Nota.Todo lo que reconozcáis pertenece a J. K. Rowling, la idea general de Hermione siendo una princesa/reina es de slytheringriffendor21 junto con Adrienne, de su fic A royal flush. Lo demás es mío.
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Los días pasaron deprisa entre preparativos y reuniones, y casi sin que nadie se diera cuenta llegó la noche antes de la reaparición de la corona. Todos estaban nerviosos ultimando los preparativos.
Ojalá mis amigos estuvieran aquí pensó Hermione mientras se probaba de nuevo el vestido que llevaría la mañana siguiente. Bueno, al menos no haré el completo ridículo… por lo menos me han dejado ponerme un vestido de gala normal en vez de esas túnicas arcaicas que se usaban antes en las ceremonias de coronación pensaba mientras se miraba al espejo. El vestido de color berenjena con un escote palabra de honor que tenía una flor en seda del mismo color, todo el vestido estaba hecho de seda y tules y era muy elegante y a la vez muy sencillo. Su abuela había insistido en que llevara un recogido bajo muy elegante aunque algo elaborado y que luciera una espectacular tiara de diamantes que había pertenecido a la familia desde hacía siglos. La verdad es que ella no se sentía muy cómoda llevándola, después de todo seguramente valiera más de lo costaría comprar una isla.
Toc, toc, toc. El ruido de la puerta la sacó de sus ensoñaciones, y sin darse cuenta de que estaba vestida como iba a estarlo al día siguiente y que nadie debería verla así pidió a la persona que estaba fuera que pasara sin siquiera ponerse una bata para ocultar su vestido.
Ella se giró cuando oyó que la puerta ya estaba abierta pero que nadie había hablado, y lo que descubrió la sorprendió mucho… Ahí, justo enfrente suyo, esta el profesor Snape con los ojos como platos y la mandíbula por los suelos.
- ¿Querías algo? – Dijo ella reaccionando primero.
- S-Si, claro… Tu abuela quiere verte para comunicarte un pequeño cambio de planes – dijo mirando hacia el suelo algo avergonzado por que ella le hubiera pillado mirándola como si fuera un niño mirando un escaparate lleno de chocolate.
- Muy bien¿y donde está? – Preguntó la joven.
- Dijo que te esperaría es sus aposentos – contestó él de inmediato.
- Bueno pues hasta luego entonces, profesor – se despidió la chica pasando a su lado y dirigiéndose hacia donde la esperaba su abuela.
Él se quedó ahí unos momentos, sin saber muy bien por qué había actuado de esa manera. Estaba tan perdido en si mismo que no oyó los pasos del director según se acercaba a él.
- No deberías tener esas confianzas con ella – dijo el anciano director sacándole de sus pensamientos – después de todo a partir de mañana todos tendremos que llamarla su alteza real…
Severus Snape se giró y se colocó frente a su amigo y mentor.
- No se que me pasa, no lo he hecho de manera consciente… En esta última semana hemos estado a solas en varias ocasiones y no se cómo ni por qué pero me he sentido mas cerca a ella que a nadie mas en toda mi vida…
- Eso es relativamente comprensible – explicó Dumbledore – Teniendo en cuenta que tus padres también fueron asesinados cuando tú eras joven y que tú tuviste que hacerte cargo de la fortuna y los quehaceres de tu familia como el nuevo cabeza de familia. Eso para ti fue asumir una gran responsabilidad a, prácticamente, la misma edad que ella tiene ahora. Por tanto es normal que te sientas así a su alrededor. Solo quiero recordarte que mañana serás nombrado su guardián, y que ella pasará a ser el centro de muchas amenazas y conspiraciones, solo quiero decirte que ahora no es un buen momento para que te fijes en ella de la manera en la que te estabas fijando hace apenas unos instantes…
- Lo sé Albus – dijo él algo angustiado – Pero lo que es conveniente y lo que ocurre en un momento dado no siempre es lo mismo. No se porqué me está pasando esto, por Dios… ¡Si tiene edad para ser mi hija!
- La cuestión, Severus, no es porqué te está pasando, sino qué es lo que piensas hacer al respecto – y con estas últimas palabras el director se dio la vuelta y le dejó con sus pensamientos.
