Drabble nº9. Edward Cullen, Renesmee Cullen, Bella Cullen.


Cotidianeidad:

Ríe sin preocupaciones como hace mucho tiempo no lo hacía.

Compartir con su hija esos momentos hacen que todas las vidas que vivió, hoy, al fin, valgan la pena.

-¡Ven aquí!- le dice con tono juguetón, mientras Renesmee intenta caminar rápidamente por debajo de la mesa del comedor, con su chupete en mano y piecitos presurosos.

-¿Has visto dónde dejé mi teléfono, cielo?- la voz de Bella le llega amortiguada por la puerta del dormitorio. Nunca recuerda donde deja sus cosas y eso de ella, le encanta, lo enamora más. Cuando está a punto de abrir la boca para contestar, que posiblemente, esté entre las cosas de la niña, un ruido similar al de muchas cajas chocando con el suelo, lo interrumpe.

-¡Ya lo encontré!- grita Swan con un dejo de irritación.

Sonríe y toma a Rene entre sus brazos. Esos momentos de la vida que le recuerda que no está solo, que tiene todo lo que alguna vez deseó, lo hacen saber a ciencia cierta que podrá lidiar con las cosas cotidianas de la vida con humor y esperanza de tener más de un motivo para vivir para siempre

-¿Sabes?- le susurra a la bebé- La torpeza de tu mami, es lo único que no cambió cuando se transformó.