Disclaimer: Todos los personajes que aparecen aquí son propiedad de la gran Naoko Takeuchi, usados solo para diversión y entretenimiento propio y de quien gusta de la pareja Serena x Seiya, sin ningún fin de lucro. La historia si es totalmente mía.

- TE PERTENEZCO –

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Capítulo 8

- Requiem for a lost love –

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Un rayo de luz atravesaba la oscura habitación, el reloj despertador sobre el buró marcaba las 3:17pm y aun así Serena no tenía intenciones de dejar la cama, llevaba ya tres noches donde el insomnio hacía de las suyas, por más vueltas que daba en la cama, no conseguía pegar un ojo. Ya habían pasado tres noches desde su último encuentro con Seiya.

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Día de la inauguración.

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El recobrar la compostura le costó un poco más de 15 minutos, de su bolso sacó un pequeño espejo y limpió los estragos que las lágrimas ocasionaron en su maquillaje, para después poner un poco de polvo y algo de brillo en sus labios, respiró profundamente y dejó atrás aquel pasillo donde Seiya se despidió de ella; y reuniendo el poco valor que quedaba en su ser, llegó al salón. Prefirió jamás haber regresado, lo que la recibió fue la escena que jamás pensó que vería; en el centro de la pista Seiya y Unazuki fundidos en un beso —demasiado exhibicionista — dijo para ella, fue como un golpe en la boca del estómago, sintió que le faltaba el aire, y buscó desesperadamente con la mirada a alguna de sus amigas, necesitaba salir de ahí cuanto antes.

— ¡Darien! —sintió un poco de alivio al verlo, y lo mejor, estaba cerca de la salida del local. Caminó en dirección a la puerta lo más a prisa que pudieron moverse sus pies y sin voltear a la pista, pasó a un costado de su novio, jalándolo del brazo —necesito salir de aquí —con voz casi inaudible atinó a decirle al paso. Caminaba rumbo al estacionamiento por inercia, con la mirada perdida y un silencio indescifrable para su acompañante.

—Serena, ¿estás bien? —preguntó en repetidas ocasiones Darien denotando su preocupación por la palidez en el rostro de la chica, llegando donde el automóvil estaba parqueado, la tomó del brazo para sacudirla pues no obtenía respuesta.

—Creo que… s-se me bajo la presión —balbuceo la rubia y subió al vehículo. Darien cerró la puerta y caminó al lado del piloto, subiendo también.

—Te llevaré al hospital.

—No… —respondió en automático hundiéndose en el asiento piel —solo necesito descansar.

—Llamaré a Andrew para disculparme por no despedirnos.

—Hmm… —afirmo con un leve movimiento de cabeza y cerró los ojos, intentando fallidamente olvidarse de lo que acababa de ver.

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Recordar ese beso era como clavarse una estaca en el pecho, un mar de preguntas y respuestas que ella misma contestaba hacían trizas su paz mental. Nunca antes había agradecido tanto el que Darien tuviera que cubrir turnos de guardia extra durante la noche, prácticamente esa semana tenía el apartamento sola para ella y su tormento.

