Sasuke estaba en el infierno. El aroma de la excitación de su prisionera era lo suficientemente fuerte como para poner en peligro su control. Combatió su deseo de sentarla sobre el extremo de la mesa, empujar sus muslos muy separados y apenas inclinarse sobre ella hasta que realmente pudiera descubrir si sabía tan bien como olía. Habría temido babear si hubiera sido canino.
La promesa de la máxima carnalidad de escuchar los gritos de su placer y la forma en que se movería contra su lengua, casi rompió su voluntad. Había pasado demasiado tiempo desde que se había perdido en el sabor, la sensación y la suavidad de una mujer. Se resistió, porque se perdería. La haría correrse y ella gritaría su nombre. Nada lo detendría, en ese punto, de follarla. Sólo imaginar lo caliente y húmeda que estaría, cómo se sentiría mientras se empujaba dentro de ella, le hizo gruñir. Ese no era el objetivo en su batalla de voluntades. No podía permitirle correrse hasta que le contara todo lo que necesitaba saber.
Su polla dolía. Estaba duro como el acero, un fuerte peso de pura tortura atrapado en el interior de su chándal. Abrió las piernas un poco para aliviar la presión en sus bolas. No podrían realmente romperse por lo apretadas que se habían puesto, pero se sentía de esa manera. Trató de ignorar todo por debajo de su cintura y concentrarse en su pequeño gato-fingido.
El sudor había estallado sobre ella, tal como él sabía que lo haría. Lamió algo de él. Tan dulce. Usó sus colmillos para morder un tendón en su hombro. No usó la fuerza suficiente para romper la piel, pero ella gimió en respuesta. Sus pechos presionaban más apretados contra el suyo mientras se retorcía contra él. La fina tela de su sujetador no hizo nada para disminuir el impacto de aquellos pezones como guijarros.
No vayas allí, se recordó.
No se arriesgaría a retirar su ropa interior. No confiaba en su determinación si estaba completamente desnuda. Podía chupar sus pechos y moverse más bajo por su cuerpo. Eso pondría su boca entre sus muslos y no sería capaz de detenerse hasta que la volteara y la follara.
Estás aquí para obtener respuestas. Recuerda eso.
Tuvo que recitar eso dentro de su cabeza, cuando se percató de que estaba frotando su polla contra su cuerpo. Incluso esa leve rotura en su control le alarmó. La deseaba demasiado y no podía recordar haber deseado tanto a una mujer alguna vez. Era fuerte y hermosa.
Delicada y humana. No te olvides de eso.
Era una amenaza desconocida, que había mentido sobre su identidad y sobre su propósito. Los recuerdos del pasado ayudaron. Se aferró a los de la hembra a la que una vez había dado su confianza, la que le había traicionado.
Había sido muy bonita.
Traicionera. Con el placer llega el dolor.
La puerta de la sala de interrogatorios se abrió. Sasuke apartó la boca del cuello de su gato-fingido y gruñó a la persona que se atrevió a entrar después, de que él había dado órdenes de que nadie debía interferir. Utilizó su cuerpo para bloquear el suyo.
Sasori se detuvo bruscamente, sus ojos se abrieron en estado de shock y su nariz se dilató. Él palideció, mirando fijamente a Sasuke.
"Vete."
Sasori no se movió. Lo que hizo, sin embargo, fue endurecer sus rasgos para ocultar sus emociones.
"Necesitas salir ahora."
"Vete." repitió Sasuke.
Sasori trató de estirar el cuello para ver a la hembra, pero Sasuke sabía que no podía ver mucho. El Especie sería capaz de oírla, sin embargo, y de oler su deseo. Estaba respirando rápidamente, casi jadeando. Sasuke gruñó para llamar su atención. El otro macho respondió gruñendo de vuelta, mientras sus miradas se enfrentaron.
"Tú eres quien va a salir." Dijo Sasori.
"Tú no me das órdenes."
"Shikamaru lo hace. Alguna nueva información ha llegado. Sal ahora."
Él hizo un gesto brusco.
"Estaré allí en un momento."
