Hoooolaa! si, ya se, ni lo pueden creer. 'Apareció por fin esta ya pense que estaba abducida por ovnis' , (¿) seguro pensarán (?). En el mejor de los casos, no, porque significa que estaban esperando leer este capítulo jaja! La verdad es que estaba haciendo mi tesis final para poder (por fin!) recibirme, y ya la entregué! Asi que feliz! y bueno aca lo comparto con ustedes. Apenas la presente les cuento cuando me tiren huevasos! jajaja (acá en Argentina se acostumbra a tirar todo tipo de cosas como premio por haber obtenido el titulo, no sé como será en otros paises jaaja)

Bueno pasando al tema que nos compete! Primero GRACIAS por leer y por los comentarios que recibi en el capitulo 8! de verdad gracias! :) Segundo, espero que no se hayan olvidado como venía esta historia! jajaja y por supuesto, también espero que este capítulo les guste. A mi me dejó mas o menos satisfecha, podría estar mejor eh! pero bueno, es lo que hay!

Nos leemos abajo!


Desde que te vi

Capítulo 9 – En el piso cinco.

No te fíes si te juro que es imposible no dudes de mi duda y mi quizás,

el amor es igual que un imperdible perdido en la solapa del azar.

El fugaz momento de placer con Sophie en el "cuartito de emergencia" de su mansión, terminó bastante rápido y no lo hizo sentir mejor. Durante todo el acto sexual, Harry mantuvo sus pensamientos en otro espacio, o mejor dicho en otra persona. Cuando Sophie por fin se quedó dormida, Harry regresó a la carpa, bastante desaliñado y transpirado.

Estaba ansioso por saber qué diablos estaba haciendo Ginny junto al idiota ese de Michael Corner.

Adentro la carpa pudo observar un panorama bastante diferente que al inicio de la velada: la música era más movida y todos estaban visiblemente borrachos. Harry miró la hora, eran las cuatro y media de la madrugada. Buscando con la mirada alguna cara conocida, encontró a Ronald Weasley: el pelirrojo tenía una copa en la mano y cantaba canciones, sin dejar de bailar.

-¡Haaarry Potteeeer! El gran salvador del mundo mágico…-dijo alargando las sílabas.

-Ronald… ¿dónde está tu hermana? – Harry no estuvo seguro de que lo hubiera escuchado.

-Potter, ¿dónde estuviste? Hermione te buscó para cortar la enorme torta y lo hicieron sin ti.

-¡Oh Dios! –Se alarmó, preocupado.- ¡Me va a matar!

-Me odia más a ti que a mí…

-¿Dónde está tu hermana? –Ron lo miró sonriendo, con viveza.

-¿Tanto te importa Ginny? –le preguntó, amistosamente.- Si, yo se que sí…

-¡No seas idiota!-desestimó Harry.- ¿Sabes o no sabes dónde está?

-Si claro, se fue con su ex, ¡ese tal Michael!

-¿Qué? ¡La dejaste ir con ese idiota! – lo acusó enojado.

-¿Crees que me pidió permiso? Solo me dijeron que se fue con él hace largo rato.

-No, pero tú deberías haber impedido que…

-Despreocúpate, Ginevra no haría nada con ese tipo- afirmó, en un tono inequívoco.

-¿Cómo puedes estar tan seguro? – estaba preocupado, no quería que ese pelotudo le ponga un dedo encima.

-Confía en mí, Potter, y ven a tomar conmigo –dijo borracho y descorchó una nueva botella.- Después de todo, ni Hermione ni Ginny nos dan la hora…

Mientras seguía a Ron hacia una mesa alejada, Harry decidió llamarla a su móvil pero Ginny nunca contestó. Sin saber bien porqué, tuvo un mal presentimiento. ¿Cómo se había ido así? Era extraño… ¿estaba enojada? Si es así, mejor porque yo también lo estoy… irte con ese idiota de Corner… ¡delante de todos! Me las pagarás.

-Deja de llamarla, te dije que a Ginny no le importa ese tipo.

-¿Cómo sabes eso? – se sentó a su lado y se sirvió una copa, con mal humor.

-Conozco muy bien mi hermana, Potter.

-¿Ah sí?

-Puedo asegurarte que solo quiso de verdad a Ian.

-¿Ian? ¿Quién es Ian?

-Su ex.

-Tuvo varios, por lo que veo- dijo contrariado. Y Ron sonrió, con una expresión resignada. -¿Qué edad tenía ese tal Ian? – Harry recordaba cómo Ginny le había mencionado que su ex tenía su misma edad.

-Unos seis años más; a Ginny suele fijarse en hombres mayores que ella -Harry se estremeció.

-¿Por qué cortó con Ian?

-Ian murió…-Harry tragó saliva, se le hizo un nudo en la garganta; nunca hubiera imaginado semejante tragedia.- tenía una enfermedad terminal, muy extraña. Los sanadores no pudieron hacer nada. Solo llegaron a estar juntos durante pocos meses, pero estaban tan enamorados, y lucharon para que pudiese salvarse, pero no hubo nada que hacer. Le dieron seis meses de vida y murió cuando habían pasado cinco.

-Me dejas sorprendido…-balbuceó Harry, mirando los ojos azules de Ron- Ginny debe haberla pasado tan mal.

-Sí, muy mal, ni te imaginas cuanto. Los primeros días se negaba a comer, mi madre lloraba, tenía miedo que se enferme – le comentó confidencialmente Ron.

-Qué extraño, ella es tan alegre, tan enérgica…me cuesta imaginarla triste o derrumbada…-soltó Harry, reflexivo.

-Fue difícil al principio, le costó muchísimo aceptar que Ian se había ido para siempre – Ron tomó más champaña- Pero aprendió a tomarse la vida de otra forma, Harry…

-Sí, me imagino que alguna enseñanza te deja vivir algo tan trágico -comentó.

