Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía.


PRIMERA PARTE:

MUERTE.

ESE MOMENTO EN EL QUE TU VIDA ESTÁ TAN VACÍA QUE SE SIENTE COMO LA MUERTE MISMA.


Yo sé que no tengo perdón. Del 2 de julio hasta el día de hoy hay mucha diferencia. Lo siento mucho, la inspiración es una maldita que no llega cuando es necesaria y aparece cuando no tengo medios para usarla. El tiempo es escaso, entre el estudio (ya entré a la universidad), el trabajo de Beta, los libros que llegan a mí, la pereza y la familia. Les ruego me disculpen.


Capítulo 8

Bella's POV

El ambiente de la prisión está invadido por una sensación espesa de ansiedad que solo puede significar una cosa, la llegada de una nueva chica. Es como una novedad, como cuando eramos pequeñas y hacíamos fila en el almacén el día del lanzamiento de la nueva Barbie, todas estábamos súper emocionadas y dábamos saltitos por todas partes, pero cuando el momento se acercaba, crecía una burbuja de tensión entre nosotras, todas deseando tomar la Barbie primero que la otra y no salir del almacén con las manos vacías. Es así, llega una nueva chica, una nueva muñeca que todas quieren obtener. Es algo así como que la chica llegará y después de un pequeño examen visual, todas sabremos qué clase de persona es, y dependiendo de eso todas se lanzaran como aves de rapiña detrás de ella para tomarla como una victima (esclava personal) o como una aliada.

Cuando llegué, Tanya vio una débil palomita en mí y me atacó, pero yo le respondí y así me hice una reputación. La chica que no es lo suficientemente vulnerable para ser la perra del grupo, pero tampoco es lo suficientemente abierta para poder pactar una alianza con ella. Y por esa razón nadie me habla pero tampoco me ignoran, solo me responden como a cualquier conocida cuando por alguna razón me acerco a ellas, nada más.

Alice fue mi primera amiga, y fue porque le tocó ser mi compañera de celda y era tan extremadamente inquieta que no muchas podían entender si era una chica inocente o malvada. Solo veían a una pequeña cosa que jamás permanecía callada y tranquila. Debo decir que me irritó a primera vista, pero como no quería armar mal ambiente en la celda, decidí actuar con una fría cortesía. Solo me tomó una semana enamorarme de ella. ¿Qué haría yo sin esa loca?

Ella fue la última convicta en llegar a este lugar, y eso ya fue hace poco más de un año, así que el hecho de que llegue una nueva presa a la cual cazar tiene a toda la prisión expectante.

Debo ser la única a la que no le importa.

Sigo leyendo mi libro, ya voy por Choque de reyes, el segundo de la saga Canción de Hielo y Fuego (1) y estoy muriendo de ansias por saber qué sucederá. Estúpido George R.R. Martin y su insensible y absolutamente maravilloso y talentoso corazón. Miro el libro con rencor y continúo.

...

Las horas se han pasado volando y ya son las tres de la tarde, lo que significa que la carne fresca llegará pronto y todas las leonas ya están en el patio al asecho. La tensión alrededor se me ha contagiado y por primera vez en meses necesito un cigarrillo urgente. Voy a la sección 2A y subo al segundo piso, camino hasta el fondo del pasillo izquierdo y me escabullo hasta la celda de Pam.

—Hola, Pam —digo para llamar su atención, ya que se encuentra inclinada junto a su mesa.

—Hola, Isabella —responde con sequedad.

— Véndeme un cigarrillo (2)

—Solo tengo Marlboro Black Freeze en este momento.

—Sí, ese está bien.

Corre la mesa de noche y se coloca en agacha, sacando la mercancía del hueco en el suelo donde suele guardarla.

—Toma. —Me tiende la caja y yo me acerco y tomo uno—. Un dolar.

Agradezco a los cielos que en estos días gané un par de partidas de poker y realicé un trabajito de mensajería llevando ciertos encargos de aquí para allá así que tengo suficiente dinero para darme el lujo de comprar un cigarrillo en este sitio. Y entonces puedo darme el lujo de comprar la cajetilla completa y eso es lo que hago. Le pago mientras prendo uno con el encendedor que me ofrece y luego desaparezco del lugar, regresando al patio.