"Ahora." Le exigió Sasori.
Sasuke se volvió y se levantó en toda su estatura. Tuvo que liberar a Sakura para hacerlo, pero dio un paso hacia la derecha para mantener la mayor parte de ella bloqueada de la vista de Sasori.
"Aléjate. Estaré allí en un momento." Gruñó él.
Sasori dudó, pero luego se retiró. Dejó la puerta abierta. Sasuke intentó controlar su temperamento, pero fracasó. Se volvió y miró a Sakura. Ella lo miró fijamente y tuvo que fijar su atención en sus pechos. Se alzaban y caían rápidamente con su respiración. Un brillo de sudor recubría su piel. Le habría gustado tomarse un tiempo calmando algo su tensión, pero Sasori regresaría.
"Volveré."
Extendió la mano, la levantó y la llevó a la mesa donde la dejó suavemente encima de la misma.
Cruzó la habitación sin mirar atrás. Se sentía culpable dejándola en esa condición, a pesar de que no se podía permitir esa inútil emoción. Cerró la puerta de la sala de interrogatorios. Estaba insonorizada para que no se escuchara nada, le dijeron.
Se acercó más y usó su pecho para empujar a Sasori atrás. Fue una exhibición de dominio, pero estaba furioso. Se aseguró de que la parte delantera de sus pantalones no entrase en contacto con el macho. Pasaría un rato antes de que su polla se suavizara.
Sasori se tambaleó hacia atrás, pero se enderezó, sus puños apretados a los costados.
"¿Qué diablos estabas haciendo ahí?"
"Mi trabajo. Nunca discutas conmigo delante de un prisionero."
"Estabas a punto de montarla."
"¿Qué está pasando?" Shikamaru dobló la esquina y se detuvo, aparentemente leyendo su lenguaje corporal.
"Sasuke estaba tocando a la mujer." Acusó Sasori.
"¿Habrías preferido que la golpeara? Yo nunca trataría a una de ellas como a un hombre." Enderezó sus hombros y miró a Shikamaru. "No estaba montándola en realidad. Se negó a decirme para quién trabaja realmente. La frustración sexual insatisfecha puede ser más eficaz que infligir dolor, si se hace bien. ¿Tienes algún problema con mis tácticas?"
Shikamaru abrió la boca, la cerró, y luego suspiró. Él negó con la cabeza.
"Confío en ti. ¿No la hiciste daño en absoluto?"
"No. No abuso de las mujeres." Lanzó una mirada asesina a Sasori. "No las golpeo o les causo cualquier tipo de dolor."
"Basta." declaró Shikamaru. "Hice que Sasori te sacara porque sabemos quién la envió. Recibimos una llamada del padre de Temari."
"¿El senador?" Sasuke frunció el ceño. "¿Qué tiene que ver con esto el gobierno humano? ¿Es militar?"
Shikamaru vaciló.
"Tiene un amigo en el FBI. Parece que enviaron a un agente al Homeland hoy. No estamos seguros de por qué está aquí, pero estamos seguros de que ella es su agente."
"¿El senador no podría darte más detalles?"
Sasuke quería regresar a Sakura y averiguarlo.
"Tenemos suerte incluso de que supimos que estaban enviando a alguien. El amigo de Setsuna sabe que Temari vive aquí y estaba preocupado por su seguridad. Le preguntó si estaba en peligro y si podían ser de más ayuda, ya que sólo se le había asignado un agente." Shikamaru hizo una pausa. "Pensaba que habíamos pedido uno de sus agentes. No lo hicimos."
Sasuke cruzó los brazos sobre su pecho, tratando de pensar en porqué habían enviado a un agente al Homeland en secreto. No podía pensar en una razón.
Shikamaru parecía igualmente perdido.
"Setsuna y yo discutimos el asunto. ¿Te acuerdas de cuando enviaron agentes aquí para interrogar a Matsuri? No estaban contentos con nuestra negativa a entregársela. Tengo a Gaara y su compañera siendo transportados a la Reserva en estos momentos. Su helicóptero debería salir en veinte minutos."
