Capítulo 8
"dragones"
Comenzaba a oscurecer. Las calles se iluminaban con letreros y focos cubiertos por bolas rojas de papel.
KEN: Demonios. Otra noche solo, sin mi amado Ryu. Me tendré que conformar con Zanguief. No es que esté mal, pero no es él. No es Ryu. No siento lo mismo que cuando estoy cerca de él. Cuando hablamos y reímos, cuando he tratado de seducirlo entre bromas y juegos, y han pasado años. Pienso que tendré que olvidarme de él, de esa tonta fantasía de que estaremos juntos, y buscar a alguien con quien pueda ser feliz. Pero… ¿quién? quien podría hacerme olvidarlo.
Ken tropezó con un sujeto de cabello platinado, y al ver que era tan guapo pensó "esté servirá".
KEN: Discúlpame, estaba distraído.
DANTE: Fue mi culpa, por llevar cargando tantas cosas.
KEN: Te ayudaré a levantarlas.
DANTE: Gracias, por cierto, ¿conoces la ciudad?
KEN: Sí, como la palma de mi mano. ¿Necesitas que te guíe?
DANTE: Llevo dando vueltas por esta zona. Creo que estoy perdido, y no entiendo estas direcciones que me escribieron.
KEN: Yo sé chino, déjame ver. Sí, se dónde quedan estos lugares, yo te llevo.
DANTE: ¿De verdad?, que amable de tu parte.
KEN: No hay problema, dejamos estas cosas en tu hotel, y de camino a la tienda de antigüedades, podemos llegar por unos tragos, a un lugar muy tradicional.
DANTE: Suena bien, y me puedes recomendar algo de comer que no esté moviéndose en mi plato.
KEN: Claro, conmigo te la pasaras de lo mejor. Me llamo ken.
DANTE: Soy dante, gusto en conocerte.
KEN: Igualmente, bueno, vamos.
En la tienda de antigüedades, después de la cena.
DANTE: Gracias por guiarme. Me tardaré bastante revisando lo que hay aquí, así que no te quito más tu tiempo. Yo podré regresar al hotel solo.
KEN: no tengo ninguna prisa, además, hace tiempo que no hablaba con un paisano.
DANTE: debe ser difícil vivir en un país donde todo es diferente.
KEN: sí, mucho, pero te acostumbras…
Como un relámpago, los sentidos de Dante lo pusieron en alerta.
KEN: ¿Qué pasa?
DANTE: Nada, creo que bebí mucho.
KEN: Yo también. No estoy acostumbrado al alcohol.
DANTE: Debe haber un baño en este lugar. Voy a buscarlo.
KEN: Preguntémosle a la anciana, yo también tengo que ir.
Dante pensó en como deshacerse de Ken. La típica excusa serviría.
DANTE: Me llaman por teléfono, debo contestar, adelántate.
KEN: Está bien.
Dante se enfocó en localizar el objeto que buscaba "¿Dónde estás?, puedo sentirte…"
Mientras Ken caminaba por la tienda un par de figuritas de piedra, con sus penes desproporcionalmente grandes, llamaron su atención.
KEN: Eh, ¿qué es esto?
Se acercó y leyó la etiqueta: al frotarle el miembro a diario, tendrás buena suerte en el amor y prosperidad.
KEN: "Interesante. ¿Cuál es más grande? O tal vez si pusiera los dos de frente, atraería a un hombre interesado en otro hombre…"
ANCIANA: Son muy buenos si quieres que tu esposa se embarace. Y también tengo hierbas para hacer té, que han sido usadas por miles de años, para casos difíciles.
KEN: Um, sí, mi caso es difícil. Estoy convencido de que no podré embarazar a nadie.
ANCIANA: No digas eso, ven conmigo. Te prepararé algo especial, con lo que hasta los hombres de 80 años pueden tener hijos. Es un afrodisiaco muy potente para hombre y mujer, y se puede mezclar con el alcohol, ya verás que si funciona.
KEN: ¿Afrodisiaco?
Ken imaginó a Dante ebrio y desnudo, acostado sobre una cama con sabanas de seda rojas, con una respiración jadeante y tallándose los labios con la lengua y los dedos.
