ADAPTACIÓN ESTA HISTORIA NO ME PERTENECE (MUNDO ALTERNO)

TITULO: LA IMAGEN DEL AMOR

TITULO ORIGINAL: BLITHE IMAGES

AUTORA ORIGINAL HISTORIA: NORA ROBERTS

AUTOR ORIGINAL PERSONAJES: KISHIMOTO - SENSEI

PROTAGONISTAS: NEJI HYUGA Y SAKURA HARUNO

SIN FINES DE LUCRO

CAPITULO 9

Sakura se despertó con la brillante luz del sol. Parpadeó repetidamente para tratar de enfocar los objetos familiares que veía a su alrededor. Entonces, se incorporó en la cama y lanzó un gruñido. La cabeza le dolía y parecía que tenía la boca llena de arena. Colocó los pies sobre el suelo y trató de ponerse de pie, pero sólo consiguió volver a caer sobre la cama con un gemido. El dormitorio parecía dar vueltas a su alrededor como si fuera un carrusel. Se agarró la cabeza con las manos con la esperanza de detenerlo.

« ¿Qué bebí anoche?», se preguntó. A duras penas, consiguió levantarse e ir a su armario para buscar una bata.

Vio que su vestido estaba tirado a los pies de la cama y lo observó llena de confusión. No recordaba habérselo quitado. Atónita, sacudió la cabeza y se apretó una mano contra la sien. Decidió que lo que necesitaba era una aspirina, un zumo y una ducha fría. Al ver que unos zapatos y una chaqueta de hombre la acusaban desde el salón, se detuvo en seco y se apoyó contra la pared.

—Dios santo —susurró.

Poco a poco, fue recuperando los recuerdos. Neji la había llevado a casa y ella... Al recordar la conducta que mostró en el ascensor se echó a temblar. ¿Qué habría ocurrido después? Sólo podía recordar retazos, pequeñas piezas como las de un rompecabezas destrozado contra el suelo... Pensar que tarde o temprano tendría que volver a reconstruirlo le disgustaba profundamente.

—Buenos días, cariño.

Sakura se dio la vuelta lentamente. Cuando vio que Neji le estaba sonriendo palideció un poco más. Iba vestido tan sólo con unos pantalones y llevaba una camisa encima del hombro. La humedad de su cabello revelaba el hecho de que acababa de salir de la ducha. «De mi ducha», pensó ella mientras lo miraba fijamente.

—Me vendría muy bien un poco de café, cielo —comentó él.

Entonces, la besó ligeramente en la mejilla, de un modo tan íntimo que Sakura sintió un nudo en el estómago. A grandes zancadas se dirigió a la cocina y ella lo siguió, aterrorizada. Después de conectar el hervidor de agua, Neji se volvió y le agarró la cintura con los brazos.

—Estuviste magnífica —susurró mientras le acariciaba suavemente la frente con los labios. Sakura creyó que estaba a punto de desmayarse—. ¿Te has divertido tanto como yo?

—Bueno, supongo... No... No me acuerdo de nada exactamente.

—¿No te acuerdas? —preguntó él, incrédulo—. ¿Cómo has podido olvidarte? Fue maravilloso.

—Yo estaba... Oh... —musitó. Entonces, se cubrió el rostro con las manos—. La cabeza...

—¿Tienes resaca? —preguntó él muy preocupado—. Yo te ayudaré... Neji se apartó de su lado y empezó a buscar en el frigorífico.

—¿Cómo puedo tener resaca? Sólo tomé un poco de ponche.

—Y tres clases de ron.

—¿Ron? —repitió ella. Entonces, frunció el ceño y trató de recordar—. Yo no tomé nada más que...

—Ese ponche de frutas —respondió él mientras se afanaba en encontrar su remedio—. Lo preparan, principalmente, con tres clases de ron, blanco, tostado y añejo.

—No lo sabía... En ese caso bebí demasiado. No estoy acostumbrada. Tú... tú te has aprovechado de mí...

