Disclaimer: Naruto no me pertenece.
―Dialogo de los personajes―
Pensamientos de los Personajes
Voz de Kurama
Jutsu
Capítulo 9: Determinación
― ¡He dicho que te quites! ― gritó exasperado, dando de lleno en la defensa del Inuzuka. Kiba, con los brazos en forma de cruz aguanto el golpe y se mantuvo firme. Naruto apretó los dientes, alzando el puño izquierdo para volver a golpear y desestabilizar a Kiba de una buena vez.
Debía admitir, con una cólera infantil, que el domador de canes tenía resistencia al golpe. Perdió la cuenta de cuantos golpes le había acertado al chico, pero no se arrepentía; cada vez que lo mandaba a rodar por el campo e intentaba correr a buscar a Sasuke, el chico se aparecía como la plaga a detenerle.
Jadeo, escupiendo la sangre a un lado. ― ¿Eso es todo lo que tienes? ― preguntó jocoso, estirando más las garras ―. Vamos, sé que el gran héroe de Konoha puede hacer mucho más.
El rubio gruño ―. Cierra el pico, apenas estás de pie ― refutó, apretando los puños a los lados.
― ¿Tu punto?― objetó, con una amplia sonrisa. Se puso en posición de ataque, agazapado sobre el suelo como una bestia a la caza, las largas uñas y el filoso instinto de lucha fluyendo por sus venas ―. Podre no ser tan fuerte, pero tú sigues aquí, sin poder ir a ayudar a Sakura.
Rabia lleno el rostro de Naruto, enfurecido por la mención de su compañera. ― ¡Porque tú te metes en mi camino, perro! ― gritó, sus ojos abiertos en un ligero tono rojizo ―. Tú que no sabes nada de nosotros… ¡¿Qué ganas metiéndote en nuestro asunto?!
El Inuzuka no logró responder cuando dos clones del rubio le tomaron uno por lado y lo aplastaron contra el suelo, torciendo los brazos por sobre su espalda. El viento del frío bosque trayendo a sus sentidos el olor de la ira y confusión del Uzumaki. Escucho los pasos del rubio hasta que los clones lo pusieron de rodillas frente al original.
Esos ojos, tan rojos como el propio Sharingan, las pupilas dilatadas en una fina línea.
Esos son los ojos del Jinchuriki del Kyuubi no Yokou.
―Dime― ordenó Naruto, con la voz raspada por la impaciencia. ―… cómo deshago esta puta barrera o te rompo los brazos.
Kiba mostro sus blancos dientes, en una sonrisa extensa de diversión. Lo había logrado, tras muchos golpes, con todo el cuerpo adolorido y entumecido hasta que el cabello le duele, ha colmado el temple del amigable Namikaze. Al principio la cosa iba más pareja, Naruto tenía el corazón tan grande que no se atrevía a ir a toda máquina en su contra; aprovecho para gritarle varias tentativas… escarbando de a pocos la cruda realidad.
¡Eres débil! ¡Por eso Sasuke dejo la aldea! ¡Por eso falleció tu maestro! ¡Eres un fracaso!
Por supuesto, eso llevo a que su costilla fuera rota en no sabe cuántos pedazos. Pero quería seguir, algo le impulsa a seguir gritando malicias a diestra y siniestra contra Naruto; una satisfacción insana nace de ver como el siempre brillante Uzumaki, tan perfecto como Hinata le describía, torcía el rostro en dolor por los recuerdos.
Como esos esperanzados ojos azules se oscurecen por el remordimiento.
¡Mírate! ¡Aquí jugando al gato y al ratón! Por todo lo que niegas… ¡Sasuke debe estar intentando matar a Sakura ahora mismo!
Esa fue una línea que jamás creyó cruzar.
Pero… el sufrimiento que paralizó a Naruto lo sobrecogió de emoción.
Ese dolor… tan grande y profundo.
Lo quería ver impreso un poco más en su cara, ya había cruzado la línea… no tenía vuelta atrás.
Un sonoro puñetazo le ladeo el rostro, sin posibilidad de escapar por los clones que lo mantienen de rodillas frente al Uzumaki. Los iris rojos no intimidan, solo logran que la extraña sensación crezca, se acumule en el fondo de su pecho.
―Deshazte de la barrera ― rugió, con la voz distorsionada de la ira ―. No bromeo, Kiba.
El castaño se carcajeó, sumergido en el orgullo de ver la rabieta de Naruto.
―Púdrete Uzumaki― escupió.
Oficina principal, Torre del Hokage, Konoha
― ¿Terminamos? Tengo mucho que hacer todavía ― se quejó, dando un largo bostezo ―. Hmm, tráiganme algo de comer, muero de hambre ― se dio la vuelta sobre la silla giratoria, plantando ambos pies sobre el nuevo escritorio, levanto la mano y señalo a los dos jounin que están en la esquina ―. Ustedes, vayan y tráiganme un almuerzo, que sea del más costoso.
Genma y Raido se mordieron la boca, reprimiendo la sarta de insultos que sus cabezas maquinan hacia Kai; el segundo mira hacia la rubia Hokage, quién está de pie al lado izquierdo de su escritorio. Tsunade, con una gran sensación de inutilidad asintió, dando la orden de que ambos fueran en búsqueda del almuerzo para el "valioso" prisionero. Ambos jounin asintieron a regañadientes, saliendo de la habitación rumbo al mejor restaurante de la aldea.
―Son algo lentos, tu servidumbre no me hace justicia ― se mofó Kaito, en un tono de reproche.
Prisionero o no, estaba sentado a sus anchas en el asiento de la Hokage, con la brisa de la pared destrozada a sus espaldas, disfrutando en dar vueltas sobre el lugar que ocupa el ninja más fuerte de toda Konoha. No pudo reprimir la risa de superioridad cuando se lanzó sobre el asiento y dio vueltas, con Tsunade de pie a un lado y Kakashi al otro.
Sakura mataría por estar viéndolo en ese segundo.
Un prisionero de las bajas ligas en la silla del Hokage, haciendo del mandamás.
La rubia arrugo el ceño, con el rostro en pura concentración―. Sí lo que dices es cierto, ¿Por qué seguiste a Sakura hasta aquí? Tú propósito no tiene relación con Konoha.
Los pies del chico se estiraron sobre el nuevo escritorio ―. Verdad ― respondió, en completo relajo ―, pero Sakura fue ordenada a venir, yo vengo con ella.
La respuesta es simple, pero solo aumenta las dudas de la Hokage. Todos los datos reunidos tienen un trasfondo tan misterioso como sus propósitos iniciales, sabe que hay un millón de cosas que el prisionero no cuenta u omite en detalles, pero tampoco puede forzarlo a hablar. Kakashi, con el rostro pensativo permanecía en silencio, simplemente observando cada mueca en Kaito, hallando cada fracción de mentiras y engaños.
Ese chico sabía.
O al menos, conoce sobre el pecado de Sakura. Sobre la existencia de un segundo Obito Uchiha.
Su mirada se encontró con los pozos dorado anaranjado, la sonrisa de Kai en una extensa línea de dientes perfectos, transmitiendo pura diversión.
―No le des vueltas, solo te marearas ― aconsejó Kai, amigable ―. Las cosas son así, ahora… la pregunta es qué harán ustedes.
Tsunade intervino, cruzada de brazos ―. Tenemos que hablar con el Raikage, esto es muy riesgoso Sakura…
Gruño ―. Inútil ― cortó, bajando los pies de la mesa―. Incluir a un Kage en este asunto no sirve, el Raikage no moverá un dedo, después de todo quién gana es él.
―El chico tiene razón, Tsunade-sama ― añadió el jounin ―. Es mejor manejarlo con calma, como ha dicho, no existe riesgo.
La rubia quería, desde el fondo, coincidir con su subordinado. No obstante, la sensación de que no conoce la historia la carcome por dentro, está mal. Sakura oculta más de lo que muestra, mucho más de lo que debería conocer. Y teme que se convierta en algo que la aplicada alumna no sepa manejar en su momento. Entonces, cuando el silencio los consume por completo, una explosión a la distancia les hace girar la cabeza en dirección al bosque que rodea la aldea, muy lejos, donde el equipo siete más Kiba deben estar enfrentándose. Kai se puso de pie, asomándose hasta el borde del agujero de la pared, con la vista fija en el horizonte, su rostro sereno tiene una pizca de extrañez. Kakashi se acerca un poco, la curiosidad guiando sus palabras.
― ¿Por qué escogió a Kiba?
Kai no se giró, pero movió la cabeza al escucharle.
― Por qué… dices ― repitió, levantó entonces su palma derecha, manteniéndola frente a su rostro, con la misma expresión pensativa ―. Sakura no lo escogió ― contestó, alto y claro.
― ¿Fuiste tú? ― inquirió perspicaz el Hatake. A la mención Tsunade prestó mayor atención, observando al chico pelirrojo.
―Sí ― afirmo este, sin despegar la vista de sus manos. Tenía horas esperando que le preguntaran por el encuentro, tenía tanto por contar, podía sentir la adrenalina corriendo por sus venas al mencionar a ese chico. Inuzuka Kiba, un jounin promedio, totalmente amigable, emocional y de mucho hablar; un molde inicial. ¿Cómo acabaría? Difícil de decir, dependía de cuanto Kiba tenía oculto dentro de su cabeza.
― ¿Por qué Kiba? ¿Qué interés tienes en él? ― preguntó Tsunade, Kai se volteó a verla, directamente a los ojos, encontrando esa incredulidad tan adorable que quería reír. El ser humano se ciega a lo que no quiere creer, porque toda la verdad de uno es incapaz de ser, por entera, aceptada en una sociedad de coexistencia. Se debe guardar algo, esconder una parte para encajar.
―Inuzuka Kiba, ah… ― suspiro, su voz en alto, divertida ―, tiene lo necesario ― sonrió inocente.
Tsunade soltó la pregunta, arrepintiéndose más tarde por querer conocer. ― ¿Necesario?
Las pupilas rojizas se abrieron furiosas, las garras tomaron el cuerpo de Kiba en un arranque de desesperación, alzándolo de la oscura camiseta hasta encontrar su mirada.
― ¿A qué mierda juegas Kiba? ― exclamó, apretando más la fuerza de su agarre. ― ¡¿Qué te he hecho para que te interpongas en mi camino?!
Kai abrió los brazos, emocionado por exhibir su más reciente joya de juego. Tantos años sin poder esculpir un alma pura a su más baja esencia, moldeando las emociones para mostrar aquello oculto, alimentando sus oscuras raíces con un nuevo poder.
