Aquí traigo el siguiente capítulo de la historia. Espero que os guste a todos y espero recibir muchos comentarios :) gracias a las personas que comentaron el último que publiqué.
Disclaimer: ni Hetalia ni 2P! Hetalia me pertenecen, más quisiera yo * llora en una esquina *
Advertencias: Básicamente lo de siempre, insultos y esas cosas y alguna que otra pelea.
2P! HETALIA
España caminaba por los pasillos a su típico paso lento de manera aburrida. Había estado buscando a Romano por un buen rato, pero el italiano no aparecía por ningún lado. De echo, no había aparecido nadie, cosa extraña de por si. Normalmente, siempre que había una reunión y esta acababa o era interrumpida – caso actual – las naciones se dispersaban por todos lados cada una a lo suyo y, por supuesto, causando mucho escándalo allá donde iban y algún que otro humano muerto si alguna estaba '' de buen humor ''.
España estaba algo extrañado por no encontrar a nadie – cosa que nunca admitiría, el no tiene sentimientos, nada de nada – y eso hacía que la situación se le volviera más extraña de lo que ya era en si. Claro, no siempre encuentras a una versión abrazable de Rusia y una versión malhumorada pero linda de Romano. Se preguntaba si ahora aparecería un Italia tonto y amable que, como fuera el caso, sería una auténtica pesadilla. No lograba imaginarlo.
Con un largo suspiro continuo su camino en busca de alguna que otra respuesta en aquel extraño Romano y, ya que estaba, un sofá en el que sentarse para descansar y dormir un rato. Si algo lo caracterizaba era lo perezoso que podía llegar a ser aparte de otras tantas cosas como serio, malhumorado, sádico y aveces malvado – solo cuando alguien lo despertaba de su siesta o si tenía un tomate cerca -.
Escuchó unas voces en el pasillo que tenía a la derecha. Caminó para alcanzarlo y miró con algo de lentitud y escondido por si acaso debía escapar si era Inglaterra ofreciendo pastelillos o América con ganas de divertirse, pero no había nadie. El ruido debía de venir de algunas de las puertas que había por aquel pasillo que no eran muchas. Caminó lentamente con cuidado de no hacer ningún ruido y, puerta por puerta, fue revisando si se escuchaba el ruido. Al final, después de un rato, encontró la puerta dichosa que estaba buscando.
España no era idiota. A lo largo de su larga y dolorosa vida ha aprendido muchas cosas que, quizás, desearía no haber aprendido y otras tantas que sí. Dentro estaba Alemania, reconocería su voz fuerte y grave en cualquier lugar y, además, estaba Japón. Si esos dos estaban juntos no podía significar nada bueno. Además, escuchaba a Francia y Canadá hablar. La voz de Inglaterra se podía oír, al parecer, gritando. España frunció el ceño. Inglaterra tenía una voz más molesta y melodiosa, no esta que escuchaba más seria. Era... Normal.
Cansado de esperar detrás de una puerta la abrió de golpe sin siquiera tocar y, así como la abrió, entró y la cerró con la misma fuerza. Todos callaron y lo miraron detenidamente. España miró uno por uno en busca de Romano y lo localizó al lado de Italia sujetándolo. Lo miró de arriba a abajo, definitivamente no era el Romano que conocía, aunque las ropas que llevaba ahora si lo eran. ¿Se habría cambiado en esas horas en las que él estuvo por ahí haciendo el vago?
-España, es una alegría verte despierto y haciendo algo útil. -Dijo Japón sonriéndole. -Es toda una sorpresa, el mundo debe acabarse.
-Yo también me alegro de verte, Samurai idiota. -Le contestó con su ronca voz. -Pero el que no hace nada útil para esta mierda de humanidad eres tú. -Japón no supo si reírse por su atrevimiento o tratar de matarlo.
-España, es bueno encontrarte en estos momentos. Es esencial que te contemos lo que pasa. -Le dijo serio Alemania con una mirada que indicaba que no aceptaría un no por respuesta, además, él tenía curiosidad al respecto.