—¿Qué me he aprovechado de ti? —le preguntó él con un vaso en la mano mientras la miraba completamente atónito—. Cielo, yo no podría ni siquiera dominarte... Eres una verdadera tigresa cuando te pones —añadió, con una sonrisa.

—Acabas de decir algo horrible —explotó ella. Entonces, gimió cuando la cabeza empezó a zumbarle implacablemente.

—toma, bebe —dijo Neji ofreciéndole un vaso. Sakura lo miró sin saber qué hacer.

—¿Qué tiene?

—No preguntes —le aconsejó él—. Sólo bébetelo.

Sakura se tragó la bebida de un solo golpe y luego se echó a temblar cuando sintió cómo le bajaba el líquido por la garganta.

-Ugh.

—Es el precio que se ha de pagar por emborracharse, amor mío.

—Yo no me emborraché exactamente —protestó ella—. Sólo estaba algo... aturdida. Y tú... —le espetó mirándolo con desprecio—.., tú te has aprovechado de mí.

—Yo diría más bien que fue al revés.

—No sabía lo que estaba haciendo.

—Pues a mí me pareció que sí lo sabías... y muy bien —afirmó él, con una sonrisa en los labios que destrozó a Saku.

—No lo recuerdo... No recuerdo nada...

-Tranquilízate, Saku... -dijo él al ver que ella comenzaba a sollozar—. No hay nada que recordar.

— ¿Qué quieres decir? —preguntó Sakura mientras se secaba los ojos con el reverso de la mano.

—Quiero decir que no te toqué. Te dejé pura e inmaculada sobre tu virginal lecho y dormí en tu sofá, que, por cierto, es muy incómodo...

—Tú no... Nosotros no...

—No —le aseguró él mientras se servía un poco de agua caliente en una taza.

La primera sensación que Sakura sintió fue de alivio, aunque se transformó rápidamente en irritación.

— ¿Por qué no? ¿Qué es lo que me pasa?

Neji se volvió para mirarla. Estaba completamente atónito. Entonces, lanzó una sonora carcajada.

—Oh Saku... ¡Eres la contradicción personificada! Hace un minuto estabas desesperada porque creías que te había robado tu honra y ahora te sientes insultada porque no lo hice.

—A mí no me hace ninguna gracia —replicó ella—. Me hiciste creer deliberadamente que...

—Que nos acostamos juntos —la interrumpió Neji—. Y te lo merecías. Me volviste loco desde el ascensor hasta el dormitorio —añadió. Al ver que ella se sonrojaba, sonrió—. Veo que de eso sí te acuerdas. Pues acuérdate también de esto. La mayoría de los hombres no hubieran dejado a un bocado tan tentador como tú para ir a dormir en el sofá, así que ten cuidado con el ponche de frutas que tomas de ahora en adelante.

—No voy a volver a beber mientras viva —juró Saku—. Ni siquiera voy a volver a mirar la fruta.

Necesito un té o un poco de ese horrible café... Algo —añadió mientras se frotaba los ojos.

El timbre de la puerta se hizo eco en el interior de su cabeza. Sakura hizo un gesto de dolor y maldijo con un gusto poco acostumbrado.

—Te prepararé un té —sugirió Neji, sonriendo al ver el modo en el que ella buscaba obscenidades que poder decir—. Ve a abrir la puerta.

Cuando Sakura abrió, se encontró con la figura de Tenten de pie en el umbral. Ella la miró de arriba abajo, con una mirada de desprecio al ver su desarrapada apariencia.

—Entra —le dijo Saku. Entonces, cerró la puerta con fuerza, lo que sólo añadió más angustia al dolor de cabeza que sentía.

—Me han dicho que anoche hiciste el ridículo.

—Vaya, veo que las buenas noticias viajan muy rápido... Me alegra ver que estás tan preocupada por mí.

—Tú no me preocupas en lo más mínimo —le espetó ella—. Neji, sin embargo, sí. Pareces tener por costumbre lanzarte a él y yo no tengo in- tención de que esa actitud continúe.

Sakura decidió que aquello era demasiado para alguien en su estado. A pesar de que la ira se había apoderado de ella, fingió un bostezo y asumió una expresión aburrida.

