CAPÍTULO 9. EL PRECIO A PAGAR

Eninshire abrió muy lentamente los ojos.

Yo no me movería mucho- dijo Salazar.

Eninshire se giro para ver al mago, éste estaba a su lado.

Si que fue una herida de importancia- dijo el mago.

Eninshire solamente dio un suspiro.

Fue una hidra- dijo Eninshire, su voz sonaba cansada- no fui tan rápido.

Minos dio un berrido de alivio cuando vio que Eninshire estaba despierto.

Te dije que no te preocuparas- dijo Asterion quien llegó acompañando a Minos- te dije que estaría bien, tan cierto como que mi madre es una reina.

Eninshire giro un poco la cabeza, apoyado contra uno de los pilares estaba Orus, parecía que dormía aunque su respiración parecía cansada, Eninshire se paso una mano por el rostro y para su sorpresa ya no era un demonio de color negro. Levantó de golpe la otra mano y para su horror vio que en lugar de su brazo y mano estaba la garra de Asayaraseth.

El mastrig no pudo reprimir un gemido de frustración para después volver a quedar inconsciente.

............................................................

Realmente no tenía idea de cuanto había dormido, lo único que sabía era que no se trataba de una pesadilla, había cambiado pero su brazo continuaba mostrando lo que había sido.

Espero ya esteís más tranquilo, mi lord- dijo Salazar, su voz sonaba un poco molesta.

Godric llegó en ese momento, tenía una canasta en las manos.

Provisiones- explicó ante la mirada de Eninshire- eso y que buscaba a Hinduandumela, al parecer ha desaparecido.

Tu león no tiene modales- dijo Salazar tomando un racimo de uvas- ya aparecerá...

.............................................................

Orus dio una especie de queja, después abrió los ojos, la mirada de Eninshire estaba clavada en él.

¿Por qué?- preguntó su hermano.

Se encontraba apoyado sobre el brazo izquierdo mientras que con el derecho apuntaba a Orus con la garra de demonio.

Para salvarte- contestó Orus.

Te dije que no lo hicieras- dijo Eninshire bajando la mirada- cuándo vas a entender que es muy importante que tú te mantengas con vida.

Eninshire ya encontrare la forma de regresar- dijo Orus evitando la mirada del mastrig rubio- ya sé controlar las arenas del tiempo.

Las arenas del tiempo- repitió Eninshire- sabes bien que es lo que debes pagar cada vez que alguien las utiliza- dijo molesto- ¡Piensa bien, maldita sea!

Cuida tu lengua Eninshire- contestó molestó Orus- sé muy bien lo que tengo que pagar, y sé muy bien por qué lo hice.

El silencio se hizo muy incómodo, los magos no se encontraban y los minotauros paseaban por el laberinto, los únicos en esa habitación eran los dos hermanos.

Lo lamento- dijo Eninshire muy bajo como si no quisiera que los pílares escucharan su disculpa.

Orus sólo se sonrió.

No hay problema- dijo mirando sin interés la antorcha encendida- además era la única forma de salvarnos...

..........................................................................................................................................

Los recuerdos de cómo había conseguido las arenas del tiempo regresaron a él como si fueran parte de una historia antigua, lamentablemente el tiempo entre dejar Egipto y llegar a Grecia era tan corto que dicho recuerdo continuaba grabado con sangre y dolor en su memoria...

Así se consiguieron las arenas del tiempo...

Las garras de arena habían desaparecido pero ahora en su lugar esas flamas no les daban oportunidad de liberarse, el círculo en el que se encontraban encerrados cada vez se cerraba más…

Dulce Isis, madre de Horus socórrenos- pensó Nefertiti mientras formulaba su plegaria…

La hermosa hija del faraón cerró los ojos, las arenas del desierto se cerraron evitando que el débil brillar de las estrellas se dejara ver en el interior del remolino, después todo fue oscuridad.

Eninshire no había soltado para nada a la princesa, en un momento dado él también había cerrado los ojos evitando que la arena le entrara.

Ahora los había abierto en un lugar completamente diferente.

..................................................................................................