"¿Tú crees que vino aquí para secuestrar a la compañera de Gaara para ser entregada al FBI?" Sasuke estaba furioso.
"Posiblemente." Los ojos de Shikamaru brillaron con la misma emoción. "Y eso no va a ocurrir."
"Voy a acompañarla hasta la puerta principal y hacerla salir."
Sasuke se volvió, pero Shikamaru agarró su brazo.
"Espera."
Sasuke odiaba la forma en que su estómago se revolvió. Se enfrentó a Shikamaru.
"No nos ha causado ningún daño. Dijiste que trabaja para el FBI. Significa que recibió órdenes. Ellos no son gente con la que coincidimos, pero no creo que deba ser llevada a un calabozo o transportada a la prisión de Fuller. Permíteme acompañarla fuera del Homeland. Volverá al FBI con las manos vacías y eso será suficiente castigo. No es de Mercile, ni es un mercenario contratado. Es agente de la ley, tan equivocada sea como su misión. También le debemos algo, por manejar con eficacia la amenaza en las puertas."
Shikamaru le dejó en libertad.
"Yo estaba pensando más en la línea de permitir que se quedase y fingir que creemos su coartada."
Las impresionantes palabras curaron a Sasuke de su dolorosa erección.
"¿Por qué?"
"Suponemos que vino aquí por Matsuri pero… ¿qué pasa si esta aquí por otra razón? Tengo curiosidad."
Nada de esto le sentó bien a Sasuke.
"¿Por qué si no iban a enviar a alguien aquí?"
"Me gustaría saberlo. Matsuri estará a salvo. Vamos a permitir que la agente del FBI enseñe sus clases mientras vigilamos todos sus movimientos. Ella bajará la guardia y revelará la verdad." Shikamaru sonrió fríamente. "Entonces decidiremos qué hacer al respecto. Tengo a Seguridad clonando su teléfono móvil e instalando dispositivos de rastreo en sus pertenencias, por si acaso se desliza de nuestros oficiales en cualquier punto. Vamos a tenerla bajo vigilancia electrónica constantemente. Estoy seguro de que, con su formación, podría detectar a cualquier persona en una proximidad física. Voy a asignar a alguien para pegarse a ella quedando a la vista, sin embargo, o podría sospechar."
"Podría volver allí dentro y seguir trabajando en ella. Averiguaré por qué está aquí y lo que se le ordenó hacer."
Sasori resopló.
"¿Te refieres a que deseas montarla después de que la tienes toda caliente y mojada?"
Sasuke dio un paso amenazante hacia él y gruñó. El macho se mantuvo firme y mostró los colmillos, dispuesto a luchar.
"¡Basta!" la voz de Shikamaru profundizó. "Sasori, deja solo a Sasuke. Es muy bueno en lo que hace por una razón."
"Entra en la habitación y respira profundo. Sabrás lo que ha estado haciendo." Sasori frunció el ceño. "Es bueno en atraer a una mujer. Yo no podría salir con esas tácticas, si se me permitiera interrogarla."
"No tienes sus antecedentes o su control sobre sus respuestas físicas, Sasori."
"Vi la cantidad de control que él tenía y tú lo habrías visto también si hubieras mirado a su entrepierna cuando salió al pasillo." Sasori echó un vistazo a la parte delantera de los pantalones Sasuke. "Lo tiene bajo control ahora."
"No la he montado." gruñó Sasuke. "¿Cuál es tu problema?"
"¡Paren!" espetó Shikamaru. "Sasuke es un excelente juez de lo que se requiere para obligar a un prisionero a hablar y cada preso es diferente. Sasuke, sé que podrías conocer sus secretos, pero ella es del FBI. Prefiero tomar un enfoque más suave, ya que proviene de una agencia del gobierno. Digamos que es una cortesía profesional y lo hago para aplacar mi curiosidad."
"Está bien." Sasuke inclinó la cabeza. "¿Qué te gustaría que haga?"
"Ir allí y echar la culpa a nuestro lado por el error. Finge creer todo lo que te diga y llévala a una vivienda humana. Un equipo está allí ahora para asegurarse de que todas las habitaciones están cubiertas. No va a hacer nada sin que nosotros sepamos al respecto."
