólo quiero el bien de mi familia. Núnca he obrado con mala intención.
Lo sé y se lo agradezco tía, más adelante veremos de solucionar eso. Por ahora quisiera que no se preocupe demasiado. Vamos primero a disfrutar de la fiesta y del matrimonio de Archie. Me imagino que está contenta por ello también.
Si estoy complacida, pero los padres de la novia son los que se están encargando de la mayor parte de la organización de la ceremonia y la fiesta. Es lógico, el compromiso fué nuestra responsabilidad, y quedó muy bién, todos disfrutamos de la ceremonia en Lakewood. Ahora sólo nos preocuparemos de que Archie esté listo para el gran dia. Sus padres vendrán un mes antes y se quedarán una temporada con nosotros.
Me alegra mucho escuchar eso Tia abuela, déjeme ayudarla en todo lo que necesite. Yo estaré encantada de aprender a su lado.
La tia Elroy la miró con ternura, se sentía un poco más comprendida, tal vez William tenía razón cuando le decía que podía confiarle a Candy todo lo referente a la administración de la familia Andrew. Tal vez… pensó
…..
¡Candy, Patty!
¡Annie! Dijeron al unísono
Me alegra mucho que llegaran a tiempo, disculpen el retraso, pero mi mamá me estaba dando algunas recomendaciones de última hora…
¿En serio?, le dijo Candy pícaramente – ¿te dio algún consejo sobre lo que tenemos que comprar?
Ah, Candy ¿como crees? ¡Que vergüenza! …por eso les pedí a ustedes que me acompañaran…
Las tres amigas rieron ampliamente. Hacía dos dias que Patty había llegado desde Florida y nuevamente juntas se habían convertido en todo un torbellino. Esa tarde iban a recorrer las mejores tiendas de ropa interior para comprar lencería fina que Annie usaria en su noche de bodas. Ninguna de las tres tenía experiencia, pero eso no importaba, una nueva etapa como mujeres se abría ante ellas y era algo que harían juntas, como hermanas, pues así lo sentian desde el fondo de su corazón.
Entraron a la primera tienda donde una vendedora con acento francés las atendió.
Por aquí demoiselles, les mostrare la mejor lingerie que hayan visto jamás. Tenemos lo último de la moda, sus esposos estarán complacidos.
Las tres se ruborizaron. Annie era la más avergonzada.
Candy le dijo a la jóven, En realidad, mi amiga Annie es la novia. Nosotras sólo le ayudaremos a elegir algo para su noche de bodas…
Por supuesto chérie, pasen por aquí les mostraremos nuestros mejores modelos.
Las tres se pusieron a observar los bellos modelos llenos de encajes y sedas. Estaban realmente emocionadas, cada prenda las ruborizaba más y no paraban se gastarse bromas entre ellas.
Vamos Candy, le decía Patty. Pruébate éste, estoy segura de que te quedaría muy bien.
Pero qué dices Patty si yo no soy la que se va a casar.
Candy, es una gran idea, yo ya les modelé varios y he elegido estos tres, pero no estoy segura de atreverme a usarlos. ¿Ustedes que creen?
Annie, son preciosos, Archi se va a quedar boquiabierto… le respondieron riéndose.
La jóven vendedora estaba disfrutando también de la gran venta que hacía. Así que animó a Candy a probarse un modelo francés de encaje negro y escote profundo. El contraste con el verde de sus ojos y su blanca piel era impactante.
Candy, dijeron sus amigas al unisono. – ¡Tienes que comprarlo!
Pero para qué, les dijo abochornada. Sus mejillas eran de un color escarlata.
No importa, algun dia lo usaras. ¡Te queda perfecto!
Candy se abochornó aún más, sus pensamientos la dirigieron hacia el único hombre al que permitiria admirarla con algo así. ¿Llegaria ese dia alguna vez? ¿Como reaccionaría él al verla vestida asi? Albert sólo la había visto con aquel pijama holgado a rayas que hacía juego con el suyo y sus batas con bobos y moños atados hasta el cuello. Lo que en ese momento tenía puesto era casi nada en comparación a sus acostumbrados camisones.
