Disclamer: com Tsuna no es gay, puedo decir que no soy la gran persona que creo esto, es de Amano Akira.
Alertas:
-Lynette con una historia nueva ewe
Aclaraciones:
-hablan los personajes-
-"piensan los personajes"-
Recuerdos
Beta: 19'Mika-chan'91
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Hibari Kyoya gruño suavemente mientras se sobaba el cuello con la mano derecha y abría el portón de su casa con la mano izquierda. El silencio lo recibió, así que dejo su maletín en una mesita pequeña y camino hacia el salón luego de sacarse el abrigo y los zapatos.
Allí se encontró a una alta figura de cabellos negros subiendo por las escaleras, Hibari hizo un gesto y el adolescente quedo inmóvil.
-¿Papá? –El tono del muchacho era respetuoso pero aun así incrédulo -¿no que estabas en Italia?
-¿Esa es forma de recibir a tu padre? –gruño Hibari, sintiéndose ligeramente irritado por el comportamiento de su hijo, el muchacho pareció avergonzado y se aparto de las escaleras para darle un breve abrazo a su progenitor, una costumbre adoptada desde su infancia.
-Bienvenido otou-san –murmuro con una pequeña sonrisa y el Hibari mayor se permitió darle una palmada en el hombro antes de subir las escaleras.
Llego a su habitación donde todo estaba pulcramente ordenado y fue directamente a darse un baño. Luego de la refrescante ducha, se vistió con unos pantalones de gimnasia negros y una camiseta blanca antes de salir de la habitación, con toalla en mano.
Paso unas tres puertas antes de llegar a la que estaba al final del pasillo, allí estaba su hijo bailando hip-hop.
-Santino ¿has visto a tu papá? –pregunto sin alzar la voz, el muchacho pareció pensar profundamente unos minutos antes de asentir y abrir la boca.
-Está en su estudio, con Hikaru y Hikari –Kyoya asintió y cerró la puerta. El muchacho suspiro aliviado y saco el paquete que había escondido bajo su colcha y también agarro su Walkie-talkie-Alerta Alondra, Otou-san esta en casa –susurro apresuradamente mientras veía por la ventana como su estoico padre cruzaba por el jardín en dirección a su gimnasio.
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Hibari Kyoya abrió la puerta del gimnasio solo para ser golpeado por algo suave y calentito que le llegaba a las rodillas.
-Papi –gorjeo una pequeña niña de ojos azules y lacio cabello castaño, su rostro sonriente y sonrosado conmovió al duro carnívoro que se agacho para acunarla en sus brazos.
-Alouette –menciono con la dulzura salpicando su rostro normalmente gruñón. La niña soltó una risita y el hombre avanzo hacia el interior, la niña lucho por bajarse y se perdió en a multitud de adolescentes que se movían como uno solo bajo la dirección de una persona, de largo cabello castaño y ojos caramelo, con una sonrisa brillante y un cuerpo maravilloso, enfundado en unos tacones.
Hibari emitió una media sonrisa cuando su esposo le guiño un ojo y un movimiento de caderas. Tsunayoshi ladro una orden y todos los adolescentes se dejaron caer exhaustos mientras que el castaño hombre avanzaba con paso de femme fatale hacia su querido esposo.
-Bienvenido carnívoro –susurro contra sus labios antes de besarlo lenta y apasionadamente.
-Estoy en casa –respondió con la frente apoyada contra su esposo, los brazos del de cabellos de cuervo rodeando la cintura de Tsunayoshi con posesividad.
En ese momento las luces se apagaron y una única luz se encendió en la tarima, allí se encontraban cuatro figuras, bueno, tres si contabas que Alouette estaba en brazos de Santino.
Dos pequeños gemelos de aproximadamente diez años sostenían un micrófono entre los dos, la niña de cortos cabellos castaños y ojos heterocromaticos hablo primero.
-Papá, papi, hoy queríamos hacer una sorpresa –exclamo Hikari con una sonrisa brillante antes de cederle el micrófono a su hermano, que se veía exactamente igual, pero con el cabello hasta los hombros.
-Feliz quince aniversario de bodas–chillo el niño mientras Santino bajaba a Alouette y se acercaba con un paquete.
-gracias por ser nuestros padres, gracias por amarnos, gracias por amarse-susurro el mayor de los hermanos Hibari y la pareja se abrazo mientras aceptaban el regalo.
Era un álbum lleno de fotos, en algunas se veían a Tsuna embarazado y a Hibari acechándolo, a otros a Kyoya con un bebe Santino en brazos, a Tsunayoshi durmiendo, a Hikari junto con Hikaru, a los seis apretujados en una cama, y eran tantas fotos que Tsuna no pudo evitar soltar un sollozo antes de lanzarse contra el cuello de su esposo.
-Gracias –lloriqueo enterrando su rostro en el cuello del otro hombre- gracias por amarme, gracias por creerme, gracias por volver –susurro.
-Gracias a ti, por aceptarme de nuevo –sonrió Hibari Kyoya mientras recordaba como quince años atrás había corrido como loco para impedir que Tsuna viajara a Italia con Reborn, luego de recordarlo todo, de cómo se habían conocido, de lo que habían compartido en realidad y luego de admitir que estaba malditamente enamorado de ese omnivoro.
-los tíos vendrán más tarde, y Tío Fon dijo que tratara que el Tío Reborn no mate a nadie –dijo Santino con ambos brazos rodeando los hombros de sus hermanos menores, los jóvenes alumnos de Tsuna ya se habían retirado hace bastante tiempo.
-Aun no puedo creer que Reborn este embarazado –murmuro Tsuna despegándose de su marido pero sin separarse del todo.
-y de mi tío…-Kyoya se estremeció unos segundos antes de mirar su familia, tenía cuatro maravillosos hijos y un esposo que a pesar de los años seguía tan descarado como siempre.
Sonrió mientras enviaba un silencioso agradecimiento al Arcobaleno, que le había obligado a abrir los ojos y luchar por Tsunayoshi.
-¿Kyoya? Santino dice que hay pastel en casa, apresúrate –insistió su esposo mientras que sus hijos se adelantaban lanzándose pullas entre ellos y hablando del nuevo novio de Santino.
-sí, vamos a casa-accedió antes de rodearlo firmemente por la cintura y caminar hacia su hogar.
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Les presento al final feliz de Hibarin!
Esta vez sí es todo, gracias a todos ustedes chiquitines!
Lynne los ama!
Nos leemos!
Lynne
Fuera
PAZ!