-Muchas…no le quedó otra que reponerse rápido, tenía dos grandes responsabilidades.

-¿A qué te refieres?

-Nada importante…-Harry estaba intrigado.

-¿Volvió a tener otra relación? ¿Cuándo ocurrió todo esto?

-Hace un año y medio –Lo miró, debía desviar la conversación, el alcohol lo hizo hablar de más.- A Ginny le costará volver a enamorarse, no se lo permite…

-¿Por qué?

-Siente que si lo hace está traicionando la memoria de Ian. Se lo han dicho sus amigas, se lo he dicho yo, mis padres, hasta el mismo Ian le pidió que fuese feliz, pero no quiere entenderlo…

-¿Cómo puede sentir que está traicionando a alguien murió? –se preguntó Harry, con desconcierto.

-Mi hermana es la persona más leal que conozco, Harry.

-Lo sé -dijo sin pensar, y se puso rojo.- Quiero decir, eso parece…

-Mi madre dice que cuando vuelva a enamorarse de verdad, no podrá resistirse…que el amor no pide permisos, sino que arrasa sin pedir disculpas – se encogió de hombros.

Harry quedó perplejo con esa definición del amor; se sentía vinculado a aquellas palabras de alguna manera. "Arrasa sin pedir disculpas" ¿No era eso lo que le sucedía con Ginevra? Se sentía arrasado por un deseo irracional… y al mismo tiempo por algún motivo, tenía terror de avanzar. Estaba seguro que no era amor, que si saciaba ese deseo, dejaría de atormentarlo por fin. Negarlo y reprimirlo, no le había servido de nada. Tenía que avanzar.

- ¿Y tú? – Escuchó decir a Ron.

-¿Yo qué?

-¿Nunca has tenido una novia?- Harry negó.- Vamos todo el mundo tiene una historia de esas para contar…

-Salgo con varias…-Ron sonrió- Solo la pasamos bien, tú me entiendes, nada serio.

-Eso es genial, Potter -le palmeó el hombro.- Pero se termina cuando deseas una que te gusta en serio y no puedes ni acercarte.

Mierda, pensó Harry.

-Estoy lejos de eso- mintió apresuradamente.

-¿Y qué te parece mi hermana?

-Bastante insolente, si me permites…

-Vamos, Potter, sabes de qué te hablo – le dio un codazo de complicidad.- ¿Te gusta o no?

-Por supuesto que no, tu hermana sólo es mi secretaria.

-Es extraño…

-¿Qué es lo extraño? –dijo exasperado.

-A todos los hombres les gusta Ginny...-dijo resignado- Estoy acostumbrado, no temas confesarlo.

-Lo mismo pasa con Hermione…-Ron entrecerró los ojos, haciendo una miradita asesina- Tranquilo, yo soy la excepción que hace a la regla… no me interesa Granger, pero a ti si campeón.

-Descubriste la pólvora…-brindaron sonriendo de complicidad.- Oye, quiero pedirte un favor.

-¿Cuál?

-No le digas a Ginny que te hablé de Ian, me cortará las pelotas literalmente…-Harry sonrió efusivamente.

-Trato hecho…

-¿Hermione es como tu hermana, verdad? Algo así me dijo ella.

-Sí, puede ser.

-Eres mi cuñado, Potter. –lo abrazó.

-Sí, lo de cuñado suena bien, ¿no? – rió.

-Tú y yo, seremos grandes amigos… -afirmó Ron, solemne.

*0*0*

El automóvil de Michael Corner paró en frente la puerta de su viejo edificio. La noche seguía siendo maravillosa, templada, llena de estrellas, pero Ginny se sentía pésimo y cada palabra hiriente que Harry le comentó a Sophie rebotaba en sus oídos, lastimándola más y más. Quería y necesitaba estar para poder desahogarse.

-Llegamos – el susurro de Michael interrumpió sus cavilaciones.

-Gracias por traerme, Mike.

-¿Por qué estás tan angustiada?- inquirió el joven.- ¿Qué ocurrió cuando fuiste al baño?

-Nada que valga la pena contar -dijo triste.- De verdad, no te preocupes.

-Te gusta tu jefe, ¿verdad? – adivinó Mike, sorprendiéndola.

-Nada que ver -mintió.

-Vamos, Potter tiene ese efecto en las mujeres… me consta.

-No en mi –volvió a mentir, orgullosa- A Potter no lo soporto…lo odio.

-El odio es un sentimiento, ¿sabes?

-Es tarde, debo entrar…-dijo cortante.- Gracias por traerme, Mike.

-Te llamaré, ¿sí?

-Está bien.- solo aceptó por cortesía y se bajó sin agregar nada más.

0*0

El lunes a la mañana Ginny se levantó tempranísimo y después de vestirse y maquillarse, fue a despertar a los niños para que acudieran al colegio. Había sido un fin de semana atroz para su ánimo, tanto Liz como Thiago le habían preguntado en reiteradas ocasiones porqué estaba triste. Ginny les contestó que estaba cansada… y se refugió en el amor que esos dos niños le brindaban para reponerse y sentirse mejor.

Debía ser fuerte. Era doloroso que Potter no la considerara una mujer, sino una niña, pero tenía que soportarlo. Después de todo Harry no la conocía lo suficiente y cualquier afirmación que pudiera hacer sobre su persona, era desde la ignorancia y la soberbia. ¿Para qué seguía llamándola al celular? No iba a atenderlo, no esta vez, ya estaba harta de él y de sus caprichos.

Lo que había escuchado provocó que Ginny tome nuevas determinaciones. Ya no le daría más motivos a Potter para que la llame pendeja, inmadura o desubicada. Ahora sería un perfecto espejo de lo que el mostraba, una amarga, una persona sin sentido del humor, y superficial. ¡Un infeliz! porque eso era Potter, un maldito infeliz.