— ¿Es eso todo?

—Si crees que voy a permitir que alguien tan insignificante como tú arruine la reputación del hombre con el que voy a casarme, estás muy equivocada.

Durante un instante, la ira se quedó en un segundo plano por el dolor que le provocaron aquellas palabras. El esfuerzo que le costó mantener el rostro impasible hizo que la cabeza le retumbara con mayor intensidad.

—Te doy la enhorabuena, aunque a Neji le daré el pésame.

-Te arruinaré la vida -juró Tenten-. Me encargaré de que nadie vuelva a fotografiar tu rostro.

—Hola Tenten —dijo Neji en tono casual mientras se acercaba a la puerta. Al menos ya tenía la camisa puesta.

La pelirroja se dio la vuelta y lo miró a él primero, luego se fijó en, la americana, que estaba tirada sobre el respaldo del sofá.

— ¿Qué... qué estás haciendo aquí?

—Yo diría que resulta bastante evidente —respondió él, tras sentarse en el sofá y empezar a ponerse los zapatos—. Si no querías saberlo, no deberías haber estado vigilándome.

«Me está utilizando. Me está utilizando otra vez para hacer que ella se ponga celosa», pensó Saku.

En aquel momento, Tenten se volvió de nuevo hacia ella, con la respiración muy agitada.

-¡No lograrás retenerlo! -le espetó-. ¡Se aburrirá de ti en menos de una semana! ¡Regresará muy pronto conmigo!

—Genial —replicó Saku—. Por mí te puedes quedar con él. Yo ya he tenido bastante de vosotros dos. ¿Por qué no os marcháis? ¡Enseguida! — exclamó, haciendo exagerados gestos hacia la puerta—. ¡Fuera, fuera, fuera!

—Un momento —le dijo Neji. Estaba abrochándose el último botón de la camisa.

—Tú mantente al margen de esto -replicó Saku—. Estoy harta de ti, Tenten, pero no tengo ganas de pelearme contigo en estos momentos. Si quieres regresar más tarde, puedes hacerlo.

—No veo razón alguna para volver a hablar contigo —anunció Tenten—.Tú no supones ningún problema para mí. Después de todo, ¿qué podría ver Neji en una mujerzuela como tú?

—Mujerzuela —repitió Saku, con una voz que no presagiaba nada bueno—. ¿Mujerzuela has dicho? —reiteró avanzando hacia Tenten.

—Espera, Sakura—le advirtió Neji tras agarrarla por la cintura—. Tranquilízate.

—Eres una pequeña salvaje, ¿verdad? -prosiguió Tenten.

— ¿Salvaje? Ahora mismo te voy a enseñar yo el significado de la palabra salvaje —replicó Sakura mientras trataba de soltarse de Neji.

—Cállate ya, Tenten —le ordenó Neji-, o te prometo que voy a soltarla.

A pesar de sus amenazas, mantuvo sujeta a Sakura hasta que ella se tranquilizó un poco.

—Suéltame. No voy a tocarla —prometió por fin—. Sólo sácala de mi casa. ¡Y tú márchate también! —le gritó a Neji—. Ya he tenido más que suficiente con los dos. No pienso dejar que me utilicen de este modo. Si quieres ponerla celosa, búscate a otra persona que te ayude a ello. Te quiero fuera... fuera de mi vida, fuera de mis pensamientos. No quiero volver a veros a ninguno de los dos —concluyó, con las mejillas llenas de lágrimas.

—Ahora me vas a escuchar tú a mí —le dijo Neji. Entonces, la agarró por los hombros con firmeza y la zarandeó con fuerza.

—No —replicó ella. Entonces, se apartó de él—. Estoy harta de escucharte. Harta. Se ha terminado... ¿Me comprendes? Fuera de aquí y llévate a tu amiga contigo. Dejadme los dos en paz.

Neji recogió su americana. Entonces, observó durante un momento las arreboladas mejillas y los ojos llenos de lágrimas de Saku.