-No es que pueda negarme... -Susurró.
Miró a Romano una vez más. Este lo miraba atento con una mirada incrédula en su rostro, a su lado, Italia lo miraba con algo de miedo en sus ojos. Espera... ¿Miedo?. España se acercó a ellos y se agachó a la altura del italiano menor quien, ante la mirada oscura del español, se sentía algo intimidado. Romano no lo diría en voz alta, pero él estaba igual o más asustado. Ese no era para nada el España que él recordaba.
Alemania levantó una ceja mientras Francia solo murmuraba cosas como '' esto no mejora '' y ''Canadá, si nos vamos evitaremos ser paleados por él''. Prusia miraba atento a su amigo, si es que podía llamarlo aquí de esa manera, y lo comparaba con el que conocía. Inglaterra y América miraban expectantes la situación y Japón sonrió.
-Nunca pensaría ver esa patética mirada en tus rostro, Italia. -Susurró calmado. -En cierta manera es divertido. Si me lo propongo, podría vengarme ahora de unas cuantas cosas pendientes, ¿No crees? -Italia tembló.
-¡Bastardo! -Gritó Romano. -¿Quién te crees que eres para hablar así a mi hermano, pedazo de idiota? ¡Solo eres basura!
-Ve~ fratello cálmate... -Intentó calmar Italia a su hermano, pero este estaba demasiado tenso ahora mismo. Italia sabía de la relación que tenían España y Romano, él ayudó a su hermano en muchas cosas para que esa relación funcionara, y era consciente que cuando se encontraran en este mundo en el caso de ser España distinto Romano no lo tomaría nada bien. -Ese España no es el que conoces, fratello, cálmate.
-Veneciano calla y vete con el bastardo patatero dos. -Le dijo, Prusia puso mala cara.
-¡Oye tú! Soy demasiado impresionante como para ser llamado de esa manera, por dios.
-Basta de idioteces. -Murmuró España con su ronca y pausada voz. Miró a Romano. Ahora que lo veía de cerca se fijaba en algunos detalles: era, definitivamente, más delgado y menos musculado; era mucho más mal hablado de lo que él se pensaba; su rostro era tan lindo como el que recordaba y le atraía de la misma manera que le atraía el que conocía. -¿Quién te crees que eres, pequeño ignorante? -Continuó hablando. -No sabes con quien te estás metiendo, yo de ti me callaba y me iba con la cola entre las patas. Sé que me tienes miedo, no lo niegues, es completamente inútil, Ro-ma-no.
El italiano se estremeció ante la mirada del más mayor. Sus ojos de color lila apagado y sin vida lo miraban como si él fuera un espejo, como si pudiera ver a través de él. Su cabello largo y recogido le recordaba a cuando era pequeño y España poseía la gran armada española, cuando era el más grande de los mares, y su mirada apagada era parecida a la que tenía cuando poco a poco, sus colonias se fueron marchando. Había, en todo esto, una diferencia a parte del color de ojos y era que jamás España era de grosero – solo algo terrible si lo cabreaban – y nunca presentó esa mirada sin vida, no hasta tal punto.
-No eres nadie para hablarme de esa manera, bastardo. -Le susurró Romano.
-¿No lo soy? ¿Quien eres tú, entonces, para tratarme así? No recuerdas, entonces, los castigos que puedo imponerte aun si ya no eres de mi país. -Romanó pensó en que clase de castigos pondría alguien como él, y es que España jamás le castigó en el pasado.
-Ya me estoy cansando de tanta tontería. -Dijo Japón. -Tú eres España, nuestro perezoso España; Tú eres un extraño Romano en una versión más linda. Fin del tema, Alemania cuenta que pasa a España.
-¡No interrumpas! -Gritó sonrojado Romano.
-Ahh, perdón. -Sonrió burlonamente mientras lamía sus labios. -Si queréis continuar con esta conversación iros a una habitación aparte, están insonorizadas, si me entiendes. -Dijo. Canadá rió ante eso mientras Francia movía su cabeza con desesperación. América solo parecía horrorizado con Japón. España levantó una ceja y Romano se sonrojó como un verdadero tomate.