―Es simple…
La ira lo consumió, aglomerándose en sus facciones como una ola azotando contra la costa, mostrando su fuerza contra la tierra que está tan cerca, lacerándola de pocos, con los años, aguantando hasta verla caer y ser arrastrada al fondo del mar. Una risa malévola invadió el silencio entre ambos combatientes, el Uzumaki apartándolo confundido. ¿Qué rayos?
― ¿Qué me hiciste? ― Escupió rencoroso ― ¡¿Eres tan ciego que no lo ves?! ― gritó. Este era su límite, su punto de quiebre, su máximo. Aprovecho el descuido al ser apartado, liberando sus brazos en un ataque de adrenalina macabra para clavar ambas manos en los pechos de los clones, como cuchillos cortaron a través de la carne, filosos y veloces ―. No me vengas con cojudeces Naruto…
Kai giró, de vuelta al horizonte, con el rostro conmovido por la satisfacción de un nuevo renacer. No estaba equivocado, podía sentirlo en la piel, en su pecho, en su propio chakra. Kiba era uno de ellos. Una excelente joya en bruto, lista para ser perfilada por sus palabras.
―Ese chico… ― continuó, ocultando una carcajada con una amplia sonrisa complacida ― odia al jinchuriki con toda su alma.
El poder lo envolvió en una cobija de omnipotencia, arranco su negra camiseta con una mano exponiendo su golpeado abdomen y cortó su palma con sus colmillos, chorreando sangre en toda su mano. En todo momento, una sonrisa de libertad adorno su rostro.
―Tú mejor que nadie sabes que te aborrezco ― respondió, estampando la sangre sobre su propio pecho. Era hora, quería barrer el piso con el rubio, demostrarle que esa gloria no le dudaría toda la vida. ― ¡Kuchiyose no Jutsu!
El rubio se hizo para atrás, sorprendido por la inmensa cantidad de humo que el jutsu profiere. Una sensación de alerta le recorre al sentir el chakra de la aún no vista criatura, a través del chakra de bijuu puede percibir el aire de muerte, odio, resentimiento, envidia… una mezcla de emociones negativas que solo podía comparar a las invocaciones de Pein durante la guerra. Podía oír al zorro dentro suyo susurrando palabras de diversión, sus ojos ahora azules esperando poder vislumbrar la enorme sombre que emerge desde las espaldas de Kiba. Puede oír un ronroneo peligroso, un rugido bajo y rasposo, similar al que hacía Kurama durante los años que no se llevaron bien.
― ¿Qué… que es eso? ― musitó, observando la figura revelada a través del humo.
Detrás de Kiba, un pelaje castaño oscuro se levanta glorioso, un aliento ardiente que hace niebla mientras exhala por entre los largos y filosos colmillos, un largo hocico cruzado por una cicatriz vertical, el pelaje ligeramente más claro en la zona inferior del cuerpo. El cuello sujeto por un collar negro, ojos delineados por negro hasta contrastar con la pupila amarillo acero.
―Te vez sorprendido, Jinchuriki ― refirió la invocación, exhalando su profundo aliento cerca de Kiba ―. Tú conoces a los de mi clase, muestra entereza, contenedor de Bijuu.
Naruto aguanta el aliento, aún asombrado por la intensa presencia que envuelve a la bestia, sin siquiera entrar en modo sabio puede palpar la negativa esencia de la invocación, la gran escala de depravación que guardan esos ojos que le perforan el espíritu es tan temible como las bestias de colas en sí mismas.
La invocación volvió a ver al Inuzuka, retando la mirada desafiante del castaño ―. Será un honor servirte, líder Inuzuka ― contestó, haciendo una ligera reverencia al ninja ―. Pasaste mi requerimiento, eliminare tu enemigo como es debido.
Kiba arrugo el ceño, envuelto en la sensación de poder que le llena al contacto con el pelaje del gran can, es un grado mayor de poder que nunca creyó obtener, una esencia muy diferente a la amigable de su compañero Akamaru, pero, de cierta forma, se siente comprendido por la invocación, se siente conectado a un alma que despertó por su propia envidia.
―Tu nombre ― ordenó.
El gran lobo sonrío divertido, meciendo la cola para rodear al ninja en un sinuoso despliegue de energía ―. Daraku, joven domador ― contestó, volteando a ver a Naruto ―. Permítame, mi hora de retribuir ha llegado.
Naruto dio un paso atrás cuando el gran lobo se acercó, fijando su azul mirada en aquellos ojos metálicos que traspasan su rostro como agujas. Se siente incómodo, expuesto ante una bestia de dos metros y medio, pero cuya apariencia convierte su omnipotencia en intimidación.
―Atienda sus heridas, puedo manejarme bien con el sabio de los sapos ― aconsejó Daraku, dando una ligera reverencia con la cabeza a Kiba. El rastreador asintió, sentándose en el suelo con la respiración forzada. Sakura le advirtió la gran masa de energía requerida para invocar a su compañero, estaba en sí mismo ejecutar la invocación o no.
―Bien, te lo encargo por ahora ― respondió, extrayendo vendas y pastillas soldado de su estuche.
Daraku asintió complacido, su dueño temporal no le recuerda en nada al original. Su verdadero maestro jamás cedería una presa, por más pequeña e insignificante que fuera, él lo hubiese destrozado, torturado y re matado de ser necesario. Claro, sus órdenes no fueron de asesinar al extrovertido ninja, solo debía ganar tiempo, el mayor posible.
Giró la vista a Naruto, plantando sus garras sobre el suelo, listo para saltar a arremeter contra este ―. Empecemos.
Simultáneamente Naruto alzó el kunai característico de su padre en una mano, alerta sobre las desconocidas habilidades de la invocación. Lo único que sabe a ciencia cierta es que, esa "cosa" no pertenece a Kiba; su chakra es por mucho más denso y oscuro que el del Inuzuka. Además, debe resolver como encontrar la forma de salir de la barrera de forma rápida.
Antes de que Sasuke haga algo que se lamente de por vida.
Sus pies comenzaron una danza de rodeo en círculos, imitando la acción del lobo castaño, respirando profundo y concentrado, buscando el punto donde atacar.
―Tu alma no está en paz ―comentó la invocación, mostrando los colmillos en una sonrisa de burla ―. No esperaste tal grado de inmersión de ella, ¿o me equivoco? ― sembró la duda en el Uzumaki, alargando la charla con una risa de pena hacia su contrincante ―. Es decepcionante, jinchuriki, que tu alma continúe albergando tal inocencia.
Apretó los dientes y el kunai ―. Hablas como sí supieras… ― contestó, desapareciendo en un destello de luz. Kiba rebusco con la vista a lo lejos, la técnica del cuarto sin duda lo puso en desventaja, y tiene la sospecha de que podría arrinconar a Daraku también.
En un segundo, la silueta del ninja reapareció en el lomo de Daraku, kunai en alto, infundido en el chakra de viento; una filosa hoja capaz de cortar a través de todo.
―Tú no me conoces en lo absoluto ― sentenció, bajando el brazo en un certero ataque.
Daraku no se movió, Kiba aguanto un gritó de sorpresa y Naruto sonrió victorioso al no sentir resistencia.
―Me disculpo…
Naruto salto lejos, los ojos abiertos por la desagradable sorpresa, los restos del kunai esparcidos sobre el espeso pelaje y el suelo. Daraku se sacudió un poco, removiendo el acero roto de su lomo.
―Me deje llevar al ver tan profundo de tu alma que hable de más…
El rubio carraspeo fastidiado, esa cosa era un problema de los grandes. Su cuchilla se destrozó de lleno al contacto con el pelaje, su chakra sin efecto para perforar al enemigo, su mano súbitamente débil y adolorida. Daraku gruño emocionado, uno de los humanos más alabados entre las invocaciones estaba, realmente, delante suyo; y era su enemigo. En definitiva, cuando su amo le ordeno ir a por todas ― a excepción de matar― no era una broma. Con solo un respiro puede sentirlo, el fibroso chakra del nueve colas ardiendo en el interior de ese cuerpo humano; descansando quieto, a medio dormir.
Observando a escondidas lo que él podría aportar a la confusión emocional del Uzumaki.
Interesante, ni en un milenio se obtendría el privilegio de atacar al jinchuriki del Kyuubi sin que este intervenga.
Balanceo un poco su cuerpo, dando más espacio, los sentimientos originales refulgiendo dentro de su cuerpo, brindándole un temporal objetivo ajeno a su misión. Konoha tenía líos interesantes, sus hermanos morirían por probar una pizca de lo que él degusta de forma casi ilegal. El humano sabe, a mitades, lo que se enfrenta al invocarlo.
Ya verá cómo se las arregla.
―Mi cuerpo es más fuerte que el diamante, y como podrás sentir en tu brazo, también absorbo chakra al nivel que resulta doloroso ― informó, remeciendo el polvo con un fuerte meneo de su cola ―. Es mi turno ahora.
El rubio pareció congelarse tras escuchar las palabras del lobo cuando la visión se le volvió difusa, borrosa hasta solo poder captar manchas de colores en vez del campo de batalla. Se llevó las manos al rostro, remecido por un profundo dolor de cabeza, los oídos pitando al máximo, incapaz de siquiera poder escuchar. Murmuro monosílabos sin sentido por un rato, escalofríos profundos le nace desde la espalda baja hasta recorrer su nuca; sudor cayendo por primera vez desde el inicio de la pelea.
Su rostro luce desencajado, encogido de rodillas sobre el suelo, luchando por mantenerse coherente.
Kiba entrecerró la mirada ante los bajos quejidos ―. Ya era maldita hora ― soltó enojado, caminando de largo hasta quedar al lado del lobo.
Naruto logro escuchar entre punzadas de dolor sus palabras, enterró las manos en su cabellera, intentando por todo medio poder pensar con claridad. De nada ayuda escuchar al Kyuubi burlarse en su cabeza, solo convierte los dolores en una sonora carcajada maligna.
¡Deja de burlarte y ayúdame, zorro!
En el interior de las alcantarilladas paredes Kurama cesó su burla, pensando sobre el pedido de ayuda de su compañero. Podría hacer que el dolor pasara, ja, con su poder incluso lo podría desvanecer en un pestañeo.
Podría, diferente de querer.
Arréglatelas solo, mocoso.― contestó, dando una vuelta para estar de espaldas a la figura mental del chico ―. Quizás el dolor te abre los ojos.
