Hola Chicas hermosas, guapas, bellas, quien las quiere? Jejeje. Lamento no haber subido el capitulo el sabado, pero estuve enfermita :(, so sorry, pero he vuelto y con el final de esta maravillosa historia.
Los personajes son de Stephanie Meyer y la Historia Original se llama Sed de Deseo de Diana Palmer.
Capítulo Nueve
AL día siguiente evitó a Edward marchándose de compras, pero todavía estaba. allí cuando llegó a su casa. Y también estaba todo lleno de flores.
-Las flores -le dijo Edward con una amplia sonrisa. Aquel día estaba guapísimo, vestido de manera informal.
-¿Qué flores? -preguntó nerviosa.
Edward la miró despacio.
-Ya sabes: flores, dulces y serenata. Bella decidió ponerse impertinente.
-¿Y los dulces?
-En tu bañera.
-¿Qué?
-Vete a verlo.
Bella lanzó una rápida mirada a su padre, que trataba de disimular una sonrisa, y subió inmediatamente a su habitación. Abrió la puerta del cuarto de baño. La bañera estaba llena de cajas de bombones de todos los tamaños y las clases imaginables. Se quedó un rato boquiabierta en la puerta. Luego volvió a bajar.
-Pues aún no has visto lo mejor -exclamó Edward.
-¿Es que vas a rondarme? Será mejor para ti que te lleves un paraguas -añadió con una sonrisa burlona.
Luego Bella se encerró en el estudio, y no salió hasta que Edward se hubo marchado. Su padre tenía una expresión de lo más extraño.
-Me voy a marchar a un hotel -murmuró Bella cuando se iba a la cama-. No quiero quedarme aquí y convertirme en el blanco de ese hombre. Quizás, si me marcho, vuelva a Charleston y se case de una vez con Tanya.
-Ni pensarlo -le dijo su padre entre risas.
-¿Te apuestas algo? -replicó ella.
-Me apuesto tu regalo de boda. Un Mercedes descapotable.- Bella se dio la vuelta y subió a su habitación. ¡Aquello ya pasaba de castaño oscuro! Se encontraba mal. La vista de los bombones le había revuelto el estómago.
Entre suspiros, se puso el camisón y la bata y se sentó a cepillarse el pelo. Fue entonces cuando oyó aquel ruido. Parecía una or questa afinando.
Frunciendo el ceño, abrió la puerta y escuchó. Volvió a oírlo. Seguramente su padre estaba viendo un concierto por la televisión. Cerró la puerta y volvió al tocador. Acababa dé coger el cepillo otra vez, cuando escuchó claramente los compases de Capricho Español de Rimsky Korsakov en medio de la noche, atacados por una espléndida orquesta. Gritó. El cepillo se le cayó de las manos. Aquella orquesta sonaba como si estuviera en la habitación, con ella, y de pronto se dio cuenta de que la música no provenía del vestíbulo sino del jardín.
Se precipitó a la ventana, la abrió y salió al balcón. Allí abajo estaba Edward, justo delante del director, y Bella comprobó casi sin poder dar crédito a sus ojos, que la Orquesta Sinfónica de Atlanta estaba tocando magníficamente en su jardín.
Edward hizo una reverencia, la sonrió y le lanzó un beso. También él iba vestido de etiqueta y llevaba un violín. Cuando vio que Bella le miraba, se lo puso en el hombro y le hizo una seña al director. La música de fondo se suavizó, y él empezó a tocar. Edward era terrible. Malísimo. Varios miembros de la orquesta, sobre todo los de instrumentos de cuerdas parecían desolados.
-¡Oh, cállate! -gritó.
-Cásate conmigo y me callaré.
-¡Nunca!
-¡Peor lo pones! -amenazó él-. ¡No has oído lo que soy capaz de hacer!
Edward siguió tocando. En todo el vecindario empezaron a en cenderse las luces. Los vecinos de al lado se asomaron a las ventanas.
-¿Qué es ese ruido tan horrible? -gritó alguien. Edward se detuvo con el arco en el aire, y gritó.
-¡Pues le convendrá saber que he estudiado dos años de violín!
