Bueno…bueno comenzamos con el noveno

La nieve comenzaba derretirse con suma delicadeza, el hielo se convertía en agua, el sol iluminaba el hielo formando ligeros arcoíris en los pequeños estanques que se formaron debido a las nevadas.

Los rayos del sol se asomaban por la ventana de la habitación de una singular pareja.


Naraku POV

El sol ya salió, me hubiera gustado que tardara un poco más. Desvió mi mirada hacia Ahome –Vaya sigue dormida, es natural, anoche se llevó un gran susto, ese maldito quiso sobrepasarse con ella ¿Por qué sencillamente no me dejo matarlo? ¿Sera que ella es muy buena o muy tonta? Una ligera mezcla de las dos es lo único que se me ocurre en este momento.

La observo dormir, es tan bella ¿En qué momento alguien pensó que ella se parecía a Kikyo? Ella es completamente lo opuesto. Me encanta tenerla así, abrazada, ambos desvestidos, saber que puedo protegerla. Su expresión se ve muy tranquila, me gusta acariciar su rostro se siente tan terso. Me acerco con cuidado de no despertarla y beso aquellos labios que tanto amo, puedo sentir como ella se mueve. Hmp la desperté.

POV normal

-Buenos días- Ahome apenas se estaba estirando.

-Ahome ¿Ya estas mejor?- Preguntó refiriéndose a lo de anoche.

-¿Con lo último de anoche? Mejor que nunca, me encanta pasar la noche así contigo- Se acurrucó en su pecho.

-Bueno, prepárate por qué nos largamos de aquí- Se levantó y comenzó a vestirse.

-¿Cómo?- También se levantó y comenzó a vestirse.

-¿No recuerdas lo que paso anoche? Por poco y abusan de ti- Se volteó a mirarla, mientras terminaba de cerrar su kimono por completo.

-Bueno es que, él no es todos los que viven aquí, los demás necesitan de mi ayuda- Ahome también terminó de vestirse. Naraku se acercó de forma brusca a ella acorralándola por completo contra la pared.

-Primero, no estaremos cerca de ese enfermo; Segundo, estas embarazada y no te voy a exponer a nada peligroso y tercero, no voy a dejar el castillo desprotegido más tiempo y no confió ni un poco en los dos que se quedaron ahí- Con cada punto que subrayaba se acercaba mucho más a Ahome hasta que terminó por cerrar completamente la distancia y unió sus labios con los de ella, Ahome lo separó de ella, no de forma brusca, pero lo separo y esto extraño bastante a Naraku.

-¿Qué pasa, nuevamente molesta?- Jamás dejaría de ser él –Ahome mi corazón jamás tendrá el mismo sentimiento de compasión que el tuyo, lamento decirte que no me preocupa esta gente, tú no cambiaras eso- Todo lo que dijo lo había dicho enserio. Se dio media vuelta, pero sintió como Ahome lo tomaba del brazo, se giró a verla y se dio cuenta de que lo veía como si hubiera dicho algo gracioso.

-Eres un tonto- Ahome lo giró por completo. -¿Cómo dijiste?- Él estaba hablando enserio y ella simplemente respondía eso -¿Crees que deseo cambiarte? Yo estoy contigo porqué me enamore de lo que tú eres, por ser tú, por eso y nada más, yo jamás te cambiaria, ni pretendo hacerlo- Mientras decía eso ella acariciaba su rostro. Naraku estaba muy sorprendido, pero sobre todo muy complacido y contento por lo que ella había dicho. Él no dijo nada, solo se acercó a besarla, ella correspondió su beso pasando sus brazos alrededor de su cuello, Naraku introdujo se lengua a la boca de Ahome, asiéndola suspirar mientras acariciaba su delicada cintura. Nuevamente Ahome lo separó de ella.

-¿Ahora qué?- ¿Eso iba a pasar siempre?

-Nada, solo se me hace gracioso que una vez que me besas o yo a ti, ya no se puede parar- Estaba bastante sonrojada.

-Eso es tu culpa- Comenzó a besar su cuello.

-¿Mía?- Se había vuelto loco.

-Así es…todo tu cuerpo…toda tú…no sabes cuánto me encanta- Le decía entre besos. Ahome no podía de la vergüenza que sentía al escuchar eso, más bien le gustó tanto lo que escucho, que no pudo evitar sonrojarse más.