¡Por un…! ¡Dame una mano, Kurama! ―gritó adolorido, las calmadas aguas se tensan en el recinto, las paredes estrechándose en torno a la masa de chakra con cola. ― ¡Kurama!
El zorro exhalo un suspiro al escuchar la súplica, en ocasiones Naruto volvía a ser el mismo niño de doce años que le demandaba la renta. Gruño por lo bajo, volteando la cabeza para ver el deplorable estado de su poseedor.
―Por qué no le preguntas a ese lobo, te encantara su respuesta ―dijo, y expulso al chico de su dialogo mental.
El sabio de los seis caminos debía estar vanagloriándose en esos momentos, Kurama, el bijuu más poderoso en existencia… ¿sintiendo pena por un humano? Por favor, para eso estaba el Hachibi. El Kyuubi no se permitiría mostrar tanta gentileza tan frecuentemente, ese sería un favor que posteriormente el rubio debería de pagar; ahora su única tarea era maquinar que podría obligarlo a hacer.
Construirle una estatua tamaño real no estaría mal.
¡Kurama! ¡Kurama! ¡Hey zorro no me ignores!
Para el tercer grito entendió que estaba solo en la pelea. Kurama no iba a servirle de nada, y ni hablar de extraer chakra a la fuerza… el zorro se enfadaría más que Tsunade cuando le dice vieja. Idea descartada. Intento pensar, con la cabeza más fría e ignorando el dolor, ¡él era un ermitaño! Si necesita concentrarse el dolor no lo detendría.
―Mala idea ― comentó Daraku, sentado tranquilo al lado de Kiba, Naruto alzó una ceja ante sus palabras.
―Para ti, ya verás cómo te derroto ― respondió confiado, juntando las manos en pose de meditación. Un segundo, solo uno para regresar al modo de sabio sapo y…
Y…
Y nada.
Sus ojos no cambiaron de forma, el chakra de la naturaleza no fluía como un río calmado por su sistema.
― ¡¿Qué rayos?! ― gritó.
El Inuzuka sonrió divertido, no siempre se ve al ninja más poderoso del mundo tan impresionado. Tanto que sentía pena, el incrédulo Naruto sin duda no se lo espero, ni lo vio venir.
Se cruzó de brazos, respirando superioridad ―. No puedes moldear chakra ― aclaró, señalando con el dedo ―. No hay modo sabio, Rasengan o clones de sombra; estás indefenso.
Naruto soltó la quijada, mierda, era verdad. Junto las manos en el sello de cruz ― ¡Tajuu KageBushin no Jutsu! ― una única nube de polvo se alzó a su lado, pero en vez del vivaz clon de sombra; una patética imitación pálida del rubio cayo de bruces al suelo, para desaparecer ni bien fue creada.
Era como volver de nuevo a la academia.
Se sentía acorralado, sin chakra había muy pocas cosas que lograría hacer, pelea de Taijutsu es su única salida, no era un rival tan fuerte como Lee o Gai pero daría una buena pelea. El problema era ese lobo, como rayos pasar un pelaje más fuerte que el diamante con puños de carne y hueso.
Daraku ladeó la cabeza, incapaz de retener la verdad por más tiempo. Quería ver si lo que su amo dijo era un hecho, si estaba en lo correcto, el rubio sufriría un dolor emocional profundo a jugar en favor de su temporal domador. Si no, pues se merecía el respeto por tener un alma sólida. De paso, podría juguetear un poco con las reacciones bipolares de la dama de rosa más tarde.
―Te envenenó ― confesó, con la vista fija.
Naruto parpadeo, si mostrar sorpresa ― Es bastante obvio, genio ― respondió, resistiendo el paso de los temblores en su cuerpo ―. Y hare que ese idiota pague haberme retado.
El lobo negó con la cabeza ―Demasiado bueno para ser verdad… ― pensó, borrando la esperanza de que Naruto hiciera la conjetura correcta. El jounin había ganado el encuentro desde sus inicios, como podría un hombre a medio morir envenenarle sin que se diera cuenta. Ridículo. Tal y como le fue dicho, el rubio seguía siendo un idiota con tal de no aceptar ciertas verdades. Suspiro. Era hora de romper la burbuja ―. Inuzuka-san no te ha envenenado, joven jinchuriki.
― ¿De qué hablas? ¡Ese imbécil tuvo que ser! ¡Es el único…!
―Estoy seguro ― cortó, imponiendo más fuerza en la voz ― Que sabes quién te enveneno realmente.
El rubio tragó duro ―. No… ¡mientes! ¡Kiba me enveneno! ―bramó furioso, sus profundos ojos azules buscando con desesperación falsedad en los amarillo acero de la bestia ―. Eso no es verdad… ¡ella no!
¡No sería capaz! ¡No! ¡NO!
―Afróntalo, tus sueños han muerto. Ella te enveneno para incapacitarte, te engaño con un simple acto intimó para plantar el veneno en el humo; te conoce, sabe que nunca esperarías que ella atacara a quién siempre la protegió ― dijo, la certeza de sus palabras convirtiéndose en pesas de confusión para el rubio ―.Fuiste engañado con el truco más viejo.
Se acercó a paso silencioso, observando con placer como la confusión se aglomera en la visión del Uzumaki. Esta hecho, el chico no es tan fuerte cuando se trata de sus lazos emocionales más importantes. Ha plantado la semilla de la discordia, la marca de ceñimiento, es la rajadura para incidir.
― ¡Eso no es verdad! ― gritó, sosteniendo un kunai en la mano. Su rostro sumergido en la cólera ―. Quieres hacerme creer una mentira… ¡No vas a engañarme!
Le duele solo considerar la idea de que Sakura, su Sakura-chan usará un veneno en él para ganar la batalla. ¿Qué sentido tendría? ¿Debilitarlo? ¿Ayudar a Kiba a ganar? Solo tenían que detener tal tontería, solo parar la lucha y hablar un poco, discutir como niños incomprendidos unos con otros hasta llegar a un acuerdo silencioso. Hasta que con solo mirarse comprendieran que todo estaba bien. Que el mundo no los separaría de nuevo, que el destino falló en marcarlos como condenados a odiarse; que… con esfuerzo y mucho, muchísimo afecto, su lazo como equipo podría volver a nacer.
Que volverían a discutir.
Volverían a desafiarse uno a otro por quién era el más listo, el más hábil, la más sabia.
Volver a gritar juntos a Kakashi por llegar tarde.
Maquinar travesuras hasta que Sasuke saque su lado infantil y se una también.
Volver a hacer misiones, comer en Ichiraku, salir a acampar, hablar en grupo, lanzar miradas raras cada tanto el uno al otro, aprender de cosas como bebes recién nacidos, asombrarse por un jutsu nuevo, ver una película, sentirse el equipo más prodigio de su generación… tantas cosas que desea volver a hacer.
Solo… ser capaces de reír juntos.
Volver a ser amigos, como antes.
Volver a… ser solo ellos, el equipo siete.
― ¡MIENTES!
Lanzó el kunai con fuerza, siendo evadido con facilidad por el lobo de duro pelaje. Se sentía traicionado, quebrado por dentro, Sakura no le haría eso… jamás.
¿Cierto? Ella no… ¿Por qué lo haría? ¿Por qué Sakura… querría separarse del equipo?
Miedo, del mismo que le recorrió el corazón cuando Sasuke abandono la aldea lo estremeció. Su ataque frontal termino en una estampada contra los arboles del bosque, derrapando sin voluntad de pelea más que el amargo sabor del desconcierto. Escucho los pasos del lobo acercarse a él, y no movió ni un musculo, solo lo observo; impuesto sobre él, con Kiba en el lomo, mirando directamente a sus ojos.
Traspasando su alma como dagas con la mirada.
―Por que debes entender, los sueños no siempre se hacen realidad― sentenció Daraku.
Decir que estaba emocionado no hace justicia a su estado de ánimo, es tan difícil poner en palabras la mezcla de ansias y excitación que florece a cada instante, como sí esa gran cualidad estuviera dormida en lo profundo de su cuerpo y despertara de pronto. Ah, ya recuerda. No tenía esta sensación desde su pelea con el Uzumaki, aquella en el valle que casi los lleva a ambos a una muerte segura, sin embargo existe una clara diferencia con la ocasión anterior. Ya no está conducido por el rencor o la rabia, el remordimiento que le ayudo a comenzar la pelea lleva tiempo olvidado, dejó de importarle tras pasar las primeras doce horas de empezado el encuentro personal contra Sakura, que más daba; ahora solo quería seguir teniendo esa sensación.
El puro instinto de ganar a toda costa.
Floreciendo entre las llamas de su propio orgullo, avivándose con cada cruce y bloqueo de ataques, engulléndolo a una espiral de batalla sin control.
Esto era más que el orgullo, la disputa estaba enmarcada en el simple demuestre de alto poder.
― ¡Cae!― gritó ella. Torció la muñeca con fuerza, anteponiendo el largo de su espada al poderoso puño de la kunoichi, la explosión de la gran fuerza física del impacto aplastándolo contra el suelo.
¡Joder!
Sakura tenía mucha más fuerza que la Hokage, de eso no había duda, pero no era ningún mequetrefe que se dejará asustar por ello, se había enfrentado a uno de los ninjas más fuertes de la historia en la guerra, pelear contra Sakura podría ser difícil, pero nada imposible. O eso quería pensar. El sudor ya simula una segunda piel, pesado y agotador, intenta resistir en contra de la ráfaga de puñetazos que Sakura administra en contra de su defensa. Y, a juzgar por el chirrido del metal contra los puños descubiertos de la médico, su katana tenía las de perder. Agudizo sus sentidos, juntando chakra en la palma derecha para arremeter contra su contrincante, sin importar mucho el daño que podría lograr si ella no tenía cuidado.
Espero el segundo justo cuando ella alzó el brazo izquierdo y el impacto lo mando varios metros hacia atrás, derrapando sus pies contra el suelo por no salir volando ― ¡Chidori Eiso! ― una fina lanza de rayo se desprendió directo desde sus dedos en dirección a Sakura, casi podría jurar escuchar el jadeo de alerta en ella. Jaló con fuerza su brazo en dirección contraria, dispuesto a cortar la piel de la kunoichi con su lanza de rayos, sin ningún rastro de remordimiento por lograrlo. Sakura por el contrario, asentó bien los pies en la tierra y meneo los dedos de su derecha contra el suelo, siendo atraída con una velocidad dolorosa a tierra por hilos de chakra, sus ojos abiertos ante la intensa luz de la lanza al pasar justo sobre su cuerpo, a meros centímetros letales; ajusto su control de chakra e impulso sus piernas en un salto hacia atrás cuando el rayo dejó el rango de daño hacia su integridad física, preparando un par de kunais en cada mano. El Uchiha vio todo con exactitud, las aspas del Sharingan bailando al identificar la fina marca que dejo el hilo de chakra en la punta de los dedos de la Haruno, siguiendo cada movimiento.
