¡Buenas! Gracias por los nuevos favs y follows que he recibido! :3

Frases:

"¡Luka le haría hasta un chico a Miku si pudiese!" by Ro89CARP

"[…] Que Miku escogería una dona sin pensarlo, no quiere cometer el mismo error dos veces (?)" by Laabii262

"¡DURO CONTRA EL MURO CARAJO!" by Akira Grit Akaku

LilyRios285: Jaja! La entrevista fue basada en hechos reales, fui a buscar a un amigo que siempre me anda cargando a Miku y a Luka XD ¡Muchas gracias! :D

Juaasdf: ¡Gracias! No te preocupes, en este cap incluí LilyxGumi ;P

ANAmegurinehatsune: Dije que la espera valdría la pena, jaja, nadie me creía (?) Gracias!:3

Ro89CARP: Eran demasiadas 'O' para tipear, la próxima si querés lo hago (?) Jaja! Sí, no? Sólo es cuestión de hacer futanari a Luka (?), sólo que no sé cómo les caiga eso a todos XD, me van a sacar a escobazos. Y por otro lado, bueno, esa chica no era para vos, mejor te llega otra que corresponda a todo :3 ¡Gracias! ¡Gracias por eso! De verdad lo aprecio mucho :'D

Laabii262: Yeah! Kaito ya se enmendó, pobre chico XD me lo tenían mal! Y eso significa que no quieren ver sufrir más a Miku, ¿No? Dime si quieres a una Luka pervertida o romántica, quizás la combinación de las dos y yo me encargo del resto (?) pero sí, intentaré hacerlo más lime ;P Muchas gracias a ti por alegarme a mí con tu entusiasmo y reviews! :D

Marilinn: Jaja! Bien! Es un buen análisis, porque así es como es la pareja de Luka y Miku en este fic! :3 Me encantó tu review, muchas gracias! :D suerte también y espero no haberme tardado tanto c:

Michel Mongiello: Ah, pero te advierto que todavía nos queda el arte de Gakupo como hermano mayor XD es que, okay no tengo excusa c': después arreglo lo del churro XD Sorry about that :3 voy a colocar tu propuesta como pregunta general ahora cuando termine de responder las reviews, muchas gracias! :D aunque no olvidé el asunto de que Luka tiene que viajar :3

Takogirl: Oh, una princesa viene a cortejarme (?), no sé, creo yo que si viviéramos cerca y si no me hubiese enamorado de alguien, a lo mejor me gustaría que lo intentaras, ¿No? Jaja! Okay dejo de hacer las cosas incómodas entre nosotras XD Antes de irme, ¡Quién conquistaría a quién! *Se va corriendo* ¡A LO QUE IBA! Es que no te haría el momento más incómodo!

Andy Boo-chan: Jaja, ahhhh, espero no haberte hecho chequear tantas veces de nuevo, la próxima creo que voy a responder como se debe las reviews ¡Muchas gracias, me alegra leer eso de vez en cuando! :3 Al menos la entrevista sirvió de algo para las botas, por otro lado me tengo que fijar si no me equivoqué yo, pero Miku salió del edificio de Crypton gritando eso :3 Me avisas si hoy te da una hemorragia nasal, por favor. :D

Hollie: ¡Gracias! Cómo aprecio cuando me dicen esas cosas :'D Ahora tengo una curiosidad-duda, ¿En qué sentido son inesperadas? ¿En el bueno, o en el malo? Tenía que hacer que Luka lo realizara, todos lo deseaban (?)

Akira: Ya empezamos con el lemon, jaja! Te puedo dar lime a lo sumo, el lemon lo dejamos pura y exclusivamente para Corruption Garden, es una promesa! :3 Es como un Porn Negitoro eso (?) Y, una confesión de amor, :'3 yo también la quiero! :3

Kenat-sama: ¡Seguías con intenciones de quemar algo, piromaníaca! XD Me suena a desconfiada, pobrecito Kaito ¡Si es un pan recién salido del horno de tan bueno que es! Jaja ¡Gracias! Voy a ese disfrutar el pastel, pero seguro no me lo termino sola, así que por favor acompáñame :P Este cap, tengo la leve sensación o puede que haya intentado, hacerlo más pervertido c:

Alex Kacr: Las cosas son así, Miku es una hábil y joven mujer que sabe cómo manejar a Luka xD Pero en mi opinión, la onda era sorprenderte, voy a ver si lo logro esta vez, cosa que no me andes prediciendo (?) :D Gracias por tu review, estuvo buena che :3

Koichy: Gracias, y te la hago fácil, corta. Prestá atención a lo que leés, en serio. Uno: Dije que Gakupo sólo gusta de Luka, no que la ama; dos: Si Berenjena hubiese estado enamorado de ella, el sufrimiento de él hubiera sido mayor y probablemente lo haya desarrollado. Tres: ¿Qué te puedo decir? Suerte en que no sepas eso, creo. Gracias de nuevo por tu review.

ATENCIÓN (?)! Disfruten de la lectura! :D gracias a todos y espero les guste!

Renovando el disclaimer: Vocaloid no me pertenece, si no a sus respectivos dueños.


— Deberíamos haber sido más románticas… — Comentó Luka, su lengua acariciando el lóbulo de la oreja de Miku entre sus labios cuando ésta exponía su cuello y deslizaba los dedos por debajo de su camisa negra.

— Podrías decirlo luego de que dejes de tocarme el trasero. — Se quejaba la más joven al sentir un par de manos intrusas debajo de su ropa interior, apretar más fuerte su carne y tomando un buen terreno en ella.

Luka ya podía comenzar a sentirse excitada, un calor que era conocido para ella comenzaba a expandirse en su cuerpo, a medida que continuaba el juego más nublada se encontraba su mente y el poder de moral disminuía de a grandes niveles, se sentía en una como en una pesada nube, lamió con los labios el camino hasta la lengua de Miku y aceptó aquél beso que ella misma demandó. La joven le levantaba la camisa con sus manos y el juicio tomaba un papel menos importante con el transcurrir de los segundos en ella, toda esa energía que tenía quería gastarla en Luka y al calor en sus cuerpos que aumentara, la felicidad que la inundaba era inmensa y le gustaría gritar lo más que pudiese a esa contagiosa sensación, aunque eso podría arreglarse si lo hacían bien…

— Luka, — Alcanzó a decir antes de sentir la boca de ella atrapar su lengua.


— Mei, te digo que llevan ahí como quince minutos, no están hablando. — Kaito estaba como perro guardián delante de las puertas que comunicaban al mundo con las dos Divas, Meiko recién había llegado y los Kagamine estaban con ella, cámara en mano. — Si alguien ajeno más entra allí se llevarán a Luka, — Tuvo que sonreír apenas divertido, — créeme por favor. — Susurró presionando a la castaña, quien ya tenía la mano en el picaporte. — Miku no dejó de tener dieciséis para los demás, ve y diles que se detengan.

— Será imbécil esa idiota. — Redondeó Meiko, suspiró y se alejó del picaporte, lo pensó unos instantes antes de mirar al par de rubios. — Saben muy bien que ustedes quieren tirar la puerta abajo, adelante. — Agarró a Kaito del hombro y los hermanos tomaron posiciones, ellos estaban sonriendo como locos, sabían muy bien lo que Miku-nee y Luka-nee estaban haciendo ahí dentro, luego de tantos meses de restricciones, era gracioso pensar que más que un beso romántico ambas se estaban empezando a dar con todo el armamento que se habían guardado.

