Disclaimer: No me pertenecen ni los personajes, ni los lugares, ni ciertas partes de la trama. El saldo de mi cuenta bancaria sigue siendo igual de miserable después de publicar y no creo que mi imagen se revalorice con esto.
TILL DEATH DO US PART
Previously, en Till Death Do Us Part: Lily se despertó en la enfermería con una pierna mutante y un montón de caramelos de admiradores. Ella no cree que hiciese nada demasiado heroico, y así se lo dice a Dumbledore, y le da las gracias a James por salvarla. Por fin, Lily consigue que James la escuche y le habla de Snape. Sirius se peleó con su hermano, y acabó en la enfermería con Lily, con la que se sinceró un poco. Al recibir el alta de la enfermera Pomfrey, Lily se encuentra con Snape y James a la vez, rememorando inevitablemente el casi-duelo que ella misma interrumpió.
9. Penúltima despedida
Soundtrack: La chica de ayer- Nacha Pop
Cuando el profesor Flitwick había preguntado por Lily hacía unos minutos, a James le había faltado tiempo para auto-designarse responsable de ir a buscarla y salir zumbando como una bludger fuera de control hacia la enfermería.
James estaba más seguro que nunca de que Lily y él tenían algo. Algo complicado, confuso y a veces desesperante, pero también profundo. Vivían una tensión creciente entre los dos, algo que les arrojaba al uno sobre el otro y que se esforzaban por contener. Y James se esforzaba mucho; era casi insoportable no tocarla, no abrazarla cuando estaban cerca. Y abrazarla era hasta donde se atrevía a pensar, porque imaginar más allá era algo que sólo se podía permitir en la soledad de su habitación.
Estaba contento. No, estaba feliz. Si lo pensaba demasiado, no cabía en su propio cuerpo y tenía que gritar o pegarse a sí mismo para intentar calmarse. Daban igual las últimas semanas dando vueltas en la cama, esforzándose para reírse hasta dejar de pensar e intentando no mirar la curva del cuello de Lily. Ahora todo estaba bien, o empezaba a estarlo. Ella se preocupaba por él de verdad, y se lo había dicho. Le daba igual que Remus le dijese que se relajase y no se precipitase, y que Sirius le acusase de ser un calzonazos comemierda, su nube de felicidad estaba blindada contra capullos.
Pero no contra Snape. El puto Snivellus conseguía joder todos sus esquemas a medio hacer sobre su futuro color de rosa.
En ese momento, no sabía que hacer. Lily le miraba con sus ojazos verdes muy abiertos y la boca apretada, como si la hubiesen pillado haciendo algo desagradable. A su lado el subnormal de Snape, que ya estaba a punto de sacar la varita, parecía más atormentado de lo que era habitual en él.
La sangre le hervía en la yema de los dedos al verle tan cerca de ella, después de lo que había pasado en Hogsmeade, después de que los hijos de puta de sus amigos intentasen matarla. Él no la había tenido que ver pálida, tirada en medio del callejón lleno de escombros, intentando defenderse con más fuerza de la que tenía; si la hubiese visto no tendría los cojones de hablar con ella.
¡Y ella no debería permitir que él se le acercase, joder! ¡Nunca más después de lo que había pasado! Había entendido todo lo que Snape había significado para ella y, aunque no le hacía nada de gracia, podía comprender que no quisiese que le pasase nada al mierda de Snivellus… ¡¿Pero hablar con ese mal nacido?
- James ¿Me puedes ayudar a subir las escaleras?
La voz dulce de Lily y su pregunta sonaron como un latigazo en medio del silencio tenso. No pertenecían a esa escena, no era lo que tenía que decir. La miró con las cejas enarcadas, intentando descifrar lo que podía estar pensando. El silencio volvió a asfixiarles.
- Lily…- empezó a decir Snape, ella le cortó con una mirada afilada y luego volvió la vista hacia él.
- Bueno qué, James ¿Bajas a ayudarme o te quedas ahí plantado?- preguntó con una voz enérgica, casi enfadada.
James bajó las escaleras sin apartar los ojos de Snape, que tenía cara de haberse tragado algo grande y desagradable. Lily le dio sus muletas con un gesto brusco y le cogió del brazo de un tirón, sin mirarle. De reojo vio que tenía el ceño fruncido y estaba haciendo esfuerzos por mantenerse entera.
- Camina- le ordenó ella en voz baja- y déjalo estar.
Subieron las escaleras, lentamente. Lily no se giró ni siquiera cuando se oyeron los pasos precipitados de Snape alejándose. Y él sólo se atrevió a mirarla de reojo.
- Podrías ser un poco más amable- murmuró cuando ya habían llegado al segundo piso, tras los dos tramos de escaleras sumidos de nuevo en un silencio extraño.
Ella le quitó las muletas y se separó de él.
- Y tú podrías no haberte puesto en modo batalla campal. No era necesario.
James suspiró mientras empezaban a caminar hacia el aula de Encantamientos. Aún estaba furioso, sin poder dejar de pensar en Snape y en cómo la estaba mirando. En cómo la miraba cuando creía que nadie le veía.
Pero él sí le veía.
- ¿Sabes que está enamorado de ti, verdad?- dijo sin poder evitarlo, demasiado encendido aún como para controlarse.
Lily se paró en seco y le miró con dureza.
- ¿De verdad quieres hablar de eso? ¿Tanto te importa?
- ¿Te importa a ti?- preguntó él intentando no sonar como un celoso patológico y controlador. Por la cara que puso ella, no lo consiguió.
- Hombre, no es lo que me hace más ilusión del mundo, James. Me importan los sentimientos de la gente.
James asintió y bajó la mirada, intentando no mostrar lo irritado que se sentía. Lily había sido muy sincera: Snape no era ya su amigo, pero de algún modo aún le quería. En frío, y cuando no le tenía delante era algo que era capaz de tolerar, casi, al menos. Pero cuando le veía cerca de Lily, cuando se daba cuenta de cuánto la codiciaba, la ira crecía desde su estómago, le subía hasta el cerebro, y allí explotaba.
- Supéralo, tienes tres minutos hasta que lleguemos a clase. Cinco a mi paso de tortuga reumática- dijo Lily de forma neutra, adivinando sus pensamientos.
Él gruño con reticencia y la chica no pudo esconder una sonrisa. Eso era buena señal, no parecía que Lily fuera a entrar en modo "tienes la culpa de todo". Sintió que empezaba a calmarse, como si ella fuese un bálsamo para su temperamento.