Escucharon como la puerta se abría e inmediatamente se separaron tratando de acomodarse la ropa y el cabello lo más discretamente posible. Se trataba de Takei, quien los miraba bastante divertido.

-Lo siento parece que interrumpí- Se burló un poco de ambos.

-Señor Takei, lo siento- Ahome se disculpó.

-No hay problema, solo venía a decirles que Takeda fue mandado lejos de aquí y que mi esposa está esperándolos para contarles el método que se necesita para que el cristal no se apague-

Se dirigieron hacía un pequeño templo en las afueras del lugar, cuando llegaron ahí vieron en un altar, una especie de cristal de color violeta brillando, aunque no irradiaba demasiada luz, debido a su debilitación.

-¿Ese es?- Pregunto Ahome

-Así es señorita, este es el cristal que mantiene con vida a este lugar- La esposa de Tekei respondió. Se acercó al cristal y se lo acercó a Ahome colocándolo en sus manos. Ahome sujeto el cristal con algo de duda.

-¿Y ahora qué?- Preguntó Naraku colocándose junto a Ahome.

-Les dije que yo no sabía ¿Ahora qué sigue?- Preguntó Takei a su esposa.

-Ahora quiero que te concentres en querer salvar a los que habitan este lugar poniéndolo junto a tu pecho- Esa mujer se veía muy seria, esto hizo que Tekei se extrañara ya que ella no era así.

-De cuerdo- Ahome siguió las instrucciones de esa mujer colocando el cristal junto a su pecho, pero en eso sintió algo que no cuadraba -¡Ah! Mi cuerpo… no puedo moverlo- Naraku se preocupó al escuchar eso, pero aquello no era todo él también se sentía débil, sin embargo quien le importaba era Ahome -¿¡Qué está pasando bruja!- Naraku notaba que Ahome comenzaba a cerrar los ojos -¡Ahome resiste!- Iba a ir por ella, pero ocurrió algo que jamás pensó llegaría a pasar –Mi cuerpo tampoco responde- Sin embargo lo único que trataba de hacer era acercarse a Ahome –Naraku ¿Qué pasa?- Ahome no podía creer lo que pasaba. -¿Qué pasa?- Takei le preguntó a su esposa, ya que él también se sentía mal –Lo siento pero ya no tolerare que mueran más aldeanos, el otro método tardaría demasiado y no desistiré de que la única manera de salvar a los demás se matándola- Sonaba muy convencida y bastante molesta -¡No lo hagas! Ellos vinieron por su voluntad a ayudarnos- Takei tampoco podía moverse -¡Escúchame bruja, ni se te ocurra hacerle daño a Ahome- Naraku no lograba moverse del todo. Su expresión se horrorizo cuando vio a esa mujer sacar un cuchillo de su ropa y acercarse a Ahome –Por favor no lo haga- Ahome habló como pudo. Esa mujer hizo caso omiso y colocó el cuchillo en el cuello de Ahome -¡No te atrevas!- Naraku hacia lo que podía por moverse.

Todo fue en menos de un segundo. Ahome cayó al piso con un herida fatal en el cuello, sin expresión alguna en sus ojos entreabiertos, Naraku simplemente no lo podía creer -¡AHOME!- Gritó a todo pulmón -¡¿Cómo pudiste?- Takei no podía creer lo que había pasado –No cambiare al respecto- Cuando esa mujer se retiró Naraku pudo mover su cuerpo nuevamente, corrió hacia Ahome -¡Ahome! ¡Responde, no te vayas por favor abre los ojos maldita sea!- Estaba fría no había señal de despertar –Te lo ruego…no me dejes… ¡Dijiste que siempre estaríamos juntos! ¡No te atrevas a romper esa promesa!- De repente sintió un extraña sensación en sus ojos, los sintió humedecerse ¡Eso era! Vio como una gota de agua proveniente de sus ojos caía en el rostro de Ahome ¡No era posible! ¿Él estaba llorando? Eso era posible.

