Capítulo 9.- Preludio

Era una de esas noches en las que el cansancio había drenado sus energías. La noche era cada vez más oscura e infinita. No deseaba dormir, tantos años había permanecido en vela por temor del Shukaku que su cuerpo se había acostumbrado a estar siempre alerta y ahora, ante su ausencia se sentía de cierta forma… solitario, aunque más tranquilo, si era necesario decirlo: en paz finalmente. Esa parte de él se fue tan abruptamente que no hubo razón para aplazar el suplicio de continuar con ese insomnio eterno.

La primera vez fue premeditado y en su propia habitación, cerró los ojos y dormitó durante un par de días. Dormitar… desde que comenzó con ese experimento nunca había podido hundirse en la inconsciencia del lugar donde los sueños yacen, ni siquiera en ese momento, por más cansado que se encontrara.

La experiencia le había enseñado que solo necesitaba un par de horas y las energías regresaban a su cuerpo, en otras ocasiones bastaba con unos minutos de meditación para reponerse o hasta que alguien fuese a perturbarlo.

Entre su dormitación pudo ver en su mente a Suna y sus capas interminables de espesa arena, corriendo a merced del viento, arremolinándose por doquier. Pudo sentir el tibio calor del sol en su piel, se sentía cómodo en ese lugar, el desierto era después de todo su hogar.

Junto a él una pequeña flor brotó. La observó, débil e inmarcesible, tan hermosa que no pudo evitar agacharse para observarla mejor. En ese momento un vendaval arrancó sus pétalos ferozmente, llevándose consigo la belleza y dejando únicamente el sólido tallo.

Los ojos aguamarina de Gaara se abrieron en la oscuridad de su despacho.

¿Qué había ocurrido? Esas imágenes en su cabeza… ¿Eso era… eso fue acaso un… sueño?

El sonido de las casi imperceptibles pisadas le eran familiares, el aroma a jabón se esparció por el ambiente, conociendo los matices del sutil olor.

Se acercaba sin ruido, lentamente, o al menos eso trataba.

―Detente ―dijo con voz ronca, sabiendo de sobra quién era la única persona que tenía las agallas de entrar a su oficina a tal hora y de tal forma.

Y la silueta entre las sombras se detuvo. No por miedo a la imponente voz sino por obediencia.

―Lo dije anteriormente, sino es por cuestiones oficiales no deseo tenerte cerca Matsuri

―Gaara…

―¿Gaara? ―se incorporó solemne, un poco molesto por la actitud de su subordinada―. Soy el Kazekage, no algún compañero de juerga

―Lo eras, hasta que ella llegó ―reclamó con suma fiereza, suavizándose de inmediato―. ¿Cuándo cambio? ―comenzó a acercarse con parsimonia hacia él casi felinamente―. Antes no te importaba que entrara a tu oficina a esta hora, ni te molestaba que me acercara a ti ―se encontraba tan cerca que Matsuri casi podía sentirlo bajo su tacto― ni mucho menos que te tocara

A milímetros de rozar la piel de Gaara, arena rodeó sus manos y pies como un par de esposas ejerciendo fuerza para impedirle moverse.

―Espero que esta vez quede absolutamente claro, no te quiero cerca

―¿Y eso a que se debe? Temes que tenerme cerca sea impedimento para tu fidelidad hacia ella ―arrastró entre dientes la última palabra, llena de rabia ante la sola idea que alguien más ocuparía ese lugar que le pertenecía por derecho.

―Vete ―susurró clavando su mirada en la de ella.

No quería hacerle daño, no deseaba lastimarla más de lo que ya lo había hecho, fue un error el haberse permitido estar con ella ¿Qué más podía hacer?

―No es la primera vez que te he desobedecido ―estaba claro en los ojos marrones de Matsuri que estaba decidida a continuar con ese jueguito de amantes carnales.