-¡Sí! -respondió la voz-. ¡Hasta que su profesor se suicidó! Edward frotó el arco sobre las cuerdas del violín con saña.
-¡Por favor, cállese! -suplicó la voz-. ¡Si es usted el enemigo, me rindo!
-¡No quiero prisioneros! -gritó Edward.
-¡En ese caso, cómprese una armadura! -dijo la voz en tono amenazante.
Bella, al escucharlo, empezó a reírse con todas sus ganas. No podía dar crédito a sus ojos ni a sus oídos. Pensó qué diría Tanya si pudiese verle.
-Bueno, ¿te vas a casar conmigo sí o no? -gritó Edward.
-¡Estaré dispuesta a discutirlo! -dijo abrochándose mejor la bata-. Edward, tengo que entrar. ¡Tengo frío!
-Sí, entra. ¡No queremos que al niño le pase nada!
Bella le lanzó una mirada llameante, luego entró y cerró la ventana. Unos minutos después, cuando ya estaba en la cama, toda la casa se llenó con los exquisitos acordes de una sonata de Brahms, en el jardín Y el vecindario. Y luego, se oyó el desagradable ruido de la sirena de la policía.
La luz del sol que se colaba por la ventana despertó a Bella. Se incorporó y se sentó con un suspiro. Lo recordó todo y se echó a reír. Sólo un loco contrataría a una orquesta sinfónica para que le acompañase en su dramática serenata. Pero un loco encantador. Se levantó. No se encontraba muy bien, y bebió un poco de agua. Luego se puso unos pantalones vaqueros y una blusa, y bajó. Edward estaba con su padre en el comedor, tomando el de sayuno. Parecía medio dormido.
Le miró a los ojos, y al sonreírle, Edward alzó las cejas.
-¿Qué tal nos encontramos? Bueno, ya veo que hay alguien que no está de muy buen humor esta mañana -respondió Bella besando a su padre en la frente.
-Tú también estarías enfadada si te hubieras pasado la noche en la comisaría -suspiró Edward-. ¿No me das a mí otro beso?. Al fin y al cabo, soy el padre de tu hijo.
-¡No estoy embarazada! -estalló Bella.
-Toma un poco de beicon -le dijo su padre con una sonrisa, ofreciéndole el plato.
Bella tragó saliva y desvió los ojos.
-Como iba diciendo -continuó Edward-, ¿qué pasa con mi beso?
-No puedes rechazarle -observó su padre-. Al fin y al cabo, ha sido arrestado por tu culpa.
Bella miró a su padre indignada.
-Yo no le pedí que se pusiera al pie de la ventana a hacer esos horrorosos ruidos.
-No eran horrorosos -defendió Edward.
-Por supuesto, para un sordo no lo serían -afirmó Bella: Luego sonrió-. Pero en cierta manera era un ruido dulce.
-¿Quieres decir con eso que te vas a casar conmigo?
El padre de Bella carraspeó y se puso de pie.
-Me acabo de acordar de que tengo un compromiso muy importante con una persona -anunció-. Si alguien me llama; volveré por la noche.
-Vas a ser un suegro estupendo -observó Edward.
-Estate bien seguro. A propósito, solo en caso de que haya algo que celebrar, he hecho unas reservas en Chez-Moi para esta noche. ¡Hasta luego!
Chez-Moi era un restaurante muy elegante, espantosamente caro, que estaba en Teachtree Street. Bella miró a Edward.
-Parece muy confiado, ¿verdad? -preguntó intencionadamente.
-Sí, está muy confiado -asintió él-. Es muy triste, pero su confianza es mucho mayor que la mía. ¿No crees que ya ha llegado el momento en que nos debemos sentar para discutir sobre algunas cosas?
Bella estuvo a punto de darle una contestación impertinente, pero se lo pensó mejor al ver la seriedad que había en sus ojos. Lo que ella estaba empezando a sentir tampoco era ninguna broma.
-De acuerdo -dijo después de un minuto.
Edward la cogió de la mano y la llevó al jardín. Aquel día hacía calor, y los altos robles proyectaban sus grandes sombras. En el centro, una fuente cantaba alegremente.
