Capítulo 9.

—Kakashi-sensei—llamó Naruto sin quitar su mirada de un punto en especifico. —¿Está bien que el Teme haya ido por ella?—cuestionó.

—No—negó el Hatake. —De hecho quien iba a ir eras tu, Naruto—comentó el Hokage. —Pero al quitarle por un momento la mirada, el ya no estaba—murmuró.

—Ahora estoy preocupada—hablo Ino, quien estaba junto a ellos.

—No creo que Sasuke-san lastime a Sakura-san—hablo la pelirrosa.

—No es por ella por quien temo—murmuró Ino.

—Es por el Teme de aquel lugar—soltó Naruto de acuerdo.

—Lo más extraño de todo esto es que el Teme de la época de Sakura—miró a la pelirrosa presente. —No haya aparecido aquí—inquirió dudoso.

En el mundo actual ya hacia una pelirrosa junto a un azabache en la azotea de aquel instituto. La ojijade miraba hacia el frente, completamente ansiosa, aquella pregunta por parte del Uchiha la había sacado de su tranquilidad. ¿Cómo se conocieron ustedes?

—Era un compañero de equipo—comenzó sin siquiera fijarse en lo que estaba diciendo.—Pertenece a una familia famosa en el lugar de donde vengo, he estado enamorada de él desde que éramos pequeños—sonrió abiertamente.—Pero…—su mirada se posó en el azabache. —¿Por qué lo preguntas?—inquirió.

—No es nada, solo quería saber—indicó el Uchiha.—Sakura, tengo que decirte algo—murmuró.

—Quería aferrarme a ese amor, sin tener respuesta de él—murmuró ella en voz baja.

—¿Que?—el azabache la miró.

—Mis sentimientos por él no han cambiado en nada, pero, en cambio… El al parecer no siente lo mismo—soltó ella.

La observó bajar la mirada, aquellos ojos brillantes de un inicio, había perdido la emoción. Sonrió levemente, acercándose a ella, antes de envolverla en un abrazo. La ojijade lo quiso alejar, más en menos de unos segundos se rindió, dejándose hacer.

—No debes estar triste, por que yo realmente te…—fue interrumpido.

A tan solo unos dos centímetros de donde se encontraba había caído una katana, sorprendiéndolo y dejándolo completamente mudo. La pelirrosa, observó aquella arma, sintiendo su corazón galopear a más no poder.

—Esa katana…—murmuró ella.

—Sakura—escucharon.

Sus jades instintivamente viajaron a unos metros frente a ellos, observando a aquel azabache, el cual fulminaba con la mirada al chico a su lado. Se alejo del azabache el cual la abrazaba, Sonriendo levemente.

El recién llegado no poseía su brazo izquierdo. De una altura notablemente alta y facciones desarrolladas, de aspecto más maduro. Usando una banda azul marino que se envolvía alrededor de su cabeza y el cual recogía su cabello empujándolo sobre su frente.

Llevando una camisa de cuello alto y manga larga de color negro, en su antebrazo derecho se envolvía unas vendas color azul marino. También llevando parte de un Chaleco Táctico el cual cubría la parte baja de los pectorales así como su hombro derecho. Pantalones azul claro, viejos y desgastados por los bordes, además de varias vendas que envolvían sus tobillos junto a las típicas sandalias.

—Sa… Sasuke-kun—murmuró ella.

Los ojos del azabache junto a ella se abrieron con sorpresa, dirigiendo su mirada a aquel hombre recién llegado. Se tensó al instante, más su reacción fue rápida, tomo de la mano a la chica, aferrándose a ella.

—¿Quién eres?—cuestionó el Uchiha de aquella época.

—Suéltala—gruñó el azabache.

—No lo repetiré de nuevo…—hablo secamente el chico de aquel mundo. —¿Quién eres?—gruño.

Más el azabache lo ignoró, dando un paso frente a ellos, sin siquiera quitar sus ónix de la pelirrosa. La observó había crecido, sus facciones aún tenían ese toque de inocencia en ella. Sonrió ladino, no había cambiado en esos dos años.