- Por cierto, gracias por hacerme caso ahí abajo y no haber hecho lo que sueles hacer.
- ¿Qué es…?- preguntó James frunciendo el ceño, adivinando que no le iba a gustar lo que iba a venir.
- Matarte a palos.
-¡Joder! ¿No te parece que exageras un poquito?
Lily le miró con incredulidad, pero la comisura de su labio parecía indicar el inicio de una sonrisa condescendiente. Después de eso, James notó como acababa de desvanecerse su ira.
- Eres muy mandona. Y la verdad es que no me gusta que me manden- le murmuró él cerca del oído, con lo que esperaba que fuese una voz sensual.
Lily se estremeció y le miró ofendida, sin dejar de caminar.
- Eres un creído.
- ¿Quieres que te lleve en brazos?- preguntó él con falsa inocencia e ignorando su enfado - Así llegaremos antes. Luego me puedes dar un besito, si quieres.
- Vale, pero antes déjame que me beba mi dosis de moco de trol de hoy- contestó ella riéndose, lo cual era la segunda buena señal de la mañana e hizo que James recuperase su buen humor definitivamente.
Llegaron a clase, riéndose y James estuvo a punto de pedirle que no entrasen y adelantasen un poco el inicio de las vacaciones, que se escapasen para seguir robándole una a una esas casi sonrisas que eran sólo para él. Pero ella, casi leyéndole el pensamiento, se puso un dedo en los labios para que guardase silencio.
- Vamos a entrar a clase, señor Potter. Soy una buena chica.
Mientras se dirigía hacia el pupitre que compartía con Sirius tuvo que morderse el puño para evitar soltar el grito que tenía en el pecho; esa maldita caída de ojos estaba bastante lejos de venir de una buena chica.
- ¿Ya has vuelto a sincronizar tu menstruación con la de Evans?- murmuró Sirius cuando se sentó a su lado.
James le miró irritado y frunció el ceño.
- Vete a la mierda.
Sirius no tenía muy claro si esa orden iba dirigida hacia él o hacia el mundo en general.
-o0o-o0o-o0o-o0o-o0o-
A Lily le estaba costando un poco acostumbrarse a ser la novedad de la escuela; se sentía incómoda cuando los alumnos cuchicheaban al verla pasar y la miraban como si hubiese algo que admirar en ella, o cuando la gente la felicitaba. Realmente no creía merecerse esa atención y era muy estresante pensar que la gente veía en ella cosas que en realidad no tenía.
Todo era un poco más fácil si estaba con sus amigas; Violet no dejaba de insistir en que estaba loca y que debería buscar ayuda para curar sus instintos suicidas. Creía que su amiga era muy exagerada, pero era reconfortante tener a alguien cerca que no pensaba que fuese extraordinaria, si no todo lo contrario. Sirius también había demostrado ser una gran ayuda en ese sentido; no había nada mejor para dejar la autoestima de cualquiera por los suelos que un par de minutos hablando con Sirius. Sobre todo si tenía un mal día.
Sin embargo, no podía negar que sí había habido un momento en el que se había sentido orgullosa de sí misma; cuando Hestia Jones le había dado las gracias.
Era el primer día de las vacaciones de Semana Santa, y estaban desayunando. Hestia se había acercado hasta ella, un poco tímida, con una caja de bombones.
- Buenos días Lily. Esto es para ti- dijo dándole los dulces, un poco sonrojada- Muchas gracias por lo de Hogsmeade, también es de parte de Mylor.
Lily sonrió nerviosa, y un poco avergonzada porque mucha gente del comedor las estaba mirando.
- No era necesario, en serio ¿Está bien tu amigo?
- Está en casa. Su madre quería pasar unos días con él después de…- Hestia tragó saliva y meneó la cabeza- después de todo.
Ella sonrió para intentar reconfortarla. Entendía lo difícil que era recordar algo tan horrible.
- Fuiste muy valiente.
- Tú si que fuiste muy valiente- replicó la chica devolviéndole la sonrisa- No sé que hubiera pasado si no hubieras llegado.
- Supongo que es mejor no pensarlo… y yo tampoco me las arreglé demasiado bien, no creas. Tuve suerte- dijo mirando de reojo a James, que estaba enfrente de ella y escuchándolas atentamente, con una tostada a medio camino de la boca. Sonrió de forma inocente cuando ella le miró con reproche por estar siendo un cotilla.
- De todas formas, gracias- dijo Hestia- Y también a ti, Potter.
James hizo un gesto con la cabeza para quitarse importancia.
- En el próximo partido de Quidditch no nos marques ningún gol, y me sentiré recompensado.
Hestia se echó a reír y se despidió de ellos antes de volver a su mesa bajo las miradas curiosas de algunos de los alumnos.
- Joder Evans, eres algo así como súper guay ¿no?
- Ya decía yo que el tonto de Black tardaba en decir algo- murmuró Mary, al lado de Lily, sin levantar la vista de sus cereales.
Ella miró a Sirius con desdén fingido y luego volvió a su conversación con Sarah. Sin embargo pudo oír como Sirius soltaba una carcajada y Remus le decía que lo mejor que podía hacer por el bien de la humanidad era morderse la lengua y tragársela.
Tal y como había pronosticado Remus, las vacaciones no fueron tan maravillosas como soñaban James y Sirius. Tenían muchísimos deberes y mucho por practicar; los exámenes finales empezaban en poco más de un mes. Lily no se tuvo que preocupar mucho por tener que moverse con las muletas, ya que se pasaba el día sentada en la biblioteca o en la Sala Común, asfixiada entre todos sus deberes y los libros, observando con rencor el sol brillante que se reía de ella desde la ventana.
Aunque en realidad no estaba tan disgustada como hacía ver; James había vuelto a unirse a ellos para estudiar y eso le producía una alegría tonta y vergonzosa que se esforzaba mucho por disimular. El único inconveniente de la vuelta de James, quizás, era que se había traído con él a Peter y a un malhumorado e irritable Sirius, que ponía de los nervios a todos con sus constantes quejas, comentarios desafortunados y demostraciones de pedantería. Lily sospechaba que Marlenne y Mary estaban trazando un plan para envenenarle, y ella no pensaba oponerse.