— ¡Saca todas las fotos que puedas! — Se relamió los labios Rin al apoyar el hombro contra la puerta, emocionada con la adrenalina por saber a dónde tendría que apuntar primero con la cámara y encontrar a sus dos amigas en una escena, que ella esperaba, fuera erótica y así poder chantajearlas por casi toda la vida.

— Grita izquierda o derecha cuando las veas. — Len preparó la mano con su celular y a la rodilla para atacar la puerta; esperó tres, dos, un segundo — ¡Ahora! — Y empujaron las puertas abiertas, ellos primero y los dos adultos atrás de ellos las cerraron de nuevo.

— ¡Izquierda! — Exclamó Len al apuntar y comenzar a capturar el momento. ¡Un hilo de sangre que se escapaba de su nariz no lo iba a interrumpir para nada!

— ¡Gah! — Miku y Luka se separaron aterrorizadas, la primera empujó a la otra con toda la fuerza, haciéndola terminar escondida entre las sillas y debajo de la mesa mientras que ella se acurrucó en el suelo intentando acomodarse la ropa, toda su piel roja por diferentes razones, la vergüenza sólo lo intensificaba. — ¡¿No podían tocar la puerta?! — Salió una Luka muy despeinada y con la ropa desacomodada de donde estaba; también sonrojada pero más adulta, volvió a buscar a Miku y la abrazó contra ella para que se prendiera la camisa tranquila mientras ella se encargaba de acomodarle la pollerita. Una ayuda mutua.

— Tiene razón, ¿Por qué no hicimos eso desde el principio? — Se preguntó Meiko con el índice en la boca, burlona. — Ah sí, porque recuerdo haberte dicho muy bien que las muestras de amor no serían en el trabajo, Miku es menor, ¿Te acuerdas? — Miró a Kaito y éste sintió un escalofrío recorrer toda su espina, se acercó y preguntó atemorizante — ¿Le dijiste eso a Miku?

— ¡Sí le dije! ¡Es diferente que ellas sean las dueñas de sus propias vidas y decidan hacer las cosas como quieren! — Se defendió de inmediato, las manos en frente de él como si esperara que Meiko tomara una silla y se la arrojara de la nada, como solían hacer antes junto a Luka si él jodía demasiado.

Luka vació sus pulmones en un frustrado suspiro. Por otro lado, notó que Rin y Len estaban haciendo mucho silencio, cuando los buscó con la vista se dio que estaban mirando una cámara, él medio sonrojado y ella aguantándose la risa. Sin remedio, la sangre se acumuló en sus mejillas y vencida, escondió el rostro en el flequillo de Miku, quien ahora la estaba peinando con sus manos para relajarla y por supuesto, para que se note menos lo que estaban haciendo. Por otro lado, las dos respiraban todavía agitadas y las hormonas seguían en lo alto, cerca de la estratósfera. Su corazón no quería más que estar en la mansión y con Luka, bien, los chicos las habían salvado… no podían hacerlo en el trabajo.

— Iba a llevar a Miku a comer algo, antes de que se me fuera la mano. — Comentó Luka mientras le sonrió y la tomó de la mano, las dos rojas pero era lo de menos, ya se veían presentables.

— A mí me parece que comieron bien las dos, ¿Estás segura? — Se tuvo que reír la rubia y si las miradas fulminaran, Rin sería un polvillo de humano en aquél instante. Meiko se acercó a ella y le ofreció los cinco, los cuales fueron chocados gustosamente, con un hermoso sonido de victoria.

— Genial. — Abrazaba Luka a su peluche Miku, la acomodó delante y la abrazaba por la cintura con ella apoyando el mentón sobre la coronilla. — No voy a tener un descanso, ¿No? Por ser la mayor recibiré todos los castigos. — Se quejó y gruñó en voz baja, muy por dentro retándose a sí misma por no haber mantenido el control.

— ¡Esa es la actitud! — Festejó Len, riéndose de ellas y finalmente guardando el móvil, bien asegurado en el bolsillo — Por otro lado, a mí me gusta que se hayan arreglado las cosas. — Acotaba al mirar de reojo a Kaito, sonrió suavemente. — Sé que todo terminará de arreglarse con el tiempo.

— Definitivamente. — Luka miró agradecida a Kaito, él se sonrojó un poco. — Espero lo mismo…

— De acuerdo, antes de que se pongan sentimentales, vámonos a casa. — Dijo él más avergonzado, ¡Se sentía bien el hacer las cosas correctas! le devolvió la sonrisa a la mujer de ojos azules. — Rin y Len no olviden esconder esas fotos bajo siete mil llaves y contraseñas.

— ¿Cómo lo olvidaríamos? — Ella ladeó la cámara en su mano, la pareja gruñó internamente al mismo tiempo, pero en aquél instante alguien más entró en la habitación cargando varias cosas junto a un par de asistentes conocidos de ellos. — ¿Qué es esto? — Vio a un tipo pasar como pancho por su casa.

— ¡No se habían olvidado de las fotos para la entrevista, o sí?! — Exclamó el dolor de Luka ese, encargándose de mirar con atención a todo el grupo allí presente. — Ojou-Sama, se ve muy… — Se quedó pensando en la palabra y para infortuna de él, Meiko se paró en frente y con las manos en las caderas, así que éste era el tipo del que le advirtió Lily, se veía bastante profesional sin importar la cara de atorrante que tenía.

— No creo que quiera terminar esa frase, ¿Me equivoco? — Ahora, cualquiera del círculo íntimo podía ir contra Luka para sacarla de las casillas, no obstante, si Meiko sentía que ella debía interceder para ayudarla, podía meterse a pelear un rato para su propio disfrute, sin dudas que lo haría, y éste tipo que no era ni conocido, no tendría tal placer si ella estaba presente.

— Se ve… — Insistió él, empezando a ver que Meiko lo estaba desafiando — Se ve que le encanta la compañía que sólo Luka puede brindarle, oh, pero a ella también la veo con un peinado espléndido — Dirigió una mirada detrás a esa famosa bandeja de repostería fina para ver si algo había cambiado con su pequeño experimento personal. Al ver que no pasó nada, siguió con lo suyo — ¡Se prepararon especialmente para las fotografías!

— ¡Todos nos preparamos para las fotos! — Exclamó Rin, colgándose a los hombros de sus dos amigas — ¿No es cierto, chicos? — Le sonrió al fotógrafo y éste se puso pálido con cierto enojo profesional ¡No le digan que estos tipos iban a arruinarle las tomas con su presencia! Luka desató el nudo de la bandana de Rin y la despeinó, ésta riéndose todo el tiempo, Len se sacó su propio pañuelo de la remera y ya se veía más desarreglado, corrió hasta ellas y Miku le quitó la colita de caballo, el pelo de él cayó hasta cerca de sus hombros, ahora los cuatro enredados en un abrazo grupal que se exponía para una foto.

Kaito se encogió de hombros y se sacó el sobretodo, pasó al lado de Meiko y la despeinó entera, dejándole el pelo hasta erizado, ella lo miró con cara de asesina pero se rió, le sacó la bufanda y se la puso ella, luego se acercaron hasta el grupo y les tiraron la prenda que él se quitó primero.

— Es su oportunidad de sacar una foto, tómela o déjela. — Comentó Luka al ver cuando Meiko le pasó un extremo de la bufanda a Kaito y la usaban entre los dos. El hombre no lo deliberó mucho, ahora los seis se veían desarreglados, solo que no con los labios voluptuosos como esas dos, estaba en las personas el ver más allá de la fotografía. Hasta que… notó a Meiko morderse los labios, él se apresuró a preparar las cámaras, sino enseguida todos tendrían los labios rojos, así no valía la pena para él pero era su deber volver con alguna imagen de ellos para que se sepa que la entrevista era legítima.

