Capitulo 9: Diamantes y Armas
Árbol. Árbol. Árbol. Roca. Arbusto. Árbol. Roca.
"¡Uuh! ¡Ya no aguanto más esto! Mis pezuñas me están matando, mis ojos ya se cansaron del mismo paisaje y la humedad está arruinando mi peinado. Apenas regresemos a Ponyville me iré al spa a hacerme un tratamiento completo." – Rarity simplemente no aguantaba más, Fluttershy, Olimar y ella ya llevaban cerca de una hora avanzando por el camino, sin encontrar ningún rastro de la comunidad de monstruos.
"Entiendo cómo te sientes, Rarity, pero si no detenemos a estas criaturas…"
"…..toda Equestria podría estar en peligro, lo sé, querida." – Respondió Rarity con un suspiro. – "En serio lamento el estar quejándome, debo parecer una carga para ustedes."
Olimar miró a Rarity y movió su cabeza hacia los lados.
"No eres una carga Rarity, jamás lo has sido." – Dijo Fluttershy, sonriéndole a la unicornio.
Rarity giró la cabeza para devolverle la sonrisa, pero fue incapaz de hacerlo debido a la espesura del bosque, que rápidamente consumió toda la luz de día que quedaba.
"Oh, justo lo que nos faltaba, ahora nunca encontraremos la…." – Rarity fue interrumpida cuando una luz brillante salió de la antena del traje de Olimar, actuando como una linterna. – "Gracias, Olimar, el presidente no bromeaba cuando dijo que eras uno de sus mejores empleados."
Olimar se sonrojó ante el cumplido.
El equipo continuó avanzando por el oscuro tramo del bosque, Fluttershy asegurándose a cada momento de que su escuadrón de Pikmins se mantuviera cerca y en el centro del camino. Desafortunadamente la energía en la luz de Olimar comenzó a agotarse luego de unos minutos de caminata. El Hocotatense golpeaba su pecho con la esperanza de poder hacer funcionar la luz, al menos por algunos minutos más, pero simplemente no había respuesta.
"Bueno, ¿ahora qué hacemos? – Pregunto Rarity, cuando de repente sintió un cosquilleo en una de sus patas. – "Fluttershy, no hagas eso, me causas cosquillas."
"No estoy haciendo nada, Rarity."
"No estás….¿Entonces qué…?" – Rarity miro hacia abajo, cerrando un poco sus ojos para poder ver qué era lo que le causaba el cosquilleo. Al darse cuenta de lo que era, la unicornio saltó gritando.
Olimar y Fluttershy voltearon su atención a la causa del grito de Rarity, era un Bulborb, solo que este era extremadamente pequeño, posiblemente apenas más grande que un Parasprite, y era totalmente de color blanco.
"Oh, es tan bonito." – Dijo Fluttershy al verlo más de cerca. – "Si él está aquí quiere decir que nos debemos estar acercando a la comunidad, finalmente…podremos…"
Fluttershy se quedo sin habla al ver el suelo, rápidamente el camino por el que andaban iba desapareciendo, quedando bajo una capa de cientos de miles de pequeños Bulborbs blancos. Al darse cuenta que algunos de los Bulborbs empezaban a acercarse a los Pikmins que llevaban, la Pegaso inmediatamente tomó al escuadrón y los colocó sobre una roca, donde los Bulborbs no podían subir. Rarity intentaba desesperadamente buscar una roca propia donde alejarse de los pequeños, quienes pasaron de simplemente rosarle las patas a dar pequeños mordiscos para intentar reconocer esta nueva textura que estaban sintiendo con sus cuerpos.
"¡Aléjense de mí!" –Grito Rarity mientras retrocedía hasta estar pegada a un árbol cercano, parada en sus patas traseras. La unicornio cerró los ojos, preparándose para soportar el tacto de esas criaturas por todo su cuerpo, cuando escuchó unos golpes seguidos de unos llantos.