Así que sabe usar hilos de chakra también ― pensó, con una sonrisa de orgullo retenido. La pelea solo se ponía más y más difícil con el tiempo, muy al contrario de lo que un experto diría, el cansancio físico tenía horas de sin ser importante, esto era un guerra que ninguno quería dejar de ganar. Expulso dos shuriken de los sellos de sus antebrazos, debido a la falta de armas en su portátil, y las lanzo con un ligero toque de chakra de fuego en ellas.
―Es demasiado bueno ― murmuró Sakura, al ver como los dos kunais explosivos que lanzó tras su salto eran evadidos por las shuriken, disipando las explosiones lejos del pelinegro ―. Aunque la distracción sirve ― pasó una mano sobre su vientre, donde el reluciente chaleco blanco se tenía de sangre; el rayo le había alcanzado apenas lo suficiente como para hacer una herida superficial. Removió la destrozada prenda, al igual que los protectores de sus brazos, llenos de marcas de los ataques del espadachín, dejando la espada corta colgando de su cintura. Apoyo un poco de chakra curativo para detener el sangrado, sin malgastar mucho en cicatrizar la herida, con una sonrisa nostálgica en el rostro ―. Duele…
―Eso se supone que haga ― remarcó Sasuke detrás de ella, con la katana apoyada grácilmente en el costado de Sakura ―. Bajaste la guardia ― comentó con arrogancia.
Ella amplio su sonrisa al sentir el frío metal contra su piel expuesta ―. Mi error ― declaró.
El tono sarcástico y nada asustado alertó al ex traidor, Sasuke infundió de vuelta el Chidori Nagashi en su katana, admirando en un breve segundo como los rayos azules volvían a ser expulsados de la piel pálida, sin atacarla. Fue apenas un pestañeo involuntario que lo llevo a sobreponer su brazo izquierdo para cubrir el ataque del codo de ella, recibiendo solo la angustiosa señal de que , en efecto, su brazo no resistió la fuerza bruta de la ninja y los nervios se apagaron por completo en toda la extremidad. Sakura giró sobre su misma, con la pierna derecha erguida en una patada frontal que impactó con el vacío, dando como resultado un fuerte pisotón en el suelo. El Uchiha la evadió con dificultad, aún sorprendido de la falta de movimiento en su brazo apretó el agarre sobre su katana e hizo un corte frontal contra los tendones de la pierna de la Haruno.
Extremidad por extremidad, supuestamente.
― ¡No me tomes por ingenua, cabrón! ― gritó Sakura, evadiendo su ataque en una danza de taijutsu avanzada, girando sobre su mismo eje para golpear de nuevo con el talón zurdo el brazo dormido, empujando hacia atrás al pelinegro. Ella ganaría, al diablo con los problemas que se ganara por dañar al último Uchiha vivo, lo repararía más tarde con sus habilidades médicas; si es que se le antojaba.
Apretó los dientes, enfurecido por el gran error cometido, tendría que cobrárselas de alguna forma. Era hora de sacar la artillería pesada.
Respiro profundo, sintiendo el calor de las flamas nacer desde la base de su estomagó, con Sakura frente a frente de él, dispuesta a seguir con el taijutsu ofensivo ― ¡Katon, Gouryuuka no Jutsu! ― el dragón de fuego salió despedido de su boca, engullendo entera a la estudiante de la Sannin.
No obstante, Sasuke pudo distinguir entre las intensas llamas el tronco de sustitución ardiendo entero. Sus ojos rubí brillante dirigiéndose instantáneamente detrás de él, ubicando a Sakura varios metros, escondida entre la maleza. Un movimiento de manos guío entonces a su dragón hacia su izquierda, dando un giro que engulle el bosque en un mar de fuego.
Sakura jadeo, oculta desde su posición al sentir que el dragón no la ubico, y en consecuencia, Sasuke todavía no daba con ella. Observó con un temor restringido la severa quemadura en su brazo derecho, la sustitución no fue tan rápida como para dejarla escapar sin daño. La carne estaba ardiendo a niveles insoportables y con un límite de chakra por usar tenía que tomar una decisión rápida antes de ser encontrada.
Tenían treinta horas de pelea continua, sin contar las otras siete que se la pasó escondida de su enemigo con la esperanza de poder emboscarlo. Eso hacia un total de treinta y siete horas de ejercicio continuo, poniendo su sentido de alerta en un estado crítico; tenía que descansar para recuperar chakra y continuar.
Seguir hasta que el plan terminará.
―Faltan cuatro horas más ― susurró, aguantando el aliento para no delatarse. Jadeo de nuevo, con los pulmones gritándole por un cese a la batalla ―. Aguanta Kiba.
Con el punzante dolor de su brazo en llamas se concentró en esconder su presencia lo mejor posible, necesita una idea viable y efectiva en su estado actual. Pues las decenas de heridas que se acumulan no ayudan a su cabeza a funcionar, es como una sopa de opciones que está destinada al fracaso, su mente le destina al desiste del encuentro, jugándole en contra. Está a punto de golpearse la cabeza contra el tronco cuando siente un ligero cambio en la temperatura del ambiente.
―Tengo calor… ¡Oh, mierda! ― sus piernas la jalan hacia atrás con un gran impulso de salto, aterrizando metros antes sobre la tierra, con el imponente dragón de fuego justo en frente, con las fauces abiertas por quemarla.
¡Maldito, Sasuke! ― gritó mentalmente, lanzando una pequeña píldora dentro de su boca. Manos aplastando el suelo ardiente y el simple sonido de un crack en el interior de su boca invocan su defensa ― ¡Doton, Taju Doryuheki!― paredes levantándose de entre el suelo hasta formar nueve capas densas de tierra sólida. Con las palmas influyendo aún más chakra para resistir el ataque, el cuerpo femenino se resintió en un pequeño salto de dolor cuando el dragón pasó engullendo las primeras tres capas sin siquiera dañarse. ― ¡Púdrete Uchiha! ― gritó afónica, usando aún más chakra en las paredes restantes comenzaron a detener el fuego, consumiendo la fuerza del gran dragón de fuego conforme cada pared es destruida, hasta dejar apenas dos restantes antes de que la técnica de fuego se desvanezca.
El sudor cae pesado por los bordes de su rostro, mientras intenta ubicar el chakra de Sasuke por entre el bosque. Arriba, entre el confuso cielo nocturno, un brillo llama su atención, el choque de la luz de luna contra el metal delata al silencioso vengador, quién se prepara para atacar.
―Kuchiyose, Raiko Kenka ― la invocación de una Fuma Shuriken de considerable tamaño en su mano derecha, infundida en el elemento eléctrico para aumentar su velocidad. Primera parte del ataque, lista ― ¡Katon, Hi no Hana! ― exclamó, resultando en cuatro llamas que quemaron todo el terreno donde Sakura está parada.
La kunoichi pisó fuerte contra el suelo, levantando la tierra como un escudo. No habrá una sola técnica de fuego de nuevo que le toque si está en tierra, el campo es su salón de juegos, deformándose por completo a su entero favor.
Es sencillo distinguir su cuerpo cubierto para evadir las explosiones de su técnica, estiro su cuerpo sobre el costado, impulsando la gran shuriken con toda la fuerza centrífuga posible antes de retraerse y lanzarla contra la pelirosa. Sakura aguantó la respiración entre el mar de fuego que se extiende por todo su alrededor, tratando de no ahogarse con el humo, Sasuke trama algo. Y teme que no sabrá cómo lidiar con ello.
¿Qué dice Kai cuando estás acorralada? ― pensó, analizando sus posibilidades cuando la cuarta esfera de fuego se abre en una explosión detrás suyo, empujándola directo contra el suelo ―. Si no puedes salir, tienes que ver… ― recordó, cerrando sus ojos para concentrar chakra directo en sus pupilas.
El nuevo panorama es la acumulación de chakra a su alrededor, infundido en cada técnica; así como un volátil y veloz rastro que se dirige en su contra.
―Ve el chakra… ― susurró, concentrando más energía en sus ojos para distinguir con exactitud que viene en su contra. No parece ser Sasuke, el rastro es muy pequeño ― Eso es…― busco con velocidad en su estuche, tratando de encontrar un kunai o un pergamino de invocación para sacar un arma de gran tamaño; el silbido electrizante de la shuriken avanzando más y más hacia ella. Al no hallar nada que le salve el pellejo maquina usar una sustitución, antes de caer en cuanta que el mar de fuego se ha extendido mucho más allá de lo esperado.
No tiene sentido, las explosiones solo dañaron trece metros a mi alrededor. ¡El fuego va más allá de los treinta metros! ¡No puedo hacer una sustitución!
En pánico, su cabeza intenta no pensar en su cuerpo partido a la mitad por la shuriken, ella conoce más a Sasuke como para descubrir cómo fue acorralada en ese mar de fuego, sin posibilidad de realizar jutsu de agua ni de tierra suficientemente eficiente como para salvarla. Solo faltaran dos segundos antes que la shuriken la parta, planea evadir.
― ¡Ven! ― gritó, lista para evadir.
Desde el aire, sostenido por la invocación de su halcón, Sasuke observa como la shuriken se abre pasó entre el fuego, envuelta en una mezcla de rayos y calor tan fuerte que solo Naruto sería capaz de detener. Solo el usuario más fuerte del elemento viento es capaz de para su arma ahora, Sakura no tiene posibilidad de vencer, el juego estaba acabado.
Se agazapo, sujetándose del plumaje del ave para arremeter en una caída en picada solo si Sakura lograse escapar. El Sharingan ardiendo en ansias mientras ve como Sakura realiza la misma posición usada para pegarse al suelo con hilos de chakra.
―Kage Shuriken no Jutsu― aclaró Sasuke, sus manos juntas en el sello del tigre, con autoconfianza, dando una vuelta para evitar presenciar el nefasto ataque. Si Sakura era tan fuerte como hasta ahora, lo más grave sería que tuviera un corte profundo en el pecho.
Aunque la técnica fuera a matar, y tuvo la intención inicial en ella, Sakura es más serena como para no morir en un encuentro amistoso.
