Aclaración: Naruto no es mío, es de Masashi Kishimoto, si fuera mío Konoha ya tendría corriendo a, por lo menos, tres niños de cabello oscuro con ojos jade; y dos niñas rubias con byakugan. ^^
Advertencias: Universo Alterno.
Recuperando El Amor
Capítulo 9: La Fiesta
- Y allá está la osa mayor.
- ¿Dónde?... Yo no la veo, para mi no tienen forma… ¡¿Dónde!? ¡Sasuke-kun!
El moreno, divertido, le acarició el rosado cabello mientras reía tenuemente. Si la hubiese visto desde delante habría podido ver que un tierno puchero se apoderaba de las mejillas de la muchacha.
Ambos estaban en el jardín, la noche de ese mismo día en el cual se habían estado besando toda la tarde. Una hora luego de que decidieran comenzar con una frágil relación, el cielo se había despejado y en ese momento, ambos estaban disfrutando de un noche llena de estrellas.
- ¿Cómo no la ves, Saku? Esta allá – señaló Sasuke levantando el dedo para indicar una serie de estrellas.
- Tu me quieres engañar, yo no veo nada – repitió la muchacha volteándose. Ella estaba sentada entre las piernas de él y juntos admiraban las constelaciones y formas que se unían por las estrellas…
Bueno, por lo menos él admiraba las constelaciones y formas que se unían por las estrellas porque Sakura no lograba ni siquiera encontrar la luna. Iban ya diez minutos de estar allí sentados sin que la pelirosa pudiera encontrar la bendita estrella que su reciente novio le marcaba.
Observó al muchacho que se encontraba a su espalda y sonrió inconcientemente.
Hasta dos semanas antes, ese chico era solo el hijo de su jefe. Pero ahora y en tan poco tiempo, había comenzado a gustarle y sentir mucho –demasiado- cariño por él. Hasta llegar a tal punto de estar con él para no sentir que algo le faltaba.
Sasuke se hundió en sus orbes verdes y le corrió un mechón de suave cabello.
- ¿Qué sucede?
Saku negó con la cabeza, olvidándose lo que le iba a decir.
- Eh… nada… que extraño que ni tu padre ni Itachi hayan vuelto aún. – dijo a cambio, tomándose la libertad de volverse a apoyar en el torso del chico.
- No me interesa, por mi podríamos vivir solos y seríamos más felices. Tú cocinas, yo trabajo. ¡Sería genial! – replicó abrazándola, arrancándole un sonrojo pronunciado.
- ¡Sasuke-kun! – rió la muchacha, divertida. Por fin, Sasuke se estaba mostrando abierto con ella. Había tomado unos días que se comportara de esa manera, pero cuando lo hizo le demostró que podía ser fascinante y cariñoso.
Él estaba por decir algo cuando escucharon la puerta abrirse. Volvieron a cruzar miradas y suspiraron. Se levantaron lentamente y entraron a la casa para descubrir que era Fugaku quien había entrado y se despojaba de su abrigo.
- ¡Hola muchachos! – saludó al verlos entrar por la puerta del jardín.
- Hola Sr. Fugaku, ¿Desea algo para cenar? – preguntó Sakura inmediatamente, mientras le regalaba una sonrisa y recogía su abrigo del sillón.
- No, gracias Sakura. He cenado con un par de amigos y ¿adivinen que, chicos? ¡Mañana tenemos fiesta en casa!
Ambos lo quedaron observando. Sasuke bufó exasperado y Sakura pasó saliva. ¿Una fiesta? ¿Con gente importante, e influyente? ¿Gente rica y exigente en gustos culinarios? ¿Esa clase de fiesta?
Los Uchihas notaron el rostro de pánico de la pelirosa y el mayor sonrió.
- ¡No, Saku! ¡No te preocupes! No estarás sola, contrataré un grupo de cocineros que te ayude pero tú estarás a la cabeza, guiándolos. Son profesionales y te serán de gran ayuda.
La chica solo dejó caer su mandíbula.
.
Por la noche, Sasuke hablaba con su fiel amigo por Internet.
fiesta en tu casa teme! Que genial! Puedo ir?
Claro q no, qien te invitó a ti dobe?!
Temeeeeeeeeeeeeeeee no seas asiiii e invitame a tu fiesta!
Jajaja, de cualquiera manera, tu padre vendría igual así q te traerá aunque no qiera.
No t podrás librar de mi! Muajajaja.
No cantes victoria, usuratonkachi, algún día lo lograré..
En eso, se escucharon dos golpes en la puerta y el moreno volvió la vista. Se fijó en la hora y sonrió.
