-Te amo… -terminó por decirle ella justo antes de separarse, los ojos sorprendidos del muchacho, la miraban deslumbrados.
-…Yo -sin embargo, antes de escuchar su respuesta, le colocó el dedo índice sobre los labios, indicándole que guardara silencio.
-No te fuerces… -entonces se llevó la mano de su boca al pecho, -lo que dije es algo que siento desde hace mucho tiempo… y esto… es como un sueño para mí… -trató de poner su mejor sonrisa para él, quien al ver su gesto le respondió de la misma manera.
-¡Ya volviimos! -se escuchó a lo lejos el saludo de Bonnie. Por lo que ambos se miraron y el Campeón se levantó, ofreciéndole enseguida la mano a la Reina para que ella hiciera lo mismo. Pero el nerviosismo aún no se disipaba en ella, por lo que tras un pequeño traspié, terminó siendo recibida en el pecho del entrenador, dando remembranza a uno de los momentos más emblemáticos de su historia.
POKÉMON
XYZ AND THE HALL OF FAME
Capítulo 9 "Raichu"
FUTURO- 7 AÑOS DESPUÉS.
El cielo desprendía incontables luces y estruendos que al mirar y escuchar despertaban al instante la sensación de pánico, cada vez más cerca, que lo único que podía era intentar escapar, volar lo más rápido que pudiera, abriéndose paso entre las ramas del bosque y los Pokémon que en él habitaban, esperando con todo su corazón que lograra cruzar antes del anochecer, porque de lo contrario, quedaría perdido en medio de toda aquella calamidad.
-¡No! ¡No! ¡Auxilio! -el guerrero celestial aceleró la velocidad, sin embargo, el sonido de los gritos de la voz del bosque se esparcía mucho más rápido que su avance cual onda expansiva de una inmensa explosión, hasta el punto que las tinieblas que dejaba a su paso lo cubrieron a él y a los demás Pokémon que corrían en la zona mientras trataban de huir.
De un momento a otro, todo el follaje parecía haberse detenido, no había ningún movimiento, ni el paso del viento agitando la última de las hojas de cualquier rama.
Estaba estático, por unos segundos pudo notarlo, ninguna de sus patas le respondía y la pañoleta que llevaba al cuello se había teñido de negro. Lo había alcanzado… había fracasado… ¿Qué iba a pasar ahora con ella?...
-Perdóname… Sally… -La imagen de una pequeña niña de cabellos castaños rizados y olores dulces como la miel, le sonríe mientras lo abraza. –"Te amo Shaymin, trae a papá… por favor"
-¡SHAYMIN! ¡SHAYYMIIN! -alcanzó a escuchar desde lejos la pequeña voz a gritos desgarradores, no pudo voltearse para verla aunque fuera por aquella última vez, pero la imaginaba, seguramente retenida por Bonnie, que la abrazaba con fuerza para que no corriera tras él al verlo en tan terrible situación.
-Por favor… no permitas que la tomen… -la voz de aquella joven rubia lo despide finalmente de su consciencia, aunque sus extremidades no le respondieran, aún la sentía aferrada entre su pecho y su pata derecha, la última de las piedras trueno, la que era su deber alejar a toda costa.
Entonces… frente a sus ojos desapareció, él y todos los Pokémon del área, menos Latias, que circulaba la zona como detector de cualquier movimiento.
-Latias… -los ojos azules temblaron al verla. -Eso significa que él está cerca… -La hermana del líder de gimnasio de Luminalia, volteó hacia abajo para ver a la pequeña que lleva de la mano y que aprieta la misma con gran fuerza, aun viendo en la dirección en que Shaymin desapareció. -¡Tenemos que irnos! ¡Shaymin lo logrará! ¡Ya lo verás! -le dijo mientras cambiaban el rumbo y corrían colina arriba.
-¿Por qué?... ¿Por qué Celebi hizo algo como eso?...
-No te preocupes… ¡Él volverá! ¡Y Shaymin también! ¡Y Latias! -cerró fuerte los párpados mientras trataba de dominar su propio dolor al saber que nada de lo que menciona es verdad, mientras la halaba tras de sí. -No voy a permitir que la encuentres Ash… ¡No a ella! ¡Se lo prometí a Serena! ¡Que iba a cuidarlaa! Si tan solo mi hermano estuviera aquí… él sabría que hacer… -Los pensamientos de frustración la invaden, pero se sacude la cabeza para centrarse. -Lo importante ahora… es llegar al refugio, -tras detenerse bajo un árbol, se agacha hasta la altura de la niña de alrededor de 4 años, los rayos de luz de la luna iluminan su tierno rostro y sus ojos pardos parecen del color de la miel al igual que sus cabellos.