En un segundo pudo divisar que algo brillaba en la ropa de Ahome ¡Claro! Él le había dado la perla hace ya unos meses. La sacó de su ropa y vio que brillaba de una manera extraña. Fue más una corazonada que otra cosa, acercó la perla a la herida de Ahome y se sorprendió cuando vio que la herida se cerraba. Ahome comenzó a abrir los ojos lentamente –Naraku- Sonrió al darse cuenta de que estaba en sus brazos –Ahome- Sintió un gran alivio, la brazo como si quisiera volverse uno con ella –Nara...ku…no respiro- La separo de él –Lo siento, Ahome ¿Podrías cerciorarte de la bebé- Parecía que las angustias no desaparecían. Ahome colocó sus manos alrededor de su vientre -¡Hay pero que fuerte es nuestra pequeña!- Para su fortuna todo estaba bien –Larguémonos de aquí- La levantó brazos e hizo que ambos desaparecieran en una nube de veneno.


En el castillo

Ese lugar se encontraba vació desde hacía varios días a excepción de dos personas, quienes de vez en cuando daban una vuelta para ver si él dueño del castillo había regresado. Ese día decidieron ir a echar un pequeño vistazo para ver si había señales de ambos.

-Genial no han regresado ¿Me pregunto dónde se habrán metido?- Ya iban cinco veces que habían ido a revisar y no había nadie.

-Están aquí- Dijo Kanna captando la atención de Byakuya.

-Vaya ya era hora- Esta vez sí se habían retrasado.

Una nube de veneno apareció en medio del castillo, cuando la nube de veneno se esfumó aparecieron Naraku y Ahome, ambos lucían algo agotados lo cual era de extrañarse, se dieron cuenta de que habían aparecido justo enfrente de Byakuya y Kanna quienes les miraban algo extrañados.

-¿Se puede saber dónde estuvieron?- Preguntó Byakuya.

-Bueno veras….- Comenzó Ahome.

-¿Qué les importa?- Naraku no la dejó terminar.

-Oye no seas grosero, tienen derecho a saber- Odiaba que la interrumpieran.

-Como quieras- Cedió con desgana.

-Bueno como decía ¡Antes de ser interrumpida!- Recalco señalando a Naraku quien solamente hizo un gesto de fastidio –Fuimos a un lugar muy extraño, en el cual tratamos…bueno yo trate de ayudar a unas personas- Continuó con el relato sin saltarse un detalle, pero entonces recordó que había sido asesinada y no tenía ni la más mínima idea de cómo había vuelto a la vida. Dirigió una mirada curiosa a Naraku, lo cual lo extraño sobremanera -¿Qué quieres?- La clase de mirada que le enviaba comenzaba a incomodarlo -¿Cómo es que estoy viva?- Preguntó de manera acusadora

-¿Se murió?- Preguntaron Byakuya y Kanna al unísono.

Era cierto, no tenía idea de por qué la perla había brillado de ese modo y todavía más extraño ¿Por qué la había revivido?

-No tengo idea- Contestó secamente.

-¡¿Cómo dices?- Estaba segura de que no había sido por arte de magia.

-No lo sé…simplemente la perla de shikon que se encontraba en tu ropa comenzó a brillar y cuando la coloque junto a la herida…simplemente sano- Eso ultimó dejó muy desconcertados a todos la presentes ¿Así de simple era la explicación?

-Dices ¿Que fue la perla?- Ahome no sabía que pensar de esa explicación, si bien la perla era la causante de muchas desgracias era ella quien ahora la protegía. Quizás la perla necesitaba de sus poderes para mantenerse en ese mundo, o por lo menos era la explicación más lógica en ese momento.

-Si solo eso, y….ustedes dos largo de aquí- Naraku no sabía que hacían ahí parados todavía.

-Como quieras- Byakuya tomo a Kanna por su cinturita y la subió de caballito a su espalda.

-¿No es lindo que cuide tanto de ella?- Ahome tenía en sus ojos estrellitas de ilusión.

-Antes no era así- Respondió Naraku. Estaba claro que había visto que al principio Byakuya había tratado de hablar con Kanna, pero como ella lo había ignorado él decidió no insistir. Desde que Ahome había llegado ambos tuvieron un cambio muy drástico y repentino, ahora no se separaban por nada del mundo.