- Pasa.
La muchacha, como siempre a la misma hora, entró sigilosamente en la habitación y se sentó en la cama.
Sasuke saludó a su amigo por intenet y apagó el ordenador. Se acomodó al lado de su novia y recién ahí pudo notar el rostro de preocupación de ella.
- Hmp, ¿Que sucede? – preguntó tomando su mano.
Ella miró toda la habitación como si allí se encontrara la razón de su nerviosismo y luego respiró hondo.
- Sasuke-kun, no se si lo voy a hacer bien… es decir, yo nunca trabajé con otras personas y… y son profesionales, yo ¿Qué voy a hacer con ellos? ¿Dirigirlos? No puedo, no…
- Saku, tranquila – le pidió él, sujetándole el rostro con sus manos. Ella contuvo unas pequeñas lágrimas en sus ojos y respiró hondo.
- Tengo miedo de que salga mal y… y…
- ¿Qué puede salir mal? – inquirió Sasuke sonriendo para calmarla. – Solo es una cena con personas aburridas, solo tienes que hacer unos camarones y nada más… es fácil…
- ¿Y si no alcanza? ¿Si no le agrado a los cocineros? ¿Si hago algo mal que haga que tu padre me despida?... Lo voy a arruinar y ya no viviré contigo…
La sola idea de que eso llegara a pasar incentivó a Sakura a que abriera la boca para que continuara hablando desesperada por lo que podía pasar si metía la pata. Por lo que Sasuke, al ver que no parecía con ganas de detenerse, suspiró tranquilamente y le selló la boca de un beso.
Al sentir la presión en sus labios, las palabras dejaron de salir para dejarle el paso a una lengua que se metió sin permiso en su boca. Y lo único que pudo hacer fue abrazar a Sasuke por los hombros. Sintió como él le sujetaba la cintura con una mano y con la otra acariciaba su cabello. Demasiado perfecto y cariñoso como para ser real. ¿Acaso se había encontrado un chico perfecto, de esos que ya no existían?
Al separarse, luego de un buen rato, Sasuke sonrió al ver el pronunciado sonrojo que adornaban las mejillas de la pelirosa.
- Lo harás de maravilla, Saku, porque eres muy capaz.
La Haruno dibujó una pequeña sonrisa en su rostro y besó la frente de su novio.
- Gracias Sasuke-kun.
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La noche siguiente, en la Mansión Uchiha, se podía observar el panorama de miles y miles de personas bajando de autos lujosos y caros. La casa Uchiha se encontraba en perfectas condiciones, completamente ordenada y limpia para el acontecimiento. Por lo que Sakura y otras personas había estado demasiado atareadas por la mañana y tarde de ese día. Después de todo, era organizar una fiesta en un día.
Todos los grandes empresarios de Tokio estaban en la casa de los morenos: si paseabas la vista por el salón podía encontrar familias importantes y de gran influencia en la economía del país. Se encontraban los Uzumaki, los Nara dueños de la cadena de Spas más grandes de todo el continente; Los Yamanaka empresarios de una compañía de belleza; los Inuzuka dueños de una gran cadena de veterinarias, Los Hyuuga, de los aeropuertos privados Hyuugas, el cual el presidente era el padre de Hinata, la novia de Naruto. Y entre ellos un montón de personas más.
Sasuke giró los ojos por todo el salón, aburrido. Siempre las mismas reuniones aburridas de su padre. No había nada que detestara más.
- ¡Teme! – una voz se escuchó entre las personas y Sasuke no hizo más que levantar la comisura de sus labios.
Su rubio mejor amigo salió desde la multitud vestido de traje y de la mano con una muchacha portando un vestido largo azul, el cual combinaba con su largo cabello azulado y sus ojos color perla.
- ¡La comida de tu fiesta estás muy buena, Teme! ¿Fue por Sakura-chan? – preguntó al llegar al lado de su amigo.
- Hmp, Dobe, tu siempre pensando en comida…
- Bueno, ya sabes como es – rió la pelinegra dulcemente.
Sasuke asintió y se estiró para besar la mejilla de la chica.
- Hinata… tanto tiempo sin vernos – dijo el moreno, poniendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.
- Si, estuve ayudando a mi padre y mi primo Neji en los asuntos del nuevo aeroparque de Tokio, eso me abarcó casi todo el tiempo – explicó la Hyuuga.
- Esto de crecer es un asco – murmuró Naruto cruzando los brazos – Pronto tendremos que estar en reuniones aburridas de concejos y todo eso. ¡Yo no quiero ser como mi padre! Él nunca está en casa y cuando le preguntó a donde va, me contesta que a reuniones del banco. ¡Uf!