Ahora tenía que buscar al dobe y terminar la tontería de encuentro de una vez por todas, sus ojos comenzaban a arderle por el intenso uso.
―Vamos ― ordenó a su invocación. El halcón agito más las alas, descendiendo lo suficiente como para tener mejor visión sobre el destruido campo de batalla ―. El noreste ― confirmó Sasuke, tras ver una gigantesca nube de polvo expandirse en dicha dirección, varios kilómetros más lejos de donde el lucha.
Mayor fue la sorpresa al escuchar un estruendoso estallido en tierra, giró el rostro, encontrando como el mar de fuego se atenué entre los miles de pedazos de tierra que se levantan más de diez metros cada uno, varios de ellos dirigidos en contra de su invocación.
―Es imposible― musitó, arrugando el ceño. Se suponía que Sakura no tenía tanto chakra, su Sharingan se lo confirmó, la Haruno había gastado gran parte de su poder en su jutsu de tierra y en curar las quemaduras; era incoherente que tal despliegue de poder fuera posible con tan poco chakra disponible.
Con las aspas negras de vuelta en sus ojos, intento a nueva cuenta encontrar el cuerpo femenino en el campo, sin posibilidad de hallarlo.
― ¿Me buscabas? ― comentó una voz a sus espaldas, en un tono burlón. Al girar la vista, Sakura está sujeta de la cola del halcón, con una sonrisa de oreja a oreja y en perfecto estado ―. Casi me tenías, lástima que te he visto hacer ese truco antes, Sasuke-kun ― sonrió―. Buen viaje ― y con toda la fuerza de su puño golpeo el lomo del ave.
El graznido de dolor se desvaneció entre una nube de humo, dejando a ambos contrincantes en el aire.
Sasuke no perdió tiempo, invocando dos kunai en su mano derecha los lanzó con fuerza hacia ella, dando ambos en el blanco. Sakura levantó la vista, con una clara sonrisa dijo ―. Falta mucho por jugar, Sasuke ― y se desvaneció en humo también. Un simple Kage Bushin le había engañado.
Desde tierra, escondida entre los escombros, Sakura sonrió al ver logrado su objetivo, sosteniendo con cuidado su tobillo ensangrentado. El ataque anterior la cogió desprevenida, es más, se sentía victoriosa de haber descubierto el truco de Sasuke. En la excitación del momento recordó como su primer amor uso la misma técnica en contra de Zabuza, claro que en esa ocasión hubo dos shuriken. ¡Ya lo recordaba! Una escondida bajo la sombra de la otra. Al vislumbrar la letal shuriken ardiente dirigirse a mayor velocidad de la pronosticada soltó los hilos de chakra y se impulsó con la piernas hacia atrás en una voltereta rápida, torciendo su tobillo por el excesivo impulso de chakra, pero con el logro de evitar la shuriken más baja. La sobrante está a meros segundos de cortarle por la mitad.
Fue una reacción rápida, poco natural para su cuerpo resentido, pero logró extraer la espada corta de su cintura en medio de la vuelta y, infundiendo todo el chakra posible en la hoja, contrataco contra la shuriken, justo en medio de las aspas, partiéndola por la mitad. Sin embargo, el extenuando fuego combinado con el rayo y la presión del ataque causaron una profunda explosión que la regresó hacia las llamas.
Jadeo, al recordar el uso de su último recurso en ese mismo instante, terminando de curar el tobillo herido observo la inyección vacía que se insertó en la pierna. Más tarde se iba a reprochar recurrir a medidas tan drásticas. Tosió un poco, incomoda por la gran cantidad de humo y polvo que apacigua las flamas del terreno. Evadió con gracia las shuriken que impactaron contra la roca tras la cual se escondía, dando un amplio salto en busca de una zona menos arisca a la actual, seguida de cerca por un fastidiado Sasuke.
Cuando por fin, tras detenerse en un terreno con pocos rastros de llamas volteó, podía palpar la ira confundida del Uchiha. Una risa juguetona escapó de su boca, mofándose de la bipolaridad de su compañero de equipo, Sasuke era Sasuke, y no le agradaba cuando su planificado ataque no surtía efecto.
― ¿Sorprendido? ― pregunto, con las manos en las caderas ―. Tu trampa fue perfecta debo admitir, me tomo tiempo descubrir cómo incendiaste todo el bosque tan rápido.
Sasuke bufó ―. Hmp.
Con la sonrisa divertida, Sakura tomo el monosílabo como una respuesta, aunque eso difícilmente era comprensible ―. Fue tu dragón el que quemó el terreno, solo me hiciste pensar que no me encontrabas cuando mandaste a uno a atacarme y a otro a rodear el terreno.
― ¿Y? ― refutó fastidiado ―. Saliste viva por lo visto.
Sakura borró la sonrisa, dando una palpada por sobre su hombro ―. Deberías recordar que yo también herede la invocación de mi maestra para cuando intentes quemarme viva ― aclaró Sakura, haciendo visible la pequeña figura de Katsuyu sobre su hombro ―. Me salvaste, Katsuyu-chan ― agradeció, con una sonrisa sincera.
―Un placer, Sakura-san ― respondió cordial la invocación, descendiendo a lo largo del brazo herido mientras cura las quemaduras.
Sasuke comprendió en ese momento como ella había escapado del fuego y la explosión. La katana de corto alcance que le fue entregada a Sakura ya no cuelga de su cintura, por lo que debió usarla para detener las shuriken; y si el fuego era un problema, según Naruto, Katsuyu, la gran babosa curativa era capaz de proteger a la personas con su cuerpo y expulsarlas cuando pasara el peligro.
―Ese pequeño temblor solo era un distractor― aclaró―. Estabas ahorrando tiempo para curarte.
Sakura asintió, agradeciendo con una sonrisa cuando la pequeña babosa termino su labor en su brazo y se esfumó. Sasuke no era un genio de esos, era el condenado genio. Su habilidad de deducción le gana a la suya en medio de una batalla; pero en términos de planeamiento con tiempo, ella puede tener las de ganar.
Sasuke entrecerró la mirada, las aspas activadas en distinguir el renovado sistema de chakra de Sakura, con la energía restaurada a su máximo. ¿Cómo era posible? ¿Una droga? ¿Pastillas de soldados? Él tenía un abastecimiento de chakra bastante alto, el de Sakura era el tipo promedio, y estaba seguro que está ya era la quinta vez que la cantidad de chakra pasaba de ser casi cero hasta su máximo. Casualmente, Sakura siempre estaba escondida cuando eso ocurría. Se talló los ojos un poco, el ardor había bajado, pero el entumecimiento en su brazo izquierdo seguía activo.
Con un brazo herido, uh, este encuentro comenzaba a volverse más complejo de lo esperado.
―Aquí voy ― advirtió Sakura, en pose de batalla, con un brazo hacia atrás. El shinobi se preparó, listo para emprender la batalla de taijutsu una vez más.
Puño contra puño, patada contra patada, una lucha intensa por ver quién retrocede primero ante tanta brutalidad; en búsqueda de sus propias respuestas internas, de una paz que no saben si serán capaces de encontrar. El punto inicial fue arreglar sus problemas de equipo, todos aquellos lazos que en la infancia atesoraron con recelo, tratar de sanar su propio lazo. Era justo para ellos que Naruto no presenciara nada, el rubio soñador no se lo merecía, su corazón es aún muy ingenuo como para aceptar una fatalidad adicional, peor aún, si es sobre el maldito equipo siete.
Sí, su maldito equipo, condenado hasta su esencia.
Tú eres la desgracia…
Maldijo al perder la concentración de su secuencia de ataques, resistiendo con entereza la patada de Sasuke con su canilla derecha. Mierda, dolía horrores. Pero los gritos hacia mucho los tenía aprisionados en su garganta, sin opción a mostrar debilidad ante su contrincante. Es gracioso tener una mirada tan desafiante en contra del hombre que juro amar tantos años, ese primer amor tan doloroso que sepultó en la oscuridad de sus propios temores; podía verse reflejada en ese carmín emocional que llaman el Sharingan, es difícil no ver esos ojos; tan peculiares y fatales. Ojos que gritan mírame y conoce la muerte. Duda, con certera desconfianza, si es que esos ojos podrían traer una bendición, se ven tan llenos de dolor y sufrimiento, más que un don; ella los reconoce como una condena.
Alzó la pierna en una patada horizontal dirigida a romper los huesos del brazo sano, siendo esquivada con mayor rapidez de la que esperaba. ¿O era que ella estaba más lenta? Ridículo, sus pensamientos comenzaban a afectar su estilo de batalla. Sasuke pareció notar el cambio de velocidad, pues sintió el punzante dolor de un corte en su pierna derecha, sacándola de completo balance. El Uchiha le había cortado los tendones de la pierna, dejándola sin posibilidad de moverse a una velocidad decente.
―A esto puede jugar dos ― reto ella, haciendo una finta de ataque para hacerlo retroceder. Tal y como estaba previsto, Sasuke dio un paso atrás cuando ella atacó el lado izquierdo de su cuerpo, protegiendo la extremidad dormida de futuros ataques.
Sasuke maldijo cuando trastabillo por el fuerte temblor que remeció el suelo, producto de la fuerza sobrehumana de la kunoichi, balanceándose hacia su lado derecho para evitar el puño derecho de Sakura, copiando el estilo de evasión que ella misma usa en esos momentos. Es complejo de copiar por la velocidad de cambios, pero su rápido desarrollo en taijutsu no hace la tarea difícil, dejando un espacio prudente entre ambos.
Mirándose, examinando quién será el primero en dar el siguiente ataque.
Aguanta la sonrisa de autosuficiencia, impresionado por la velocidad con la que la pierna de Sakura está de vuelta en funcionamiento. Apenas un segundo para curar un tendón roto en pleno encuentro es impresionante. La Haruno descansa de pie, aguantando la elaborada respiración que se acumula en su pecho, el sobreuso de su cuerpo le está pasando factura, y aún con los espasmos silenciosos de dolor quiere seguir peleando.
― ¡Agh…mm! ― un gritillo de dolor se le escapa, junto con el aire de sus pulmones, viendo como el puño del Uchiha retuerce de dolor su abdomen bajo. Levanta la vista, solo para encontrarse de frente con las aspas negras. Con una odiosa estrella negra que le revuelve el estómago, que la hace desear morir en ese mismo instante.
El pelinegro observa, con un deje de tristeza, como Sakura es consumida por su genjutsu. Sujeta el hombro de la chica para mantenerla allí, puede ver como el chakra se enfoca en los orbes jades luchando contra el poder de su dojutsu, no obstante, los ojos Uchiha ganan la batalla.