-Un cambio siempre es bueno- Lo sacó de sus pensamientos -¿Qué clase de relación crees que haya entre ellos?-

-¿Cómo que se te ocurre?- Naralu no sabía en lo más mínimo que clase de relación tuvieran, pero era una buena pregunta.

-No nada…ya me aburrí-

-¡¿Qué?- Llevaban dos minutos de haber llegad y ella ya se encontraba aburrida –No puede ser que voy a preguntar esto pero ¿Qué quieres hacer?- Lo que había hecho se le denominaba suicidio.

-¡Ya se! Cuando era pequeña mi mamá y yo solíamos cocinar pastel para pasar el rato- Se había tirado solo al vacío ¡Ahora ella quería que él cocinara!

-Bien, pero lo harás tú- Ahome solo hizo un gesto de satisfacción y acto seguido tomo la mano de Naraku sacándolo del palacio, cosa que lo extraño.

-Un minuto ¿A dónde crees que vamos?- Quizás no era un experto en hacer pastel pero estaba seguro de que se hacía en la cocina y dicho sitio estaba adentro.

-¿Pues a donde crees genio? Dudo mucho que tú tengas los ingredientes o tan siquiera el material para prepararlo, así que vamos a comprar las cosas- En eso Naraku se zafo bruscamente del agarre de Ahome, ella se giró a verlo y cuando lo hizo él se veía molesto -¿Qué te ocurre?-

-¡Ni sueñes que me voy a meter a una aldea humana a comprar nada!- Sería mejor que dejara de ilusionarse de ese modo él jamás accedería a tal cosa.

-Es verdad… ¡Bueno quédate afuera y entro yo!- Respondió con toda naturalidad y siguió caminado hacia la aldea, la cual no se encontraba a ya más de cincuenta metros.

-Parece no perder su entusiasmo por nada- Se dijo a si mismo con una ligera sonrisa. Era por eso que la adoraba tanto, de pronto recordó algo, introdujo su mano a su kimono y de ahí sacó el hermoso pero sencillo anillo que la madre de Ahome le había dado, sabía muy bien qué hacer con el pero no estaba seguro de hacerlo ¿Qué pensaría ella? ¿Qué reacción tendría? Y lo más importante ¿Qué diría? La sola idea del rechazó hacía que su estómago se revolviera.

La voz de Ahome lo saco de sus pensamientos.

-Oye- Ahome había regresado.

-¿Qué?-

-¿Me prestas dinero?- Extendió la mano.

-Por favor ¿Crees que yo tengo dinero?- ¡¿De dónde sacó esa idea?

-¿Eres pobre?- Inquirió extrañada.

-¡Claro que no! Simplemente no me veo en la necesidad de tener dinero ¿Comprendes?- En primera ¿Cómo se le ocurrió entrar a comprar sin dinero?

-Bueno no te enojes… ahora… ¿Que podemos hacer?- Se llevó la mano a su mentón.

-No tengo idea- Contestó secamente.

-Espérame aquí ¿De acuerdo?- Le dijo con mucha naturalidad.

-¿Qué piensas hacer?- Si de algo estaba seguro era que ella no era una santa.

-Tu solo espérame- Dicho eso se dirigió a la aldea nuevamente. Naraku simplemente la observo marcharse preguntándose qué clase de idea se le había ocurrido. Pasaron aproximadamente diez minutos cuando Ahome paso corriendo a la velocidad de la luz, más por reflejo que por otra cosa Naraku corrió de tras de ella (Obviamente alcanzándola sin mucho esfuerzo) – ¿Ahome que pasa? ¿Por qué corres? Preguntó extrañado.

-¿Corro? ¡Corremos!- Le dijo agitada debido que estaba corriendo.

-De acuerdo ¿Por qué corremos?- Dicho eso la cargo, ya que él detestaba que se agitara estando embarazada.

-Porque me robe todo esto jajaja- Dijo levantando una cuantas bolsas de su mano.

-¿Qué cosa?- No podía creer que se hubiera robado todo eso, y si estaba corriendo era por qué seguramente la habían atrapado en el acto.

Después de un rato de correr llegaron y con una pequeña ayuda de la increíble velocidad de Naraku llegaron al castillo. Naraku bajo a Ahome con cuidado y le mando una mirada de extrañeza.