—Sakura—llamó. —Eres la persona a la que más cuidaré en esta vida…. Te amo—soltó con seriedad, mirándola a los ojos.

—Sasuke-kun—murmuró. —¿Viniste hasta aquí para decir eso? —cuestionó feliz.

—Nunca lo dije antes y no quiero arrepentirme después—añadió el azabache. —Tu lo has hecho desde pequeña, y quiero hacerlo a partir de ahora—indicó.

—Yo….—la voz de la ojijade se quebró. —Nunca he dejado de amarte—soltó.

El agarre del Uchiha de aquel tiempo se rompió, dejando su mano libre, observó como el azabache frente a él sonreía ladino, antes de acercarse a la chica y abrazarla, correspondiendo está al instante.

—Te extrañe—murmuró la ojijade.

—Y yo a ti—murmuró el azabache.

—Ciertamente—tosió un poco el azabache frente a ellos. —Es un poco incomodo verme abrazar a la chica que me gusta y sentirme celoso—hablo el chico de aquella época.

La pareja se alejo, mirándolo con tranquilidad. El joven estudiante sonrió levemente, mirando a la ojijade. La pelirrosa se tensó, entonces… Acaso… ¿Acaso él…? Tras ver a la chica sorprendida, sonrió ladino.

—Pensaste que no me daría cuenta—comentó el chico. —Son completamente parecidas, son como dos gotas de agua—inquirió. —Mi primer amor fue ella, siempre lo será, pero tu…—la miró a los ojos. —No puedo creer que me haya enamorado por segunda vez de la misma persona—sonó divertido.

—Sasuke-kun—murmuró ella. El azabache del mundo shinobi se tensó.

—Tengo mucho dolor—hablo el azabache de aquel lugar.

—¿Te sientes mal?—cuestionó ella preocupada.

—No es eso—murmuró él. Tomo la mano de la chica ante la mirada del Uchiha del mundo shinobi. Subiéndola hasta colocarla sobre su pecho, exactamente del lado del corazón, cruzando mirada con la ojijade. —Aquí es donde me duele—añadió. —Tu… eres la culpable de esto—soltó.

Jalándola, fuera de los brazos de su yo de otro mundo. La acerco a él, a tan solo unos centímetros de él. La pelirrosa abrió sus ojos a más no poder, sintiendo sus mejillas acalorarse al instante.

—Me gustas de verdad—soltó.

Ante la mirada ónix del Uchiha del mundo shinobi, se inclino hasta depositar un suave beso sobre la mejilla-labios de la pelirrosa. Soltándola tras unos segundos, dando un paso detrás. Y sonreír levemente.

—Tu lugar está junto a él—señalo con la mirada al shinobi. —Quisiera decir que me alegra verte feliz a lado de la persona que amas, pero es imposible no sentirme celoso—sonrió levemente. —Hazla feliz—indicó está vez al azabache. —Que yo haré lo mismo con la Sakura de aquí—sonrió ladino.

—No tienes ni que mencionarlo—comento con seriedad el shinobi. —Debemos irnos—hablo está vez hacia la pelirrosa. —El tiempo en que el pergamino está activo es de una hora—indicó.

—Si—asintió. —Sasuke-kun—llamó al azabache de aquel lugar. —Lo has dicho, ella y yo somos parecidas, ella te ama, yo lo sé—sonrió abiertamente. —Gracias por enamorarte nuevamente de mi—comentó. —Por que yo… Me he enamorado nuevamente de ti—soltó.

El sol se oculto y en menos de un parpadeo una leve luz rodeo a aquella pareja, los cuales se desvanecieron ante los ojos ónix del azabache de aquel mundo. Se dejó caer sobre el suelo, sentado con una pierna estirada y la otra doblada. Alzando la mirada al cielo. El viento sopló, dejándolo completamente solo. Él se había enamorado.