¿Por qué tuve que salir en ese momento? ¿Por qué Seiya? ¿Por qué con Unazuki? —Empuñaba las manos sobre la sabana con enojo —De tantas fans que tienen, justo ¿tenía que salir con ella? Con alguien que conozco, y no solo eso, alguien cercano a mí, alguien a quien estimo... —la ira apareció de nuevo — ¡TE ODIO SEIYA KOU! — gritó entre penumbras y cuando pensó que ya no había más lagrimas que pudiera derramar, sus ojos de nuevo comenzaron a llorar — ¿Por qué tú? Sei…ya... Creí que siempre estarías ahí para mí, tú… ¡tú me perteneces! — El llanto se negaba a abandonarla, cada lágrima era más amarga a la anterior — Eres mío — se aferraba a las cobijas como se aferraba a lo que había perdido — mío… mío…. mío… —susurros débiles se escapaban de sus labios blancos, por momentos se quedaba quieta, aparentemente en serenidad, y de un segundo a otro volvía a inundarla la ira — ¡Maldita Unazuki! Seiya es mío, no me lo puedes arrebatar, ¡estúpida! —arremetió contra la almohada, con todas sus fuerzas, fuerzas de una persona que dormía en ratitos y despertaba entre sollozos o gritos desesperados y que ha comido casi nada durante tres días — La única idiota soy yo… ¿Qué esperabas Serena? ¿Qué Seiya se quedara ahí esperando por la eternidad a que tú lo llamarás y pidieras que se quedara contigo? Además, fui yo la que lo hizo a un lado, la que decidió vivir con Darien, la que puso esa barrera entre nosotros, la que no le dio oportunidad siquiera de que algo sucediera entre nosotros, me conformé con ese beso… y si, lo orille a buscar el amor en alguien más, en Unazuki, al menos sé que es buena chica y sé qué hará todo por hacerlo feliz —una pequeña sonrisa se dibujó en su pálido rostro —. Feliz… Espero que de verdad seas feliz con ella —un suspiro dolido apareció —. Seiya, mi amor… Sei…ya —Sobre la almohada quedaba tranquila nuevamente pero en cuestión de un par de minutos, el llanto volvía a hacerse presente, era un llanto desgarrador de quien le habían quitado lo más preciado, lo que la hacía respirar. Gritaba a la nada ciento de maldiciones para Seiya, para Unazuki, para Darien, para el destino, para eso que la obligaba a estar con alguien a quien no amaba y dejar ir a aquel que le hacía vibrar el corazón; se reclamó a si misma por ser tan cobarde, por no tener el valor para dejarlo todo y luchar por Seiya, alguna vez le reprochó en silencio a él que no hiciera más por ella, ahora ella lo entendía, sabía que muchas veces el amor no bastaba, no era suficiente para estar con la persona indicada; veía una y mil escenas en su mente de cómo esos sueños, esos momentos que alguna vez había creado e imaginado pasar con él, simplemente hoy se iban al vacío; jamás volvería a besar esos labios, se quedaría con la duda de cómo se sentiría el ser amada en su totalidad por ese chico de ojos azules, siempre soñó el hacer el amor con él toda la noche, sentir sus manos, su cuerpo desnudo y sentirse de él. El sentimiento de frustración la invadía, para ser reemplazada por la ira de nuevo, despotricando contra todos y cada uno de los que a su parecer eran culpables de que Seiya y ella no pudieran estar juntos.

Sentía la agonía de un amor que moría lenta y dolorosamente, ese dolor que albergaba su pecho y que anunciaba su estadía permanente, sin querer cesar un poco, al contrario, cada vez se hacía más profundo, en momentos no la dejaba ni respirar, sentía como poco a poco se le iban de las manos las ganas de vivir, en esos momentos ya no le importaba siquiera su misión, le daba igual si Tokio de Cristal se edificará o solo quedará como la utopía de unos cuantos, que seguramente no sabían lo que era amar a alguien, pues condenaban a otros a permanecer juntos a pesar de no amarse. Se sentía herida, sola, sin ningún motivo para levantarse, su amor lo que alguna vez le hizo ilusión, la hizo soñar, ahora se convertía en dolor. No sentía hambre, la cabeza le taladraba, sus ojos le ardían de tanto llorar, se sentía enferma pero no del cuerpo, si no del alma, la sentía mutilada, desangrada y apunto de desfallecer.

El cansancio producto de su pelea interna la volvió a vencer quedándose dormida nuevamente.

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—Oye Taiki, ¿has visto a Seiya? —preguntó Yaten a su hermano que se encontraba sentado en el sofá de su departamento y leyendo un libro.

—Sí, está en su habitación.

— ¿No lo has notado extraño desde que llegó del restaurante de Lita y Andrew? —preguntó sentándose junto al castaño.

—No es lo mismo escuchar sobre algo que ya verlo con tus propios ojos, Seiya actuó normal al enterarse que Serena vivía con Chiba parecía haberlo asimilado de buena manera pero el hecho de verlo juntos en la inauguración tal vez hizo tambalear su aparente calma.

—Lo sé —resopló el peli plata llevando uno de sus mechones de cabello tras la oreja —, pero el encerrarse en su recamara no lo ayudará en mucho.