―Bien. Te obligaré entonces

Una ráfaga de arena aprensó el cuerpo de Matsuri, estrujándolo hasta perder el aire. Podía sentir el cuerpo de Matsuri siendo mallugado por su arena, como su respiración se volvía cada más distante una de la otra y lo poco que llegaba a sus pulmones. Observó cómo los ojos de Matsuri empezaron a nublarse, ella trataba de vislumbrarlo entre la penumbra con un esfuerzo desmesurado como cuando Haruno Sakura se interpuso entre él y el chico Uchiha, tratando de permanecer en pie aun cuando todas sus fuerzas se habían drenado.

Lo recordaba tan vívido que asustaba.

Iba a matarla, era su único pensamiento en ese momento y ella temerariamente lo retó, recordaba que estaba completamente dispuesto a asesinarla pero algo pasó… el parecido con su tío tal vez o podría ser la mirada que tenía en sus ojos, decidida a detenerlo sin importarle su vida. No se detuvo pero no pudo acabar con ella como había hecho poco antes. La aprisionó entre el tronco del árbol y su arena, trató de aplastarla con la fuerza bruta… pero no pudo, algo se lo impedía, su cabeza dolía y su corazón picaba bajo su piel.

Ella fue la primera persona que había escapado de un inminente deceso por sus manos.

Soltó a Matsuri; la arena regresó a su compartimiento ¿Por qué ahora todo se resumía a ella?

Matsuri cayó al piso sin tener las fuerzas necesarias para sostener su mallugado cuerpo. Tosió en busca desenfrenada por oxígeno.

―Ahora vete

.

Sakura sabía que algún día usaría un vestido de novia, esponjoso, con encaje y blanco, soñó con aquel momento más de miles de veces, quizás cada vez que dormitaba antes de caer a los brazos de Morfeo; hasta había llegado el momento en que lo creyó posible y se había atrevido a ir más allá, fantaseo sobre las tardes en las que iría por Konoha, comprando ingredientes para la cena quizás, portando solemne el escudo en forma de abanico por pertenecer al Clan Uchiha.

Esto era muy diferente a sus planes.

Mientras Temari terminaba de arreglar su cabello, ella se miraba al espejo sin reconocerse. No había maquillaje en su rostro ni accesorios ostentosos, pero simplemente no podía ser ella quien se reflejaba.

Esto no era lo que había soñado.

El vestido blanco cubriendo su cuerpo caía delicadamente de su cintura, rozando el suelo, fluyendo como las nubles con el más mínimo movimiento. Llevó sus manos hasta su estómago, sintiendo la suave seda en su tacto. Se sentía fuera de sí, como si fuera solo una espectadora en el cuerpo de otra persona, no podía percibir algún tipo de sentimiento en su interior, ni siquiera la angustia, parecía estar inmersa en un sueño diurno y solo deseaba despertar pronto.

―He terminado ―anunció Temari parándose frente a ella y colocando una flor en su cabello, justo arriba de la oreja derecha, Sakura parpadeó un par de veces― Perfecta

Sí, se veía como una novia convencional, pero no se sentía como tal…ni lo era.

Miró de soslayo a Temari, su voz siendo opacada por los sonidos de su cabeza, llenando sus oídos de cuestionamientos y respuestas tan acertadas como autosugestionadas sobre su próximo paso.

Él sería un buen esposo; Con el tiempo confiaría en él; Se convertiría en su mejor amigo y compañero, pero estaba segura que nunca podría llegar a amarlo, no cuando en su corazón se había grabado con hierro y fuego el nombre de Uchiha Sasuke.

El nudo en su garganta se había empezado a formar al recordar su viejo amor. Tenía el estómago revuelto de tantos sentimientos que deseó vomitar.

Todas sus pesadumbres se disolvieron al percatarse de la inminente presencia de Tsunade en el umbral de la habitación. Sakura tuvo que llevar una mano a su boca de la sorpresa inesperada, si bien sabía que su maestra estaría entre los invitados, nunca cruzó por su cabeza que podría estar tan cerca como ahora de ella. El miedo que sintió se minimizó y quiso correr a sus brazos, a refugiarse de sus sentimientos y disculparse por sus pensamientos, pero no lo hizo.