Rarity abrió los ojos, y vio a Olimar enfrente de ella. La luz de su antena había regresado, pero considerablemente más débil que antes. Cada vez que más de los pequeños Bulborbs blancos se acercaban, Olimar los golpeaba, haciéndolos caer inconscientes. Rarity podía notar que de alguna forma, el puño de Olimar se volvía más grande cada vez que lanzaba un ataque.
"¡Rarity!"
Rarity volteó a ver a Fluttershy, quien movía una pezuña para indicarle a la unicornio que fuera hasta donde ella estaba, sobre una roca en la cual la Pegaso comandaba a los Pikmins a atacar a los Bulborbs.
"¿De dónde salen todos estos Bulborbs?" – Preguntó Rarity.
"No lo sé, pero creo que será mejor avanzar." – Respondió Fluttershy.
Ambas ponis tomaron a los Pikmins, y mientras Olimar se abría paso entre los Bulborbs con sus puños, Rarity y Fluttershy avanzaron rápidamente por el camino. Finalmente lograron dejar atrás a la mayoría de los Bulborbs, apenas unos cuantos en el camino más adelante.
"Uuuuhhh." – Se quejo Rarity, mirando sus patas que estaban parcialmente cubiertas de saliva de Bulborb. – "Me lavaré, pero nunca me sentiré limpia."
"Bueno, al menos no tendremos que preocuparnos más de ellos, ¿verdad?" – Dijo Fluttershy.
"Espero que no, no soportaría otro encuentro con…¡UFH!" – Rarity no pudo terminar, había chocado con algo. Una pared roja con puntos blancos. – "¿Pero que…?"
Al ver la pared más de cerca, Rarity notó algo extraño. La pared respiraba. Al alejarse un poco, y gracias a la luz de Olimar, el grupo vio lo que era. La cabeza de la criatura era igual a la de un Bulborb, pero su cuerpo era largo y en forma de tubo, muy similar a una oruga. Su tamaño era impresionante, fácilmente era comparable con un tren. Al escuchar unos ruidos, vieron que algo pasaba en la cola de la criatura. Olimar no podía decidir si Fluttershy o Rarity tenía el tono de verde más fuerte cuando lo vieron.
El Bulborb, o mejor dicho, la Bulborb, daba a luz a varios de los pequeños Bulborbs blancos constantemente.
¿Qué es esa cosa? – Preguntó Rarity, aguantando las ganas de vomitar.
Olimar presiono un botón en su traje, y su Piklopedia apareció de inmediato, mostrando a la criatura.
"Emperatriz Bulblax." – Leyó Fluttershy. – "O sea que si son como hormigas."
Olimar hizo un gesto con su mano, para indicarle a las ponis que guardaran silencio. Rápidamente el grupo avanzó hacia donde la cabeza de la emperatriz se encontraba. Olimar esperaba que estuviera durmiendo, sin embargo, estaba despierta y su cara mostraba una expresión de enfado. La emperatriz lanzó un enorme rugido.
Inmediatamente Olimar lanzó algunos Pikmins hacia la cabeza de la emperatriz, quien se sacudía luego de unos ataques y los lanzaba. La emperatriz empezó a tambalear su cuerpo, preparando su ataque.
"¡Rarity, los Pikmins!" – Gritó Fluttershy, y ambas ponis tomaron a los Pikmins con sus pezuñas (y en el caso de Rarity, con su magia) y los llevaron hasta un lugar seguro.
Justo a tiempo, pues la emperatriz empezó a rodar por todos lados con su inmenso cuerpo.
Cuando los Bulborbs blancos se acercaban, Rarity lanzaba a los Pikmins para asistir a Olimar, quien intentaba despejar el campo de batalla. Pero luego de unos minutos, se dieron cuenta que la emperatriz y sus hijos no eran los únicos Bulborbs.