— ¿Qué hacemos? —Cerró su libro tras un suspiro —No podemos obligarlo a hablar, si él no quiere decirnos que es lo que tiene, no podemos hacer nada Yaten.

—Es que me da impotencia verlo así —dijo el ojiverde con un tono desesperado.

—Te entiendo perfectamente —Taiki lo palmeó en el hombro —me siento igual que tú y con las manos atadas para ayudarlo.

El timbre del teléfono los interrumpió, fue Taiki quien contestó el auricular — ¿Diga? … Unazuki, ¿cómo estás? … Me alegro… Claro, déjame ver si está…

—Yo voy a hablarle —se levantó Yaten dirigiéndose a la habitación del pelinegro —. Seiya —tocó la puerta sin recibir respuesta del otro lado —, es Unazuki en el teléfono, te llama.

—Dile que salí… —la voz del chico encerrado en el cuarto se escuchaba apagada.

—Está bien —con una negación de cabeza aviso a Taiki que Seiya no atendería la llamada.

— ¿Una? Qué pena, Seiya no se encuentra, y ni cuenta me di cuando salió —se excusó el mayor de los Kou —. Claro, yo le digo en cuanto llegué, cuídate —dijo para después colgar.

—Ni siquiera con Unazuki quiere hablar —comentó Yaten con frustración —. Tenemos que hablar con el, Taiki.

El castaño asintió —déjame terminar de revisar los itinerarios de la gira y lo hacemos.

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Si algo tenía Mina es que cuando las cosas no le sale a la primera, no se rinde hasta conseguirlo, y después de 10 llamadas a Serena, que la mandaban directo a la contestadora y un mensaje amenazando con convocar a todas las chicas para reunirse en su apartamento, Serena no tuvo más opción que levantar el auricular, y es que prefería contarle todo solo a Mina, que enfrentarse a la preocupación de sus amigas por su deplorable apariencia, tendría que inventarles una excusa para no contarles lo que realmente le pasaba, entonces vendrían esos cuestionamientos que le haría Rei al no estar satisfecha con lo que les contaría e intentaría averiguar más y Ami enumeraría una lista interminable de responsabilidades para hacerla entrar en razonamiento y recordarle "eso" que cae sobre sus hombros, después tendría que mentir diciéndoles que ya se encuentra mejor y fingiría una sonrisa , diría cualquier tontería y bromearía con ellas para que dejaran de preocuparse por su culpa; y sinceramente no se sentía capaz de sonreír aunque fuera finjida; pero no estaría del todo mal que Lita la consintiera con algún postre, aunque no tenía apetito en esos momentos.

Tomó una ducha, se vistió con lo primero que encontró en su armario, no tuvo ánimos de peinarse, así que dejo su cabello suelto; preparó un poco de té y abrió un paquete de galletas de nuez que había en la alacena; como era su costumbre, Mina llego quince minutos después de la hora acordada, y ahí estaban una delante de la otra, la rubia de peinado de media cola miraba fijamente a su amiga quien tenía la vista clavada en su taza de té.

—Bien, ya me aburrí Serena —hablo con seriedad —, ya dime ¿Qué te pasa?

—Nada —contestó sin levantar el rostro.

—No me vengas con eso —Mina comenzó a irritarse —Te conozco Serena y sé que tienes algo, es más —apoyo sus codos sobre la mesa recargando su mentón en sus manos —, sé porque estas así, pero quiero que lo digas tú.

— ¿Para qué? Si ya lo sabes.

—Porque te hará bien el contarlo Serena, no puedes guardarte todo, debes sacarlo amiga.

— ¿Los viste? —Preguntó con la mirada perdida — ¿Los viste sonriendo felices? Hacen bonita pareja, ¿no? Y ¿qué tal? ¿Viste ese beso?

—Lo vi —Mina respiró profundo para seguir hablando —, también vi como Seiya no dejó de verte durante toda la cena, vi cuando Darien tomó a Unazuki y tu quedaste con Seiya bailando, los vi adentrarse a el área no autorizada para clientes del restaurante; de hecho Rei y yo lo vimos y fuimos nosotras las que distrajimos a Darien y a Una, para que ustedes no fueran descubiertos.

