AN: ¡He aquí otro capítulo de esta bella historia! Es una verdadera pena que la autora no la vaya a continuar (recordar que sólo está hasta el capítulo 13 y todo indica que es un punto de no retorno), pero se disfrutará hasta que se pueda, así que si saben inglés pues pasen y vean el original y así no tienen que aguantarse mi nefasta capacidad de actualización. Realmente soy lo peor y asdfhghgkhg, pero he aquí un nuevo capítulo.

Disclaimer: Ni Naruto ni este fic son míos. Le pertenecen a Masashi Kishimoto y a Crystal Renee, respectivamente.


Sacrificio: Flor Marchita en Primavera

Capítulo VIII: Auto Desahucio


—¿Que Sakura-chan hizo qué? —exclamó Naruto, su rostro cayendo en una conocida expresión de shock—. ¡Ella ama ser una ninja!

Con su único ojo expuesto mostrando su propia decepción, Kakashi trató de razonar con él.

—Ya no, al parecer.

—Esto no es algo que Sakura haría.

Dándose la vuelta para encarar a su otro ex–alumno, Kakashi trató de traspasar la desarrollada pared de hielo de Sasuke. Esas habían sido las primeras palabras que había pronunciado, desde que la carta había sido entregada a Naruto para leerla en voz alta, hace diez minutos. El ruido causado por Naruto había sido ensordecedor en sí mismo, pero Sasuke estaba inusualmente callado. Era normal en él demostrar su disgusto o hastío hacia la debilidad o la falta de voluntad de Sakura, pero no había efectuado ni una sola estocada en contra de la chica.

—Estoy seguro de que Sakura tiene sus razones para haber renunciado a ser una kunoichi —resolvió Kakashi.

—¿Por qué no nos dijo primero a nosotros, Kakashi-sensei? —demandó Naruto, elevando su voz a una octava debido a la rabia.

El aludido suspiró y se encogió de hombros.

—No estoy seguro.

Naruto lanzó un puñetazo al árbol más cercano que pudo encontrar.

—¡Voy a hablar con ella! Sakura-chan nunca ha sido una desertora, ha trabajado tan duro para llegar a donde está ahora, ¿por qué tan repentinamente…?

—Yo hablaré con ella —comentó Sasuke de la nada, empujándose a sí mismo del tronco en que se había estado apoyando—. No estás lo suficientemente calmado, dobe.

—¡Sasuke-teme, tú solamente la harás sentir mal!

Kakashi observó las dagas que parecían salir de los ojos de Sasuke en dirección a Naruto.

—Quizás sea mejor que Sasuke hable con ella, Naruto.

—¡Ella necesita que se hable de esto! —se quejó—. ¡Él sólo va a convencerla de que es bueno que renuncie!

—Es por eso que no nos lo dijo, no quería que la hicieras cambiar de opinión. ¿Acaso no has notado lo mucho que odia tus nobles discursos? —comentó Sasuke.

Con esas palabras, se alejó de los campos de entrenamiento, saltando de rama en rama en dirección al apartamento de Sakura.

—Kakashi-sensei… —comenzó Naruto—. ¿Crees que todo esto es porque fue violada?

Suspiró, reconociendo que Naruto había adivinado lo mismo que él.

—Es difícil esconderle esto a Sasuke-teme.

Kakashi se volvió a la dirección que Sasuke había emprendido.

—Lo sabrá muy pronto, Naruto.


Sakura dio vuelta en su habitación, con una gran bolsa de tela en sus manos. Libros, pergaminos, kunais, agujas y otros objetos se encontraban esparcidos, casi riéndose de ella. Arrojó su antiguo traje Ninja en el saco, empujándolo hasta el fondo en un ataque de rabia. La decisión que había tomado era la correcta; ahora todo lo que tenía que hacer era borrar los vínculos con su pasado kunoichi. Todo lo que había documentado a través de sus años como Ninja, encontró su lugar en la bolsa.

Caminando a través de su cuarto hasta el escritorio de madera, abrió uno de los cajones. Dentro había fotografías del Equipo Siete y otras que había tomado de sus amigos; las lanzó dentro del áspero saco. Cada imagen contradecía y respaldaba su decisión por partes iguales. Una a una fueron cayendo sobre la ropa y los libros, hasta que finalmente cerró ese cajón y se dirigió al otro.

Algunos libros y pergaminos más cayeron, junto con una banda de Konoha. Sakura se detuvo y la recogió, sus dedos recorriendo el profundo rasguño que había sobre la insignia de Konoha. Era de Sasuke; Naruto se la había dado antes de comenzar su entrenamiento con Jiraiya, como una promesa de que irían a entrenar para ir a buscarlo. Cuando había tratado de devolvérsela, Sasuke se la había regresado bruscamente y le había dicho que acababa de recibir una nueva. Quería comenzar de nuevo, y eso incluía una nueva banda.

