CAPÍTULO 9: LA VENGANZA

-Está bien, pediré comida al servicio de habitaciones y cenaré, porque vas a cenar algo, contigo –casi ordenó Ranma- Nabiki, si puedes me haces el favor de pedir un futón en recepción, yo me quedaré aquí con vosotras esta noche.

-No hace falta cuñadito, yo duermo con mi Kuno-baby, no necesitas nada, puedes usar mi cama.

-Ok, pero que no trascienda, no quiero encima que nuestros padres den la lata –sentenció el chico- Esperadme aquí que voy a por algo para cambiarme, no dejéis sola a Akane.

La chica apenas parpadeaba por la situación, la determinación de su prometido la dejaba a cuadros. Al menos había conseguido que la cosa no fuera a peor.

Shampoo y Ukyo no pusieron ninguna pega a la decisión de Ranma, algo que, pese a las circunstancias, no le pasó desapercibido a Nabiki.

Todos se fueron de la habitación dejando solos a Ranma y a Akane.

-¿No te ibas a bañar? pues aprovecha ahora antes de que llegue la comida. Yo también quiero ducharme, quiero quitarme el cloro de la piscina.

-Ok, ve pidiendo algo para comer –le dijo mientras cogía sus cosas y se encaminaba hacia el baño.

Akane se metió en el cuarto de baño, necesitaba despejarse, se dio una ducha y después se metió en la bañera. Allí pensó todo lo que había pasado en ese día tan extraño. En primer lugar Ranma se había clasificado para la final del torneo de Artes Marciales más importante del mundo, después su próximo rival había intentado abusar de ella y por último, y no por ello menos importante, había tenido que frenar a su prometido para que no moliera a palos a aquel tipo. Y ahora él estaba allí, en su habitación, empecinado en dormir con ella para velar por su seguridad ¿Cómo se supone que debe reaccionar? ¿Qué debe hacer? ¿Cómo se debe comportar? Definitivamente intentaría ser ella misma, al fin y al cabo llevaban más de cinco años viviendo en la misma casa, compartiendo el mismo techo y, en varias ocasiones, habían compartido tienda de campaña en las acampadas que realizaba con la familia y amigos, esto no tenía porqué ser diferente.

Cuando acabó de asearse, salió del baño con un pijama de verano que le regaló Nodoka por su último cumpleaños, era un pantalón corto y una camiseta de tirantes con un bonito estampado de colores sobre un fondo lila. Al salir, el chico se le quedó mirando. Su pelo mojado y el revelador pijama le hacían verse hermosa.

-¿Ya has acabado? –preguntó retóricamente el muchacho de la trenza- Ahora voy a ducharme yo, no abras la puerta hasta que yo salga, aunque sea la comida –ordenó.

-Ranma no hay que exagerar, creo que yo puedo atender a la persona que nos traiga la cena –contestó la chica enfadada.

-No –dijo secamente el chico- No abrirás ¿de acuerdo? Akane, no te lo estoy pidiendo.

-¿Me estás ordenando? –cuestionó acercándose peligrosamente a su prometido- ¿Es eso lo que quieres decir Ranma? –dijo cada vez más enfadada.

-Exacto –contestó con total tranquilidad- ¿Acaso no recuerdas lo que pasó hace un par de horas? –terminó diciendo mientras que se iba al baño- Ni se te ocurra abrir.

Akane no recordaba una conversación igual en su vida, ni su padre cuando ella era pequeña había sido tan autoritario. Sabía que Ranma era celoso, pero eso era pasarse, estaba cruzando una línea peligrosa y no se lo iba a permitir. Nadie la trataba como un objeto. En ese momento sonó la puerta. Enfadada se levantó a abrir, pero antes de llegar, Ranma salía del cuarto de baño con el pelo mojado y una toalla en la cintura. Era un dios griego, ese torso definido, su pelo suelto casi por la cintura,… era una visión espectacular, pero no se debía desviar, la había tratado como si no tuviera criterio, como si no fuera nadie.

En la puerta, un chico entregó la comida. Al cerrar la puerta y volverse, Ranma supo que la cosa no iba bien, Akane no le estaba brindando una mirada muy agradable. Decidió ignorarla, su seguridad no era un tema a debate, volvió a entrar en el baño y se puso unos pantalones. Al salir, su prometida estaba en la ventana mirando el paisaje.

-Vamos a comer –dijo el chico obviando cualquier mal rollo entre ellos.

-Come tú, yo no tengo ganas –le contestó secamente.

-Vamos, Akane, no seas así –le dijo intentando conciliar.

-¿Qué no sea como, Ranma? Acabas de anularme, de tratarme como un objeto y ¿qué quieres? ¿Quieres que todo sea normal?

-Akane, por favor …–le dijo poniéndose en pie

-¡¿Por favor qué Ranma? –dijo elevando la voz- ¡¿Te has parado a pensar en mi?

-¡¿Qué si pienso en ti? –contestó el muchacho- ¡¿Crees que he pensado en alguien más que en ti? ¡¿De verdad dudas de en quién he pensado? –Ranma no controlaba lo que decía, había aguantado su ira durante demasiado tiempo- ¡Todo lo hago por ti! –le gritó a la muchacha- Si no recuerdas mal, hasta he matado por ti. –dijo esto último bajando la voz para no ser oído.

Akane rompió a llorar, se sentó en el suelo y se abrazó a sus piernas. A Ranma se le partió el corazón, no sabía cómo ni porqué habían llegado hasta ese punto, pero debía solucionarlo, esto tenía que terminar.

-Kane… -la llamó mientras que se arrodillaba en el suelo ante ella –Mírame, por favor –dijo mientras le metía su pelo suelto por detrás de la oreja- deja de llorar, perdóname, he sido demasiado brusco. Esto se me va de las manos, me gustaría salir y darle la paliza de su vida al desgraciado de Kento, pero no quiero dejarte sola, tampoco quiero que corras riesgos. Perdóname, he sido demasiado posesivo, pero todo lo he hecho por ti, todo lo hago siempre por ti, no lo dudes.