"Bien."
Shikamaru miró entre ellos.
"Me voy ahora. Tengo que hacer algunas llamadas. La prensa me está volviendo loco sobre lo que ocurrió en las puertas y todas las agencias de orden público están llamándonos para preguntar si necesitamos ayuda. Sin peleas. Tenemos suficiente para hacer frente. Todos estamos estresados."
Sasuke esperó hasta que el sonido de las pisadas de Shikamaru se desvaneció.
Miró a Sasori.
"¿Cuál es tu problema?"
"Puedo ver por qué no quieres que vaya allí contigo."
"¿Conoces a la mujer? ¿Hay una conexión personal?"
"No."
"Entonces ¿cuál es tu problema?"
Sasori apretó los dientes.
"Quiero experiencia en los interrogatorios. Tú no quieres el trabajo, así que pensé que podría trabajar aquí a tiempo completo haciéndolo."
"Vives principalmente en la Reserva."
"Quiero quedarme aquí."
"Entonces dile a Itachi y a Naruto que no te asignen a ninguna otra parte."
"No quiero patrullar el perímetro o hacer guardia en la puerta. Quiero hacer algo útil."
Sasuke suspiró, relajándose. No le había gustado la idea de que el macho tuviera un interés personal en Sakura, pero esto no era sobre la mujer, era solo por su trabajo.
"No hago los interrogatorios a menudo y sólo con casos especiales."
"Los únicos importantes."
Estudió al otro Especie.
"¿Qué te pasa en realidad?"
Sasori vaciló.
"Me siento inútil."
"No lo eres."
"Hay Especies que destacan y reciben un trato especial. Quiero eso."
"Yo no destaco. No obtengo un trato especial. Vivo en la residencia de los hombres, como lo haces tú."
"Nuestra gente te teme y tienes habilidades especiales. Ya has oído a Shikamaru. Puedes seducir a una reclusa y él ni siquiera cuestiona eso. Yo sería enviado al Centro Médico para una evaluación si hiciera eso. Estarían preocupados de que tuviera un colapso."
La frustración aumentó, pero la empujó hacia atrás.
"No la obligué a nada de esto. Fue ella la que inició mis acciones. Hablaremos de esto más tarde. Ahora mismo Shikamaru está en lo cierto. Todos estamos estresados a causa del ataque. Es normal sentirse ineficaz después de esa terrible experiencia. Deseas hacer algo para ayudar a nuestra gente."
No era bueno sobre cómo tratar con los hombres que estaban experimentando un trastorno emocional, pero le gustaba Sasori. El macho era tolerante la mayoría del tiempo y tenía un ingenio rápido. Tampoco evitaba el contacto visual directo, algo que Sasuke apreciaba.
"Vamos a encontrar una solución. Tengo que ir allí y actuar como un estúpido. Va a ser difícil." Él sonrió.
"Lo siento. No quise lograr eso para ti." asintió Sasori.
"No ha sido un buen día. ¿Por qué no dejas salir algo de tu energía, ayudando con la limpieza? El frente del edificio de seguridad es un desastre. Tendrán que reconstruir lo más rápido posible y eso significa la eliminación de los escombros."
"Yo me encargo." Sasori se alejó.
Sasuke lo vio alejarse y tomó unas cuantas respiraciones profundas. Saku o Sakura cualquiera que fuera su verdadero nombre, trabajaba para el FBI. Eso alivió su temor de que fuera una asesina a sueldo enviada por alguien asociado con sus enemigos, pero no la hacía una amiga tampoco. Había llegado al Homeland por una razón no revelada. Iba a averiguar de qué se trataba.
Simplemente no lo haría manteniéndola sobre esa mesa. Una parte de él lamentaba justo eso, mientras que otra parte de él se sintió aliviada por lo mismo. Ella era demasiado tentadora.
Abrió la puerta y entró. Ella se deslizó de la mesa y lo miró. Cerró la puerta detrás de él y se acercó lentamente.