— Kaito, tus labios, enrojécelos. Rin y Len, lo mismo. — Susurró Meiko, aprovechando que el tipo no los miraba, él asintió y empezó a jugar con sus labios con una expresión de pura concentración. Rin y Len se miraron, aproximándose el uno al otro y a punto de besarse; Meiko y Luka se asustaron, Miku por otro lado reaccionó rápido y le quitó la chaqueta a Luka, tirándola encima de los gemelos y las tres se pusieron en frente, Meiko tomó el sobretodo y lo empezó a usar de cortina. — ¡Así no! — Les reprochó la castaña, volteó a verlos por sobre sus hombros ¿Acaso quieren crear más polémica de la necesaria? ¡Una pareja a la vez, la semana que viene los dejaré a ustedes si quieren, pero no ahora!

— ¡Oigan, qué pasó ahí? — Sintieron la voz del tipo de la entrevista con rubro de fotógrafo, los seis empalidecieron y menos mal que estaban tapando a los hermanos, que ahora se habían alejado del otro avergonzados, ni siquiera ellos reaccionaron a lo que estaban por hacer, fue puro instinto.

— ¡Y a usted qué le importa! — Refutó Kaito, con los labios bien carnosos ya, Rin jugando con los suyos y con cada micrón de segundo que pasaba, más colorada.

— Ahora, me pregunto dónde habré dejado yo mi cámara. — Se agachó Luka hasta el medio de los dos más jóvenes de Crypton. Hasta les sonrió como psicópata de película, los dos hermanos miraron para cualquier lado menos a ella.

El reportero sólo contuvo una contestación mala onda, y se acomodó finalmente para retratarlos.

— De acuerdo, por favor, posen. — Cuando se puso a ver, encontró a Luka en una musculosa, a Kaito y Meiko compartiendo bufanda, a Rin y Len al lado del otro y usando el sobretodo del hombre. Por último, Miku, la más normal del grupo si no fuera que tenía puesta la chaqueta de Luka al hombro. — Qué tipos más raros. — Comentó en voz baja, pensando que aquél grupo lo había persuadido tan bien.

Se oyó el click de la cámara y un flash los cegó de momento a los seis. Había terminado la pequeña tortura para Miku y Luka que seguían perdiendo la cordura, trabajo de las hormonas.


Sería poco decir que luego de un par de fotos, Meiko echó por las buenas al reportero. Actualmente había decidido ir cada uno por su lado, Kaito se llevó a Rin y Len mientras que ella tomó al otro par, Miku y Luka. No mucho luego de que le explicaban qué estaban haciendo y cómo se les fue la mano a las dos, la castaña sólo iba manejando en silencio, parpadeaba y parecía debatir varias ideas entre pensamientos. Desde cómo empezar a hablar, a cómo le daría un final sin ser brusca a aquella charla para el par que todavía ni siquiera se habían presentado como pareja oficial entre sus amigos, es decir, ellos. Al tomar una curva y ver que ya faltaba poco para arribar a su hogar, suspiró y tapeó los dedos en el volante.

— El rumor de que Miku es virgen tiene que seguir hecho y derecho hasta que cumpla los dieciocho, ¿Entendido? — Meiko las llevaba ya cerca de la casa, Luka pensó que era obvio que esto saldría a la superficie en algún momento, sólo que deseaba que hubiese sido de una manera menos vergonzosa para ella, ahora caía en cuenta de lo pervertida que actuó anteriormente. — Miku, está en ti tu sexualidad, eres joven, muy joven para muchas personas en el mundo pero si te logras mantener virgen para que Luka no tenga problemas, eso les supondrá muchos alivios a las dos, no individualmente. — Este era el turno de la charla para las dos juntas, y quién mejor que mamá Meiko al rescate, en serio, qué serían sin esta mujer. — No me interesa los miles de placeres que se puedan dar entre ustedes durante dos años, intenta no perder del todo esa virginidad. Luka está en la mira de muuuuchos paparazzis y personas famosas ahora, muchos que no son tus amigos intentarán darte un sermón que servirá para sembrar la discordia. — Meiko por su propio lado estaba deprimiéndose, ella quizás supo lo que es estar enamorada en algún momento, sabe cómo es el sentirse atraída hacia esa persona e intentar consumar al amor es algo que se cruza por el pensamiento varias veces, simplemente parece bien. — Entiendo que no es la gran diferencia de edad, la entiendo por completo, pero es algo más por su propio bien, para la gente tú no eres más que una inocente niña. Luka tiene veinte, ella ya es considerada una adulta.

Miku y Luka se miraron y la última se mostró más preocupada que nada. Miku la abrazó por la cintura y se recostó contra ella para tranquilizarla.

— Sé que es difícil, sé que suena como que no las entiendo… sólo intento ayudarlas. — Se le notaba en la voz que las comprendía y que más que nada, quería hacerles algo bien.

— Yo te entiendo, Meiko, y Luka también lo hace. — La aseguró la menor de ellas, pensando en que tendría que actuar sabiamente si quería mantener el desastre alejados de sus puertas. — Tendré cuidado, por favor continúa.

— Han de creer varios que tú no estás más que ilusionada, que te gusta sentirte querida y que Luka sólo se aprovecha de ti, no entra en juego el amor en estas cosas, si no la astucia y el amor de cada una para esquivar a quienes las juzgarán a cada rato. — Se quedó en silencio unos segundos y se desvió la ruta que iba hacia la mansión. — Tú tienes dieciséis y Luka veinte, eso es lo único que a ellos les importa. No tendrán en cuenta la falta que se hacen entre ustedes, cómo puedan comprenderse, hacerse felices o que Luka realmente te ame, que te quiera proteger o lo que sea de ese estilo… ella… es considerada adulta y que ya busca cosas diferentes a ti. — Pronunció con cuidado, relamiéndose los labios. — ¿No es loco? ¿Cómo los adultos parecieran quejarse de los jóvenes actualmente…? Aquellos que piensan que un grande busca sexo, es porque eso es lo que ellos tienen en la mente. En otros casos no, quizás los estoy juzgando demás. — Se quedó en silencio, dándose a ella misma el beneficio de la duda, no siempre se puede tomar un bando sin estar seguro de lo que estás atacando y/o defendiendo. — Y yo sé… que Luka te ha sido fiel incluso cuando no eran nada, porque de presentársele oportunidades para descargarse sexualmente las ha tenido muchas. — Miku sintió una ola de celos y contención inundarla, no quiso ni pensar en la idea de Luka con alguien más, ¿Quién se le había ofrecido después de todo? Meiko sonrió. — No lo hizo, te esperó a ti y te esperará lo que necesites.

— Eso fue lo que hablaba con Lily esa tarde que regresé. — Interrumpió Luka. — No voy a hacerte nada malo, no te forzaré a nada, te esperaré lo necesario porque sé que valdrá toda la pena, además, cada segundo lo habré pasado contigo, así que más feliz estoy. — Luka la besó en los labios un fugaz segundo y continuó — El amor si bien tiene sus lados carnales y que como humana tengo mis deseos sexuales, no lo considero lo más necesario del mundo. Yo te quiero a ti. Te pertenezco entera, y sólo seré feliz si tú lo eres.

Meiko comenzó a dar vueltas por varias cuadras, no iba a romper el ambiente que se había creado, tenían que seguir hablando de un par de cosas más, se le ocurrió otra idea aparte.