Hinata rió ante la actitud tan conocida de su novio. ¡Como lo había extrañado! Las vacaciones de ambos habían sido una tortura. No soportaban estar uno lejos del otro, por lo que le habían rogado a sus padre a volver antes de tiempo. Y lo consiguieron.
Muy pronto, otras personas se unieron a la conversación.
- ¡Hey, pero si son los perdidos del grupo! – exclamó un muchacho morocho, con el pelo alborotado, con extrañas marcas rojas adornando su mejillas. – ¡Hacía siglos que no los veíamos!
- Kiba tiene razón – replicó una rubia de ojos celestes, verdaderamente hermosa; que venía sujeta de la mano de un morocho con el pelo atado en una coleta alta y con cara de aburrimiento - ¡Hace bastante que nos los veo, chicos!
- Nosotros tenemos excusa – contestó la ojiperla novia de Naruto – Estábamos de vacaciones hasta hace unos días.
- Sí, pero Sasuke no. ¿Qué pasaba contigo, hombre? ¡No respondías a ninguna de nuestras llamadas! – prosiguió Kiba, sin perder el ánimo.
- Lo lamento, no tenía ganas de salir de casa. – murmuró el moreno, acomodando las manos en su bolsillos, sonriendo de lado, sabiendo que la razón por la que no quería salir de su hogar tenía cabellos rosas y ojos verdes.
- Bueno, hay que organizar algo pronto. ¡Tenemos que salir todos juntos! – apuntó la rubia casi gritando.
- Ino, ¿podrías hablar un poco más bajo? Me duele la cabeza. – solicitó el muchacho que iba agarrado de su mano.
- ¡Bah, Shikamaru! ¡No seas aguafiestas! – pidió ella, golpeándole levemente el hombro.
- Problemática – casi suspiró él.
En medio de la conversación, Sasuke desvió la vista y encontró a una muchacha portando un vestido verde pálido cerca de la mesa de los snacks. Sonrió y sin que nadie se diera cuenta, se desplazó con sigilo hasta donde ella se encontraba.
- Te ves muy bonita – le susurró al oído en cuanto llegó a su lado.
Sakura se sobresaltó. No lo había oído venir. Pero bueno, con todo el murmullo que había dentro de ese salón ¿Quién escucharía algo?
- Gracias – dijo bajando la mirada. – Tu también, muy… elegante.
Elegante era palabra pobre para describir la perfección que Sasuke representaba en ese momento. Con el traje negro que portaba, parecía más un adulto que un adolescente de diecisiete años. Pero igual, a Sakura le gustaba más con la ropa que tenía todos los días, informal, cómoda.
- ¿Y bien? ¿Cómo va todo? – preguntó Sasuke sin desviar sus ojos de los verdes de Sakura.
- ¿No tendría que ser yo la que preguntara eso?
- Da igual, tú eras la que estabas asustada.
La pelirosa suspiró y asintió sonriendo.
- Es mejor de lo que yo pensaba. Todos son muy amables. Esto no es muy difícil, por la tarde hicimos una tanda de camarones y luego me ayudaron a complementar todo. ¡Hasta fue divertido!
Sasuke sonrió, contagiándose por su entusiasmo. Era bueno verla de esa manera, tranquila; antes que verla asustada como había estado la noche anterior en su habitación. Pero al ver sus labios moverse tan apresurados, comentándole todo lo que quedaba por hacer, él mismo tuvo que morderse el labio inferior. ¿Qué demonios le había hecho esa chica? No podía estar cerca suyo sin querer agarrarle la mano o abrazarla. Y por un lado, él pensaba que, tal vez, iban un poco rápido; pero por otro, se había encariñado demasiado con su Saku como para estar otro momento sin estar en contacto con ella.
La muchacha seguía hablando por lo que Sasuke chasqueó su lengua.
- … además, Satomi, la cocinera principal, me dijo que yo sabía bastante en cocina como para…
- ¿Saku? – interrumpió el moreno.
- ¿Si, Sasuke-kun?
Rápidamente, Sasuke enredó sus brazos en su cintura y la atrajo hacia su cuerpo. La muchacha enrojeció al momento del contacto entre su cuerpo y el de su acompañante. Levantó la cabeza lentamente y lo miró tímidamente, lo que hizo que él sonriera.
- Te quiero – susurró en su oído.
La Haruno no pudo sentirse más felíz.
Tonta enamorada… - oyó que dijo la voz en su cabeza.