-¿Tía Bonnie?... -el miedo aún se refleja en su rostro, cuyos labios se arrugan poco a poco tratando de controlar el llanto.
-Ya… -la haló hacia su pecho y la abrazó con fuerza, indicándole que ella estaba ahí para ella, que no iba a abandonarla, por lo que al instante sintió como los bracitos la rodeaban y las manitas tomaban en puños la tela de su camisa.
-¿Sasha… tienes hambre?... -preguntó tratando de desviar las emociones que aquel encuentro le propició, segura de recibir una afirmativa.
-¡Sí! -se separó de ella y abrió la boca emocionada, un vivo reflejo de la actitud de su padre ante la misma pregunta. Entonces se levantó y suspiró, para luego ofrecerle nuevamente la mano. -Ya casi llegamos, cuando estemos ahí, seguro que Xana ha cocinado algo delicioso, -le sonrió.
Caminaron sin detenerse hasta el momento en que la pequeña vio un pequeño Pokémon asomarse sobre una roca, haciéndole abrir grandes y emocionados los ojos.
-¡Mira tía! ¡Mira! ¡Se parece a un Pokémon con el que apareces en algunas fotos! -los ojos de estrella de la pequeña, no se comparaban con la melancolía de los azules al ver a la pequeña rata eléctrica sobre la piedra.
-Sí… es un Dedenne…
-Dedenne… -repitió la castaña familiarizándose con el nombre.
-¡Me pareció escuchar sus voces! ¡Y en verdad eran ustedes! ¡Estaba tan preocupado! ¡Hubiera ido con ustedes! -desde un tanto más lejos, corría hacia ellas un joven acompañado con un Sceptile, los ojos claros y el cabello verde oscuro, daban la impresión de verse mucho más apuesto a esas horas del día.
-¡Sawyer! -lo recibió con una sonrisa Bonnie.
-¿Cómo salió todo?... -miró la expresión cansada de la chica y entonces recorrió con la mirada sus siluetas. -¿Y Shaymin?...
-Fue… un poco más difícil de lo que esperábamos… -lo miró seria, indicándole que caminaran a la cabaña que no estaba muy lejos, a lo que él asintió.
ACTUALIDAD
Como si la misma luna perfecta que iluminaba el cielo, la madrugada apenas y se sentía, el acostumbrado rocío caía su rostro, pero lejos de buscar refugio, se quedó ahí, sentada a las afueras del Centro Pokémon, no podía dormir, no después de aquel acercamiento que había pasado con el entrenador de leyenda. Al final… no le había comentado nada sobre lo que había sentido, según lo que les dijo Clemont, pero lo miraba tan bien, que ya no preguntó más al respecto.
Dirigió su mirada a la puerta del centro de salud, al ver a alguien saliendo de este, se trataba de Kalm, que estiró los brazos hacia arriba justo en la puerta, pero que enseguida se percató de su presencia y caminó despacio hasta ella.
-¿Hola? -ladeó la cabeza con una sonrisa, por lo que ella sonrió también.
-¿Tampoco puedes dormir? -preguntó y tocó el suelo con la mano, indicándole que se sentara a su lado.
Los cabellos lacios del chico, estaban un poco revueltos, por lo que se pasó un par de veces la mano sobre la cabeza antes de seguir hablando. Pero decidió continuar. -¿Pensaste lo que te dije?
-…Kalm -juntó las rodillas a su pecho, al recordar, que esa mañana cuando se repartieron el trabajo en el Centro Pokémon, ellos habían quedado juntos… ocasión en la que el joven entrenador le ofreció que marcharía con ella de vuelta a Pueblo Boceto, que no era justo que se involucrara nuevamente en situaciones peligrosas, ahora era la reina de Kalos y debía cuidarse. -No puedo…
-Serena… -apretó el puño molesto y lo cubrió con su otra mano, para luego descansar su mentón en ellas.