Sakura levantó la mano, en un intento vano de golpear al pelinegro dejó la mano apoyada contra el hombro de Sasuke, los orbes jades se oscurecieron, el chakra femenino se mezcla confundido; sumido en el terror del Tsukuyomi.
―Te descuidaste ― comentó él, notando la completa sumisión de Sakura ante su técnica. Sus sospechas sobre la capacidad de regeneración del chakra en ella terminaron confirmándose, Sakura podría curar sus heridas pero su velocidad de reacción y la potencia de sus ataques disminuye como el de cualquier ninja tras tantas horas de estar activo.
Su mente dice que debe dejarla y terminar la lucha con Kiba. Pero su cuerpo se queda allí, de pie, analizando los síntomas que infringe el Tsukuyomi en Sakura, nunca gusto de ver sufrir a sus víctimas, con excepción de Danzou; por el contrario, siempre se retiraba tras ver hecho su trabajo.
Es Sakura.
Podría ser que era ella, o que agarro empatía tras sentirse asombrado tantas veces por el desempeño de la médico. Ver que la poco talentosa gennin se hubiera convertido en una temible ANBU como ahora es un gran descubrimiento para su persona, en especial porque sería la primera vez que probaría el combate que Sakura tanto entreno con la Hokage. Que Naruto le contara entre grandes exclamaciones el poder de la kunoichi no le hacía justicia al poder destructivo de Sakura.
O quizás, era por culpa.
La observó de nuevo, esta vez sin tener el Sharingan, ya no hacía falta preocuparse cuando ella estaba en medio de su genjutsu. Las heridas que él le hizo aún son visibles, los cortes más profundos están cerrados, pero la carne no está del todo curada; las quemaduras se han desvanecido, pero la piel sigue levemente enrojecida.
Las heridas siguen allí.
Y la culpa comienza a carcomerle.
Pedazo a pedazo, se siente culpable.
¿Cuántas heridas hacían falta?
Sakura está lastimada, él también; pero… ¿Cuánto más haría falta? Podía palpar el resentimiento de regreso entre ambos, era como si la sensación de lucha hubiese muerte, dando paso a la debilidad de su amistad para con su equipo. Se alejó en pasos largos, dando una vista de vuelta a donde había dejado a la chica, hipnotizada por una pesadilla en la que él ya se veía como el principal villano.
― ¡SAKURA!
El grito de Kiba le hizo voltear hacia donde dejó a la chica, observando como el Inuzuka la tomaba en brazos y, tras dedicarle una mirada de rencor, se desvanecía con ella entre el bosque. ¿Debería seguirles? Kiba podría sacar a Sakura del genjutsu, pero, sí el chico perro estaba de regreso para apoyar a la pelirosa entonces… ¿Dónde rayos estaba Naruto?
― ¡Kiba!
Y hablando del escandaloso, hay venía su mejor amigo, envuelto en tierra y hecho un verdadero desastre, arrastrando algo por la espalda.
―Eso es… ¿un perro? ― dijo confundido.
Esa cosa era demasiado grande como para ser un simple can.
― ¿Sakura? ¡Sakura, despierta!
La remeció con fuerza, inyectando más chakra para lograr revertir el efecto del genjutsu de Sasuke en el cuerpo de la chica. Esta sudando mucho, sus manos tiemblan y sus ojos lucen vacíos, mirando el espacio sin ningún punto de enfoque en específico; teme por el daño que un genjutsu de tan alto nivel pueda causar en el equilibrio de la batalla, y no existe mucho tiempo antes de que Sasuke descubra como contratacar las habilidades especiales de Daraku. Y, teniendo en brazos a una Sakura tan desgastada y frágil no logra disipar la sensación de la tan grandiosa victoria se les escapa de las manos.
― ¡Sakura reacciona! ― gritó, dando una sacudida agresiva. Extraño, sentía que la desesperación lo consumía de a mordidas al no poder lograr que la kunoichi diera signos de mejora. ¿Cómo sacar a un compañero de un genjutsu tan fuerte? Inyecta chakra, es la regla de oro. Pero en simples términos esa medida se fue por el caño cuando se refería a contrarrestar la habilidad ocular de los Uchiha ―. Como te ayudo… ¿Cómo? … ― siguió cuestionándose. Se sentía como en la guerra de nuevo, cuando uno de los aliados cayó víctima del genjutsu de un ninja revivido por el Edo Tensei.
Tuvo que darle un golpe que casi le cuesta el brazo al pobre para evitar que muera por la ilusión.
Bufó, tenía que ser una broma ―. Pero no me queda de otra… ― se dijo.
Se llevó el brazo de Sakura hasta la boca, carraspeando que debía haber otra forma menos "intima e incorrecta" de poder sacar a la pelirosa del genjutsu. Creer que estaba considerando esta opción de por sí ya era un ataque en contra de su usual respeto a las mujeres.
Claro, había mandado al diablo varias cosas a causa de la batalla contra el equipo siete.
Por ejemplo, su amistad con Naruto.
― ¿Qué está esperando? Debe sacar a Haruno-sama del genjutsu, tienen una batalla que ganar ― expreso solemne Daraku, abriéndose paso hacia la pareja. Kiba parpadeo un poco al verlo, su olor había pasado completamente desapercibido por su nariz, ni siquiera supo que se había acercado hasta que le hablo. La invocación mostró los dientes antes sentarse al lado de ambos jóvenes, con la vista fija en Sakura. ― ¿Y bien? Adelante.
El Inuzuka carraspeo incomodo, los ojos sumergidos en la frívola mirada acero de Daraku. Sus dudas sobre cómo ayudar a Sakura parecían disminuir hasta que ya no estuvieron, tampoco recordaba porque le daba tantas vueltas; ganar era lo importante. Lo esencial. Al diablo con las delicadezas, al diablo con su amistad con Naruto, el rubio tenía la culpa por hacerse el idiota con un tema que para él, lleva años tratando de sobrellevar.
Los colmillos de su jutsu de mimetismo animal se clavaron dolorosos contra el brazo de la médica, produciendo un grito que se calló entre los dedos de Kiba. Sujeta un brazo contra su boca y calla el dolor con la otra sobre los belfos de ella, los gritillos solo aumentan la presión contra la suave carne del antebrazo, la sangre resbalando por su garganta en un lento juego de presión.
― ¡Mpmh! ― gimió ella, apartando el rostro del Inuzuka de un manotazo. El jounin se alejó un poco, limpiando la sangre de su boca contra la piel de su hombro, un dejo animal lo azoto al pasar su lengua para limpiar los restos, consumido por las ganas de victoria y una sensación de rencor ennegrecida. A su lado, una disimulada sonrisa se esconde entre las fauces de Daraku, disimulando un poco la alegría de ver como su influencia hace mella en el espíritu del ninja de la hoja.
― ¿Kiba? ¿Qué…? ¿Qué me pasó? ― preguntó Sakura, desorientada. ― ¿Eh? ¿Mi brazo… porque?
―Tenía que sacarte del genjutsu de Sasuke, no reaccionabas. Fue lo único que se ocurrió, ya levanta, tenemos que seguir con la batalla ― comando el castaño, poniéndose de pie. Sakura le miró desorientada desde el suelo, su propio brazo brillando en verde, cerrando la marca de la mordida de Kiba en segundos.
La pelirosa se puso de pie, confundida, indecisa. ― ¿De qué hablas? ¿Por qué Sasuke uso un genjutsu en mí? ¿Por qué estás aquí?... ¡¿Para empezar, que rayos hago en Konoha?! ― gritó exaltada.
Kiba aguanto las ganas de responder el gritó con un gruñido, ¿de qué iba esta mujer ahora? El arrastrado a pelear fue él, quién puso una relación más en riesgo era él… ¡Estaba jugándosela por completo gracias a ella!
― ¡Cálmate! ― gruño Daraku, haciendo énfasis en su gran presencia, Kiba giró ofuscado hacia él ―. Relájate, solo está confundida, tú sigue con la pelea, ella te seguirá en unos minutos.
― ¡Que! ¡El Sharingan de Sasuke no podría dejarla en este estado! ¡No ahora que podemos ganar!
Daraku aguanto un ladrido de ira a sus adentros, su vista concentrada en la confundida chica que evita verle. No era la Sakura que él recuerda, cabe la posibilidad de que, en efecto, el Sharingan causara un daño temporal; la desorientación podría tomar más de lo esperado.
Eso o…
―Entiendo, esta situación claramente nos pone en desventaja ― dijo, removiendo su cola en actitud calmada. Un problema más a la suma, su amo iba a estar irritado de solo conocer lo ocurrido con Haruno Sakura. Pero podría solucionarlo, bajo un costo más alto del esperado ―. Ve, te seguirá dentro de poco, solo entretén al enemigo un rato, aléjalos de esta zona.
Inuzuka o no, el domar a una invocación con un mayor poder que el suyo estaba fuera de regla; dio una última vista a Sakura, quién seguía dando una mirada general al bosque y, en especial, al gran can frente a ella.
―Bien― escupió, dando un gran salto rumbo a la ubicación de los varones del equipo siete.
Daraku suspiro, despreocupado al ver como Kiba marcha fuera de un rango audible. Menudo desperfecto tenía entre sus garras, lástima que no podía asesinar a la chica, era importante para su amo. Respeto a la propiedad ajena de quién lo gobierna. Volteó entonces, con un aura asesina hacia la pelirosa, quién retrocedió a rastras sobre la tierra, atemorizada.
―Tú… ― susurró asustada ―. Te recuerdo, tu eres su ayudante… ¡La bestia de Kaito! ― gritó, sumida en terror.
Daraku abrió las fauces, relamiéndose a sus adentros, su voz sonando en un tono macabro ―. Y tú… una pequeña niña que debió quedarse a cumplir su labor. Grita, llora si quieres, pero marcha fuera de aquí.
Sakura volteó a correr, su cuerpo agotado estampándose al instante contra el suelo, sumergido por la fuerza de la pata de Daraku. Hizo un esfuerzo por levantarse, sin embargo, la fría sensación del aliento de Daraku contra su cabeza la congelo en pánico.
―Tú eres inservible en este lugar, mocosa.
Estar en desventaja es una cosa, no obstante, la situación en la que ambos se encuentras resulta tan problemática que cuesta idear alguna forma de contrarrestar las molestas habilidades del oponente.