Edward entrelazó sus dedos con los de Bella. Su mano era grande y muy fuerte.
-¿Vas a casarte conmigo? -preguntó él.
-¿Por qué?, porque puede que esté embarazada?
-Eso-dijo Edward-, probablemente no es más que un sueño imposible. Pero podemos hacerlo real, Bella... Podríamos casarnos y construir una vida juntos.
La abrazó con fuerza.
-Sé que tú crees que todo es sólo por tu dinero. Pero si le preguntas a tu padre, descubrirás que poco a poco, pero con seguridad, estoy saldando la deuda de mi padre. No quiero engañarte, no soy un hombre rico, pero soy ambicioso y resuelto, y tengo proyectos.
Ella le miró indecisa. Edward le acarició la cara.
-Bella si yo fuese pobre, sin un céntimo, y sin esperanzas de llegar a tenerlo, ¿me amarías menos?
Aquello la sorprendió.
-Oh, no -confesó suavemente-. No, no me importaría lo que tuvieras. Nunca me ha importado.
-Entonces, ¿por qué no puedes creer que yo te quiero por ti misma? Tampoco me importaría que fueses pobre, daria lo mismo. Si eso te va a convencer, dile a tu padre que te desherede. Luego nos casaremos, tendremos hijos, e intentaremos convertir nuestro banco en el más importante del estado.
-¿Lo dices en serio?
-Claro que sí -dijo con cierta impaciencia, abrazándola con ansiedad-. Dios mío, ¿es que no lo ves? Eres una mujer inteligente... Bella por el amor de Dios; ¡te amo!
-¿A mí?
-Sí, a ti. Tú me provocaste y me tentaste hasta que yo ya no veía a nadie más que a ti, y yo te he perseguido y no he hecho más que suplicarte, ¡todavía no te has dado cuenta! Bella yo haría lo que hiciera falta para conseguirte; incluso asesinaría. ¿Es que no te dijo nada el recital de, la orquesta? ¡Maldita sea, hasta he cambiado de colonia porque sabía que a ti te gustaba otra! He cambiado mi coche negro por otro rojo. ¡Me he comprado camisas nuevas con cuadros y colores, y también corbatas...!
Bella le tapó la boca. Sonrió amorosamente, parecía que todo empezaba a tener sentido.
-¿Si accedo a casarme contigo, me dejarás seducirte de vez en cuando?
-Cuando quieras.
-¿Y no te reirás de mí si me pongo vestidos extravagantes de vez en cuando?
Edward negó con la cabeza.
-¿Tanya desaparecerá de escena para siempre?
-Tanya desapareció la misma noche que te conocí. Me enamoré de ti nada más verte; y luego cada vez fue peor. En la fiesta, cuando estábamos bailando, creí por un momento que me volvería loco si no te besaba. ¿Es que crees que yo tengo la costumbre de meter a las mujeres en los armarios?
-No -admitió Bella-. Edd, no tienes por qué tirarlo todo por la borda. No quiero cambiarte. Sólo quiero que me dejes ser yo misma. Si me amas, eso es lo único que importa.
-Muy bien, te amo. ¡Oh; Dios mío, te amo tanto! Aquella noche, después de que habías demostrado esa pasión entre mis brazos, te marchaste con aquel maldito baterista y ni siquiera me miraste.
-¡Y allí estabas tú, besando a Tanya!
-Intentaba olvidarte. Pero no sirvió de nada. Ella estaba pendiente de que no la estropeara el peinado. Pero de todas formas era como si te estuviera besando a ti. Tanya no tiene ni la mitad de pasión que tú, cariño mío.
-Estaba muy asustada aquella noche -confesó Bella-. Yo te quería. Huí con Jacob porque me veía tan débil, que estaba segura de que no iba a poder decirte que no. Jake sólo es un buen amigo.
-Me alegro de saberlo. Y aquella otra noche... ¿cuando me llevaste a la habitación y me sedujiste, estabas tratando de competir con Tanya?
-Sí, creo que sí. Yo creía que nunca sería capaz de hacer eso con un hombre. Pero pensé que ibas a casarte con Tanya, por lo que decías, y aquella única noche contigo era todo lo que yo podía esperar de ti. Quise que fuera una noche que no se borrara de mi recuerdo.