— Por supuesto que quiero hacer el amor contigo, te quiero hacer el amor y verlo nacer entre nosotras, que tú me lo hagas a mí… — Okay y Meiko empezó a prestar un poquito de atención ahora, por si las dudas. — Pero no hasta que… ¿Estemos seguras? Que tú estés lista del todo, no puedo hacerte caso si te me tiras encima un día que te levantaste hormonal, tendremos que pasarlo. Es por eso que esperaré.

— Esa es mi Luka. — Se rió Meiko, si la mayor de ellas lo tenía claro, ahora sólo le hacía falta que Miku diera sus razones. — ¿Tú entendiste, Miku?

— Ya entendí que mi único problema será cuando me levante con toda la hormona necesitada. — Suspiró y se recostó más en Luka, quien la abrazó con un escalofrío en la espina, ya podía ver venir esos días en los que ella tendría que escapar del ángel de la lujuria que sería Miku. — ¿Pero qué hay de los días hormonales de Luka?

— Yo me encargaré de encerrarla en el sótano. — Comentó Meiko, — No, hablando en serio, Luka si te levantas con ganas de sexo, avísame, te llevaré a cualquier lado para distraerte y lejos de Miku.

— No entiendo, soy yo la que tiene que permanecer virgen, no Luka. — Comentó muy inocente la más joven de las tres, Meiko y Luka se miraron por el retrovisor.

— Eh… — Se perturbó Meiko, okay, calma, ¿Cómo iba a responder a eso?

— Luka está a mi merced, ¿No?

— ¿Por qué no nos quedamos tranquilas hasta que seas mayor? — Intentó razonar Luka ante la leve idea de que igual estarían teniendo relaciones si no oponía resistencia.

Miku se cruzó de brazos y se quedó pensando, Meiko ya sabía que la idea se implantó en ella, así que sería difícil pelearla, tan joven y tan pervertida.

— Luka, no olvides lo que te dije. — Intentó antes de frenar y apoyarse en el respaldo del asiento, estas cosas que le encajaban a ella para hacer, era de tener nervio para simplemente darles una charla concreta a estas dos, no sabía por qué, pero sí que era lo correcto. — Las sesiones cariñosas las dejarán de lado en el trabajo, no importa qué se les cruce por la mente, la próxima puede que no seamos nosotros los que las pillemos ¿Ya?

— De acuerdo. — Confirmó Luka, quien parecía ser tratada como una adolescente más, pero… bueno… se sentía bien… portarse así. — Miku. — La miró seria, obligándola a responder lo que pensaba en aquél instante.

— ¡Entendido! — Contestó de inmediato y parándose erguida, soltó a Luka en ese instante y ésta se sobó el mentón con la yema de los dedos, al parecer la había golpeado sin querer.

— Bien, ahora, ¿Ibas a llevar a almorzar a Miku? — Les preguntó al quitar la traba de las puertas, dándoles el pase libre a disfrutar de la tarde juntas. Luka miró fuera y se dio con que estaban cerca del centro de la ciudad, ¿En qué momento se desviaron? Sonrió arrogante, ah, claro.

— Claro, tengo que mostrarle todavía qué mujer se estaba perdiendo. — Abrió la puerta con aire altivo y Miku casi derrite el asiento de la rabia que le hizo dar, ¡Luka todavía pensaba hacerla sufrir al respecto!

— ¡Luka! ¡Vuelve aquí ahora mismo! — Le reprochó la más joven y Meiko sólo alcanzó a observar cómo Miku se mordía por dentro, jo, vaya, no podía culpar a la mujer de ojos azules oceánicos.

— ¿Qué pasa, amor? — Dijo del otro lado, abriéndole la puerta y ofreciéndole la mano para ayudarla a salir, Miku hizo un puchero y se contuvo de sonreír, la abrazó colgándosele del cuello apenas salió del auto.

— ¡Dime que me amas!

— Te amo. — Confirmó sin titubeos, seguridad total.

— ¡Más te vale! ¡Porque yo también te amo y que te quede claro!

Meiko se tuvo que reír y en cuanto sintió que cerraron la puerta, arrancó sin preámbulos. Regresando a casa o dar un par de vueltas por ahí, he ahí la cuestión.

— Ese par… — Comentó al encender la radio, un dueto de ellas enseguida apareciendo a deleitar sus oídos. — Algún día serán Kaito por un día.


Gakupo fue el encargado de echar al reportero de la mansión luego de haberlo oído preguntar cada disparate a sus dos chicas. Él vio cómo Lily casi hace pedazos al pobre tipo contra la silla y Gumi que ni siquiera se había mosqueado en detenerla. Él suponía que la rubia no tenía control sobre algunas cosas pero sabía que tenía que entrometerse una vez más; como el hermano mayor de las dos, él se ocuparía de proteger a ambas. Sin embargo y a gusto propio, Lily se encargó de amenazar bien al reportero, tanto que decidió irse de una al edificio de Crypton. Mientras tanto, ellas estaban en la habitación de la rubia, y a Gakupo ya no podía importarle qué fuera lo que hacían. Estaba en la promesa que hizo junto a mujer de ojos celestes cielo.

— No me hagas empezar con esto de nuevo. — Lily bajó los auriculares hasta su cuello y exhaló profundo, abrazando a la joven sobre ella. Gumi se quedó viéndola a los ojos y se le notaba que no iba a detenerse hasta saber qué fue lo que tramaba en ese momento la rubia.

— Sólo quiero saber por qué lo hiciste. — Le sacó los auriculares y los dejó en el suelo, subiéndose más en Lily, apoyó sus manos en los hombros de ella y mechones de su cabello verde recaían haciéndole cosquillas en el rostro. Lily estaba sonrojándose al sentir tan hermoso peso encima de ella, ni hablar de esos dos… buen par de… ¡Pechos! — ¿Mhm?

— No. — Miró para otro lado rápido, la sangre en ella comenzando a hacer subir el calor entre sus cuerpos, Lily intentó acomodarse para levantarse pero Gumi se frotó contra ella, ya estaban sus labios rozándose y la mano derecha acariciándole el cuello.

— Vamos a mantenernos amistosas, seré justa contigo. — Gumi estaba perdiendo la discreción y qué podría esperarse Lily, ¡Estaban en su habitación! ¡El sitio prohibido para Gakupo! ¡Se lo hizo a propósito! — Sabes que no puedes ser agresiva con las personas, no necesito que nadie venga y te quite de mi lado, ¿Comprendes? — Levantó con la otra mano su remera y estaba probando su abdomen, ya podía sentirse incitada al dejarse llevar por los sentidos, comenzaba a costarle respirar y entreabrió su boca, Gumi la estaba controlando por completo. — Ahora quiero que me digas por qué estabas tan cerca de su rostro.

La pequeña dominatriz entró al juego.

— Lo estaba amenazando, nada de lo que tengas que preocuparte. — Respondió tan fluido como pudo, la pierna de Gumi entre las de ella. No iba a resistir mucho más, probablemente si la quitaba de encima en ese exacto segundo, podría huir, no obstante, la distancia continuaba perdiendo espesor y todo se sentía ideal, sofocada por los labios de Gumi en los suyos. ¿En qué momento comenzó a besarla? Incluso tarde para reaccionar, sus manos se escabulleron hasta las caderas de Gumi, ayudándola a presionarla contra las de ella.