― ¡Por amor al ramen! ¡Quítate de mí! ― bramó furioso, apuñalando otro kunai en la bestia que se cierne pesada sobre su espalda. Fragmentos de acero exponiéndose por milésima vez en el aire, dejando a la criatura tan perfecta como en al principio.
Sasuke ve luchar al rubio contra el poderoso can, y este solo ejerce más precisión sobre la espalda del rubio. Es enorme en comparación a Akamaru, imponente y a la vista, más fuerte. Naruto lo lleva a cuestas, con su cuerpo envuelto en sudor y varias marcas de rasguños por todo el cuerpo. Jamás recordó que el Inuzuka tuviera aun as bajo la manga tan crucial, en la guerra hubiera sido de utilidad.
Inuzuka Kiba sería incapaz de ocultar un poder tan crucial desde entonces.
Su vista se afila, inspeccionando cada aspecto de la supuesta invocación con mortal escrutinio. El pelaje resiste todos los ataques físicos posibles, ni siquiera su espada pudo cortar al animal, saliendo apenas entera del ataque. El cansancio es palpable en su compañero, su chakra azul siendo absorbido por la bestia como una esponja con infinito espacio de retención.
Es cuando nota, dos pequeñas heridas en la parte interior del lomo.
―Dices que ha estado así desde hace rato, ¿y no te ha vuelto a atacar? ― aclaró, observando al Uzumaki sumergido bajo el estómago de la invocación. La melena rubia escabulléndose entre el pelaje chocolate.
―Exacto― respondió ofuscado, usando su fuerza para poder respirar bajo la bestia ―. Kurama se ha negado a ayudar y esta cosa sigue succionándome, ya se llevó casi la mitad de mi chakra natural reunido. ¡Y lo peor… pesa horrores! ¡Sácamelo de encima!
Sasuke ignoro la petición. ― ¿Desde hace cuánto que dejo de atacarte?― cuestionó, cruzado de brazos frente a ambos.
Naruto hizo una mueca de cólera, tratando de conservar la calma. ― ¿Dónde está Sakura-chan? No le hiciste nada ¿verdad? Porque juro que si la lastimaste teme te voy a…
― ¿Qué? ― confrontó el Uchiha, serio y cortante.― ¿Qué podrías hacerme en tu estado? Te recuerdo, usuratonkachi, que estamos en un duelo. El daño físico es obvio, además Sakura está en muchísimo mejor estado que tú.
El Jinchuriki apretó los dientes, su mejor amigo en resumen le había confirmado sus sospechas. Había atacado con todo a la Haruno y, por su padre que podía sentir el dolor de las técnicas de Sasuke lastimando el cuerpo de su primer amor. Fuego, electricidad, el Sharingan. Él no era el más genio en el mundo, pero por experiencia propia sabía que enfrentar las armas letales de los Uchiha resulta en un dolor imborrable, es tan permanente que el cuerpo tiembla de solo pensar en la posibilidad de recibir otro ataque.
― ¿De qué hablas? Tú te ves muy abatido para mí, teme ― contrataco.
En efecto, la ropa del Uchiha está hecha trizas, con marcas de kunais y golpes por todos lados. Puede ver la mano rota y el brazo dormido por completo, así como la fatiga que las técnicas continuas y la falta de sueño han marcado en el rostro del ex vengador.
Sasuke ignoró, de nuevo, las palabras de Naruto. Enfadarse por sus heridas es irrespetuoso, él estaba tomando la pelea en serio, y Sakura también. De otro modo, ninguno de los dos tendría heridas tan cruciales a estas alturas del encuentro.
Un pensamiento crucial le pasó por la mente. Camino directo a la bestia, quién solo le vio sin mucho interés, en su mirada puede identificar la extraña familiaridad con la esencia de los Inuzuka envuelta en una capa densa de sentimientos negativos.
La bestia es, y no es a la vez.
―Tú no le perteneces a Kiba ― sentenció, metálico amarillo confrontando orbes negras ―. Haz tomado una ofrenda de Kiba, pero en realidad no le perteneces a él.
Naruto intentó intervenir, el cuerpo del lobo levantándose agresivo de su cuerpo para saltar en un zarpazo con las garras dirigidas a atacar a Sasuke. Los sentidos del ermitaño regresando por apenas un segundo para golpear a la bestia en el extremo de la pata trasera izquierda, desequilibrando el ataque. Las garras filosas bordearon el costado de Sasuke, quién simplemente plantó un sello explosivo sobre la cabeza de Daraku antes de alejarse de un salto junto al rubio.
El sonido de la explosión resuena junto a un gruñido de cólera.
Espada en mano, Sasuke tomó la delantera del ataque, con Naruto jadeando por ordenar el flujo de chakra en su interior. El humo disipándose por sobre la bestia que se lanzó frontalmente ante ambos.
Las tres comillas negras tomando la figura de una estrella superpuesta, un aullido de agonía, flamas negras engullendo entero a Daraku y una leve masa de humo que da por muerta a la bestia.
―Amaterasu ― invocó Sasuke, su visión del elemento infernal tomando una nueva víctima.
Naruto se reincorporo, entre profundas respiraciones ―. Tenías prohibido usarlo, va contra las reglas ― mencionó, luchando por reiniciar el flujo de chakra normal en su interior.
Sasuke negó con la cabeza, desactivando su dojutsu ―. Para empezar no tengo obligación de cumplirlas, además que ellos rompieron las reglas antes que nosotros.
El rubio le miró confundido, confrontando la seria mirada de Sasuke, quién le extendió la mano para ayudarlo a levantarse del suelo. La tomo tranquilo, en una tregua temporal por quitarle ese saco succionador de chakra de encima y se puso de pie. Lo que Sasuke había descubierto era más importante ahora que exprimirlo a golpes por herir a Sakura.
― ¿Qué quieres decir?
Los cabellos negros pegados al rostro de piel clara tras una capa de sudor mal removida ―. He visto eso antes, entre los experimentos de Orochimaru ― empezó a explicar, de brazos cruzados y ojeando a un lado el rumbo que Kiba tomó antes de dejar a la invocación detrás ―. Existen invocaciones que piden una ofrenda para establecer un contrato, Manda por ejemplo quería probar la fuerza de su invocador en una batalla.
Naruto comprendió ―. Ahora que lo dices, el jefe Gamabunta me retó cuando lo invoque la primera vez, ¿qué tiene eso que ver con esa cosa?
Sasuke miró al salvador de la hoja por un momento. El cuarto fue un genio en vida incluso después, no obstante, su hijo no tenía la misma capacidad deductiva cuando ponía amigos en medio de la ecuación.
―Esa "cosa" es una invocación que puede ser transferida sin firmar contrato; es necesario únicamente una ofrenda adecuada y cualquier dobe como tú podría invocarla e usarla a sus fines ― explico, omitiendo el grito de queja de su rival ―. Kiba la ha tomado prestada, y tengo una clara idea de quién y en que consiste la ofrenda.
― ¿Entonces…?
―Dijiste que Kiba comenzó a actuar extraño de un momento a otro ― mencionó escéptico, analizando cada punto de la historia del ninja ―. Es posible que el maestro original manipulara a Kiba para que la ofrenda fuera cumplida antes de lo previsto y así terminar esta batalla antes del final de los cinco días.
― ¡Espera! ― cortó Naruto, con una muestra clara de preocupación ―. Si lo que dices es correcto, entonces Kiba está siendo manipulado.
Sasuke cerró los ojos, meditando la gravedad de sus palabras siguientes ―. Exacto ― afirmó ―. La invocación sigue los deseos de Kiba porque en el fondo, la ofrenda lo amerita. Sin embargo, por sobre la obediencia al Inuzuka en realidad está asegurando la presión ejercida en nuestra contra y, en consecuencia, asegura la seguridad de cierta persona.
Naruto tragó duro. Si Sasuke está en la total verdad, y duda que este se equivoque, la invocación utiliza a Kiba para lograr a seguridad de quién se encuentra en peligro por sobre el resto en la batalla.
―Está protegiendo a Sakura-chan ― razonó en voz baja.
Sasuke asintió ―. Dejó un clon tras suyo, asegurándose que nos mantuviera entretenidos, cuando su objetivo real era que Kiba pusiera a Sakura a salvo. Debió sentir que la introduje en el Tsukuyomi y actuar a posta.
Saltó, preocupado al entender la gravedad de la confesión a medias hecha por su mejor amigo ―. Usaste el Tsukuyomi en Sakura-chan… ― tomó de las solapas de la camiseta destrozada de Sasuke, alzándolo con fuerza. ― ¡¿Cómo te atreviste?!
El pelinegro arrugo el ceño, soltando las palabras más certeras e hirientes que vinieron a su mente en esos segundos.
―Me atrevo tanto como Sakura se atrevió a envenenarte ― retó. Confrontando los dolidos ojos azules de Naruto, la herida fresca del envenenamiento siendo presionada por la realidad de los hechos ―. Abandona tu paraíso, ella ha cruzado varios límites para pelear esta batalla, por no reconocer su determinación es que te estás en el miserable estado de ahora.
Dijo las palabras con un tono serio, trágico y certero que trajo la memoria de las crudas palabras dichas en el valle donde pelearon antes de la despedida. Naruto necesita, necesita abrir los ojos. Debe afrontar que esta batalla las reglas no importar, la misericordia solo trae un rencor y desprecio el doble de trágico.
Debe comprender la profundidad de las acciones de Sakura.
―No tengo el corazón tan frío como tú ― sentención el Uzumaki, enfurecido por la insensibilidad de su compañero.
Sasuke sonrió, esa es la reacción esperada. Ese es más el Naruto que se niega a creer, a crecer… a madurar ―Por supuesto .Porque si lo tuvieras podrías entender porque Kiba aceptó ayudar a Sakura en primer lugar.
― ¿De qué idiotez hablas ahora, teme?
Cruda realidad que marchita sus relaciones, sus confianzas…
― ¿No lo ves? Kiba te odia porque le quitaste a la mujer que él siempre amo.
Realidad que destroza sueños débiles, que tuerce la naturaleza humana, la frágil alma de aquellos que pierden su motivo de ser.
―La motivación de Inuzuka Kiba está en hacerte sentir el dolor que le causaste al arrebatarle a Hinata.
Las manos del carismático ninja apretaron su agarre, desafiando más la oscura mirada de su compañero de batalla. ― ¡Eso no es verdad…! ¡Yo no le arrebate nada! ¡Hinata y yo no…!
Sasuke sonrió, sarcástico. ― ¿En serio? ¿Por qué no se lo preguntas? Vamos, sabes que lo hiciste, dobe. La razón que mueve a Kiba es que quiere quitarte un pedazo de lo que tú tomaste por completo.