-Y lo conseguiste tremendamente bien. Estas últimas semanas he vivido del recuerdo. Si supieras cómo me sentí cuando llamé a casa al día siguiente para disculparme, para intentar hacerte comprender lo que yo sentía, y mi madre me dijo que te habías marchado... ¡Dios mío! Y después no pude encontrarte. Parecía que nadie sabía dónde se había metido la señorita Dwyer. Estaba a punto de volverme loco cuando tu padre me llamó y me contó la verdad. Hubiese venido aunque hubiera sido de rodillas.
-Me di cuenta en cuanto entraste por la puerta -confesó Bella-. ¿De verdad cambiaste de opinión y decidiste no casarte con Tanya la primera noche que pasé en el lago?
-Sí. Y sobre todo después de que nos besamos dentro del ropero. Al fin y al cabo, ella no me inspiraba el menor sentimiento. Me di cuenta de que en realidad no podía casarme por dinero. Además, tanto mi madre como mi hija no dejaban de alabar tus cualidades todo el tiempo. A propósito, están deseando venir para verte.
-Podías habértelas traído.
-Sí, ya lo sé. Pero pensé que necesitaríamos tiempo para arreglar este asunto.
Bella le desabrochó los botones de la camisa y le besó en el pecho. Edward dijo con voz ronca:
-Cariño, me estás excitando.
-Sí, ya lo sé.
Le cogió de la mano y le llevó hacia la piscina. Estaba cercada por una valla, y bastante apartada de la casa.
Edward la siguió sin protestar, y Bella cerró bien la verja. Luego se tumbaron sobre el césped.
-Ya te tengo -murmuró ella. Edward la acarició el pelo. -¿Sí?
Rodaron por la hierba besándose y acariciándose. Edward le desabrochó la blusa, y se quedó embelesado contemplando su desnudez. Le besó los pechos, y Bella sintió un furioso estremecimiento.
-No sabes cuánto miedo tenía de que me rechazaras aquella noche.
-Jamás podría haberte rechazado. Te amaba demasiado. Pero después me sentí tremendamente mal por haberme dejado llevar por el corazón en vez de por la cabeza. Estaba seguro de que me odiarías por ello.
Bella le miró asombrada.
-¿Así que por eso actuabas de aquella manera tan extraña?
-Creí que el culpable había sido el vino. Que tú no te dabas cuenta de lo que hacías. En realidad creía que no me amabas. No lo creí hasta que lo pensé más despacio. Entonces recordé lo que me habías dicho unos momentos antes, y lo que me dijiste el día que paseábamos por el bosque, que sólo podrías entregarte por amor y para siempre. Pero cuando quise darme cuenta, ya te ha bías marchado. Oh, Dios mío, creí que te había perdido.
La besó con violenta pasión en la boca, estaba sobre ella, sus pieles en contacto, y la estaba pidiendo con su movimiento más, mu cho más. Bella le devolvió el beso con tanta violencia como él se lo había dado.
-Te amo -murmuró él con voz ronca-. Ahora, ¿te casas con migo, o...?
-Sí, me casaré contigo. Hoy, mañana, cuando quieras. Con una condición.
-¿Cuál?
-¡Que dejes de tocar el violín para siempre!
Edward soltó una carcajada.
-Bueno, supongo que podremos dejar que alguno de nuestros hijos estudie violín.
Bella le abrazó.
-Sí, cariño. Uno de los niños... Edd, Te amo.
-Bella, bromas aparte. ¿Vamos a tener un hijo?
-La verdad es que no lo sé. Pero es muy posible.
-Si todavía no estás embarazada, siempre podemos intentarlo otra vez.
La besó y la miró a los ojos.
-¿Te apetece hacer el amor bajo el sol?
-¿Aquí? -dijo Bella mirando a su alrededor.
-Aquí mismo.
Bella le acarició el musculoso pecho, y sintió su inmediata reacción. Él la deseaba desesperadamente. Y ella también. El cuerpo de Edward era como una droga que la hacía perder la cabeza; era como un tormento.
Edward se incorporó y miró sus senos desnudos.