Tsunade entró a la habitación y Temari salió, aludiendo que debía alistarse ella también, dejándolas solas para hablar.

―Hola Sakura ¿Cómo has estado? ―dijo acercándose con prudencia.

Sakura la encaró, pensando en decirle la verdad, que era más difícil de lo que había pensado, que se sentía tan sola que no importaba que Temari se esforzara para hacerla sentir bienvenida, simplemente no era suficiente. Se sentía atrapada en el País del Viento, sin salida, sin regreso. Extrañaba todo de Konoha… hasta el aire se sentía diferente, más fresco, liviano.

Toda su vida cambió, aún ahora, sigue girando y girando, siempre cambiando, siempre girando, sin saber cuándo se detendrá. Si bien, sabía que tenía un lugar donde vivir en Suna, no se sentía cómoda, todo era diferente. Era verdad que en varias ocasiones de su vida estuvo fuera de Konoha, pero se sentía distinto a como lo era ahora, porque sin importar que tan lejos o cuánto tiempo estuviera en alguna misión, sabía que tendría un lugar al que regresar: Las conocidas calles de Konoha.

Sakura pensó en suplicarle por última vez a Tsunade-sama que cambiara su lugar con alguien más. Esto no era lo que quería, pero ¿Cómo retractarse?

Inhaló profundamente el aire seco de Suna, dejando que sus inseguridades fluyeran a través de ella y se desvanecieran. Entonces encaró a la Hokage.

―Bien ―contestó forzando una sonrisa que supuso pareció lo suficientemente auténtica a su maestra, quien afirmó con su cabeza―. Hoy es el día que todos esperaban después de todo

Se pudo percatar que su maestra se tensó al escuchar su respuesta, el rostro de Tsunade continuaba dubitativo, inspeccionando cada detalle de sus reacciones, como si tratase de encontrar algo.

―Estoy bien, en verdad ―se atrevió a decir, confiando en que su voz no la traicionaría.

―Te creo

Ella sabía que no era cierto, que fuera lo que Tsunade estuviese pensando, no creía en sus palabras ya que ni siquiera se convenció a ella misma. Sakura giró con detenimiento sobre su eje, con suma delicadeza para que los detalles en su cabeza no cayeran al suelo. Miró a su reflejo en el espejo, no había nada fuera de lo normal como para que Tsunade sospechara que algo no andaba bien, era cierto que nunca estuvo de acuerdo con esa unión, pero ¿Qué estaba haciendo su maestra exactamente?

―¿Sakura?

Temari entró a la habitación sin aviso, disculpándose inmediatamente ante la intromisión.

―Temari ―profirio Tsunade sin apartar su mirada de Sakura y frunció el entrecejo― ¿Podrías darnos solo unos minutos?

La aludida asentó la cabeza casi imperceptiblemente. No cabía duda que algo extraño pasaba o estaba a punto de suceder. Su estómago se retorció cuando el rostro de Tsunade se tornó duro casi ominoso, su maestra masticó su labio inferior, acción que llamó su atención.

―Tsunade-sama ―llamó con la voz como un hilo y soltó un suspiro, nada estaba saliendo como se había planeado― ¿Sucede algo?

Ella la miró con esos ojos castaños penetrantes dejando caer su brazo al costado de su cuerpo. Tsunade inhaló profundo y sus facciones se suavizaron.

―No tienes que hacer esto ―barbotó finalmente―, fue una decisión apresurada y cuando Naruto regresó… dijo que estabas bien, que tratarías de confiar en el Kazekage, pero su mirada era tan desolante, impasible, llena de amargura y yo… me sentía igual

El silencio pareció eternizarse en la habitación, volando cada una de sus resoluciones libres, escapando, Sakura le había pedido que no la enviara, no tenía material para ser esposa de otra persona que no fuese Uchiha Sasuke, Tsunade lo sabía bien. Y aun así, la escogieron a ella, decidieron por ella y ahora… ¿Qué estaba tratando de decirle?