Ninguno fue consciente de haber estado realmente de vacaciones para cuando las clases empezaron de nuevo. Lo único bueno que le trajo la vuelta a las clases fue que la enfermera Pomfrey le permitió dejar de usar las muletas. Su pierna estaba prácticamente recuperada; sólo tenía una cicatriz pequeña en el muslo, huella que le recordaría para siempre el maleficio que recibió.
- Y yo no te he podido llevar en brazos ni un día- se quejó James mientras practicaban hechizos defensivos en un aula vacía para los exámenes, después de que Lily apareciese sin las muletas por primera vez- Es lo menos que me merecía, quiero decir, después de salvarte la vida y eso.
Lily, que estaba practicando con Mary le lanzó un hechizo que él desvió con facilidad.
- Presumido- dijo un poco molesta porque hubiese dicho algo así delante de todos sus amigos, consiguiendo ponerla nerviosa.
- Es patético- secundó Mary negando con la cabeza, mientras bloqueaba otro hechizo de Lily- ¿Por qué no te pones a hacer el baile del cortejo del hipógrifo, o algo así, Potter? No puede ser peor que todo tu despliegue de frases baratas.
- No suelo estar de acuerdo con el duende sabihondo miope maléfico, pero tiene razón- dijo Sirius antes de que James pudiese replicar a su compañera.
- No sabe ni inventarse buenos motes- comentó Marlenne en un susurro pero con toda la intención de ser escuchada. Estaba con Remus y Peter repasando algo en un libro, y, por supuesto, aún no se había reconciliado con Sirius.
- ¿Quieres que te diga cuál tengo pensado para ti?- la amenazó Sirius con una sonrisa prepotente. En ese momento un libro le pegó en la cabeza- ¿Quién cojones ha sido?- preguntó enfadado.
- Difícil de decir con la cantidad de amigos que tienes- respondió Remus con un suspiro paciente.
Todos se echaron a reír, incluso Sirius, aunque no sin antes mandarles a todos a la mierda un par de veces con expresiones muy coloridas. Pese a su halo constante de mal humor, Lily sospechaba que Sirius no se lo pasaba tan mal con ellos. Incluso se atrevía a pensar que Marlenne y Mary le caían bien; era una lástima que su manera de demostrarlo fuese comportarse como un completo gilipollas.
- ¿Entonces qué? ¿Me dejas que te lleve en brazos a algún sitio?- preguntó James un rato después, sentándose con agilidad a su lado en el alféizar de una ventana.
Lily estaba recogiendo sus cosas para marcharse a la última reunión de prefectos del año, pero se detuvo unos segundos para lanzarle al chico la mirada de aburrimiento que se merecía.
- Ya sabes que te estoy muy agradecida por lo de salvarme y eso, pero lo de llevarme en brazos no va a pasar.
- ¿Por qué?- preguntó él contrariado, como si le estuviese negando uno de sus derechos vitales.
- Porque es una horterada, James- explicó, sin entender muy bien cómo podía ser que tuviese que dar explicaciones por una tontería así- No estamos en un cuento… ¿Y para qué quieres llevarme en brazos? ¿A qué viene esa obsesión?
- Vale, pues entonces dame un beso- pidió el chico como si fuera la cosa más natural del mundo regatear con ese tipo de cosas.
Lily le miró, pero no le contestó nada. James empezó a sonreír como un niño travieso y se revolvió el pelo, y ella tuvo que recordar que no estaban en una novela barata, sino en la vida real. Y en la vida real esas cosas que le estaban pasando por la cabeza después de verle sonreír no podían suceder. En la vida real una chica no le daba un beso a un chico si el chico era el tipo más engreído del mundo, y mucho menos se acaloraba con tal perspectiva.
- ¿Vienes Lily?
La voz de Remus la rescató de la nube rosa de algodón de azúcar en la que se había convertido su cerebro en los últimos días, en los que había tolerado alegremente que James se colase cada vez un poquito más en sus defensas. Un poco turbada, le dedicó una última mueca de disgusto al merodeador antes de alejarse. Él seguía sonriendo, el muy atontado.
- ¿Por qué el duende maléfico va también?- preguntó Sirius al ver como Mary recogía sus cosas.
- No esperarás que me quede aquí contigo- contestó ella- Y además, me han invitado.
- ¿Por qué? ¿Por qué te beneficias al Premio Anual?- replicó Sirius con una sonrisa lasciva- Vaya tráfico de influencias.
Mary se puso roja, pero eso no le impidió soltar unas cuantas palabrotas que le hubiesen provocado un ictus a Violet.
- Eres tan pesado- se lamentó Remus antes de salir de la clase, a su lado Marlenne miraba a Sirius como si estuviese intentando averiguar el sentido de su existencia.
Lily se llevó a Mary de la clase antes de que al merodeador le diese tiempo a decir alguna barbaridad más.
- En realidad es verdad, sólo me han invitado a la reunión porque estoy con Max- dijo encogiéndose de hombros despreocupada, mientras se alejaban del aula- Es solo que Black tiene una manera de decir las cosas que te dan ganas de atravesarle con un cuchillo de cocina oxidado.
Lily y Remus se rieron y Marlenne asintió, como si entendiese perfectamente a su amiga.
- Un cuchillo de cocina oxidado y un esparadrapo en la bocaza que tiene es lo que necesita- sentenció antes de entrar en la sala donde hacían las reuniones. Al abrir la puerta se escuchó música y conversaciones amortiguadas- Espero que haya alcohol, necesito un poco de alegría.
- ¿Alcohol? Yo no quiero que me expulsen- dijo Mary mirando a Lily con alerta.
- Mary, es una reunión de prefectos… ¿De verdad piensas que puede haber alcohol?
Era tradición que en la última reunión del año se celebrase una pequeña fiesta para despedir a los Premios Anuales, antes de que se presentasen a los EXTASIS. A Lily le daba un poco de pena despedir a los alumnos de séptimo, y no podía evitar pensar que ella pronto también se iría de Hogwarts. De pequeña había pensado que, llegado el momento, sabría qué querría hacer con su vida y desearía salir de la escuela; pero entonces, sólo a un año de acabar, no parecía estar más cerca de saber lo que quería que cuando tenía once años. Intentaba no pensar demasiado en ello, tampoco quería estropearse el tiempo que le quedaba en la escuela preocupándose sobre su futuro incierto; pero viendo a los alumnos mayores hablar de lo que iban a hacer en unos meses se sentía inmadura y perdida. Dudaba que fuese a tener tan claro como ellos a qué demonios dedicarse cuando se graduase y le enseñasen la puerta de salida del castillo.