—Gracias…

— ¿Qué paso ahí adentro Sere? —Mina estiró su brazo para tomar de la mano a su amiga —No entendí, fue Rei por mí, deje a Darien con Andrew y volteamos y ahí estaba Seiya con Unazuki a la mitad de la pista, tú te veías mal caminando a toda prisa, pasaste de largo frente a nosotras y saliste del lugar, Darien te seguía y…

—No te vi —interrumpió Serena con la voz quebrada —. Se me borró todo, solo identifique a Darien, necesitaba salir de ese lugar —dos lagrimas surcaron su rostro.

—Vamos Sere, sabes que puedes decírmelo.

—Seiya… fue tan frío, no me dejo hablar, se despidió y me dejo ahí… —su llanto era como el de una niña pequeña —pero, me lo merezco ¿no? así tiene que ser, yo con Darien y Seiya con ella —una sonrisa amarga se dibujó en sus labios — Unazuki sé que lo hará feliz.

—Bueno Serena, si sabes que Seiya será feliz, tú no deberías estar sufriendo o ¿sí? —Intentó animarla un poco—No es muy justo que tú llores mientras él está feliz —. Mina sabía que Seiya no encontraba bien, Yaten le comentó por teléfono un día anterior, pero no podía decírselo, no era bueno, si las cosas se estaban dando así era por algo, no podía confundir más a su amiga contándole que como ella, Seiya también estaba sufriendo.

—Pero, ¿qué hago Mina?

—Hmm… ¡Ya sé! —Dijo animadamente —Llamaré a las chicas y nos vamos a un bar ¿te parece? Sería como una probadita de tu despedida de soltera —. Sonrió.

— ¿Hoy?

—Pues sí, no puedo dejarte sola una noche más —se puso de pie y camino junto a la silla de su amiga — ¡Anímate! ¡Anda!

Tras un suspiro largo asintió —Esta bien, llámalas — y sonrió.

Mina dio pequeños aplausos de la emoción —Okaay, —miró su reloj — ¡Oh! Debo hablarles ya, tenemos el tiempo justo para arreglarnos.

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—Seiya, ¿podemos pasar? —preguntó Taiki después de tocar la puerta de la habitación de su hermano, pero no obtuvo respuesta alguna.

—Entremos —dijo con ansiedad Yaten — ¿Qué tal si está muerto?

—No seas idiota Yaten —lo regaño el castaño —no digas esas cosas ni de broma —. Dicho eso, los dos chicos entraron al cuarto.

— ¿Seiya? —Lo volvió a llamar Yaten — ¿Está dormido? —consultó a Taiki al encontrarlo acostado en el suelo.

—Sí, ¿qué es eso? —le preguntó al platinado que recogió una hoja de papel del suelo, a lado de Seiya.

—Una carta —sin discreción, el ojiverde comenzó a leerla, al terminar se la mostró a su hermano mayor, quien la leyó de igual manera.

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Bombón:

Tal vez esta sea la última carta que te escribo, me quede con tantas cosas que quería decirte, pero esa noche cuando te vi sentada al lado de él, te veías tan preciosa y me llené de celos, cada que él te tomaba la mando con tanta ligereza, cuando te sonreía, o te besaba la mejilla; todo eso me hacía enojar como no tienes idea. Se veían bien bailando juntos, como toda una pareja perfecta, eso me encolerizó aún más, ¿Por qué tenía que ser él? Me moría de envidia por no ser yo quien te sujetara la mano y tomará tu cintura haciéndote mover al compás de la música.

