Se despidió de él en la mañana con un beso tierno en su boca que todos pudieron ver, los hombres disimularon una sonrisa mientras las mujeres no disimulaban su reprobación, tomó su mano dejando un beso y le sonrió con un "volveré pronto"; Se quedó hasta que el carruaje desapareció de su vista, para cuando giró hacia la enorme mansión ya no había nadie, se encogió de hombros en un suspiro tenía que aprender muchas cosas y encargarse para que Albert estuviera orgulloso de ella, el Conde Dartmouth trabajaría en su despacho su deber era tratarlo como un invitado, debía congraciarse con los miembros de la casa además de los vecinos a los que conoció en la celebración, tambien le entusiasmaba el hecho de comenzar con los preparativos para la escuela, en la cena de la noche anterior Archie y Stear estaban complacidos y hasta emocionados con la idea, ese día prometió ir con ellos al taller y estaba segura que se divertiría. Al día siguiente fue muy temprano al muelle con Dorothy, Albert le pidió con ternura que para donde fuera ella debía acompañarla, cuando regresaron casi era hora de desayunar, Mary la recibió en la entrada con preocupación
- Mi Lady el desayuno está listo para servirse pero Lady Eliza solicitó el suyo en la habitación, Madame Elroy lo hará desde la suya con Lady Legan, el joven Neil su ayuda de cámara informó que había salido temprano y no sabe a qué hora volverá, Los jóvenes Conrwell recibieron una misiva desde su taller y salieron dejando sus disculpas, el Conde Dartmouth salió también con una disculpa al parecer llegó un cargamento en el muelle que estaba esperando
- Esta bien, eso quiere decir que por lo menos no llegué tarde, desayunare en la cocina con ustedes así no moveremos mucho – sonrío aprovechando la ocasión – ¿Mary por qué no me contó sobre las invitaciones de té?
- Disculpe mi Lady pero Madame Elroy solicitó que todas se le entregaran a ella y Lord Andrew estuvo de acuerdo
- Frunció el ceño – Ya.. Pues ahora deberá entregármelas Mary yo me haré cargo – el ama de llaves asintió y caminaron hacia la cocina
Todo aquello era un desplante claro el dia anterior no quisieron cenar en la mesa, lo que más le impactó fue lo de las invitaciones, seguro las ocultaban para que no causara vergüenza, quizá Albert pensaba que no estaba lista para ofrecer o asistir al té con otras damas.
Evidentemente las mujeres de la casa no la ayudarían así que pidió a Dorothy y a Mary que simularan una tarde de té, ellas habían visto actuar a montones de damas mucho más que ella en el tiempo que pasó con la señora Dustin que eran en su mayoría señoras de edad la idea les alarmó en un principio tal vez por obediencia accedieron, tenía que practicar para no quedar en ridículo pero la tarde de supuesta práctica fue muy animada llena de risas; Para el almuerzo volvieron a hacerle lo mismo, ninguna se presentó, aunque si los tres caballeros así que le pidió a Mary que les sirvieran en la terraza, a ellos en lugar de molestarle les pareció un cambio favorable, durante aquel almuerzo al aire libre Stear llenó de anecdotas agradables el ambiente, cuando llegó el postre conversaban de su taller y lo bien que les estaba yendo con el producto nuevo, Archie administraba el lugar y se encargaba de la distribución y venta mientras que Stear creaba aparatos que aligeraban tareas de cualquier profesión de hecho las cestas grandes de mimbre tenían unas mallas de un material que mantenía a los pescados frescos por más horas, eso era producto de su genialidad
- Espero que les guste hallé unas manzanas en el huerto – comentó Candy a los tres hombres
- ¿Es decir mi Lady que usted es la creadora de todos estos nuevos postres que hemos probado? – tomó un bocado más de el pie de manzana – ¡Vaya! Estoy encantado con la idea porque son deliciosos – mencionó Archie
- !Es un éxito en la cocina Candy! – exclamó Stear
- Mi Lady es usted una caja de sorpresas – el Conde la miro nuevamente con aquella intensidad incomoda
- Bueno… - se sonrojó al instante - solo con los postres – por favor mantengámoslo en secreto no quiero que las damas lo sepan, en especial Madame Elroy
- Te diría que las damas no pasan su tiempo en la cocina y que para ello hay servidumbre – mencionó Stear con una mueca – pero resulta que esta es tu casa y puedes hacer lo que quieras – sonrió - no te preocupes por nosotros, seguirá siendo un secreto
La conversación tomó por otros rumbos cuando Candy le preguntó a los hermanos por sus padres, ellos contestaron que habían viajado a América en donde establecieron negocios de minería pero no quisieron irse de su tierra, entonces el Tío William los apoyo con su proyecto y los invito a la mansión diciendo que era lo suficientemente grande para todos los Andrew, ella estuvo de acuerdo aún habían zonas que no conocía, fue entonces que Stear tuvo la oportunidad de indagar sobre su dulce tía
- Es duro estar lejos de tus padres pero debe ser mucho más perder a tu única familia en la guerra ¿no es cierto?