- ¿Te estás poniendo melancólica, Lily?- Mary se acercó a ella con un vaso de zumo de calabaza, y se sentó a su lado.
- ¿Y tu novio?
- No le llames así, no es mi novio, novio- protestó Mary- Suena a Paul y Violet, con anillo de por medio. Y tengo diecisiete años recién cumplidos y una carrera que labrar.
- Vale, pesada, ¿dónde está Max?
- Así mejor. Hablando por allí con un tipo que no me acuerdo de cómo se llama. Me parecía estúpido y he puesto una excusa para escaparme.
- ¿Te estás volviendo una persona educada? Joder, Max tiene súper-poderes.
Mary hizo rodar los ojos, como si le pareciese una tontería lo que acababa de decirle y le dio un sorbo al zumo. Lily sonrió, Mary y Max llevaban saliendo unas semanas y todo parecía irles bien. De un modo inexplicable, sus formas de ser totalmente distintas parecían encajar como las piezas de un puzzle; Mary era el carácter que le faltaba a Max y él era suave y considerado por los dos.
Sarah juraba que había visto como Mary dibujaba corazones en el libro de Botánica. Claro que había sido entre clase y clase, porque Mary no se hubiese permitido ninguna distracción en el tiempo lectivo.
- Lily ¿Qué haces aquí sentada?- Max se acercó hasta las chicas sonriendo- ¿Te aburres? ¿Te duele la pierna?
- No, estoy genial. Gracias por preocuparte.
- Puaj… ¿Habéis visto a Simmons y King?- Mary puso cara de asco y señaló discretamente a los dos Hufflepuff, que estaban besándose un poco apartados de la multitud. Lily se sintió extrañamente animada, como si se hubiese solucionado dos problemas a la vez- Espero que cuando seas Premio Anual, Lily, prohíbas este tipo de conductas en público. King es una exhibicionista, debería de usar blusas de su talla.
- Dudo que pueda prohibir que la gente se bese- replicó la pelirroja a la defensiva – Y nadie dice que vaya a ser Premio Anual.
- No, claro. Sólo te enfrentaste a dos psicópatas para salvar a unos alumnos a punto de recibir un billete de ida al otro barrio… No te lo mereces para nada- dijo en tono sarcástico su amiga.
- Yo también creo que te lo darán a ti- añadió Max con una sonrisa amable- Y no sólo por lo valiente que fuiste, eres la candidata perfecta.
Lily entornó los ojos y suspiró. Antes de lo de Hogsmeade s hubiese sentido muy orgullosa si le hubiesen dado el puesto, pero entonces ya no lo quería, no sentiría que se lo hubiese ganado; se lo darían por algo que no había sido ni mucho menos como la gente se imaginaba.
- No me lo darán.
- ¿El qué no te van a dar?- Remus se había acercado hasta ellos y se sentó con las chicas.
- El Premio Anual- dijo Max.
- Claro que te lo van a dar, Lily ¿A quién si no? Te enfrentaste a esos mortífagos.
- Ya se lo he dicho yo- Mary se encogió de hombros- Pero se empeña en ser modesta.
- ¡No soy modesta!
Mary suspiró, sin hacer caso de las protestas de su amiga.
- ¿Vamos a tomar algo?- le dijo Max, ella asintió.
- Pero en cinco minutos me marcho, que tengo que estudiar.
- ¿Cinco minutos?- protestó Max frunciendo el ceño.
- Maximus, mis horarios de estudio no son discutibles- dijo Mary tajante mientras caminaba hacia la mesa de los refrescos.
Lily y Remus intercambiaron miradas de complicidad al oír a Mary y ambos se echaron a reír. Él se apoyó en la silla y sacó un cigarrillo, luego pareció pensárselo mejor y lo guardó.
- ¿Han surtido efecto los consejos de Mary?- preguntó Lily.
- Me ganó con lo de la impotencia- contestó el chico con una sonrisa- Puedo soportar lo de tener los pulmones de cartón, pero la impotencia…
- ¿Hay alguien que te pueda reprochar eso? ¿Alguna chica que yo conozca? - murmuró Lily mirando de reojo a Marlenne, que estaba hablando con Paul cerca de la mesa de las bebidas. Se había recogido el pelo en un moño, pero aún y así algunos mechones indomables se resistían a obedecer.
Remus enarcó las cejas.
- Si vas a empezar como Sirius, creo que me fumaré el pitillo.
- La cuestión no es que yo empiece como Black, es si él tiene razón o no.
El chico sonrió y negó con la cabeza. Sus ojos parecían más grandes y melancólicos que nunca, aunque quizás sólo era porque se acercaba la luna llena.
- No. la cuestión es si alguien como yo puede plantearse tener novia. Y antes de que te pongas a decirme lo tonto que soy, piénsalo con un poco de calma. Tengo mis pequeños sentimientos.
Lily cruzó los brazos y vio como Remus suspiraba, preparándose para el chaparrón que sabía que no podía esquivar.
- ¿Sabes? Me esperaba una contestación así. Es típico de ti. Lo de ir de pobre alma en pena que no se merece un poco de felicidad.
- ¿Pobre alma en pena?- preguntó Remus irritado en voz baja- Por si se te ha olvidado, esto mío es una mierda, no creo que ninguna tía quiera tener que lidiar con ello, Lily.
- Bueno ¿Se lo has preguntado a alguna? O mejor dicho ¿Se lo has preguntado a Marlenne?
- Claro… Hola Marlenne, soy un hombre lobo pero me gustas ¿Ignorarías el hecho de que soy una bestia peligrosa un par de días al mes y nos enrollamos? Nunca tendré trabajo porque nadie me querrá contratar, seré una paria social y no puedo ofrecerte nada, pero cásate conmigo- Remus tomó aire, intentando serenarse- No sé por qué, pero no me convence.
Lily le miró sorprendida.
- ¿No estás anticipándote un poco? Estamos hablando de ir a comer un helado, no de matrimonio.
- Bueno, espero que estemos hablando de algo más que ir a comer un helado; y cuando eres un hombre lobo es inevitable angustiarte por tu futuro- replicó el chico con acritud.