Akane lo miró fijamente a los ojos, las lágrimas no dejaban de caer por su rostro, no podía parar de llorar, acarició la cara de su prometido y se volvió a derrumbar entre sus brazos, llorando como una niña pequeña. Estuvieron así durante un buen rato hasta que la chica se calmó.

-Ranma, vamos a comer, se va a enfriar la comida –dijo mientras se secaba las lágrimas de la cara y le sonreía al chico- Ya estoy mejor.

-No, Akane, no estás mejor, no sé porqué te empeñas en disimular, no hace falta, sabes que puedes confiar en mí –le dijo mientras que le acariciaba la cara.

-Déjalo, poco a poco lo superaré y si necesito algo o estoy mal, no dudaré en decírtelo, sé que estás ahí para lo que necesite –le confesó mientras que sentía la cálida mano de su prometido sobre su mejilla- Ahora vamos a comer ¿vale?

Ambos se levantaron y estuvieron comiendo pizza, al acabar Ranma le preguntó si quería ver con ella la rueda de prensa, Nabiki se la había grabado y le había ordenado (sí, ordenado) que la viera para recordar por dónde iban los tiros. Akane accedió, la verdad es que quería ver la expresión de su prometido cuando se observara y recordara todo lo que le habían preguntado a él y a los demás. Al terminar de verla Ranma estaba anonadado.

-¡Hay que joderse! –exclamó sorprendido.

-¡Ranma! –le riñó, mientras que aguantaba, la risa su prometida- No seas tan mal hablado.

-Perdona Akane –se disculpó el chico- Pero no me negarás que la situación es de cojones.

-¡Ranma! –volvió a exclamar para carcajearse de la risa –Sí, la verdad es que todo fue un tanto extraño – decía entre risas.

-No te rías Tendo o me las vas a pagar –le dijo Ranma comenzando a contagiarse de la risa de la chica.

-Lo… lo… lo si… lo siento… jajaja… pero no puedo parar… jajajaja –decía como podía- Tu cara…jajajaja…tu cara era un poema…jajaja.

-Akaneeeeee –decía en tono "amenazador" –Deja de reírte –continuaba entre risas.

-No…jajaja…no puedo…. –continuaba la chica con lágrimas en los ojos.

-Te vas a reír de verdad –y se tiró sobre ella para hacerle cosquillas.

-Jajajajaj…Ranma…jajajaja… para por favor…jajajaja… paraaaa –decía sin poder aguantarse.

Ranma paró y ambos se quedaron mirando mientras acababan de reírse.

-Gracias por hacer que me ría y ayudarme en todo –le dijo mientras que se recostaba sobre su pecho.

-De nada -le dijo mientras le daba un beso en la frente- Lo hago con mucho gusto. Y ahora a dormir, ya es tarde.

La habitación era muy grande, estaba acondicionada con una pequeña estancia con un sofá y dos sillones, un cuarto de baño muy amplio y dos camas de matrimonio separadas por una mesita de noche. Ranma acompañó a Akane hacia su cama y se sentó junto a ella mientras que se acomodaba para dormir.

En ese instante, el chico comenzó a hacerse su característica trenza, Akane se le quedó mirando, era raro ver al muchacho con el pelo suelto, estaba, si era posible, aún más atractivo.

-Aún tienes el pelo mojado, no es bueno que te hagas la trenza hasta que no esté seco –le recomendó la chica.

-Llevo haciéndolo así toda mi vida –le contestó- Bueno, desde que el maestro Happosai me libró del endemoniado bigote del dragón.

-Pues no debes –dijo Akane mientras que se arrodillaba sobre la cama para quedar a la altura de la cabeza de Ranma y le soltaba la trenza- Debes esperar a que se seque –y comenzó a acariciarle el pelo, ante esta acción el chico se comenzó a relajar.

-Kane, sabes que no me gusta que me toquen el pelo –le decía con los ojos cerrados.

-No creo que sea así, te veo muy relajado –le respondió de forma burlona.

-La verdad es que consigues conmigo lo que nadie ha logrado –le dijo simulando enfado el chico- Incluso hacerme salir del Nekoken. Realmente eres especial.

Después de un rato de ese modo, la chica le hizo la trenza y se volvió a recostar. Ranma se fue a levantar pero la chica le dijo algo.

-No te vayas, quédate conmigo hasta que me quede dormida, no quiero estar sola –le pidió

-Ok, pero voy a bajar las persianas, cuando amanezca entrará demasiada luz –le dijo.

-Pero no las bajes completamente, no me gusta la oscuridad, deja que se filtre la luz de la luna, así podré ver algo.

-Eres como una niña pequeña –le reclamó su prometido- ¿Es que acaso no estoy yo aquí? –terminó de decirle mientras que hacía lo que la chica le había pedido y se sentaba junto a ella en su cama- Por cierto, ¿Nabiki siempre duerme con Kuno? –preguntó intrigado.

-Sí, desde que nos hospedamos aquí la primera vez me dijo que iba a dormir con él y que no se lo dijera a Papá –le contestó- A ella le da igual todo, hace siempre lo que le place, imagina si mi padre se entera que no está conmigo, pufff, la que se puede liar…

-Imagino –dijo el muchacho pensativo- Pero ella es mayor y sabe lo que hace. Ahora duerme y descansa, ha sido un día muy largo.

Ranma se quedó junto a su prometida hasta que se quedó dormida, después se recostó sobre su cama y maldijo a Kento durante un buen rato, no sabía cómo iba a reaccionar cuando lo viera, había osado hacerle daño a su prometida, era hombre muerto, deseaba que llegara el día de la final para desahogarse, ahora le quedaba entrenar para aquel momento y, por supuesto, no dejar a Akane sola ni desprotegida. Así se quedó dormido hasta que algo le despertó.