Nefertiti abrió de nuevo los ojos, el lugar en el que se encontraban estaba completamente oscuro; antes de que pudiera decir una sola palabra una docena de antorchas se encendio cerrando un círculo

Eninshire y ella no podían creer lo que veían, en ese amplio círculo de luz se encontraban Hagen, Asayarafath, Orus, Godric, Salazar, el pequeño Minos e Hinduandumela.

¿Cómo habían llegado ahí? se preguntaban todos.

El único que parecía saber donde se encontraban era Orus.

SIÉNTANSE CÓMODOS- dijo la inconfundible voz de Asayaraseth- BIENVENIDOS A MI REFUGIO EGIPCIO.

Una carcajada gélida se dejo escuchar.

Sal de una vez- rugió Orus.

Era la primera vez que Eninshire lo veía gritarle con tanta decisión al demonio negro.

SI ES TU DESEO- dijo Asayaraseth saliendo del exterior del círculo de luz- ENTREGA LAS ARENAS DEL TIEMPO O MUERE.

¿Arenas del tiempo? Ese demonio continuaba con eso.

No tengo nada, no sé que son las arenas del tiempo- dijo Orus.

SI NO QUIERES ENTREGARLA POR LAS BUENAS, LO HARAS POR LAS MALAS- a una señal de su mano aparecieron unas sombras negras con atuendos egipcios- LA CORTE DE SETH- explicó Asayaraseth- PARECE QUE EL DIOS EGIPCIO ME TIENE APRECIO... ELIMÍNENLOS.

La corte de Seth no perdió tiempo, eran demasiados solamente escuchar la orden del demonio negro arremetieron contra los mastrigs y los magos.

Orus hizo aparecer una lanza egipcia, los magos utilizaron sus varitas para repeler a la funesta corte, los otros mastrigs también utilizaban armas que hicieron aparecer por arte de magia.

Nefertiti abrazó a Minos mientras Orus se encargaba de protegerlos.

Eninshire y Hagen se encargaban de atacar desde lo alto a la corte mientras con toda su fuerza Asayarafath arremetía contra ellos, Godric y Salazar brindaban apoyo a Hinduandumela.

La hija del faraón tenía miedo de cómo terminaría todo eso ya que la corte de Seth parecía tener todas las almas de los condenados por Apophis, salían y salían de las sombras como si se tratara de todos los granos de arena en el desierto.

Orus no dejaba que se acercaran más de un paso a la princesa egipcia y al pequeño minotauro, su lanza giraba con tal maestría que la misma Nefertiti llegó a pensar que realmente el que se encontraba frente a ella protegiéndola era el hijo bienamado de Osiris.

En un momento que Orus nunca olvidaría algo paso, fue Minos el que dio un berridito de terror al ver la sombra de Asayaraseth, Nefertiti vio brillar la cimitarra aserrada de Seth en las manos del demonio negro.

El grito de Nefertiti alerto a los demás de que algo iba mal, muy mal.

......................................................................

Orus había caído en la trampa de Asayaraseth, siguiendo sus instintos pensó que el demonio negro pensaba matar a la hija del faraón, había descuidado su guardia y ahora pagaba por tal error.

La cimitarra de Asayaraseth se clavo en Orus hasta la empuñadora, el halcón no pudo evitar dar un gemido de dolor cuando el demonio negro la retiro bañada en sangre.

AHORA- dijo Asayaraseth con satisfacción- NO TIENES OTRA OPCIÓN QUE UTILIZARLAS.

Orus cayó de espaldas sobre el piso iluminado, Nefertiti dejo que Minos corriera hacia Eninshire mientras ella acudía a donde Orus había caído.

El hijo de Oberón escuchaba todo como si el que hablaba se encontrara muy lejos, la sangre no dejaba de correr, su vista se nublaba por momentos.

Como através de un espejo empañado vio como Nefertiti se arrodillaba junto a él, podía ver las lágrimas de la hija del faraón corriendo por sus mejillas.

"Todo esta bien" intentaba decirle Orus; pero no lo lograba, era como si su voz le hubiera abandonado ¿Era el final? se preguntaba.

"Usa las Arenas del Tiempo" escucho que una voz le hablaba, una voz que parecía venir de un sueño olvidado, de un buen recuerdo que al despertar te deja con una sonrisa en los labios.

"No las tengo" pensó Orus mientras comenzaba a sentir frío

"Siempre han estado contigo" dijo la voz con una voz maravillosa que alejaba cualquier temor "Siempre te han pertenecido..."