Remus le dio un trago a su vaso de zumo y apoyó los codos en las rodillas, una pequeña sonrisa de resignación se dibujó en su cara; abandonaba el juego antes de empezar. Lily se arrepintió de haberle hablado de forma tan cruda sobre algo que era tan doloroso para su amigo, por mucho que ella pensase que se equivocaba no tenía derecho a hablarle así. Le puso una mano en el hombro y le obligó a mirarla.
- Perdona, Remus. Sólo es que… creo que eres demasiado duro contigo mismo. Es verdad que es una mierda, y que no me puedo imaginar lo difícil que es. Pero eres un gran chico, una buena persona y te mereces tener una vida. Y Marlenne es genial, deberías darle más crédito.
- Joder Lily. Qué intensidad- bromeó el chico.
Ella hizo rodar los ojos. Sabía que él la tomaba en serio pese a sus burlas.
- Prométeme que al menos te lo volverás a pensar.
- Si tú me prometes que no te pensarás tanto lo de James.
Lily se sonrojó y desvió su mirada al suelo.
- Yo no estoy pensándome nada.
Remus asintió, pero sonriendo, como si no se creyese nada de lo que le había dicho.
- No es como si te estuvieras traicionando a ti misma ni nada, ¿sabes? La gente cambia, se la conoce de otra manera y se nos permite variar de opinión.
La chica le miró de reojo con expresión desconfiada. Se preguntaba hasta dónde había adivinado Remus de sus cavilaciones.
- Ya. O simplemente yo me estoy volviendo tonta del culo.
Remus se encogió de hombros y se echó a reír. Lily suspiró y se apoyó en la silla. Vio a Mary y Max en la mesa de las bebidas; tenían los dedos entrelazados y Max estaba un poco inclinado hacia Mary, diciéndole algo. Mary se reía. Era una escena preciosa.
Aunque le daba un poco de vergüenza de si misma, se imaginó en una situación igual con James. Sus manos entrelazadas, él apartándole un mechón de pelo para decirle una tontería al oído, a ella se le ponía la piel de gallina con su voz…
Definitivamente se estaba volviendo imbécil.
Obviamente James le gustaba y bueno, él no podía ser más claro respecto a sus intenciones. Pero por algún motivo eso no parecía bastar para que quisiese cambiar la relación (o lo que fuese) que tenían.
Todo se había vuelto muy diferente en los últimos meses, su manera de ver a James y de verse a sí misma sobe todo. Pero, después de tantos años quejándose de lo capullo que era y de buscar chicos tan distintos a él, temía estar precipitándose al hacer caso de sus sentimientos recién descubiertos, demasiado intensos como para querer confiar en ellos.
¿Y si daba el paso y todo salía mal? No había que ser psicólogo para intuir que era muy posible que acabasen tirándose cosas a la cabeza; la bronca por Snape aún seguía demasiado fresca en su memoria. Y no quería volver a pasar por algo así. Le gustaba James, pero ahora era su amigo, y no estaba segura de que cambiar eso fuese la decisión correcta.
- Me acabas de prometer que no te lo pensarías tanto- dijo Remus interrumpiendo el discurso mental que llevaba varios días construyendo.
- No te he prometido nada- contestó ella a la defensiva.
- ¿El qué no le has prometido?- Marlenne se había acercado hasta ellos y les miraba con expresión divertida- Sois un par de muermos, aquí sentaditos. Y luego los de Gryffindor tenéis fama de fiesteros.
- Tienes razón, Mar- Lily se levantó de la silla- Me voy a socializar un poco antes de que me echen por aburrida.
Mientras se alejaba se giró para mirar a Remus de reojo. Marlenne se había sentado a su lado y él se reía de algo que ella le acababa de decir. Hacían una pareja bonita, los dos tan maduros y tan considerados con los sentimientos de los demás. Y desde luego Remus era mucho mejor que el chico de la tienda de música.
Suspiró. Tenía que dejar de espiar los momentos románticos de la gente si no quería que la encerrasen en San Mungo por trastornos emocionales o en Azkaban por mirona.
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- Que alguien me recuerde por qué estamos esperando en las mazmorras.
James bufó al oír la queja de Sirius. Él tampoco estaba muy contento allí, y el taladro mental que suponía escuchar a su amigo no le ayudaba.
El tiempo fuera del castillo era buenísimo, y hacía un día precioso para tumbarse al lado del lago y dedicarse a no hacer absolutamente nada en todo el día. Pero la semana siguiente empezaban los exámenes finales y la voluntad de Remus y Lily era inquebrantable; estudiaban todo el día. Hasta mientras desayunaban y entre clase y clase. James sospechaba que incluso, por si se despertaba en mitad de la noche, Remus escondía un libro debajo de la almohada.
Podría sucumbir a las quejas de Sirius con facilidad y tomarse la tarde libre, pero no quería hacerlo. Estudiar era la única manera de ver a Lily, de poder hablar con ella unos minutos y de decirle esas tonterías que ella toleraba cada vez mejor. El verano se acercaba y no podía dejar de pensar que iba a pasar tres meses sin verla apenas, tres meses que fácilmente le podían colocar de nuevo en la casilla de salida y hacerle perder todo el terreno ganado.
Así que ahí estaban los cuatro, esperando a Lily para ir a estudiar, con Mary, y también con Sarah, que tras sufrir un ataque de pánico por no haber empezado a repasar había decidido unirse a ellos.
- Lily está hablando con Slughorn- contestó Peter- La esperamos para ir a la biblioteca.
Sirius entornó los ojos, James sabía que su amigo conocía perfectamente el motivo de su espera y que sólo trataba de dejar claro lo ridículo que le parecía.
- ¿Y de qué están hablando? ¿Quiere deberes extra?- preguntó, apoyándose en la pared con una irritación exagerada.
- Está diciéndole a Slughorn que no va a ir a su fiesta de fin de curso- contestó Mary, sin apartar los ojos del pergamino que estaba leyendo- Y Black, renueva tus chistecitos estúpidos, ya cansas.
- ¿Por?- preguntó Remus con curiosidad ignorando las muecas que Sirius le estaba haciendo a Mary; James también se extrañó.
- Porque no le apetece ir, supongo- contestó Sarah despreocupadamente, apoyada en la pared. A su lado estaba Peter, lanzándole miradas de reojo que la buscadora se esforzaba en ignorar.
