Capítulo IX – Un nuevo miembro en la orden
- Remus, tú sí que sabes elegir el momento justo para molestar, ¿Verdad? – Preguntó Sirius mientras los dos amigos bajaban las escaleras, dejando a Anabell en la habitación.
- No te arrepentirás. Definitivamente hoy es tu día, Canuto… Hey…¿Qué es eso? – Un grito ensordecedor que provenía de abajo hizo que se detuvieran.
- …¡¡TÚ FUISTE EL CULPABLE DE LA CAÍDA DE NUESTRO SEÑOR!! ¡¡TÚ Y TUS PADRES: EL ARROGANTE Y LA SANGRE SUCIA!!
- Oh, no… - Murmuró Sirius
- Veo que ya entendiste… ¡Padfoot! ¿Qué te pasa? – Gritó Remus mientras Sirius salía corriendo escaleras abajo.
- A mi podrá decirme lo que quiera… ¡pero no permitiré que hable de James y Lily… ni que maltrate a Harry! – Contestó éste.
- Se… señora, ¿Quién es usted?
- ¡¡NO ME HAB…
- ¡SILENCIO! – Bramó Sirius llegando con la respiración entre cortada – Si quieres que éste cuadro perdure aquí, ¡No vuelvas a hablar de Lily y James!
Harry se dio vuelta rápidamente.
- ¡Sirius! – Gritó, mientras corría a darle un fuerte abrazo a su padrino
- Cuanto me alegra verte, muchacho… - Contestó éste aún mirando el cuadro de reojo. La cara de la anciana irradiaba odio.
- Valió la pena mi interrupción… ¿Verdad, Canuto? – Preguntó Remus mientras bajaba el último tramo de escaleras
- No estarías tan seguro si supieras en qué parte de la conversación estábamos – Al decir ésto, Sirius le guiñó un ojo y luego se volvió hacia Harry:
- ¿Qué tal…
- ¿Cuál conversación? – Lo interrumpió Harry
- ¿Qué? Nada… nada importante…¿Cómo…
- ¿Con quién hablabas? – Había un pícaro gesto en el rostro de Harry.
- Tu padrino te está preguntando sobre ti porque hace meses que no te ve ¿y tú no le contestas?
- Está bien… eh… ¿el viaje? Excelente. Sólo que se acordaron de mí demasiado tarde…
- Harry… - Dijo Remus – Te explicamos que no pudimos hacerlo antes… Albus no lo hubiera permitido…
- Creí que al menos Sirius…
- ¡Sabía que dirías eso! Te lo dije Remus…
- Sirius no dejó pasar un solo día sin decirnos que quería ir a buscarte
- Pero Dumbledore piensa que es demasiado arriesgado para mí, aun siendo un animago.
- Entonces, ¿Cómo es que decidieron venir ahora? Todavía faltan semanas para el comienzo de clases… - Preguntó Harry
- ¿Todavía no sabes lo terco que puede llegar a ser tu padrino, Harry?
- ¡Bueno, bueno, bueno! Con amigos como éstos... – Rió Sirius – Vamos, te mostraremos la habitación, donde dormirás con Ron.
- ¿Ron? – Preguntó Harry – ¿Él está… aquí?
- Todos están aquí – Respondió Remus – Los Weasley, Hermione, algunos de tus profesores en Hogwarts…
- No puedo creerlo… ¿yo siendo torturado por mis tíos, y todos aquí?
- No nos hemos estado divirtiendo Harry, te lo aseguro – Dijo Sirius, seriamente. De pronto miró hacia las escaleras y pareció recordar algo – Moony - Dijo dirigiéndose a Remus - ¿Podrías llevar a Harry a su habitación? Acabo de dejar un asunto muy importante pendiente – Explicó mirando a Harry - ¿No te molestas?
- Eh… no, claro que no – Respondió éste.
Subieron los tres. Sirius los dejó para irse por el oscuro pasillo en el segundo tramo de escaleras, mientras Harry y Remus continuaban su camino hacia arriba.
Entró a la habitación. Anabell estaba sentada sobre su cama, con la cara cubierta con sus manos.
- Ani, eh… Anabell, ¿Qué sucede?
Anabell se descubrió la cara. Sus ojos tenían un brillo especial.
- Has estado… ¿Llorando?
- Lo vi… - Dijo Ana – Harry… es idéntico a James
- ¿Bajaste?
- No me iba a quedar aquí. Era algo importante por la forma en que Remus nos interrumpió.
- Eh… bueno. Sí, es igual a James, en todos los aspectos.
- ¿Porqué está aquí? – preguntó Anabell - ¿No vivía con la hermana de Lily?
- Ese lugar ya no es seguro para él. Además… es mi ahijado, tiene derecho a vivir conmigo.
- Querrás decir nuestro ahijado.
- No fui yo quien escapó a su responsabilidad de padrino. Si yo no estuve, fue porque…
- Ya se porqué no estuviste. ¿Vas a seguir reprochando el hecho de que me haya ido? No fui yo la única que te creyó culpable.
- Tienes razón. Todos lo creyeron. Dumbledore, el ministerio, pero ninguno me conocía como me conocías tú.
- Remus también te creyó culpable
- ¡Remus no vivía conmigo! – Gritó Sirius – Cuando supe que uno de nuestros más cercanos nos estaba engañando, fuiste en la única que no desconfié, Anabell.
Ahora del rostro de Ana caían espesas lágrimas.
- Lily y James muertos, y el saber que tú eras el guardián del secreto… ¡Estaba completamente sola! ¿¡Qué querías que pensara!? No me va a alcanzar la vida para perdonarme a mi misma. ¿Tú tampoco lo harás?
Sirius se acercó a Ana y hundió su llanto en un abrazo – No tengo nada que perdonarte – Le dijo – Sé lo que se siente estar completamente sólo.
Por un momento, los dos se miraron, luego, Sirius se acercó dándole un tierno beso en sus labios. Lo que ninguno imaginaba, era que ése sería el comienzo de una nueva relación.