- Lo es – bajó la mirada – Jimmy era un par de años menor que yo, tenía 17 años cuando.. murió, tres meses después papá Leo, mamá vino enferma de la India hace más de 10 años
- ¿Como eran? – preguntó el Conde rompiendo un breve silencio – es decir, físicamente como era ella, su madre, ¿la recuerda mi Lady?
- Era….. Morena con un cabello precioso lacio y oscuro, llevaba prendas por montones pero no eran de valor, estaban hechas de metal forjadas con formas extrañas y siempre llevaba un vestido que en sí era una tela larga que daba tantas vueltas que cubría todo su cuerpo, Jimmy se parecía mucho a ella ambos con ojos negros como una noche sin luna, papá Leo los tenía color caramelo
- ¿El también era Hindú?
- No, pero me contó que venía de muy cerca, más bien era de Kashmir y que la familia de mi madre no aceptaba su matrimonio por ello, así que vinieron a este lado del continente y se quedaron en Londres a trabajar, luego cuando era muy pequeña regresaron a la India y duramos allá 6 años - Los hombres hicieron un silencio incómodo
- ¿Supongo que la querían mucho? – rompió el silencio el Conde
- Si, para no tener mucho siempre fuimos muy unidos ya sé que se dieron cuenta, me dijeron que se fueron de Londres por qué la gente siempre me miraba de otro modo cuando estaba con ellos, se daban cuenta a simple vista que no eran mis padres y ellos jamás me lo ocultaron por ello al regresar nos mudamos a Dorset, me debieron de querer mucho para hacerse cargo de mi, aun así los quise y ha sido la única familia real que he conocido – sus ojos se empañaron – mis únicos padres
- Archie tomó su mano – ahora tienes otra familia y estoy seguro que la harás tuya llenando la mansión y sus días grises de alegrías
- Gracias de corazón, daré lo mejor de mi
El Conde que había guardado silencio por largo rato se disculpó agradeciendo por el postre y salió rápidamente del comedor de la terraza con rostro afligido, Candy pensó que quizá le había recordado a la familia que nunca tuvo, el tambien había perdido seres queridos muy pronto, pensó en lo solo que debe estar, la muerte de su esposa debía ponerlo aun muy triste, aunque seguía viviendo con normalidad nunca había podido superar su perdida, aquello se lo había mencionado Albert.