-¿Te da vergüenza?
-Es que podría venir alguien. La criada, el jardinero, papá...
-Y luego dices que yo soy un anticuado -dijo Edward de sabrochándole la cremallera del pantalón-. Si tú misma has cerrado con llave la verja.
-Edd...
Pero él va la estaba besando en los labios, quitándole la ropa con manos ya Bella sintió la caricia del sol en su piel desnuda.
-Tu padre ha dado día libre al servicio, ¿no lo sabías? Y me ha dicho que iba a cerrar la puerta de la calle cuando saliera. Mira a tu alrededor; sólo nos pueden ver los pájaros.
Edward la besó y la acarició con un ritmo casi violento, con salvaje ardor.
-Así -susurró cuando Bella se movió bajo su cuerpo-. ¡Sí, amor mío, sí, sí!
Bella gimió de placer y le llenó de caricias. Abrió mucho los ojos cuando vio, a través de una niebla de deseo, la intensidad de la pasión que se reflejaba en el rostro de Edward.
-Edward -susurró temblorosa.
Edward se agitó sobre ella.
-He estado demasiado tiempo sin ti.
-Oh, yo también te he echado de menos.
Bella arqueó su cuerpo hacia él, con los ojos ardientes, la cara arrebolada de pasión, sabiendo que aquello era verdadero amor, y no simple placer físico. A Bella le parecía que su cuerpo tenía una voluntad inde pendiente que se igualaba a la del cuerpo de Edward. Cerró los ojos, y dejó que las sensaciones la alejaran de la realidad. Se estremeció y de pronto gritó, sacudida por sucesivas oleadas de placer. Se abrazó a él, le envolvió con sus brazos y Edward completó finalmente aquella anhelante invasión. Edward quería complacerle tal como él la complacía a ella, con sus manos con su boca... Después de todos sus esfuerzos, lanzó un grito agudo y desgarrado que se mezcló con el canto de los pájaros.
Aquella tarde, cuando Charlie Swan volvió a casa, estaban es perándole en el porche completamente vestidos, preparados para la cena en Chez-Moi.
Charlie subió dando saltos por las escaleras, y sonrió al ver el traje de noche de Bella y el de etiqueta de Edward.
-Si me esperan dos minutos, subo yo a vestirme. A propósito, ¿celebramos algo?
Edward le sonrió con la mano de Bella entre las suyas.
-Desde luego que estamos celebrando algo.
-Vamos, saborea tu victoria -dijo Bella-. Di: «ya te lo de cía yo».
Su padre arqueó las cejas.
-¿Quién, yo? Pero si yo no tengo nada que ver con esto.
-Eso no te lo crees ni tú. Tú me metiste en lo de trabajar como cualquier chica, y sabías que Edward no estaba casado. Tú, viejo diablo.
Charlie se llevó la mano al corazón.
-Yo no soy ningún diablo. Edward, ¿te conocía yo antes de que pasara todo esto?
Edward sonrió.
-Bueno, comimos juntos en aquella última reunión de negocios, y usted me estuvo sonsacando la historia de mi vida.
-¿Cuándo? -preguntó Bella.
-Una semana antes de que tú fueras a trabajar para mamá. Yo no tenía ni idea de que él fuera tu padre por aquella época.
-¡Papá!
-¿Cómo iba a yo a saber que se enamorarían? -preguntó Charlie inocentemente.
Bella suspiró.
-Bueno, por lo menos ya no volverás a buscar pareja a nadie.
-Yo no estaría tan seguro. Espera a que los niños vayan naciendo.
-¡Papá! -gritó Bella.- Pero Charlie ya se había metido en la casa y no la oía.
-¿Qué piensas hacer con él? - Bella le preguntó a Edward con un suspiro de resignación.
-No te preocupes, cariño. Conozco a una encantadora viuda de mediana edad de Jonesboro, que tiene cuatro hermanas sol teras...
Bella estalló en carcajadas. El sol se escondía tras los robles, y al mirar a Edward a los ojos, vio que él tenía todo lo que podía querer o necesitar en el futuro. Simplemente El deseo de tener un Amor se habia realizado.