Le doy suaves caladas al cigarrillo y siento como un delicioso humo frío pasa por mi garganta y como un intenso aroma a hierbabuena impregna el ambiente, tranquilizando mis nervios irracionales al instante.

En mi adolescencia jamás fumé porque siempre lo vi como un vicio desagradable y dañino, pero cuando entras aquí la percepción de las cosas cambia, y el cigarrillo entró en mi vida para hacer el estrés más soportable. No fumo seguido, solo un par de cigarrillos cada tantos meses, y probablemente la cajetilla me dure más de lo que es conveniente.

Cuando llego al patio, hay un alboroto de murmullos que me hacen saber que la chica ya ha llegado. Doy otra calada y me siento junto a Alice, soplándole el humo en la cara porque sé que le molesta.

—Uggg, Isabella, qué asco —se queja mientras aparta el humo moviendo su mano en el aire.

— ¿Ya llegó o qué?

—Sí, ya escuchamos el sonido de la puerta grande de la entrada hace un momento, debe estar a punto de entrar.

Esperamos mientras doy otra calada a mi cigarrillo, y cuando tengo una gran cantidad de humo en mi boca, veo a una menudita mujer de pelo rizado y negro entrando por la puerta y siento como el alma se me aprieta. Es April. Me atraganto con el humo y comienzo a toser, tratando de asimilar lo que estoy viendo. April Abigail, mi ex compañera de trabajo en Speise, esa pequeña chica reservada y divertida que conocí hace ocho años, ahora se encuentra cruzando el patio en medio de las miradas escrutadoras de cada una de las presas. Cuando pienso que no podría ser peor, pasa junto a mí y noto que tiene sus manos posadas protectoramente sobre su estómago el cual está levemente abultado y al instante sé que está embarazada.

No podría ser peor.

Miro hacia el otro lado del patio y veo a Irina sentada sobre una de las mesas, observando fijamente a April con una mirada enferma y asesina que me dice que ya había notado el estado en el que ella se encuentra. Irina tuvo una vida... peculiar. Ella se casó con un agente de bienes raíces y, después de cinco años de intentarlo, quedó embarazada. Y lo perdió. Y al siguiente también, y al que fue después de ese. Perdió tres bebés, al parecer tenía una especie de problemas en el útero que le causaba abortos espontáneos. Y cuando ya se había resignado, su esposo dejó embarazada a una compañera de trabajo y la abandonó. No se tienen muchos detalles, pero se sabe que ese bebé jamás nació y que sus padres están tres metros bajo tierra desde hace 13 años.

También recuerdo que hace un par de años llegó una chica embarazada, no recuerdo su nombre, pero era una chiquilla realmente hermosa que a pesar de estar en el hoyo, sonreía bastante. Nunca volvió a hacerlo. Al día siguiente la encontraron muerta en el baño, botada sobre un gran charco de su propia sangre, un pequeño feto envuelto en una toalla estaba junto a ella. Nunca se supo qué pasó, nadie lloró por ella, su historia se fue al olvido en un par de semanas... Pero yo sé, y probablemente todas sabemos, que fue Irina, ese día tenía un gesto de plena satisfacción.

La miro con atención y veo sus ojos negros, los cuales han perdido su opaco tono carbón y ahora brillan como un par de espesos lagos de petróleo, unos que siguen a April atentamente.

Antes de que siquiera pueda pensarlo, estoy caminando hacia April, le paso el brazo por los hombros y la hago caminar rápido. Ella se tensa ante el contacto, se gira con una mirada asustada y cuando hace contacto con mis ojos, esta cambia a ser sorprendida y, aunque al inicio se resiste un poco a ser guiada al interior del edificio, luego camina con indulgencia hacia la puerta de la fría construcción de concreto.

Apenas entramos al lugar, el cual está casi desierto, ella se suelta de mi agarre y se para frente a mí, encarándome.

—Isabella —susurra y un segundo después me encuentro entre sus brazos.

No sé cómo se supone que debo reaccionar, así que me limito a dejarme abrazar. Después de un momento, al parecer ella nota que no le estoy devolviendo el abrazo, porque me suelta lentamente y me mira con algo parecido a la vergüenza.