Liz y Thiago tomaban el desayuno casi dormidos.

-Coman rápido niños, no quiero que lleguen tarde al colegio…

-¿Qué te pasa? –le preguntó otra vez Thiago, mirándola.

-¿A mí? Nada, mi amor…

-Estás seria como ayer, mami.

-No he dormido bien, estoy cansada -se excusó. Justo en la puerta vio un sobre blanco, con el logo de PotterAndPotions. Frunció el seño, un tanto alarmada. La abrió apresuradamente.

Señorita Ginevra Molly Weasley:

Nos dirigimos a usted para informarle que del día de la fecha en adelante, queda usted efectiva en el cargo de secretaria ejecutiva del señor Harry James Potter. Estamos muy contentos con su desempeño y esperamos esta relación laboral continúe de manera óptima.

Saludos cordiales

Mafalda Koysce

Recursos Humanos

-Si, mi jefe es un amor de persona – murmuró sarcástica.

-Mami, ¿quién te escribió una carta? –le preguntó Liz con inocencia.

-Una lechuza la deja en el buzón de abajo y luego el portero la trae- le contó Thiago a su hermana.

-AHHH! Me gusta tu ropa mamá Ginny.

-Es mi uniforme de trabajo, hermosa –giró sobre sí misma, sonriéndole con ternura.

-Quiero vestirme como tú, mami.

-Cuando seas grande, podrás, ya verás Liz.

-¿Por qué ahora vas con esa ropa? – le preguntó Thiago.

-Antes me vestía allá, pero ahora iré vestida directamente, no perderé el tiempo con las calzas y las mochilas…-acarició el cabello de Thiago- Come, se hace tarde galán.

-¿Mañana no iremos al colegio? ¿Es cierto mami? – dijo Liz.

-Es cierto, hay desinfección, los cuidará la tía Luni…-dijo Ginny.

Ginny dejó a los niños en la escuela, y los llenó de besos y abrazos. Algunos padres, al verla vestida de esa forma, con ese atuendo sensual que marcaba sus curvas, con su camisa celeste y su falda negra de trabajo, quedaron boquiabiertos. Ginny, absorta en sus pensamientos, no se dio cuenta. Siguió su camino y se subió a su pequeño Fluck. Quería llegar temprano a PotterAndPotions, con la intención de no darle motivos a su jefe para quejarse.

Se bajó del auto en el parquímetro de la empresa. Las palabras de Harry aún la herían en lo más profundo de su ser, no salían de su mente ni por un solo instante.

Quitándole su aura salvaje, podría darle mucho a mi empresa. Es solo una cuestión de interés.

Lo recordaba y se indignaba cada vez más. Potter difamándola y ella mirándolo con deseo. Qué pérdida de tiempo. ¿En qué había estado pensando? Se había equivocado demasiado. Potter tampoco era un hombre para ella, después de todo. La maldita voz siguió torturándola.

Ginevra no tiene nada no tiene nada para darme como mujer. Es una chiquilla, sin experiencia.

Los ojos se le empañaron de lágrimas… pero éstas no llegaron a salir, porque Ginny las detuvo con su fuerza de voluntad. Potter no era nadie para hacerla sentir así, no iba a permitirlo. Potter no valía sus lágrimas, no tenía sentido amargarse por ese idiota, inútil, inservible… aunque le doliera, no tenía sentido. El dolor es inevitable, el sufrimiento, opcional… gran frase que su madre Molly siempre repetía.

Caminó resueltamente por el parquímetro escuchando música en su mp4 muggle, intentando despejarse un poco antes de entrar. Llamó al ascensor y sintió una presencia detrás de ella, arribó a sus sentidos un perfume conocido que la hizo suspirar.

-Ginevra, ¡¿por qué mierda no contestas tu celular?! –Fue el modo de saludar de su jefe.- Hace dos días que te llamo y nada…¿Puedes mirarme?

Ginny se aclaró la garganta y giró para enfrentarlo, mientras apagaba el mp4 y lo guardaba en su cartera.

-Lo siento señor Potter, mis servicios terminaban al finalizar la velada del sábado…-otra vez, le dio la espalda para llamar ascensor, estaba nerviosa. ¡Odiaba tenerlo tan cerca! La alteraba, las piernas eran de gelatina mal hecha, y la sangre le explotaba en el pecho. Ese hombre le gustaba cada día más.

-¿Señor Potter? – repitió Harry, empezando a reírse.

-Es su nombre, señor – le sonrió secamente.

-¿Y desde cuándo me tratas de usted, a ver?

-De aquí en adelante así será –dijo, agria.

-No seas ridícula, Ginny.

-Señorita Weasley – lo corrigió en un tono exigente.

Harry chascó la lengua, desconcertado.

-Como sea, ¿te fuiste con Michael Corner el sábado después de la fiesta?

-Eso pertenece a mi vida privada, señor Potter.

Ginny entró decididamente al ascensor. Harry la siguió, con la expresión contrariada.

-¿A tu vida privada, dijiste? – redundó, como desestimando sus dichos.

-Sí, tengo una vida privada…aunque usted lo dude.

-¿A dónde fueron Corner y tú? –Ginny le sonrió.- ¿De qué te ríes?

-Disculpe, señor Potter; es que su pregunta me unos recuerdos tan lindos con Michael, que me sonrojo – dijo aplastándolo con la afirmación.

-¿Qué estás queriendo decir?

-Nada, son cosas íntimas…-dijo, con cautela.

-No te creo nada…-dijo serio, se cruzó de brazos y la miró.

-Es su problema, señor Potter - te haré creer que me acosté con Michael, maldito engreído.

Salieron al piso de presidencia. Los empleados parecían ansiosos y expectantes, como esperando por algo que ansiaban con ganas.