Vamos candy… el ruego de sus amigas la sacaron de sus pensamientos. – Ahh, está bien, les dijo – ustedes son terribles chicas…
…..
De regreso en la mansión, las tres se dirigieron a la habitación de Candy para seguir conversando.
Juliette entró en ese momento buscándola. Se sentó en la cama y se puso a mirar los paquetes con curiosidad.
¿Candy, que es este vestido negro tan bonito?
Candy se sonrojó, eso es algo que usan las mujeres mayores Juliette, lo he comprado para usarlo algun dia. ¿Te gusta?
Si, mucho es muy suave y me gustan estos dibujos, le contestó acariciando la suave seda llena de brocados.
¿Y compraste algo para mí?
Si Juliette, mira ¿qué te parece este vestido?
Ahhh, es muy lindo Candy, voy a mostrarselo enseguida al tio Albert…
Espera…
Candy no pudo detener a la niña que salió corriendo directo a la biblioteca con el vestido y la pieza de lencería que había comprado Candy. Pero como ella creía que sólo se había llevado el vestido no le dió mayor importancia.
Juliette llegó a la biblioteca y tocó la puerta. Adelante – escuchó del otro lado.
Tio Albert - dijo mientras se acercaba alegremente a Albert que en ese momento se encontraba con Archie y George revisando algunos documentos. – mira lo que Candy me compró.
A ver, le dijo con una sonrisa.- muéstrame lo que te ha comprado.
Mientras Archie y George se excusaban aprovechando el momento para salir del despacho pues ya habían terminado con el trabajo, ella se acercó y le entregó las dos piezas de ropa. El pensó extrañado, ¿Que raro, por qué Candy le habrá comprado algo en negro?
Mientras tanto, en la habitación de Candy, Annie se despedía de sus amigas. Su mamá la esperaba a la hora del té porque habían invitado a algunas señoras a la casa. Al tomar sus paquetes se dió cuenta que el de Candy estaba abierto y vacío.
¿Candy? ¿Dónde está lo que compraste?
Está allí, Juliette lo sacó para mirarlo y lo dejó sobre la caja.
No, no esta en la caja…
Candy, abrió sus ojos sorprendida y salió corriendo de la habitación… ¡no!, se decía para sus adentros, no es posible… ¡Qué vergüenza!
Entró sin tocar la puerta. Alli sólo se encontraban Albert y la niña admirando el vestido que le habia comprado.
Albert, le dijo…creo que Juliette trajo algo por equivocación…
Él la miró con una pícara sonrisa y se acercó lentamente hacia ella. Entregándole la pieza de seda prolijamente doblada…
Una maravillosa equivocación diría yo, le dijo con voz seductora - …sólo espero poder verte usándolo pronto, continuó guiñándole un ojo.
Candy sintió como sus mejillas se ponian rojas y calientes. Ni en sus más locos sueños habia pensado pasar por un momento tan bochornoso…
…
Asi entre aventuras y situaciones graciosas los días pasaron con rapidez y el momento de la fiesta había llegado.
Ese día Candy se levantó más temprano que nunca. La tía Elroy había preparado un ejército de gente que vendría después del almuezo a prepararla para el gran debut. Lo primero que vió al despertar fué un ramo enorme de dulce Candy colocado primorosamente en un jarrón de cristal sobre la mesita de centro.
¿Qué raro?, pensó – esas flores no estaban anoche… ¿Quién las habrá traido?