-Ranma… -susurró la chica- Ranma ¿duermes?

El chico se levantó como un resorte

-¿Akane? ¿Qué te ocurre? ¿Estás bien? –preguntó angustiado.

Ya estaba amaneciendo, la luz del sol se filtraba por la persiana que habían dejado semiabiertas por el miedo de la chica.

-Sí, sólo es que tengo miedo, me he despertado angustiada… –dijo la peliazul- ¿Puedo echarme aquí a tu lado? –preguntó tímidamente.

-Claro, no hay problema –dijo un muy asustado por la situación pero intentando mantener la calma y sonar indiferente, Ranma.

Akane se tumbó a su lado, la cama era lo suficientemente grande para no rozarse, pero Ranma sabía que eso no era suficiente, así que, guardando las distancias, le cogió la mano a su prometida para que se tranquilizara, debía estar tremendamente asustada cuando le había realizado esa petición.

-Ahora duerme tranquila, aún es temprano –le dijo en voz baja- Yo estoy aquí contigo, no te va a pasar nada, lo sabes ¿verdad?

Por respuesta sólo obtuvo la respiración tranquila de la chica que se había quedado dormida.

-Pues sí que soy un sedante… –murmuró antes de quedarse dormido.

Cuando abrió los ojos se encontró sola en la cama, se incorporó y vio a su prometido haciendo flexiones en el suelo de la habitación.

-¡Buenos días dormilona! –exclamó el chico de buen humor- Ya he pedido el desayuno, dentro de un rato tendremos que estar abajo para marcharnos, cuando llegue Nabiki iré a por mis cosas y después bajamos juntos ¿ok? –dijo intentando sonar de buen humor para aplacar los ánimos.

-Buenos días –le contestó la chica sorprendida- ¿Qué hora es?

-Son casi las diez de la mañana pero como he visto que ya lo tenías todo recogido, he pensado que era mejor dejarte dormir un rato más, se te veía muy guapa –dijo provocando el sonrojo de la muchacha.

Así desayunaron y esperaron la llegada de Nabiki que al entrar no se cortó en comentarios.

-¡Ey! ¡Buenos días pareja! ¿Habéis dormido bien o habéis aprovechado el tiempo? –preguntó suspicaz.

-¡Nabiki! –contestó Akane sonrojada- ¡Siempre igual!

Nabiki le dio un beso en la mejilla, realmente lo había pasado muy mal, se llevó toda la noche llorando recostada sobre Kuno, que no paró de consolarla. La imagen que había presenciado había sido horrorosa: su hermana pequeña siendo acorralada por un hombre ¿Qué hubiera pasado si ella no hubiera llegado? No quería ni pensarlo, lo que sí había pensado era en la venganza, ya se encargaría de ver sufrir a Kento, ayudaría a su cuñado en todo lo necesario para que así fuera, al fin y al cabo, nada se le escapa a Nabiki Tendo, nada…

-Ya he hablado con nuestros padres y con Katsumi y Tofu –dijo la mediana de los Tendo- He suavizado la situación y les he dicho que no os digan nada, que todo está solucionado. Entenderás que Katsumi y la tía Nodoka hablen contigo Akane, pero eso es el menor de los males, por lo menos os he librado de los dos dramáticos –dijo esto último bromeando.

-Está bien –dijo Ranma- Voy a mi habitación a recoger mis cosas, ahora vuelvo a por vosotras.

-No hace falta, me he informado y Kento se fue anoche –explicó Nabiki.

-De igual forma me gustaría bajar con vosotras, no me negaréis el placer ¿verdad? –dijo sonriendo de medio lado.

-Como quieras –dijo Nabiki alzando una ceja- Por cierto, esta misma tarde veremos los combates ¿de acuerdo? Ya he citado en casa a Moose y a Ryoga ¿Viste la rueda de prensa?

-Sí, la vi –contestó resignado.

Ante esto los dos chicos comenzaron a reír. Nabiki los miró extrañada, a esos dos no había quien los entendiera.

Por la tarde, en la Casa Tendo…

-¿Veis? Ya os dije que había pasado algo raro- dijo Moose mientras veían la grabación del combate de Kento- Ahí, en ese momento le ha dicho algo a ese tío.

-Sí, es cierto, ¿os dais cuenta de que se ha quedado durante unos segundos extasiado? Ahí es donde ha bajado la guardia –completó Ryoga- Por favor Nabiki, dale hacia atrás, ponlo otra vez.

-Justo ahí –dijo Moose parando la imagen- ¿Te das cuenta Ranma?

-Sí, me he dado cuenta –contestó el muchacho- Pero ¿qué ha podido ser? ¿Qué le ha podido decir? No es normal que un luchador se quede en ese estado, es normal que nos digamos cosas y nos retemos luchando, nunca nadie se ha quedado traspuesto, lo normal es que pierdan los nervios, se irriten, ¿pero quedarse en shock? Debe ser algo muy fuerte.

-Y yo lo voy a averiguar –dijo con convicción Nabiki- No os quepa la más mínima duda.

Ranma miró a su cuñada, se lo estaba tomando muy en serio, desde luego Kento la había cagado, pero no sólo con él, sino con Nabiki, en un momento dado no sabía quien le daría más miedo si la fuerza de un luchador o la astucia de la chica.

-Ahora hay que hablar con Akane –sentenció la chica- Hay que saber qué le dijo y qué hizo Kento exactamente.

-Sí, pero quién es el valiente que le pregunta -dijo Kuno- Ahora está tranquila ¿quién es capaz de remover toda la mierda otra vez?

-Yo hablaré con ella si es necesario –se ofreció Moose- Conmigo se sincera muy a menudo.