-¡Por fin! –dijo una muchacha mirando a Ginny- ¡La esperábamos para la canción pre laboral!

-¡Quería que bailemos la de Black Eyes Peas!

-Lo siento Betty, eso ya no será posible –se excusó Ginny- El señor presidente no está de acuerdo con la canción pre laboral y debemos respetar su decisión.

-¿Y desde cuando importa lo que dice…?- el empleado recibió codazo y enmudeció al ver a Harry. Todos empezaron a murmurar, y hubo bufidos de inconformidad.

-Lo lamento mucho, amigos pero así es; con su permiso me retiro: debo empezar mi jornada de hoy.

Harry, caminó tras ella observando su figura, estaba rarísima. Salvo sus piernas, seguían igual de blancas y esbeltas como siempre, y el color celeste de su camisa contrastando con el de su cabello. Llevaba el pelo atado con una cola bien alta. Era la primera vez que lo llevaba así, y le quedaba perfecto porque resaltaba los atributos de la simetría de su rostro, de sus ojos enormes color miel, o almendra, no sabía bien cómo definirlos, de sus cachetes redondos con algunas pecas y sus labios carnosos. ¿Por qué tenía que tener semejante cuerpo? Lo único que a Harry no le gustaba de su secretaria, era su nueva gala de indiferencia, entre otras cosas de su carácter que detestaba. ¿Qué le ocurría a su pelirroja?

La vio entrar en su oficina y buscar la agenda, para empezar releerla.

-Señor Potter, hoy tiene una junta importantísima con las perfumerías más trascendentales del mundo mágico. –Recitó sobriamente, en un tono nada propio de ella- No me han comentado de que se trata…

-Ginny…-la interrumpió.- ¿Qué diablos te pasa? Mírame por favor… – ella levantó la mirada.

-Nada señor, ¿a usted le pasa algo?

-Deja de hablarme así, estás actuando y se te nota…-le susurró tan despacito que ella se estremeció, las piernas se le aflojaron; procuró que no se percibiera.

-Estoy intentando hacer las cosas como se deben y no meterme donde no me llaman-Harry parpadeó y se cruzó de brazos.- ¿No era eso lo que tanto deseaba, señor?

-¿Desde cuándo tu complaces mis deseos? ¿A qué se debe este cambio tan radical?

-A que quiero conservar este empleo, señor Potter.

-No te creo nada, ¿sabes? Estás mintiendo, Ginny.

-Le digo la verdad, señor Potter.

-Ginny…

-Dígame señorita Weasley, por favor… -Harry empezó a reírse. Ginny estuvo muy tentada a las risas, pero se contuvo. ¡Le gustaba tanto verlo reír, aunque fuera un bastardo!

-¿Quieres cortarla con el simulacro? Ya está, no te creo.

-¿Podemos ir al grano señor Potter? La agenda de hoy está apretadísima, y usted… -el teléfono sonó -¡disculpe! Presidencia de PotterAndPotions, ¿en qué puedo ayudarle?

-Soy Carol…-dijo la voz femenina.

-¡Ah, Carol! –Enseguidita, Harry le hizo una seña para que diga que no estaba.- No, no se encuentra aquí. No te angusties, seguramente Harry también te extraña un montón. Sí, yo le pasaré tu mensaje y le diré que te llame…bien, hasta luego Carol.-cortó y lo miró.

-Vaya, me hiciste caso…

-Estoy aquí para eso, señor Potter -dijo parpadeando.- ¿Me permite hacerle una sugerencia?

-Siempre las haces sin pedir permiso, no te hagas la tonta…

-Noté bastante angustiada a esa joven, y no es sano que esté sufriendo así, debería ser sincero con ella.

-¿Te importa Carol, Ginevra? –le preguntó con sarcasmo.

-Me importa que la gente no sufra, señor Potter –puntualizó ella apretando los dientes.

-Estás muy rara, en serio, me preocupas.

-Preocúpese mejor por Carol -le sugirió nuevamente. –Iré a ordenar los papeles. ¿Necesita algo?

-Sí, que vuelvas a ser tú, te extraño- Ginny volvió a estremecerse. No entendía como la persona que había hablado tan mal de ella, ahora fuera tan dulce.

-Soy yo, te aseguro que soy yo, señor Potter. Iré a prepararle un café.

Y se escabulló antes de que Harry pudiese hacer algo. En la cocina de presidencia el aire era mucho más liviano. Estar cerca de Potter luego de las barbaridades ofensivas que había dicho sobre su persona, era doloroso y humillante. Respiró hondo, deseando poder refugiarse allí el resto de la jornada. Mientras preparaba el café, Ginny se encontró con Seamus Finningan.

-Hola, Ginevra.

-Hola Seamus – dijo seria.

-¡Qué carita traemos hoy!

-Lo lamento, no he dormido bien…-sonrió artificialmente, esa sonrisa no se reflejó en sus ojos.

-La fiesta del sábado nos ha dejado cansados a todos. –Opinó Seamus, de buen humor- Draco se tomó hasta el agua de los floreros, al igual que tu hermano.

-Ron suele hacer ese tipo de cosas, pero no muy a menudo -le comentó amistosamente.

-¿Ese café es para Harry? – Ginny asintió.- ¿Cómo están las cosas con él?

-Bien, todo está perfecto – mintió.

-¿Y en la fiesta? ¿Es cierto que el sobrino de Charly Corner fue tu primer novio?

-¡Qué rápido corren los chismes! –Lo miró, cómplice. - Sí, es cierto jefecito…

-Sí, en la fiestas todos hablan de…

-¡Con que a él le dices jefecito! – saltó una voz indignada irrumpiendo en la cocina con furia.

-¿Estaba escuchando la conversación, señor Potter? – se indignó Ginny, volviendo a su papel de "secretaria modelo".

