La primera fiesta

Entré en el pub, sin saber qué me encontraría. Pero me sorprendió positivamente. No había mucha gente para lo grande que era. Tendríamos un poco de intimidad. Pero, espera, ¿era esto lo que quería? No, sólo era porque soy una persona tímida.

Sendo conocía al camarero, o esto parecía. Sin preguntarme nada, Sendo vino con dos cervezas en mano, una para cada uno.

- ¿Te gusta la cerveza, no? –me preguntó cuándo me la daba. La verdad es que no había bebido mucha cerveza en mi vida… pero tenía que hacerme el valiente.

- Sí, claro.

Sendo hablaba mucho, pero no demasiado. Me explicó qué tal el partido, me preguntó sobre el suyo y me detalló sus estudios sobre comunicación. Nunca le había preguntado esto… pero me parecía muy interesante. De repente, cuando ya llevábamos dos cervezas, Sendo se levantó y se me acercó. ¿Qué querría?

- Felicidades. ¡Choca la mano tío! Soy un despistado, aún no te he felicitado por lo de la selección. ¡Seremos compañeros!

- Gracias. – ah era esto, claro. Y sí, seríamos compañeros. Pero yo era mejor-

- Bueno Kaede, ¿te gusta el sitio? Después, si quieres, podemos ir a una fiesta de un colega que está muy cerca de aquí.

- Sí, me gusta este pub. Es tranquilo.

Todo el momento estaba pensando con lo que me dijo Mitsui sobre Sendo. Él ya me lo había explicado la primera vez que hablamos en serio, pero el tema no había vuelto a aparecer. Pero, si realmente era su amigo, tenía que decírselo. Pero no sabía cómo. Gracias a las dos cervezas que llevaba encima, pero, me lancé. No estaba acostumbrado al alcohol.

- Oye Sendo, hay una cosa que te quería decir. Mitsui me comentó una cosa sobre ti.

- ¿Ah sí? ¿Qué?

- Bueno, pues que te gustaban los hombres. ¿Lo sabe ya todo el mundo?

- Ah, es esto. Evidentemente que Mitsui lo sabe. Tampoco es ningún secreto Rukawa. No tendría que ser tabú ni noticia que un chico sea bisexual o gay.

- Vale, vale…

Estuvimos casi un minuto en silencio. En un incómodo silencio. Pero Sendo volvió a hablar. Me preguntó si el entrenador de la sub21 me había llamado, que era muy simpático y que nos veríamos el fin de semana del stage. Después me preguntó si ya se lo había dicho a Sakuragui y le comenté que habíamos hablado por teléfono. Ya eran las diez de la noche y cada vez había más gente al local, y la música más fuerte. Las luces se oscurecieron y ya había gente haciendo chupitos y bailando por todos sitios. Me sentía… RARO. Se nos acercó un grupo de chicas que conocían a Sendo de la universidad. Lo sacaron a bailar y Sendo no les dijo que no. Estuvieran bailando durante bastante tiempo mientras yo no sabía qué hacer. Sendo bailaba muy bien, igual que todas ellas. Sendo realmente era tan popular como en las canchas. Cuando sonó una canción que, incluso a mí me sonaba, Sendo me sacó a bailar con ellos, después de invitarnos a un chupito. Notaba que el alcohol estaba en mi cuerpo, pero tampoco tanto como para bailar. Así que me limité a hacer un par de movimientos con los pies. Una de las chicas me insistió a que bailase con ella, pero tampoco me apetecía mucho. Me gustaba más mirar que bailar. Sendo bebía al mismo tiempo que bailaba. Se le veía feliz en aquel ambiente. Muy feliz.

¿Por qué había desperdiciado tanto el tiempo durante el instituto? ¿Por qué me había comportado como un auténtico antisocial? Si no hubiera sido por el baloncesto, nunca habría hablado con gente de mi edad… Pero, a ver… La pregunta quizá es, ¿por qué ahora me había vuelto más social? ¿Por qué me apetecía hablar, salir con compañeros? Realmente, ¿la Universidad cambia tanto a una persona? O… ¿quizá siempre había sido igual, pero más tímido? Bueno, sea como sea, ya no puedo volver al pasado.

- Oye tío, ¿qué te pasa? –me sorprendió Sendo- ¿Salimos a la calle un rato? Tengo mucho calor.

- Nada, nada… Estoy un poco cansado. OK.

- Pues, vámonos.

La verdad es que me apetecía un poco salir de aquel sitio con la música a tope. En la calle hacía un poco de frío, pero nada que Kaede Rukawa no pudiera soportar. Sendo fue quién volvió a abrir tema de conversa. Esta vez, aún me sorprendió más.

- Rukawa, ¿cómo es que tienes tantas fans femeninas?

- …

- En el instituto ya tenías todo un ejército de locas chillonas… Me sorprendió mucho. ¿Salías con alguna de ellas?

