-Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K . A excepción de alguno que sea nuestro y vosotros os daréis cuenta de cuales sean los mismos.
-Advertencia: Este relato contiene algo de tortura muy leve. Si son sencibles a ella, les recomiendo esperar al siguiente relato ;) Lean, bajo responsabilidad. (Probablemente lo suba esta tarde)
-LadyRougeBlack.
-Nota: Ahora a mi amiga le toca estudiar asi que me mando los relatos por mail y los subo por ella para que no se distraiga.
Esperamos, que los disfruten! ;)
-Capitulo 09: Rutina...
Cuando termine de dar clase esa tarde me dirigí a la mansión familiar a buscar el resto de mis cosas. Tenia miedo. Ya que no veía a mi familia desde "La conversación" y en momentos como esos lo que menos tenia ganas de hacer era soportar su humor y sus comentarios despectivos.
Para mi suerte mi familia no se encontraba en la casa. Pude hacer mis maletas en paz e intente cargar el caldero pero era demasiado pesado y escribí a Iason para que me ayudara a llevarlo el día siguiente.
Fui a dar mi clase como correspondía. Todos los alumnos tuvieron tarea ese fin de semana, para acompañar mi estado de animo y deje hablando sola a Minerva durante la cena de los profesores. Solo quería echarse en la cama a dormir. Aquel sábado seria largo porque ayudaría a Potter con aquel arco en el ministerio y se encontraba muy emocionado con esa investigación. Iason, me había respondido la carta. Diciendo que fuera, al día siguiente.
Cuando me aparecí en el ministerio con mi vestido blanco y mis cabellos recogidos me encontró con Potter, Weasley, Granger y algunos aurores en la puerta del cuarto donde se encontraba el arco y tubo que quedarnos junto a Granger en la puerta. Para vigilar mientras los demás investigaban el lugar y luego Potter me pidió que pasara y lo observara por mi cuenta a ver que veía.
Pero cuando me acerque junto a el cruce el velo y solamente me encontré con el otro lado de la pared. No no había absolutamente nada allí y esa investigación no tenia ningún sentido. Me encontraba completamente segura en momentos como esos y Potter insistía en que no podía ser. Que tenia que ver un velo de color negro y yo no veía mas que un arco y ni siquiera escuchaba las voces que me describía.
Me costo dormir esa noche. Pensaba, en el arco. Pensaba en mis padres. En mi decisición de dejar la casa para estudiar pociones, ya que sabia que no me sentía demasiado segura de ella en realidad y también pensaba mareada y confundida en todo lo que había dicho mi madre sobre casarme y tener hijos. Claro que me hubiera gustado darle nietos. Casarme y tener hijos, pero quería hacerlo con alguien a quien amara no con alguien a quien ellos eligieran para mi y suspire pesadamente cuando los primeros rayos del sol se colaron por la ventana y me quemaron los parpados.
Respire y me levante.
Me di una ducha y ate mis cabellos en una coleta alta. Me puse el mismo vestido blanco de tirantes que el día anterior y un largo saco negro con una capucha que me subí sobre el mismo y una vez que metí las manos en mis bolsillos sonreí y comencé a caminar por ultima vez hacia la mansión familiar. Atravecé las rejas como siempre. Cruce la escalinata de piedra y cuando abrí la puerta...
Me quede completamente inmóvil...
Me cubrí la mano con la boca y cerré la puerta. Cerré con fuerza los ojos y gemí.
Ante lo que vi:
Mis padres yacían muertos en el suelo. Mi madre sostenía su mano y sus cuerpos torturados y desgastados no dejaban de mirarse a los ojos, manchados en su propia sangre y comencé a temblar. Mirando nerviosamente a mi al rededor y saque mi varita...
-: ¡Quédate quieta y suelta ahora mismo tu varita, Elena! -Ordeno alguien desde el pasillo a oscuras.-
Me quede completamente quieta y sentí que un encantamiento me arrebataba la varita.
Fue entonces cuando escuche unos pasos que comenzaron a resonar en todo el salón y mis ojos se tornaron húmedos, cuando retrocedí tanto como me lo permitió la pared...
-: Iason... -Logre decir.-
Ante mi, lucia su túnica negra de mortifago. Desde su brazo izquierdo se veía su marca tenebrosa serpenteando alegremente bajo su piel y sostenía su varita en su mano derecha. Intente mirarle pero no pude. No quería verle y no podía creer lo que tenia ante mis ojos.
-: ¿¡Porque, lo hiciste!? -grite desesperada.-
Sentí un tirón en los huesos cuando por un encantamiento sin pronunciar, mis manos se pegaron a la pared y mis parpados se abrieron como platos...