-Tienes razón, sería buena idea. -Murmuró el español. -Pero me da pereza ahora mismo, es molesto ir ahora y hacerlo... -Miró a Romano quien parecía un tomate. -¿Sabes? Me recuerdas a un maldito tomate. -Murmuró con asco al recordarlos.
-Ve~ Prusia ¿Qué ha querido decir Japón? -Preguntó un inocente Italia, Prusia rió escandalosamente como solo él sabía y Japón solo escondió su rostro tratando de no matarlo.
-Cosas Italia, cosas que hace Alemania contigo por las noches. -Alemania se puso blanco y puso una mueca de asco al imaginárselo mientras Italia abría la boca comprendiendo lo que quería decir ahora con eso.
-Ja ja ja ja ja -Japón se tiró al suelo riendo. -Esa es buena, ja ja ja ja ja.
-El impresionante yo no recuerda haber dicho algo gracioso...
HETALIA
Después de unos minutos analizando el tema Noruega llegó a la conclusión de que esto no era malo, era peor. Tener a unas versiones de ellos medio sádicas medio malvadas caminando por ahí era peligroso. Suponía que, el mundo de sus alter ego, no era igual al que ellos tenías y que las cosas habían sido distintas de alguna manera, siempre teniendo en cuenta que tenían personalidades distintas.
-Inglaterra, para hacer esto algo más fácil necesitaremos ayuda de más naciones que sepan hacer magia. -Le informó Noruega. -Es, más o menos, para asegurarnos de no cometer errores.
-¿Porque? Yo solo soy genial, ji ji ji. -Noruega suspiró.
-Tan genial que hemos acabado de esta manera... -Murmuró. -Lo mejor será visitar a tu hermano, Escocia, que sabe más que tú de magia. Eso, al menos, en este mundo. También a Rumanía que sabe, como yo, de magia.
-Maldita sea, no quiero ver a ese bastardo miedica pelirrojo. -se quejó Estados Unidos. -¡¿En que puede ayudarnos alguien que siempre está escondido detrás de su loco hermano menor?! ¡En nada! ¿Y Rumanía? ¿Estás loco, nórdico inútil? Ese no tiene ni personalidad, es otro cobarde sin autoestima.
Noruega pensó que, si Escocia escuchaba eso, seguro lo mataba; sobre Rumanía, le era imposible imaginarse a un rumano sin autoestima. Estados Unidos basaba sus palabras en los que él conocía, pero los que estaban en este mundo no eran para nada de esa manera. Era totalmente distintos a como los había descrito. Esperaba que Rumania no se hubiera cambiado pues eso podría interferir en los planes que tenía en mente. Sabía que, al no estar en la reunión, a Escocia no le habría pasado nada.
-Eres un sin cerebro. -Murmuró serio. -En nuestro mundo no son así. Deberías pensar que algunos están cambiados, es lógica pura.
-¡Te pienso cortar en dos, imbécil!
-Con esa cosa no puedes partirme en dos, puedes aplastarme.
-Sweety~ es mejor dejar de pelear por el momento e ir a buscar a mi amado hermanito~ ¡Tengo tantas ganas de saber como es aquí! -Dijo feliz abrazando más fuerte a Francia quien empezaba a sentirse incómodo de verdad. -Darling~ ¿Cómo es mi hermanito? -Le preguntó a Francia.
-Bueno... Es serio, perezoso, pervertido... Sádico también. -Le dijo mientras pensaba en que quería algo de aire para sus pulmones y en si se iban a llevar bien esos dos o si Escocia lo medio mataba – medio porque si no nada volverá a la normalidad -.