-No, seré yo quien hable con ella -sentenció Ranma- Es mi obligación y mi deber.

-Pero Ranma, tú estás en un estado difícil, lo que ella te diga podría alterarte –intentó hacerle recapacitar Moose.

-He visto como lloraba hasta quedarse sin lágrimas, la he sentido temblar de miedo, -ante esta declaración Nabiki se estremeció- ya no hay nada que me desequilibre ni que me haga perder los nervios, si no lo he matado ya, no creo que lo haga, además, Akane me pidió que no lo hiciera y le voy a hacer caso. Yo hablaré con ella y le pediré que me cuente cómo fue todo, pero me tenéis que dar tiempo, no es tan fácil, lo ha pasado muy mal.

-Ranma, sólo quedan 9 días para el combate y debemos prepararnos, es necesario empezar cuanto antes –le dijo Ryoga.

-Lo sé Ryoga, lo sé, pero eso no me importa ahora –dijo el muchacho de la trenza.

-Está bien, tómate tu tiempo pero habla con mi hermana –añadió Nabiki- Kuno y yo averiguaremos más sobre el combate y qué le dijo exactamente ese desgraciado a su contrincante. En un par de días nos volvemos a reunir.

Katsumi había ido a hablar con su hermana, le preguntó cómo estaba y la estuvo consolando un buen rato. Después de dejarla tranquila bajó a la cocina. Nada más abrir el frigorífico sintió náuseas, así que se apresuró en ir al baño. Por el camino se encontró con Ranma, al que apartó bruscamente a un lado para llegar a su objetivo. El chico se quedó perplejo ante la fuerza de la dulce muchacha. Al escucharla vomitar se detuvo en la puerta para preguntarle por su estado.

-¿Katsumi te encuentras mal? –le preguntó el muchacho a su cuñada.

-Sí, no es nada malo –le contestó la chica con su característica sonrisa- No te preocupes.

-Yo quería hablar contigo sobre Akane, pero no veía el momento.

-Pues podrías acompañarme al mercado, quiero hacerle una comida especial y me hacen falta algunas cosas, por el camino podríamos hablar.

-Me parece perfecto –contestó Ranma.

-¿Cómo la has visto hoy? –le preguntó Ranma a Katsumi mientras caminaban por la calle- Me tiene muy preocupado.

-Creo que está tranquila, de vez en cuando se asusta al recordarlo, pero está bien.

-Debo hablar con ella, tiene que contarme con pelos y señales lo que ocurrió, debo estar alerta para el combate y para defenderla, pero creo que es contraproducente hacerle revivir el momento, aún está muy reciente.

-Te preocupas mucho por ella y eso está bien, de hecho me tranquiliza saber que la cuidas, pero no debes olvidar que mi hermanita es una mujer fuerte, ha superado muchos reveses en su vida y siempre ha salido airosa. Estoy segura de que será capaz de ayudarte, además, si me dices cuándo vais a hablar, después aprovecharía yo para daros una noticia que seguro le quitará las penas.

-¿Una noticia? ¿De qué se trata?

-¡Uff, Ranma, qué poco perspicaz eres! –exclamó dulcemente Katsumi- Hace un rato me oíste vomitar ¿no sabes por qué puede ser?

-¿No estarás…?

-Sí –contestó tímidamente la muchacha.

-Jajajaja ¡me alegro muchísimo! –dijo mientras que la abrazaba levantándola del suelo- ¡Un sobrino! ¡Voy a tener un sobrino!

-O sobrina, también puede ser una niña.

-¡Enhorabuena! ¡Por fin una buena noticia! ¡Pero dame la bolsa! ¿Cómo no me has dicho que la cargue yo? ¡No debes hacer esfuerzos! ¿Qué pensaría Tofu si supiera que no te ayudo?

-Tranquilo, no seas exagerado, sólo estoy embarazada, no estoy enferma.

-¿Entonces hablo hoy con Akane y después le das la gran noticia?

-Me parece una buena idea, eso contrarrestará el disgusto de revivirlo todo. Ranma, –dijo la chica cesando de caminar- muchas gracias por tomarte tanto interés por mi hermana, ahora sí parece que las cosas van mejor entre vosotros. Me alegro de todo corazón.

-No me des las gracias, tú sabes de más porqué lo hago, eres muy buena observadora –confesó el chico.

Después de comer Ranma le pidió a Akane que fueran al Dojo, necesitaba hablar con ella. Nabiki le dijo que se encargaría personalmente de que nadie los molestara. El chico decidió sentarse cerca del altar como intentando que los dioses y sus antepasados le dieran la fuerza necesaria a él y a Akane para llevar a cabo la conversación.

-¿Cómo te encuentras hoy? –le dijo el chico mientras la tomaba de la mano.

-Mejor, gracias, poco a poco se me va el miedo. Hoy Katsumi ha estado hablando conmigo, es curioso el efecto que provoca en mí –explicó la chica- Sólo tiene que mirarme para saber cómo estoy, es por eso que la echo tanto de menos- dijo mientras le sonreía a su prometido. Cuando éste iba a replicar ella le contestó- Aunque es cierto que tú haces muy llevadera su ausencia. También he hablado con Nabiki –Ranma se tensó- viene a verme todos los días ¡incluso se ha ofrecido a dormir conmigo! La pobre se llevó un buen susto con lo que vio ¿sabes? Hay veces que pienso que no sé a quién debe temerle más Kento si a ti o a Nabiki, no me gustaría estar en su lugar…

Ranma se quedó sorprendido, su prometida no podía dejar de pensar en los demás ni en esta circunstancia, anteponía a Nabiki ante sus propios sentimientos ¡incluso se compadecía del gilipollas de Kento! Simplemente era perfecta, la mejor persona que había conocido en su vida y de la que estaba enamorado hasta los huesos.

-¿Te dijo algo más tu hermana? –preguntó dubitativo.