Se acercó a la mesita a aspirar su aroma. ¡Qué deliciosa fragancia! Candy se sintió transportada a su niñez y a su encuentro con su querido Anthony. El día en que él celebró su cumpleaños llevandole la primera dulce Candy al establo… había pasado tanto tiempo… Anthony, suspiró – ¿Cómo serías hoy si aún estuvieras vivo? Tu recuerdo llega a mi mente y tu imagen sonriente siempre es la misma. Pero ahora soy felíz, estoy nuevamente con hombre que amo…
Candy acarició con delicadeza los hermosos petalos rosados. Una nota atada con una cinta de seda en un tono más oscuro estaba escondida entre las flores. La tomó con cuidado y abrió el sobre para leerla:
"Para el amor de mi vida:
Hoy en tu vigésimo primer cumpleaños, recibe estos regalos que simbolizan el amor que te profesamos todos los Andrews…
De aquél que creó estas rosas, cuyo corazón quedo prendado del tuyo para toda la eternidad. Y que desde el cielo te sigue amando y cuidando como cuando eras pequeña.
Del inventor que te demostró su afecto por medio de sus locas creaciones y que perpetuó sus sentimientos por medio de esta cajita que hoy vuelve a funcionar para festejar tus horas felices.
De tu elegante admirador que con fineza arregló este hermoso ramo de rosas para adornar y perfumar tu habitación en este importante dia.
Y de este enamorado que te entregó su corazón desde el momento en que te conoció en aquella colina, y que pudo ser el primero en admirar la hermosa sonrisa que estoy seguro debe adornar tu bello rostro mientras lees esta nota.
De todos los Andrew, yo soy el más afortunado, porque logré que tu corazón me favoreciera.
Te prometo que te amaré siempre por todos y que haré que seas la mujer más feliz del mundo.
Felíz Cumpleaños, mi amor.
Tuyo por siempre
Albert"
Candy tenía los ojos humedecidos. Apretó contra su pecho el papel. Albert, suspiró – me haces tan feliz con tus detalles. Y acariciando la nota la guardó dentro de su cajita donde tenía la foto de Anthony, su crucifijo, el medallón de Albert y las primeras cartas que intercambiaron cuando descubrió su verdadera identidad.
Este cofre ya me quedó chico, pensó, tendré que conseguirme otro más grande donde guardar tantos tesoros…
Después con emoción desenvolvió un paquetito que estaba también colocado cuidadosamente entre las rosas.
¡Es mi cajita de la felicidad! Albert, pudiste arreglarla…
La abrió con nostalgia y las notas le recordaron a su querido Stear… Hiciste esto pensando sólo en mi felicidad querido Stear, te prometo que siempre la guardaré con mis más preciados tesoros…
Después de guardar la nota y la cajita musical, Candy se dirigió al baño para prepararse para bajar a desayunar. Se vistió sencillamente y decidió pasar por el cuarto de Juliette. La encontro muy divertida jugando con Doralee mientras ésta terminaba de vestirla.
July… le dijo llamandole la atención – ¿Todavía no estás lista?
¡Candy!, le dijo la niña y corrió a abrazarla - ¡Felíz cumpleaños Candy!
Candy la recibió en sus brazos y se sintió muy feliz cuando la niña le dió un cariñoso beso en la mejilla.
Mira Candy, le dijo mientras se soltaba de su abrazo y corria a buscar un enorme paquete. Este es mi regalo, ábrelo. Mi tío Albert me ayudóo a comprarlo.
Gracias corazón, le respondio emocionada.
Al abrirlo encontró en su interior un hermoso abrigo de primavera. Enseguida se lo probó e hizo un giro modelándolo.
Es precioso July, lo estrenaré en nuestro proximo paseo. Gracias.
Si te queda muy lindo, el tio Albert estaba seguro que te quedaría muy lindo.
Feliz cumpleaños señorita Candy, le dijo Doralee acercándose con un pequeño paquete. Esto es de mi parte. Espero que le guste.
Candy lo abrió emocionada. Era un hermoso pañuelo de seda de color verde que hacía juego con sus ojos.
Doralee, es precioso, gracias. No debiste hacerlo.
Señorita Candy, yo le estoy muy agradecida por haberme permitido estar a su servicio. Me siento feliz de estar con ustedes cuidando a Juliette. Esto es sólo una pequeña muestra de mi afecto hacia Usted.