- No –me limité a contestar.

- Vaya, vaya… pero has salido con alguna chica, ¿verdad? – ¿por qué coño me preguntaba aquello? ¿Los amigos hablaban de estos temas tan rápido?-

- No me interesan las chicas – eso había quedado un poco raro, así que rápidamente añadí-, me interesa el baloncesto.

- Hahahaha, hasta serás de los míos.

- …

- ¿Te gustan los tíos? – Sendo iba un poco… borracho-

- No, no. Nunca he estado con un chico.

- Bueno, ¿te apetece ir a la fiesta del amigo que te he dicho? Creo que estaremos más tranquilos, porque aún es temprano para irse a casa.

Tenía razón, pocos minutos antes había mirado el móvil y sólo era medianoche. Quería terminar la conversa, me empezaba a sentir incómodo. Nunca antes me habían hecho aquella pregunta. Nunca me habían atraído los chicos, pero hacía mucho que tampoco me había sentido atraído por ninguna chica… Empezaba a preguntarme si quizá… Bueno, tengo que responder a Sendo.

- Sí, vayamos.

- Perfecto. Como mucho estaremos cinco minutos andando. Espero que no te haya molestado la pregunta que te he hecho. Es solo curiosidad.

- Tranquilo.

Llegamos al piso del amigo de Sendo. El base me presentó como su amigo, así que quizá sí que éramos amigos. No había mucha gente en el piso, pero la música se escuchaba desde afuera. La gente iba muy borracha, incluso estaban fumando. Aquello no era tabaco… ¿Sendo fumaba?

- Oye Sendo, ¿tú fumas?

- No, no. Esto sí que no Rukawa. ¿Tú tampoco, no?

- No.

Sendo me iba presentando a la gente, aunque no todos lo conocían. Nos sentamos en un sofá, mientras el exRyonan hablaba con distintas personas. Yo, como siempre, me limitaba a observar. Era un ambiente desconocido para mí. La gente que no hablaba, bailaba, jugaba a juegos con el objetivo de emborracharse aún más o… se liaban. ¿Eran aquellas las típicas fiestas universitarias que tanto hablaba la gente?

Parecía que Sendo era muy amigo de otro chico que me sonaba de los campeonatos de baloncesto. Incluso se fueron a bailar y, de repente, desaparecieron. ¿Qué cojones tenía que hacer yo ahora? No conocía a nadie… Un chico se me acercó y me preguntó si yo era Kaede Rukawa, exjugador del Shohoku. Había jugado frente él hacía dos años en el campeonato Nacional, pero no me acordaba de él. No estaba acostumbrado a ser un chico popular. Estuvimos hablando unos diez minutos sobre baloncesto y me presentó a su novia. Los dos estudiaban en la misma universidad que Sendo. Ella seguía jugando a baloncesto, pero él lo dejó al entrar en la universidad. Era la primera vez que hablaba con gente desconocida. Me gustó, aunque no se podía decir que fuera mi hobbie favorito. Simplemente, era nuevo.

Tenía que ir al WC, así que pregunté a aquel par dónde era. Cuando volví al lugar de la fiesta, vi una imagen que me impactó. Sendo se estaba besando con aquel chico de una forma muy pasional. ¿Qué tenía que hacer yo? ¿Marcharme a casa? Evidentemente, no quería molestarle. Cuando pasé por su lado, pero, él me miró y me reconoció.

- ¡Hey Rukawa! Antes no te lo he presentado a él es Kawata, jugaba a baloncesto. – sí, me lo había presentado-

- Hola.

Después de un largo e incómodo silencio, Sendo vino a hablar conmigo.

- Espero que no te hayas molestado, Kaede. Sólo es un amigo.

- No me tienes que dar explicaciones, Akira. Vuelve con él, si quieres. Yo ya me iré a casa, llamaré a un taxi.

- No, no. Me quedo contigo, que hoy salimos juntos. Mira, ha llegado un montón de gente nueva.

Estuvimos una hora y media más en aquel piso, pero yo estaba muy cansado, así que decidí marcharme. Hoy había sido un día de emociones fuertes y nuevas. Sendo quiso acompañarme hasta que llegara el taxi, así que tuve que aceptar. Cuando salimos del apartamento, me encontré a Mitsui. Sí, a Mitsui. Quedó sorprendido de verme con Sendo, aunque estaba seguro que me había buscado durante toda la noche. Después de hablar dos minutos, dije que el taxi me esperaba y Sendo vino conmigo. Tenía razón, el taxi ya estaba allí mismo. Akira me dio un abrazo para despedirse y se volvió a la fiesta. ¿Qué haría Sendo ahora que yo ya no estaba allí? ¿Volvería con aquel chico? ¿Dormirían juntos? ¿Por qué pienso con esto? Después de quince minutos de trayecto, ya estaba en el piso. Realmente, vivía muy cerca de mi gran rival.


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