Incluso ahora, no podía entender por qué no se había desecho de ella.

—Sakura…

Se volvió hacia su balcón, en donde Sasuke se encontraba apoyado en la puerta corrediza de vidrio, ligeramente abierta. Se miraron el uno al otro por un momento, observando quién haría el siguiente movimiento; al final, sería Sasuke. Al entrar a la habitación, tomó el protector de las manos de ella y lo dejó caer dentro del bolso. Sasuka se aguantó las ganas de sacarlo de nuevo.

—Renunciaste.

Fue una simple declaración, dos palabras que no tenían otro significado más que una simple afirmación. Sasuke siempre podía decir las frases más pequeñas, en la forma que lastimaran más a Sakura; esta era una de ellas. Ella sonrió levemente y regresó su vista al suelo, distrayéndose a sí misma con otras cosas que necesitaba deshacerse. Lo mejor era dejarlo terminar con su menosprecio, antes de ella tomar la palabra.

—¿Por qué? —cuestionó.

Sorprendida de que se lo hubiese preguntado, Sakura detuvo sus movimientos y dirigió su mano hacia su pecho. Ahora no era el momento de decirle la verdad; tenía que encontrar una razón que él pudiese aceptar.

Sonrió de nuevo y, con los ojos cerrados, dijo:

—Es como siempre has dicho, Sasuke… lo único que hacía era estorbar.

—Pero eso nunca te detuvo…es por eso que te respetaba, de la misma forma en que respeto a Naruto —dijo Sasuke—. Sé que esa no es la razón por la cual renunciaste.

—No quiero hablar de eso. Deberías estar feliz; hay una persona menos que te estorba.

Sakura pasó por delante de él y cerró la ventana, luego se dirigió hasta su cama para meter al saco las cosas que le quedaban pendientes y lo sopesó por encima de su hombro. Sasuke se mantuvo al lado del escritorio, observando sus movimientos y gestos. Era algo inquietante y provocó que ella comenzara a temblar nerviosamente.

—Vacilación… rendición… ponerte en peligro innecesariamente… nerviosismo… no has sido tú misma, Sakura.

—Crecí y dejé de jugar a los cuentos de hadas. No soy una heroína… debería dejar de intentar ser una.

Él frunció el ceño.

—Todo el mundo lo ha notado. Todo el mundo sabe algo que yo no sé… ¿qué te ocurrió?

Sakura dejó caer la bolsa, sus ojos directamente al piso y con los brazos alrededor de su cuerpo. Luchando por retener las lágrimas, se sentó en la cama y comenzó a temblar. La pelea con su cuerpo por mantenerse entera era una causa perdida; era ahora o nunca. Tendría que volver a revivir su pesadilla, una vez más.

—No quiero decírtelo, Sasuke.

Enroscando sus manos, Sakura decidía si debía esperar a que él le respondiera o si simplemente le tenía que contar. Sus ojos viajaron a través de los tablones de mandera del suelo, percatándose de detalles que su mente nunca había registrado. El latido de su corazón era más fuerte que sus pensamientos y pulsaba a través de sus oídos en un tono ensordecedor. Muy pronto, su respiración se volvió errática.

Sasuke la observaba, con una ceja alzada. Esta no era la Sakura que él conocía y, por mucho que su mente se retractara, se preocupó un poco cuando las manos de ella fueron a su cabeza y jalaron de su cabello. Sus ojos brillaban por las lágrimas contenidas.

—Yo… Sasuke… fui violada.


Las calles de Konoha estaban inusualmente frías esa noche. Eso irritaba a Sasuke a más no poder… lo suficiente como para que destruyera todo lo que le pareciera fuera de lugar en su constante camino a casa. Estaba tan enfadado, que en realidad quería llorar. Había pasado tanto tiempo desde que aquella sal le picase los ojos; había aprendido a soportar el dolor y la traición sin demostrar ninguna emoción. Pero cuando se trataba de alguien importante para él, era diferente. Recordó haber llorado en dos otras ocasiones— cuando su familia fue asesinada, y cuando creyó haber matado a Naruto. Afortunadamente para él, había llovido ambas veces. Esta noche había tenido tanta suerte.

Yo… Sasuke… fui violada.

Su corazón se detuvo… ¿violada? Sin darse cuenta, había permitido a sus ojos crecer de par en par y mirar sin expresión hacia Sakura. Ella desvió la vista y la fijó nuevamente en el suelo.

Sakura sollozó levemente.

Fue en la noche de nuestra primera misión como Jounin.

¿Cómo…? Estabas con Kakashi… Naruto y yo… ¡te hubiésemos escuchado gritar, Sakura! ¿Por qué no gritaste? —inquirió él, inconscientemente actuando de forma confusa.