FIN
Bueno chicas, este el final de la historia. Muchas gracias por haberme acompañado en tan grande aventura, a todas las que pusieron la historia en favoritos y alertas, y a todas las que comentaron su sentir al ir leyendo los capitulos, GRACIAS:
A mis queridisimas amiguiguis que nunca faltaron sus comentarios: Umee-chan, ExodoOo, Yasmin-cullen, tammyenache, rumpelsinki, bere-cullen, dukesisa, y vico, y a todas las que se fueron uniendo capitulo a capitulo: NorixBella Leon de Masen, luna x dark, kitigirl, aiiide, roxii cullen, conejoazul, mentxuMasen, EmilyNight.206, Roxa CuLiEn Hale, Hanniestorm, afrodita Cullen, Naddy L, krismery, mpgm, Angie Cullen Hale, Twilight all my love 4 ever, , Mariana Yaneth y July. Vix. Swan.
Sin embargo no crean que se libran de mi tan facilmente, ohhhh no. Tengo una historia que me ha rondado desde hace mucho, y es en la que estoy trabajando actualmente, no es una Adaptacion es totalmente Original y espero en verdad que les guste. Claro si les parece la publico, si no, bueno ya sera para la proxima, les dejo un fragmento de la historia, a ustedes que fueron sin duda mi mejor recompensa, tienen la exclusiva:
"VIDA ROBADA"
Isabella estaba plenamente enamorada de su esposo, se había casado con el hijo del socio de su padre, ambos se amaban perdidamente, eran el uno para el otro, aunque al inicio su amor se vio frustrado por memorias del pasado. Pero Bella no tardo en conquistarlo, para ella Edward era el hombre perfecto, caballeroso, tierno, amoroso y un excelente hombre de negocios, el hombre con el que siempre había soñado y con el que formaría una familia que siempre anhelo, "Su familia".
Cuando a Edward le informaron que la hija del socio de su padre regresaba, inmediatamente pidió ser traslado a otra filial de la empresa, pues él sabía que las cosas con ella saldrían mal, desde niños se habían llevado pésimo, no por él, si no por ella, quien era una pequeña salvaje, la cual hacia bromas muy crueles tanto a él como a su pequeña hermana Alice, su ultima broma le costó que la encerraran en un Internado para señoritas en Francia.
Edward estaba convencido que un grupo de monjas no pudieron haber reformado a tan desagradable monstruito. Sin embargo en cuanto la vio se sorprendió, si de pequeña era hermosa, ahora a sus 21 años era una Diosa, su cuerpo mostraba unas curvas de infarto y la elegancia en que se movía, hipnotizaba a todo el género masculino. Después de 2 meses Edward descubrió que la pequeña diablilla había cambiado, era otra persona o simplemente las monjas habian hecho un excelente trabajo. Edward se enamoro perdidamente de ella y después de 10 meses se casaron. Ahora no cabían de felicidad, tras el matrimonio de la joven pareja los lazos se estrecharon mas y era de esperar que la empresa de Swans Logistic se fusionara con la empresa Cullen's Aer.
Pero hacia 2 semanas que su bella esposa se notaba angustiada, estaba distraída y excesivamente nerviosa, tan solo escuchar el timbre del teléfono la exaltaba.
Edward entro a su recamara y vio a su mujer parada frente a la ventana con su mirada perdida absorta en sus pensamientos, silenciosamente se acerco a ella, paso sus brazos por la cintura y pego su pecho a la espalda de ella, le dio un suave beso a su cuello y rozando su nariz sobre el hueco del cuello le comento:
-Amor, esta noche vendrá mi padre y Alice a cenar, Charlie propuso que hoy se determinara la fecha para el anuncio de la fusión de Cullen's Aer y Swan's Logistic. Te parece bien?- Aunque la empresa fuera de Charlie gracias a la herencia de su madre Bella contaba con el 50 % de las Acciones por lo que a final de cuentas ella era la que tomaba la decisión final.
Bella sin moverse, solo asintió. Edward lentamente la volteo quedando enfrente de ella, suspiro y continúo diciendo.
-Amor sucede algo?, últimamente te siento muy lejana, que te preocupa? O he hecho algo que te ha molestado? Interrogo, con un deje de angustia en su voz.