-Sí, me dijo que necesitabas hablar conmigo, que necesitabas que te contara todo sobre el… incidente –respondió la peliazul.

Ranma por respuesta le apretó la mano.

-Akane, no es necesario si no…

-Sí es necesario –cortó de forma tajante la chica- No te preocupes Ranma, puedo hacerlo. No te puedo negar que es doloroso, pero por desgracia recuerdo perfectamente todo lo que hizo y me dijo y, si es necesario para el torneo, te lo contaré.

-El torneo me importa una mierda, Akane –se sinceró el chico- Sólo quiero hacerle pagar por lo que te ha hecho.

-Ranma yo no necesito venganza, lo que necesito ya lo tengo. Te tengo a ti que te preocupas por mí, a mis hermanas, a tu madre, a mis amigos que no han parado de llamarme (a veces en exceso), ni te imaginas lo preocupada que está Shampoo…

-Lo sé, conmigo también ha hablado, como buena amazona sólo clama venganza –dijo sonriendo.

-Pues eso, no hace falta una venganza ni un ataque desmesurado, no me importa ese tío, pero si me importas tú y no quiero que te llenes de sangre por mi culpa.

-No lo entiendes Akane, yo soy así, soy un artista marcial y sé hasta dónde llegan los límites, tengo una deuda de honor, Kento ha cruzado una línea que ningún artista debe pasar… -Ranma se cayó, la conversación estaba siendo más dura de lo que creía. Akane le apretó la mano con fuerza y comenzó a contarle.

-Yo subí de la piscina, tenía intención de ducharme y prepararme para cuando fuéramos a salir. Pulsé el botón del ascensor y se abrió rápidamente. Entré pensando que iba a ser la única pero Kento entró conmigo –Ranma se tensó y la chica comenzó a acariciarle la mano- Pulsé la séptima planta y me sorprendió que él fuera a la misma, tenía entendido que nosotros ocupábamos casi la planta completa… Entonces llegamos, yo salí del elevador y antes de despedirme me di cuenta que venía tras de mí. Antes de poder reaccionar me había acorralado contra la pared.

-Ese hijo de puta me las va a pagar –dijo Ranma enfurecido.

-Tranquilo, Ranma –le susurró Akane mientras se recostaba sobre su hombro- Es algo que ya ha pasado…

Al muchacho le sorprendía la entereza de su prometida, a su cabeza le vino la conversación con Katsumi donde la chica le decía que su hermana era una mujer muy fuerte. Tenía razón, esa chica, con ese cuerpo menudo, esos grandes ojos y esa sonrisa que lo volvía loco era una roca, nadie podría con ella, no pudo Saffron y ahora no podría Kento.

-Cuando me retuvo contra la pared se acercó a mí y me preguntó si yo era "la niñita de Saotome". Yo le dije que no sabía de qué estaba hablando, le rogué que por favor me dejara tranquila y él se acercó a mi oído y me dijo que yo era tu punto débil… -tuvo que dejar de hablar porque se le formó un nudo en la garganta al recordarlo.

-Déjalo ya, no hace falta que sigas –le pidió Ranma que empezaba a respirar de forma forzada.

-No, aún hay más –dijo la chica volviendo a serenarse- Me dijo que se lo iba a pasar muy bien conmigo y que eso a ti no te iba a gustar, me insistía en que te lo contara. Después de eso me lamió la cara y gracias a Dios llegaron Nabiki y Kuno que me salvaron.

La respiración del chico podía escucharse en todo el Dojo, era doloroso oír aquello y lo que más le dolía era no haber estado allí. Se concentró, respiró hondamente y miró a su prometida fijamente a los ojos.

-¿Aún me pides que no lo mate? –le dijo clavando su mirada azul en la chocolate de la chica- Se merece la peor de las muertes y, créeme, yo puedo dársela.

-Lo sé, pero tú no eres así –le dijo serena la muchacha aguantando la mirada- No eres un asesino y menos por mí. Antes hablabas de líneas, pues bien, hay una línea entre el bien y el mal y tú sabes que no debe cruzarse. Por favor, Ranma, no hagas que tenga que preocuparme por algo más –terminó mientras que se le humedecían los ojos.

-Está bien, haré lo que me pides, pero no dejaré de emplearme a fondo en el combate. Es la única condición que pongo.

-De acuerdo, no te puedo pedir que no te esfuerces en ganar… -respondió mientras le guiñaba el ojo- Ahora que me acuerdo, Katsumi dijo que nos contaría algo mientras tomábamos el té. Me tiene intrigada.

Ranma sonrió para sus adentros, era sorprendente la capacidad de reciclaje y de adaptación de su pequeña prometida.

-Pues vamos a ver lo que quiere –dijo Ranma fingiendo no saber qué iba a suceder después.

Juntos y tomados de la mano, salieron del Dojo.

-¡Aaaaaaaaahhhh! ¡Embarazadaaaaaaaaa! –gritaron Nabiki y Akane mientras que se abrazaban a Katsumi.

-¡Embarazadaaaaaa! ¡Buaaaaaaaaaaa! ¡Voy a ser abuelooooooo! ¡Buaaaaaa! –lloraba Soun Tendo- ¡Qué alegría hijos míos! –decía mientras abrazaba a su hija y a su yerno.

-Enhorabuena, Tofu –felicitó Ranma al doctor mientras que le estrechaba fuertemente la mano- Me alegro por vosotros.

-¡Vamos a ser tías! ¡Vamos a ser tías! –exclamaban Akane y Nabiki mientras se cogían de las manos.

-¡Tendo, brindemos por la noticia! –exclamaba Genma mientras que abrazaba a su amigo del alma.

-Es la mejor noticia del mundo- le decía la chica al muchacho de la trenza mientras que caminaban hacia el U'chan- Mi hermana va a tener un bebé ¿no te parece genial?