Te lo agradezco de corazón, le respondió tomándole de la mano - Este es un dia muy lleno de emociones para mi, vamos. No debemos llegar tarde al desayuno.
Cuando salían de la habitación, la mucama de la tia Elroy le dió el alcance. Señorita Candy, le dijo – espéreme por favor.
Si, Marie, dime.
Señorita Candy, feliz dia, Madame Elroy me pidió que la busque en su habitación a ver si ya se había levantado y al no encontrarla supuse que estaba aquí. Ella desea que vaya un momento a verla antes de bajar a desayunar. Se levantó temprano y la está esperando.
Gracias Marie, ire enseguida. Y luego dirigiéndose a Doralee le dijo – vayan bajando ustedes, yo ire luego al comedor con la tía Elroy.
Candy tocó la puerta de la habitacion de la tía y ella le dió el pase.
Candy, le dijo - Ven, acércate, quiero saludarte por tu cumpleaños antes que bajemos a desayunar.
Y diciendo esto, se acercó para darle un abrazo. Candy se sorprendió, la tía no acostumbraba a hacer esas demostraciones de afecto. Se sintió sumamente conmovida.
Candy, le dijo luego de soltarla y ofreciéndole un paquete que había estado sobre la mesa de centro– Toma, este es mi regalo, ábrelo.
Tia Elroy, muchas gracias, le contestó mientras que con nerviosismo habria el paquete finamente envuelto en papel de seda.
En su interior había una caja forrada en terciopelo rojo. Candy la abrió y con asombro admiró un juego de collar y aretes de esmeraldas engarzadas en oro. Un juego de joyeria muy fina y exquisita.
¡Tia Abuela! Le dijo sorprendida - Esto es hermoso, pero yo, no se si deba…
Por supuesto que si, Candy. Estas joyas son de mi colección personal y pertenecieron a mi madre, la abuela de William. Quiero que las conserves. Desde hoy serás reconocida como una Andrew ante todos, así que debes acostumbrarte a portar joyas como esas.
Las palabras de la tía llegaron hasta el fondo del corazón de Candy. Se quedó de una pieza sin saber que decir. ¡Estas joyas pertenecieron a la abuela de Albert! Era lo único que hacia eco dentro de su cabeza. Sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente y levantó su mirada hacia la tía.
No tengo palabras suficientes para expresar lo agradecida que estoy tía abuela. Este regalo es muy importante para mí y lo conservare con mucho orgullo. Cada vez que lo use lo hare en su honor y en el de su madre. Tía, gracias por ser tan generosa conmigo.
Vamos niña, no llores, le dijo emocionada la anciana – Hoy es un dia muy importante y debes lucir radiante.
Ven te acompañaré a la puerta de tu habitación, arréglate un poco la cara y luego reúnete con nosotros en el comedor. He mandado preparar un desayuno especial que disfrutaremos en familia. ¿Juliette ya esta lista?
Si tia abuela, acaba de bajar al comedor con Doralee.
Bien, vamos.
Y diciendo esto ambas caminaron por el corredor. La tía la dejó en su habitación y luego acompañada de su doncella bajó para reunirse con el resto de la familia.
Candy entro y cerró la puerta despacio. Se apoyó conta la hoja de madera cerrando los ojos, una lágrima rodó por su mejilla, se la limpió con la mano y dió un profundo suspiro; luego sonrió apretando en su pecho el precioso regalo que le habia hecho la tía.
Si, así me gusta, eres mucho más linda cuando sonries princesa…
Candy se quedo helada. Abrió los ojos y lo primero que vió fue a su adorado principe que la miraba sonriéndole.
Él abrió sus brazos y ella inmediatamente corrió a abrazarlo.
Albert, mi principe, ¿que haces aquí?
Esperándote princesa, vine a saludarte y no te encontré. Feliz cumpleaños… diciendo esto tomó delicadamente su barbilla para luego posar sus labios sobre los de ella. Un beso tierno, como sólo él podia hacerlo. Lentamente se separaron y sonriendo le preguntó mirando hacia el bouquet de rosas:
¿Te gustó mi regalo princesa?