―Ha sido un error, tendría que haber luchado contra el consejo para descartarte por más que Suna te haya escogido, había otras candidatas y… No tienes que contraer matrimonio sino es tu deseo

La mente y cuerpo de Sakura pareció explotar. ¿No tenía que casarse? ¡¿Era enserio?! Sakura contuvo un chillido en su garganta, sus piernas temblaron y su corazón se contrajo. ¿Qué estaba pasando? Hacía unos segundos era inminente y ahora… ¿No tenía que hacerlo? Sus piernas fallaron completamente, cayendo sobre su retaguardia en el suelo sin importarle más el vestido ni los arreglos que Temari tan cuidadosamente había hecho.

―Hay un pequeño grupo de Anbus a las afueras, si vas ahora podrías estar en Konoha al amanecer

―¿Y la guerra? ―balbuceó.

―Estamos preparados

―¿Y el consejo?

―No tienes que preocuparte por nada. Pensé que podía verte marcharte, pero no pude, es demasiado duro, no quiero perder a nadie más…

Parecía tan irreal todo, es como si la Hokage hubiese leído su mente en el momento que entró a la habitación, era tan surreal que parecía una ilusión. Sakura abrió la boca, decida a aceptar la proposición pero su voz no salió y la cerró, intentó una vez más con el mismo resultado. Fue entonces que su mente formuló la pregunta que le aterrorizaba:

En verdad ¿Quieres irte? Por supuesto, desde el momento en que supo que sería la prometida del Kazekage. ¿Quieres regresar? ¡Claro que sí! Desde que puso un pie afuera de Konoha quiso regresar ¿Estás dispuesta a correr el riesgo de regresar? Sí… No… No lo sabía… Sí lo sabía.

Sakura inhaló con fuerza el aire que se había olvidado de respirar, frunció el entrecejo molesta consigo misma. Abrió sus ojos enfrentando a los cuestionantes de Tsunade.

―¿Y con la guerra no se perderían más vidas inocentes? ―empezó con voz queda, casi en un hilo― ¿Con la guerra no habría más muerte y tristeza? ¿Tsunade-sama? ¡¿En qué está pensando?! ―se puso de pie en un salto, llena de furia.

―Eres la única familia que me queda Sakura, no puedo perderte a ti también

―¡No! Tsunade-sama… ―entonces todo pareció esclarecerse ante sus ojos.

Había estado tan ensimismada con la propuesta de ser libre que ni siquiera había prestado atención a los detalles. Su maestra nunca, jamás estaría de acuerdo con ceder ante la guerra solo para salvarla de un matrimonio arreglado, era tan estúpido como indignante el solo pensarlo y había sido una tonta ¿Cómo podría alguien como ella tener el privilegio de contraer matrimonio con el Kazekage? ¡Para salvar ambas naciones! No lo merecía, ni siquiera el sobrenombre "La prometida de la Arena".

Sakura rio entre dientes. De ahora en adelante no dudaría ni por un segundo que su destino era no otro que este y sí, era mucho más grande y pesado de lo que pudo imaginar pero lo aceptaría.

―¿Quién eres?

―¿Qué clase de pregunta es esa?

―He dicho ¿Quién eres? ―el ceño de Sakura se profundizo dando un paso adelante.

El perfil de Tsunade se oscureció, sus facciones se volvieron más duras y entonces sonrió, una sonrisa que le erizó la piel. "Tsunade" aplaudió sonora y lentamente.

―Por un momento pensé aceptarías sin dudarlo, tenías esa mirada en tu rostro

―Dime quien eres ―demandó, las manos a sus costados se convirtieron en puños.