-Me parece maravilloso, es una auténtica alegría.

-¿Y por qué me parece que a ti no te ha tomado por sorpresa? –cuestionó con los ojos entrecerrados.

-Pues… verás… yo… yo… lo… lo… lo intuía…nada más –respondía nervioso.

-¿Ranma Saotome intuitivo? No me hagas reír –le dijo incrédula- Tienes muchas virtudes pero, créeme, la intuición no es una de ellas.

-¡Eeeehhh! ¡Soy muy intuitivo en la lucha! –exclamó enfadado.

-Tú lo has dicho- siguió mofándose la chica- En la lucha, en la vida cotidiana… como que no.

-Bueno, la verdad es que estuve hablando con tu hermana y le pregunté cómo te veía, después le comenté que debía hablar contigo y que ibas a pasar un mal rato, entonces me dijo que no me preocupara, que te iba a dar una sorpresa que te quitaría las penas, así que, con tantas pistas, creí saber de qué se trataba –le explicó el chico.

-Lo cierto es que es así, ahora lo de Kento me parece absurdo, las cosas buenas aplacan los malos recuerdos, por lo menos eso me decía mi madre y ahora la comprendo –dijo sonriendo.

Llegaron al U'chan donde Akane dio la buena noticia. Todos estuvieron excesivamente pendientes de las reacciones de la chica hasta que esta intervino.

-Chicos, de verdad os agradezco toda vuestra atención, pero no es necesario, todo está bien, ni Kento ni nadie puede con Akane Tendo y con su familia y amigos, olvidémoslo todo.

-Sí, lo que debemos hacer en compadecernos de él, Ran-chan le va a dar la paliza de su vida, nadie se mete con mi amiga Akane sin pagarlo –dijo Ukyo segura de lo que iba a suceder.

-Así será –apoyó Ryoga- Pero déjanos algo para los demás, a Moose y a mí también nos gustaría "charlar" un rato con el muchacho –dijo haciendo énfasis en la palabra charlar.

-Jajajajaja –se empezó a reír Akane- Desde luego aprovecháis cualquier bronca para participar.

Riéndose pasaron un buen rato en el que el incidente con Kento Ryosei pasó a un segundo plano.

Casi sin notarlo había pasado una semana, mañana deberían volver al hotel ya que al día siguiente, a las once de la mañana, se celebraría la final del Torneo Internacional de las Artes Marciales, del que saldría el vencedor absoluto.

La semana había sido frenética, Nabiki había averiguado, como no podía ser de otra forma, qué había sucedido en el combate de semifinales. Al parecer Kento le había dicho algo a su contrincante sobre su mujer embarazada y el supuesto rapto de su bebé a las pocas horas de nacer, lo que dejó fuera de juego al luchador que nunca se imaginaba algo por el estilo.

Akane y Ranma apenas se había visto más que unos minutos en los que conversaban en la ventana de la chica ya que había veces que el muchacho de la trenza acababa tan tarde su entrenamiento que no tenía tiempo ni de descansar en el tejado como a él le gustaba.

La noche antes de viajar a la concentración Akane se despertó de madrugada, había escuchado pasos en el techo de su habitación y supuso que era su prometido. Subió y pudo ver como Ranma estaba tumbado boca-arriba, con sus brazos debajo de la cabeza, en esa pose tan característica suya.

-¿Qué haces aquí despierto a estas horas? Deberías estar descansando –le aconsejó mientras que se sentaba a su lado.

-No puedo dormir, pensé que aquí me relajaría –confesó el muchacho- Son muchos sentimientos a la vez: nervios, deseo de venganza, inquietud,.. cualquiera concilia el suelo de esa manera.

-Imagino que yo estaría igual en tu lugar –dijo la chica- Incluso puede que peor, con fiebre y esas cosas…

-Seguro –contestó el pelinegro sin dejar de mirar las estrellas.

-¿Por qué no vienes a mi habitación? Podrías tirar el futón en el suelo y dormir conmigo, a mi me sirvió la semana pasada estar contigo, sé que no es lo mismo, pero lo podemos intentar. –ofreció Akane.

-¿Y si por la mañana entran y me ven allí? Estaríamos casados antes de combatir la final –dijo sonriendo el chico de la trenza.

-Puedes cerrar tu habitación con llave y entrar por la ventana, yo haría lo mismo con la mía ¿Qué me dices?

-Ok, podría ser la solución.

Ranma sabía de más que si había algo que le pusiera aún más nervioso que la final era la cercanía con su prometida. Ahora de seguro no pegaría ojo, pero se estaba tomando tanto interés, que no era capaz de declinar su ofrecimiento.

Cuando entró en la habitación Akane ya había preparado un futón junto a su cama y esperaba sentada mientras leía un libro.

-¿Ya has cerrado tu puerta? –preguntó la chica

-Sí, ya está todo listo, tu también lo has dejado todo preparado por lo que veo.

-Ajá, cuando quieras apago la luz

-Si quieres puedes seguir leyendo, a mi no me molesta la claridad, había veces que mi padre me hacía dormir fuera de la tienda, así que me acostumbré a dormir de cualquier modo.

-Eso es muy cruel ¿cómo era capaz de hacer algo así? Si la tía Nodoka se enterara seguro que desenfundaba su katana en un segundo.

-Que va, ella ya lo sabe y opina que era lo que mi padre debía hacer para que me convirtiera en un hombre. Desde luego –reflexionó el chico en voz alta- cuando tenga hijos quizás no sepa qué es lo que debo hacer para ser un buen padre, pero tengo una amplia lista de cosas que NO debo hacer, eso sí me lo ha enseñado mi viejo.

Akane sonrió

-Voy a apagar la luz para que puedas descansar. Hasta mañana, Ranma.

-Hasta mañana, Akane.