-Sí, ¿y? merezco una explicación por tus desplantes.- Seamus alzó las cejas, nunca había visto a Potter tan enojado. ¿Por qué le reclamaba con tanta familiaridad a Ginevra?

-¿Por qué? Yo no debo darle explicaciones a nadie de lo que hago.

-¡Vamos! El sábado sin avisarme te fuiste con Michael…

-Mejor me voy a ver si llueve– dijo Seamus y se retiró sin que ninguno lo note.

-Señor Potter, deje de controlarme como si fuese de su propiedad…-colocó el café humeante en la bandeja.

-Deja de decirme "señor Potter" Ginevra, -ella levantó la bandeja y rodó los ojos- ¡hablemos en serio de una vez, dime qué mierda te pasa! A Seamus lo tratas de forma normal, el problema claramente lo tienes conmigo…

-No tengo ningún problema contigo, señor Potter; le serviré el café en su oficina y…-atinó a irse, pero Harry en un impulso furioso, le tiró la bandeja a la tina. Ginny se asustó y palideció de golpe, tapándose la boca con las manos. Palideció y el corazón se le aceleró.

-¿Te volviste loco?

-Lo siento, no quise asustarte… -ella retrocedió, alarmada.

-No me gusta la violencia – sólo dijo en un susurro débil.

-No quise ser violento pero me cansaste, quiero que hablemos en serio.-Ella suspiró con hartazgo.-¿Qué hiciste el sábado? – agregó severo.

Ginny intentó irse y Harry se apropió de ella tomándola del brazo.

-Suélteme, señor Potter.

-Dime Harry, quiero que me digas Harry…

-No, usted es mi jefe, debo tratarlo como tal…-Harry la aprisionó más a sí mismo.

-¿Qué te pasa? –la indagó, con impaciencia.- ¿Por qué estás tan enojada?

-No estoy enojada, señor, todo lo contrario… ¿puede soltarme?

-¿Qué te pasa? Dímelo… ¿por qué me tratas así?

-Se lo diré señor Potter…-se soltó bruscamente, pero continuaban hablando muy cerca.

-Trátame del tú por favor – exigió impaciente.

-Bien, lo haré – hizo una falsa sonrisa.- Mi cambio de actitud se debe a que…tú tenías toda la razón.

-¿A qué corno te refieres, Ginny?

-¿Recuerdas lo que me dijiste en tu lujoso carro? –Harry negó, mirándole la boca y luego a los ojos.-Eso de que la diferencia de edad limita muchas cosas…

-¿Y eso tiene qué tiene que ver?

-Ahora coincido contigo… creo que no puedo fijarme alguien de que tenga tantos años más que yo. La diferencia de edad es un gran obstáculo, tú mismo lo dijiste.

-¿Y a qué se debe el cambio de actitud?

-El reencuentro Mike…-susurró melosamente- tú sabes, Mike sólo tiene un año más que yo, y me ha hecho sentir toda una mujer… -mintió, con cierta crueldad.- en serio que hoy me siento más mujer que nunca…-dijo interpretando un papel bastante creíble.- El sábado fue la mejor noche de mi vida…y estoy contenta porque Mike me dijo que la pasó increíble.

-¿Hablas en serio? –Ginny leyó desilusión en sus ojos verdes, y se deleitó de verlo así.

-¿Qué pasa? ¿Acaso piensas un hombre no puede pasarla bien conmigo? ¿O que no soy suficiente mujer para eso? –Chascó la lengua, disfrutando la cara de Harry- Da igual lo que pienses, Mike sabe que sí lo soy, y eso es lo único que me importa.

-Claro que eres una mujer…

-Es bueno que lo sepa, señor Potter. Porque soy una mujer con todas las letras…pese a ser siete años menor que usted –emitió, otra vez, su sonrisa despectiva.

-Ginny, escúchame, yo…

-La próxima vez, señor Potter, intente no tomarme de ese modo, podría entrar alguien y pensar cualquier cosa. No quiero tener problemas con Mike…el mismo me ha pedido que marquemos una distancia, no le gusta que mi jefe sea tan posesivo.

-Escúchame…

-Tendrá que prepararse un café de nuevo, yo iré a buscar los papeles para la reunión con las perfumerías.

Salió de la cocina dejándolo con la palabra en la boca. Harry tomó una taza para hacérselo pero después la tiró bruscamente, enojado.

Hermione entró en la cocina, y lo vio serio y pálido.

-Parece que el alcohol del sábado todavía lo tienes en el torrente sanguíneo.-dijo a modo de saludo.

-¿No sigues enojada por mi desaparición en la fiesta?

-Nunca estuve enojada contigo, cuando cortamos el pastel nadie se dio cuenta, estaban todos pasados de bebida…-se encogió de hombros, indiferente.-

-Mejor que así sea, no quiero discutir -bajó la mirada.

-Estuviste con Sophie en el cuartito de emergencia…¿no? – Harry se preguntó como rayos sabía.

-No…

-Me lo dijo Antuan cuando me fui a mi habitación de huéspedes – musitó su amiga.

-¡Lo mataré, siempre abre el pico para ventilar mis cosas privadas! – Hermione rió, y lo analizó con paciencia, apoyándose en la mesada.

-Te vi, Harry…-dijo a modo de advertencia.

-¿Me viste con Sophie? – dijo incrédulo.

-Te vi como abrazabas a tu secretaria después de dar tu discurso -especificó Hermione.

-¿De qué me hablas?

-Y resulta que estuve recién con Philip, el encargado de seguridad. En las cámaras aparecías agarrándola de la cintura y del brazo…– Harry se puso rojo.-Una pena que no tengan sonido…

-No pienses nada extraño, en serio… fue sólo una pequeña discusión.