Si Albert, gracias son hermosas. Tu nota me conmovió mucho, la estoy guardando en mi cajita de tesoros junto con tus cartas. Pero no solo eso, Albert, arreglaste mi cajita musical. ¿Como la obtuviste?, creí que Patty la conservaría aunque no funcionara.
Ella misma me la dió. Pensó que en realidad quien debía conservarla eras tú, ya que Stear la hizo especialmente para tí. Me dió mucho gusto poder arreglarla. Las flores las mandé traer desde Lakewood, me alegro que te hayan gustado. Pero eso es sólo el comienzo, mira, quiero que conserves esto por favor.
Albert depositó en sus manos un paquete envuelto en papel de seda rosado con un listón del mismo color que el del ramo de rosas.
Albert, le dijo emocionada - ¿Qué es?
Ábrelo, quiero saber si te gusta.
Ella desarmó el paquete y en su interior encontró un joyero damasquinado con incrustaciones de perlas y piedras preciosas.
¡Albert!, Exclamó – Esto, es demasiado para mi…
No princesa. Este joyero ha pertenecido por generaciones dentro de la familia. Quiero que seas tú quien lo conserve. Es algo que solo una Andrew puede poseer. Dale el uso que desees. Ahora es tuyo…
Albert…, le dijo sosteniendo contra su pecho el preciado cofre - lo usaré para guardar mis verdaderos tesoros. No serán ni dinero ni joyas. Sólo los recuerdos de los momentos más importantes de mi vida sin importar si fueron felices o tristes, solamente aquellos que me dejaron las personas que marcaron mi destino.
Albert sonrió con aprobación. Así era su princesa, ella valoraba únicamente lo importante, el amor hacia los demás.
Juntos bajaron al comedor donde todos estaban esperándolos.
Archie se levantó para saludarla y darle un pequeño paquete.
Archie gracias, le dijo e inmediatamente lo abrió encontrando un hermoso brazalete de oro con rubies incrustados. Una pieza elegante y de muy buen gusto. Es hermoso – le agradeció emocionada.
Lo abrazó y luego se dirigió a su lugar al lado de Albert.
Una vez ubicados entraron los empleados portando unas copas de champagne. Después de recibir cada uno su copa, Albert se levantó y dirigió unas palabras:
Familia, empezó diciendo emocionado - quiero hacer un brindis para celebrar el cumpleaños de nuestra querida Candy. Hoy en su vigesimo primer aniversario será presentada ante la sociedad como miembro principal de nuestro clan y por deseo de nuestra tia Elroy, también será quien de ahora en adelante heredará la responsabilidad que durante años ha recaido sobre ella: El de administrar el bienestar general de la familia.
Querida Candy, le dijo levantado su copa. Te deseo en nombre de todos muchas felicidades. Nos sentimos orgullosos de tenerte a nuestro lado.
Candy estaba tan emocionada que no sabía que decir, las palabras de Albert, su nuevo lugar dentro de la familia. Todo era tan emotivo. Ella ahora seria quien junto con Albert los representaría ante la sociedad. Era una enorme responsabilidad que aceptaría gustosa sólo por él.
Después del desayuno, todos estaban conversando amenamente en el recibidor cuando el mayordomo les anunció la llegada de la familia Leegan.
Candy se puso un poco tensa, y Albert con el rostro serio le dijo que los hiciera pasar.
Ante ellos se presentaron el matrimonio con Eliza. Raymond excusó a su hijo de no asistir debido a que se encontraba en un viaje de negocios.
Candy se sintió mas aliviada, en realidad desde el fallido compromiso entre ellos nunca lo había vuelto a ver. Al parecer él evadia cualquier posible encuentro y se dedicaba a tiempo completo a los negocios de su familia.