—Lo siento —dice y acaricia el cuello de su overol, de la misma manera que lo hacía con sus camisas cuando estaba nerviosa.

—No pasa nada —respondo y hago un intento de sonrisa, debe de haber sido desastroso porque ella hizo una mueca en respuesta—. ¿Y qué...? —Suspiro—. ¿Qué...? —balbuceo, no sé ni qué ni cómo preguntar.

— ¿Qué hago aquí? —musita April, haciendo la pregunta que no he podido enunciar.

—Sí.

—Ya sabes, lo típico... ¿Podemos ir a tu celda? Estar aquí me pone tensa, y en verdad quiero hablar contigo.

Me quedo mirándola intensamente por un momento, pero luego giro sobre mis talones, salgo del edificio y camino hacia el mío.

...

— ¿Qué pasó, April? ¿Qué haces en este lugar? Y peor aun, ¿qué haces aquí embarazada? —digo al instante que cruzo las puertas de mi celda, una sofocante desesperación creciendo en mi interior.

Suspira.

—Pues lo mismo que tú hiciste, lo mismo que todas en este lugar hicieron. ¿Qué rayos importa eso? Me siento un poco tranquila de encontrarte, pero ahora no estoy tan segura.

— ¿A quién mataste? —pregunto, ignorando su hostilidad.

—A un hombre en la calle, tómalo con calma, estaré solo un par de años. —Resopla.

— ¿Y el bebé?

— ¿El bebé qué?

— ¿Quién es su padre? ¿Qué va a pasar cuando nazca?

—Su padre importa menos que nada. Mi madre se hará cargo del bebé.

— ¿Como así que no importa? ¿Quién es?

—Ya, déjalo así.

— ¿Como que lo deje así? —Camino de un lado al otro de la celda—. Esto no podría ser peor —digo, la desesperación porque le hagan daño recorriendo mis venas como agua helada, haciéndome temblar—. Mi vida estaba tranquila, tanto como puede estarlo dentro de este lugar, y llegas tú para complicarlo todo. ¡Dios! ¿Por qué la vida se empeña en hacerme miserable? —musito más para mí, porque no entiendo cómo la vida puede traer ante mí a esta chica que tanto he tratado de alejar de la oscuridad de mi vida, parece un chiste macabro del destino—. Tienes que irte de aquí...

— ¿Qué te pasa, Isabella? Solo quería hablar contigo porque eres la única persona a la que conozco en este lugar, y en vez de hacerme sentir bienvenida, me ahogas con preguntas sin sentido y demuestras que no me quieres cerca. Está bien, me voy a mi celda, no es como si estuviera sorprendida de que me apartes de ti, se te volvió costumbre desde que te convertiste en una asesina. Lo sé, también lo hice, pero la diferencia es que yo lo hice por defensa propia. Felicidades, has alejado a todos los que alguna vez te amaron, te has convertido en una de ellas, puedes sentirte bien, ya no te quiero cerca de mí nunca más.

Aunque sus palabras están motivadas por la ira, y de una u otra forma tiene razón, estas me hieren en lo más profundo del alma, es como una barra de hierro hirviendo que entra por mi garganta y quema todo a su paso.

—Parece que me conoces mejor que yo misma —digo, con la mayor indiferencia que me es posible.

Ella parece reflexionar sobre sus palabras, porque después de un momento, hace una mueca que indica una especie de arrepentimiento.

—Lo siento, no quería decir eso.

—Eso era exactamente lo que querías decir.

— ¿Qué dices? Lo siento, no...

—No me interesa —interrumpo antes de que pueda decir algo más y salgo de la celda casi corriendo.

Siento como las estúpidas lágrimas amenazan con salir. Esta es la razón por la cual los alejé a todos, porque sabía que algún día terminarían juzgándome, y me odiarían por hacer que perdieran valioso tiempo de su vida visitándome, amándome. Me gusta más la idea de que estén lejos de mí, pero estén felices y a salvo, todavía teniendo así sea una pizca de aprecio por mí, y no el asco repugnante que sentí en las palabras de April hace tan solo un minuto.

Bajo las escaleras cuando estoy frente a ellas, mis pasos resuenan en la estructura metálica, contengo el aire para prevenir que algún sollozo brote desde mi garganta. Cuando llego al primer piso, corro lento hacia la puerta y Alice me intercepta a unos pasos de esta, tomando mi brazo derecho con fuerza.