-Sé que lo que dices es verdad… que mi deber es mostrarle a las personas que cuentan conmigo… ser una voz alentadora en los momentos de crisis… -su entrecejo se frunció, -Pero yo… no sólo soy la reina de Kalos… también soy yo… ¡Soy Serena! Mi sueño no va a terminar con mi vida… no era eso lo que esperaba…
-¿En verdad eso es lo que piensas? ¿Crees que Aria hubiera elegido su propia libertad ante la esperanza de todos los pueblos que la siguen?
Sus palabras la sorprendieron, tenía razón en muchos sentidos, para Aria, estar al frente y proclamar el amor y la paz que sus seguidores necesitaban era lo más importante, incluso al pasar desapercibida. Sin embargo… no en balde había emprendido un viaje sola por una región desconocida y aprendido tanto de los Pokémon y de sí misma, sabía lo que quería, sabía lo que estaba haciendo y sabía… que seguir su corazón era lo mejor, porque entonces, qué clase de reina sería… que clase de amor brindaría si ella misma no era feliz…
-¿Es por él?... -preguntó enseguida sin darle oportunidad de rebatir.
-¡No metas a Ash en esto! -se levantó molesta y sin medir los gritos que empezaron a salir de su boca. -¡Ya déjame en paz! ¡Ya no quiero escuchar nada de lo que tengas que decir!
Ante los gritos que se escucharon, Ash, Clemont y Alain, salieron rápido por la puerta, mientras Kalm la miraba estupefacto. Jamás la había visto reaccionar así.
-¿Qué está pasando?... -llegó hasta el lado de la reina el entrenador de Paleta.
Al ver lo que había provocado, su reacción terrible y la mirada en el rostro de Kalm, no pudo más y se llevó ambas manos a los ojos, cubriendo su llanto inminente.
-¿Qué sucedió? -miró entonces hacia Kalm, en busca de una explicación, pero el chico, no se molestó en responderle, simplemente se dio la vuelta y empezó a caminar. -¡¿A dónde vas?!
-¿Tanto quieres saber lo que le dije? -se paró en seco, mientras Clemont lo miraba desde la puerta del Centro Pokémon. -Le dije lo mismo que tú me pediste luego del incidente del hospital…
Los ojos de Ash se abrieron grandes al escucharlo.
-Pero ella no quiso irse…
-¿Cómo?... -se limpió el rostro la reina y depositó su mirada en el entrenador de Kanto.
-Yo le dije a Kalm que te llevara de aquí… -bajó la mirada tras su confesión, -Pero fue al inicio de todo… No me parecía justo ni seguro que permanecieras con nosotros… -se detuvo por unos segundos y apretando los puños y los párpados recordó al Greninja oscuro. -…Aún lo pienso…
-Yo… soy una persona fuerte… -levantó la mirada decidida hacia ambos. -Nadie puede decidir por mí… el camino que debo recorrer y si ese camino está lleno de hendiduras trataré de esquivarlas… pero si no puedo… ¡Estoy segura que no estaré sola para afrontarlo! Porque tengo a mis Pokémon… y los tengo a todos ustedes…
Al escucharla Clemont sonrió, al igual que Bonnie y Tesla que se asomaron a la puerta, seguidas de Mairin y Pikachu.
-Yo nunca dejaré de perseguir mi meta… -le dijo entonces a Ash, que al escucharla sonrió y bajo el rostro tratando de ocultar la emoción que aquellas palabras le ocasionaban.
-Perdóname Kalm… -lo reverenció.
-Tonta… no es necesario que lo digas. -Caminó de vuelta al Centro Pokémon, igual que todos los demás.
El resto de la noche pasó en un abrir y cerrar de ojos, para a la mañana siguiente emprender camino nuevamente hacia la torre de batalla a donde finalmente arribaron.
-¡Aún no puedo creer que estén aquí! ¡Los vi durante la ceremonia de los nuevos entrenadores Pokémon, pero apenas y me les pude acercar! -celebra emocionada la patinadora.
-No exageres, -se encoge de hombros Serena.
-¡Y si que han crecido todooos! ¡Da la impresión que se han vuelto extremadamente fuertes! -agarra a Clemont por el brazo y le toca el biceps, lo que lo sonroja y provoca que Tesla la mire molesta, con las mejillas infladas.
-Gra, gracias, -se lleva la otra mano tras de la cabeza el rubio.