"Tenemos que hablar."
La cautela llenó sus ojos.
"¿Acerca de?"
"Alguien en Seguridad la cagó. Son nuevos. Algunos Especies están aprendiendo sus puestos de trabajo y este fue el caso del encargado de la gestión de verificación de tus credenciales."
Aceptaría la excusa fácilmente si la calibraba correctamente. Deseaba desesperadamente que creyeran su identidad encubierta.
"Otro Especie revisó la información y todo regresó, tal como dijiste. Tu nombre es Saku Senju y trabajas para el Departamento de Policía de Bakersfield como técnico en criminología." Hizo una mueca, esperando que pasara como una demostración de pesar. "Pido disculpas."
Ella parpadeó rápidamente y casi podía ver la información dando vueltas en su mente.
"Bien." se lamió los labios y se enderezó, echando sus hombros hacia atrás.
"Excelente. Ya te lo dije."
"Sí."
Metió la mano en el bolsillo, donde se encontraba la llave de las esposas, se inclinó y las abrió. Ella retiró sus muñecas y se frotó la piel.
"Lo siento, por lo que has sufrido en mis manos."
Sus mejillas se colorearon y rompió el contacto visual.
"No tienes nada que disculparte, excepto por ser un provocador. Sobreviviré."
Todavía podía olerla. Su polla se agitó, pero rápidamente se imaginó los peores momentos de su vida. Eso mató su deseo sexual.
"Estoy seguro de que querrás dejarnos ahora, en lugar de ser acompañada a los cuartos de huéspedes. Tu coche fue dañado, pero nosotros podemos proporcionarte un pasaje a casa. Lo devolveremos a la compañía de alquiler donde lo arrendaste, después de las reparaciones que se le hagan. Es lo menos que podemos hacer."
Sabía que no se iría. Ella era formidable y no le defraudó.
"No. Vine a dar clases. Los problemas ocurren. Soy buena. No me importaría algo de ropa sin embargo."
Admiraba su espíritu. Algunas mujeres no se recuperarían tan rápidamente después de encarar una situación difícil para tratar con una nueva. El único defecto en su armadura era el ligero temblor de sus piernas. Notaba todo lo relacionado con ella.
"Por supuesto. Quédate aquí y recuperaré tu ropa. ¿Preferirías que otra persona te la traiga? Estoy seguro que no soy tu persona favorita"
Él no pudo resistir su cebo. Color de rosa asomó en sus mejillas de nuevo.
"No me importa que las traigas tú."
Su barbilla se levantó y ella le sostuvo la mirada con determinación. Era tan atractiva. Él quiso sonreír, pero mantuvo una mueca en su lugar.
"¿Hay algo que pueda hacer para que estés mejor?" Deliberadamente bajó la mirada por su cuerpo. "Te lo debo."
Sasuke captó el cambio en la respiración de Sakura y la forma en que sus ojos se abrieron. La había sorprendido con su sutil oferta sexual. Ella no respondió de inmediato.
"Probablemente sea mejor para los dos si lo dejamos como está. Sólo consígueme algo de ropa. Hace frío aquí. Sería bueno saber si mi maleta ha sobrevivido, entonces tendré algo que ponerme mañana. Estaba en el
maletero de mi coche."
"Voy a mirar eso. Relájate, Sakura. Bienvenida al Homeland." Se giró y se dirigió a la puerta, recogiendo su descartada camiseta sin mangas en el camino.
-"¿Por qué me llamas Sakura?" Era su nombre pero no era el que ella había dado en un principio.
Sasuke se detuvo -"Mu gusta más Sakura" Eso la sorprendió -"Alguien vendrá con tus cosas en breve. Quédate aquí. Hay un montón de hombres fuera que disfrutarían viéndote con tan poca ropa."
Salió y cerró la puerta detrás de él. Estaría manteniendo una estrecha vigilancia sobre esa mujer y ella tendría que lidiar con él a menudo. Primero tendría que cambiar sus arreglos de vida actuales. Esperaba con interés su sorpresa cuando se convirtiera en su vecina.
...