—Bella, ¿qué suce...?

—Nada —susurro sin mirarla, tratando de retirar su agarre.

—No mientas. ¿Quién es la chica? —replica, su voz es demandante.

—Nadie, déjame —digo con los dientes apretados, y cuando no me suelta, tiro de mi brazo con fuerza y alcanzo a golpear su pecho.

Suelta un imperceptible gemido. Salgo corriendo antes de que tenga tiempo de reclamar.

El asfalto resuena rasposo contra mis suelas, y corro sin detenerme a pensar hacia dónde voy. Cuando menos me doy cuenta, estoy parada frente a la biblioteca, las puertas cerradas negándome la entrada, pero no quiero entrar, sé que no vine aquí para leer ni nada por el estilo, creo que mi mente solo busca un lugar con verdadera tranquilidad. Decido caminar hacia un costado del pequeño edificio, recorrerlo todo y, cuando llego al final del camino y quedo de frente a la pared de concreto del muro, me dejo caer con poca delicadeza en el suelo y libero el llanto que he estado conteniendo desde que esas cortantes palabras salieron de la boca de April.

Siento un nudo en mi garganta y me meto el puño en la boca para que mis sollozos no sean escuchados por nadie, cuando ese nudo se revienta en mi interior, un desgarrador sonido sale de mis labios y muerdo el puño con mucha fuerza para contenerlo, sintiendo al instante el sabor metálico de la sangre en mi boca. Es un llanto despiadado, y sé que no es un producto solo de las palabras hirientes de April, esto es el resultado de seis años de contenerlo, por fin se está liberando. Lloro por una madre que me odia, por un padre muerto hace mucho tiempo, por un hermano con el que apenas hablo porque Rosalie ya no es la guardia del turno de la noche, por unos amigos inexistentes, por Alice y Jasper que se encuentran separados por una injusticia, por Jessica y nuestro odio, por todo lo que la vida no me ha dado y lo que no le ha dado a los demás.

...

Llevo toda la tarde acostada en el húmedo y mohoso suelo al costado de la biblioteca y los espasmos de mi recién acabado llanto todavía sacuden mi cuerpo.

Estoy cansada y triste, solo quiero sentir una sacudida en el hombro, y que al abrir los ojos, vea el rostro amargado de mi madre diciéndome que una vez más me he quedado dormida y que llegaré tarde a la escuela de nuevo. Quiero escuchar sus habituales quejidos sobre como no soy buena en nada mientras bajamos las escaleras y encuentro a mi hermano comiendo Lucky Charms en el mesón mientras mamá se dirige a la cocina y me sirve una taza de café frío y sin azúcar y una tostada quemada, por lo cual hago mala cara pero los recibo sin replicar porque sé que eso no cambiará el hecho de que ella no me quiere y que siempre tratará de hacerme sentir mal. Luego de eso quiero ir a la escuela caminando y encontrarme con Jacob, darle un beso rápido y entrar a clase de Cálculo mientras Yenn y yo nos quejamos de lo difícil que estaba el taller de derivadas.

Pero la vida no es así.

Tengo que entender que jamás volveré a despertar entre las quejas de mi madre, ni besaré al tonto de Jacob antes de entrar a clase, ni me quejaré de las complejas asignaciones de matemáticas. Ya nada será así de nuevo.

...

Lunes, 12 de noviembre de 2012.

Jajaja, tus planes de Halloween suenan un poco deprimentes, 'encerrada en tu cuarto y durmiendo a las 8pm', suenas un poco demasiado mojigata, y sé, o creo saber, que no eres así. Pienso que no quieres contarme lo que hiciste porque fue algo tan extremo que seguro tendrías que matarme.

Yo en cambio, sí te contaré sobre la súper loca fiesta de Halloween a la que asistí. Perdón por no hablar mucho de eso la vez pasada, apenas podía escribir sin que el sonido del lápiz contra la hoja reventara mis neuronas.