KEN: Compraré una bolsa grande.
Mientras tanto, en el último piso del edificio, en la oficina del jefe, se escuchaban sus fuertes gritos en chino.
JEFE: ¡cómo es posible que tarden tanto en encontrar el anillo que activa la estatua de los dragones!
En los ductos de ventilación, el espía Snake Solid, escuchaba atento, mientras revisaba los planos virtuales del edificio en su computadora de mano.
El teléfono sonó y el jefe contestó.
JEFE: ¡Qué! El anillo fue vendido esta mañana, y el hombre que lo compro fue detectado por la cámara de seguridad, entrando en la habitación de la caja fuerte. Activen la alarma de intrusos. Toda la seguridad, rápido, protejan esa estatua con sus vidas.
En la habitación de la caja fuerte.
DANTE: Aquí estás.
La alarma comenzó a sonar y la puerta se cerró con barras de acero.
DANTE: Claro. No podía ser tan fácil.
Dante sacó su espada y con un golpe partió la caja de seguridad en dos, sin dañar la estatua, que se encontraba dentro.
Snake salió del ducto en la pared con sigilo y con su pistola, le apunto a Dante.
SNAKE: No te muevas.
DANTE: ¿Quién eres tú?
SNAKE: Yo me llevaré la estatua.
DANTE: No lo creo.
Los dos pelearon con agilidad y fuerza, pero no había tiempo para eso, y Dante no estaba interesado en matarlo, así que destruyó los barrotes de la puerta, igual de fácil que la caja fuerte, y salió de la habitación a una velocidad casi inhumana, con la estatua en sus manos.
SNAKE: Espera.
En la tienda de abajo…
KEN: ¿Eso es la alarma de incendio?
DANTE: Corre si quieres vivir.
KEN: ¿Qué? espérame.
Los dos salieron huyendo del lugar, y tomaron la ruta oscura y solitaria.
DANTE: Fue un placer conocerte, ojala no te maten.
KEN: ¡Qué maldito! todos son iguales.
SNAKE: No escaparán.
Snake fue tras ellos.
SNAKE: Maldición, es muy rápido, pero al de rojo sí podré alcanzarlo. "quieto o disparo".
Snake se puso detrás de Ken y los sujetó con fuerza, mientras le ponía la pistola en la sien. Pero al juntarse los dos cuerpos, un fuerte viento lleno de chispas y centelleos, los rodeó.
SNAKE: ¿Qué es esto?
Dante desde un techo, a unas cuadras de ventaja, sintió el aire y volteó.
DANTE: Es imposible. Yo tengo la estatua de los dos dragones y el anillo que los invoca. ¡Argh! No está en mi dedo. ¿Cómo? Ese tipo me lo quitó mientras peleábamos. Si buscaba la estatua también sabia del anillo. Pero si no es a los dragones, entonces, ¿que está invocando con el anillo?
Las estatuillas que había comprado Ken, flotaron junto con el anillo que traía Snake, y se unieron en el aire. Los miembros atravesaron el anillo y se produjo un destello.
En alguna parte del mundo de Dragon Age…
HAWKE: Muere, maldito dragón.
Mundo de Skyrim, en la casa de un Nord.
RUNAR: Después de un largo día, nada como un baño caliente.
Después del destello, los dos hombres estaban allí.
DANTE: ¿Dos simples humanos? bueno, no importa, recuperaré mi anillo.
Dante se lanzó hacia Snake con su espada desenvainada.
DANTE: Imbécil. Tal vez el anillo ya sea inútil.
SNAKE: De todas formas pensaba destruirlo. Era un peligro para la humanidad.
DANTE: Exacto. Sabes cuánto me hubieran pagado por tener el poder de controlar a dos dragones.
HAWKE: ¿Donde estoy? ¿Qué pasó con el dragón?
RUNAR: ¿Qué sucedió? ¿Qué clase de maleficio es este?
KEN: Hola, como están.
SNAKE: Eres un asqueroso mercenario.
DANTE: Y tu date por muerto.
Apunto de enfrentarse, el vórtice apareció y los cinco cayeron en él.