Posiblemente atraídos por el rugido de la emperatriz, diferentes clases de Bulborbs salían de entre los árboles. Algunos eran anaranjados con puntos negros, otros poseían pequeños pelos de color blanco, otros eran negros con puntos rojos, incluso algunos de ellos parecían tener su cuerpo hecho de roca volcánica, no sólo por la apariencia sino también por el calor que emanaba de ellos.
Los Bulborbs las rodeaban, y con solo 30 Pikmins, el grupo parecía que no podría salir de esta. Fluttershy estaba detrás de Olimar y los Pikmins, encogida y temblando de miedo.
"Este es el final. Este es el final." – Repetía la Pegaso una y otra vez.
"Si tan solo pudiéramos distraerlos." – Dijo Rarity, de una manera un tanto dramática. – "Esperen, ¡eso es!"
"¿E-e-e-eso es qué?"
La unicornio no respondió, simplemente abrió una de sus bolsas, sacando el collar que llevaba dentro, con el rubí de fuego que Spike le había regalado hace un tiempo.
Utilizando su magia, Rarity hizo brillarla joya alrededor de su cuello.
"Oigan, Bulborbs, por aquí." – Dijo Rarity, cantando. Los Bulborbs, inmediatamente giraron su atención, y al igual que la familia de Bulborbs que Rarity y Spike combatieron antes, estos inmediatamente se vieron atraídos hacia la brillante joya roja.
Olimar y Fluttershy solo veían con la boca abierta como los Bulborbs se movían, e incluso la emperatriz giraba su atención.
"Olimar, Fluttershy, podrían ser unos encantos y acabar con la emperatriz." – Gritó Rarity, haciendo reaccionar a ambos.
Olimar usó su silbato, y con la ayuda de Fluttershy, lanzaron a todos los Pikmins a la cabeza de la emperatriz. A pesar de que aún se sacudía a los Pikmins de encima, la emperatriz no atacaba, estando bajo trance por el brillo de la joya de Rarity, quien corría y saltaba por donde podía para evadir a los demás Bulborbs.
Finalmente, y con último rugido, la emperatriz fue derrotada, parte de su cuerpo derritiéndose en la tierra, dejando solo la parte con su cabeza. Los demás Bulborbs se dieron cuenta de la caída de su líder, e inmediatamente huyeron entre los árboles. Rarity guardó su rubí de fuego en su bolsa y se reunió con los demás.
"¡Lo lograste Rarity!" – Dijo Fluttershy al reunirse con su amiga.
"Lo logramos, querida, todos juntos." – Respondió Rarity, mientras veía a los Pikmins tomar la cabeza de la emperatriz para trasladarla. – "Será mejor que avancemos, sería grosero hacer esperar a las demás."
Y sin pérdidas de Pikmins y con una emperatriz caída, el grupo continuó su camino hasta el punto de reunión.
Twilight, Applejack y el presidente avanzaban por su camino acompañados de su escuadrón de Pikmins. Hasta ahora su camino había sido tranquilo, uno que otro monstruo, pero que era despachado rápidamente con algunos Pikmins, pero aún sin señales del líder.
"Qué extraño, ya deberíamos estar cerca de la comunidad." – Dijo Twilight, revisando el mapa.
"Señor presidente." – Dijo Applejack. – "¿Alguna idea de que cosa es el líder?"
"Mmmm, temo que no, Applejack." – Respondió el presidente, quien iba en la espalda de Twilight. – "Tal vez deba revisar la Piklopedia, asi hay posibilidad de que recuerde."
Dicho esto, el presidente activo su Piklopedia, y comenzó a revisar las páginas donde se mostraban a las criaturas más grandes. Applejack vio como algunas de estas criaturas eran bastante intimidantes, desde arañas de metal descomunales, hasta lo que parecía una nube de humo color verde oscuro.
"Ese planeta que ustedes visitan sí que tiene bichos raros." – Dijo la pony vaquera luego de ver la Piklopedia.