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No muy lejos de allí, en la habitación de Adrienne, se mantenía una charla muy importante.
- He pensado que en vez de que estés mañana en la sala de conferencias desde un primer momento yo daré primero un comunicado a la prensa contando lo que les ha pasado a tus padres y anunciando la reaparición de la corona de forma activa en el mundo mágico y luego, si no hay ningún contratiempo, te presentaré como mi nieta y Heredera al Trono – comentó la Reina cuando Hermione llegó a la habitación.
- ¿Pero por qué cambiar el plan a tan solo unas horas del anuncio? – Quiso saber la joven.
- Albus, el joven Snape y yo hemos estado hablando y el joven Snape piensa que los mortífagos pueden infiltrar a alguien como periodista para saber que es lo que está pasando. Porque, después de todo, como hace tanto tiempo que La Casa Real se mantiene en silencio puede que el comunicado de mañana atraiga demasiado su atención. Por otra parte eso es exactamente lo que queremos, pero lo que no queremos es que mañana aparezcas demasiado pronto por si de verdad hay infiltrados. De hecho, como tu tienes el amuleto de Naia estábamos pensando que tú y el joven Snape os quedarais tras algún tapiz (que oportunamente hechizaremos para que veáis lo que pasa en la sala pero ellos no os vean a vosotros) y practiquéis Legeremancia en los periodistas invitados para descubrir si alguno es un mortífago o si están actuando bajo la maldición Imperius.
- Muy bien, ya sabes que tus deseos son órdenes abuela. Si eso es lo que quieres que haga eso haré.
- Perfecto, y ahora algo más serio… He pensado que podríamos hacer el funeral y entierro de tus padres mañana por la tarde. Ya hace casi una semana que ocurrió la tragedia y creo que deberíamos enterrarlos ya para que sus cuerpos descansen en paz. Podríamos hacerlo al anochecer, algo privado solo los que estamos en la mansión ahora, Albus se ha ofrecido a conducir la ceremonia… ¿Te parece bien?
- Claro, ya va siendo hora de que sus cuerpos reposen en el cementerio familiar junto al abuelo Philippe. Me entristece pensar que ya no los volveré a ver, pero creo que esto es algo que ya deberíamos haber hecho – Contestó la joven.
- Lo sé, pero quería que se les enterrara con su verdadero apellido, después de todo es a mi hijo y a su esposa a quienes estamos enterrando, no a un par de muggles casi desconocidos.
- En eso tienes razón, abuelita.
- Bueno, creo que sería recomendable que ambas nos fuéramos a la cama, después de todo mañana va a ser un día muy ajetreado – abrazó a su nieta y al separarse añadió – Buenas noches ratoncito.
- Buenas noches – contestó ésta saliendo de la habitación y dirigiéndose a la suya propia.
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A la mañana siguiente todo era ajetreo. Todos se paseaban de un lado a otro ultimando los detalles de los eventos de ese mismo día. Cuando todos acabaron de arreglarse aun quedaba media hora para que empezara a llegar gente a la conferencia.
Casi sin darse cuenta ya era hora de empezar el show. McGonagall y Dumbledore fueron a recibir a los periodistas, Severus y Hermione se colocaron detrás del tapiz para espiar durante la conferencia y Adrienne estaba esperando en la sala adyacente a que todo el mundo estuviera presente y sentado para hacer su aparición.
La Reina, nerviosa, no cesaba de preguntarse si eso era una buena idea, aunque sabía que tenía que hacerse ella temía que le pudiera pasar algo a su nieta por los acontecimientos que se sucederían a continuación.
- Ya está todo listo – Anunció Minerva McGonagall entrando en la sala.
- Muy bien – contestó ella suspirando – es hora de que la monarquía vuelva a dirigir esta sociedad, espero que todo sea para bien. Por favor Minerva, dile a Albus que de ya la entrada.
La subdirectora salió de la sala y unos segundos después escuchó la voz del director de Hogwarts anunciando…
- Queridos señores de la prensa, están aquí reunidos por presenciar un deseo de su alteza real Adrienne de Satël, Reina del mundo mágico. Se ruega que no se la interrumpa y que guarden sus preguntas para el final, pues se dispone a dar un comunicado.