A los dos días de casi ni ver a las mujeres de la casa aparecieron en el desayuno, para variar llego tarde ganándose las miradas reprobatorias, sus disculpas no fueron suficientes para cambiar la cara de las tres durante la comida y menos para que le dirigieran alguna palabra, como siempre los caballeros hacían menos tenso digerir alimentos en familia; estaba muy emocionada y no quería que nadie le borrara la sonrisa, había practicado mucho las normas y posturas con Mary y Dorothy, para esa tarde las damas habían confirmado su asistencia al té, Lady Keller junto a su hija Lady Marrianne, y el grupo de damas jóvenes de la sociedad vecina, en total unas 20 mujeres. Con esmero había preparado todo para que fuera de su agrado, estaba arreglada como toda una dama para recibirlas de la manera más adecuada, comenzaron a llegar y todo iba bien, se estaba esforzando mucho por saludar, caminar y sentarse correctamente, entonces aparecieron las tres mujeres con alguien más, Daisy y su sonrisa que sujetaba el brazo de Madame Elroy
- Candice es una descortesía para con la familia que no nos invitaras a tu reunión de té – mencionó Sara abanicándose con molestia frente a todas las asistentes
- Yo.. discúlpeme Lady Legan no pensé que necesitarían una, viven aquí
- ¡Por supuesto! Es que acaso no sabes las normas de… ¡Ah vaya! Es cierto tú no fuiste educada para esto – dijo despectivamente Eliza
- ¡Aww Eliza! No seas tan dura con ella – se acercó y se colocó a su lado – no te preocupes Candice, te ayudaremos en lo que podamos pero esto no está hecho para todas, algunas nacemos siendo damas y otras…. Simplemente fingen serlo
- Las damas a su alrededor comenzaron a reír de la escena y realmente no sabia como controlarla o que decir, eran palabras hirientes y a la vez groserías pero con delicadeza, eran unas arpías, comenzaron a acorralarla nuevamente con preguntas sobre sus padres a la que contesto que eran granjeros Hindúes, por supuesto no le creyeron y las risas se hicieron más pronunciadas
- Seguramente tú madre fue la querida de su patrón o algo así – comentó una de ellas seguida por más risas – ¿dinos la verdad de donde saliste?
- Si es cierto lo de la granja lo más probable es que sabes andar entre las gallinas y cochinos – hizo otra con expresión de asco
- Pobre Lord Andrew debió de estar realmente mal en la guerra para casarse y que nadie se enterara o enterrarte sin cerciorarse que de verdad estabas muerta
- ¡Vamos Sara! Esto es una pantomima de la que no quiero participar ¡que vergüenza! - Exclamaba Elroy mientras salía seguida de su hijastra
- Eliza se quedó y era la primera vez que la veía sonreír, con una ceja alzada de diversión - Por cierto… ¿Como hacías con tantos hombres? Por allí cuentan que las mujeres que los acompañan están dispuestas a todo por ellos
- ¿Qué insinúas Eliza!? – se levanto con la rabia sonrojando su rostro – la labor que hacíamos era por sus vidas – las damas hicieron silencio y comenzaron a abanicarse
- No lo dudo y luego que lograste casarte con un noble que prestaba servicio a su país desapareciste por tres años haciendo.. ¡quién sabe que! ¿Candice es tu verdadero nombre o es el que usas ahora?
- No tengo por qué explicar nada a unas personas tan mimadas como todas ustedes, simplemente soy Candy y no, no soy una dama, me casé con el teniente Andrew y lo único que espero es hacerlo feliz lo de noble me sobra – sus ojos se empañaron de rabia contenida
- Daisy se levantó a su lado y la giró mirándola sin aquella sonrisa – si quieres hacerlo feliz deberías comportarte como una dama estás haciendo un escándalo en tu propia recepción de té
Justo en el blanco, se giró a las mujeres y con un hilo de voz se disculpó con todas que ya empezaban a atiborrarse de pasteles haciendo caso omiso en apariencia a la escena, aguantó las lágrimas y camino lo más rápido que podía a su habitación, al cerrar la puerta miro todo a su alrededor, una enorme con muebles hermosos y una cama con dosel, buscó por todos lados algo que le recordara quien era pero no lo encontró, se sentó en la cama y al fin lloró, las lágrimas salían a borbotones parecía que no podían parar. Dorothy abrió lentamente y con la tristeza en sus ojos se acercó a ella sentándose a su lado, Candy se dejó caer en su regazo sin parar de llorar mientras que la muchacha trataba de calmarla acariciando su cabeza.