Mary levantó la vista de sus apuntes y miró a Sirius con una sonrisa postiza de superioridad. El chico se limitó a devolverle la mirada con altivez, como si no fuese con él. James se rió disimuladamente del intercambio. Así que Lily podía haber cambiado de opinión respecto al Club de las Eminencias.
En ese momento, un grupo de Slytherins apareció al final del pasillo; los chicos se incorporaron rápidamente, como animales que presienten el peligro antes de verlo.
Snape no estaba entre ellos, pero sí Regulus y Mulciber, el alumno que había tratado de maldecir a Mary el año anterior, se le iluminó la cara cuando les vio; unos Gryfffindor en desventaja numérica y en sus dominios. Era su día de suerte. Huelga decir que Mulciber no era el tipo más brillante de Hogwarts; cualquiera un poco más intuitivo hubiese tenido al menos la decencia de asustarse al ver la determinación en los ojos de Sirius, James y Remus.
- Vaya, vaya ¿Ha llegado el circo a Hogwarts?- dijo sonriendo acercándose hasta ellos- ¿Qué os parece?- miró a sus compañeros, que empezaron a reírse- Tenemos de todo; traidores, sangre-sucia, payasos, pobretones…
- Mulciber, será mejor que te esfumes y así no tendremos que arreglarte esa cara de orco que tienes- dijo James, palpándose el bolsillo donde tenía la varita.
- Vaya, el traidor tiene muchos huevos…- murmuró Evan Rosier, un chico moreno y de mirada desconcertante, que se regocijaba en la furia de James.
Remus y Sirius habían imitado a James y tenían las varitas preparadas en los bolsillos. Peter, un poco nervioso, se puso a su lado. James notaba como la sangre empezaba a acumularse en su cerebro, el desprecio que sentía por todos aquellos chicos, que parecían haberse tragado la poca luz que había en las mazmorras, hacía que su corazón bombease más rápido.
- Joder, no me había dado cuenta, ¡pero aquí sólo falta la inmunda sangre-sucia de Evans! ¡La heroína de la escuela! Es una lástima que tenga los días contados…- exclamó Declan Wilkes, otro de los chicos que formaba parte del grupo y que tenía aspecto de vampiro mal nutrido, como si fuese muy gracioso- ¡Debéis de ser de su club de fans! ¿No?
James hizo el ademán de sacar la varita, pero Remus y Sarah le frenaron agarrándole por los brazos ¡Ese psicópata acababa de amenazar a Lily! ¡Nada de varitas! ¡Iba a reventarle la cara a puñetazos a ese subnormal! Intentó liberarse con un tirón fuerte, pero sus amigos se resistieron a soltarle.
- No Wilkes, somos del club de fans de tu puta madre- contestó Sirius con rabia - Qué lástima que ella también tenga los días contados…
Justo cuando Wilkes iba a lanzarse sobre Sirius, que ya había sacado la varita, la puerta del aula de pociones se abrió y Lily y el profesor Slughorn salieron al pasillo.
-¿Qué hacen aquí?- en la cara redonda del profesor Slughorn apareció una expresión de alerta, su bigote se erizó presintiendo lo que acababan de evitar con su oportuna llegada. Lily, a su lado, también parecía preocupada y confusa.
Ninguno de los chicos habló, se limitaron a mirarse de forma desconfiada entre ellos y a su profesor sopesando lo que podía haber adivinado. Mary y Sarah miraban al suelo con el ceño fruncido, intentando evitar que Slughorn notase su presencia.
- Mulciber y el resto de los alumnos de mi casa, vuelvan a la Sala Común. Los demás, despejen el pasillo, este no es un sitio para celebrar reuniones- ordenó el profesor Slughorn con autoridad- Todos ustedes deberían estar estudiando en vez de pasearse por el castillo haciendo el tonto.
Los Slytherin, no sin antes intercambiar unas cuantas miradas incendiarias, se marcharon murmurando por el pasillo por donde habían llegado.
James se quedó mirándoles hasta que desaparecieron al doblar la esquina, esforzándose por dominar el impulso de salir detrás de ellos. Tardó en notar que le tironeaban suavemente del brazo, demasiado concentrado en las nucas de los Slytherin. Contrariado, apartó la vista del final del pasillo. Lily le sujetaba el brazo con las dos manos, y tenía la mirada fija en algún sitio de su pecho, como si se sintiese avergonzada y no quisiese mirarle.
- Vamos, James- murmuró- Vámonos.
Él gruñó, pero se dejó arrastrar por la chica, que le seguía sujetando por el brazo. Los demás les siguieron, en silencio, bajo la mirada atenta del profesor Slughorn.
A medida que iba caminando, la rabia que James sentía parecía irse quedando atrás y para cuando Lily se detuvo en las puertas del castillo, se encontraba más calmado. Detrás de él Peter y Sirius estaban murmurando.
- Creo que hoy nos vendría bien un poco de aire- dijo Lily con una voz suave y los ojos aún perdidos en algún lugar de sus pensamientos. Soltó a James y bajó las escaleras que llevaban a los terrenos.
- La primera idea sensata que tienes, Evans- dijo Sirius siguiéndola. Lily ni se molestó en contestarle.
Se sentaron a la sombra de un árbol, cerca del lago, y sacaron sus libros en un silencio casi solemne.
- Lo del club de fans de la madre de Wilkes ha sido la hostia, Black- dijo Sarah de repente, Mary la miró con el ceño fruncido- ¿Qué? ¡Tenía que decirlo! ¡Wilkes se ha enfadado tanto que parecía que iba a escupir el hígado!
Los chicos se miraron y se echaron a reír, y Mary tuvo que admitir que pese a venir de Sirius, había sido un comentario bastante acertado.
- Aunque casi nos castigan- añadió no sin ciertos remordimientos- Si Slughorn y Lily hubiesen salido un poco más tarde, estaríamos en el despacho del director.
- Bueno, Mary, se tienen bien ganada una paliza- dijo James frunciendo el ceño- Lo de menos es que nos castiguen.
Mary no parecía muy de acuerdo con las palabras de James, pero por una vez prefirió callarse. No parecía sensato defender posturas conservadoras delante de los chicos.
- Son escoria, todos ellos- murmuró Sirius arrancando un puñado de hierba del suelo- Ninguno puede esperar a ponerse una de esas jodidas capas negras, mierda de psicóptas.