Tras estas palabras Adrienne entró en la sala y colocándose frente a su público pronunció…
- Durante muchos años el mundo mágico ha vivido muy bien sin la presencia de la monarquía, pero hechos recientes han provocado mi inmediato deseo de volver a ser la mayor fuerza política de esta sociedad. Como todos sabéis ya Lord Voldemort, conocido normalmente como el-que-no-debe-ser-nombrado, ha vuelto al poder, y desgraciadamente el ministerio no ha ayudado en nada para evitar que vuelva a obtener el poder que tuvo hace mas de quince años, cuando estaba en su punto álgido de poder, gracias a su fase de más de un año de negación. Pero hoy no estoy aquí por la incompetencia del ministerio, estoy aquí para comunicar una terrible tragedia – estas ultimas palabras las dijo con un tono melancólico, que hizo que los periodistas se preguntasen que habría pasado – Señoras y señores he de anunciar que mi hijo Connor ha sido asesinado cruelmente por los mortífagos y junto con él han matado a su esposa, Amelia. Por esta terrible tragedia he de anunciar que mañana el primer ministro Cornelius Fudge será destituido de su cargo y yo ocuparé su lugar. No podemos seguir negando la incompetencia del ministro, y por eso me comprometo a perseguir sin tregua a Lord Voldemort y todos sus mortífagos.
Paró unos segundos para que el mensaje calara en los periodistas y después prosiguió.
- Muchos de ustedes se preguntarán como ha pasado esto, como todos saben mi hijo y su esposa tuvieron que esconderse, y ahora voy a aclarar porqué. Durante años recibieron todo tipo de amenazas y atentados, estuvieron varias veces a punto de perder la vida, pero ellos lo hacían con gusto por el bienestar de nuestra sociedad. Hace poco más de diecisiete años mi nuera, Amelia, se quedó embarazada, y tuvieron que esconderse para no poner en peligro la vida de mi nieta.
Tras estas palabras la sala estalló en murmullos.
- Silencio, por favor – rogó Dumbledore a los periodistas.
- Hace casi una semana varios mortífagos irrumpieron en casa de mi hijo, las personas de mi confianza que están investigando el caso han llegado a la conclusión de que los partidarios de Lord Voldemort – otro estremecimiento recorrió la sala (antes ya había pasado ante la mención del Señor Tenebroso) – no sabían realmente a quien estaban atacando, pues mi hijo y su esposa se hacían pasar por muggles, han llegado a la concusión de que iban detrás de mi nieta, que consiguió escapar a duras penas. Por tanto, hoy estoy aquí por dos razones, para anunciar mi inminente vuelta al poder y para presentarles a mi nieta…
Hizo el gesto indicado y Hermione se preparó para salir de su escondite y aparecer por primera vez públicamente como nieta de la reina.
- Denle la bienvenida a Hermione de Satël, comúnmente conocida como Hermione Granger, Heredera al Trono Mágico.
Tras estas palabras Hermione tomó aire y se deslizó suavemente hasta colocarse al lado derecho de su abuela.
Los medios se pusieron ha sacar fotos como locos, todos queriendo tener una imagen de la nueva Heredera y de su abuela.
- Silencio por favor – repitió Dumbledore – La reina aún no ha acabado su comunicado. En cuanto finalice tendrán tiempo suficiente para sacar todas las fotos que quieran.
- Solo unos segundos más – pidió ella – Quiero añadir que mi nieta seguirá acudiendo al colegio junto con el resto de sus amigos, y que ha raíz de esto las medidas de seguridad se incrementarán. También quiero decir que participará activamente en las decisiones políticas de la casa real, ya que ella será mi sucesora y tiene que aprender y adquirir experiencia en política.
Tras estas palabras dio una seña a Dumbledore, que se levantó y se colocó al lado de la Reina diciendo…
- Muchas gracias por su silencio, ahora se concederán algunas preguntas – Los reporteros levantaron las manos y el director señaló a uno.