Oh, cállate, esto era lo que las dos queríamos… - batalló ella.
Tonta enamorada con suerte.
Realmente… me siento afortunada. Sasuke-kun es todo lo que pudiera pedir y aún más… yo no merezco tanto…
Tu padre te abandona, tu madre muere, te quedas sola en el mundo y sales adelante… ¿y dices que Sasuke-tierno-kun no es lo que mereces?
Bueno…
Ya cállate, ¿Quieres?
¿Quién eres tú para callarme?
Tu conciencia, ¿Por qué crees que estoy haciéndote entrar en razón?
Oh, bueno… entonces, felicitaciones, lo estas logrando.
Gracias, ese es mi trabajo.
Sakura le sonrió a Sasuke y colocó sus brazos en sus hombros.
- Yo también te quiero, Sasuke-kun. – respondió regalándole una sonrisa que endulzaría a cualquiera.
El moreno se acercó para depositar un beso en sus labios, un roce suave cargado de ternura que luego se convirtió en algo más profundo. Que importaba que estuvieran en medio de una reunión con miles de personas alrededor. Lo que más les importaba era estar juntos.
Al separarse, se miraron sin decir nada por unos segundos. Luego, Sasuke sonrió, cosa que ya se le había vuelto costumbre estando cerca de la pelirosa.
- Vamos a sentarnos por ahí – le dijo en el oído, por lo que Sakura asintió y se dejó guiar por la mano de su novio.
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- Oigan, ¿A dónde se fue el Teme? – preguntó Naruto notando la desaparición repentina de su mejor amigo.
- Es verdad, ¿A dónde huyó este chico ahora?- acotó Kiba, recorriendo el salón con la mirada.
- ¿No creen que Sasuke se está comportando extraño? – preguntó Ino, abrazada a su novio Shikamaru.
- ¿Extraño como, Ino? – quiso saber Hinata. Ya que había estado ocupada ayudando a su padre, no había podido compartir tiempo con sus amigos hacía ya bastante. Quería ponerse al tanto de todo y aprovechar los dos meses que quedaban de vacaciones.
- No se, a veces lo llamábamos para salir pero él decía que no.
- Bueno, sabes como es el Teme, medio emo ¿saben? – agregó Naruto arrancando una pequeña risita de su novia.
- Sí, pero eso no quería decir que nos negara todas las salidas. Algo raro pasa… ¡Y lo voy a descubrir! – exclamó la rubia levantando un brazo.
- ¡Hey, yo quiero también! – pidió Naruto.
- Muy bien Naruto – dijo Ino, decidida – Desde este momento, el equipo de Los Rubios busca pistas sobre la vida secreta de Sasuke Uchiha. ¡Sea lo que sea, vamos a descubrir su secreto!
- ¡De acuerdo, Ino! – exclamó Naruto chocando las manos con su amiga.
Entonces, el Uzumaki sintió un tiró en su mano y encontró a una Hinata algo sonrojada.
- ¿Qué sucede, amor? – le preguntó.
- Eh, creo que allí esta el secreto de Sasuke-kun… - comentó señalando hacia la mesa del buffet.
Todos giraron la cabeza para centrar la vista hacia donde la ojiperla señalaba. Para luego quedar boquiabiertos al ver a Sasuke abrazarse a una pelirosa.
- ¿Ese es nuestro Sasuke "cubito de hielo" Uchiha? – preguntó Kiba sin creerlo.
- Parece – articularon los demás lentamente.
- ¿¡Que hace con Sakura-chan!?
- ¿La conoces, Naruto? – averiguó Ino.
- Es… la chica que limpia aquí.
Volvieron la vista a su amigo para ver como le susurraba algo a la chica para luego besarla; cosa que dejó a todos estáticos.
Nunca, en sus años de amistad, habían visto a Sasuke interesado a una muchacha. Todas las del instituto lo molestaban lo suficiente como para crear en él la idea de que todas las chicas eran iguales, excepto sus amigas, claro.
Hinata sonrió tiernamente y se volvió hacia sus amigos.
- Bueno, aquí tienen su secreto Rubios. – dijo.
Y todos le contestaron con un suspiró en general, viendo como los dos desaparecía entre la gente.
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- Oye Sasuke-kun – lo llamó la chica situada sobre sus piernas.
- ¿Qué sucede, Saku?
La muchacha miraba a las persona con timidez, las cuales le devolvían las miradas sorprendidas y extrañadas.
- ¿Estas seguro de que no te perjudicará estar aquí conmigo? – preguntó sin mirarlo directamente a los ojos.