"Lo sé, y eso no es todo." – Dijo el presidente, apagando la Piklopedia, al parecer sin poder recordar que criaturas habían traído con su equipo. – "Según las investigaciones del capitán Olimar, en el planeta distante solía existir una civilización primitiva."
"¿Primi…qué?"
"Quiere decir antigua, Applejack." – Dijo Twilight, sin perder la vista del mapa.
"Exacto." – Continuó el presidente. – "Pero aún no descubrimos lo que pudo haber causado su extinción."
"¡FZZZZZZZZT!"
Una larga columna de vapor salió de entre los árboles hacia el cielo, disipándose a la distancia. Twilight, Applejack y el presidente quedaron sorprendidos ante el espectáculo.
"¿Un geiser?" – Preguntó el presidente.
"No puede ser, no hay geiseres en el bosque Everfree." – Dijo Twilight, revisando el mapa una vez más. – "Tal vez sea la comunidad, vayamos a ver."
El grupo se dirigió hacia donde el geiser se generaba. Mientras más se acercaban, más y más Geiseres se formaban uno tras otro, en el mismo punto. Twilight pudo ver que lo que creyeron era agua era en realidad simple humo, similar al que una fábrica hacía.
"Es como si una máquina estuviera produciendo ese humo." – Dijo la unicornio.
"Pero eso es imposible, no hay máquinas en kilómetros." – Respondió Applejack.
"Tal vez sea una criatura del planeta distante." – Dijo el presidente. – "Muchas de ellas son una composición mixta de máquina y animal."
Finalmente el grupo encontró lo que generaba el humo: Un domo de acero, del tamaño de una casa pequeña, con varias válvulas y chimeneas, y un enorme agujero en la parte superior de donde salía el humo.
Casi de inmediato, un aparato salió de la parte superior. Consistía de un enorme cilindro de acero, con otro más pequeño y delgado encima. Una luz roja salió del cilindro pequeño, y una línea de luz roja empezó a moverse hasta colocarse en medio del grupo. El presidente se dio cuenta de lo que era.
"¡OH, NO!" – Gritó desesperadamente. – "¡DEBEMOS CUBRIRNOS, AHORA!"
Twilight y Applejack rápidamente saltaron entre unas rocas cercanas, asegurándose que los Pikmins no se quedaran atrás. Fue entonces cuando, del cilindro grande del domo, una ráfaga de disparos salieron a una velocidad increíble, rápidamente destrozando la roca, pero afortunadamente sin causar daños al grupo.
Del suelo salieron 4 enormes patas puntiagudas y de color negro, y levantaron el domo. Al salir completamente, las ponis se dieron cuenta que era en realidad una esfera de acero, abierta apenas un poco para dejar salir las patas.
"¡Es un Man-at-Legs!" – Gritó el presidente, claramente asustado. Cuando estuvo a punto de abrir su Piklopedia para buscar información, el Man-at-Legs activó la luz roja otra vez, apuntando al grupo.
"¡MUEVANSE!" – Grito Twilight, y ambas ponis saltaron hacia lados opuestos.
Desafortunadamente, algunos Pikmins, que entonces seguían a Applejack, tropezaron entre la confusión, y fueron alcanzados por los disparos. Applejack volteó a ver como los fantasmas de los Pikmins caídos aparecían en el lugar donde fueron eliminados y se disipaban en el aire.
Applejack rápidamente se movía entre los árboles y rocas, asegurándose de que los Pikmins restantes se mantuvieran cerca. Mientras tanto, Twilight y el presidente estaban del otro lado del Man-at-Legs, escondidos tras una roca mientras la criatura buscaba a Applejack.
"¿Cómo se supone que derrotemos a esa cosa?" – Preguntó Twilight, mientras recuperaba el aliento.
"Creo tener algo que podría ayudarnos." – Dijo el presidente, mientras buscaba algo en el interior de su traje. Luego de unos segundos, saco una botella con un líquido rojo en su interior. – "¡Bien! Es el ultimo spray ultra picante que me queda, debería ser suficiente."