-¿Qué? No iba a pedirlo prestado- Se defendió

-No puedo creer que te robaras todo eso- Ambos iban caminando hacia la cocina.

-Por favor Naraku no me vengas con que ahora tú eres un defensor de lo bueno, no estás en posición de hablar-

-Tienes razón-

Ahome dejo las cosas en una pequeña mesa, se dio cuenta de que ya se había hecho tarde, quizás lo mejor era dejar su pequeño proyecto para mañana.

Abrazó a Naraku por detrás rodeándolo por la cintura, Naraku no pudo evitar dejar escapar una sonrisa al sentirla así con él, se giró y en un rápido movimiento la giro uniendo sus labios con los de ella, moviéndolos de manera suave y sensual, después de unos momentos separaron sus labios pero se mantuvieron abrazados.

-¿Qué quieres hacer?- Preguntó Ahome separándose de él.

-Yo preferiría darme un baño, tu pequeño juego nos hizo correr de más- Dicho es se retiró. Ahome termino de acomodar las cosas y se dirigió a su habitación…de Naraku…más bien ahora era de ambos, al llegar ahí se sentó en el marco de la ventana y acaricio su vientre durante un rato, pensando en cómo sería su pequeña, a quien se parecería y esa clase de cosas, pero lo que más le intrigaba era como se vería Naraku en papel de padre.

Paso un rato y pensó que Naraku ya se estaba tardando, se dirigió a la habitación donde se encontraba un bañera en la cual se podía disfrutar de agua caliente, abrió con lentitud la puerta y ahí lo vio Naraku se encontraba con la cabeza hacia atrás y con los ojos cerrados, recargado en la bañera, su cabello lucia muy bello mientras caía sobre su hermoso cuerpo, al parecer él no se había percatado de su presencia, se le ocurrió que podría tomarlo por sorpresa, así que se quitó el kimono que traía y comenzó a escabullirse, gracias al vapor no la vería del todo.

Naraku se encontraba pensando en lo mismo que Ahome ¿Cómo sería su pequeña hija? En primera ¿Cómo se trataba o cargaba a una bebe? Era un poco vergonzosa la idea de preguntarle eso a Ahome, pero en de repente sintió como lo abrazaban por la espalda, se giró rápidamente y lo que vio lo dejo embelesado, Ahome estaba en el agua con él, ambos desvestidos en el agua, aquello tenía que ser un sueño.

-¿Qué pasa? ¿No te gusta que este aquí?- Se colocó enfrente de él.

-Al contrario-

Unió sus labios con los de ella introduciendo su lengua a su boca rozándola con la de ella, la pego más hacia su cuerpo sintiendo sus senos contra su pecho, rodeo la cintura de Ahome con su mano y llevo la otra directo a su clítoris masajeándolo suavemente, haciendo que Ahome dejara escapar ligeros gemidos, sin dejar de besar sus labios, la llevo a la orilla de la bañera y sin dejar de masajear su intimidad, con su boca atrapo uno de sus pechos lamiéndolo y besándolo, Ahome se sentía en las nubes con lo que Naraku estaba haciendo, por otro lado Naraku estaba encantado poseyendo ese cuerpo que tanto lo enloquecía, era ella quien lo hacía perder la cabeza.

-Ahhh No pares- Cuando la escuchó decirle eso se excitó aún más, se colocó encima de ella.

-¿Quieres que lo haga preciosa?- Le dijo con tono seductor.

-Claro que quiero, te amo, eres todo para mí- Le decía entre besos

-Bien no te hare esperar más- Dicho eso comenzó a rozar su entrada con su miembro haciéndolos gemir a ambos con desesperación.

-Nara. .ku ahh-

-A… home- lapenetro de una sola envestida, Ahome no sintió ninguna clase de dolor, estaba tan húmeda que solo sintió como se excitación se hacía más grande y a esto Naraku no se quedaba atrás.

-Tan apretada y tibia-

-Ahhh sigue- En eso Naraku la sentó sobre él, Ahome rodeo su cintura con sus piernas y ambos comenzaron a moverse en un vaivén en el cual sentían que desfallecerían en los brazos del otro. Llegaron juntos al clímax de aquella experiencia, dejándose caer rendidos en el agua, Naraku rodeó a Ahome en con su brazo atrayéndola hacia él.