Gumi separó sus labios y sin previo aviso le mordió el cuello, pasó su lengua y chupó en su boca la piel, Lily gimió sin contenerse, tomándola de la nuca y clavándole los dedos. — Quiero que me devores. — Le ordenó Gumi al llevar su lengua a los labios de ella y abrirle la boca con la misma. Lily abrió grande los ojos al sentir las cadenas de la restricción romperse en miles de pedazos, apretó sus dedos contra la piel de la cintura de la menor y unieron sus bocas en otro beso que dominaba la mujer debajo.


En la parte de la ciudad donde los árboles eran todos diferentes, el aroma del mar no parecía llegar, el cielo obligaba a mirarlo y las personas iban jovialmente a pasear por todos lados, a divertirse y a probar algo de las tiendas, se encontraban Miku y Luka, sentadas afuera en una de las mesas de una confitería, en el segundo suelo.

Luka sonreía mientras admiraba a Miku devorar lo que fuese que pusieran en la mesa de ellas. Se preguntaba si estaba ansiosa o todo ese desayuno que se preparó a la mañana siquiera lo había probado. Tan perdida la miraba mover, sin delicadeza alguna, a su mandíbula, que Luka ni se dio cuenta que Miku la estaba observando a los ojos.

— ¿Sucede algo? — Inquirió al limpiarse los labios con una servilleta, demostrándole que si quería, podía verse cierto refinamiento en ella. Miku se quedó quieta mientras obligaba a Luka a responder con la mirada, pero ésta sólo le sonreía más y más.

— Me gusta mirarte. — Comentó al decidir que también comería algo, suficiente de adorar a la pequeña frente a ella. Tomó la taza con la fuerza del índice más el pulgar y le mostró a Miku lo que sería ser delicada.

Miku por el otro lado de la moneda, se acomodó en el respaldo y fue el turno de ella de acosar a Luka con sus orbes turquesa. Pensaba sólo para ella que todo parecía fácil y lindo en aquél instante, hasta se alagaba de haberse conseguido a unachicacomo Luka.

— Me gustaría saber en qué momento pediste todo esto. — La mujer señaló con la mano a todo lo que estaba acomodado estratégicamente en la mesa, desde repostería fina hasta malteadas. — Tienes un metabolismo curioso, — Continuó Luka, jugando con un envoltorio vacío de lo que solía ser una nogalina. — Tanto baile te hace esto, ¿Eh? — Se rio en voz baja y el brillo hizo ver más hermosos esos ojos azules de ella, Miku se metió a la boca otro bocado de una dona sin reparar mucho en lo que dijo Luka, sólo le sonrió con los labios.

Después de tanto tiempo entre penas y peleas, Miku por fin podía sentirse segura y feliz, jamás algo se había sentido tan correcto. De alguna manera el pensamiento, alias factor, de que estaba enamorada de Luka le sentaba perfecto.

— Ese es mi caso, pero a mí me gusta espiarte en el gimnasio. — Confesó y re acomodó las piezas del rompecabezas que eran los cadáveres de todo lo que se había comido allí.

— ¡Sabía que sentía que me miraban! — Medio tuvo una revelación Luka, apoyó la taza medio brusca y sorprendida al sumergirse en un recuerdo de ella, lento y de aquél tiempo en el que ella al correr o probar fitness sentía una mirada constante sobre su cuerpo, de vez en cuando observaría los alrededores, mas nada había, así que lo dejó a su imaginación.

No entendía por qué jamás se le ocurrió que podía haber sido Miku.

— Apuesto que te gusta saber que era yo, ¿No? — Miku se volvía a sentar derecha en la mesa, señal de que estaba satisfecha. Tiró la cabeza hacia atrás y cuando uno de los mozos entró en su vista panorámica, levantó la mano como saludándolo, sólo para llamarlo. — ¡Mira el lado positivo, por lo menos no era Gakupo! — Le sonrió y le guiñó el ojo, Luka tuvo que poner ambas manos en sus mejillas para calmar el rubor que se le había auto-invocado, las mariposas jugándole en contra.

Conectaron miradas y allí se quedaron, las dos uniéndose en los pensamientos de la otra, entendiendo lo que se comunicaban sin decir nada, tan así era su propio mundo perfecto al fin, que no vieron al mozo abrir la puerta y caminar hasta ellas, mucho menos cuando se paró al lado.

— Par de lesbianas. — Dijo sin asco y no escondió la repugnancia que ellas dos le traían. — A decir verdad esperaba que me llamaran a mí, así podía decirles lo que pensaba. — Miró a Miku a los ojos de manera intimidante y ésta sólo se mostró tomada por sorpresa, pues claro, quién esperaría que te trataran tan mal sin siquiera conocerte y sólo porque tienes sexualidad "diferente". Mucho menos de la nada, para que vengan a arruinarte la atmósfera — Ustedes dos me han defraudado, esperaba no volverlas a ver en ningún lado de mi vida, con sus actos asquerosos, ¡Mancharon mi lugar de trabajo! — Golpeó ambas palmas en la mesa, haciendo temblar varias cosas en ella. El hombre sólo miraba con odio a Miku y ella parecía cada vez más confundida. — ¡Espero no tener que volverlas a ver en ningún momento aquí, asquerosas!

— ¡HEY! — Se paró Luka con toda la furia y se puso en medio de él y Miku al correrlo sólo con su presencia imponente, lo hizo retroceder. — Me da más asco tu forma de actuar y pensar, pero primero que nada, ¿Qué te hace creer que puedes tratar así a Miku? ¡¿Qué te hace creer que porque eres heterosexual eres mejor que nosotras? Principalmente, ¿Quién te crees que eres para tratar tan casualmente a mi novia?! — Luka y él se miraban desafiantes, como si fuera que el primero que diera un paso sería el que atacara. Las personas los miraban entre asustados y sin creerlo, en cuanto de qué lado estaban, Miku creía que el de ellas. El empleado vio esto, gruñó y lanzó un rápido golpe al rostro de Luka, la hizo dar vuelta la cara pero ella no se dejó vencer, sí quedó sorprendida de que la golpearan sólo por ser homosexual, así que todavía existían de esta clase de persona.

— ¡Luka! — Exclamó Miku y se levantó, dos hombres también se pararon y agarraron al joven de los brazos, inmovilizándolo. Miku la tomó rápido de los hombros a Luka y se puso a ver el pequeño corte que tenía en la mejilla. Incluso Los otros empleados llegaron y fueron ellos los que agarraron a quien sería su compañero, miraron con miedo a Luka, pidiéndole disculpas ante aquél comportamiento y otro par que recién entraba a esa parte, fueron directo con la integrante de Crypton. No obstante, ella miró a Miku y le sonrió para tranquilizarla.

— Estoy bien, sólo duele un poco. — le dijo y antes de que los compañeros del hombre de pensamiento discriminador se lo llevaran, lo llamó. — Oye, — Él la miró todavía con asco, sin arrepentirse. — ¿Te sientes mejor? ¿Eres más hombre o mejor persona ahora? — Indagó con una verdadera paz, sin embargo, sus compañeros lo metieron sin rodeos dentro de la tienda. Los que se quedaron con Luka, enseguida fueron a traer un kit de primeros auxilios.