-¡Y caras nuevas! -junta las palmas entre sí viendo a Bonnie, a Tesla y Mairin.
-¡Hey, a mí ya me conoces!, -se cruza de brazos la entrenadora de Houndour.
-¡Dené! -la secunda su amigo.
-Entonces… ¿Tú eres Bonnie?, ¡Bonnie estás enorme!
-¡Sí! ¡Ahora ya soy toda una entrenadora Pokémon! -se contagia de su emoción. -¡Pronto vendré a desafiarte para conseguir tu medalla!
-¡Te estaré esperando! -ladea la cabeza. -¿Y ustedes?... -se lleva el dedo índice al mentón viendo al resto.
-Ellos son Tesla, cuida de mi hermanote y ella es Mairin, cuida de Alain, -las introduce la rubia.
-¡Bonnie! -le llama la atención Serena, al escucharla.
-En realidad no es que cuide de mí… -mira a su hermana Clemont. -Es en realidad una de las causas por las que estamos en este viaje, queremos averiguar su origen…
-Pero… Tesla sí cuida de Clemont-sama… -lo mira extrañada, por lo que el líder de Luminalia le sonríe.
-Es verdad. -la deja entonces más tranquila.
-Y yo también cuido de Alain, pero él también cuida de mí, -termina la presentación Mairin, a lo que Alain suspira.
-¡DOORAAGON CROOW! -lo saluda entonces Korrina, a lo que Mairin estalla en risa, mientras Alain las ve con una gota al lado de su cabeza.
Pasados unos minutos, caminaron al interior donde se encuentra la estatua de Lucario.
-Poniéndonos serios… pues… les reporto que aquí también han pasado cosas extrañas…
-¿Qué clase de cosas? -participa finalmente Ash.
-También… apareció una persona, -afirma con la cabeza la patinadora.
-¿Cómo?... -la ve sorprendido Clemont.
-Veníamos de vuelta desde la Ciudad con Lucario, ayer por la mañana… cuando encontramos a un niño más o menos de la edad de Bonnie tirado a las orillas de la playa.
-Pobrecito… ¿Y está bien? -se preocupa la entrenadora de Dedenne.
Korrina niega con la cabeza, -la verdad no lo sé… pero no recuerda nada, ni siquiera su nombre… estaba pensando en llevarlo al hospital cuando se sienta mejor para caminar.
-Lo mejor será que no vayan al hospital por ahora… -la aconsejó el Campeón.
-Sí… Ash tiene razón, la última vez hubo un percance en el Hospital General de Luminalia… -habla desde atrás Kalm.
-¡Está vivoo! -estiró el brazo hacia él Korrina.
-¡Por supuesto que estoy vivo! -le respondió de inmediato.
-Pues… todos se presentaron y tú no dijiste nada… te quedaste ahí parado detrás de Ash como una sombra… pensé que eras producto de mi imaginación, -se lleva una mano a la frente.
-Por favor… -Si las miradas mataran, Korrina hubiera caído presa del entrenador de Boceto.
-¿Y podemos verlo? -parpadeo deseosa Bonnie.
-Pues… creo que sí…, es más hablar con alguien de su edad y tan bonita como tú de seguro le cae bien. -Le sonrió.
-¿Bonita? -repitió para sus adentros las palabras de la ágil entrenadora.
Las habitaciones de arriba gozaban de una frescura abrumadora, mientras el sonido de las olas del mar golpeando la torre era demás relajante. Bonnie se adentró tras cruzar la puerta de manera en la habitación, viendo al niño recostado de lado, sin poder notar su presencia ya que miraba hacia la ventana del otro lado de la habitación.
Desde que despertó, apretaba con gran ahínco una piedra de tonos brillantes que sostenía en su mano derecha, no podía soltarla, no conocía el motivo, pero tenerla junto a él, lo tranquilizaba.
-¡Hola! ¿Puedo pasar? Bueno… ya pasé, digo… ¿Puedo ir donde estás tú?
La voz… le pareció tan familiar, que desesperado se volteó, pero al verla, el estímulo desapareció. ¿Qué había sido eso?... -se sentó sobre la cama con más tranquilidad y asintió a su petición.
-¡Me llamo Bonnie! Y ¡este es Denenne!
-¡Neneney! -salió de la bolsa su amigo.