Fue genial hasta lo que puedo recordar. Fui disfrazado de vampiro y mi mejor amigo fue como Lady Gaga (¡perturbador!). La casa era grande y estaba bastante oscura, habían muchas conejitas playboy y enfermeras de faldas cortas esparcidas por el lugar, y no puedo negarlo, la vista no era molesta. Okay, soné como un completo idiota... El caso, la música era la típica electrónica de toda buena fiesta, nada especial. Lo primero que hice, si mi mente no me falla, fue tomar un tequila, y luego otro... y otro más. Creo que también tomé una mezcla de todos los licores imaginables. Después de eso todo se hizo muy confuso. Lo único que sé, es que cuando desperté, tenía un dolor impresionante en todo el cuerpo y estaba en el patio trasero de la casa, metido dentro de una piscina inflable llena de gelatina y con la peluca de Lady Gaga de Emmett sobre mi cabeza. Ah, y me robaron el IPod. Entré a la casa, encontré a Emmett comienzo Cheetos de un recipiente y salimos de ahí rápidamente, tratando de mantener un poco de dignidad intacta.

No puedo evitarlo, una carcajada sale de mis labios cuando leo su relato. Y cuando creí que no podía estar más loco...

Respondiendo a tu pregunta, y comentario malvado: Creo que sería más fácil que supieras eso compartiendo nuestras cuentas de Facebook o algo así. Tal vez enviándonos una foto. Lo que sea, te diré. Eh, soy alto, tal vez 1.80m, piel color langosta la mayoría del tiempo, ojos miel, flaco, cabello como castaño o algo así, aunque con el sol se ha vuelto del color del cobre... fin de la historia. No soy el gemelo de Brad Pitt pero ahí vamos. Y en todo caso, ¿tú cómo luces, doña criticona? ¿Acaso eres la gemela malvada de Megan Fox o algo así? Aunque sinceramente, podrías tener tres ojos y pelo por todo el cuerpo, y aun así me seguirías pareciendo una mujer hermosa, un alma tan divertida e ingeniosa es un tesoro...

Siento como una pequeña sonrisa se dibuja en mi rostro antes de que siquiera pueda ser consciente de ello.

Podría escribir toda clase de estupideces durante toda la noche, pero tengo que salir.

Hasta luego, JustIsabella.

Edward Cool-len.

Todavía me causa gracia su apodo. Cuando le dije que me llamara solo Isabella por el momento, porque obviamente no quería revelar mi apellido por cuestiones de identidad secreta y todo eso, él me dijo que se llamaba Edward Cullen, y dio una respuesta muy divertida a mi pregunta, yo me burlé de él en mi carta y dije que probablemente debía ser el raro más raro del mundo, a lo que él respondió diciendo que tal vez lo era, pero que eso lo hacía más 'cool', así que al final hizo una rara combinación y se hizo llamar Edward Cool-len, el chico más genial del país. Qué tonto... el recuerdo me hace reír. Y después de eso comenzamos a llamarnos así, Edward Cool-len y JustIsabella.

Pdta: Yo elegiría la capa de invisibilidad, no para ocultarme de la muerte, sino para ocultarme de la vida cuando se torne aburrida, y salir a mirar bajo las faldas de la chicas. Okay, no. Y ahora mi pregunta: Si tuvieras que elegir entre comer cucarachas hervidas en salsa de cebolla o raparte la cabeza, ¿cuál preferirías?

Son un poco más de las ocho de la noche y acabo de leer la carta de Edward. Es hilarante. Creo que con cada carta me agrada un poco más, es divertido y excéntrico, sabe cómo hacerme reír. Él solo me hace feliz, me hace sentir como que en realidad le agrado a alguien, siempre creí que merecía ser valorada por alguien, y cuando comencé a pensar que tal vez no era cierto, llegó él para ver algo en mí, para creer que mi alma vale la pena.

Me siento un poco desagradecida con mi hermano y Alice por no haber sentido lo mismo con ellos, yo los amo y me alegro cada vez que recuerdo que ellos también a mí, pero con Edward es diferente, creo que es porque en realidad es la única persona con la que puedo ser yo misma, la chica que fui hace seis años, la que aun recuerda como sonreír. Alice y mi hermano simplemente están demasiado involucrados en esta vida que llevo y mi comportamiento con ellos está muy ligado a mi presente, aun así los amo más que a nada en el mundo entero.