—Muy bien —dijo él—. Me la voy a llevar. Te voy a dar la oportunidad de serenarte y luego regresaré. Todavía no hemos terminado de hablar tú y yo.

A través de un mar de lágrimas, Sakura se quedó contemplando la puerta después de que Neji la hubiera cerrado a sus espaldas. Decidió que él podría regresar si quería, pero que ella no estaría esperándolo.

Se dirigió corriendo a su dormitorio, sacó las maletas y empezó a meter la ropa sin cuidado alguno. « ¡Ya he tenido bastante!», pensó. « ¡Estoy harta de Nueva York, de Tenten Masón y especialmente de Neji Hyuga! Me marcho a mi casa».

Muy poco tiempo después, llamaba a la puerta: de la casa de Ino. La sonrisa de su amiga se le heló en el rostro cuando vio el estado en el que se encontraba Saku.

— ¿Qué diablos...? —empezó a decir, pero Sakura le impidió que siguiera hablando.

—No tengo tiempo de explicártelo, pero me marcho de Nueva York. Aquí tienes mi llave —dijo, dándosela a Ino—. Hay comida en el frigorífico y en los aparadores. Quédatela junto con todo lo que te guste. No voy a regresar...

—Pero Saku...

—Me encargaré más tarde de los muebles y el contrato de alquiler. Te escribiré y te lo explicaré todo tan pronto como pueda.

—Pero Saku, ¿a donde vas? —preguntó Ino cuando Sakura ya se había dado la vuelta para marcharse.

—A mi casa —respondió ella sin mirar atrás—. A la casa de la que nunca debí salir.

A pesar de que la inesperada llegada de Sakura sorprendió a sus padres, no le hicieron preguntas ni quisieron explicación alguna. Muy pronto, ella se habituó a la rutina de los días en la granja. Casi sin que se diera cuenta, pasó una semana.

Durante aquel tiempo, Sakura tomó por costumbre pasarse muchos ratos a solas en el porche de la granja. Las horas entre el anochecer y el momento de irse a la cama eran las mejores. Era el momento que separaba las ajetreadas horas del día de las horas de reflexión de la noche.

El balancín del porche crujió suavemente, turbando así la tranquilidad de la tarde. Observó el suave avance de la luna por el cielo nocturno y disfrutó del aroma de la pipa de su padre cuando él se sentó a su lado.

—Es hora de que hablemos, Sakura—dijo él mientras le rodeaba los hombros con un brazo—. ¿Por qué has regresado tan de repente?

Ella suspiró profundamente y apoyó la cabeza contra la de él.

—Por muchas razones, principalmente porque estaba cansada.

— ¿Cansada?

—Sí, cansada de que me fotografíen, cansada de ver mi propio rostro, cansada de tener que sacarme actitudes y expresiones del sombrero como si fuera un mago de segunda categoría, cansada del ruido, cansada de las multitudes... Simplemente cansada.

—Siempre creímos que tenías lo que más deseabas.

—Estaba equivocada. No era lo que yo deseaba. No era lo único que quería —comentó Saku. Se puso de pie y se acercó a la barandilla del porche para observar más de cerca la noche—. Ahora, no sé si he conseguido algo.

—Has conseguido muchas cosas. Has trabajado muy duro y has conseguido abrirte camino en tu carrera, un camino del que puedes sentirte muy orgullosa. Todos nos sentimos muy orgullosos de ti.

—Sé que he tenido que trabajar mucho para conseguir lo que tengo. Sé que era buena en mi profesión... Cuando me marché de casa -dijo, mientras se sentaba sobre la barandilla-, quería ver hasta dónde podía llegar yo sola. Sabía exactamente lo que quería y adonde me dirigía. Todo estaba catalogado en pequeñas categorías. Primero A, luego B y así sucesivamente. Ahora, he conseguido algo que la mayoría de las mujeres en mi posición darían cualquier cosa por tener, pero yo no lo quiero. Pensé que lo quería, pero ahora, cuando lo único que tengo que hacer es extender la mano y tomarlo, no lo quiero. Estoy cansada de poner caras.