Nefertiti sollozaba sobre el pecho ensangrentado de Orus, en ese momento antes de que Eninshire y los demás lograran acercarse al mastrig y la princesa un hermoso reloj de arena apareció frente a ellos.

Sin que nadie lo utilizara el reloj dio una vuelta y las arenas cayeron con un tintineo en el interior del cristal.

..................................................................

Eninshire no entendía como había pasado, lo único que sabía era que Oberkai lo había vuelto a hacer.

Ahora no se encontraban entre las antorchas que formaban un círculo, ahora estaban en un lugar iluminado por los rayos del alba.

Por un momento Eninshire tuvo miedo pero sabía que debía mantenerse firme.

Ante él se encontraban los dioses egipcios, dioses y diosas con cuerpos humanos y cabezas de distintos animales. Eninshire no sabía los nombres de todos aquellos dioses, lo único que sabía era que los miraban a los magos y a él y sus hermanos como si trataran con iguales.

Nefertiti levanto la vista y se topo con la dulce mirada de la hermosa Isis madre de Horus.

Bajo la vista ya que era imprudencia mirar a los dioses directamente a los ojos, y para su sorpresa ya no se encontraba abrazando el cuerpo ensangrentado de su amado Orus.

¿Dónde está? se preguntó la princesa con temor.

Aquí- contestó la voz de Orus a su espalda.

Hasta sus hermanos y los magos parecían sorprendidos de verlo sin el menor daño, como si la cimitarra de Asayaraseth nunca le hubiera tocado, el único que parecía no sorprenderse era el león Hinduandumela.

Hijos del norte- dijo uno de los dioses, el que tenía el cetro y el latigo entre los brazos cruzados.

Padre Osiris- dijo Orus con una reverencia- he sido yo el culpable.

Su corazón pesa menos que una pluma- dijo el dios Anubis.

Lo sé noble Anubis- dijo Osiris- hijo de la dama blanca ¿qué precio pagarás por el uso de las arenas de mi desierto del tiempo?

En el fondo podía verse al fratricida Seth y no estaba solo, el demonio negro estaba con él.

Asayaraseth- dijo Seth- es quien debe poner el precio a pagar, hermano, aunque sean tus arenas, es suyo y mío el reloj.

El demonio negro sonreía mostrando los blancos colmillos.

Quiero su vida- dijo Seth- me pertenece desde siempre.

Eninshire y sus hermanos protestaron.

Orus no dudaba pero Nefertiti alcanzó a ver un leve rastro de temor, de temor a perderla.

Amor...- dijo la princesa tocando con sus finos dedos el hombro de Orus.

Una condición- dijo de pronto la dulce Isis- no será en este momento...

Asayaraseth bajo la vista ante la noble hija del Kent.

TU VIDA- dijo el demonio negro con rabia- SERÁ MÍA CUANDO EL SIGUIENTE ORACULO ESTE LISTO...

Hecho- dijo Orus sin dudar.

Los dioses egipcios parecieron estar complácidos.

Seguir vuestro viaje- dijo Osiris- siempre serán recibidos en estas tierras del Kent.

Orus dio un beso a Nefertiti para tranquilizarla.

Tranquila, no recordaras nada de esto- dijo el halcón.

Parecía muy cansado como si en cualquier momento fuera a caer.

Una vez más el remolino de arenas volvió a cubrirlos.

Será un viaje turbulento- dijo Seth.

DEBES MEJORAR EN TUS NEGOCIACIONES, ORUS- dijo Asayaraseth con una carcajada.

Después de eso los hijos de Oberón se habían separando cayendo cada uno de ellos en distintos lugares, Orus lo sabía, lo supo desde el momento en que habían llegado a Grecia, pero lo había ocultado al menos por el momento a la hija del Kent, cuando ella lo encontró recargado en la palmera estaba tan cansado que prefirió ocultarlo un poco más...

......................................................................................

Es momento de encontrar a los demás- dijo Orus regresando su atención a Eninshire.

Una vez más estaba en el laberinto con su hermano y la luz mortecina.

Sí- dijo Eninshire sin prestar atención al dolor de su pierna- pero antes hay algo que debemos hacer...

Continuara...