-No se parece en nada... Pero seguro que es sexy~
Noruega los ignoró. Estaba pensado en su hermano y en como estaría. Esperaba que estuviera aquí y no en el otro mundo, pues suponía que no sería nada agradable de ver y de vivir para ellos que estaban acostumbrados a uno más pacífico. Además, aun no había encontrado al resto de los nórdicos y estaba bastante nervioso. Debía mantener la calma ante todo y pensar en que era lo mejor por ahora, si ir con Escocia para hablar y luego regresar a buscar a los demás o primero buscar y luego hablar.
España notó como el noruego estaba sumido en sus pensamientos, seguramente por su hermano y los demás, y no pudo evitar pensar en su Romano y como estaría en esos momentos en aquel otro lugar sin él. Esperaba que su otra versión no fuera mala y lo tratara bien, eso y que estuviera con algunas naciones que lo protegieran.
-¡Podéis dejar de hablar y de decidir que es lo mejor por hacer ahora! -Habló Italia enfadado. -Tú, el que parece ser tan listo, que crees que es mejor.
-Creo que... -Pensó unos momentos antes de hablar y decir su opinión al respecto. -Creo que lo mejor que podemos hacer por ahora es buscar a los demás y, después, ir con Escocia. Eso, o llamarlo para que venga aquí y nos ayude.
-Mon amie, ¿Crees que Escocia vendrá? -Preguntó interesado Francia. Conocía al escoces desde hacía mucho tiempo, desde que solo era parte del imperio romano y el pelirrojo escapaba de este, y se llevaban más o menos bien, pero no podía evitar preguntarse si estaría dispuesto a ayudar o si los mandaría a tomar viento.
-Vendrá, estoy seguro de ello. -Murmuró.
-¿Acaso tienes un plan para hacer que venga? Eso mola, rubio, estás a la moda. -Dijo alegre Romano mientras se imaginaba como debía de ser Escocia.
En otro lado, tres naciones seguían en la sala. Japón seguía estático analizando la situación al máximo viendo las personalidades de las naciones que tenía delante, China y Rusia. Los dos cambiados totalmente, no se daban cuenta de la mirada de Japón. Todo lo que estaba pasando debía ser o producto de un sueño o producto de algún hechizo mal hecho de Inglaterra que había provocado un cambio de personalidades enorme salvo en él, de momento.
Dio unos pasos atrás pensando en que quizás podría escapar ahora que esos dos no parecían tenerle en cuenta, pero cuando lo intentó China paró de acosar al ruso y le cogió de la mano bien fuerte para evitar que se escapara. Japón frunció el ceño molesto al no haber podido escapar. Rusia le dedicó una extraña mirada que hizo temblar al japones involuntariamente. Esa mirada era tenebrosa y no creía que significara nada bueno para su persona.
-¿A Dónde crees que vas, Japón? -Preguntó China con una mirada de diversión en su rostro claramente pálido y enfermizo por el opio que tomaba. -¿Nos tienes miedo? Que pena... Que patético...
-Más bien creo que está confundido, estúpido chino. -Dijo Rusia seriamente mientras hacía que China soltara a Japón y lo acercaba a él. Cogió su rostro y lo alzó sin cuidado alguno dejando ambos rostros cerca.
-Rusia, eres malo... ¡Pero aun así te quiero! -Dijo feliz. -¡Japón, no te acerques tanto a mi Rusia!
Japón pensó que él jamás se acercaría ni a este ruso ni al que conocía, pero no pensaba que decirlo en esos momentos fuera beneficioso para su salud. Sin mostrar miedo, porque no lo tenía, se quedó quieto esperando alguna acción del ruso que solo lo miraba fijamente sin hacer o decir nada. Japón pudo apreciar más de cerca las facciones de Rusia, viendo detalles algo distintos como ojeras. Quizás, este Rusia no dormía mucho. No es que le preocupara, pero era curioso en cierta manera ese dato y pensaba porque sería eso.
-No eres el Japón que nosotros conocemos. -Habló por fin. -No lo digo por tu apariencia, si no por tus patéticas acciones. -Rusia lo soltó de golpe tirándolo al suelo y China rió por la acción hecha y animaba a que le pegara.