- ¿Por qué tendría que perjudicarme? Eres mi novia.
- Sí, pero… a las personas… parece molestarles.
Sasuke levantó la mirada para posarlas en los invitados. A las personas no, sino a las muchachas jóvenes presentes en la sala, quienes le dedicaban a Sakura miradas cargadas de veneno.
El moreno rió tenuemente y la abrazó más contra él.
- A ellos no tienen porque molestarles, y si les molesta es asunto suyo… yo, por mi parte, estoy más que cómodo mostrándome así contigo.
- ¿De verdad? – preguntó Sakura con los ojos brillándole de la emoción.
Él asintió colocándole un mechón de cabello tras su oreja.
- Porque eres la persona a la que yo quiero. – agregó chocando su frente con la de ella.
A Sakura le emocionaron mucho las palabras de su novio. Nunca pensaría que la vida le daría semejante regalo.
- Gracias Sasuke-kun.
Sasuke sonrió luego de apretar sus labios contra los de ella.
- Te quiero mi flor de cerezo.
- Yo también te quiero – respondió la pelirosa, descansando su cabeza en el hombro de él.
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- ¡Que buena fiesta, Fugaku!
- Gracias Minato.
Dos hombres se encontraban en el centro del salón hablando muy amenamente. Eran amigos ya hacía un par de años, luego de que sus hijos se trasformaran en mejores amigos en la escuela.
- ¿Y? ¿Cómo va todo en tu vida, Uchiha desaparecido? – bromeó el padre de Naruto, bebiendo un poco de champagne de su copa.
El moreno suspiró cansado.
- Ni me lo recuerdes, el trabajo me llenó la vida. Ya casi no paso tiempo en casa, con mis hijos. A Itachi no parece importarle, casi nunca está en casa. Pero Sasuke… siento que lo dejo solo mucho tiempo…
- Pero Fugaku, Sasuke tiene amigos. Tiene a mi hijo. Sabe que puede contar con ellos, siempre.
- Lo se, pero me resulta extraño. Estos últimos días, se ha quedado en casa siempre. Cuando vuelvo, ya entrada la noche, lo encuentro cenando con Itachi y Sakura. Y si pregunto, me dice que no salió. No entiendo que le pasa.
- No te preocupes mucho – le aconsejó Minato levantando los hombros despreocupadamente – Son jóvenes, tal vez se le dio la manía de quedarse en casa a hacer algo allí. O simplemente no tiene ganas de salir.
- Espero que no sea nada grave. – murmuró Fugaku. Entonces, extrañado por que su amigo no le haya respondido nada, levantó la vista para mirarlo. Y descubrir que una enorme sonrisa estaba plasmada en su rostro.
- No creo que sea nada grave – comentó señalando con la cabeza hacia una esquina de la habitación.
Él siguió la trayectoria de los ojos de su amigo. Y tuvo que sujetar bien su copa para que no se le resbalara de las manos.
Allí, en uno de sus sillones, acomodados en las esquina de la sala, estaba Sasuke con Sakura sentada en sus piernas y abrazada a su cuello. Parecía que estaban hablando amenamente.
Inconcientemente, una sonrisa se extendió en el rostro de Fugaku. No pudo descubrir la alegría al ver a su hijo tan sereno y feliz. Y si Sakura era la causa de su felicidad, entonces tendría que felicitar a la muchacha. O más bien, agradecerle.
- ¿Ves? No era nada malo- lo alivió Minato propinándole un codazo amistoso.
- Sí, tienes razón… era todo lo contrario. – murmuró Fugaku asintiendo. Al final, la finalidad de la fiesta que había organizado para que Sasuke conociera a alguna chica se había ido por el drenaje.
Nunca se lo hubiera imaginado. Pero su hijo ya tenía a alguien especial. Y como padre, no podía sentirse más feliz por eso.
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Ya lo se, me quieren matar. Me demoré muuuuuuuuuucho tiempo en subir este capi. Pero tengo que decirles que, luego de subir el capitulo anterior, sentí un poco de decepción de mi misma por haber hecho que el SasuSaku fuera tan rápido. No se, lo sentí así por eso hice que se besaran. Así que, por favor, si están decepcionados conmigo, háganmelo saber. u.u
Bueno, espero que este sea de su agrado. Y juro que trataré de subir los próximos capítulos más rápido. Y si, de verdad trataré. Pero en una semana empiezan las clases y estaré algo agitada comprando todo. Uff, que asco, escuela.
Sin más que decir, nos leemos pronto.
REVIEW???
Hikari x Takeru