-Harry, te gusta esa chica, y lo comprendo – dijo ella decidida.- La mitad de los empleados están enloquecidos con ella, y tu eres un hombre, no ibas a ser la excepción. Ginevra es una mujer mucho más linda que el promedio de las mujeres…

-Estás confundida; ella no genera en mí, lo que genera en los demás – afirmó, sin estar demasiado seguro de lo que decía.

-De eso estás tratando de convencerte, pero veo que no vas muy bien auto engañándote.-lo cortó, con un tono maternal.

-Estás mal interpretando las cosas.

-Basta, no hace falta que sigas fingiendo. –dijo haciendo un gesto con la mano- Te gusta, veo como la miras, no soy idiota.

-No digas ridiculeces, Hermione…

-Debes tener presente que Ginevra no es Sophie, ni Carol, además de ser tu secretaria, es una joven distinta a las que frecuentas, tú lo sabes, ¿verdad?

-Hermione, no te negaré que está buena, que es hermosa, pero jamás tocaría a Ginevra…

-¿Por qué no lo harías? – dijo escéptica, y sacó un turrón de su cartera, quitándole el papel rápidamente y tirándolo en la basura.

-Con ella no quisiera hacer lo que hago con las otras.

-¿Te agarró remordimiento de conciencia? – Harry negó, y Hermione se tapó la boca.

-No lo sé. Quizá sí…

-Te gusta en serio, ya me di cuenta… ¡creí que solo querías follártela, pero…!

-No digas pavadas, no me interesa follármela, ni hacer nada con ella.- mintió.

-¡Tienes terror, por eso no has avanzado! – lo acusó, apuntándolo con el turrón que comía.

-Deja de hacer tanto lio…-replicó, mirando para todos lados.- alguien puede oírte y me meterás en un grave problema… ¡en esta empresa las paredes oyen!

-Dime que es lo que te frena…-Harry la miró dubitativo y decidió preguntarle.

-¿Crees que ella es muy pequeña para mí?

Hermione le hizo una sonrisa que emanaba ternura.

-No, Harry. Sólo le llevas siete años, no exageres.

-¿De verdad piensas que estaría bien que yo…?

-¿Qué te dejes llevar? –Lo miró, perspicaz.- ¿Me estás preguntando si creo que ella estaría dispuesta a aceptar?

-Qué inteligente eres, Granger –dijo rodando los ojos.

-No lo sé, te imaginarás que Ginny viene y me dice, "aceptaría acostarme con mi jefe"-le sacó la lengua.

-Ja, qué graciosa. Sabes bien que solo quiero saber qué hipótesis tienes al respecto…

-Nunca te vi tan inseguro a la hora de conquistar a una mujer, ¿por qué dudas tanto, galán? –lo empujó un poco- Tú, que tienes a todas en el bolsillo, ¿le tienes miedo a una mujer? Quién lo diría.

-¡Basta de burlarte de mí! – se sulfuró.

-Es que es divertido verte así, no puedo evitarlo.

-¡Evítalo porque me cansas! – ella volvió a reír.- Te hablo en serio, creo que no debería avanzar.

-¿Algún motivo en especial? Aparte de que eres un cobarde…-Harry la miró mal.

-Me dijo que el sábado estuvo con ese idiota de Michael Corner…

Hermione rodó los ojos, impaciente.

-¿Y bien? ¿Qué me aconsejas?

-Esta vez no te diré lo que pienso.

-¿Cómo? ¿Por qué?– dijo, intranquilo.

-Lo que oyes.. deberás avanzar y si pisas en falso y te caes… aprenderás a curar tus heridas. Ya eres todo un hombre, me cansé de darte consejos, no tienes quince años Potter.

-Lo que haces no es de amiga, me estás dejando solo en…

-¡No exageres! –dijo riendo- Créeme que te hará bien… pero abandona ese miedo a involucrarte sentimentalmente.

Se fue.

-¡Hermione, espera!

Su amiga no le hizo caso y se alejó camino a su despacho…traidora.

Harry volvió a la oficina y la encontró tirada en el escritorio. Sin el consejo de Hermione se sentía desorientado. No se arriesgaría, no lo haría de ninguna manera. ¿Qué decirle a una mujer tan impredecible como Ginevra Weasley? ¿Por qué se acobardaba con ella, y no con cualquier otra mujer? ¿Qué tenia de diferente Ginny? Es una caja de sorpresas, nunca se sabe con qué puede salir, por eso me aterra…Mentira… lo único que me aterra es el rechazo.

-Señor Potter- se puso de pie apenas lo vio.

-Basta de decirme señor Potter –dijo harto.

-Cuando te digo señor Potter es porque te digo señor, cuando te digo jefecito es porque te digo jefecito… ¡nada te viene bien a ti, quisquilloso! - le espetó ya cansada.

Harry sonrió.

-¡Por fin volviste a ser tú! – La miró con una sonrisa inquisidora – ¿Sigues molesta conmigo?

-No sé de qué habla, señor Potter.

-¡No empieces otra vez con eso de tratarme de usted! –dijo ofuscado.

-Intento desempeñar mis funciones de manera correcta.

-¿Insistes en seguir interpretando este papel ridículo? Nadie te cree.

-Señor Potter, no quiero pasarme más de la raya, deseo portarme bien, ser una buena secretaria para usted…

-Puedes serlo y tratarme del tú.-bufó.

-Antes no estaba de acuerdo con eso, señor Potter.

-¡Bien señorita Weasley! –dijo ya enojado- Prepárate, vamos a la reunión con las perfumerías…-agregó, dando el asunto por zanjado - Toma los formularios y los contratos que te dio Seamus.

-Está bien señor Potter…-lo miró, con curiosidad.- ¿PotterAndPotions hará perfumes?

-Eso no es de su incumbencia, señorita Weasley.

-Sí lo es, se trata de mi trabajo… -lo miró penetrantemente- señor Potter – agregó luego de una pausa.