— Luka… — Miku la empujó suavemente hasta su asiento y tomó ella una gaza y la remojó en alcohol, la herida era pequeña pero sin dudas se hincharía, al parecer el hombre tenía portando un anillo anteriormente. — No puedo creerlo, tendrías que haberte quedado quieta en tu lugar, las palabras de ese hombre…

— No… creo que es normal, tendré que acostumbrarme a estas cosas-

— ¡No es normal! — La interrumpió un chico del personal, uno más joven incluso, las miró a ambas muy arrepentido por lo sucedido y prosiguió — ¿Que las golpeen porque se aman? ¿Acostumbrarse? ¡Ni siquiera debería haberlo vivido! Señoritas Luka, Miku, de verdad lo sentimos, tomaremos la responsabilidad de esto y les prometo que jamás volverá a pasar. — Los labios de él temblaban con miedo y en sus ojos se reflejaba aquella culpa que su compañero le inculcó ante lo ocurrido. — No está mal lo que ustedes sienten, por favor…

Luka hizo una mueca de dolor ante la mínima fuerza que estaba ejerciendo Miku sobre su mejilla con el alcohol y se tiró hacia atrás por reflejo, el golpe estaba comenzando a doler y palpitar, no obstante, lo haría una y mil veces multiplicado a la enésima con tal de que no sea Miku quien lo sufra.

— ¡Luka! Quédate quieta. — Le ordenó ella y la obligó a hacerlo al colocar la mano en el hombro para retenerla ahí. — No quiero que se infecte ni nada. Y también quiero que no vuelvas a reaccionar de esa manera. — Quitó la gaza de lugar y la colocó en la mesa, la sangre había dejado de salir por lo menos, sin embargo, Luka seguía sin verse arrepentida.

— Estás loca, por ti recibiría muchos golpes más, esto no es nada. — Se quejó cuando le palpitó agudo el corte y liberó un suave quejido en voz baja. — Hey… uhm, — Miró al joven que les dejó espacio a las dos, él se acercó de inmediato, le temblaban las manos de expectante que estaba. — ¿Crees que tú puedas atendernos cada vez que vengamos aquí? — Le sonrió y así de rápido que lo hizo la borró, cortesía del corte. No iba a salir traumada por algo tan trivial como un golpe, si el mundo quería reivindicarla, lamentaba comunicarle que no sucedería jamás.

— Y todavía planeas venir aquí. — Se quejó Miku luego de cubrirle la herida con una venda. Se mostró enojada y esperando una respuesta.

— Ellos no tienen la culpa, amor. — Intentó razonar Luka, se levantó y la abrazó contra ella. — A mí sólo me importas tú y tu bienestar, el recibir un insulto con plus de golpe sucederá de vez en cuando, ¿No te-

— No. No me parece. — Correspondió el abrazo y se puso seria, ya que Luka no se inclinó para abrazarla, su rostro daba en los pechos de ella, así que sus labios estaban contra el brazo derecho. La situación era un cincuenta-cincuenta, Luka no iba a permitir que a ella le hicieran daño, mientras que por su lado, Miku no quería que ninguna tuviera que sufrir eso. — ¡De hecho, estoy muy enojada por esto! ¿Cómo tú no puedes estarlo?!

— Mi adrenalina se fue por el caño en cuanto vi que se lo llevaron, el golpe supongo que afectó también. — Acarició los brazos de Miku y se alejó, todavía con esa sonrisa. — Vamos a seguir con nuestra tarde, ¿Sí?

Miku no podía creérselo, tenía la sangre hirviendo por culpa de aquél imbécil, si podía golpearlo ella, le encantaría hacerlo; sólo que el asunto quedó a manos del dueño y opinaba que alguien tendría que ir a hablar con ellas para pedirles disculpas, aunque nada arreglaría y volvería a la normalidad la mejilla de Luka, eso lo haría el tiempo, y pobre de ellos si en su suave piel quedaba una marca, hundiría en el mismo infierno a ese tipo que se atrevió a tocarla.

— Miku, deja de matar a ese humano en tu mente. — Le dijo Luka y la besó fugazmente, ¡Cómo si con eso pudiera comprarla! ¡De hecho! ¡Ella seguía enojada! Ah, Luka, idiota, ¿Por qué disipaste toda su ira con un beso? ¡Tonta! No quitaba que quería partirle la crisma al ex empleado ese. La volvió a abrazar y aferró a Luka de la camisa con fuerza. Un par de lágrimas inundaron su delicado rostro y la abrazó más fuerte.

— Idiota, no te dejes hacer esas cosas… — Le pidió al inhalar profundo para calmarse, hasta su voz había temblado.

— La próxima intentaré esquivarlo, te lo prometo.

— No habrá próxima vez. No existirá. — La refutó de inmediato, cerró los ojos y se secó las lágrimas al tomar una leve distancia. — Deberíamos irnos, ya atrajimos demasiada atención por hoy.

— Miku, no llores, por favor. — Luka se encargó de nuevo de ser la dulce entre las dos y ella misma quitó esas lágrimas de los ojos de Miku. Ahora se puso a pensar en que no sólo quería proteger a Miku del mundo cruel, sino que aquellas lágrimas también quería evitar que las derramara. Ya encontraría la forma de cómo lograrlo. — ¿Crees que podrías darme la cuenta? — Le preguntó al joven que andaba todavía por ahí en caso de que ellas necesitaran algo, él se dio la vuelta y negó enseguida con la cabeza y las manos.

— ¡No podemos permitir que paguen nada! ¡Todo queda al cargo de la casa!

— ¿Luego de todo lo que comió Miku? ¿Estás seguro? — Preguntó Luka sin sigilo, hasta con una expresión que daba a saber que no entendía por qué, ¡Es que su compañera había comido de todo!

— ¡Oye! — Le pegó en el hombro la aludida, le hizo un puchero de capricho y falsa vergüenza, — ¡No seas así!

—Tú te bajaste el local entero, tengo razón al preguntar.

— ¡Luka!

— ¿Qué? Ash, de acuerdo, ¿Con lo poco que comimos, no convendría cobrarnos por tacañas? — Alteró los sucesos y el joven no pudo evitar reírse y taparse con el puño la boca, no entendía por otro lado, cómo podían haberle hecho tal cosa al par tan especial que eran ellas.

— Eres una idiota, Luka. — Miku se dio la vuelta y se fue caminando apurada, todos los presentes enseguida voltearon a ver a la mayor de la pareja, quien ya sentía una cascada de nervios inundar su cuerpo, a veces le gustaba presionar a su suerte con la Diva. Los espectadores, por otro lado, se preguntaban si las chicas ya se habían olvidado que recién sufrieron algo detestable.

— ¡Quédate con el cambio! — Sacó de la billetera un buen par de billetes y los dejó ahí, enseguida corriendo detrás de la joven, quien al verla que iba tras ella, más aceleró el paso. — ¡Miku! ¡Espera! ¡Amor!


¡Ahí se iba Miku caminando con una velocidad innecesaria! ¡Ash! ¡Si tan sólo no hubiera dicho nada! ¿Quién es la que no tiene humor ahora, Miku? Luka largó a la carrera unos segundos hasta alcanzarla, la tomó del brazo e hizo fuerza hasta que logró detenerla, iban por una de las aceras en medio del centro de la ciudad comercial, así que varios las tenían en vista.

— Miku, ¿Qué te sucede? — Imploró con la voz que le respondiera, ni siquiera inmutada por la pequeña carrera. — No me digas que te molestó esa idiotez que dije. ¿Miku? — La chica estaba en silencio, cruzada de brazos y sonrojada, no por vergüenza, todo lo contrario, de enojo. Pero con la expresión apenada que la delataba, Luka supo que la había ofendido.

— ¿Me querrás si engordo? — Le preguntó todavía sin mirarla, reprimiendo un sollozo. Luka parpadeó y no lo pensó dos veces antes de tomarla de las mejillas y plantarle un beso puro y fuerte en los labios, al separarse, se quedó allí, sonriéndole entusiasta.