La actitud de Eliza los sorprendió, Patty la observaba con detenimiento y por poco no la reconoce. Estaba muy callada y su mirada altiva había desaparecido. Felizmente Candy ya le habia contado lo que sucedió en Lakewood, asi que pudo entender por qué la chica estaba tratando con todas sus fuerzas controlar su temperamento.
Albert estaba complacido, él no era rencoroso, por lo menos se sentía satisfecho de haber logrado que su sobrina se comportase de una manera más educada ante los demás.
Candy, le dijo el señor Leegan – Quisiera desearte en nombre de mi familia muchas felicidades en tu cumpleaños. Este es nuestro presente – continuo extendiéndole un paquete.
Ella lo tomó y le agradeció el gesto. Era la primera vez que recibía algo de parte de ellos. Por educación procedió a abrirlo y se encontró con un bello cofre tallado de madera con incrustaciones de plata forrado con terciopelo rojo en el interior y adentro, un collar y aretes de oro exquisitamente labrados haciendo juego. Candy abrió los ojos sorprendida.
Es…es muy hermoso señor Leegan, le estoy muy agradecida.
Me alegro que te guste Candy, le respondio Sara mientras que su esposo hacia una venia con su cabeza en señal de aprobación.
William, le dijo inmediatamente dirigiendose a su encuentro. Le extendió una carta y le dijo - Te ruego que aceptes esta carta escrita por puño y letra por mi esposa. En ella reiteramos nuestras disculpas por todos los inconvenientes causados hacia Candy a lo largo de los años, y de la misma manera, queremos dejar constancia de que la acusación que le hicieron Sara y mis hijos de haber robado alguna de sus pertenencias en el pasado, fue totalmente falsa y vergonzosa de su parte. Aquí delante de toda la familia ella desea expresar sus disculpas por tal bochornoso comportamiento.
Albert lo miraba entre complacido y sorprendido. Candy no atinó a decir nada.
La tia abuela era la única que no parecia tan asombrada, porque desde que tuvo esa conversación con Sara le había expresado que no era suficiente que le confesara la verdad a ella, lo que que en realidad William quería era que delante de toda la familia ellos aceptaran su error. El gesto que en ese momento acababan de presenciar era por demás oportuno y esperaba que su sobrino pudiera aceptarlo.
Gracias Reymond, le contestó – apreciamos sus palabras de disculpa y espero que de ahora en adelante nuestras familias se lleven mejor y no se presenten nuevos roces entre sus miembros.
Después de ese breve intercambio, los Leegan se exusaron y se retiraron a descansar para luego alistarse para el almuerzo.
Albert le pidió a Candy que lo acompañara un rato a la biblioteca para intercambiar sus impresiones, mientras la tia abuela Elroy se dirigió a la cocina a dar algunas instrucciones al personal. En realidad todo el ambiente en la mansión estaba muy agitado, los sirvientes iban y venían preparando el salón principal, acomodando los arreglos florales que iban llegando como regalo para la homenageada, además de las flores que ellos mismos habían encargado para adornar los ambientes. El piso del salón de baile estaba siendo pulido y el espacio donde se acomodaría la orquesta ya estaba dispuesto. Todos habían empezado desde muy temprano a dar los ultimos toques para tener todo listo para la hora en que empezaría el gran evento.
Archie caballerosamente invitó a Patty a pasear por el jardín mientras ésta le contaba de sus experiencias como maestra. Estaba muy contenta con la decisión que habia tomado y se sentia querida por sus pupilos. En su corazón aún albergaba un dulce sentimiento por Stear, pero este ya era un recuerdo con el cual podía vivir y estaba lista para dar el siguiente paso y abrir su corazón al amor si este nuevamente tocase a su puerta.
Candy, le dijo mientras cerraba la puerta de la biblioteca – No te puedo negar que la actitud de Raymond y su familia me resultó muy grata, tenia mis dudas sobretodo por Eliza, pero creo que ella ha recapacitado bastante, ¿que opinas?