-Hola… -al ver su ánimo trató de equipararse y abrió con alegría la boca, pero no supo que más pronunciar, por lo que la cerró. -Yo…
-No te preocupes… Korrina nos contó a mí y a mis amigos que no recuerdas tu nombre… eso no tiene porqué ser un problema… a ver… ¿Hay algo que te guste?
Al escuchar su pregunta, volteó casi instantáneamente hacia la ventana y levantando el brazo con que sostenía la piedra, apuntó hacia el cielo.
-¿El cielo te gusta?
El pequeño asintió con la cabeza. -Me dan ganas de salir y tirarme entre las nubes…
-Así que las nubes… Cloud… -le dice entonces, aseverando su nombramiento.
-Cloud… -repitió y enseguida le sonrió agradecido.
-¿Todo bien por aquí? -mete la cabeza Ash por la puerta.
-Perdón por la intromisión, -entra tras de él Serena.
-Piiikaaapi -y tras de ella Pikachu.
-No hay problema, parece que Cloud ya se siente un poco mejor, pasen, -los invita la rubia.
-Así que Cloud… -le sonríe Ash.
-Es un nombre Bonito, -asiente Serena.
La vista de la pareja recién llegada, se encerró en los ojos jades del niño sobre la cama.
-mm… ¿Cloud qué es eso?... -miró curiosa Bonnie, el objeto en su mano, por lo que el niño se sintió nervioso.
-Tal parece que es una roca trueno… -la reconoció al instante y desde la distancia Ash.
-¡Pikaaa! -se pasó a sus espaldas su amigo.
-Tranquilo Pikachu, -lo acarició.
-Cuando desperté la tenía conmigo… me siento bien sosteniéndola, -les explicó.
Aquel niño le despertaba familiaridad al entrenador, pero sabiendo la mucha gente que ha conocido a lo largo de sus viajes, no le tomó demasiada importancia.
-¡Ya sé! -junta las manos entre sí Serena. -¡Bonnie vamos a decirle a Korrina que haremos unos macarrones! ¿Les parece? -mira entonces Ash que enseguida le sonríe y Cloud la mira sorprendido.
-¡Es delicioso! -lo anima Ash, por lo que toma fuerzas.
-¡Sí!
Minutos después Clemont estaba montando el HORNO COMPACTO DE CASOS ESPECIALES en las afueras de la torre.
-Perdóname, no pensé que estuviera descompuesto… y les dije a todos de los macarrones, -lo mira culpable Serena.
-Tranquila, que esto ya casi está, -da vueltas a una tuerca, mientras Tesla lo mira emocionada.
-La ciencia es taaan asombrosa, amo que podamos comer los macarrones de Serena en cualquier lugar, -junto a ellos el emocionado de Ash.
-¡YYY! Listooo
-…No explotó… -mira desde lejos Bonnie, que platicaba con Cloud.
-Mira Clemont-sama una pulsera, -llama su atención Tesla, al tomar la maquinaria vieja en forma circular y metérsela en el brazo.
-¡Sí! Es muy bonita, -le sonríe divertido el líder de gimnasio, por lo que Ash y Serena sonríen también para luego mirarse entre sí y voltear nuevamente a ellos en un intento de disimular como sus dedos se rozaban entre sí, estando parados uno junto al otro, hasta que Ash tomó uno de ella entre los suyos, para que el juego de rozarse terminara en ella pegándole suave en la mano para que la soltara.
Parado al otro lado del camino que cruza entre el pueblo y la torre, el Ash encapuchado los observa sin esconderse más.
-Tráemela… -le ordena a su Pokémon acompañante.
-Rai…rai… -levanta el rostro, mostrando la cicatriz en su ojo y al mover la cola, se observa otra de la misma magnitud en esta.
Esta historia continuará…
Pokémon XYZ and The Hall of Fame, Capítulo 10 "Rhyhorn"
Wow, Alola para todos jajajaja, la verdad que me he enviciado tanto con Pokémon Moon que puede que salga una que otra cosita aquí. Bueno… tenemos una pelea de Serena y Kalm, es algo que no me esperaba, pero creo que Serena debía sacudirse un poco.
Espero les haya gustado el capítulo, algunos secretos revelados y otros más echados al asador.
GRACIAS A TODOS POR LEER!
Saludos especiales a: Virginia Vir, dlandini
ARIGATO MINNA-SAN
JA NEE!