-Tu trabajo es hacer lo que te pido, no preguntas molestas. Apúrate, no tengo todo el día.

Y se fue enojado.

Harry y Ginny estaban listos para la reunión. El ascensor estaba vacío cuando entraron en el piso de presidencia, el más alto. Sin dirigirse la palabra, ni siquiera mirarse, ambos estaban impacientes por alejarse el uno del otro… En el piso cinco, el ascensor, súbitamente se detuvo y la luz parpadeó.

-¿Qué pasa? – dijo Ginny asustada.

-Debe haber algún desperfecto.

-Eres una luz…-ironizó ella.

Harry chascó la lengua, y empezó a presionar el botón de auxilio del ascensor.

-No responde, no está funcionando el sistema de alarma.

-¡Es imposible que suceda algo así!-Protestó Ginny.- ¡Tenía entendido que funciona mediante magia!

-La magia también puede fallar…-se miraron… hasta que Ginny, saturada, bufó apartando la vista.

-La mala suerte que tenemos es de no creer.

-Llamaré a Seamus a su móvil, quizá sepa que está sucediendo -sacó su teléfono, pero no encendía.-Se apagó, no tiene batería.

-¡Y yo olvidé el mío! – Se desesperó Ginny.- ¿Qué hacemos, ahora Harry?

-Tranquila, nos vendrán a rescatar…

-¿Tienes tu varita? –Parecía muy alterada.- Así podremos desaparecer.

-De nada nos sirve: es imposible desaparecer aquí...

-¡Mierda, estamos fritos! – exclamó, a punto de llorar.

-Cálmate Ginny.

-¡No puedo calmarme! –Le espetó de mal modo, arrojando su cartera y sus pertenecías al suelo bruscamente.- Soy claustrofóbica, me aterra estar encerrada en este ascensor tan…

-Eso es psicológico – Harry también dejó su maletín a un costado y se aflojó los botones de su camisa.

-No hay nada más real que lo psicológico…-golpeó las puertas con los puños cerrados.-¡Auxilio, ayúdennos! ¡Ayúdennos! ¡Por favor! ¡No nos dejen aquí!

-Basta, gritar no te servirá de nada – dijo Harry, sin alterarse.

-¡Nos quedaremos sin oxígeno en poco tiempo!

-Deja de decir ridiculeces, habrá oxígeno, el ascensor está preparado para eso…-apoyó su cuerpo en uno de los vértices del ascensor y Ginny lo miró hoscamente.

-¿Cómo puedes estar tan tranquilo? – inquirió, molesta.

-Hay que esperar, ya nos vendrán a rescatar…-Ginny se apoyó en el extremo opuesto del ascensor.-Sólo serán unos minutos, lo sé por el protocolo. ¿Cuál es tu verdadero problema?

-No soporto estar aquí contigo -expulsó, sin filtro, y se cruzó de brazos.

-¿Por qué lo no lo soportas?

-Porque no, porque nunca te soporté… tú bien lo sabes.

-¿Qué diablos te pasa, Ginevra? –Dijo levantando la voz- ¿Vas a decirlo de una jodida vez?

-No tengo nada que decirte…

-Si tienes, porque tú y yo veníamos teniendo una buena convivencia y desde hoy estás cambiada y me tratas fríamente...

-¡Eso fue antes de que tú me difames! –Señaló, dolida.- ¡Antes de que estés diciendo barbaridades sobre mí!-le gritó hecha una leona.

-¿De qué me hablas? Tú me refregaste en la cara que te acostaste con Corner…

-¿Y a ti que te importa con quién se deja de acostar tu secretaria? – lo encaró, enojada.

-Y si me importará ¿qué?- la enfrentó.

-Deja de mentir, no te importa Potter… ¡Me bastante quedó claro que tú solo me quieres para cuando me necesitas! Solo es una cuestión de interés, quieres sacar provecho de mí para aportarle un beneficio a tu empresa, ¡¿no?! –Harry parpadeó, sin poder creerlo.- ¡Si tienes agallas, deberías decírmelo en la cara!

A Harry le tomó unos segundos reaccionar y darse cuenta a qué se refería.

-¿Escuchaste mi conversación con Sophie?- dijo, de repente entendiendo todo.

-¡Sí! Escuché las barbaridades que le decías de mí a tu noviecita… ¿Con qué necesidad?

Sin saber porqué, Harry sintió un gran alivio de que ese fuera el motivo de su enfado.

-Gin, escúchame…

-¡No me llames así, no te lo permito Potter! –rugió, enojada.

-Puedo explicarte todo lo que…

-¡No me tienes que explicar NADA! ¿Sabes por qué? Porque solo dijiste la verdad de lo que piensas de mí…

-No es cierto.

-Dijiste lo que piensas, yo no soy una mujer para ti, ¿qué podría darte?, si soy una chiquilla inexperta… ¿verdad?

-¡Por favor escúchame! ¡Yo no quise decir que tú no eres una mujer! ¡Mírate, eres una, indudablemente! – la recorrió con la vista lentamente, haciéndola estremecer.

-Por supuesto que lo soy, ¿crees que necesito tu aprobación para sentirme mujer, engreído? –lo empujó violentamente.-Eres una porquería.

-Tranquilízate, Ginny.

-¡Me importa un bledo que creas que soy una pendeja con un aura salvaje a la que debes moldear! –gritó con amargura- ¡Léeme los labios, me vale madre tu sucia opinión Potter!

-Deja de agredirme, te estás pasando…

-¡Poco me importa! ¡Tú me agrediste primero y a mis espaldas! Sin darme la posibilidad de una defensa...-argumentó dolida.

-Escúchame, lo que yo le dije a Sophie no…

-No te escucho una mierda, eres una mierda tú y tú maldita empresa, eres un falso, superficial, un maldito infeliz, un cobarde…-enumeró, roja de furia.