Albert, le contestó mientras se sentaba en el sofá seguido por él – Es muy raro ver a Eliza tan callada, realmente parece otra, pero supongo que ya ha sufrido bastante, por favor no la mandes a un convento. Dale otra oportunidad. Quizá ahora en la fiesta al reencontrarse con Leonard puedan estar juntos. Ella está muy interesada en él.
Lo dudo princesa, le dijo mientras tomaba su mano para acariciarla – Leonard no tiene el mas mínimo interés por cortejar a Eliza. Creo que desde el principio se dió cuenta del tipo de persona que era. Él es un caballero muy educado, tan responsable de su familia como yo. Estoy seguro que lo que busca es una mujer que lo ayude y lo acompañe en su ardua tarea. Eliza no califica en ese tipo de mujer. Es muy arrogante, sólo le interesa alimentar su vanidad y su ambición. Recién está aprendiendo y le falta mucho todavía para comportarse de manera normal con la gente, estoy seguro que su arrepentimiento es sólo fingido, lo único que busca es librarse de su castigo.
Pero Albert, yo también sé que a ella le falta mucho que aprender. Habla con sus padres y permite que la mantengan al margen de nuestra vida. Eso es suficiente para mí.
Albert miró con ternura a los ojos de Candy, en ellos vió una sincera preocupación. Con resignación cerró los suyos y la abrazó. Luego depositó un beso en su frente y le dijo – Te prometo que lo pensaré princesa…
Y después de esto levantó su barbilla y unió sus labios en un beso cálido, lleno de ternura.
Lentamente se separaron y sonrieron mirandose fijamente a los ojos, ambos perdidos en el ensueño que los envolvia cada vez que estaban juntos. Albert no podia dejar de amar a aquella mujer tierna de hermosos ojos verdes, y ella se perdia siempre en el color del cielo reflejado en las pupilas de su amado principe.
Bueno princesa, empezó diciendo aún en contra de su voluntad – creo que debes ir a tu habitación, me gusta estar contigo a solas, pero debemos ser prudentes. Yo me quedaré aquí revisando algunos papeles urgentes. Nos vemos a la hora de almuerzo.
Si Albert, le dijo levantándose de su sitio – tienes razón, primero iré a darle el alcance a Archie y Patty quiero agradecerles por lo de las rosas y la cajita musical, creo que están paseando por el jardin. Nos vemos luego.
Y diciendo esto se encaminó lentamente hacia la puerta acompañada por él, se miraron tiernamente en señal de despedida y antes de abrir la puerta Albert tomó su mano para besarla suavemente – Hasta mas tarde mi amor – le dijo regalándole una de esas sonrisas que a ella tanto le gustaban…
Las horas pasaron rápidamente, el almuerzo que fué ligero, se reunieron todos y disfrutaron tranquilamente sin contratiempos. Después de la sobremesa, la tía abuela recibió a las personas que había contratado para vestir y arreglar a la homenajeada. Candy, Albert, Archie y Patty salieron un rato al jardín para que Juliette disfrutara con ellos de la hermosa tarde hasta que una de las doncellas fué en busca de Candy para acompañarla a su habitación donde la esperaban para iniciar su arreglo.
Nos veremos luego, les dijo con un suspiro de resignación. Todos sonrieron porque sabían que a ella esas cosas no le gustaban mucho pero que lo hacía por complacer a la tía.
…..
Candy no lo podía creer, después de horas de paciencia en que la habían tenido entre baños perfumados, arreglo de pies, manos y que habia soportado que le acomodaran y reacomodaran su cabello, ahora se veía ante el espejo envuelta en un vestido de ensueño. No era exactamente un modelo de los que se acostumbraban llevar por esa época, pero le quedaba muy bien. Estaba entallado hasta su cintura, tenía un escote en forma de corazón que resaltaba su pecho. No tenía mangas sólo unas tiras de encajes hacia el costado de sus brazos dejando sus hombros libres. La falda de corte princesa no tenia demasiado vuelo, nada más que el suficiente para darle elegancia y soltura al caminar. El fondo del vestido era de raso, de un tono mas claro que la tela del vestido que era de encaje verde con bordados dorados.