James le puso con discreción una mano en el hombro a Sirius y le dio un apretón. Regulus estaba con el grupo de Slytherin, y él sabía cómo se sentía su amigo al respecto. Al levantar la vista vio como Lily les estaba mirando, ella le sonrió al verse descubierta y apartó los ojos.
- Se pasean por la escuela como si fuese suya- dijo Peter con resentimiento.
- Y encima son feos- añadió Sarah con aplomo, intentando quitar un poco de hierro.
Poco a poco, todos se echaron a reír con el comentario de la chica. Las risas y alguna broma más consiguieron librarles de la tensión.
Ninguno pudo concentrarse y estudiar demasiado bien después de las emociones de la tarde, pero al menos consiguieron deshacerse del sentimiento oscuro y de responsabilidad opresiva que les había invadido en la mazmorra.
Cuando decidieron entrar en el castillo para cenar, James aprovechó para acercarse a Lily, que había estado muy callada toda la tarde.
- ¿Estás bien?- le preguntó intentando no sonar muy preocupado- Has estado muy pensativa.
- Sí. Estoy bien- Lily hizo una mueca.
- No me parece que estés muy bien.
Ella suspiró.
- Es sólo que… es horrible que toda la mierda de fuera esté empezando a entrar en Hogwarts. Que sepamos que compartimos clases y mesa con gente a la que seguramente nos tendremos que enfrentar muy pronto. Es como surrealista, surrealista y triste.
- ¿Enfrentar?¿Planeas convertir en un hábito diario lo de machacar mortífagos?
Lily sonrió, divertida. James sintió que esa sonrisa recompensaba una hora de burlas de Sirius llamándole perrito faldero.
- Quiero hacer algo, sí. No sé qué, pero quiero luchar contra Voldemort- dijo casi sin atreverse- Y no es que sea valiente ni nada, es que creo que… creo que hay que hacerlo. ¡No sé explicarme!- exclamó con una mezcla de vergüenza y frustración que la hizo ruborizarse.
Él pensó que era guapísima y se echó a reír porque era adorable, y eso le hacía feliz. Lily le miró contrariada.
- No me río de ti, boba. Pienso igual que tú- dijo intentando ponerse serio, aunque esos ojos verdes ofendidos seguían haciéndole demasiada gracia- Yo también quiero luchar contra Voldemort, es por lo único que tengo ganas de salir de Hogwarts… Ayudar a que el mundo sea un lugar mejor, no sé. Es lo que creo que tengo que hacer. Acabar con ese hijo de puta.
En ese momento no sabía si lo que había dicho era muy acertado o totalmente equivocado, porque Lily se puso roja y apartó la vista. Sin embargo, por la manera como la pilló mirándole después en la cena, sospechaba que se trataba de lo primero.
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- ¿James? ¿Estás despierto?
James abrió los ojos, sobresaltado, y apartó de un manotazo la mano de Sirius que le estaba sacudiendo por el hombro. Buscó a tientas sus gafas en la mesilla y se las colocó con un bufido de enfado.
- Ahora sí estoy despierto ¿Qué mierdas te pasa?- murmuró.
Sirius se sentó sobre la cama de James e hizo un Muffiato a las cortinas para no despertar a Peter y a Remus. Sonreía de la forma que lo hacía cuando tenía un plan innecesariamente peligroso y muchas veces ilegal. Planes que acababan llevando a cabo, pese a los continuos pronósticos de fracaso de Remus, que al final siempre se veía obligado a ayudarles.
- Tengo whisky me apetece emborracharme. Vamos a la Torre de Astronomía.
James se dejó caer sobre la cama con un gruñido y miró su reloj de pulsera.
- Son las dos de la mañana, Padfoot. Y puede que no te acuerdes, pero estamos de exámenes.
Sirius chasqueó la lengua.
- ¿Y desde cuando ha sido eso un puto problema? ¡Joder Prongs! ¡Hemos estudiado más en estas semanas que en toda nuestras vida multiplicado por dos! ¡Empiezo a estar hasta los cojones de que te bajes los pantalones por Evans porque…!
- ¡Cierra el pico ya, pareces una urraca vieja y quejosa!- le cortó James sujetándose la cabeza- Eres un pesado, Padfoot. Algún día tendrás que dejar de usar a Lily como excusa para que acabe cediendo.
- ¿Porque dejarás de perseguirla con esa cara de gilipollas que tienes?- preguntó Sirius sonriendo aún más al ver como James se levantaba suspirando y rebuscaba en su baúl, sacando con cuidado la capa de invisibilidad y el Mapa del Merodeador.
- No, porque ella y yo tendremos sexo salvaje, y eso compensará mis remordimientos por olvidarme de ti- contestó su amigo devolviéndole la sonrisa.
- Estás tan cerca de tener sexo salvaje con Evans como Peter de ganar una Orden de Merlín.
Salieron sigilosamente de su cuarto y recorrieron los pasillos silenciosos del castillo hasta llegar a la Torre de Astronomía. La noche estaba despejada y las estrellas brillaban diminutas y alegres en el cielo.
- Deberíamos haber avisado a Wormy y Moony- Sirius se recostó en la barandilla y destapó la botella de whisky de fuego- Hace una noche cojonuda.
- Me gustaría ver como consigues convencer a Remus de que venga a emborracharse en tiempo de exámenes y justo después de una luna llena. Suerte con ello.
Sirius se echó a reír y sirvió dos vasos de whisky. James, restregándose aún los ojos detrás de las gafas, cogió el suyo y bebió. Sirius encendió un cigarrillo.
- Lo siento tío, pero necesitaba hacer algo… Alguna de las nuestras, ya sabes- Sirius suspiró y le dio un trago a su vaso- Si no se me caen las paredes encima. Demasiada tranquilidad y orden estos días… Me he quedado con ganas de reventarle los morros a algún Slytherin esta tarde.
James sonrió de forma traviesa y se sentó en el suelo.
- No te preocupes Pad. Cuando te adopté sabía que necesitabas más cuidados y atención que un bebé de unicornio.
Sirius frunció el ceño mientras James se reía de su propia gracia.
- Claro, porque tú eres más fácil de aguantar. Con crisis existenciales cada tres días si Evans no te mira, o no te felicita por tus partidos, o habla con Volmer…
James siguió riéndose y se acabó su vaso de whisky.
- ¿Has vuelto a hablar con Regulus?