-¿Qué quieres decir con esas palabras? -Preguntó astutamente Japón mientras se levantaba sosteniendo su katana por si acaso debía utilizarla en algún momento, su instinto le decía que estuviera en alerta ahora más que nunca.
-Es sencillo. -Habló. -Al cogerte de la manera en que lo he hecho, si fueras como te conocemos, me habrías apartado y apuñalado con tu katana después de reírte y decir algo como " mi trasero no será tocado por alguien que no me llega ni a la suela de los zapatos "-Dijo.
Las palabras de Rusia hicieron que no pudiera evitar recordar aquellos tiempos en los que él era sarcástico y orgulloso hasta el punto de sacrificar vidas solo por no rendirse nunca. Esa era su ley, la ley de su territorio. Ahora las cosas habían cambiado y entre cambios y derrotas había desarrollado una personalidad más cerrada y callada, guardándose todos sus pensamientos para él mismo sin necesidad de compartir sus penas con alguien. Rusia describía su antiguo yo, pero no creía que su antiguo yo hubiera sido conocido, en tal caso, por Rusia pero sí por China.
-Vosotros tampoco sois los que yo conozco. -Dijo. -El China que conozco se tiraría encima mio para ver si estoy bien y al ver a Rusia huiría; el Rusia que conozco perseguiría a China detrás todo el rato para que se uniera a él y tendría una sonrisa en su rostro.
-¡Yo abrazándote!-Gritó el asiático mayor escandalizado tirándose de los pelos. -Hasta donde hemos ido a parar... No puede ser...Yo no haría tal cosa...
-Eso seria raro y patético de tu parte, pero sería digno de grabar para sobornarte después. -Dijo una voz detrás de ellos. Los tres se giraron y vieron a varias naciones.
-¡Japón! -Gritó España contento de ver al asiático. -Me alegra verte bien, tenemos muchas cosas que contaros, a los tres.
China y Rusia miraron a todos. A la mayoría los reconocían de sobras y hasta preferirían que desaparecieran del mapa para siempre para después poder celebrar una fiesta con mucho alcohol, pero había otros que no podían identificar aunque si les sonaban y que, de alguna manera, empezaran a temer lo peor.
España y Francia se acercaron a Japón quien iba a guardar su katana pero sintió algo y, cuando quiso darse cuenta, tenía encima a Estados Unidos con un extraño bate con clavos. Uso su katana para parar el golpe, dio una vuelta y lo hirió en un costado. Este enfadado le dio con el bate en su pierna izquierda. Japón no entendía a que venía esto y de donde había sacado esa extraña arma. Se alejó un poco y se fijo en que, como con China y Rusia, era distinto. Las cosas se complicaban mucho, lo sabía, pero antes debía averiguar como detener la pelea.
El estadounidense sonrió con sadismo y se fue acercando poco a poco al japones. Inglaterra animaba desde detrás de Francia quien miraba horrorizado la escena. Italia analizaba a ese nuevo Japón queriendo averiguar si era tan fuerte como lo era el de su mundo, así, se pensaría si tener una pelea o no con él para divertirse un poco en aquel mundo que comenzaba a odiar aun más. Demasiado brillante para su gusto.
-¡Mátalo! ¡No dejes nada de él! -Gritaba China emocionado.
-Que linda escena~ ¿Verdad sweety?~ -Comentaba emocionado Inglaterra viendo como su pequeño quería darle una paliza al japones.
-¡Qué tiene eso de lindo, mon amour! ¡Una escena linda sería ver a Estados Unidos intentando abrazar a Japón, no intentando matarlo!
-Que asco... -Murmuró el inglés.
-¡Opino lo mismo que Francia! -Apoyó España.
-Me aburrís todos... -Murmuraba Lituania.
-¡Hermano! Odio a este España... ¡No tiene glamour alguno! ¡Lo odio! ¡Quiero a mi serio y sádico España!
-¡Podrías callar y dejar que mire como intenta matarlo!
Bien, lo dejo aquí, espero que os haya gustado y espero recibir algún comentario xD