-¿De qué hablas? ¡Te estás extralimitando!

-¡Al menos te digo en la cara lo que pienso de ti! –replicó enceguecida de rabia- y si me paso de la raya, ¡lo aprendí de ti!

-A Sophie le estaba mintiendo, Ginevra, en serio. ¡Debes creerme!

-¡No le estabas mintiendo! –Dijo negando con el dedo índice.- Le dijiste lo que piensas, le dijiste todo lo que realmente piensas de mí…

-Yo no pienso eso de ti, como voy a pensar que no eres una mujer…¡es ridículo!

-Piensas eso, ¿sabes por qué?

-No, no lo sé…

-Porque crees que ser mujer solo tiene que ver con la cantidad de veces que follas por semana, o con el maquillaje, o los mierdosos vestidos de lujo, o con aguantarte y vivir al ritmo de tus antojos de hombre millonario, o por esta ropa de alta costura que me obligas a usar… ¡y poco tiene que ver con eso! -le escupió gritando.

-¡Jamás tendría un pensamiento tan frívolo, no seas imbécil Ginny!

-¡Vamos, Potter! sales con modelitos noventa, sesenta, noventa… ¡deja de fingir que te gustan las mujeres de verdad!

-¡Sí, fingí cuando hablaba con Sophie! –Reconoció efusivamente, en su mismo tono de voz.- ¡Le dije todo eso para convencerla de que no me pasaba nada contigo!

Ginny estaba ciega de furia, no entendía sus razones ni tampoco las escuchaba.

-¡No te creo! ¡En cuanto pueda renunciaré y no tendremos que vernos más las caras! Así tú no tienes que decirle a tu zorra de turno todo lo que…¡ay! ¿qué haces?

Harry la había agarrado del cuello, acercándola a él a la fuerza, como en la cocina, con demasiada violencia.

-Escúchame, y cállate –dijo severamente.-

-Suéltame…me haces daño.

-No lo haré, me vas a escuchar – aflojó la tensión del agarre- Para tu información le mentí a Sophie, porque no soy sincero con ella, nunca lo fui.

-Mentiroso...

-No tuve alternativa; debí mentirle, estaba llorando, no podía decirle la verdad… iba a lastimarla muchísimo.

-¿Qué verdad ibas a decirle?

-Tú escuchaste la conversación completa, ¿cierto? – Parpadeó acompañando un suspiro, como si le costara decir lo que estaba por decir.- Entonces escuchaste que Sophie me hizo un comentario acerca de la manera que te miro…

-Sí.

-Y Hermione me dijo lo mismo hoy en la cocina, después de que te fuiste.

-¿Cómo? – dijo Ginny impresionada.

-¿Sabes qué tuve ganas de hacer el día que te encontré en la piscina?

-¿Y qué tiene que ver eso ahora…?

-¡Cállate! ¿Sabes qué tuve ganas de hacer cuando te vi vestida con esa camisa transparente? –no esperó respuesta, seguía sosteniéndola, muy cerca de él.- ¿Imaginas cuales fueron mis impulsos hacer cuando te encontré en mi baño semidesnuda? ¿Tienes idea de lo que sentí al tenerte casi desnuda debajo de mi ducha pegada a mi cuerpo?

-Harry…

-¿Sabes lo que sentí cuando Regan te espiaba mientras nadabas? ¿Sabes lo que siento cuando la mitad de mi empresa, incluido mis amigos, me dicen que quieren acostarse contigo?

-Yo quiero que…

-¿Cómo crees que me cayó saber que te fuiste con Corner? ¡Contéstame mierda!- gritó levantando la voz.

-¡No lo sé, yo no sé cómo te pudiste sentir! –dijo angustiada.

-Celos -Ginny se estremeció.- Celos de esos que te revientan la cabeza, que te acorralan, que te cortan la respiración, de esos que te hacen explotar de la bronca y del odio. ¿Entiendes de lo que te hablo?

-Sí, yo…-Harry no la dejó hablar.

-Celos como los que no he sentido en años por ninguna mujer… Asco de imaginarte besando a ese monigote cara de nada, ganas de matar a ese idiota solo por querer ponerte un puto dedo encima…

-Harry, yo…

-¿Te acostaste con él? – La apuró apretando los dientes.- ¿Te acostaste con Corner si o no? – la zamarreó para que conteste.- ¡Te hice una maldita pregunta y si me contestas con otra o me mientes, juro que te despido Weasley!

-No, no me acosté con él -tragó saliva.

-Te convenía.

La besó con tanto énfasis, y le introdujo la lengua en su boca, pasándola primero por los dientes, y luego enroscándose con la suya. La sostuvo, haciéndose cargo de todo su peso. Ginny puso las manos en la cara de su jefe, Harry la tomaba con los dos brazos de la cintura. La escuchó gemir, cuando se dirigió a su cuello y empezó a besarlo frenéticamente, luego se dedicó a la parte carnosa de su oreja…

El ascensor hizo un ruidito mecánico y se reactivó, sobresaltándolos. Harry y Ginny se separaron, y miraron hacia todos lados, agitados.

-Funciona, estamos bajando por fin - susurró Ginny, con labios rojos por los besos.

-Debemos disimular -le advirtió Harry cuando pasaban por el tercer piso- En el parquímetro deben estar todos los técnicos esperándonos, querrán saber si estamos bien.

-Perfecto…

-Junta tus cosas…

Se miraron y sonrieron con complicidad.


Nota: Bueno, acá tienen de first kiss.. Justito hoy, en el día de los enamorados, la pegué (?)

Qué les parecio?

Gracias por estar del otro lado! Prometo no tardar con el próximo! No dejo adelantos porque básicamente el proximo capitulo está muy crudo jajaja!

Los quiero!

Joanne!