Fue mi culpa. Tomé un riesgo innecesario… y en la pelea, de alguna forma caí sobre mi propio veneno y quedé paralizada. Kakashi se había ido para ayudarlos, a ti y a Naruto… y me dijeron que si accedía, les permitirían seguir vivos —Sakura sonrió, ahora sus lágrimas cayendo libremente—. Estúpido de mi parte creer que ustedes estaban realmente en peligro y necesitaban mi ayuda. Esta es la vida de una kunoichi… y yo no soy digna de ella.

Su mente daba vueltas… todas las cosas que había dicho acerca de Sakura desde esa noche, todas las veces que le había dicho que era débil… ahora se arrepentía. Ella no era débil… no era un caso perdido. Sakura no era nada de lo que él había pintado en su mente. Se había permitido mancillar para proteger a sus compañeros— eso era más de lo que él mismo estaba dispuesto a hacer.

Lo siento, Sasuke… ya no puedo ser un ninja de Konoha —aseveró.

Girándose hacia el saco, Sasuke extrajo su protector arañado. Lo tocó, observando cómo su brillo variaba al cambiarlo de posición. A pesar de los años que conocía a Sakura y su amistad, le resultaba difícil mirarla o acercarse más a ella.

Kakashi-sensei llegó para ver el final de todo eso… él lo sabía. Estoy segura de que ya puso al tanto a Naruto.

Sakura…

Se volteó para mirarlo; estaba avergonzada, pero no había tocado fondo. Ya no había razones para esconderse de él nunca más. Para su gran sorpresa, él le devolvió su protector, con la parte rayada frente a su rostro, por lo que su reflejo estaba separado en dos partes. Su mano se quedó sobre ella por un momento, como si temiera moverse demasiado rápido.

Él suspiró.

Eres más fuerte que yo. Lo seguiste intentando… mientras que yo hubiese huido. No hay ninguna razón para que renuncies.

Convirtiendo sus palmas en puños, arremetió en contra de una cerca. ¿Por qué Tsunade había enviado a Sakura? Con un riesgo como ese… si él tan solo lo hubiese sabido, quizás lo hubiese podido evitar. Odiaba los sentimientos que se arremolinaban en su interior. ¿Por qué se estaba sintiendo un fracaso por no haber podido proteger mejor a Sakura? Había resultado lastimada muchas veces antes y él nunca había sentido vergüenza alguna. Algo en la mirada de ella y su postura activaban extrañas emociones.

No tenía sentido aguantarse más. Sasuke comenzó a llorar.

—¡Maldición!

—¡Yo, Sasuke-teme! ¿Ya hablaste con Sakura-chan? preguntó Naruto, sonriendo mientras se acercaba por el camino. Espero que no la hayas hecho enfadar…

Un puñetazo se estrelló en su rostro, enviando a Naruto a tambalearse hacia atrás para recuperar su equilibrio. Con una mano sobre su nariz, miró directamente a Sasuke con malicia en sus ojos. Pero su expresión se suavizó cuando notó las lágrimas cayendo de los ojos de él.

—Oi… ¿qué es lo que te tiene así? inquirió. No todos los días te veo llorar.

Sasuke le lanzó una mirada de enfado.

—¿Por qué no me lo dijiste?

—¿Decirte qué? le preguntó Naruto—. No sé de lo que hablas.

—¿Por qué no me contaste lo que le había ocurrido a Sakura?

—Oh… eso. Kakashi-sensei quería que fuera Sakura la que te lo dijera. No sabíamos cómo podías reaccionar ante la noticia… no la he visto desde que él me lo contó. Seguro que esto explica muchas cosas, ¿eh? respondió, sus ojos bajando hacia los adoquines—. Nunca pensé que llorarías por esto.

Sasuke gruñó con rabia y lo sujeto por el cuello de la chaqueta.

—¿Tienes alguna idea de lo que eso le hace a una persona? ¡Sakura nunca volverá a ser la misma!

—Sí, Sasuke, ¡lo sé! Naruto le devolvió la mirada—. ¡No confiaba en que fueras tú a verla, porque sé cómo eres! ¡Estaba esperando escuchar que sólo la hubieses hecho sentir peor, menospreciándola o diciéndole lo débil que es!

—¡No dije nada, imbécil Naruto lo observó.

—¿No dijiste nada?

—¿Qué se supone que tenía que decir, idiota? masculló, finalmente dejando libre a Naruto. No sé lo que me pasa ahora mismo.

—Bueno, si te hace sentir mejor… yo también lloré cuando me enteré.

Sasuke se volvió, metiendo las manos a sus bolsillos.

—Normalmente te diría que te largaras, pero no estoy seguro de si es una buena idea que yo haga todo esto solo… ya sabes, en caso de que el sello de la maldición empiece a reaccionar.

Naruto asintió. Sabía a lo que se refería Sasuke…pero, por supuesto, él nunca lo diría en voz alta. Necesitaban encontrar la manera de ayudar a Sakura y ninguno podía hacerlo por su propia cuenta.