"¿Spray ultra picante?"
"Si, esto nos ayudara, pero debo rociar a los Pikmins con eso, asi que debemos encontrar a…"
"¡BOOOOM!"
La roca donde se ocultaban estalló y se hizo pedazos, haciendo saltar del miedo a Twilight y el presidente. Pudieron ver a una criatura de color anaranjado, con un extraño cristal enfrente de sus ojos y 3 cilindros que salían de su espalda, siendo además partes de su piel. La criatura lanzó un rugido y disparó una vez más desde sus 3 cilindros, Twilight tomó al presidente con su magia y corrió.
"¡Un Gatling Groink!" – Gritó el presidente, identificando a la criatura.
Pero no era la única, de los arboles salió una especie de escarabajo negro, que desde su trompa empezaba a tomar aire, para luego lanzar una enorme roca desde su interior hacia la unicornio.
"¡Y un Armored Cannon Beetle!"
Twilight corría en zigzag para evitar los ataques de ambas criaturas, mientras trataba de no ser vista por el Man-at-Legs, que seguía buscando a Applejack. Ocasionalmente el jefe disparaba hacia un lado, pero sin éxito de derrotar a su oponente.
Finalmente, Twilight pudo ver a Applejack, escondida entre unos árboles y rocas, tratando de recuperar el aliento y con los Pikmins preparados.
"¡Applejack!" – Gritó Twilight, sin darse cuenta que su gritó llamó la atención de las 3 criaturas, quienes empezaron a moverse.
Twilight se reunió con Applejack, pero ya era demasiado tarde, las 3 criaturas se prepararon para disparar hacia donde Applejack se encontraba. Ella sólo pudo agacharse para esperar el final.
Sin embargo, nada pasó. Al abrir los ojos, vio a Twilight utilizando su magia para crear un domo alrededor de todo el grupo, protegiéndolos de los ataques. El presidente rápidamente bajo y vació el contenido de su botella sobre los Pikmins.
Apenas fueron tocados por el jugo rojo, las antenas de los Pikmins empezaron a brillar de un color rojo intenso, y en sus miradas se podía ver un gran nivel de determinación.
"Ese spray aumentará sus habilidades, pero no dura mucho tiempo, debemos atacar ya." – Le dijo el presidente a Applejack. Luego volteó su mirada a Twilight. – "Y creo que Twilight tampoco."
"¿Pues que esperamos? ¡A la carga!" – Dijo Applejack, saliendo del domo de magia seguida de los Pikmins, cuyas velocidades estaban a la par de la poni de tierra.
El Man-at-Legs empezó a disparar, esta vez hacia Applejack, quien fácilmente esquivaba los disparos sin problemas. Los Pikmins requerían de un poco más de ayuda, y un par de ellos fueron alcanzados por los ataques, pero a pesar de eso un buen numero de ellos alcanzó a Applejack, que estaba ahora abajo del Man-at-Legs.
Utilizando sus patas traseras, la poni naranja pateó a los Pikmins, quienes de adherían al jefe y empezaban su ataque. Cada vez que un Pikmin era sacudido, Applejack lo pateaba de nuevo hacia arriba, sin darle oportunidad al Man-at-Legs de recuperarse.
El Gatling Groink y el Armored Cannon Beetle preparaban sus ataques, sabiendo que la poni naranja estaba demasiado ocupada como para poder esquivar sus ataques, pero en cuanto iban a disparar, el Groink fue impactado por una piedra y el Cannon Beetle sintió un puñetazo en su parte posterior.
Twilight seguía lanzando piedras hacia el Groink con su magia, tratando de apuntar a sus cañones en la espalda. El presidente, por su parte, corría en círculos alrededor del Cannon Beetle, dándole puñetazos para distraerlos.