- ¿Después de lo de Hogsmeade? No- contestó Sirius sin mirarle.
James suspiró y miró por la ventana. Sabía lo difíciles que eran los sentimientos de Sirius hacia su familia, y más aún hacia su hermano pequeño. En cierto modo podía soportar que sus padres le repudiasen, el sentimiento era mutuo. Pero con su hermano todo era un poco distinto; se sentía responsable de él.
- Puede que esté jugando sólo a ser un "chico mayor", Sirius. Hace lo que tus padres quieren que haga. A lo mejor, cuando vea de que va toda esta mierda en realidad, se lo piensa mejor.
Sirius bufó y se permitió el lujo de parecer preocupado.
- Claro que se cagará de miedo. Conozco al idiota de mi hermano perfectamente; se le va toda la fuerza por la boca. Pero no creo que Voldemort acepte "bajas voluntarias".
James o contestó, pero se levanto y le dio un apretón en el hombro a su amigo, que siguió mirando el fondo de su vaso vacío con concentración meditada.
- Creo que Dumbledore quiere reclutar a Lily para la Orden del Fénix- dijo James tras unos segundos de silencio- lo dejó caer cuando estaba en la enfermería.
- O sea, que eso es a lo que estabas dando vueltas estos días- Sirius miró a su amigo, su serenidad insolente recuperada. James asintió- ¿No te lo esperabas, o qué? Supongo que también nos querrá a nosotros. Tendré que ir practicando mi cara de sorpresa para cuando nos hable de ello.
- Claro que me lo esperaba, Lily es de las mejores en esta escuela. Y no pongas esa cara de imbécil, Pad. Es un hecho objetivo- Sirius hizo rodar los ojos- Pero no me lo esperaba tan pronto.
- Si Voldemort ya tiene a sus pequeñas crías de mortífago en Hogwarts, es lógico que nosotros empecemos a hacer algo también. Y no sobra nadie, las cosas empiezan a estar muy jodidas.
James asintió y sonrió. Sirius sabía que no tenía ganas de sonreír. Sabía que estaba preocupado por Lily, que estaba preocupado desde el día de Hogsmeade. Sabían lo que significaba una guerra, en teoría. Pero ver a esos chicos heridos, el callejón destrozado y como Lily se desmayaba entre convulsiones había sido demasiado real para todos.
James estaba más preparado que nunca para plantarle cara a Voldemort y luchar por todo en lo que creía, pero también era más consciente de todo lo que podía perder.
- Lo sé, Padfoot. Mi único problema es que si Lily se concentra en cosas como acabar con los mortífagos, aún va a hacerme menos caso del que ya me hace.
- Tío, sabes que te quiero, pero posiblemente eres una de las personas más lamentables del mundo en este momento.
Siguieron compartiendo la botella de whisky entre conversaciones en las que se mezclaban las cosas que querían hablar de verdad con un número interminable de estupideces y bromas. Esa era la manera que tenían de comunicarse desde siempre; nunca, bajo ningún concepto, podían caer en el error de tomarse algo demasiado en serio.
Para ellos todo tenía solución, era solo una cuestión de tiempo y ganas; y algunas veces un poco de mano izquierda.
Cuando los primeros rayos de sol les avisaron de lo tarde que era volvieron a su habitación; demasiado eufóricos como para irse a la cama, pero demasiado agotados como para hacer otra cosa. Al entrar James tropezó con su baúl y se cayó, despertando a Remus y Peter, en parte gracias al ataque de risa floja que le dio a Sirius.
- ¿Qué coño…?- Remus se incorporó frunciendo el ceño, enfadado por el escándalo. Parecía a punto de echarles uno de sus sermones. Luego se lo pensó mejor y meneó la cabeza con irritación- No quiero saberlo, da igual- corrió las cortinas y se oyó como hacía un encantamiento para insonorizarlas y no tener que aguantar las burlas de James y Sirius, que le acusaban de ser una vieja gruñona en el cuerpo de un adolescente insatisfecho.
Peter, en cambio, se restregó los ojos y sonrió a sus amigos mientras le deseaban buenas noches de nuevo, entre risas incontroladas. Antes de volverse a acostar se preguntó si alguna vez James y Sirius también le entenderían a él sólo con mirarle a los ojos.
Hola a todos! Cómo os está tratando julio? Alguien estuvo en los Sanfermines? Los que estáis en verano estáis bien morenitos ya? Yo no, pero lo estaré, esta semana me voy de vacaciones, y estoy enfocando toda mi energía en conseguir que no llueva!
Muchas, muchas gracias por todos vuestros reviews! Me animáis mucho a escribir, ninas y ninos! No dejéis de hacerlo, realmente creo que el 50 por ciento de mis ánimos radica en vosotros. También gracias por agregarme a favoritos o simplemente por leer (aunque me gustaría que también me escribierais un poquín ^^)! Los que no están contestados por mp, lo están en el último review del capítulo 8!
Bueno, punto mega importante: qué tal la peli? No quiero spoilear, porque supongo que hay gente que aún no la ha visto, así que espero que me la comentéis en vuestros reviews.
Yo tengo que decir que lloré, mucho. Salí con dolor de cabeza de llorar tanto, casi entrando en catarsis colectiva en el cine, debo decir. Lloré en el camino de vuelta a casa también, con mi novio diciéndome que tenía que aprender a relativizar un poco y yo contestándole que él no lo entendía y que no me servía su psicología (con palabras un poco menos educadas). Afortunadamente ya se me ha pasado un poco y mi novio entiende que estoy loca, así que no ha habido crisis ^^! Así por comentar algo por encima, decir que me faltó un poco de chicha en algunos momentos, de intensidad, pero me gusto! Dedicarle este capítulo a Hikari Katsuragi, con la que compartí sala de cine y lloros!
Respecto al capítulo, chán chán! Qué os han parecido my beloved Slytherins? Y la escena final? Espero que os haya parecido creíble y posible, ya me contaréis! Esta vez puede que tarde un poco más en actualizar; me voy de vacaciones y no tengo intención de escribir. De hecho, espero no tocar demasiado ningún ordenador. Lo siento, pero supongo que entendéis que tengo que descansar! Sólo será una semana, así que como mucho me retrasaré una semanita más! Me podréis esperar? Espero que sí!
Un beso a todos y recordad: Dejar reviews hace que el helado de chocolate y vainilla con nueces de macadamia no engorde (crossing fingers!)