Edward es un gran amigo, es de esas personas que me hubiera gustado conocer cuando mi vida era otra, de seguro nos hubiéramos divertido mucho.

Vivir en el pasado apesta, pero vivir en mi presente no es mejor.

Y hace tiempo que dejé de esperar un mejor futuro.

...

Estoy acostada en mi litera mirando ausentemente hacia la puerta de la celda, el silencio haciéndose cada vez más presente en el edificio. Las puertas serán cerradas en unos minutos y cada una de las chicas está entrando a su celda antes de que el momento llegue. Kara pasa frente a mi celda trotando, Celine va hacia el otro lado con calma mientras se recoge el largo cabello rojo, Caterin lanza un inconfundible grito llamando a Jane de una manera poco cortés. Todo está en movimiento y sin embargo el ambiente está muy tranquilo, señal de que la noche ya cayó sobre el lugar y es hora de ir a dormir.

Toco las heridas de mis dedos causadas por mi propia mordida, dando a relucir mi costumbre masoquista de presionar lo que me duele causando más dolor, como si esto me recordara que fue real, que no fue una pesadilla y que la vida no es como una película de Disney.

Siento mis dedos pegajosos cuando tocan las rasgaduras en mis falanges y los miro, notando que están coloreados de un brillante color rojo, las heridas están sangrando de nuevo y ahora estoy toda manchada y viscosa.

Fantástico, simplemente fantástico.

Me levanto con cuidado de no apoyar las manos sobre la sábana para que no se manche también y salgo de la celda para ir rápidamente al baño antes de que cierren las celdas.

Corro por el pasillo, el rechinido del metal suena más fuerte entre el sepulcral silencio del ambiente, bajo los escalones de dos en dos y me dirijo hasta los baños del edificio. Cuando estoy a unos pasos de llegar escucho murmullos que provienen del lugar y en un momento de completa claridad escucho que una de las voces es de April... y la otra de Irina.

Prácticamente vuelo hasta la puerta tratando de hacer el menos ruido posible, e intento mirar por el pequeño hueco que forma la puerta entreabierta pero no es lo suficientemente grande para que pueda divisar el interior. Por el momento me conformo con escuchar qué está pasando.

—Pues, princesa, es solo que quiero que el bebé, tú y yo juguemos un rato —dice Irina, su voz suena ronca y suelta una risita sardónica.

—Ah ya —responde April en un susurro—. Y... y... okay, ¿y pa-para qué la navaja? —balbucea tartamudeando, y es obvio que sabe que no está a salvo en ese baño con esa mujer.

Al instante en el que escucho la palabra "navaja" salir de sus labios se me tensan los músculos de todo el cuerpo, tengo que salvarla.

— ¿Qué dices, princesa? ¿Pues qué gracia tiene jugar sin juguetes? No no no no no. —Chasquea la lengua—. A mí me gustan los juguetes, y este es mi favorito. Sí, mi favorito, sí sí sí —repite sin sentido, suena un poco trastornada.

—Obviamente. —Suelta un sonido parecido a una risa, pero es nerviosa y suena como un gemido—. Yo... eh... tengo que... —Carraspea con fuerza— tengo que irme a dormir, así que...

—No irás a ningún lado. ¿Sabes qué? Hagamos un trato: Si al final del juego quedas viva, te dejaré ir a dormir. —Casi puedo escuchar como sonríe.

Miro hacia los lados buscando algo con que defenderla, pero es obvio que no hay nada parecido alrededor, así que trueno los dedos, algo que hago cuando estoy nerviosa, y cuidadosamente abro la puerta tratando de no hacer ruido, aunque eso no servirá de mucho si ella está mirando hacia la puerta. Meto mi cabeza con suma lentitud y veo que, afortunadamente, Irina se encuentra dándome la espalda. Al instante mis ojos captan la presencia de una escoba prácticamente junto a mí, está apoyada en la esquina, me deslizo hasta ella y la tomo. Irina y April siguen hablando, la primera soltando toda clase de comentarios destinados a hacer crecer el miedo cada vez más antes de decidir que llegó el momento de atacar, la otra respondiendo con aparente indiferencia tratando de hacer tiempo.