- Mamá siempre me dijo que cada ser nace con una luz no importan de donde vengan, si los demás tratan de apagar tu luz es por qué les molesta tu brillo, es todo
Dorothy no tendría más que cuatro años más que ella y sin embargo necesitaba su consuelo como el de su propia madre, cerró los ojos con fuerza y recordó a la única que conoció, su recuerdo viajó a la India apenas borroso cuando ella solo tenía 6 años pero tan vivido que se aferró a el, la peinaba poco a poco, sus cabellos dorados y rizados eran rebeldes y hacian ondas rizadas alrededor de su pequeña cabeza, ambas reían, ella tenía un mapache de peluche que abrazaba sentada de espaldas a su madre en el piso
- Tienes que recordar esto pequeño solecito, hay gente mala, gente que a pesar de tenerlo todo ansían más haciendo daño, aléjate de esa gente, aunque no lo creas se esconden en sus trajes elegantes, joyas y renombres, gente que parece buena y que son capaces de hacerle daño hasta su propia familia, no te acerques jamás a ellos, es mejor tener poco con humildad y cariño que mucho con malicia todo por intereses, ambición de poder y tú mi solecito – la giró y tomó su carita banca mirando los ojitos claros y risueños – tienes un corazón enorme – le sonrió y beso su mejilla
El destino la llevó cruzando Ríos, océanos y tierras hasta terminar allí, enamorarse de un Noble y lidiar con su familia precisamente el tipo de gente que le advirtió su madre, aunque no todos tenían que ser así, los hermanos Cornwell eran buenos con ella, aunque la amistad con personas que piensan que son superiores por tener dinero o vivir en una enorme casa también era cruel cuando el otro no tenía nada, pensó que quizá si ella no estuviese casada con el patriarca de la familia ellos la rechazarían también, ese pensamiento la llevó a recordar a Loren su primera amiga de la infancia, la mamá de Lory como ella le decía de cariño trabajaba para una familia de Nobles y educó a su hija para ser la doncella de una señorita de la casa, al principio le contaba con emoción sobre las damas y los caballeros como príncipes y princesas, de todas las cosas que le enseñaban en aquella mansión, comenzó a usar vestidos finos y a hablar diferente, un día cuando le llevó a la casa el pedido de leche preguntó por ella y la encontró en el jardín trasero con un vestido precioso, Loren le dijo que no podía seguir tratándola como siempre y que no deberían hablar más ni ser más amigas porque ahora ella era casi una doncella que pertenecía a otro estatus diferente al suyo, se despidió de ella sin más como cualquier persona y camino con la barbilla erguida.
El creerse superior al parecer le robo el corazón, eran las mejores amigas un día y al siguiente no quería ni recordarla, se prometió que a ella no le sucedería lo mismo, que nunca dejaría de ser quien era por un vestido bonito, se irguió limpiándose las lágrimas y sonrió a Dorothy con los ojos hinchados, agradeció el que estuviese allí y le pidió un enorme favor, haría un almuerzo en el jardín necesitaría a Mary, a Steven y a el señor Marco, suspiró profundamente, escribiría a todas. Se miró en el espejo y se deshizo del elaborado peinado, se quito las prendas aunque pocas eran de valor, pasó un paño humedo por su rostro limpiando el maquillaje y se sonrió ampliamente.
- Si quieren saber quién soy lo sabrán, conocerán a Candice, simplemente Candy.
...
Espero consigan aquí alguna respuesta o se crearon alguna nueva? pero de lo que paso el año vacío que estuvo "desaparecida" será revelado en los proximos capítulos estoy segura de que Albert averiguará algo, como será su reacción cuando sepa de Cristina?, feliz fin de semana a Todas.