Pasó un buen rato y el chico no paraba de dar vueltas, no era capaz de conciliar el sueño, estaba impaciente por luchar contra Kento, el muy cabrón debía estar tranquilo y él, sin embargo, no era capaz de relajarse.

-¿Aún no te duermes? –preguntó la chica desde la cama- ¿Qué es lo que te pasa?

-No sé lo que me pasa, no me puedo dormir. Siento haberte despertado –se disculpó.

-No importa, aún no dormía, estaba esperando a ver si te notaba más tranquilo. Ven –le pidió la chica- Túmbate aquí conmigo.

-¿Con… conti… contigo? –tartamudeó el muchacho- ¿En… en tú.. tú ca… ca… cama?

-Sí, en mi cama, el otro día me eché contigo y pude descansar bien –le explicó Akane- Vamos a intentarlo al revés.

-Pe… pe… pero tú… tú cama es mu… muy pe… pequeña –siguió el chico nervioso.

-Eso da igual, yo me pegaré a la pared y así cabremos los dos. Anda ven –dijo echándose hacia un lado.

El chico se tumbó nervioso y miró hacia afuera, mientras, Akane se giró hacia él y comenzó a deshacerle la trenza y a acariciarle el pelo.

-Tengo el recuerdo de mi madre peinando a mi padre –dijo la chica tristemente- Era algo así como un ritual en el que ella le cepillaba el pelo cada noche, era un momento íntimo, de ellos dos, después mi padre se lo cepillaba a ella. Tenía un pelo larguísimo, como el de Katsumi, tan lacio como el de Nabiki, pero el color era como el mío, por eso estoy tan orgullosa de él, en eso me parezco a mi madre.

-No sólo en eso Kane, te pareces mucho físicamente. Eres tan guapa como ella, además, por lo que veo eso de tocar el pelo es una virtud y lo has debido heredar porque estás consiguiendo que me relaje muchísimo.

Así, la chica siguió hasta que notó como la respiración de su prometido era lenta y pausada, apoyó su cabeza sobre su espalda y se entregó a los brazos de Morfeo.

Cuando despertó estaba sola en la habitación, sólo encontró una nota en la mesita de noche en la que leyó:

Gracias por conseguir que descansara. Tú también estás para mí cuando lo necesito.

Ranma

Eran las 12 de la mañana cuando llegaron al hotel de concentración, Nabiki se informó y Kento no llegaría hasta la tarde, así que, aunque muy pendientes por si era un engaño, el día transcurrió con tranquilidad. No tendrían nada que hacer hasta última hora de la tarde, en la que tendrían una rueda de prensa conjunta los dos contrincantes.

La rueda de prensa se desarrolló sin contratiempos. Akane no quiso verla, no tenía ganas de escuchar la voz de Kento, pero no paró de rezar para que Ranma no perdiera los nervios, había hablado con él, pero sabía que era temperamental e irascible, era algo que ambos compartían.

La rueda de prensa duró alrededor de tres cuartos de hora que a Akane se le hicieron eternos, no paraba de dar vueltas por la habitación y de asomarse por la terraza. Cuando pasó ese tiempo llamaron a la puerta.

-¿Abres sin preguntar siquiera marimacho? –preguntó un sonriente Ranma.

-Sabías que eras tú, baka –le respondió siguiéndole el juego- ¿Cómo ha ido todo?

-Genial, soy Ranma Saotome, ¿cómo crees que pueden ir las cosas conmigo? –contestó sonriendo de medio lado- Ahora en serio, bien, he respondido todo, he sido cortés como me exigió Nabiki y no he hecho caso de sus provocaciones como me pediste tú ¿contenta?

-Pues la verdad es que sí, aunque no esperaba menos de ti –se sinceró la muchacha.

-Ahora vamos a bajar, todos nos esperan en el comedor para cenar, mañana queda un día duro.

Los dos se encaminaron hacia el ascensor y pulsaron el botón de la planta baja.

-La verdad es que estaba nerviosa, no sabía cómo ibas a reaccionar –confesaba Akane.

-Pues hubo un momento en el que pensé que Ryoga le iba a cruzar la cara, el tío es un chulo y el cerdo no tiene mucho aguante –bromeaba el muchacho.

En ese momento el elevador se paró en la quinta planta y, al abrirse la puerta, se encontraron de frente con Kento Ryosei. La chica comenzó a temblar, no tanto de miedo ya que estaba con Ranma, sino de angustia al pensar lo que se podía formar en aquel habitáculo tan pequeño. Ranma, a modo de protección la acercó a él aferrando la cintura de la chica. Akane al notar el ambiente tenso reaccionó lo mejor que pudo, se giró hacia su prometido y empezó a hablar con él de forma normal.

-¿Ahora vamos a comer? –preguntó retóricamente haciendo que el chico la mirara a los ojos.

Ranma, sin comprender nada le contestó de forma obvia

-Sí, nos están esperando todos abajo.

-Pero después daremos un paseo ¿no? Me gustaría comer helado ¿me invitas? –dijo ignorando totalmente a Kento- Por favoooor –le pidió haciendo pucheros.

Ranma entendió la intención de la chica, quería pasar de aquel tipo y hacer su vida normal, no demostrar en ningún momento que le importaba.

-No sé, no sé –bromeaba Ranma como siempre hacía en esas situaciones mientras que agarraba la cintura de la muchacha con las dos manos- No sé si se me apetecerá comer helado…

-Ranma por favor- dijo mientras enredaba sus dedos en la trenza- Sólo un ratito, un helado –le reclamaba como una niña pequeña.

-Está bieeeen, iremos –consintió a la muchacha.

-¡Gracias! –gritó la chica mientras se aferraba a su cuello dándole un abrazo.

Ranma sabía que ese abrazo no era por el helado ni mucho menos, le abrazaba para demostrarle su gratitud por estar con ella en ese momento. Él le correspondió con ansias.