― ¡¿A dónde crees que vas?! ― exclamó.
El cuestionado resoplo, las cosas se estaban saliendo, un poquito, solo un poquito fuera de contexto. Volteó aburrido, confrontando a la Hokage. Tenía cosas que hacer, que parte de ello la vieja no entendía.
―A buscar a Sakura a donde más ― respondió, con las manos en los bolsillos. La frontera de Konoha abierta desde la cima misma de la Torre Hokage, el horizonte que se ve desde los monumentos de los previos Kage de la hoja trae consigo el olor del peligro y la mala fortuna. En una noche tan fría como oscura, oculta de la luz de la luna por densas nubes de lluvia que se acoplan unas a otras alrededor de la alegre aldea. Su largo cabello rojo meciéndose contra el viento, los puños apretados en sus bolsillos, conteniendo las ansias de correr en rumbo a la fuente de su preocupación.
Tsunade se acercó cautelosa, preocupada por el súbito cambio de humor que presenció en el prisionero. Paso de mofarse insultando a Genma y Raido por no terminar rápido su tarea luego de venir, con un humor de los mil diablos de la residencia de los Haruno, a quedarse en silencio y contemplar hipnotizado el basto bosque que rodea la aldea. Meditando por varios segundos, en silencio, agazapado como un animal salvaje; hasta que salto y se situó justo en la cima de la torre.
― ¡No puedes usar chakra! ¡Serás solo un estorbo! ― intentó hacerle reaccionar, solo para recibir un gruñido de aburrimiento por su parte. ― ¡Aún falta para que acabe la batalla! ¡Debes esperar que termine…!
― ¡YA ACABO!
Silencio, incomodo e inusual entre la Hokage y el desafiante prisionero.
Kai soltó sus puños, las garras en sus manos extendiéndose a lo largo de sus dedos, similares a los de una bestia salvaje, ojos llenos de ansias asesinas e incontable necesidad de destruir. Resoplo de nuevo, volviendo a su estado de jugueteo habitual, el aura de muerte desvaneciéndose con su cambiar de humor. No te dejes llevar, no te dejes llevar. Respiro profundo, se llevó una mano al brazo, clavando sus prominentes garras contra los músculos, sin emitir siquiera un quejido por el dolor, la sangre expulsando como un ligero río carmín por lo largo de su extremidad.
― ¿No tengo chakra? ¿No puedo usarlo? ― se mofó, la marca del sello de contención y rastreo floreciendo a lo largo de su brazo por sobre la sangre ―. Esas son estupideces, en primer lugar siempre fui capaz de utilizar mis habilidades desde que cambiaste al portador de mi sello, vieja.
Tsunade abrió más los ojos, contemplando como el sello brillante se desvanece a lo largo de la piel del prisionero, antes de que este huya rumbo al bosque. Rumbo a Sakura.
― ¡Mierda! ― musitó, los labios fuertemente mordidos, corrió directo a su oficina, entrando por la ventana recién reparada, sin mostrar molestia por los vidrios rotos que se esparcen por el interior. Dentro, da vuelta a su furia tirando cuanto objeto se cruce en su camino, la intervención de Kaito no estaba entre los planes, peor aún, si Naruto o Sasuke le matan en un arranque de ira puede decirle adiós a todos los acuerdos con Sakura y Kumogakure.
Rayos, ¿qué más puede salir mal?
El azote de la puerta le evito sacar volando su recién nuevo escritorio ― ¡Tsunade-sama! ― Shizune entro exaltada, con Yamato y Sai siguiéndole el paso ―. Le tengo terribles noticias…― anunció.
Tsunade levanto la mano, deteniendo la larga explicación de la morena, su dolor de cabeza evolucionando hasta una migraña―. Ahórratelo, ya me entere.
La asistente pareció confundida ―. ¿Lo sabe? Pero… ¿en qué momento?
―Justo ahora lo vi ir al bosque, escapo en mis narices ― refunfuño, hundiendo el rostro en la palma de su mano, buscando un poco de calma racional ―. Esto va a ser un gran problema, ¿quién se supone que lo estaba vigilando? ¡Por los dioses, es una persona con potencial desconocido! ¡No podemos dejar que se escape así como así!
Shizune aguanto su pregunta, siendo contenida por un preocupado Yamato. En definitiva, algo no andaba bien con la descripción de Tsunade y la noticia que ella tenía.
―Pero Tsunade-sama nosotros… ― inició dudosa.
― ¡Ahórratelo!― cortó, furiosa. ― ¡Quiero la cabeza del imbécil que estaba en su guardia! ¡¿Y qué me ven?, ustedes deberían irse ahora mismo a buscarlo! ― exclamó, señalando con el dedo a ambos miembros del Team Seven. Sai giró a ver a su sempai, confundido por la rabieta de la rubia sannin y el asunto que ambos se traen entre manos ―. Oigan, les acabo de dar una orden. ¡Vayan por el prisionero antes que lo maten esos imbéciles!
La onda del grito cohibió tanto a Shizune como a Sai, siendo Yamato el más valiente en enfrentar la confusión de la Hokage.
La que se iba a armar.
― ¿El prisionero de Kumo escapo? ― preguntó, en un tono sereno.
Tsunade frunció el ceño ― ¿Qué estas sordo? Se los acabo de decir, ¡huyo al bosque a buscar a Sakura! ¡Qué no era eso lo que vinieron a decirme!
Sai negó con la cabeza. Los problemas solo acababan de multiplicarse al millón.
Yamato aspiró profundo, buscando estabilidad, enfrentar una Hokage enfurecida solo era parte de lo esperado, pero saber que el ayudante de la Haruno había escapado a una posible muerte ponía todo de cabeza.
―En realidad… ― empezó, evitando la mirada de la Senju ―, venimos a informar que alguien más se adelantó a por los muchachos.
Un segundo.
― ¿Qué? ― escupió impresionada la rubia.
Dos segundos.
―Alrededor de unos diez minutos según tenemos especulado, nadie noto su ausencia. Creemos que fue para detener la gresca, teníamos tiempo observando sus ansias por ir a detener a los chicos.
Una fracción de rabia.
― ¿Quién?― exigió, estampando su mano contra el escritorio.
Un crujido bajo su puño acallo las palabras de Yamato. Una vena palpitando en enojo.
― ¡¿Quién?!
Sai emergió de entre el grupo, calmado como siempre. Impasible.
―Creo que era de esperarse, llevaba conteniendo sus nervios por días.
Tsunade aguanto las ansias de estrangular allí mismo al ex miembro de raíz, calma, calma. El escritorio crujió de vuelta bajo su palma al notar la ausencia. Debía de estar bromeando…volvió a ver a Shizune, quién tenía una expresión de derrota, Yamato, quién le asintió comprensivo y Sai, quién solo se mantenía sereno como los rostros en piedra de la montaña.
Los vidrios rotos resonaron otra vez, junto a la pared de la oficina principal. Por segundo vez el escritorio se llevó los muros de la habitación donde los Hokages solían tomar las principales decisiones, trozos de astilla crujiendo entre los dedos de la última Senju con vida.
― ¡TODOS LOS ANBU, QUIERO AL COMPLETO EQUIPO SIETE AQUÍ AHORA MISMO! ¡DETENGAN A HATAKE KAKASHI INMEDIATAMENTE!
Su mala suerte en aumento, la rabia de una estudiante que desconoce, un encuentro interrumpido por el remordimiento de un sensei que poco pudo salvar de sus estudiantes.
¡Detén la lucha, Kakashi rumbo a un amargo desafío de voluntades!
Primero, ¡AHHHHHHHHHHHHH! ¡Más de 100 reviews! ¡Muero! la primera vez que me pasa y no puedo negar que me asombra ver ese numero. O_O ¡Muchas, mcuhas gracias a todos por dejar sus comentarios y sean bienvenidos a comentar porque eso me impusla a escribir! Dirán ustedes, que hace la escritora que no publica u.u Me disculparan pero tuve el lío de hacer horarios para la universidad, más una reciente oferta de trabajo de ultima hora que me ha caído como anillo al dedo; mas la gripe - que la odio- y los momentos no tan inspiradores que impiden escribir. En fin,que puedo decir, creo que la mayoría de jutsus se entienden en si mismos por la descripción pero si tienen preguntas me asegurare de dejar una descripción de los significados de las palabras en japones más adelante. Cambie el estilo de las palabras de jutsu porque en negrito se ve , no se, mas emocionante w .
En verdad espero que comprendan la transición ocurrida en este capitulo, habra una parte, que supongo es la de Sakura asustada que se explicara a futuro, pero bien futuro. ASí que esperen a que se sepa sobre eso :) A los nuevos lectores, sean bienvenidos y sientandose libres de dejar reviews constructivos o enviarme un PM. Siempre estaré feliz de escucharlos, más alla de eso, les comento que uno de los fans hizo un dibujito :3 ¡Miles de gracias a tí por que me inpiraste!
Enviare PM por los reviews posteriores que vengan de este cap para hacer sus comentarios mas personalizados y conocerlos un poquito mas si les parece, eso sí, los que no tienen cuenta. Creense una, es muy util para tener los favoritos al tanto. :D Por la proxima actualizacion no estoy segura de si sera la rpoxima semana porque trabajare d pm Lun- Sab así que frito pescadito. Uff, y termino chamba empiezo universidad, ¡agotada a mil! PEro aún asi se que publicare algo porque este fic me inspira emociones muy especiales!
Ahora, sobre el cap. Comentarios de esta autora. Quize resaltar a Kiba más en el contexto, el porque de sus rencores es obvio y creo que algunos se maquinaron eso en algún momento, sakura de la misma forma intenta sacar lo mejor de si para mostrar su trabajado poder por su cuenta, el detalle del genjutsu no se lo pierdan. Tendra un detalle importante en el sguiente cap. ¡Es cierto! Este es por mucho más pesado que el anterior, hay tantito mas hojas y muchas más palabras,ojala mis escenas de accion no os decepcionen u.u De todas formas se aceptan criticas constructivas :)
En el siguiente capitulo, Team Seven reunido, rencores a afrontar, el poder de Kai trae torcidas angustias para Naruto y Sasuke ve un pista clave para el desarrollo de la y les comento, traducire un fic llamado The Clan Wars del Team Seven que me fascina, espero contar con sus comentarios, lo super recomiendo :D
No se olviden , los REVIEW ayudan al desarrollo de una buena trama tanto como la inspiración :D ¡Os quiero!