―¿Por qué crees que te diría? ―rió, caminó por la habitación hasta llegar a una silla cercana y sentarse―. La propuesta que te hice está en pie, hay un par de Anbus a las afueras de Suna esperando para regresar a la valiosa ex prometida a su hogar en Konoha

―¿Sí? ―Sakura alzó una ceja en señal de desdén―, Porque estoy bastante segura que este es ahora mi hogar

Percibió la furia de "Tsunade" en su mirada y un rápido movimiento de su muñeca, como si hubiese arrojado algo en su dirección, inmediatamente sintió una ráfaga de viento proveniente de la puerta, observó en su dirección a Temari en el umbral, con el abanico extendido y lista para volver a interactuar nuevamente.

―¡Sakura! ―llamó presurosa.

Ella regreso la mirada a su agresora, la fachada se había transformado en una joven de cabello castaño que corría a toda velocidad hacia ella con kunai en mano.

Sakura transfirió chakra a sus pies en un segundo, se maldijo por el desastre que iba a hacer y pisó la madera del suelo, quebrándola en un instante, haciendo que con el impulso la parte más alejada subiera, formando un escudo que perforó el kunai de la chica.

―Lista ―la comisura de su labio de curvó en una sonrisa macabra y saltó hacia atrás― ¿O no?

La chica haló con fuerza lo que parecía ser un hilo de su mano que conectaba con el dardo que fue desviado antes por el abanico de Temari y lo dirigió hacia donde se encontraba Sakura, veloz y preciso, sin escapatoria.

Sakura inmediatamente mandó chakra a su mano donde el brillo verde fue materializándose hasta tomar la forma de su mano y tomó el dardo. La chica quedó estupefacta ante la acción imprevisible. Sakura haló el dardo con la fuerza necesaria para que el cuerpo de ella fuese jalado con el impulso, cuando estuvo cerca con la mano libre propicio un certero golpe en el estómago, chocando el cuerpo de la mujer contra la pared.

―Matsuri… ―susurró Temari al apreciar mejor las facciones de la atacante.

―¿Qué ha pasado aquí? Se escuchó un estruendo

El silencio reinó por unos segundos, no se necesitaban decir palabras para entender lo que había ocurrido. Temari observaba el cuerpo de Matsuri quien se encontraba sumida en la inconsciencia con desaprobación, indignación y tal vez pesadumbre. Conocía quien era Matsuri, se había topado con ella un par de veces y sabía lo que significaba para el Kazekage esa persona o al menos creía saberlo.

Vio a Kankuro envolver el cuerpo de Matsuri en hilos de chakra y salir de la habitación.

No sabía exactamente que sentía o si debería sentir algo en especial, todo se volvió tan confuso que ni siquiera se dio cuenta cuando tomó asiento en la cama.

¿No se suponía que Matsuri era la aprendiz del Kazekage quizás hasta amiga? Podía entender que ella era una forastera pero ¿A tal grado de atacarla para impedir un matrimonio beneficioso para ambas naciones?

―¿Gaara? ―escuchó la voz de Matsuri, pero estaba tan desorientada que no le importó ni siquiera cuando sintió el colchón hundirse a su costado.

―Entiendo que soy una intrusa ―empezó sin mirar ni dirigirse a nadie en particular―, pero no pensé que desagradara tanto mi sola presencia

―No tienes que culparte, Matsuri ha estado teniendo comportamientos inapropiados últimamente que no me sorprende que te haya atacado por segunda vez

―¿Segunda vez? ¡Ah! Entiendo… Debí haberlo imaginado ―sonrió con amargura, nunca se había sentido más desplazada en su vida, después de una pausa recordó a su atacante― ¿Qué pasará con ella?

―Se le castigará como dicta la ley ―contestó directo sin tratar de suavizar su respuesta o la realidad.

―¿No hay forma de evitarlo? ―porfirió en un susurro casi imperceptible, comprendiendo la situación en una iluminación momentánea, observando al pelirrojo casi en súplica, todo lo ocurrido después de todo era por su causa.

Él negó con la cabeza.