Kento Ryosei estaba anonadado, su estrategia no estaba funcionando, la reacción de la chica y de Ranma no debía ser esa, el chico debía haber ido a buscarlo para darle una buena tunda y quedar eliminado automáticamente del torneo y, por el contrario, no había sucedido nada ¿Sería que aquella muchacha no le había contado lo que había sucedido? De todas formas sus representantes también habían visto lo que ocurría ¿tampoco le habían explicado nada? La situación se le escaba de las manos. No sabía qué iba a pasar al día siguiente.

Después de cenar y de tomar el helado, cada uno se fueron a sus habitaciones, esta vez, Akane, Ukyo y Shampoo dormirían juntas, habían decidido vestirse y arreglarse juntas para ir a la final. Sabiendo que eran tres artistas marciales juntas, Ranma accedió a alejarse de Akane con la condición de que fuera en la habitación de su prometida (la más cercana a la suya) donde durmieran las tres.

A las 10: 30 las tres chicas llegaron al pabellón, Katsumi había llegado antes que ellas, por culpa de las náuseas se había levantado muy temprano y, en vista de la tardanza de las muchachas, decidió adelantarse.

Las chicas estaban preciosas. Ukyo llevaba un pantalón vaquero estrecho, una blusa de gasa con cuello de tortuga y sin mangas en color verde oscuro y unos botines de tacón. El pelo lo llevaba recogido en una cola alta. Shampoo llevaba un vestido de color morado, estrecho y por debajo de la rodilla (tipo ejecutivo), llevaba tacones con plataforma del mismo color y el pelo suelto, como lo solía llevar. Akane vestía pantalones blancos con una blusa color azul ancha en la parte del cuello, dejando al descubierto su hombro, y estrecha en la cintura. Su pelo estaba suelto y caía a media espalda. Usaba tacones con plataforma del mismo color que la blusa. Estaban espectaculares. Se habían maquillado suavemente, de forma casi imperceptible pero lo suficiente para resaltar su hermosura.

Al llegar, Akane preguntó extrañada a su hermana.

-¿Estás aquí sola? ¿Y la tía Nodoka?

-Está con Papá y el tío Genma en la tribuna presidencial, es la acompañante de los representantes del Dojo, por lo visto es su lugar ¡Estás preciosa hermanita!

-Tú también, el embarazo te sienta genial.

-No bromees Akane, ya no me queda bien nada de lo que tengo, sobre todo de pecho, he aumentado por lo menos dos tallas en estos dos meses.

-Eso ser perfecto, el busto ser parte sensual de las mujeres, apostar a que el doctor estar más que contento –dijo Shampoo de forma pícara.

Katsumi había cambiado, la expresión de sus ojos, era distinta, se le veía serena, pausada. Llevaba un vestido cortado debajo del pecho y hasta las rodillas, suelto por la cintura, para no ceñir su incipiente tripita, de color marrón con pequeñas florecitas en tonos ocres y dorados y tacones en color marrón. En esta ocasión, y como algo puntual, se había soltado el pelo, luciendo su larga melena.

En ese momento, en el altavoz, se escuchó como citaban a los peleadores a salir de los camerinos. En apenas un minuto, Kento y su entrenador estaban fuera, el público comenzó a gritar aclamando al muchacho.

-Ese imbécil, creerá que tiene posibilidades de algo –masculló Ukyo.

-Shhhh, Ukyo, cálmate –le pidió Katsumi.

El chico asentía ante las recomendaciones de su sensei. A los dos minutos aparecieron Ranma y los demás, el gentío volvió a emitir vítores como hicieron con Kento. Nabiki se quedó de pie a la entrada del túnel de vestuario, miró hacia el lugar donde estaban sus hermanas y sus amigas y les guiñó el ojo para demostrarle que no tenían en qué preocuparse. Kuno prefirió sentarse en el banquillo para estar con los demás.

Ranma estaba serio, se concentraba en lo que Tofu le decía. Ryoga por su parte le apretaba las muñequeras para evitar que se hiciera daño en las articulaciones.

Con sólo verlas, Akane supo que eran las muñequeras de cuero que ella le había regalado por su cumpleaños, tenían cuerdas tensoras que permitían que Ranma se las ajustara cuando se transformara debido a su maldición. Al chico les gustaron mucho pero no las había estrenado, ella nunca se podía imaginar que las guardara para esa ocasión tan especial.

El juez les pidió que ambos se acercaran al centro del tatami, antes de hacerlo, Ranma se giró para mirar donde se encontraba su prometida, mientras que lo hacía pensaba "Llegó la hora Akane, ahora te vengaré". La chica sabía perfectamente cuáles eran los pensamientos de su prometido.

Los dos luchadores escucharon atentamente las instrucciones, aunque las sabían con anterioridad. Cuando terminaron, el juez les dio la mano a cada uno de los competidores y esperó a que ellos se las estrecharan, momento en el que Ranma aprovechó para mandarle su mensaje a Kento.

-Te has equivocado Kento, de todas las mujeres que había en el mundo has ido a molestar a la única que me importa, vas a pagar por lo que has hecho, vas a sufrir por molestar a mi niña, a mi punto débil. Ahora empieza mi venganza –le dijo mientras sonreía de forma autosuficiente.

Puffffff, terminé el capítulo… Se me ha hecho eterno, había muchas cosas que quería plasmar: el acercamiento entre Akane y Ranma, la expresión de los sentimientos por parte del chico, la forma de comportarse con ella sin importar los cánones sociales, lo que está dispuesto a hacer por ella, el cambio de Nabiki, la perspicacia de Katsumi, el cambio de Ukyo y Shampoo, que parecen no interesarse de forma amorosa por Ranma…

En fin, espero que hayan quedado claras mis intenciones y que os hayáis enganchado al fic. Espero vuestros comentarios, ya sean buenos o malos, me animan a seguir escribiendo.

Besitoooooos