—Muy bien. En ese caso, es hora de detenerse, pero a mí me parece que hay algo más que ha provocado tu decisión de venir a casa. ¿Hay algún hombre implicado en todo esto?

—Está todo terminado —dijo Sakura encogiéndose de hombros—. No estaba a mi alcance.

—Sakura Haruno, me avergüenzo de oírte hablar así.

—Es cierto. Yo nunca encajé en su mundo. Es rico y sofisticado y yo no hacía más que olvidarme del glamour para hacer las cosas más ridículas. ¿Sabes que aún sigo llamando a los taxis con un silbido? Una no puede cambiar lo que es. Por muchas imágenes que puedas adoptar, se sigue siendo la misma. Además, en realidad nunca hubo nada entre nosotros... al menos no por su parte.

—En ese caso, no debe de ser un hombre muy inteligente -comentó su padre tras dar una calada de su pipa.

—Algunas personas podrían decir que tienes prejuicios —dijo ella mientras abrazaba con fuerza a su progenitor—. Yo sólo necesitaba regresar a casa. Ahora me voy a poner bien. Además, como mañana viene el resto de la familia, tenemos mucho que hacer.

El aire era puro y dulce cuando Sakura se montó sobre su caballo a primera hora de la mañana para ir a dar un paseo. Se sentía ligera y libre. El viento le alborotaba el cabello y se lo apartaba de la cara como si fuese una espesa alfombra negra. Al sentir la alegría de la brisa y de la velocidad, se olvidó del tiempo y del dolor y desechó por fin su sentimiento de fracaso. Entonces, detuvo su negra montura y contempló la amplia extensión de campos de trigo.

Parecían extenderse hasta la eternidad. Era como un océano dorado que se mecía bajo un cielo de un azul imposible. En algún lugar, una alondra pareció anunciar la llegada de la vida. Sakura suspiró de felicidad. Levantó el rostro y disfrutó de las suaves caricias del sol sobre la piel, del aroma de la tierra volviendo a la vida tras el descanso invernal.

Aquello era Kansas en primavera...Todos los colores eran tan reales, tan vivos... El aire era tan fresco y tan lleno de paz. « ¿Por qué decidí mar- charme de aquí? ¿Qué estaba buscando?», pensó. Cerró los ojos y respiró profundamente. «Estaba buscando a Sakura Haruno y, ahora que la he encontrado, no sé lo que hacer con ella...».

—Ahora lo que necesito es tiempo, Cochise —le dijo a su compañero de cuatro patas. Entonces, se inclinó sobre el animal para acariciarle el fuerte cuello—. Sólo necesito un poco de tiempo para hacer que encajen todas las piezas de mi rompecabezas.

Hizo que el caballo se diera la vuelta y se dispuso a regresar a casa. Empezó a cabalgar suavemente, feliz de haber sentido el ritmo de la naturaleza y de haber contemplado aquel paisaje primaveral. Cuando vislumbró la granja, Cochise comenzó a mostrarse intranquilo. No dejaba de piafar el suelo y de tirar del bocado. No quería regresar.

—Tranquilo, diablillo...

Acicateó al animal e hizo que empezara a correr. El aire vibraba a su alrededor, mezclado con el sonido de los cascos sobre la tierra. Sakura dejó que su espíritu volara al ritmo del galope de su montura. Saltaron limpia- mente una vieja valla de madera, tocaron suavemente la tierra y siguieron galopando contra el viento.

A medida que se iban acercando a la casa, Sakura entornó los ojos al ver a un hombre apoyado sobre la valla. Tiró de las riendas para que Cochise se detuviera inmediatamente.

—Quieto —susurró.

Comenzó a acariciar suavemente el cuello del animal y murmuró suaves palabras para calmarlo. No dejaba de mirar al hombre. Parecía que ni la mitad de un continente había sido lo suficientemente grande como para poder escapar.

QUIEN SERA EL HOMBRE QUE LA ESTA ESPERANDO? NEJI?

EN EL SIGUIENTE CAPITULO Y ULTIMO TAMBIÉN, LO SABREMOS.

Ofi Rodriguez