Estoy totalmente dentro de la habitación y siento que es un milagro que Irina no me haya sentido, pero en realidad parece demasiado concentrada en April como para notarme.

O era así, antes de que April me mirara.

Cuando sus ojos conectan con los míos, le es imposible disimular el alivio que siente y no me queda de otra que correr hacia Irina y tratar de noquearla antes de que se gire, si le doy la oportunidad de tenerme frente a frente, no tendré posibilidad alguna de vivir.

Casi llego demasiado tarde, casi.

Cuando su cara está en mi campo de visión, bateo su cabeza con la escoba como si fuera una pelota de béisbol, la cual gira dolorosamente por el impacto, casi devolviendo su vista hacia April y luego ella cae al suelo en un sonido sordo. Escucho como gime en el suelo, lo que significa que despertará pronto, y definitivamente no quiero estar ahí cuando lo haga.

—Vamos —digo mientras tomo a April del brazo, la cual parece estar en shock.

Ella se deja guiar sin replicar, lo cual hace todo más fácil.

El lavado de mis manos ha quedado en el olvido.

...

Camino con ella en silencio, cruzamos el pasillo, llegamos a la escalera y subimos. Parece estar demasiado asustada como para decir algo, pero cuando estoy a punto de continuar mi camino justo cuando llegamos a su sitio, ella dice algo por primera vez en la noche.

—Gracias. —Y sin más entra a su celda.

No me da tiempo de responder, aunque si lo hubiera hecho probablemente me hubiera quedado muda.

Llego a mi celda en un parpadeo, y un minuto después se cierran las celdas. Alice me dirige una sonrisa y luego continúa limándose las uñas con la lima que Jasper le trajo y una guardia le permitió entrar después de un pequeño pago.

De seguro Irina no logró levantarse antes de tiempo, y mis pensamientos son confirmados cuando escucho un alboroto lejano y sé que las guardias la han encontrado tirada en el baño.

Irina: Agregada a mi lista de enemigas mortales.

Estupendo.


(1) Es una multipremiada serie de novelas de fantasía épica escritas por el novelista y guionista estadounidense George R.R. Martin. Originalmente planeada como una trilogía, actualmente se espera que la serie sea una heptalogía, ya que tiene cinco tomos publicados y dos más planeados. La saga es conocida por tener personajes complejos, cambios de trama violentos y repentinos, e intrigas políticas bien desarrolladas. En un género donde la magia normalmente posee un papel central en el argumento, se caracteriza por un uso limitado y sutil de la misma, empleándola como una fuerza ambigua y, a menudo, oscura. Incluye el sexo y la violencia de una manera bastante explícita. Es una saga que recomiendo demasiado, es absolutamente perfecta, tan compleja e interesante que simplemente es seductora. Tiene un exitosa serie de TV que lleva tres temporadas y se espera la cuarta para el otro año, por si quieren verla primero y luego animarse a leer los libros, o al revés o al mismo tiempo, lo que sea.

(2) No fue escrito para alentar el consumo del cigarrillo, yo ni siquiera fumo, solo hace parte de la historia y fin.

Hola.

PERDÓN por el retraso, de verdad, ya pasaron como dos meses desde la anterior y me siento mal al respecto. Mil disculpas con todas.

Muchas gracias a las que me leen, y sobre todo por seguirme leyendo después de mi demora. Gracias por sus favoritos, follows y reviews :)

No sé si lo habrán notado, pero esta carta se dio tiempo después de que se conocieran, no fue la continuación de la carta anterior sino algo totalmente diferente. No sé, al inicio tenía escritas las cartas para que fueran seguidas, pero entonces no variaban mucho de tema ni nada, así que decidí que en ciertos momentos pasara el tiempo e iniciara otra cosa totalmente diferente para que vieran una especie de desarrollo apresurado de los hechos, perdón si no les gusta, pero así lo quiero.

En cuanto a la fiesta loca de Edward, tal vez algún día la coloque como un outtake, sería divertido.

Y por si alguna está impaciente porque Edward y Bella se encuentren en persona, les diré un pequeño secreto, falta xd No una eternidad pero falta, pero tranquilas, lo que se viene no va a ser nada aburrido, pasarán un par de cosillas intensas antes de que lleguemos allá.

Adiós.

Camila.