En mi mente tenia ensayado todo lo que te iba a decir, pensaba contarte como me sentí al enterarme que ya vivías con ese Darien; porque si, lo supe hace mucho, lo oí cuando Taiki se lo contó a Yaten, se preguntaban cómo lo tomaría yo, sentí como una bala expansiva en el pecho, pues ahí sentí el punzón pero se fue extendiendo el dolor por todo mi cuerpo, tenía ganas de gritar, llorar y romper todo lo que estaba a mi alrededor, pero no podía porque si mis hermanos se preocuparon por mi reacción yo me preocupe por no causarle problemas, así que regresé unos metros y comencé a silbar, dándoles oportunidad de actuar normal, como yo también estaba actuando. Con él tiempo comencé a salir con Unazuki como un recurso para olvidarte, y pensé que está funcionando. Te lloré en silencio por mucho tiempo en mi cama bajo oscuridad que acompaña a la noche, creí que te había llorado todo lo que tenía que llorarte Bombón, creí que había dolido todo lo que tenía que doler pero no fue así, esa noche al verte, al toparme con la realidad que había evitado y bloqueado en mis pensamientos; simplemente caí a pedazos.

Te pido perdón por no dejarte hablar pero a decir verdad, no quería escucharte, no quería escuchar esas razones que estoy seguro son tontas y cobardes. Es por eso que simplemente me limité a decirte adiós porque si hubiera permanecido ahí contigo más tiempo no hubiera tenido las agallas para dejarte ir, me hubiera aferrado a ti y eso nos haría más daño, pues tú ya tienes tus planes los cuales sé desde hace mucho que no me contemplan.

Estoy seguro que esta carta no llegará a tus manos, porque no tendré el valor de hacértela llegar al igual que esos cientos de poemas que te he escrito noche a noche desde el primer día que te vi y que nadie que no sea yo los ha leído una y otra vez. Esté es el último de ellos...

Ciertamente me marea la forma en la que la imagino,

como inquieta mis desvelos,

como sus labios encarnan la madurez de una mujer

y su mirada guarda celosamente

la frescura de esa niña que me recuerda mi infancia,

esa niña que cambió las muñecas por tacones

y en la lotería de sus encantos arrebata suspiros a los dioses que la anhelan,

odiando al viento por rosar su piel de luna,

odiando a aquel dueño de sus caricias nocturnas,

sufriendo por la demencia de no catar sus labios,

por no beber de la fuente de su inagotable dulzura.

¿Cómo no recordarla?

si su voz adormece al infierno que tengo en mi cabeza,

si sus "te quiero" son la morfina de mis acanalladas tardes...

¿Cómo no quererle a pesar de la distancia?

Espero que seas realmente feliz, que logres llevar a cabo esa misión que se te ha encomendado desde milenios atrás y que siempre que veas una estrella fugaz surcando el cielo, te acuerdes de mí, porque eso es lo que soy: solo una estrella fugaz en tu vida, algo de paso… Juro nunca olvidarte Serena, eres algo más que el amor de mi vida y porque este sentimiento nunca morirá es que te digo adiós porque no haría nada en contra de tus deseos y tus decisiones. Prometo esforzarme por salir adelante como tú lo harás, daré lo mejor de mí para ser feliz con Unazuki y si no es con ella, sé que el destino me dará a la persona correcta.

Te amo MI Bombón…

Seiya Kou.

—Así que Seiya solo fingía ser fuerte… —Comentó Yaten cabizbajo — Es un tonto, le gusta sufrir solo.

—Pásame esa manta que está en la cama —Taiki pidió a Yaten, quien enseguida se la dio, el castaño tapó con ella a Seiya y dejo caer al suelo la hoja de papel —. Salgamos, hablaremos con él en la cena.

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S&S•

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¡Hola! Ü

Primero que nada quiero disculparme por actualizar hasta ahora pero ahhh! Tuve bloqueo mental prolongado DD: mi muso tiene un carácter caprichoso y me hace sufrir mucho! TTnTT

El poema de escribe en la carta Seiya no es de mi autoria, (ya me gustaría a mi escribir algo asi de hermoso! *-*) El autor es Mario el "Pando" :3 con permiso de él para ocuparlo aquí

Espero que les haya gustado este capítulo que me costó sangre(?)okno! Pero casi!

Mil gracias por su review a Yuki Lunar, Xavii Beltran, WiOvIx, BombonLunar86, Gabiusa Kou, dulcetormento y gracias igual a todos aquellos lectores silenciosos, espero les siga gustando la historia.

Sigan dejando sus reviews, me ayudan mucho y ¡me hacen feliz! ^^

¡Nos leemos pronto! ü

Los quiere…

-Briita'