Su cabello había sido acomodado hacia arriba dejando caer sus bucles hacia los costados y hacia atrás, como lo tenía bastante largo, las puntas de sus rizos le cubrian el cuello y sobre su frente le acomodaron algunos formando un delicado flequillo.
No necesitaba de mucho maquillaje, pues su rostro resplandecia de alegria al verse tan linda y el blanco de su piel hacía contraste con el tono del vestido. Sólo faltaban las joyas. Ella le dijo a la tía Elroy que usaría las que le regaló en la mañana y ésta complacida le agradeció el gesto.
Ya estaba lista, todo el sequito de estilistas se habia retirado. Solamente le quedaba esperar que Albert viniera por ella.
El firme toque en la puerta la sacó de su asombro, definitivamente tenía que ser él.
Adelante, le dijo – ya puedes pasar, estoy lista.
Albert abrió la puerta y lo primero que vió fue la hermosa figura de su princesa envuelta en el fino vestido, sus hermosos ojos verdes brillaban con entusiasmo y su rostro iluminado con una enorme sonrisa.
Candy, le dijo saliendo de su estupor - Estas hermosa…
Ella lo miró también sorprendida. Nunca se imaginó que lo vería nuevamente luciendo su kilt. El recuerdo de su joven principe se vió superpuesto por este impresionante hombre que lucia mil veces mas encantador. Se sintió como si estuviera dentro de un cuento de hadas.
Albert…tú…tu tambien… ¡te pusiste tu kilt! – le dijo emocionada.
Ah, si, bueno…es una ocasión especial princesa, no te olvides que es una costumbre familiar. Archie también tiene que usarlo en este tipo de eventos importantes.
Ella se acercó y delicadamente rozó sus dedos en la mejilla de su amado.
Es... es muy agradable para mi volver a verte… mi querido Principe de la Colina…
Albert no pudo dejar de sonreir. A él siempre le había dado una sensación rara cada vez que ella lo llamaba así, desde que le pidió que no lo hiciera ella sólo le decía principe y él la llamaba princesa. Pero en ese momento no le molestó, al contrario, era como si el tiempo no hubiese pasado y el deslumbramiento del primer encuentro se renovara nuevamente. Tomó su mano, la besó caballerosamente y le dijo:
A mi me da mucho gusto ver que mi pequeña llorona se haya convertido en una hermosa mujer…
.
.
...
Muchas gracias a todas por sus reviews. Me emociona mucho que me escriban sus impresiones, espero que este capítulo también haya sido de su agrado.
Como habrán notado, he querido aprovechar la ocasión para insertar algunos detalles de la novela CCFH de Misuki, como el cofre damasquinado en el que Candy guarda sus tesoros y el arreglo de la cajita musical de Stear. También se me ocurrió que era un buen momento para que los Leegan reconocieran delante de la familia las maldades que cometieron en contra de Candy y que la empezaran a tratar con respeto.
Mi intención al desarrollar esta historia no es la creación de situaciones conflictivas y enredos exasperantes que los hagan sufrir. Lo que busco es desarrollar a mi manera los acontecimientos que hace referencia Misuki en su reciente libro.
También quiero reflejar la forma en que todos los personajes van madurando, conservando en el fondo sus características propias, sin dejar de lado la camaradería que siempre han compartido. Sé que es muy dificil lograrlo sin la presencia de Stear, para mí hubiera sido mejor que él no hubiese muerto en la guerra, por eso trato de mantenerlo presente cada vez que es posible.
Como me tardé tanto en actualizar esta historia, he subido el siguiente capitulo que aunque no sea tan largo será exclusivamente para narrar el desarrollo de la fiesta dando preámbulo a la siguiente aventura de nuestra pareja.
¿Donde?
A continuación lo averiguarán…
Gracias nuevamente.
…Continuará