— ¿Quererte? Te amaré, te amaré porque tendré así más carne para agarrar, abrazar, jugar y acariciar, es más, ¿No quieres engordar a partir de ahora? — Expandió la sonrisa a una mucho más feliz, volviéndola a besar, quería hacerla sentir segura y hacerle entender que decía en serio todo, la besó varias veces casi por todo el rostro, arrancando una aniñada risa contenta de Miku, quien tenía más cosas que preguntarle.

— ¿Me amarás si envejezco y me arrugo como una pasa? — Preguntó al detener a Luka con las manos en sus mejillas. Ya sonriendo, pero igual.

— Esa ha sido mi idea desde el principio, envejecer a tu lado, porque te amo. — La abrazó por la cintura y tomó sus labios en un seguro beso que no dejaba espacio entre sus bocas, — Te amo — Continuó en un milisegundo y la apretó fuerte contra ella — ¡Te amo! Te amaré vieja, gorda, tatuada, flaca, arrugada, bronceada, pálida, aun así no tengas ganas de moverte porque estás cansada y te hagas encima todo el tiempo, amo todo de ti, amaré todo de ti… — Luka se puso seria y sonrió tranquila, suspiró y siguió protegiendo a Miku en sus brazos. — Te amo. Así de loca, pervertida, tranquila, caprichosa…

— Eres perfecta, Luka. — Se tuvo que reír Miku, tomando una mínima distancia para encontrar aquellos ojos azules que representaban el paraíso para ella, esa sonrisa que emulaba el néctar de la ambrosía para ella.

— No. Eso es una mentira, sola no soy perfecta. Sólo lo soy cuando estoy contigo, ¿Quieres saber por qué? — Miku asintió suavemente, la intriga cubriendo esos bonitos orbes turquesa — Porque tú me completas, eso quiere decir que tú eres perfecta para mí; juntas, somos perfectas. — Le guiñó el ojo y Miku se mordió los labios, tan… tan… que era Luka.

— Tienes una boca muy dulce. — Le tanteó los labios con el índice, haciendo alusión a las palabras que le dijo antes.

— Esas cosas sólo se me ocurren cuando se trata de ti, no sabía que tenía esta romántica dentro mío. Tuya, sólo tuya. — Besó la yema del dedo de la más joven y le sonrió. Miku se sonrojó y miró al costado, encontrándose con la mirada de varias personas sobre ellas, más roja se puso y se abrumó instantáneamente. — Oh, — Luka vio alrededor de ellas también, más sonrisas de su parte, ahora una curva tenue, tomó a Miku de la cintura antes de saludar a las personas y se llevó a la pequeña Diva a caminar y volver a casa en lo posible. — Vamos.

— Puedo caminar sola. — Intentó Miku impacientándose de que las vean tan románticas con la otra y luego no tener un descanso de las cargadas que le haría Rin porque ella se hacía la difícil.

— ¿Puedes? ¿Por qué te aferras a mí de la cintura entonces? — Miku se dio cuenta que ella también estaba abrazando a Luka, y parecía que salía vapor de su cabeza de tan nerviosa que se puso, parecía que era la primera vez que estaba con Luka de esa forma, esperen, lo era. Sin importarle mucho, se irguió y orgullosa, caminó al lado ella todo el trayecto. Luka se veía como toda una heroína para ella con esa venda en su mejilla.


Venía corriendo tan rápido y con fuerza, que los pasos se podían oír por casi toda la casa, bajaba las escaleras y Gakupo no pudo evitar la curiosidad, se levantó despacio del sofá, apagó el televisor y aproximó la cabeza hasta ver un poco más allá del pasillo hacia las escaleras, lo que sea que viniera corriendo como alma que corre de la luz mala, venía de ahí.

— ¿Lily? — Pronunció preocupado el nombre, más aceleraron los pasos, ahora se escuchó un portazo y que aquella persona que él creía que era la rubia, estaba más cerca de él. — Lily, ¿Qué sucede? — Avanzó con cautela hasta cerca del pasillo, donde apareció a su vista la chica de ojos celestes… semi desnuda, sólo tenía unos boxer femeninos y una sábana que ella sostenía como si fuera de vida o muerte a su cuerpo cubriéndole los pechos; en cuanto lo vio a él, alivio inundó su lenguaje corporal y expresión, saltó los escalones que le faltaban y lo abrazó, Gakupo pudo sentir el cuerpo de Lily contra su remera y se sonrojó un poquito, vergüenza escrita en su cara. — ¿Lily, Lily? ¿Qué te pasó y por qué estás así?! — La tomó de los brazos preocupado, cuidando de que nada se le cayera a ella.

— ¡Gumi! ¡Gumi! — Articuló ella como pudo, frenética mientras se veía apurada — ¡Aléjala de mí, está en modo dominatriz, me hará hacerle de todo! ¡Gakupo! — Se puso seria y lo fulminó con la mirada — Tienes que esconderme, ahora mismo. — Respiraba rápido y Gakupo recién notaba que Lily tenía... la parte de la clavícula le haría competencia a un dálmata.

Gakupo sintió todo el peso de las palabras de Lily, una capa imaginaria se puso sobre sus hombros y abrazó a Lily contra él, esperando a que los otros pasos llegaran hasta ellos,

— Ponte detrás de mí. — Le dijo y la chica hizo como le pidieron, — Yo me encargaré de Gumi. — Comenzó a respirar nervioso, conocía muy bien cómo se ponía de vez en cuando la joven de cabello verde, no por nada tenía canciones tan sexuales. — No, mejor, corre hasta mi habitación, yo te cubro. ¿Lista? — Lily asintió con su voz, y él comenzó a subir las escaleras, lento.

Se oyó por fin el otro portazo, el que la rubia usó para distraer a su novia. Lily y Gakupo podían sentir en su sangre a la adrenalina correr, un poco de música de fondo no les vendría mal para enardecer al coraje, era un secreto de los tres que Gumi era la más pervertida y lujuriosa del grupo.

— ¡Lily! — Apareció derrapando Gumi, una mirada de lujuria y determinación total, ella sólo tenía un short y el sostén puesto, lo único que pudo la rubia obligarla a dejarse. — ¡Te necesito!

— ¡No! ¡Tienes que resistir esas urgencias, Gumi! — Exclamó Gakupo con las manos frente a él, énfasis para detenerla. Hasta él pensaba que se sentía el sacerdote de la casa expulsado al príncipe del pecado de la lujuria de alguien.

— ¿Lily? — Pidió mucho más sumisa y tranquila, jugando a la ovejita pasiva. La nombrada tuvo que voltear la mirada y comenzar a retroceder, vaya mujer que se eligió ¡Menor tenía que ser!

— Pensándolo mejor, — Comentó la rubia, — Encerrémosla a ella, — Gakupo volteó a verla por sobre su hombro y respiró hondo. — Gumi, cálmate.

— Necesitamos que te tranquilices, Chica Lujuria, ¿Sí? — Probó el hombre, acercándose a ella por el flanco izquierdo mientras Gumi lo miraba cual pokémon en la zona safari.

— ¡Mandemos la moral y la ley lejos! ¡Que no nos importen! — Le sonrió Gumi, extendiendo su mano a la rubia — ¡Sólo nosotras dos, y Gakupo-nii de guardián!

— ¡No me vengas con Gakupo-nii! — Exclamó alterado, la curva en sus labios de puro nervio ante cómo su hermanita menor le había salido tan pervertida.