Bella negó con la cabeza, le dio una sonrisa que no llego a sus ojos, recostó su cabeza en su pecho, y lo abrazo fuertemente, aferrándose a él, y queriendo detener el tiempo, para que nada ni nadie los separara. Levanto lentamente su cabeza y mirándolo a los ojos le dijo: No, Cariño, no has hecho nada, perdóname por preocuparte, estoy pensando en la Fusión de las 2 empresas, son muchas decisiones que debo de tomar y no sé, estoy solo… pensando en estrategias que nos puedan beneficiar…- Mintió. Una mentira más pensó Bella.
Edward la separo un poco de sí, la beso fervientemente, como diciéndole que no tenia de que preocuparse, él estaba para ella y juntos resolverían todo. Bella le respondió de igual manera, pero el beso de ella, era un beso desesperado, reclamaba posesión, y mostraba desesperación. Edward termino el beso, la abrazo y recargo su barbilla en la cabeza de Bella.
-Espero que sea solo eso, por un momento pensé que te habías arrepentido de casarte conmigo.
- Tonto, por supuesto que no- Bella acuno su rostro entre sus manos y lo miro fijamente.- Escúchame bien Edward Cullen, Te amo, Eres el Amor de Mi Vida, y todo lo que he hecho ha sido por ti, porque desde que entraste a Mi Vida, Mi mundo dejo de existir para formar parte del tuyo. El único que probablemente se arrepienta seas tú.- Bajo su cabeza y volvió a abrazarlo.
- Yo? Por Dios Amor!, si me has hecho el hombre más feliz del mundo, al haberme aceptado has hecho realidad el más grande de todos mis sueños, verte en mis brazos diciéndome Te Amo. Algo que siempre soñé desde el día en que te conocí, cuando tenías 8 años, Recuerdas?... aunque al principio tú me odiaras.
Bella sintió como su corazón se partía en pedazos. Siempre la amo, no la ha olvidado y cómo? Si yo se la recuerdo, No me ama a mi, la ama a ella.
-Preciosa iré al despacho tengo que hacer una llamada a mi padre, en cuanto termine, vengo para tomar un Baño juntos, te parece?
-Claro, te espero.
Edward salió de la habitación e inmediatamente sonó el celular de Bella. Bella ya sabía quién era, era quien la había estado molestando desde hace 2 semanas, 2 semanas en que su felicidad se vio truncada al recibir la noticia que desmorono el castillo de naipes que ella misma había levantado. Y con ello perdería lo que más había añorado. No quería contestarle, pero ya no tenía otra opción.
-Aló.
-Vaya! Hasta que la Sra. Cullen se decide en tomar mi llamada. Señora Cullen!, Te queda muy grande ese apellido, ¿ No crees, Bella?, Bueno claro que no es tuyo, ahora es mío.
Claro que era de ella, como todo lo que había en esa casa, absolutamente TODO. Isabella Lefevre y Vanessa Swan se conocieron en el internado de Francia. Año y medio atras Bella y Vanessa tuvieron un accidente, Bella creyo que su amiga había muerto, por lo que tomo las credenciales de Vanessa y dejo las suyas en el lugar del accidente. Bella y Vanessa extrañamente se parecían, pero con unos ligeros cambios bien podría hacerse pasar por Vanessa Swan, cuando algunos amigos la confundieron con ella, no dudo en dirigirse a la Casa de los Swan pues ella no tenia donde ir, siendo huérfana desde recién nacida, quería experimentar lo que era tener una familia, pero lamentablemente Vanessa había dejado una estela de dolor cuando se marcho, por lo que el recibimiento no fue muy bueno.
Ahora, Vanessa Swan habia vuelto y reclama su vida.
Que les parece? Vale la pena? Ustedes son las que decidan si publico la historia o no? La Idea Original es de una novela mexicana con el mismo titulo, pero la trama es mia, completita, es una historia donde apareceran la mayoria de todos los personajes de crepusculo. Es una historia Edward& Bella. Vanessa es la mala, y vaya que muy mala. Que dicen? la publico ?
Espero sus comentarios.