Fue entonces cuando recorrió la poca distancia que nos separaba y coloco la punta de su varita sobre mi cuello. Yo quería gritar. Quería temblar. Quería que reaccionara. No entendía porque estaba así y sentía que todo aquello era una pesadilla de la que no podía despertar. Eso, no podía estar pasando. Simplemente, era una pesadilla. No podía...
-: ¿Donde, esta? -ignoro mi pregunta.-
Me libero del encantamiento y tomo con brusquedad mi muñeca...
-: ¿¡DONDE!? -grito y su voz resonó en toda la habitación.-
Solté unas lagrimas silenciosas que ya no pude contener.
Todo, mi cuerpo empezó a temblarme de nuevo y grite cerrando los ojos. Cuando apretó mi muñeca con fuerza y me empujo con brusquedad haciendo que me golpeara contra la pared...
-: ¿Que... -Susurre, dèvilmente tosiendo.-
-: ¡La poción! ¿¡DONDE, ESTA ELENA!? si me lo dices, te dejare ir. -Exclamo.-
-: ¡NO TE LO DIRÉ! -Grite, enfadada.-
Gemí, cuando me dio un fuerte golpe en el rostro que me hizo caer al suelo y apunto su varita hacia mi y yo le mire aterrada...
-: Iason... -murmure.-
-: ¡Cruccio! -grito, el.-
Grite temblando de dolor en el suelo y llore... Mientras me retorcía en el suelo hasta que bajo su varita y me quede temblando en el. Mirándole aterrada desde mis ojos cristalinos.
-: ¿Donde? -repitió, fríamente.-
Solté una carcajada forzada.
-: No, te diré... -musite.-
Otra vez la maldición. Temblé y sin embargo me mordí el labio inferior para evitar gritar. No importaba cuantas veces me la lanzo en esos momentos. Yo no formularia palabra y en un momento note que se sostenía la cabeza con su mano izquierda como si le doliera y su mano le tembló por unos instantes. Cuando me miro y su expresión por unos segundos, volvió a ser la de antes...
-: ¿Iason... -Susurre, devilmente.-
-: ¡CÁLLATE! ¡DIME DONDE ESTA, MALDITA SEA! -ordeno.- ¡Secumsempra! -grito.-
Sentí que mi piel se abría y quemaba...
No podía quedarme allí.
Tenia que abandonar aquella sala como fuere. Sabia que la poción se encontraría a salvo, al menos hasta que encontrara la forma de ponerla en un lugar seguro. Temblando recordé cuando recibí de nuevo el impacto de la maldición cruciatus sobre mi que había un objeto que había encantado para trasladarme, con forma de roca negra sobre la mesada y con un encantamiento de manos sin pronunciar, lo atraje hacia mi. Cuando Iason se inclino para quitármelo, recupere mi varita del bolsillo de su túnica y le hice estrellarse contra la pared antes de desaparecer...
Caí en la habitación de Severus y me deje caer contra una biblioteca. Las heridas me ardían y seguía temblando de pies a cabeza. Su expresión seguía grabada en mi memoria y me lleve una mano hacia las caderas y entonces la retire enseguida al sentir la sangre entre mis dedos.
Fuera la clase había comenzado. Media hora esperaron a la profesora y los prefectos preocupados llamaron a Minerva. Quien se dijo que si no estaba en su clase, entonces debía de haberme quedado dormida. Estaba por gritarme que era una irresponsable y que no podía trabajar así cuando me vio. Por tanto al hacerlo cerro la puerta de golpe y corrió hacia mi hasta arrodillarse enfrente mio...
-: ¡Elena, por todos los cielos! ¡Tienes que ir a San Mungo inmediatamente! -exclamo.-
Pero, no reaccionaba...
Minerva debió aturdir a su profesora y llevarle a la enfermería. La enfermera curo sus heridas y estuvo varios días inconsciente. Días durante los que le re-emplazo y Potter extrañado de que no fuera a las excursiones que el hacia para investigar el arco como había prometido, decidió ir a recriminárselo en el castillo. Pero al verle así en la enfermería desasistió de la idea enseguida.
Despertó unas semanas después y entrecerró los ojos...
No dio explicaciones a nadie y pidió a Minerva que llamara al Señor Potter.
A ella le sorprendió esta petición pero no tubo mas remedio que hacer caso a la joven y media hora después el ya se encontraba frente a su cama.
-: ¿Que sucedió?-pregunto preocupado.-
Un escalofrió me invadió, pero ignore su pregunta.
-: Llévame, al arco. -pedí.- ahora. -añadí.-
Tardo unos momentos en tomar mi mano y los dos nos desaparecimos...
-Nota: Bueno, mi madre muggle me esta molestando con que vaya a comprar. Así que les dejo este relato y veré si puedo dejarles el siguiente antes de ir al colegio. Si no, lo subiré mas tarde.
Ojala pasen una tarde agradable! ;)
-LadyBlackRouge.