- Geoffrey Patterson de 'El Diario El Profeta'. ¿Qué medidas se van a tomar en Hogwarts para la seguridad personal de la Heredera? Todo el mundo sabe que el castillo es muy grande y aunque sea muy seguro es conocido el hecho de que hay muchos hijos de mortífagos en la escuela.
- Respondiendo a su pregunta le diré que se le ha designado un guardián, el profesor Severus Snape, que se encargará de su seguridad en horas no lectivas dado su nivel de experiencia y conocimiento de las tácticas de los mortífagos – Respondió Adrienne, y después de pensarlo un poco añadió – Pero, claro está, que esta no será la única medida que tomaremos, aunque obviamente no vamos a dar más detalles de seguridad.
Las manos volvieron a alzarse tras unos segundos y Dumbledore volvió a indicar a otro periodista que hiciese su pregunta. Tras varias preguntas serias y relacionadas con la muerte del hijo de la Reina y con la nueva Heredera se dio paso a la última pregunta.
- Xenofilus Lovegood de "El Quisquilloso". Yo quisiera saber que opinión tiene la Heredera sobre todos estos cambios planeados para su vida diaria.
Adrienne miró a su nieta y tras asentir imperceptiblemente comunicó…
- Ella responderá a esa pregunta, y una vez respondida finalizará esta conferencia de prensa, muchas gracias.
Hermione se colocó tras el podio desde el que había estado hablando su abuela por primera vez en toda la noche, y tras meditar en su respuesta respondió:
- He de admitir que desearía que ninguno de estos cambios fuese necesario, eso significaría que mis padres no habrían muerto, y que yo seguiría siendo una de las mejores amigas de Harry Potter, nada más, así no tendría sobre mí toda la carga que soporto ahora. Desde pequeñita siempre he sabido que algún día sería la Heredera, pero suponía que eso sería dentro de muchos, muchos años, y tan solo después de que mi padre hubiera subido al trono. No negaré que ya estaba cansada de tener que fingir ser alguien que de verdad no soy, y con esto no me refiero a mi forma de ser, sino a mi linaje, a tener que mentir a mis amigos día tras día sabiendo que al final esas mentiras me costarían mucho, como he comprobado hace tan solo unas jornadas. Solo espero que mis amigos sepan perdonar que les haya engañado en ciertos aspectos de mi vida. Y me gustaría mucho, señor Lovegood, que transmitiera mi más sincera disculpa a su hija Luna, a la que hace más de un año que considero una buena amiga.
Con estas palabras Hermione se alejó del podio y junto con su abuela (y siguiéndolas algo más atrás Severus Snape) salió de la sala.
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Hola a todos de nuevo, sé que han pasado cerca de tres meses y quiero pedir disculpas por la tardanza, pero aquí está el nuevo capítulo.
Muchos de vosotros os habéis quejado de que los capítulos eran muy cortos, este que acabáis de leer es el más largo hasta el momento (dos hojas y media mas que el anterior), así que espero que al menos a ese respecto estéis contentos.
Este, sin lugar a duda, ha sido el capítulo de los discursos, he de reconocer que no me gustan mucho (en los libros me gustan a veces, pero siempre que veo una peli en DVD en la que hay discursos suelo saltármelos) espero que hayan quedado bien, si no es mucho pedir me gustaría vuestra opinión al respecto.
Quiero destacar la frase final del discurso de Hermione, me pareció bien incluír tanto a Xenofilus como a Luna. Al primero por su implicación en el 7º libro (que leí en su día en inglés y que ahora he vuelto a leer en español) y a Luna, porque me ha gustado que haya decorado así su habitación, es obvio que para ella los acontecimientos del 5º libro fueron importantes, al igual que me lo parecieron a mi.
Muchas gracias a "a which without a heart", "Cris", "Ayra16", "sindzero", "Laura" y "pottercita26", vuestros reviews me han levantado la moral, ya que no estaba muy segura de si el SSGH iba un poco deprisa, pero me alegra de que os vaya gustando la historia, después de todo sois vosotros la que la leéis.
En fin, espero publicar algo pronto (aunque no antes de semana santa).
Muchos besos
Lara