— ¡Si tú me tocas, enloquezco, no me hagas esperar, Lily! — Siguió con esa sonrisa inocente de ella, aunque su dulce voz la delataba en que no era la tierna joven que ellos conocían.

— ¡Estás usando la letra de Megu-Megu Fire Endless Night! — Se quejó Lily, frustrada, todavía detrás del hombre que seguía avanzando al rodear a la chica de ojos verdes, el plan todavía es que ella escape.

— Sabes que me deseas, Lily. — Le guiñó el ojo, se puso seria.

— Hagamos un trato, hagamos cualquier otra cosa menos eso, ¿Te parece? — Propuso en un acto desesperado la mayor de ellas, Gumi se enderezó y observó el suelo, se pasó la mano por el cuello… lo hizo sonar en dos movimientos precisos y se acomodó el cabello.

— ¿Cuál es la propuesta? — Hizo la prueba a la idea.

— No sé, ¿Hay algo que quieras hacer? — Gumi elevó el índice y una perfecta "o" se formó en sus labios, Lily se apresuró — ¡Que no sea eso!

— De hecho, creo que podríamos salir los tres juntos. — Apoyó parte del peso en la pierna izquierda, cada vez más apaciguada, cabía aclarar que también podía pasar por desilusión, pobre, pobre Gumi, dejarla con las ganas.

Gakupo y Lily se miraron, preguntándose en silencio si estaba bien eso. Pronto asintieron rápido entre los dos, se comunicaban mediante miradas y gestos de la cabeza; Gumi podía entrever hasta los movimientos de las cejas y muecas de los labios de ellos, sólo le quedaba entender qué carajo se decían.

— Bien, vístete. Nos encontramos aquí en media hora, tienen tiempo para bañarse de ser necesario debido a obvias razones. — Dijo él al hacer caso omiso al sonrojo de Gumi, quien estaba volviendo a su modo normal y tierno de siempre, esta vez sí; después de todo, Gakupo se refirió a… bueno. Se quedó con Lily en el pasillo, lo vieron a él irse por donde llegaron ellas. Después hubo un silencio incómodo.

— Lily… — La llamó, consternada y avergonzada.

— No te preocupes, — Ella se estaba envolviendo en la sábana, le quedaba tipo toga de ángel ahora que la pudo ver bien. — Intentaré que esto no vuelva a suceder hasta que cumplas la mayoría de edad. — Le sonrió y entrelazó sus manos. — No entiendo bien por qué Gakupo nos dejó solas, yo no confiaría en ti, podría ser todo una fachada y podrías saltar encima de mí en cualquier instante. — Dejó la broma-reproche en el aire, Gumi se sonrojó más. — Supongo que nos conoce demasiado.

— Quizás debería jugar conmigo yo sola. — Se confesó la menor y fue el turno de la rubia de sonrojarse, le apretó más la mano y la jaló cerca de ella.

— Ni se te ocurra. No es que no puedes, yo no quiero que lo hagas. — La miró a los ojos con sinceridad, sin embargo, bastante severa.

— De acuerdo… … — Se sonrojó más y apoyó el rostro contra el brazo de Lily — Hey, y ¿Podríamos bañarnos juntas?

Lily se golpeó la frente muy fuerte.

¡Que alguien le diera la fuerza para resistir a ese ángel que la tienta!


— ¡Luka! — Escuchó a Miku al lado de ella, sonando caprichosa y ya se imaginaba ese puchero en sus labios, intentó ignorarla, un poco. — ¡Luka!

— No… vete a tu habitación. — Respondió de inmediato a las súplicas, se dio la vuelta y quedó boca abajo, hasta se tapó la cabeza con el almohadón.

— ¡Vamos, sabes que quieres! — Hubo más peso de un lado en la cama, informando a Luka de esta manera que su acompañante se había infiltrado en su territorio, buscando una respuesta positiva de cualquier manera.

Ya era de noche, habían pasado casi todo el día juntas y luego junto al resto de sus amigos, en opinión de Luka, era tiempo de descansar, cerrar los ojos y que los angelitos rondaran su mundo de los sueños. La había pasado muy bien junto a Miku, sin contar el pequeño desperfecto que ocurrió y le dejó una marca dolorosa en el rostro. Se encontraba muy feliz, Kaito y ella tuvieron una pequeña charla de paces, él le deseó lo mejor a ella junto a Miku luego de indagar quién fue el bestia sin cerebro que la había lastimado; ella aceptó las disculpas-buenos deseos- y pidió también un perdón por su comportamiento salvaje para con él. El hecho es que los dos intentarían compartir más tiempo juntos como antes, volver a ser buenos amigos, hasta llamaron a Gakupo para poder arreglar algo con él, sólo que este les dijo que hablaría más tarde de ser posible, en aquél momento se encontraba ocupado salvando a Gumi de una enojada Lily. Luka sonrió, alcanzó a escuchar algo de que la más joven le robó la ropa interior a su novia. Por otro lado, un movimiento al lado de ella la despertó de su pequeña huida hacia los eventos del día.

— No. — Movió el brazo y empujó juguetonamente a Miku, casi sin fuerza, sólo para alejarla.

— Quiero dormir contigo… — La sintió correrse, se colocó encima de ella y reposar la mejilla contra su hombro, hasta abrazándola por debajo de los brazos, algo que se vio venir pero decidió dejarlo pasar — Y tú también, anda, abrázame…

'¿Por qué tienes que ser tan tierna y adorable?!' Se preguntó respecto a la Diva, escondiendo su frustración muy bien debajo de su máscara de dureza. Sentía perfecto cómo las piernas de ellas estaban ligeramente entrelazadas, el busto de Miku daba en su espalda y sus caderas contra ella. 'Creo que tengo una cobija favorita…' pensó sonriendo, quitó la almohada de encima de su cabeza. — ¿Te quedarás toda la noche?

— ¿Puedo? — El cálido aliento de Miku dio contra su piel, enviando cierto escalofrío de restricción en ella. Luka se dio la vuelta de golpe y la joven rebotó contra el colchón, riéndose. Sin tiempo fuera, Miku sintió cómo los brazos de su compañera la abrazaron por la cintura y la atrajo, impuso una de sus piernas entre las de ella y con la mano que no estaba atrapada bajo su cuerpo, Luka acomodó más el muslo como para que estuviera bien sobre el de ella, cuando terminó, acomodó su cabeza como para poder verla bien y le sonrió con los ojos entrecerrados. Miku se quedó quieta ante cómo la había tomado por sorpresa, sintiéndose muy cálida tanto por dentro como por fuera, gracias a sus cuerpos juntos y a la felicidad ansiosa que la hacía sonreír. Finalmente, las tapó debajo de la sábana y puso su otro brazo en la cintura de ella. Miku estaba con los brazos entre ellas dos, como si estuviese siendo protegida.

— Veremos cómo me levanto de entumecida mañana. — Le sonrió más y Miku se quedó admirando a la mujer que la tenía en sus brazos y la volvía tan loca, así como sólo conseguía paz con ella. Le devolvió la sonrisa y aferró a Luka de la remera, como para sentirse segura de que estaría allí todo el tiempo. — Descansa, dulces sueños.

— Buenas noches, Luka. — Generalmente diría que soñaría con ella, pero ahora mismo la tenía a ella y compartiendo la misma cama, a saber si quería dormir también… probablemente se quedaría mirándola gran parte de la noche, sólo por gusto.

'Luka… al final… ¿Te irás? ¿Tendré que perseguirte?'