―La razón por la que he venido no es para discutir la situación de Matsuri ―Sakura pudo ver claramente la mueca y arruga en su entrecejo al decir el nombre de la chica―, es para comunicarte que, debido a los acontecimientos, la ceremonia se va a posponer para mañana a primera hora

Sakura inspeccionó las facciones duras de Gaara por primera vez, a él parecía no importarle su mirada pues en lugar de incorporarse como habría hecho algunas veces antes, había permanecido en el mismo lugar sin moverse y observó al hombre que se convertiría en su marido. Observó sin discreción la marca de su frente "amor" y algo en su interior se retorció sin saber su significado.

Desconociendo sus acciones, Sakura posó su mano sobre la de Gaara, en un acto lleno de afecto, después de todo el más perjudicado por la situación era sin duda alguna el mismo Kazekage.

El sentir la piel de Sakura sobre la de él lo tomó de imprevisto, casi pudo sentir cómo su cuerpo se tensaba bajo su terso tacto y la miró con vergüenza interior.

―No ―dijo Sakura negando con la cabeza―. Deseo ser tu esposa de inmediato, así, que si es posible, quisiera que la ceremonia se lleve a cabo esta noche

Él supuso que nunca en su vida sentiría tanta ternura o calidez en una sola acción y aún en contra de toda predicción y extraño que pareciera aún para él, en ese momento, su corazón se regocijó al sentirse completo.

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Continuará...


Hola a todos!

Estoy de nuevo aquí con el siguiente capítulo que espero les guste. Una vez más disculpen la tardanza, pero de a poco me voy regularizando hahaha en fin, vamos a responder reviews, etc.

Erika.- ¡Hola! Si es un fic GaaSaku, y no es por ser mala ni nada, pero estas cosas toman su tiempo, sobre todo si se trata de dos personas que se conocen muy poco y sobre todo cuando una de ellas esta enamorada (Sakura) de alguien más, no desesperes que poco a poco se va a ir desarrollando. Saludos!

tintaypapel.- ¡Hola! Una disculpa por la espera, se lo que se siente cuando tienes que esperar tanto para la conti de algún fic, pero tampoco voy a subir cualquier cosa haha, me da mucha alegría que les guste el capi, espero que este les guste igual. Saludos para ti y Romi.

Yoko Ono.- ¡Hola! Aww, no sabes cuanto me alegra saber que este fic te hace sentir cosas, yo seguiré escribiendo hasta el final, no pienso dejarlo así me tome algo de tiempo, yo te amaré si sigues leyendome hasta el final, entiendo que necesites leer más, a mi me gustaría tenerlo ya todo terminado pero toma tiempo u_u y a veces mi cabeza no da más ja ¿Complicada? ¿En que sentido? Yo ahora estoy viviendo en Uruguay, es un gran cambio para mi y mis emociones han estado en una montaña rusa ultimamente jaja, pero si vas a México eres bienvenida yo quisiera ir a Alemania :( Gracias, necesito monton de inspiración, así que agradezco mucho tus pensamientos :D

Muchos saludos!

Sabaku no Cami.- ¡Hola! Que bueno que te gusta el fic, espero que te guste igual este nuevo capítulo . perdón por la tardanza! Saludos!

dalia.- ¡Hola! Y yo feliz que sigas leyendo, muchos saludos!

Y muchas, muchas gracias a sus reviews a ...Grey-Gaara, kazuyaryo, Erika, Sonohrina, Bombom Kou, Belle Star 1, tintaypapel, 4Sakura, Yoko Ono, Sabaku no Cami, dalia... agradezco todo el cariño que me mandan en sus comentarios, algunos como saben los respondo por PM y los demás aquí mismo, si me hizo falta alguien háganmelo saber que con mucho gusto yo respondo.

También quiero agradecer a quienes ponen como su favorito a esta historia, la siguen, etc., y a los que leen el fic en anónimo. Muchas gracias a todos quienes se toman el tiempo de leer este fic, son mi motor para seguir escribiendo.

Muchos besos, abrazos y apapachos para todos ustedes.

Nos leemos en la próxima.

Adiosin!