La batalla duró varios minutos, principalmente porque el cuerpo de acero del Man-at-Legs era muy resistente, pero finalmente este lanzo un rugido de dolor y los Pikmins bajaron. El jefe aún estaba de pie, pero muy débil. Applejack con una sonrisa en su cara, se acercó a una de las patas de la criatura, y al igual que los árboles de su granja, le dio una buena patada.
"¡FUERA ABAJO!" – Gritó Applejack, mientras el Man-at-Legs caía.
El cuerpo del jefe se rompió en varias partes metálicas, algunas aun unidas a su verdadero cuerpo, que era una masa gelatinosa. El Groink y el Cannon Beetle huyeron apenas el jefe tocó el suelo, sabiendo que el líder de su comunidad había sido derrotado. El grupo entero cayó al piso, todos buscando el poder descansar un poco.
"Que…buen…equipo…somos…. ¿verdad?" – preguntó Applejack, jadeando.
"Si…..eso…creo." – Respondió el presidente.
"Bueno." – Dijo Twilight, levantándose lentamente luego de unos minutos. – "Creo que debemos continuar, deben de estar esperándonos.
El grupo tomó a los Pikmins y continuaron por el camino señalado en el mapa de Twilight, esperando reunirse con los demás.
Nave estaba en medio del claro del bosque donde los 3 caminos se reunían. Estaba revisando los mapas y las celdas de contención, al igual que las 4 cebollas de Pikmins que estaban cerca.
"Vaya, ya se han tardado más de lo que creí." – Se decía Nave a sí misma. – "Creí que tener al president de los mejores empleados de vuelos Hocotate les ayudaría. Ya sabía yo que debía ayudarles, después de todo, soy incomparable."
"Incomparablemente egocéntrica, Nave." – Dijo una conocida voz detrás.
Nave se volteó, y vio al grupo del presidente acercándose por su camino.
"Oh…señor presidente…¡Que alegría verlo!" – Dijo Nave, obviamente avergonzada.
Luego de unos minutos, en los cuales Nave decidió permanecer callada mientras Twilight explicaba que pasó, los grupos de Olimar y Louie llegando a la zona.
"Pues parece que a todos nos fue bien." – Dijo Twilight.
"¡Claro que sí!" – Respondió Rainbow. – "¡Ojala nos hubieran visto, hicimos que una almeja descomunal se comiera a una babosa gigante!"
"Eso no es nada." – Respondió Rarity, con un tono calmado, pero a la vez ansioso por poder tener una historia que asombraría a la pegaso azul. – "Yo fui totalmente ensalivada, y luego tuve que hacer de carnada viva para los sirvientes de una emperatriz."
"¡JA! Nosotros luchamos contra criaturas de acero." – Dijo Applejack, creyendo que su historia superaría a las demás. Las 3 ponis solo empezaron a reír, ya había sido demasiado para un solo día.
"¡Oh, por Celestia!" – Gritó Rarity, al ver que 3 de los Pikmins del grupo de Louie llevaban perlas. – "¡Son hermosas!"
"Sabía que te gustarían." – Dijo Pinkie. – "Las trajimos…solo…para…¿ti?"
En lugar de llevar las perlas a Rarity, los Pikmins llevaron las perlas a las cebollas roja, azul y amarilla. De cada una brotaron una gran cantidad de semillas Pikmin. Mientras los Pikmins del grupo de Olimar llevaban los restos de la emperatriz Bulborb hacia la cebolla blanca. Rarity miraba con la boca abierta como las 3 hermosas perlas habían sido consumidas.
"Bueno, ya sólo nos quedan 2 lideres." – Dijo Twilight, mirando hacia el cielo, viendo que el sol ya se ocultaba. – "Tendremos que acampar aquí, mañana a primera hora continuaremos con la misión."
El resto del grupo asintió con la cabeza, y luego de armar las tiendas y asegurarse que todos los Pikmins, tanto los que ya estaban como los recién nacidos, estuvieran en las cebollas correspondientes, las ponis finalmente se dieron un bien merecido descanso.