-Me encanta que hayas venido- Le dio un suave beso en sus labios.

-No hay de que… oye Naraku- Nado frente a él.

-Dime- Acarició su rostro de manera tierna.

-¿Cómo crees que sea nuestra bebe?- ¿Cuándo leyó sus pensamientos?

-¿En qué sentido?-

-Mmmm físicamente- No sabía exactamente que rasgos podría heredar.

-¿Algún problema con que se parezca a mí?- Preguntó pícaramente.

-Claro que no ¡Seria genial!- Si algo lo consideraba Ahome era muy apuesto.

-¿Ah sí?-

-¿De quién crees que saque el color de ojos?- Colocó su dedo índice en su mejilla.

-¡Lo sabía! Era eso lo que te preocupaba- Dijo en tono juguetón y acosador

-¡Claro que no! ¡Yo lo digo porque me encantaría que fueran de tu color! ¡Tonto!- ¿Ella creía que el rojo era un color de ojos muy hermoso?

-¿Enserio?- Aún no podía dar crédito a lo que escuchó

-Es que… hace unos días tuve un sueño y en el veía una pequeña bebe, la cual tenía unos grande ojos color rojo, la piel tan blanca como la tuya y su cabellito era negro y lacio como el mío- Naraku escuchaba atento lo que Ahome estaba diciendo, era curioso, pero él también había tenido la impresión de que la bebé podría llegar a ser tal como Ahome la describió.

-Seguramente tienes razón- Salió de la bañera secándose con una toalla y colocándose una yukata, extendió su mano a Ahome para que saliera, ella tomo su mano y salió del agua, cuando salió se dio cuenta de que Naraku la miraba curioso.

-¿Qué pasa?- Aquella no era la mirada de lujuria que solía mandarle cuando la llegaba a ver desvestida.

-¿Ya has visto tu vientre?- Su mirada se veía serena.

Ahome bajo la mirada hacía su vientre y noto que ya se veía un poco abultado, debido al embarazo -¡No pude ser, que lindo! ¡Nuestra bebe ya va creciendo!- Dio unos pequeños banquitos en el suelo para después colocarse su yukata.-Bien es normal ya casi termino el tercer mes-

-¿El tercero?- A pesar de todo él no estaba del todo informado sobre el embarazo.

-Bueno es que a finales del tercer mes y a principios del cuarto, el vientre comienza a crecer y… - De un momento a otro comenzó a llorar desconsolada, desconcertando a Naraku.

¿Por qué lloras?- Se acercó cuidadosamente a ella.

-¡Es que cuando ya tenga muchos meses de embarazo me voy a ver gorda! ¡Hay por dios voy a parecer piñata!- Ya se había imaginado su vientre dentro de algunos meses. A Naraku le pareció demasiado gracioso, ya que a él no le interesaba en lo más mínimo como se viera, lo que le importaba era que ella y la bebé estuvieran a salvo.

-Tranquila, no llores por algo así- La abrazó a modo de consuelo.

-¡Claro que fácil!- Se separó de él y lo señaló con su dedo índice haciéndolo retroceder -¡Como a ti no te va a crecer el vientre y no tendrás mareos, náuseas, cambios de humor, y sobre todo no te sentirás pesado ¿Qué fácil no?- Naraku solo se encontraba con una expresión de fastidio, pero por otro lado era cierto, no sería él quien sufriría todos esos síntomas.

-Sera mejor que te calmes, y como sea que descanses- Pasó junto a ella ignorándola por completo.

-¡Óyeme si yo duermo contigo! ¡Ven acá!- Lo siguó.

Cuando ya estaba caminando a su lado Ahome simplemente lo miraba con insistencia, cosa que empezaba a incomodar a Naraku.

-¿Se puede saber que tanto me miras?- Le espetó con molestia.

-Nada, es solo que me pareces muy apuesto- Dijo haciendo que se sonrojara.

-Hmph- Giró la cabeza, ya que no le gustaba que ella notara cuando se sonrojaba.


Haaaaaaaaaaaayyyyyyyyy por dios al fin termine

Bueno aquí esta y lamento la tardanza cuídense mucho

REVIEWS POR FAVOR! LOS QUIERO HASTA LA PRÓXIMAWR